Karaoke es una palabra de procedencia japonesa: su primer componente “kara” (de karappo) significa vacío; el segundo, “oke” (apocopado de okesutora), significa orquesta. De lo que resulta que la palabra compuesta alude a la música de orquesta vacía (sin la letra de la canción). De ahí el sistema audiovisual (y los establecimientos en que hay) con música grabada o enlatada y letras sobreimpresas en los vídeos que se ven en pantalla para que cualquiera pueda interpretarla por diversión.
Y da la casualidad de que me han llegado unos bellos power point, de distintos divulgadores de los mismos y a los que desde aquí agradezco su generosidad, que podríamos usar como karaoke…
Siempre me ha gustado cantar. Cantar bajo la lluvia y a luz de la luna y en la ducha y en el mar, cantar las penas y las alegrías, cantar las cuarenta y espantar mis males. Mientras haya males en el mundo y crisis varias que nos circunden, nadie puede cantar victoria, pero todos podemos entretenernos cantando para alejar lo malo. Desafinemos o no a placer, y busquemos la melodía en las pequeñas cosas.
Caruso cantado por Lucio Dalla

