CITAS QUE ME IMPACTARON (en prosa)

En El palacio de la medianoche de Carlos Ruiz Zafón:

  • La experiencia ya le había enseñado que el futuro le reservaría más tiempo del tolerable para lamentarse de los errores cometidos en el pasado.
  • La pérdida de la exclusividad no era fácil de aceptar.
  • Voltaire decía que los peores misóginos siempre son mujeres.
  • Debíamos aprender todavía que el Diablo creó la juventud para que cometiésemos nuestros errores y que Dios instauró la madurez y la vejez para que pudiéramos pagar por ellos.
  • Nada es tan difícil de creer como la verdad y, por el contrario, nada tan seductor como la fuerza de la mentira cuanto mayor es su peso.
  • La mayoría de las tradiciones no son más que las enfermedades de una sociedad.
  • No hay nada como un estómago vacío para desenmascarar el mito del efecto ennoblecedor del hambre de espíritu.
  • Una diferencia literaria, no real (…). La táctica es el conjunto de pequeños pasos que das para llegar a algún sitio. La estrategia son los pasos que das cuando ya no hay ningún lugar al que ir.
  • La principal diferencia entre un hombre y una mujer es que un hombre siempre antepone su estómago a su corazón. Una mujer siempre hace lo contrario.
  • El nombre, como la libertad, era algo que todos dejábamos en la puerta al entrar y confiábamos en que, si lo manteníamos alejado del horror de este lugar, tal vez lo podríamos recuperar al salir, limpio y sin recuerdos.
  • Éste (el áspid) es el animal más parecido al hombre. Se arrastra y cambia de piel a conveniencia. Roba y se come las crías de otras especies en sus propios nidos, pero es incapaz de enfrentarse a ellos en una lucha limpia. Su especialidad, con todo, es aprovechar la menor oportunidad para asestar su picadura letal. Sólo tiene veneno para una mordedura y necesita horas para rehacerse, pero aquel que lleva su marca está condenado a una muerte lenta y segura. Mientras el veneno penetra por las venas, el corazón de la víctima late cada vez más despacio, hasta detenerse. Incluso esta pequeñita bestia, en su mezquindad, dispone de un cierto gusto por la poesía, como el hombre. Aunque ella, a diferencia de éste, nunca mordería a sus semejantes. Un fallo ¿no crees? Tal vez por eso hayan acabado sirviendo de divertimento callejero de faquires y curioso. Todavía no está a la altura del rey de la creación.
  • Madurar no es más que el proceso de descubrir que todo aquello que creías cuando eras joven es falso y que, a s vez, todo cuanto rechazabas creer en tu juventud resulta ser cierto.
  • La diferencia entre un crimen y una hazaña suele depender de la perspectiva del observador.
  • Hay dos cosas en la vida que no puedes elegir, Ben. La primera son tus enemigos. La segunda tu familia. A veces la diferencia entre unos y otra es difícil de apreciar, pero el tiempo te enseña que, al fin y al cabo, tus cartas siempre podrían haber sido peores. La vida, hijo mío, es como la primera partida de ajedrez. Cuando empiezas a entender cómo se mueven las piezas, ya has perdido.
  • Antes de combatir a tu enemigo, debes saber cómo piensa.
  • La matemática es la religión de las gentes con cerebro, por eso tiene tan pocos adeptos.
  • El mundo, Ben, es de los locos o de los hipócritas. No existen más razas en la faz de la Tierra que esas dos. Y tú debes elegir una de ellas.
  • Los lugares que albergan la tristeza y la miseria son el hogar predilecto de las historias de fantasmas y aparecidos.

En Una forma de resistencia de Luis García Montero:

  • Aquello que  mejor nos define a primera vista es lo que más cambia, lo que más se mueve. Las definiciones son un pacto con la realidad, una manera de esconder los intereses transitorios.
  • Quien no cuenta con un lugar propio es incapaz de emocionarse de forma sincera al cantar en una plaza.
  • Los desencantos resultan imposibles cuando no nos dejamos encantar por nada.
  • Las gafas son para los que aprenden a tener paciencia con la edad, no para las cegueras de los cascarrabias.
  • Somos una lista de precios, una moneda al aire.
  • Acercarse al arte de vivir se parece mucho a la formulación de un equilibrio flexible entre las ideas y la conducta, la casa y la calle, el desnudo y la ropa.
  • Los turistas miran una abstracción, una viñeta, un resumen esquemático, una versión establecida de la realidad. Los turistas miran la realidad para pisar un mapa. Los viajeros miran los mapas para pisar la realidad.
  • El tiempo público es un río colectivo en el que aprenden a flotar las chapuzas privadas.
  • En eso consiste el trabajo de los escritores, que viajan hacia el pasado o hacia el futuro con el deseo de encontrar un buen acomodo en el horario del presente.
  • Las elegías retrasan y los himnos adelantan, pero nadie engaña a nadie, porque la ficción respeta la sabiduría del presente.
  • No consigo desprenderme del insoportable espíritu de observación que me aleja de un necesario instinto participativo.
  • Claro que un carácter es un haz de muchas espigas, y los dueños dan para mucho según los matices de la personalidad que van desperdigando por la casa.
  • Recordar es como atarse los zapatos al inicio de un camino.
  • Conviene que seamos leales con los recuerdos que nos atan al futuro. La memoria se parece más a una partitura que a un desván.
  • A mucha gente le parecen más respetables y espirituales las tristezas. Hay quien se muestra partidario de la culpa, el dolor, el recogimiento y la muerte. Yo prefiero el castigo de un villancico, incluso después de haberlo soportado por décima vez en una comida de primos lejanos, a un tambor de Semana Santa. Me paso la vida buscando sillas para los demás, pero nunca le he deseado una cruz a nadie.
  • La dignidad no es cuestión de principios, sino de finales.
  • Aunque el sistema sea culpable, no acapara la culpa.
  • El tiempo es a veces un túnel sin final, impide mirar por las ventanillas y nos va deshojando de vida, de costumbres, del trato con la gente.
  • Hay demasiada gente que vive con una escoba en el culo, muy enderezada por el impacto interior de su dogma, con los hombros encogidos y los ojos cerrados.
  • La vida es una negociación perpetua con las sorpresas de la realidad. El tiempo corre hacia nosotros como una manada de búfalos, y aunque no venga en estampida hay que escurrir de vez en cuando el bulto, moverse de un lado a otro para evitar que algún minuto nos atropelle.
  • El fútbol es de esas pasiones que hacen olvidar sus propios disparates.
  • Los hijos nos hipotecan la vida, pero a cambio suelen heredar nuestros fantasmas.
  • El avión, un invento que nació con la prisa de las moscas y con el orgullo veloz de la Modernidad, se ha convertido en una disciplina de paciencia.
  • Las cosas son un tiovivo, se esconden y vuelven a las manos como las Navidades a los almanaques.
  • Somos siempre los destinatarios de los objetos conservados y de las cartas que escribimos con ortografía infantil. La carta de un niño supone una cita con su propio futuro.
  • Los recuerdos, las cosas que guardamos, son nudos de seguridad en la cuerda que sostiene nuestra historia, testimonios que nos permiten regresar a un tiempo que ya no existe, porque el tiempo está acostumbrado a cambiar de domicilio y a desparecer para siempre, si no le arrebatamos algún objeto personal.
  • La nieve ingrávida (de las bolas de cristal) sucede con pies de plomo.
  • Los armarios son los hoteles del tiempo.
  • Somos un conjunto de manías, de verdades transitorias y deudas pendientes. Procuramos presentarnos a los demás con la sonrisa de nuestras verdades, pero nada nos define mejor que las manías y las deudas.
  • Las calles tardan pocos años en adquirir una dimensión alegórica, porque lo desaparecido permanece en la sombra de lo que se conserva o lo que nace. Los recuerdos son como un río embovedado que fluye bajo los pies del paseante.
  • La historia del siglo XX convertida ene l costumbrismo del siglo XXI, el pasado en forma de souvenir.

En Los ojos amarillos de los cocodrilos de Katherine Pancol:

  • Hay mujeres sobrepasadas por la ociosidad y otras que dominan la ociosidad. La ociosidad es un arte.
  • Hay un proverbio senegalés que dice: “Cuando no sepas adónde vas, párate y mira de dónde vienes”.
  • No eran la única pareja que derivaba como la suya a una indiferencia educada. No todos se divorciaban. (…) a veces progresaba a una vejez pacífica.
  • Hay tres formas de triunfar: la fuerza, la inteligencia o la corrupción.
  • ¿sabes lo que decía Balzac? “Hay que atravesar esa masa de gentes como una bala de cañón o deslizarse entre ellos como la peste”.
  • Como antiguamente. Para comprometerse de verdad, se juraba por los cojones. Testículos, testamento… (…) ¡Cuando se jura  por los cojones es que es serio de verdad!
  • ¿Existe un libro que ofrezca recetas para escribir? Medio kilo de amor, trescientos gamos de aventuras, seiscientos gramos de referencias históricas, un kilo de sudor… déjese cocer a fuego lento, en horno caliente, saltear, remover para que no se pegue, evítense los grumos, déjese reposar, tres meses, seis meses, un año. Stendhal, por lo que se dice, escribió La cartuja de Parma en tres semanas, Simenon finiquitaba sus novelas en diez días. ¿Pero cuánto tiempo antes habían pasado engendrándolas y nutriéndolas al levantarse, al ponerse los pantalones, bebiendo un café, recogiendo el correo, mirando las motas de polvo en un  rayo de sol? Dejar el tiempo en infusión. Encontrar su propio modo de empleo. Beber café como Balzac. Escribir de pie como Hemingway. Aislada como Colette cuando Willy la encerraba. Investigar como Zola. Tomar opio, tintorro, hachís. Chillar como Flaubert. Correr, divagar, dormir. O no dormir, como Proust. (…) Leautaud decía “escribid como si escribieseis una carta, no releáis, no me gusta la gran literatura, sólo m gusta la conversación escrita”.
  • Sabes bien que las promesas sólo comprometen a los que las reciben.
  • La gente se cree que lo importante es la calidad del tiempo que pasan con sus hijos, pero también es importante la cantidad, porque un niño no habla bajo pedido. A veces podemos pasar todo el día con él y es por la noche, en el coche, cuando vuelves a casa  que, de golpe, se decide a revelar un secreto, una confidencia, una angustia. Piensas que has esperado todo este tiempo, todo este tiempo que creías perdido y que finalmente no lo era…
  • Acaba de comprender algo muy importante: cuando se escribe, hay que abrir completamente las puertas a la vida con el fin de que se mezcle con las palabras y alimente la imaginación.
  • He comprendido que la felicidad no es vivir una pequeña vida sin embrollos, sin cometer errores ni moverse. La felicidad es aceptar la lucha, el esfuerzo, la duda y avanzar, avanzar franqueando cada obstáculo.
  • ¿Para qué sirve el vocabulario? /-Sirve para ayudarte en tu pensamiento. Para expresar con palabras las emociones, las sensaciones… Clarificas tu cabeza sabiendo poner la palabra correcta en la cosa justa. Y al clarificarte la cabeza, te forjas una personalidad, aprendes a pensar, te conviertes en alguien.
  • Algunos matrimonios segregan un suave aburrimiento que se vuelve una especie de anestesia. Seguimos porque no tenemos la fuerza ni la energía para marcharnos.
  • La ambición es una pasión devastadora, pensó. El avaro se alimenta de oro, el libertino de carne, el orgulloso de vanidad, pero el ambicioso que no ha triunfado ¿de qué se nutre si no es de sí mismo? Se pudre, se destruye lentamente, nada puede apagar su sed de brillar, de triunfar. Está dispuesto a venderse o a apoyarse en el alma o el talento de otros para alzarse hasta el éxito. Lo que no conseguía hacer por ella misma, Iris se lo mandaba hacer a otros y se apropiaba de una gloria obtenida por procuración.
  • Permanecer siempre fiel a un antiguo amor es a veces el secreto de toda una vida.
  • ¿Ves cuando te decía que la vida es una compañera? Que hay que tomarla como a una amiga, bailar con ella, dar, dar sin contar, y que después ella te responde… Que había que hacerse cargo de uno mismo, trabajar para sí, aceptar los errores, corregirlos, ponerse en movimiento… Y entonces ella entra en tu baile. Baila contigo.
  • Me relaja cocinar. Las pequeñas cosas de la vida me relajan. Es lo que le falta a Iris. Sólo coge de la vida las cosas artificiales, sin raíces, y así, a la menor contrariedad, se viene abajo. Debería más bien enseñarle a hacer un a quiche. Eso detendría el remolino que tiene en la cabeza.
  • Eres una trabajadora, Jo. ¿Quién dijo que el genio es un noventa por ciento de transpiración y un diez por ciento de inspiración?
  • Se reconoce la felicidad por el ruido que hace al marcharse. ¿Quién dijo eso, Jo?
  • Como todas las mentes estrechas e insanas, Henriette Grobz tenía por costumbre no renunciar a sus ideas preconcebidas y nunca buscaba en ella la causa de sus desgracias. Prefería echarle la culpa a los demás.
  • Lo natural aparece a la vista cuando salta el barniz.
  • Tenía menos talento que yo al nacer, y le va muy bien. La vida no es generosa. Es como si reclamara la cuenta, hiciese el cálculo de lo que había dado, de lo que había recibido y presentase factura.
  • ¿En qué se basa el nacimiento de un sentimiento? ¿En una impresión fugaz, fluctuante, cambiante? ¿En un ángulo que se desplaza, dando lugar a una ilusión que proyectamos sobre los demás? El día en que le había pedido casarse con él había sido un día autoritario y viril.
  • Acababa de recuperar la propiedad de su vida. (…) “No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no os atrevemos a hacerlas”. Era el viejo Séneca el que había dicho eso. Era la primera cita que había copiado cuando empezó sus estudios. Lo había hecho para darse valor…
  • Se es siempre torpe con la gente que amamos.

De Benavente:

  • Cuando no se piensa lo que se dice es cuando se dice lo que se piensa.

De A. Graf:

  • No hay superstición que no haya nacido de alguna debilidad.

En la revista Qué leer de febrero de 1999 (la friolera de 14 años han pasado), tres citas sobre el nacionalismo -de Stanley Kubrick, Albert Einstein y Johann W. Goethee , respectivamente- me gustaron:

  • Las grandes naciones han actuado siempre como gángsters, y las pequeñas como prostitutas.
  • El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad.
  • El orgullo más barato es el orgullo nacional, que delata en quien lo siente la ausencia de cualidades individuales de las que pudiera enorgullecerse.

De Bertolt Brecht:

  • Las revoluciones se producen en los callejones sin salida.

Citas memorables (algunas reiteradas o paralelísticas) de Telón de boca de Juan Goytisolo:

  • No había continuidad alguna entre su pasado de niño, joven y adulto y el cuerpo cansino en el que se acomodaba a regañadientes. Su nombre y apellidos apenas le identificaban. Él ya no era él.
  • El libro de su vida carecía de argumento (…). El deseo de atribuir posterior coherencia a sucesos dispersos implicaba un engaño que podía funcionar con los demás pero no consigo mismo. ¿Merecía la pena tanto esfuerzo para resultado tan magro? Se inclinaba a pensar que no. Que su conducta e ideas corrieran el riesgo de ser mal interpretadas, y de hecho lo eran, ¿tenía acaso importancia? (…) Su escritura no sembraba pistas sino borraba huellas: él no era la suma de sus libros sino la resta de ellos. Faltaba únicamente el finiquito y no tardaría en llegar.
  • Solo tenía una certeza: las sombras se adensaban y, en proporción inversa, la materia se desvanecía.
  • Comparaba su vida, lo que le restaba de vida, a una rueda de bicicleta cuyo impulso exterior pierde ímpetu y fuerza.
  • Le atormentaba la idea de dejar el mundo, no por el hecho natural de dejarlo sino por irse sin haber desentrañado un posible sentido: la supuesta experiencia le había extrañado de la vida y sus ritmos; el afán de conocimientos había concluido en desaprendizaje de todos sus saberes y certidumbres. Nada quedaba de él sino la sombra proyectada por la ventanilla de un tren en marcha a un punto de destino desconocido
  • ¿Quién había tenido la idea funesta de medir el tiempo y sujetar sus vidas a la tiranía irrisoria del reloj?
  • Su precariedad le imponía una mayor ligereza. Si miraba atrás, la existencia se reducía a una sucesión de abandonos de cuanto ilusoriamente creyó poseer. Nada, absolutamente nada de los bienes e ideas heredados subsistía. No había continuidad alguna entre su pasado de niño, joven, adulto y el cuerpo cansino al que se acomodaba a regañadientes. Su nombre y apellidos apenas le identificaban. Él ya no era él. O lo era superficialmente. Desde que ella partió, todo había empequeñecido.
  • Hacer que lo que existió jamás hubiese existido no entraba en los poderes de Dios, pero sí en los del olvido.
  • Un día ella le dijo: vivir contigo es pasar el aprendizaje de la soledad. No sé si reprochártelo o darte las gracias.
  • El olvido era el auténtico Dios: su poder omnímodo desmentía el del Creador y sus criaturas efímeras.
  • Anochecía en torno a él y él mismo anochecía.
  • El tiempo era un jinete ciego que nadie podía descabalgar. Arrasaba a su paso cuanto parecía duradero, transformaba el paisaje, reducía sueños a cenizas. Su ayer se componía de escenarios desvanecidos.
  • La vida no era sueño sino alucinación
  • El libro de su vida carecía de argumento: sólo hallaba fragmentos de página, piezas mal encajadas o sueltas, esbozos de una posible trama.
  • Pronto llegaría su turno y llegaría al finisterre del acantilado.
  • Pero la caducidad carecía de fecha (…) El telón de boca de las montañas seguía en manos del tramoyista.
  • Mitos, ceremonias, preces y sacrificios al gran demiurgo escindido: el bueno que dejaba hacer sin enterarse de nada y el malo que sí sabía lo que se hacía.
  • Sin piras, patíbulos, fusilamientos, guillotinas, la autoridad terrenal no existiría; pero los manipuladores del miedo la extendían al más allá.
  • Yo fui inventado a lo largo de milenios de querellas bizantinas y dejaré de existir el día en que el último de tus semejantes cese de creer en mí.
  • Ya sé que no crees en mi, más nada puedes frente a los que en mi creen.
  • Te lo digo en cruel castellano: habéis nacido para perpetuar el olvido.
  • Sólo tenéis una certeza, pero no queréis mirarla a la cara: es la igualdad de los muertos.
  • Aunque fuiste engendrado por una gotica de esperma y a mí me fabricaron a golpe de especulación y concilio, los dos tenemos lo primordial en común: la inexistencia.
  • Más, desde que me creasteis omnipresente y eterno, os contemplo de forma retrospectiva
  • Más allá del horror (…) está la belleza oculta tras el talón de boca
  • Si despiertas no me verás y si no despiertas todo habrá concluido

De El silencio del asesino de Concha García Narváez:

  • ¡Qué fastidiosas son las personas desocupadas!
  • Se aprende mucho hablando con la gente; pero hay que hacerlo sin prisas.
  • Lo que antes califiqué de cinismo repugnante, se convirtió en ingeniosa osadía.
  • Peter Marlowe es un cínico y brutal asesino; pero él no ha matado a alguien a quien yo estimaba, sino a alguien a quien odiaba… Lo que ocurre es que somos humanos (…) Y eso conlleva que nuestros corazones no puedan ser totalmente ecuánimes; sin embargo, por encima de los sentimientos están los comportamientos. Sintamos lo que sintamos, seremos justos si actuamos con justicia.

De Juan Gelman (a través de http://www.laotrarevista.com/2012/07/somos-memoria-o-que/):

  • “No se puede dejar descansar a la memoria, no se puede uno arrellanar en la comodidad del olvido, porque el hombre ¿es memoria o qué?

De Ray Bradbury en Fahrenheit 451:

  • En cierta época, los libros atraían a algunas gentes, aquí, allí, por doquier. Podían permitirse ser diferentes. El mundo era ancho. Pero, luego, el mundo se llenó de ojos, de codos y de bocas. Población doble, triple, cuádruple. Films y radios, revistas, libros, fueron adquiriendo un bajo nivel, una especie de vulgar uniformidad.
  • El hombre del siglo XIX con sus caballos, sus perros, sus coches, sus lentos desplazamientos. Luego, en el siglo XX, acelera la cámara. Los libros, más breves, condensaciones. Resúmenes. Todo se reduce a la anécdota, al final brusco.
  • La mente del hombre gira tan aprisa a impulsos de los editores, explotadores, locutores, que la fuerza centrífuga elimina todo pensamiento innecesario, origen de una pérdida de valioso tiempo.
  • El cierre de cremallera desplaza al botón y el hombre ya no dispone de todo ese tiempo para pensar mientras se viste, una hora filosófica y, por lo tanto, una hora de melancolía.
  • Un libro es un arma cargada en la casa de al lado. Quémalo. Quita el proyectil del arma.
  • ¡Si cuando yo era joven arrojaba mi ignorancia a la cara de la gente! (…) Si esconde usted su ignorancia, nadie le atacará y nunca llegará a aprender.
  • El diablo puede citar las Escrituras para conseguir sus fines.
  • Esta época hace más caso de un tonto con oropeles que de un santo andrajoso, de la escuela de la sabiduría.
  • La dignidad de la verdad se pierde con demasiadas protestas.
  • Un enano sobre los hombros de un gigantes es el más alto de los dos.
  • A buen fin, no hay mal principio
  • Cuando muere, todo el mundo debe dejar algo detrás, decía mi abuelo. Un hijo, un libro, un cuadro, una casa, una pared levantada o un par de zapatos. O un jardín plantado. Algo que tu mano tocará de un modo especial, de modo que tu alma tenga algún sitio a donde ir cuando tú mueras, y cuando la gente mire ese árbol, o esa flor , que tú plantaste, tú estarás allí. “No importa lo que hagas –decía-, en tanto que cambies algo respecto a como era antes de tocarlo, convirtiéndolo en algo que sea como tú después de que separes de ellos tus manos. La diferencia entre el hombre que se limita a cortar el césped y un auténtico jardinero está en el tacto. El cortador de césped igual podría no haber estado allí. El jardinero estará allí para siempre”.
  • Hay un tiempo para todo. Sí. Una época para derrumbarse, una época para construir. Sí. Uno hora para guardar silencio y otra para hablar.

De Sófocles:

  • Pequeño es el quebranto necesario para rendir los cuerpos ya viejos.

De Mychel E. de Montaigne:

  • Las arrugas del espíritu nos hacen más viejos que las de la cara.

De Marco Tulio Cicerón:

  • Si quieres ser viejo mucho tiempo, hazte viejo pronto.

De Jonathan Swift:

  • Todo el mundo quisiera vivir largo tiempo, pero nadie querría ser viejo.

De Salvador Dalí:

  • Muchas personas no cumplen los ochenta porque intentan durante demasiado tiempo quedarse en los cuarenta.

De Jean Louis Barrault:

  • La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.

De Alejandro Casona:

  • No basta con ser joven. Es preciso estar borracho de juventud. Con todas sus consecuencias.

De Georg Christoph Lichtenberg:

  • Nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos.

De Luis Algorri:

  • Acabemos con los que se lucran con la pobreza de los demás y la pobreza se extinguirá por su propia vejez.

De Stuart Brand:

  • O se es parte de la apisonadora o de la carretera.

De Jesús Ruiz Mantilla en Ahogada en llamas:

  • No conoces bien a un hombre hasta que se derrumba.
  • La desdicha no espera; el miedo no avisa: nos penetra, nos somete, pero también se convierte en el mejor motor contra la posibilidad de mayores tragedias.
  • El dolor no es cosa de nadie más que de uno: que el dolor a nadie importa, ni a ninguno trae cuenta.
  • El dolor es una bomba que va acoplándose en el fondo de cada alma y nunca sabes cuándo se le ocurre explotar. Ante el espanto, la mejor recomendación es el desapego de todo lo que hunde el ánimo.
  • ¿Existe peor alianza que la sellada entre dos elementos que aparentemente se repelen?
  • Le costaba controlar el carácter, pero no lo agriaba con rencores posteriores.
  • El artista que descansa no es artista.
  • No hay jarabe mejor que vivir en la ignorancia.
  • La posteridad, ese largo crucero donde sólo tienen plaza los grandes hombres.
  • Los niños eran un escudo perfecto, diana de excusas permanentes. Pero también tabla de salvación en su vida.
  • No hay nada más igualitario que el frío.
  • La realidad era muy tozuda.
  • Ella conservaba en él esa irredenta juventud contra las normas de la biología y contra las circunstancias.

De Carlos Ruiz Zafón en El palacio de la medianoche:

  • La experiencia ya le había enseñado que el futuro le reservaría más tiempo del tolerable para lamentarse de los errores cometidos en el pasado.
  • La pérdida de la exclusividad no era fácil de aceptar.
  • Voltaire decía que los peores misóginos siempre son mujeres.
  • Debíamos aprender todavía que el Diablo creó la juventud para que cometiésemos nuestros errores y que Dios instauró la madurez y la vejez para que pudiéramos pagar por ellos.
  • Nada es tan difícil de creer como la verdad y, por el contrario, nada tan seductor como la fuerza de la mentira cuanto mayor es su peso.
  • La mayoría de las tradiciones no son más que las enfermedades de una sociedad.
  • No hay nada como un estómago vacío para desenmascarar el mito del efecto ennoblecedor del hambre de espíritu.
  • Una diferencia literaria, no real (…). La táctica es el conjunto de pequeños pasos que das para llegar a algún sitio. La estrategia son los pasos que das cuando ya no hay ningún lugar al que ir.
  • La principal diferencia entre un hombre y una mujer es que un hombre siempre antepone su estómago a su corazón. Una mujer siempre hace lo contrario.
  • El nombre, como la libertad, era algo que todos dejábamos en la puerta al entrar y confiábamos en que, si lo manteníamos alejado del horror de este lugar, tal vez lo podríamos recuperar al salir, limpio y sin recuerdos.
  • Éste (el áspid) es el animal más parecido al hombre. Se arrastra y cambia de piel a conveniencia. Roba y se come las crías de otras especies en sus propios nidos, pero es incapaz de enfrentarse a ellos en una lucha limpia. Su especialidad, con todo, es aprovechar la menor oportunidad para asestar su picadura letal. Sólo tiene veneno para una mordedura y necesita horas para rehacerse, pero aquel que lleva su marca está condenado a una muerte lenta y segura. Mientras el veneno penetra por las venas, el corazón de la víctima late cada vez más despacio, hasta detenerse. Incluso esta pequeñita bestia, en su mezquindad, dispone de un cierto gusto por la poesía, como el hombre. Aunque ella, a diferencia de éste, nunca mordería a sus semejantes. Un fallo ¿no crees? Tal vez por eso hayan acabado sirviendo de divertimento callejero de faquires y curioso. Todavía no está a la altura del rey de la creación.
  • Madurar no es más que el proceso de descubrir que todo aquello que creías cuando eras joven es falso y que, a s vez, todo cuanto rechazabas creer en tu juventud resulta ser cierto.
  • La diferencia entre un crimen y una hazaña suele depender de la perspectiva del observador.
  • Hay dos cosas en la vida que no puedes elegir, Ben. La primera son tus enemigos. La segunda tu familia. A veces la diferencia entre unos y otra es difícil de apreciar, pero el tiempo te enseña que, al fin y al cabo, tus cartas siempre podrían haber sido peores. La vida, hijo mío, es como la primera partida de ajedrez. Cuando empiezas a entender cómo se mueven las piezas, ya has perdido.
  • Antes de combatir a tu enemigo, debes saber cómo piensa.
  • La matemática es la religión de las gentes con cerebro, por eso tiene tan pocos adeptos.
  • El mundo, Ben, es de los locos o de los hipócritas. No existen más razas en la faz de la Tierra que esas dos. Y tú debes elegir una de ellas.
  • Los lugares que albergan la tristeza y la miseria son el hogar predilecto de las historias de fantasmas y aparecidos.

Ana Mª Shua en Botánica del caos:

  • El peligro de echar raíces me obliga a permanecer siempre en movimiento.

Julio Rodríguez en La Pócima Poesía:

  • Juntar sobre el papel unas rajas de Rojas, unas briznas de Brines, dos hojitas de D’Ors, jirones de Girondo, cortezas de Cortázar, cornardas de Cernuda, pellejos de Vallejo. Mezclarlo todo bien. Agitarlo y, después, hacerse a un lado.

Luis García Montero:

  • La historia moral del ser humano la han escrito los poetas.
  • El poeta se busca en los demás, define su intimidad en diálogos con los otros, demuestra que el corazón está hecho de tiempo y de historia, de libertad y de responsabilidades éticas.

 En Los enamoramientos de Javier Marías:

  • Cuántos ratos eternos tendrá en que no sabrá cómo ayudar a avanzar el tiempo. (…) Cuando uno ha sido abandonado, se puede fantasear con un retorno.
  • Lo que en la infancia impresiona perdura como una flor de lis grabada en nuestra imaginación” referencia a Milady, la esposa casi ahorcada de Athos en Los tres mosqueteros, obra de la que María recuerda la siguiente cita: el uno y el otro hemos vivido hasta ahora tan solo porque nos creíamos muertos, y porque un recuerdo molesta menos que una criatura, aunque a veces un recuerdo sea algo devorador.
  • La muerte del que nos hirió o mató en vida (…) no nos cura del todo ni nos faculta para olvidar (…); pero nos aplaca y nos deja vivir.
  • Lo que pasó (en una novela) es lo de menos, y lo que ocurre en ellas da lo mismo y se olvida, una vez terminadas. Lo interesante son las posibilidades e ideas que nos inoculan y traen a través de sus casos imaginarios, se nos quedan con mayor nitidez que los sucesos reales y los tenemos más en cuenta.
  • Uno echa de menos cuanto está en su vida, hasta lo que no ha tenido tiempo de aposentarse; y hasta lo pernicioso.
  • A menudo son los más afectados por algo los que menos lo quieren saber, los más próximos: los hijos lo que hicieron los padres, los padres lo que han hecho los hijos… Imponerles una revelación (…) es demasiada responsabilidad.
  • Uno tiene que ponerse a la faena. El mundo está lleno de perezosos y de pesimistas que nada consiguen porque a nada se aplican, después se permiten quejarse y se sienten frustrados y alimentan su resentimiento hacia lo externo.
  • Todo el mundo tiene derecho a eso, a imaginarse  lo imposible cuando la vigilia inicia por fin su retirada, qué menos, y se clausura el día.
  • No sabes lo que delegar aleja de los hechos, no tienes ni idea de cuánto ayuda poner a gente en medio.
  • Los muertos sólo tienen la fuerza que los vivos les dan, y si se la retiran…
  • Hay relatos a los que les cuesta continuar sin alguna pregunta retórica por medio.
  • Es lo malo de dejar que la gente hable y se explique y por eso trata de impedirse tantas veces, para conservar las certezas y no dar cabida a las dudas, es decir, a la mentira. O es decir, a la verdad.
  • Si estamos aquí es por una inverosímil conjunción de azares.
  • Un recuerdo molesta menos que una criatura.
  • La verdad no es nunca nítida, sino que siempre es maraña. Hasta la desentrañada.
  • Hay cosas de Díaz-Varela que sigo echando de menos (…). Lo cual no me trae mala conciencia, nada se hace incompatible en el terreno del recuerdo.

De Lágrimas en la lluvia de Rosa Montero:

  • Comer junto a alguien cuando se tiene hambre predispone a la complicidad y la convivencia.
  • Los ataques de angustia son una consecuencia del miedo a la muerte.
  • Los renegados son siempre los peores.
  • Había algo en ese hombre que la  hipnotizaba y al mismo tiempo la escalofriaba. La fascinación de la serpiente.
  • La tristeza era un verdadero lujo emocional (…). Cuando el dolor que se experimenta es tan agudo que uno teme no poder soportarlo, no hay tristeza, sino desesperación, locura, furia.
  • Los cementerios estaban llenos de personas demasiado confiadas en sus propias fuerzas.
  • Octavio Augusto se convirtió en el primer emperador romano porque la República le otorgó inmensos poderes. ¿Y por qué hizo eso la República, por qué se suicidó para dar paso al Imperio? Tácito lo explicaba así: Cuncta fessa. Que quiere decir: Todo el mundo está cansado. El cansancio ante la inseguridad política y social es lo que llevó a Roma a perder sus derechos y sus libertades. El miedo provoca hambre de autoritarismo en las personas. Es un pésimo consejero el miedo. (…) Vivimos momentos críticos. Tal vez nuestro sistema democrático esté también a punto de suicidarse. A veces los pueblos deciden arrojarse al abismo.
  • Poseía una de esas personalidades escuetas que detestan la menor pérdida de tiempo.
  • Un mundo íntimo recargado y secreto en el que coincidían. Eso era el amor, en realidad: tener a alguien con quien poder compartir tus rarezas.
  • Olor a enfermedad y tiempo envenenado. El lento y opresivo tiempo de la agonía. La muerte les rondaba como un depredador ensuciándolo todo de sufrimiento.
  • Lágrimas en la lluvia. Todo pasaría y todo se olvidaría rápidamente. Incluso el sufrimiento.
  • Quizá al ponerse en peligro apaciguaba su culpabilidad de superviviente y su desesperación de condenada a muerte.
  • Estaba cayendo en la autocompasión. Por el gran Morlay. Era un maldito vicio blando y contagioso.
  • Atrapado entre dos emociones opuestas: el halago personal y el recelo ante la demanda.
  • Nada más lícito que desobedecer las leyes de un sistema ilegítimo.
  • Un truco viejísimo: cuando te pregunten algo que no quieras contestar, responde con otra pregunta, a ser posible molesta.
  • La confusión le provocaba inseguridad y la inseguridad la ponía furiosa.
  • Entre los dos vectores, la suma ascendente de la memoria y la descendente de la propia vida, se abría el gran agujero de los terrores, el insoportable sinsentido. Imposible no desesperarse y no gritar.
  • Las mentiras suelen abundar en detalles innecesarios y él no se esforzó en absoluto en vestir lo que dijo.
  • Se dejó llevar, sintiendo un extraño placer en la docilidad. Un placer perverso.
  • Tal vez fuera cierto que el dinero no daba la felicidad (…) pero compraba seguridad, que era algo mejor y menos volátil que la dicha.
  • El marginado social no escoge la marginalidad, sino que se encuentra desterrado al otro lado de la línea de lo normal.
  • La vida era una maldita enfermedad que te acababa matando.
  • Hay un momento para cada cosa bajo el sol: un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse ( fragmentos del Eclesiastés que también cita al principio).
  • Comer anima mucho. Por eso antes había esa tradición de los banquetes en los funerales.
  • Te sorprendería saber las infinitas posibilidades de lo imposible.
  • Un detective privado era un conseguidor de certezas.
  • Prefería pensar que la injusticia era democrática y atizaba sus formidables palos sobre todo el mundo.
  • La gente cree en conspiraciones porque es una manera de creer que, en el fondo, el horror tiene un orden y un sentido, aunque sea un sentido malvado. No soportamos el caos, pero lo cierto es que la vida es pura sinrazón. Puro ruido y furia (cita que alude al título de Faulkner, a su vez extraído de un soliloquio de El título de la novela alude a un soliloquio del Macbeth de Shakespeare).
  • Me parece victimismo creer que el universo entero está confabulado en contra tuya. Como si uno fuera el centro de todo. El sentimiento de superioridad es un defecto que suele acompañar al victimismo… Como si uno tuviera algún mérito por ser como el azar le ha hecho ser.
  • Estás tan llena de rabia y pena que no puedes poner palabras a lo que sientes. Si admites tu dolor temes terminar siendo tan sólo una víctima;  y si admites tu furia temes acabar siendo un verdugo.

De E. Adamson Hoebel y Thomas Weaver en Antropología y experiencia humana:

  • Una personalidad bien ajustada es la que satisface con éxito los impulsos personales dentro de las expectativas permisibles de su cultura. 
  • La cultura puede modificar el medio y éste impone unos límites a las culturas. Por ejemplo, el ambiente natural no determina en absoluto la vivienda de un hombre, pero define sus posibilidades. Los iglúes no son construidos en los desiertos; no se encuentran viviendas con el techo de palma en el ártico.
  • Toda cultura es válida en términos de su propio asiento cultural.

De Ángel Aguirre Baztán en Estudios de Etnopsicología y Etnopsiquiatría:

  • El líder paranoide tiene un yo escindido, por eso intenta manifestar a todas horas y en todas las ocasiones, que tiene un yo férreo, duro, sólido y compacto que ‘no se casa con nadie’, cuando en verdad lo que tiene es una escisión angustiosa interior de índole neurótica.

De Felipe Alfau en Locos. Una comedia de gestos:

  • Lo que dijo no fue tan importante como la forma en que lo dijo. No creo poder describirlo. Me sorprendió mucho su voz. Ella era del tipo inocente y de ojos dulces, pero había depravación en su boca, y su voz era ronca y ordinaria, con un deje de cinismo.
  • Don Laureano Báez es una de esas personas extraordinarias que surgen en España de cuando en cuando. Su profesión era la mendicidad y vivía de sus ganancias con un lujo considerable. Además, había fundado una escuela para mendigos en la que él y otros profesores por él elegidos enseñaban todos los trucos posibles destinados a despertar la simpatía humana, desde el arte de la declamación al de la contorsión.
  • Su voz sonaba rota y húmeda, como envuelta en lágrimas.
  • García agitó la mano en el aire como para borrar mis palabras de una pizarra imaginaria.

Ángel Amable en Manual de las buenas maneras. Guía de estilo para la gente educada:

  • Basta con recordar las diversas posturas que adoptan los personajes de frescos, mosaicos, óleos, etc., a lo largo de la Historia para darse cuenta de que, en efecto, el gesto es algo codificado, reglado, la punta del iceberg de las reglas sociales, de las pautas de comportamiento.
  • El teléfono es, no cabe duda, un invento tan útil como maligno. Se inmiscuye con total impunidad en la intimidad de las gentes y su timbrazo insistente obliga a atenderlo antes que a nada ni a nadie.

De Ernesto Sábato:

  • La conciencia del hombre es atemporal (…) es un presente lastrado de pasado y cargado de proyectos para el futuro.

Isabel Allende en Eva Luna:

  • La realidad es un revoltijo, no alcanzamos a medirla o descifrarla, porque todo ocurre al mismo tiempo.
  • Sospechaba que nada existía verdaderamente, la realidad era una materia imprecisa y gelatinosa que mis sentidos captaban a medias. No había pruebas de que todos la percibieran del mismo modo, tal vez Zulema, Riad Halabí y los demás tenían una impresión diferente de las cosas, tal vez no veían los mismos colores ni escuchaban los mismos sonidos que yo. Si así fuera, cada uno vivía en soledad absoluta.

Nuria Amat en Amor breve:

  • Tiene una voz peor que un látigo. Sobre todo cuando me riñe.
  • El gesto es la frontera del conocimiento.

Fernando Andacht en El paisaje de los signos. Semiótica y sociedad uruguaya contemporánea:

  • Ese texto fundacional de la cultura occidental que es La Biblia.
  • La figura de la alteridad constituye la encarnación de la diferencia.
  • Aquello que llamamos nuestra opinión no es nunca la captación inmediata de la realidad, por no haber un trasiego directo entre el mundo-tal-cual-es y nosotros. A esta creencia la semiótica opone un estudio material y pormenorizado de los mecanismos de mediación.
  • (Este desvelamiento semiótico) salvaguarda al hombre del poder anestesiante y alienante que sus propias instituciones ejercen sobre él.

De María Teresa Anguera en Metodología de la observación en las ciencias humanas:

  • La mitad superior de la cara proporciona las señales más fiables para discriminar las emociones negativas.
  • El contacto visual es lo que nos hace real y directamente conscientes de la presencia del otro como ser humano, con conciencia e intenciones propias.

De Leo Apostel en “Pragmatique praxeologique: communication et action”:

  • Toute communication est aussi un conflict et un antagonisme. Parler n’est pas seulement informer, c’est aussi mentir explicitement ou implicitement, volontairement o involontairement. Parler c’est aussi se battre pour la domination. A côté d’une logique de la coopératione collective, nous devons donc, si nous voulons comprendre le langage, développer également une logique du conflict, une théorie de la lutte, de la bataille verbale”.

De Elliot Aronson en El animal social. Introducción a la psicología social:

  • Un incremento en la conducta positiva y recompensante de otra persona tiene más impacto sobre un individuo que la recompensa constante e invariable de esa persona.
  • Cabe ver una incoherencia en el modo que tiene nuestra sociedad de enjuiciar el conformismo (juego de equipo) y el inconformismo (desviación). (…) El inconformista puede ser alabado por historiadores o idolatrado en películas y en la literatura mucho después de producirse su inconformismo, pero normalmente no le aprecian mucho en el momento las personas a cuyas exigencias rehúsa plegarse”.
  • (Leon Festingen denominó disonancia cognitiva a) Un estado de tensión que se produce cuando un individuo mantiene simultáneamente dos cogniciones o certezas (ideas, actitudes, creencias, opiniones) psicológicamente incompatibles.
  • La persona (P) tiene ciertos sentimientos hacia el receptor (R). Pretende comunicar un sentimiento específico. Esto se manifiesta en algún tipo de conducta -palabras, un gesto, una sonrisa, una mirada o lo que fuere. El receptor percibe esta conducta a su manera, basándose en sus propias necesidades, sentimientos, historia pasada, opiniones sobre P, etc. Esta percepción de la conducta de P evoca en R un sentimiento (afecto, molestia, amor, miedo o el que fuere). Este sentimiento es rápidamente trasladado a una interpretación de las intenciones de P que, por su parte, fluye hasta convertirse en una evaluación del tipo de persona que es P.

De Bernardo Atxaga en Obabakoak:

  • Si te quedas dormido, vendrá el lagarto y se te meterá por el oído, le dice la madre a su niño.
  • Puede que el niño lea en la expresión de la cara de su madre, o en su voz o en sus gestos, y que sea así como se percate de la ligereza de lo que se le cuenta. Si la madre mencionara a la serpiente, su lectura probablemente sería otra.

De J. L. Austin en Palabras y acciones. Cómo hacer cosas con palabras (creo):

  • Decir algo está conectado estrechamente con la producción de ciertos efectos en el oyente.

De Wilhelm von Humboldt  (en… no recuerdo dónde lo leí):

  • Los diferentes idiomas no son algo así como distintas denominaciones de una cosa: son distintas versiones o percepciones de una misma cosa.

De Jean Baudrillard:

  • El hombre es todo en cada momento y también en cada momento está enteramente en él la sociedad.

De  Clyde Kluckhohn:

  • La Antropología pone ante el hombre un gran espejo y le deja que se vea a sí mismo en su infinita variedad.                 

De Roland Barthes en Sistema de la moda:

  • La descripción es un habla sin ruido.
  • La primera función de la palabra es inmovilizar la percepción a un determinado nivel de inteligibilidad. (…) La segunda función de la palabra es una función de conocimiento. El lenguaje permite información que la fotografía ofrece burdamente o simplemente no ofrece: el color de un tejido (si la fotografía es gris), la clase de un detalle inaccesible a la vista (botón-fantasía, punto de cadeneta), la existencia de un elemento escondido por el carácter plano de la imagen (el detrás de un vestido); de una manera general, el lenguaje añade a la imagen un saber.

De Gregory Bateson, en Naturaleza y espíritu:

  • La carta que tú no escribes, las disculpas que no ofreces, el alimento que no dejas en el plato al gato: todos ellos pueden ser mensajes suficientes y eficaces porque el cero puede, dentro del contexto, ser significativo; y quien crea el contexto es el receptor del mensaje.

De Ruth Benedict:

  • La tradición es tan neurótica como cualquier paciente.

De Emile Benveniste en Problemas de lingüística general:

  • La lengua es estructura socializada, que la palabra somete a fines individuales e intersubjetivos, añadiéndole así un perfil nuevo y estrictamente personal. La lengua es sistema común a todos; el discurso es a la vez portador de un mensaje e instrumento de acción.
  • Por abstractas o particulares que sean las operaciones del pensamiento, reciben expresión en la lengua.
  • La posibilidad del pensamiento está vinculada a la facultad de lenguaje, pues la lengua es una estructura informada de significación, y pensar es manejar los signos de la lengua.
  • El vuelo del pensamiento está ligado mucho más estrechamente a las capacidades de los hombres, a las condiciones generales de la cultura, a la organización de la sociedad, que a la naturaleza particular de la lengua.
  • Por el mero hecho de la alocución, el que habla de sí mismo instala al otro en sí y de esta suerte se capta a sí mismo, se confronta, se instaura tal como aspira a ser.

De Henri Bergson en La risa:

  • (Es cómico) todo incidente que atrae nuestra atención sobre la parte física de una persona cuando nos ocupábamos de su aspecto moral, (…) por la misma razón resulta a veces algo ridícula la timidez. El tímido podría dar la impresión de una persona a la que estorba el cuerpo y busca a su alrededor un sitio donde depositarlo.

De Adolfo Bioy Casares en El héroe de las mujeres:

  • Nuestra libertad está limitada por lo que el prójimo espera de nosotros.

De Ray Birdwhistel en El lenguaje de la expresión corporal:

  • No podemos estudiar el comportamiento social de un pez sacándolo del agua.
  • Ninguna expresión ni ningún movimiento corporal carece de significado en el contexto donde ocurre.

De Vera F. Birkenbihl en Las señales del cuerpo y lo que significan:

  • Si no sabes sonreír no abras una tienda (sentencia china).
  • Cuanto más alto es el estatus de una persona, tanto mayor es la zona íntima que los otros le conceden.
  • Todo cambio repentino de la actitud externa corresponde siempre a un cambio repentino de las actitud interna.
  • La entonación pertenece casi a la zona de la mímica.
  • (La risa es) un considerable factor anti-stress.
  • Queremos, al igual que Pygmalion, transformar a la persona según la imagen que tenemos de ella. Nuestra impresión de que el otro es ‘arrogante’ suelta por nuestra parte señales de enemistad que precisamente robustecen en el otro aquella inseguridad que había emitido en un principio las señales de ‘arrogancia’. Pero con ello se robustece nuestra impresión ‘negativa’ que de nuevo fortalece nuestras señales negativas del plano de relación, etc., etc. (Efecto Pygmalion)
  • La fuerza de las expectativas que tenemos de otras personas es tan grande que sólo por ella se puede influir en su actitud. A eso llamamos una profecía que se cumple: lo que esperamos de un hombre decide a veces su desarrollo real.
  • Una señal sola no tiene fuerza de declaración. (…) Ninguna actitud o movimiento corporal tiene una significación exacta per se. El lenguaje y el lenguaje corporal son interdependientes.

De Paul Blue en La piel.

  • (La piel) lejos de ser un tejido inerte y pasivo, exclusivamente receptor, es productora de calor, de electricidad, de radiaciones, etc.
  • La transmisión puede también hacerse sin contactos, lo mismo que si nuestros tegumentos estuviesen influidos por radiaciones, tal vez a través de ciertas antenas captadoras (¿quizás pelos y faneros?): un gato al que se le hayan vendado los ojos se orienta perfectamente por medio de los pelos de su bigote… En la superficie del cuerpo existen unas zonas especializadas para cada tipo de excitación vibratoria (térmica, dolorosa, táctil, etc.).

De María del Carmen Bobes Naves en Teoría general de la novela. Semiología de La Regenta:

  • Los objetos están en la novela no por su ser, sino por el significado que en ella adquieren: la silla vacía significa una ausencia, la mano en el hombro significa simpatía.

De Jean Le Boulch en Hacia una ciencia del movimiento humano: Introducción a la psicokinética:

  • Las reacciones gestuales y mímicas traducen un doble equilibrio en la persona: equilibrio con su medio y equilibrio interno. El diálogo oscila entre dos polos: la tendencia hacia el otro o una defensa contra la agresión del otro.

De Bertolt Brecht, en La resistible ascensión de Arturo Ui:

  • Algunos amigos me han dado a entender que mi pronunciación no es del todo buena, vamos, que más bien deja bastante que desear. Como será inevitable que, en determinadas ocasiones, tenga que pronunciar algunas palabras en público -sobre todo si esto sigue marchando hacia la alta política-, he pensado que lo mejor será que tome algunas lecciones.

En Antropología lingüística de María Jesús Buxó:

  • La versión más comúnmente aceptada es que la lengua surgió lenta y acumulativamente para nombrar las cosas, expresar las emociones, codificar las relaciones espaciales y temporales, expresar la lógica de la causa y el efecto, y establecer las secuencias de acontecimientos que permitieron relacionar el pasado con el presente y planificar el futuro.
  • (Concluye Goody) Los diferentes procesos intelectuales no son relativos a diferencias en la mente, sino a los sistemas de comunicación. En este sentido propone que nuestra lógica parece ser una función de la escritura. La escritura permite poner distancia entre el ser humano y sus actos verbales. Esta distancia coadyuva a examinar el discurso de un modo más objetivo, así como almacenar y aumentar el conocimiento aboliendo los límites de la memoria y por ello las modificaciones personales. Esto contribuye a incrementar la abstracción del significado y permite la recontextualización. Y al dividir el flujo del habla en categorías verbales, la escritura favorece el desarrollo de la forma silogística de razonar.
  • En la práctica, esto se traduce en una clase de comportamientos lingüísticos en los que la mujer tiende a comunicarse por medio de sugerencias, opiniones, o a expresar sentimientos. En este sentido, el tono de la expresión tiende a ser comprensivo y a aceptar con mucha frecuencia la posición del interlocutor. En el caso del masculinolecto, la expresión es manifiestamente competitiva hasta el punto de llegar a ser inhibidor, especialmente cuando el interlocutor es una mujer.

Julio Camba en Sobre casi nada:

  • ¿Por qué hemos de ser tan pudorosos de nuestras lágrimas si lo somos tan poco de nuestra risa? 
  • Yo no opino que la lágrima del filántropo sea más fácil que la del misántropo. (…) Quizá la risa revele, mejor que el llanto, cierta pureza de sentimientos, aunque lo probable es que, el llanto lo mismo que la risa, no se produzcan casi nunca en el teatro más que a causa de excitaciones tan artificiales como el jugo de cebolla o las cosquillas.
  • Hay dos morales: una urbana y otra playera; una veraniega y otra invernal; dos morales que corresponden a dos distintas maneras de vestir. (…) Con un traje recio y complicado, la virtud no supone esfuerzo ninguno. Con un traje de baño, en cambio, hace falta que una mujer sea verdaderamente virtuosa para que no se deje seducir por la línea de menor resistencia que le ofrecen las tentaciones.

De J. L. Caramés Lage en “La antropología poética: aproximación no cerrada al análisis de la poesía”:

  • La literatura, aun distante en tiempo y espacio, puede ser estudiada como material antropológico dado que es resultante de la actividad creativa de un ser humano en respuesta a problemas propios y colectivos en un tiempo y lugar determinados.

De Giorgio Raimondo Cardona en Antropología de la escritura:

  • Si la escritura es el microcosmo que reproduce de alguna manera la estructura del mundo, ella contendrá condensados los acontecimientos pasados y los acontecimientos futuros. Hoy estamos acostumbrados al concepto -que cuenta con la aprobación científica- de modelo. De un fenómeno que no puede estudiarse directamente porque en el espacio o en el tiempo sobrepasa la capacidad del observador, se puede construir un modelo que participe -pero en una escala más accesible- de las propiedades que interesan. La escritura es también ella un modelo. Reproduce líneas de fuerza, condensa sucesos, empequeñece y codifica -pero no por eso oculta- todo cuanto puede ser útil al hombre para gobernar su vida.

De Dale Carnegie en Cómo ganar amigos e influir sobre las personas:

  • (Henry James ponderó) La escucha del Dr. Eliot no era mero silencio, sino una forma de actividad. Sentado muy erguido, con las manos unidas en el regazo, sin hacer otro movimiento que el de los pulgares girando uno alrededor del otro más rápido o más lento, enfrentaba a su interlocutor y parecía escuchar con los ojos tanto como con los oídos. Escuchaba con la mente y consideraba atentamente lo que uno tenía que decir, mientras lo decía… Al final de una entrevista con él, la persona que había hablado sentía que sus palabras habían llegado a su destino.
  • El buen éxito en el trato con los demás depende de que se capte con simpatía el punto de vista de la otra persona.
  • Por lo común la gente tiene dos razones para hacer una cosa: una razón que parece buena y digna, y la otra, la verdadera razón.

John B. Carroll y Joseph B. Casagrande  en “La función de las clasificaciones de la lengua en la conducta”:

  • Cuando habla de romper, el hopi debe usar verbos distintos según se trate de una o muchas escisiones (distinción parecida a la que existe entre ‘romper’ y ‘destrozar’). Usa el mismo verbo para volcar y arrojar, pero debe usar verbos distintos si el material que se vuelca o se arroja es líquido o no lo es. Puede usar el mismo verbo para hablar de abollar un objeto como un guardabarros y para hablar de apretar una campanilla.

De Carlos Castilla del Pino en La incomunicación:

  • En una primera aproximación, puede aseverarse que en el encuentro entre dos personas la comunicación se verifica a modo de esferas tangentes, que contacta cada una respecto de la otra por la periferia del Yo de cada cual. Lo que se da y se recibe son dudosas formas de expresión del Yo de cada uno.
  • Tras una frase acabada intuimos tanta ocultación del ser que habla que apenas si damos valor al mensaje comunicado, para enfrascarnos en la indagación de lo sobreentendido.

En Antropología cultural: factores psíquicos de la cultura de Luis Cencillo y José Luis García:

  • El ser humano flota literalmente sobre las realidades físicas en su haz de direcciones y posibilidades ambivalentes, cuya selección realizativa viene a constituir un problema para cada humano y para cada grupo, dándose el fenómeno sorprendente y trágico al mismo tiempo de que cuando un grupo opta por una determinada forma de canalización de sus posibilidades, trata de absolutizarla como la única valiosa, la única cierta y la única capaz de resolver todos los problemas, y el coeficiente de duda y de inseguridad que todo sistema humano presenta intenta suplirlo y anularlo mediante una dosis reforzada de intolerancia y de rigidez impositiva; éste es el origen de todas las crueldades colectivas de la Historia y de todos los fanatismos. 

En Antropología de los pueblos iberoamericanos de Juan Comas:

  • Las poblaciones no blancas en Iberoamérica, dominadas por los ‘blancos’, estuvieron desde el primer momento sujetas a un cierto tipo de ‘discriminación racial’ que motivó una ‘discriminación económica’, como resultado de la cual tales grupos quedaron, y siguen estando, en un plano de dependencia y explotación sui generis que se manifiesta no sólo en los salarios más bajos y sin las garantías de seguridad social de los obreros ‘blancos’, sino también en una evidente resistencia a la movilidad vertical en las clases sociales.

De Joseph O’Connor y John Seymour en  Introducción a la Programación Neurolingüística:

  • El mundo que percibimos no es el mundo real, el territorio, es un mapa hecho por nuestra neurología.
  • Las palabras son anclas de experiencias sensoriales, pero la experiencia no es la realidad, y la palabra no es la experiencia. El lenguaje está, por lo tanto, a dos movimientos de la realidad.

De Contreras Hernández en Antropología de la alimentación:

  • Para comprender un tabú alimentario -el de la carne de cerdo entre los musulmanes o entre los judíos, o el de la carne de caballo y la de perro entre los norteamericanos- es necesario situarlo en el contexto global de la sociedad que aplica dicha prohibición.
  • El que no es paga en diners es paga en dinars (refrán).
  • Los nombres ingleses de ‘ox’ (buey), ‘cow’ (vaca), ‘pig’ (cerdo), ‘sheep’ (oveja), ‘boar’ (jabalí) y ‘deer’ (ciervo) se usan para referirse a los animales vivos; pero cuando éstos son cocinados y servidos en la mesa asumen los nombres franceses de ‘beef’, ‘veal’, ‘pork’, ‘bacon’, ‘mutton’, ‘brawn’ y ‘venison’.

De Eduardo Cuyer en La mímica:

  • Una hoja de papel gris colocada sobre un fondo coloreado, modifica su matiz y parece distinta en color de lo que es en realidad. Esta ilusión resulta de que a ese gris se añade el color complementario del de la superficie que sirve de fondo.
  • En la faz humana: la proximidad de una región modificada por una expresión cualquiera parece dar, por una especie de reflejo, aspectos distintos a las regiones vecinas”, aunque nadie pone en duda que haya expresiones complejas.

De Joel R. Davitz en “La comunicación del significado emocional”:

  • Las metáforas transmiten significados emocionales con más exactitud que cualquier modalidad no verbal.

René Descartes en su Discurso del método:

  • Bueno es saber algo de las costumbres de otros pueblos para juzgar las del propio con mayor acierto y no creer que todo lo que sea contrario a nuestros modos sea ridículo y opuesto a la razón, como suelen hacer los que no han visto nada.

Oswald Ducrot y Tzvetan Todorov en Diccionario enciclopédico de las ciencias del lenguaje:

  • El uso del emblema: un objeto que pertenece al personaje, una manera de vestirse o de hablar, el lugar donde vive, se evocan cada vez que se menciona el personaje, asumiendo así la función de señal distintiva. Es un ejemplo de utilización metafórica de las metonimias: cada uno de esos detalles adquiere valor simbólico.

De Paul Ekman y Wallace V. Friesen en “Origen, uso y codificación: Bases para cinco categorías de conducta no verbal”:

  • La investigación sobre conducta no verbal da la impresión de que los investigadores han estado estudiando diferentes tipos de comportamiento no verbal y cada uno ha generalizado para el campo en su conjunto, contradiciendo por lo tanto a sus colegas (…) Es como si se tratara de un elefante; algunos hemos estado mirando sus patas; otros su trompa y su boca; otros, en fin han estudiado sus orejas.
  • Hablar de ‘acciones no-codificadas’ no me parece una expresión satisfactoria: tomada estrictamente, implicaría afirmar que esas acciones carecen de significado, lo cual no es cierto. Atribuir a algo cualidad de signo y negarle al mismo tiempo la cualidad de ser el resultado de una codificación es contradictorio.

Carlos Fuentes en La muerte de Artemio Cruz:

  • Él no perdía de vista los ojos ambarinos del anciano, demasiado resultados a crear un ambiente de cordialidad, demasiado seguros detrás de la máscara de dulzura paternal. Quizás esos movimientos señoriales de las manos, esa nobleza fija del perfil y del mentón barbado, esa inclinación atenta de la cabeza, eran naturales. Él pensó que, no obstante, aun la naturalidad puede fingirse; a veces, la máscara disimula demasiado bien los gestos de un rostro que no existe fuera o debajo de ella.

De Jostein Gaarder en El mundo de Sofía:

  • Dos personas pueden estar presentes en el mismo lugar y sin embargo captarlo todo de forma completamente diferente. Es porque cuando percibimos el entorno, contribuimos con nuestra propia opinión, o nuestros propios intereses. Por ejemplo, puede ser que una mujer embarazada tenga la sensación de ver mujeres embarazadas por todas partes. No significa que no hayan estado allí antes, sino que, simplemente, su embarazo le ha proporcionado una nueva realidad. Alguien que esté enfermo, por ejemplo, tal vez vea ambulancias por todas partes…

De José Antonio Gabriel y Galán en La memoria cautiva:

  • Huelo a lo que soy.
  • Si he perdido el buen humor que tenía cuando era niño es porque apareció en mí el cálculo, el miedo a no envejecer, a permanecer impúber, en condena inmisericorde, y hube de controlar cada gesto, rebajarle un grado a cada carcajada dejándola en simple risa y a ésta en sonrisa cada vez más leve hasta ser un profesional de la gravedad, conseguir ser atendido por camareros al primer gesto, esas cosas que suponen el reconocimiento de una categoría.

De Antonio Gala en El manuscrito carmesí:

  • El obispo es un hombre mayor, artificial y frágil; de gestos ampulosos y breves a la vez. Me produjo la impresión que me han producido siempre los sacerdotes de su religión: hablaba como montado a dos caballos: el tono iba por un lado, y el contenido iba por otro; podía decir las mayores atrocidades con una entonación meliflua y conmiserativa.
  • Mi madre es arrogante, majestuosa y solemne; camina, habla y gesticula como una mujer educada para caminar -o sería mejor decir para desplazarse-, hablar y gesticular en público.
  • Y comprendí que las monarquías son hereditarias porque se tarda mucho en aprender ciertos gestos, porque no se improvisa la majestad, sino que se lleva en la masa de la sangre.

De Gabriel García Márquez en Cien años de soledad:

  • Los obreros de la compañía estaban hacinados en tambos miserables. Los ingenieros, en vez de construir letrinas, llevaban a los campamentos, por Navidad, un excusado portátil para cada cincuenta personas, y hacían demostraciones públicas de cómo utilizarlos para que durarán más.
  • Remedios, la bella, soltaba un hálito de perturbación, una ráfaga de tormento, que seguía siendo perceptible varias horas después de que ella había pasado. Hombres expertos en trastornos de amor, probados en el mundo entero, afirmaban no haber padecido jamás una ansiedad semejante a la que producía el olor natural de Remedios, la bella. En el corredor de las begonias, en la sala de visitas, en cualquier lugar de la casa, podía señalarse el lugar exacto en que estuvo y el tiempo transcurrido desde que dejó de estar. Era un rastro definido, inconfundible, que nadie de la casa podía distinguir porque estaba incorporado desde hacía mucho tiempo a los olores cotidianos, pero que los forasteros identificaban de inmediato.
  • Se empeñó (Ursula) en un callado aprendizaje de las distancias de las cosas, y de las voces de la gente, para seguir viendo con la memoria cuando ya no se lo permitieran las sombras de las cataratas. Más tarde había de descubrir el auxilio imprevisto de los olores que se definieron en las tinieblas con una fuerza mucho más convincente que los volúmenes y el color.
  • Sudaban con sudor de caballo, y tenían un olor de carnaza macerada por el sol, y la impavidez taciturna e impenetrable de los hombres del páramo.

De Gabriel García Márquez en El amor en los tiempos del cólera:

  • Olfateó primero el saco y el chaleco mientras quitaba del ojal el reloj de leontina (…), y después olfateó la camisa abastillada mientras quitaba el pisacorbatas (…), y después olfateó los pantalones (…), y olfateó por último los calzoncillos y las medias y el pañuelo de hilo con su monograma bordado. No había la menor sombra de duda: en cada una de las prendas había un olor que no había estado en ellas en tantos años de vida en común, un olor imposible de definir, porque no era de flores ni de esencias artificiales, sino de algo propio de la naturaleza humana.

De Françoise Gauquelin en Saber comunicarse:

  • (En última instancia) el lenguaje, que tiene por función la comunicación del pensamiento, puede servir para disfrazarlo; (por eso hay que circunscribirse a la comunicación entendida como) zona de contactos y de acuerdos relativos, (ya que una) identificación completa es impensable.

Salvador Giner en Sociología:

  • Las disfunciones son consecuencias observables que menoscaban, minan o erosionan una estructura social.

De Goffman en La presentación de la persona en la vida cotidiana, y en Internados. Ensayos sobre la situación social de los enfermos mentales:

  • Los pacientes mentales son personas que han provocado en el mundo exterior un tipo determinado de desorden, que indujo a otras (…) a entablarles juicio de insania.
  • El estigma de la enfermedad mental y la hospitalización involuntaria son los medios con los que respondemos a estos delitos contra la corrección.
  • Los individuos son tratados relativamente bien cuando se hallan presentes y relativamente mal cuando no lo están.

De Ramón Gómez de la Serna en Greguerías. Selección 1910-1960:

  • El reloj no existe en las horas felices.
  • Un segundo es idéntico a los siglos: es un siglo en miniatura.
  • Lo único que el reloj no sabe es si señala horas del día o de la noche, pues el minutero es el bastón de ciego con que se orienta al caminar.
  • El péndulo del reloj acuna las horas.
  • El redoble del tambor se inventó para no oír el último ‘¡ay!’ de los condenados a muerte.
  • Al cerrar una puerta con violencia, pillamos los dedos al silencio.

De A. J. Greimas en Semántica estructural. Investigación metodológica:

  • La gran superioridad del plano lingüístico proviene del hecho de que cualquier otro lenguaje (…) puede traducirse en una lengua natural cualquiera, no siendo siempre verdad lo inverso.
  • Si la presencia en una habitación, de dos sillas, situadas la una al lado de la otra, le parece peligrosa a Alain Robbe-Grillet, por ser mitificante, debido a su poder de evocación, se olvida de que la presencia de una sola silla funciona como un paradigma lingüístico y, presuponiendo la ausencia, puede ser igualmente significativa.

A. R. Luria en “Problemas y hechos de la neurolingüística”:

  • La neurolingüística ofrece una nueva posibilidad de describir los dos niveles que aseguran el buen funcionamiento de un sistema fonológico, es decir, el nivel de las recepciones auditivas -que aseguran la imitación más simple de los sonidos- y un nivel más complejo, en que puede realizarse su clasificación. La neurolingüística permite también definir los mecanismos fisiológicos que intervienen en esos procesos, e indicar las estructuras cerebrales que participan más activamente en tales mecanismos.
  • La lingüística, que ha estudiado detalladamente los aspectos fonéticos, morfológicos, gramaticales y sintácticos del lenguaje, no ha otorgado una atención suficiente al papel que desempeña la lengua no sólo en la transmisión de informaciones, sino también en la influencia que ejerce sobre el hombre que percibe el lenguaje y, en definitiva, sobre el sujeto mismo que lo maneja.

De Pierre Guiraud en La semántica:

  • Toda palabra está ligada a su contexto, del que extrae su sentido.

De Calvin S. Hall y Gardner Lindzey en La teoría del sí mismo y la personalidad. Rogers:

  • (William James define el yo empírico como) la suma total de cuanto un hombre puede llamar suyo: su cuerpo, sus rasgos y sus aptitudes; sus posesiones materiales; su familia, sus amigos y sus enemigos; su vocación y sus ocupaciones y muchas otras cosas más.

De Edward T. Hall en Más allá de la cultura y La dimensión oculta:

  • Los sistemas de comportamiento están ligados directamente al sistema de la propia imagen. Por eso, para la mayor parte de nosotros es difícil aceptar la realidad del sistema del otro, porque implica una imagen distinta y puede exigirnos cambiar la que tenemos de nosotros.

De Marving Harris en Introducción a la antropología general:

  • La tradición judeo-cristiana proviene del Oriente Medio, la democracia parlamentaria de Europa occidental, los cereales de nuestra dieta -arroz, trigo, maíz- de civilizaciones antiguas y remotas, y la lengua inglesa de una amalgama de diversas lenguas.
  • Ni los varones han nacido con una tendencia innata a ser cazadores o guerreros, o dominar sexual y políticamente a las mujeres, ni las mujeres han nacido con una tendencia innata a cuidar de las criaturas y niños y ser sexual y políticamente subordinadas.
  • Sólo entre los homínidos la cultura se ha convertido en una fuente primaria de la conducta adaptativa, más importante que la evolución biológica que implica cambios en las frecuencias génicas.
  • Hay una tendencia universal en el Homo sapiens a reír y sonreír para comunicar placer, a fruncir el ceño y mirar fijamente para expresar enfado y hacer muecas y llorar en señal de dolor o pena. Aún así, ni siquiera en este caso puede ser muy fuerte la programación genética, ya que muchas culturas relegan a un segundo plano los significados específicos de la especie y emplean las mismas expresiones faciales para denotar cosas muy distintas. En todo el mundo, se socializa a las personas a ocultar sus sentimientos, a reír cuando están tristes, parecer desoladas cuando son felices o sonreír cuando están desoladas.
  • El número más pequeño de fonemas que se conoce en un lenguaje natural es de trece en el hawaiano. El inglés tiene entre 35 y 40 (dependiendo de la autoridad que se cite).
  • (Salir) Cuando se llega a la forma lingüística, Platón camina junto con el porquero macedónico; Confucio, con los salvajes cazadores de cabezas de Asma.
  • Todas las lenguas humanas son mutuamente traducibles y no hay pruebas de que algunas dispongan de gramáticas más eficientes que otras.

José Antonio Jáuregui en Las reglas del juego. Las tribus:

  • (A la afirmación de un francés que opina que) el español se grita, el inglés se escupe, el alemán se gruñe, el italiano se trina y sólo el francés se habla, (responde un español diciendo que): El francés es para hablar a la novia, el italiano para hablar a las flores, el alemán para hablar a los caballos y el español para hablar con Dios.

Mark L Knapp en La comunicación no verbal: El cuerpo y el entorno:

  • Los que hablaban se acercaban más a las mujeres que a los varones, y las personas de edad parecida al oyente se ponían más cerca de éste.
  • El aumento de la falta de fluidez tiende a disminuir la credibilidad.

Julia Kristeva en El lenguaje, ese desconocido:

  • Cada sujeto hablante es tanto destinador como destinatario de su propio mensaje puesto que es capaz de emitir un mensaje descodificándolo al mismo tiempo y puesto que no emite nada que, en un principio no pueda descodificar. De tal manera que el mensaje destinado al otro está, en cierto sentido, destinado en primer lugar al propio hablante: de lo que deducimos que hablar es hablarse.
  • Para Condillac, el lenguaje gestual es el lenguaje original: ‘Los gestos, los movimientos del rostro y los acentos inarticulados, he aquí los primeros medios que tuvieron los hombres para comunicar sus pensamientos. El lenguaje formado con tales signos se llama lenguaje en acción’.
  • Entre los cafres, se prohíbe a las mujeres pronunciar el nombre de su marido y del suegro así como cualquier palabra que se les parezca. Esto conlleva una modificación del lenguaje de las mujeres hasta tal punto que hablan, en realidad, una lengua distinta (…). Los nombres de los muertos están igualmente sometidos a las leyes del tabú. Los albaneses del Cáucaso tenían semejantes costumbres y Frazer las observa entre los aborígenes de Australia. En la lengua de los abipones de Paraguay, cada año se introduce unas palabras nuevas ya que se suprimen por proclamación todas las palabras que se parecen a los nombres de los fallecidos, palabras que se sustituyen por otras.
  • El lenguaje reviste un carácter material diversificado del que se intenta conocer los aspectos y las relaciones: el lenguaje es una cadena de sonidos articulados, pero también es una red de marcas escritas (una escritura), o bien un juego de gestos (una gestualidad). (…) A su vez, la materialidad enunciada, escrita o gesticulada produce y expresa (es decir, comunica) lo que llamamos un pensamiento.
  • Se ha constatado que, comparado con el lenguaje verbal, el gesto traduce tan bien como aquél las modalidades del discurso (orden, duda, rezo), aunque de manera imperfecta las categorías gramaticales (substantivo, verbo, adjetivo). Otros han observado que el signo gestual es polisémico (dotados de varios sentidos), y que el orden ‘sintáctico’ habitual (sujeto-predicado-objeto) no se respeta en el mensaje gestual. Este se parece más al discurso infantil y a las lenguas ‘primitivas’: acentúa, por ejemplo, lo concreto y lo presente, procede por antítesis, pone la negación y la interrogación en posición final, etc.

Robert Lado en Lingüística Contrastiva. Lenguas y culturas:

  • Si hacemos caso omiso de las diferencias culturales, a la fuerza juzgaremos mal a nuestros vecinos de cultura distinta, pues una costumbre que para ellos tiene cierto significado puede para nosotros tener otro. Y si no nos damos cuenta de la diferencia de sentido, les atribuiremos las mismas intenciones a nuestros vecinos que atribuiríamos a personas de nuestra propia cultura.
  • Los silbidos en espectáculos deportivos o reuniones políticas demuestran una diferencia en el sentido opuesto. A los hispanohablantes les es chocante oír a la gente aplaudir a un orador y silbarlo a la vez como hacen en los Estados Unidos. Para ellos, los aplausos expresan aprobación y los silbidos, una forma grosera de desaprobación. En los Estados Unidos, sin embargo, tanto los silbidos como los aplausos indican aprobación.

Graciela Latella en “Notas para un enfoque semiótico de la interacción”:

  • La comunicación en la interacción se convierte, de esta manera, en el lugar de manipulaciones modales y cognoscitivas donde no hay información neutra, donde los sujetos -competentes y modalizados- buscan persuadirse e interpretarse mutuamente. Definimos (…) la interacción como un intercambio, regido por la modalidad factitiva (…), entre dos sujetos dotados cada uno de un recorrido narrativo propio.

Fernando Lázaro Carreter en Diccionario de términos filológicos:

  • (La interjección es un) “Signo que puede contradecir las leyes fonológicas de una lengua (español uf, paf) o bien poseer una estructura fonológica correcta (ay, oh), sin valor gramatical, que desempeña las funciones lingüísticas de un modo elemental. Hay, por tanto, interjecciones apelativas (eh, chist, ps), expresivas (oh, ah, ay) y representativas (zas, paf, pum). Estas últimas son, a veces, verdaderas onomatopeyas”.

Richard E. Leakey y Roger Lewin en Los orígenes del hombre. La aparición de nuestra especie y su posible futuro a la luz de los más recientes descubrimientos:

  • Todo animal capaz de modificar su comportamiento haciendo uso de la información que recibe de su entorno puede ser considerado inteligente. Sin embargo, una de las cualidades que hemos de explicar en la evolución humana es el desarrollo de la inteligencia creativa, la facultad de predecir un resultado al enfrentarse con una nueva combinación de acontecimientos.

En Raza y cultura de Claude Lévi-Strauss:

  • Para un blanco todos los hombres de raza amarilla se parecen, y lo recíproco probablemente también sea válido.

Camilo López en El libro del saber estar, la urbanidad y los usos sociales:

  • En términos generales, el traje drapeado y flotante se corresponde con el clima de los países cálidos, mientras que el traje ajustado siempre se ha asociado a los países fríos.
  • Solía colocarse al niño de pecho sobre el brazo izquierdo, debía guardar libre la mano derecha para abrir fácilmente su corpiño y así poder alimentar al hijo, mientras que al hombre se le permitía, de esta forma, agarrar fácilmente con la mano derecha el arma que se colocaba en el lado izquierdo.
  • Los varones hispanoamericanos se saludan con un abrazo estereotipado, la cabeza sobre el hombro derecho del amigo, tres golpecitos en la espalda, la cabeza sobre el hombro izquierdo, tres golpecitos más.
  • Para expresar ‘ven aquí’, un latinoamericano forma un arco hacia abajo con la mano derecha, de manera casi idéntica al gesto jocoso norteamericano de ‘vete de una vez’.
  • Los ‘ademanes’ argentinos constituyen un repertorio particularmente completo (…): besarse las yemas de los dedos unidos (‘¡Magnífico!’), sacudir los dedos unidos (‘¡Cuánta gente!’), tocarse debajo del ojo con el índice (‘¿Crees que soy tonto?’), golpearse la barbilla con el dorso de la mano (‘No tengo la menor idea’ y opcionalmente ‘ni me interesa’), mover la mano hacia adelante, las palmas abajo, los dedos lánguidamente sueltos (‘¡Tómalo con soda! ¡No te preocupes! ¡No importa! Mañana’), etcétera.
  • El colectivo de personas que pueden mantenerse unidas por los lazos del amor y la amistad es muy limitado, situándose en torno a once.
  • Toda comunicación humana se basa en formas de conductas convertidas en símbolos. (…) En presencia de otras personas, uno no adopta posturas corporales desmadejadas, no se hurga en la nariz ni en las orejas ni se rasca libremente donde le pica.
  • Los usos sociales de un país determinado son, además, el sedimento histórico de siglos de vida en común. Con el mismo origen remoto de la lengua, la artesanía o el folklore, constituyen, uno de los principales patrimonios de cualquier sociedad.
  • Nuestro inconsciente crea una especie de filtro que nos hace receptivos a los datos que coincidan con esa imagen y refractarios frente a los que no respondan a tal esquema.

Ricardo Morant subraya en Gramática femenina:

  • las interjecciones normalmente obedecen a impulsos elementales del hablante; reciben el nombre de propias (sólo forman parte de construcciones interjectivas, «¡bah!») o impropias (constituidas por elementos no exclusivamente interjectivos, «¡cojones!») y varían según diferentes parámetros.

Román López Tamés en La narrativa actual de Colombia y su contexto social (de 1975):

  • España y EEUU. son las dos tenazas históricas que los tienen presos.

Alexander Lowen en La depresión y el cuerpo:

  • La gente que tiene verdadera fe se distingue por una cualidad que cualquiera reconoce: la gracia (…) en sus movimientos, porque su fuerza vital fluye fácil y libremente a través de su cuerpo. Es graciosa en sus maneras porque no está ‘colgada’ de su ego o intelecto, su posición o su poder.

Thomas Mann en La muerte en Venecia:

  • Miraba a lo lejos con ojos inexpresivos, bajo las cejas rojizas, entre las cuales había dos arrugas verticales, enérgicas, que contrastaban singularmente con su nariz aplastada. Así -quizá contribuyera a forjar esta impresión el verlo colocado en alto- su gesto tenía algo de dominador, atrevido y violento. Y sea que se tratase de una deformación fisionómica permanente, o que deslumbrado por el sol crepuscular, hiciese muecas nerviosas, sus labios parecían demasiado cortos, y no llegaban a cerrarse sobre los dientes, que resaltaban blancos y largos, descubiertos hasta las encías.

Javier Marías en Corazón tan blanco:

  • ‘No sé cómo no te pones a rezar y cruzas los dedos cada vez que tu mujer se resfría. Ya llevas dos perdidas, hijo’. Recordé o creí recordar que acto seguido mi abuela se llevó la mano a la boca, mi abuela se tapó la boca un instante como para impedir que salieran de ella las palabras que ya habían salido y yo había oído y a las que no hice entonces el menor caso, o quizá se lo hice tan sólo -como se demuestra ahora- porque se tapó la boca para suprimirlas. Mi padre no contestó, y es ahora cuando ese gesto de hace veinticinco o más años cobra sentido.
  • A Ranz no se le congeló la risa, sino que la prolongó demasiado, artificialmente, como para ganar tiempo y decidir a qué parte de las palabras de Luisa contestaba y cómo (o si a todo, o si a nada). Rió cuando ya no tocaba, hasta lo intraducible y no censurable tiene su duración, y en ella puede estar su significado.
  • Custardoy se mordió los labios en un gesto demasiado expresivo para ser espontáneo”. “El profesor Villalobos bajó la cucharilla y con ella cortó un pedazo de su postre antes de contestar, como si necesitara de un movimiento para salir de su interior asombro. (…) Y fingió que su ensimismamiento había sido fingido. Luego se recuperó enteramente y añadió con ademán oratorio de la cucharilla…
  • El tono de Luisa era un tono de broma, ligero, zumbón, como se emplea a menudo con la gente vieja cuando se la quiere alegrar y dar ánimos, un tono de guasa amable que el propio Ranz practicaba, con otros y consigo mismo, tal vez para darse ánimos.
  • Sentí que la cabeza de Luisa se había acercado a la mía, a mi nuca, como si la hubiera adelantado o inclinado un poco para oír mejor ambas versiones, sin reparar en las distancias, esto es, en la distancia corta que la separaba de mí y que ahora, con su movimiento adelante (adelantado el rostro: nariz, ojos y boca; mentón, frente y mejillas), se había hecho más corta, hasta el punto de notar yo su respiración levemente junto a mi oreja izquierda, su aliento levemente alterado o acelerado pasaba ahora rozando mi oreja, el lóbulo, como si fuera un susurro tan quedo que careciera de mensaje o significado, como si sólo la respiración y el acto de susurrar fueran lo transmisible, y quizá la ligera agitación del pecho, que no me rozaba pero notaba más próximo, casi encima y desconocido. Es el pecho de otra persona lo que nos respalda, sólo nos sentimos respaldados de veras cuando hay alguien detrás, lo indica la propia palabra.
  • Y la prisa venía porque tenía conciencia de que lo que no oyera ahora ya no lo iba a oír; no iba a haber repetición, como cuando uno oye una cinta o ve un vídeo y puede retroceder, sino que cada susurro no aprehendido ni comprendido se perdería para siempre jamás. Es lo malo que tiene cuanto nos sucede y no es registrado, o aún peor, ni siquiera sabido ni visto ni oído, porque luego no hay forma de recuperarlo. El día que no estuvimos juntos ya no habremos estado juntos, o lo que se nos iba a decir por teléfono cuando nos llamaron y no respondimos no será nunca dicho, no lo mismo ni con el mismo espíritu.
  • A menudo traduzco hasta los gestos, las miradas y los movimientos, es un sucedáneo y una costumbre, y aun los objetos me parece que dicen algo cuando entran en contacto con esos movimientos, miradas y gestos.
  • Nada impide oír tanto como estar oyendo a la vez dos cosas, dos voces; nada impide tanto entender como la simultaneidad de dos o más personas que hablan sin guardar su turno.
  • Me veía en el espejo de la pared divisoria, es decir, me veía si quería mirarme, porque cuando uno escucha muy atentamente no ve nada, como si cada sentido forzado al máximo casi excluyera el ejercicio de los otros.
  • El tono de Luisa era un tono de broma, ligero, zumbón, como se emplea a menudo con la gente vieja cuando se la quiere alegrar y dar ánimos, un tono de guasa amable que el propio Ranz practicaba, con otros y consigo mismo, tal vez para darse ánimos.
  • Callar y hablar son formas de intervenir en el futuro.

C. Martín Gaite en El balneario:

  • Hay personas especializadas en contar chistes, como hay otras especializadas en reírlos, con una risa ruidosa que se queda abajo, chocando entre las paredes del estómago, sin subir a alegrar los ojos.

Marcel Gauss en Sociología y antropología:

  • La moda de andar americana nos estaba llegando a través del cine. (…) La posición de los brazos y manos mientras se anda constituye una idiosincrasia social y no es sólo el resultado de no sé qué movimientos y mecanismos puramente individuales, casi enteramente físicos. Creo que sería capaz de reconocer a una chica que se haya educado en un convento, ya que generalmente andan con los puños cerrados (…) Existe, por tanto, una educación en la forma de andar.
  • El cuerpo es el primer instrumento del hombre y el más natural, (…) el objeto y medio técnico más normal del hombre.
  • En el Africa Nilótica y en parte de la región del Tchad hasta Tanganica, los hombres se ponen a pata coja en el campo para descansar. Algunos consiguen no utilizar un apoyo, otros se valen de un bastón (…), creo que estas posturas en la sabana se deben a la altura de las hierbas y a la función del hombre como pastor y centinela; difícilmente se adquieren y conservan por educación.
  • Hay sociedades de descendencia exclusivamente masculina y otras de descendencia exclusivamente uterina. Unas, feminizadas, bailan sin moverse del sitio, y otras, de descendencia a través del varón, les gusta desplazarse.
  •  El baile enlazados es producto de la civilización moderna europea, lo cual demuestra a todas luces que cosas que para nosotros son naturales, en realidad son históricas, y que además son objeto de horror para los demás, excepto para nosotros.
  • América central y América del sur (noreste) se jabonaban con la madera del Panamá, el ‘brazil’, de donde nace el nombre de Brasil.
  • (Considera la vida social como un) instinto gregario hipertrofiado, alterado, transformado y corregido.

De Prosper Mérimée en Carmen:

  • El desconocido continuó sin decir palabra, rebuscó en el bolsillo, cogió el mechero, y solícitamente me dio fuego. Se humanizaba, evidentemente, pues se sentó frente a mí, sin dejar el arma, no obstante.
  • En España, un cigarro ofrecido y aceptado establece relaciones de hospitalidad como en Oriente compartir el pan y la sal.
  • Conocía bastante el carácter español para estar convencido de que no tenía nada que temer de un hombre que había comido y fumado conmigo. Su misma presencia era una protección segura contra cualquier mal encuentro.

Juan José Millás en Ella imagina:

  • Y bien, el ojo daba vueltas alrededor de la mujer observándola desde todos los puntos de vista. Pero en una de estas evoluciones, cuando se acercaba a sus pechos, ella hizo así con la mano y lo atrapó con el movimiento rápido con el que se atrapa a una mosca en pleno vuelo. Entonces la mujer (…) se quitó las gafas, levantó el párpado derecho, tras el que no había nada, y se colocó el ojo recién cazado”.

J. J. Millás en el relato “Mecánica popular” (inserto en Cuentos de la isla del tesoro de Llamazares et al):

  • Me estaba acordando ahora de una cosa que leí de pequeña en una revista de Mecánica Popular. Decía que el cuerpo es una convención parecida a la del lenguaje. Por ejemplo, la palabra mesa no tiene nada que ver con el objeto mesa, pero hay un acuerdo general para que al oír esa palabra todos nos representemos ese objeto. (…) Quiero decir que el cuerpo es también un lenguaje convencional, o sea, una prótesis: sirve para que nos comuniquemos, lo mismo que el calendario o las palabras. ¿No lo entiendes? El cuerpo es una representación: está en lugar de otra cosa que no sabemos manejar, lo mismo que el pronombre va en lugar del nombre.
  • Respondió entregándome la suya (su mano), a la que obligué a permanecer entre las mías unas décimas de segundo más de lo socialmente aceptado.
  • (Los cuerpos sustituyen) a algo de lo que estamos amputados y de lo que no podemos hablar sin la mediación de los órganos porque no sabemos qué es.

Alberto Moravia en El Rey está desnudo:

  • El lenguaje hablado no expresa gran cosa; ha sido remplazado por el del cuerpo, por lo físico. Esto procede en parte del cine.

Jan Mukarovsky en Arte y Semiología:

  • (La obra artística) está destinada a mediar entre su creador y lo colectivo, (porque es) al mismo tiempo signo, estructura y valor, (…) no puede ser reducida a su materialidad. (…) Es el contexto total de los llamados fenómenos sociales, por ejemplo, la filosofía, la política, religión, economía, etc.

Antonio Muñoz Molina en El invierno en Lisboa:

  • La mirada fue el cambio más indudable que noté (…), pero aquella firme mirada de indiferencia o ironía era la de un adolescente fortalecido por el conocimiento. Aprendí que por eso era tan difícil sostenerla.

Nicomedes Naranjo en ¿Quién es usted? Manual práctico para conocerse y educarse:

  • (Según G. Artaud) Nos agarramos a lo que creemos ser, para defendernos contra lo que realmente somos.

En Sociedades, pueblos y culturas de Pío J. Navarro Alcalá-Zamora:

  • El entorno plantea en primer lugar, el problema de la subsistencia, pero a la vez proporciona los medios o recursos para resolverlo. De esta forma, entorno y recursos forman el medio ambiente, que no es el simple telón de fondo sobre el que se desarrollan las relaciones sociales o los distintos procesos de comunicación, sino que condiciona y limita a toda la vida colectiva.
  • Las distintas lenguas implican diferentes visiones del mundo y, en definitiva, nunca hay traducciones perfectas: porque se pueden encontrar palabras que expresen en distintas lenguas el mismo objeto real, pero su contexto no se puede trasladar de una a otra, ni tampoco el sentido y connotaciones particulares que tengan en cada caso. Por ejemplo, al preguntar por la edad en castellano nos interesamos solo por el número de años que tiene una persona: «¿Cuántos años tienes?»; mientras que en inglés se pregunta por el grado de vejez alcanzado: «How old are you?»

De C. K. Ogden e I. A. Richards en El significado del significado:

  • (En palabras de von Humboldt) El hombre sólo se entiende a sí mismo cuando ha verificado experimentalmente la inteligibilidad de sus palabras sobre los otros.
  • (Nuestros lenguajes subsidiarios de gestos, cuya precisión dentro de sus limitados dominios, es muy superior a la que hasta ahora haya alcanzado cualquier sistema de símbolos orales o escritos, con excepción del caso muy especial y peculiar de las notaciones matemáticas, científicas y musicales.
  • Sobre la asimetría del proceso de comunicación, ya que el individuo sólo tiene conciencia de una corriente. Existen suficientes motivo…) para que lo que está ocurriendo en nosotros mismos se nos oculte parcialmente, y generalmente juzgamos mejor acerca de lo que hacen otras personas que acerca de lo que hacemos nosotros.
  • A menudo sin tener una clara conciencia del hecho, la gente tiene preocupaciones que determinan su uso de las palabras.

Joseph Oliver I Sabater en El cuerpo habla. (Cómo saber lo que los demás piensan por sus gestos):

  • Los gestos deben acompañar a las palabras con precisión milimétrica, coherentemente, si hay un desfase entre un mensaje oral y el corporal será captado por un amplio sector del público. La regla de oro es reprimir en lo posible las posturas y gestos negativos, defensivos y de duda, y usar siempre los positivos.
  • Cuando el lenguaje verbal y el no-verbal se contradicen, éste último es el que dice la verdad.

Marc Oraison en Psicología de nuestros conflictos con los demás:

  • Nacer es entrar en conflicto.
  • Todo encuentro constituye en primer lugar una agresión.
  • El oír humano es singularmente selectivo. Inconscientemente se rechazan los ruidos parásitos, las palabras y todo aquello que estorba cierta polaridad personal de escucha. Llevando las cosas al extremo, puede decirse que no percibimos conscientemente más que lo que nos gusta, o aquello que según nosotros nos afecta. Y eliminamos inmediatamente, sin ni siquiera caer en la cuenta de ello, todo lo que estorba a cierta búsqueda interior, a una coherencia de nosotros mismos.
  • (Oraison propugna el desarrollo de un séptimo sentido) el sentido del otro.

Isabel Paraíso en Literatura y Psicología:

  • Todas las formas narrativas (…) son ramas de un mismo tronco psicológico: la fantasía primordial que cuestiona en el hombre su propio origen.
  • Los cambios corporales que acompañan a la emoción (sudoración, enrojecimiento, palpitación, etc.) no son consecuencia de la percepción mental del hecho excitante, sino causa precisamente de ella: estamos tristes porque lloramos, o medrosos porque temblamos, y no al revés. Por lo tanto, para controlar las emociones censurables, hay que comenzar favoreciendo las reacciones corporales contrarias: alegrar la mirada, suavizar el rostro, etc. Hoy día, en Terapia de conducta, se aconseja lo mismo (‘técnica de desensibilización sistemática’).

Allan Pease en El lenguaje del cuerpo. Cómo leer el pensamiento de los otros a través de sus gestos:

  • (El puño cerrado con un dedo que señala resulta irritante porque) Es el palo simbólico con el que usted golpea al que lo escucha para que le obedezca.
  • La persona que tiene una actitud positiva, que se siente superior o que confía en sí misma, exhala hacia arriba la mayor parte del tiempo. A la inversa, quien está en actitud negativa, de sospecha, exhala hacia abajo casi todo el tiempo.
  • Cuanto más rápido se exhala hacia arriba, más superior y seguro se siente el individuo; cuanto más rápido se sopla hacia abajo, más negativo se siente.
  • Exhalar el humo por la nariz indica que la persona se siente segura y superior. El humo va hacia abajo solamente por la posición de las fosas nasales y la persona a menudo se echa hacia atrás para exhalar. Si la cabeza del individuo está inclinada hacia abajo cuando exhala por la nariz, está enfadado y trata de parecer feroz como un toro embravecido.
  • El golpeteo continuo del cigarro o del cigarrillo en el cenicero indica un conflicto interno
  • Si la persona vuelve a colocarse las gafas, significa que quiere ‘ver’ de nuevo las cosas. Si guarda sus gafas, indica que la conversación ha terminado.
  • Las familias ‘abiertas’ eligen mesas redondas, y las familias ‘cerradas’ eligen mesas cuadradas. Los individuos autoritarios eligen mesas rectangulares.

Ludwig Pfandl en Introducción al siglo de oro. Cultura y costumbres del pueblo español de los siglos XVI y XVII:

  • El predominio del color negro en los trajes de los hombres (en los cortesanos eran de rigurosa etiqueta), lo ceñido del abotonado jubón y la incómoda rigidez de los cuellos, de que tanto se burlaron los extranjeros de entonces, particularmente los franceses, constituían algo ritual y como inherente a la digna y rígida gravedad española.
  • El vestido ordinario de todo caballero era el juboncillo ajustado, de cuello rígido y alto, calzón corto, medias, la capa clásica hasta la cintura y gorra o chambergo. (…) De la famosa capa tomaron el nombre las comedias de capa y espada. El año 1623, en virtud de un real decreto, fueron reemplazados el calzón ajustado, por el amplio y plegado calzón, la gorra por el chambergo, y la lechuguilla o marquesota, por otra menos complicada, aunque igualmente rígida y en forma de plato, llamada golilla.
  • La mujer distinguida acepta el llamado verdugado, heredado del siglo anterior, el vestido típico con su enorme vuelo de caderas, que degeneró después en las artificiosas exageraciones del guardainfante, y fue prohibido por un decreto de 1639, por considerarse como vestido propio de rameras.
  • El uso del bermellón y el albayalde, tan incesantemente satirizado en los dramas, era una mala costumbre muy extendida entre el bello sexo (uso cosmético de los siglos de Oro).

Sergio Pitol en El desfile del amor:

  • Se me quedaba viendo con ojos de vidente, y haciendo muecas raras (…). Me ponía nerviosa, entre otras cosas porque sus gestos no concordaban nunca con sus palabras, a veces significaban todo lo contrario. Decía algo que era muy pequeño y abría los brazos como para demostrar que era del tamaño del mundo. Cosas insignificantes, si ustedes quieren, pero que me revelaban una anomalía.

Elvira Porres en Tócame, mamá. Amor, tacto y nacimiento sensorial:

  • El número de fibras sensitivas procedentes de la piel que penetran en la médula espinal sobrepasan el medio millón.
  • Cuanto más pronto se desarrolla una función, tanto mayor es su importancia futura.
  • Aquello que tocamos forma parte de nosotros mismos de manera más próxima y enriquecedora que lo que vemos u oímos.
  • Cuando hay una privación lo suficientemente seria, el niño recurre a una serie de reacciones (chuparse instintivamente los dedos o columpiarse de forma compulsiva) que significan una regresión a la estimulación recibida en el útero materno, a estadios de mayor seguridad y contacto.
  • (La vida no es más que un) arco entre la contractura y la expansión.
  • La característica del desarrollo psíquico sería, en definitiva, la apertura hacia el otro desde el yo mismo, la interacción sin perder la mismidad, la unión sin perder la individualidad, la comunión manteniendo la propia e inalienable identidad.
  • (Palabras de Aquilino Polaino-Lorente en su prólogo) El tiempo, aunque pueda desentenderse del espacio, es una dimensión que, inicialmente, se adquiere en función del espacio. La espacialidad es ontogénicamente anterior a la temporalidad. Sin visión (…) no hay posibilidad de horizonte. Y sin capacidad de horizonte (…) no es posible concebir el futuro.
  • La infraestimación del tacto frente a la vista configura una importante escisión entre sujeto y objeto.
  • (Según Housel) El lactante vive su contenido psicológico como líquido o gaseoso. De aquí, según él, se derivan dos angustias típicas: la angustia de vaciamiento y la angustia de explosión.
  • Columpiarse es sinónimo de acariciarse e infundirse tranquilidad. Ello explica que los adultos recurran a ellos en momentos de angustia o dolor.
  • Las frustraciones cutáneas padecidas en la primera infancia son el origen de la falta de identidad psíquica, de despego, desarraigo y superficialidad emocional
  • Lo que eligió la evolución fue un cerebro que, por su inmadurez al nacer, fuera más plástico al aprendizaje y a la adaptación en cada momento.
  • Su estado, diferenciado físicamente al cortar el cordón umbilical, no es todavía un estado diferenciado psicológicamente, y ambos necesitan un tiempo de permanecer en estado de contigüidad, en simbiosis perfecta para paliar esta añoranza.
  • La fuerza destructiva o agresiva proviene de la no realización de la fuerza de la vida.
  • (Y recoge este aforismo francés) El amor consiste en la armonía de dos almas y el contacto de dos superficies.

De Fernando Poyatos, sobre todo en La comunicación no verbal I, II y III:

  • La triple e inseparable realidad del lenguaje vivo, hablado (…) existe sólo como un continuo verbal (lo que se dice), paralingüístico (cómo se dice y cómo se acompaña de muchísimas emisiones sonoras cuasiléxicas y elocuentes silencios) y kinésico (cómo se mueve y cómo se acompaña de gestos, maneras, posturas e intervalos estáticos igualmente significativos).
  • El lenguaje posee en manos del escritor una doble cualidad: la de ser vehículo sugestivo, deliberadamente estético, o la de ser utilizado con un propósito esencialmente funcional, como significante desnudo de intención poética.
  • La lengua escrita siempre está más o menos alienada de la realidad de esa actividad psicosomática, viva y organizada, que es el discurso.
  • El estudio sistemático de los movimientos corporales de base psicomuscular y las posiciones resultantes o alternantes, conscientes o inconscientes, aprendidos o somatogénicos, de percepción visual, visual-auditiva y táctil y cinestésica que, aislados o combinados con las estructuras lingüísticas y paralingüísticas y con los otros sistemas somáticos y objetuales, poseen un valor comunicativo intencionado o no.
  • Debemos deshacernos de ese falso concepto de ‘redundancia’ en virtud del cual todo aquello cuya verdadera función en el discurso no comprendemos lo llamamos ‘redundante’, pues lo que parece ser redundante es la mayoría de las veces complementario.

Juan José Pujadas en Etnicidad. Identidad cultural de los pueblos:

  • Las etiquetas sociales restringen la libertad de opción de los individuos, los encapsula, precondicionando su propia interacción.

Luis Racionero Grau en El arte de vivir a través de los cinco sentidos. (Elogio de la sensualidad desde la inteligencia):

  • (Distingue las sensaciones) El efecto mental inmediato de la actividad cerebral que resulta de la excitación de un órgano sensorial por estímulo externo.
  • Las propiedades del objeto externo nos llegan en forma de onda electromagnética -color y forma-, de onda en el aire -sonido-, de molécula en el aire -olor-, de presión y temperatura en la piel -tacto- y de moléculas en las papilas -gusto. Todo esto traducido por cada uno de los órganos de contacto con el exterior, a un lenguaje corporal interior propio de los nervios que lo envían al cerebro y de las neuronas de éste.
  • Sin amor propio (…) nadie es capaz de hacer la vida más agradable a los demás, que es el secreto de la amabilidad. Y el que es amable acaba por ser amado.
  • La ley de enantiodromía o retorno, que es el movimiento fundamental: todo se convierte, a la larga, en su opuesto, como la noche comienza a mediodía.
  • Si sostenemos en la mano una barra de hierro, sentimos frío; si continuamos sujetándola, nos quemará.
  • Placer y dolor, frío y calor son grados de una misma energía que nuestros sentidos maniqueos separan en dos opuestos pero que en la realidad imparcial de la naturaleza son una sola energía
  • (La ley de saturación de Fechner habla del) rendimiento decreciente de la sensación (que lleva a abotargar) los sentidos a fuerza de aumentar los estímulos.
  • El amor es una compenetración de olores.
  • (Curioso aparato chino, el reloj de olores) Es una plancha de metal sobre la cual hay un surco continuo que zigzaguea por la superficie como un dragón. Esta llanura se llena con incienso en polvo hasta una señal, a partir de ella con otro incienso hasta la siguiente muesca y a partir de ésta con otro hasta la otra señal. Se enciende el incienso y la distancia a quemar entre señales mide el intervalo de tiempo. De modo que uno siente que el olor cambia de violeta a sándalo y sabe que es mediodía.
  • El divino Dalí decía que el órgano del conocimiento es la mandíbula, y que para saber lo que es un armario lo mejor no es leer un tratado de Heidegger, sino comérselo, como un compañero de la Residencia de Estudiantes que devoró un armario de luna en forma de croquetas de serrín y polvo vidrioso que se cocinaba cada domingo. Conocer es meterse el mundo exterior dentro en la forma que sea.
  • La lengua y el paladar tienen diez zonas diferentes de sensibilidad, y que en el gusto entra tan decisivamente el aroma que la armonía gastronómica puede ser tan rica como la cromática o la polifónica.
  • El tacto nos emociona por presión y temperatura.

Según La Barre, en Comportamiento no verbal y comunicación de Pío E. Ricci y Santa Corte(s)si:

La palabra pudo tener su origen en los gestos vocales de la comunicación fática de los primates superiores, es decir, en vocalizaciones relacionadas con la indicación de peligro, con la afirmación del territorio, con el combate, con el cortejo.

En El mirón de Robbe-Grillet:

  • Palabras muy breves que no se correspondían de modo alguno con los movimientos ejercitados, un instante antes, por los labios. Inmediatamente después -en eco- llegaron los sonidos esperados, un poco más distintos aunque deformados, inhumanos, parecidos a la voz de un fonógrafo en mal estado.

Judith Rodin en Las trampas del cuerpo. Cómo dejar de preocuparse por la propia apariencia física:

  • (Si) las papilas gustativas no funcionan adecuadamente, la ingesta de alimentos se produce de manera desequilibrada.
  • Nuestros cuerpos se han convertido en la nueva moneda. La apariencia, el buen aspecto y la aptitud física son ahora la medida de nuestro valor social.

Ferruccio Rossi-Landi en Semiótica y Estética:

  • En la idea de que la comunicación no-verbal no merece el título de lenguaje resuena lo que en otra oportunidad he llamado residuo corporal de los mensajes no-verbales: es decir, el hecho de que mientras los sonidos y las grafías que funcionan como significantes verbales se producen expresa y exclusivamente para este fin, los objetos que funcionan como significantes no-verbales ya existen en la naturaleza o se producen también (y principalmente) para otros fines. Con un vestido uno se cubre aun en los momentos en que no se lo interpreta como signo.
  • El hecho de que mientras los sonidos y las grafía que funcionan como significantes verbales se producen expresa y exclusivamente para este fin, los objetos que funcionan como significantes no-verbales ya existen en la naturaleza o se producen también (y por lo común principalmente) para otros fines. Con un vestido uno se cubre aun en los momentos en que no se lo interpreta como signo.

En El Principito de Antoine de Saint-Exupéry:

  • El astrónomo hizo, entonces, una gran demostración de su descubrimiento en un Congreso Internacional de Astronomía. Pero nadie le creyó por culpa de su vestido. Las personas mayores son así.

Edward Sapir en El lenguaje. Introducción al estudio del habla y Anthropologie:

  • Toute psychologie de l’individu est psychologie de la societé.
  • El lenguaje es la materia prima de la literatura, (…) la literatura forjada con la forma y la substancia de una lengua tiene el color y la contextura de su matriz.
  • El pensamiento no es sino el lenguaje desprovisto de su vestidura exterior.

Jean Paul Sartre en El ser y la nada: Ensayo de ontología fenomenológica:

  • El prójimo me es originariamente dado como cuerpo en situación.
  • La figura de la alteridad constituye la encarnación de la diferencia
  • El prójimo es el mediador indispensable entre yo y yo mismo.

En Ética para Amador de Fernando Savater:

  • El melocotón nace melocotón, el leopardo viene ya al mundo como leopardo, pero el hombre no nace ya hombre del todo ni nunca llega a serlo si los demás no le ayudan”.
  • Para que los demás puedan hacerme humano, tengo yo que hacerles humanos a ellos.
  • Darse la buena vida no puede ser algo muy distinto a fin de cuentas de dar la buena vida.

De Thomas A. Sebeok, Alfred Hayes y Mary C. Bateson (compiladores), en Semiótica aplicada:

  • (Ostwald) Los pacientes depresivos a menudo restringen la escala de variación tonal de la voz (…) paralelo con una reducción de la intensidad y la velocidad vocales. Las palabras se pronuncian de una manera opaca, monótona, que comunica apatía y resignación.
  • (Moses) El aumento de inspiración expresa placer, el aumento de exhalación desagrado. La pronunciación de la letra l incluye la inspiración y el contacto de las membranas mucosas, más producción de saliva. El interés en el sexo que la ley prohíbe se expresa con palabras que comienzan con una l inspiratoria: lujurioso, lascivo, libidinoso. La buena comida se nombra con palabras que tienen una l aspirante: deliciosa, deleitosa.
  • (Peter F. Ostwald): La enfermedad también cobra víctimas en el sistema paralingüístico. Como los pianistas que aprietan diferentes pedales para enfatizar temas importantes, los pacientes varían selectivamente su intensidad vocal, cambian de registro y varían la velocidad mientras habla.
  • (Mead) La laringe del muchacho crece casi un centímetro, formando la nuez de Adán, mientras que las cuerdas de las muchachas crecen tres o cuatro milímetros. Las voces de los muchachos descienden alrededor de una octava, las de las muchachas alrededor de un tercio de octava.

Susan Sontag en El amante del volcán:

  • Oyó que ella murmuraba algo, que el muchacho salía de la habitación, el tictac de un gran reloj de pared, el zumbido de una mosca, los ladridos de un perro, las campanas de una iglesia, una pandereta, el grito de un aguador. Un magma de sonidos que se alejaban para revelar el silencio, y detrás de éste pero no muy lejos, como envueltos por separado, el reloj, las voces, las campanas, el perro, el grito, el muchacho que volvía, el rumor de los latidos de su propio corazón y, luego, el silencio.

Giuseppe Stalin en Il marxismo e la lingüística:

  • I pensieri dei sordomuti sorgono e possono sussistere unicamente in base a quelle immagini, a quelle percezioni, a quelle raffigurazioni che si creano nella loro forma di vita intorno agli oggetti del mondo esteriore ed ai loro reciproci rapporti grazie ai sensi della vista, del tatto, del gusto, dell’olfatto. Al di fuori di queste imagini, percezioni e raffigurazioni, il pensiero è vuoto, privo de un qualsiasi contenuto, insomma esso non esiste”.

De Jean Stoetzel en Psicología social:

  • La aculturación no consiste, pues, solamente en sufrir estas sujeciones paralizantes, en las que primeramente pensaba Durkheim, ni en imitar sin objeto como creía Tarde: consiste en una adaptación social fuertemente motivada, ya que el individuo tiene necesidades naturales que en principio se hallan bloqueadas. En consecuencia, cuando se trate de uno cualquiera de los aspectos del comportamiento, percepción y conocimiento, afectividad, actividad, el individuo percibe que sus fracasos resultan de inadaptaciones.
  • Existe un paralelismo entre individuo y sociedad, que viene a ser como un mismo texto escrito unas veces en letra pequeña y otras en grande.
  • La sociología no se interesa por los comportamientos en tanto que son de los individuos singulares sino que los toma en conjunto o, más bien, en sus determinaciones sociales. Por el contrario, lo que la psicología social estudia en los comportamientos es la manera como son producidos por un individuo.

Stanley R Strong en El cambio a través de la interacción. Procesos psicosociales en consejo y psicoterapia:

  • La suma de las dependencias mutuas de todos los miembros de una relación es la cohesión del grupo.
  • La discrepancia es la experiencia personal de recibir un feedback en desacuerdo con la definición de la relación que uno desea (…) La incongruencia en una relación entre varias personas reunidas en un grupo altamente cohesivo producirá cambios en algunos de los miembros a medida que la relación avance hacia la congruencia. Si un individuo experimenta más discrepancia que dependencia con respecto a otros miembros del grupo, éste se acercará a la congruencia perdiendo a ese miembro.
  • El proceso de finalización de una relación lo inicia un miembro que no desea continuar con incesantes demandas de cambio, o un miembro que ya no tiene esperanzas de producir un cambio deseado en el otro.
  • En principio, los actos de cada persona son causa de los de la otra y efecto de los de la otra. Cada acto constituye un eslabón en una cadena de interacción continua (…) Toda acción es causa de los acontecimientos posteriores y consecuencia de los anteriores.
  • (Define así la interacción) La conducta interpersonal busca el control. Sin embargo, dado que cada persona es independiente, se autogenera y tiene voluntad, decir que una persona controla a otra es erróneo. No es eso, sino que la gente crea circunstancias que invitan a los demás a actuar de un modo y no de otro. El individuo emite respuestas más atractivas que otras e invita a quienes interactúan con él a sacar partido de las contingencias así establecidas. Pero siempre hay que tener en cuenta que a los demás no se les puede obligar a hacer nada. Pueden sentir que no disponen de una opción ‘razonable’, pero esto no quiere decir que no tengan opción. A los seres vivos no se les puede forzar a hacer nada porque se autodeterminan. Pero, eso sí, pueden verse seducidos por casi todo, ya que son vulnerables a sus propias necesidades y pretenden controlar el ambiente en su propio beneficio. El control de las acciones de otro es un problema de crear oportunidades demasiado buenas para que el otro las ignore, o bien de plantear alternativas demasiado malas para que las elija. Cambiar la conducta de otro, cambiar la relación entre sus acciones y las del medio, es un problema de cambiar sus percepciones acerca de las consecuencias de las acciones y de los acontecimientos de tal modo que el reajuste sea demasiado ventajoso para ser ignorado.
  • (Byrne y su equipo demostraron que) la reciprocidad es el principio omnipresente en el agrado. Nos agradan las personas a las que agradamos y nos desagradan aquellas a las que no agradamos.

 Jorge Tizón García en Apuntes para una Psicología basada en la Relación:

  • Fue el psicoanálisis la disciplina científica que hizo hincapié primeramente en la relación estrechísima entre la búsqueda del placer biológico y las primeras reacciones psicológicas en el marco de lo sociológico.
  • La madre es la barrera de contacto entre el recién nacido y el mundo externo.

F. y R. Torralba en El libro de los buenos modales:

  • Los «latiguillos» -esas repeticiones inconscientes de ciertas palabras- deben ser evitados por el mal efecto que causan en quien los escucha (…). Palabras como «bueno», «entonces», «pues», «o sea», «bien», «esto», «¿no?»… denotan dificultad de expresión y, sobre todo al exponer un tema, pueden llegar a hacerse obsesivamente molestas a los oyentes.

De Gonzalo Torrente Ballester en La novela de Pepe Ansúrez:

  • Dijo la voz herrumbrosa, y la que era como un quejido le respondió…
  • La voz que era como una bebida sedante dijo…
  • Don Leónidas hablaba con voz campanuda, como quien está definiendo el mundo, como aquel al que el mundo le sale de las manos. Don Leónidas se portaba como un hombre superior y cuando hablaba dejaba apabullada a la concurrencia.
  • A la voz herrumbrosa le cupo la gloria de dejar caer la noticia en los medios militares, y a la voz sedante, en los civiles.

Esther Tusquets en El amor es un juego solitario:

  • El recuerdo de cierta novela de aventuras donde se hablaba del aroma, o quizá del hedor, que despiden los sexos de las hembras en celo, y de cómo los machos, qué locura, sin apenas conocerlas todavía -no hay otro conocimiento que el aroma-, las eligen, las separan y las cercan incansables para las oscuras frondas del deseo.

En La nada cotidiana de Zoé Valdés:

  • El sonido ensordecedor del silencio
  • Siguen con el mismo grajo de siempre, por lo tanto no era la falta de desodorante, m’hijita, es su idiosincrasia, que es así de agria.

En “Pensar históricamente” de Pierre Vilar:

  • (Jean Baudrillard) El hombre es todo en cada momento y también en cada momento está enteramente en él la sociedad.

José Luis Villaverde en Fisiognomía para todos:

  • Los pueblos primitivos reflejan en su parte fisiognómica la falta de arco en la nariz -lo mismo que lo muestran los niños-, demostrando que su carácter no está formado.

David Viscott en El lenguaje de los sentimientos:

  • También es importante saber cómo nosotros, como individuos, experimentamos la herida. Todo el mundo tiene sus propias señales. Algunos sienten dolor de estómago. Otros tienen dolor en el pecho. Es posible sufrir una reacción física de cualquier sentimiento. La tentación y la ansiedad se viven en general como músculos que se ponen tensos en la región del cuello, así como en otras regiones del cuerpo. El enojo provoca a menudo dolores de cabeza. La culpa y la depresión afectan la parte inferior de la espalda. Por ello, cuando analicemos cualquier situación en nuestra vida y abriguemos ciertos sentimientos frente a ella, analicemos asimismo nuestras reacciones físicas. Ello nos permitirá familiarizarnos con ellas y comprender el significado de nuestros propios síntomas físicos.

Valentín N. Voloshinov en El signo ideológico y la filosofía del lenguaje:

  • La palabra se orienta hacia un destinatario.
  • En realidad, la palabra es un acto de dos caras, tan determinada por quien la emite como por aquel para quien es emitida, producto de la relación recíproca entre hablante y oyente, emisor y receptor. Cada palabra expresa el ‘uno’ en relación con el ‘otro’.
  • La situación social inmediata y el medio social más amplio determinan desde adentro la estructura de un enunciado.

En Escribo tu nombre de Elena Quiroga:

  • Tenía una cara imprecisa; tardé mucho tiempo en reconocerla. De una vez para otra la cara se me había olvidado.
  • Tenía el don de no contestar, pero su silencio era como una mole.
  • El trabajo es la mejor recomendación.
  • Sentirse vivir hacía mucho ruido.
  • La intimidad había que defenderla de los otros, había un pudor de tu soledad, sólo la compartías con los elegidos. Y compartir el silencio aprendí que era algo inenarrable y suficiente para llenar unas vacaciones.
  • Aquellos detalles a veces no concordaban con mi recuerdo (…). Pero el recuerdo acabó siendo aquello que contaban.
  • Ver llover en la mar era un espectáculo extraordinario. El agua en el agua, sin ruido alguno, punteando como agujas de agua la mar, y disolviéndose, fundiéndose en ella.
  • Me fastidiaban los días intermedios.
  • Ni una ofensa recibida sin un perdón indulgente. Ni una culpa sin arrepentimiento. Ninguna buena acción si humildad.
  • Aquella incapacidad de comunicación me agarrotaba. Pero las fórmulas me salían al paso, nos ayudaban, lo resolvían todo.
  • La relación de las cosas entre sí. Su afinidad. Su correlación. Su dependencia. Su ley de la gravedad. Lo pensabas sin querer. No habías decidido pensarlo, ni siquiera se te había ocurrido a ti, ni sabías que lo pensabas.
  • En cuanto dejas de ocuparte en lo que te has ocupado siempre, estás para el arrastre.
  • En nuestro simplista concepto de la sociedad había ricos o pobres como había buenos o malos. (Sólo que admitimos mucho antes el matiz en la maldad que en la bondad, y menos en lo que pudiéramos llamar “clases”).
  • No hay libros buenos o malos. Están bien o mal escritos, eso es todo. (En la línea de lo que afirmaba Plinio: No hay libro tan malo del que no se pueda aprender algo bueno).
  • No hay que excederse en el juicio crítico (…). Es muy difícil juzgar algo exactamente. (…) te faltan elementos de juicio, y enjuiciar de una manera primaria es impropio de una persona inteligente. Sólo conoces lo que se ve, no lo que es, ni por dónde se ha llegado a aquello.
  • Busca siempre lo bueno de las personas. Todos lo tienen: búscalo. Lo más grosero está al alcance y a la vista de cualquiera. (…) descubrir lo bueno de lo malo es propio de temperamentos sensibles, más finos.
  • El hábito llega a ser la piel del alma.
  • La cortesía auténtica viene a ser caridad.
  • El hombre es el pedernal de Dios.
  • No hay por qué saber si una persona tiene un disgusto o no, malas caras, brusquedades. Cada uno debe, por consideración a los demás, guardar sus cosas y hacer la vida más fácil a los otros.
  • A la larga todo saber aprovecha.
  • La boca habla de la abundancia del corazón (En los evangelios -¿Mateo, Lucas, ambos u otro?- se propaga la idea original de Jesús: “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.”).
  • No busquéis más heroicidad que la diaria.
  • El juicio que importa es el postrero, no el prematuro.
  • Un excesivo raciocinio seca el alma como un abono excesivo quema una planta.
  • Nada es importante, pero todo es necesario.
  • Cuando se levantan las compuertas a un dique ¿has visto el tumulto de las aguas?

De Juan José Millás en El mundo:

  • La escritura abre y cauteriza al mismo tiempo las heridas.
  • El miedo de los mayores produce pavor en los pequeños.
  • Concibo la escritura como un trabajo manual. Cada frase es un circuito eléctrico. Cuando accionas el interruptor, la frase se tiene que encender. Un circuito no tiene que ser bello, sino eficaz. Su belleza reside en su eficacia.
  • Vivo retrato, qué conjunción tan extraña de términos. Quizá fue la primera de una serie de expresiones del tipo de gas natural, penosa enfermedad, revestimiento cerámico, flema británica, envejecimiento prematuro, capilla ardiente, alivio sintomático, tiempo muerto, rojo vivo, etc., que empecé a almacenar, como un coleccionista, en la memoria.
  • La promesa funcionó al principio como un bálsamo; más tarde como una amenaza. (…) Ya de mayor, comprendí que la promesa era una amenaza. Comprendí que, en efecto, mi madre no moriría ni después de muerta. Las fuerzas de la naturaleza no mueren, se dispersan, y mi madre era una fuerza de la naturaleza. Muchas veces me he preguntado si en el momento de ofrecerme su inmortalidad estaba eufórica o deprimida.
  • Me explicó (un médico) la importancia de llevar zapatos con cámara de aire. Nos pasamos –dijo- la vida caminando sobre superficies duras, dentro de unos zapatos rígidos, cada paso supone un golpe que viaja a través de la columna vertebral al bulbo raquídeo. No era, pues, raro que acabáramos dementes, o con alzheimer, después de haber provocado miles, quizá millones, de golpes en un órgano tan esencial.
  • Estuve a punto de ser sorprendido en esta tarea de restitución de lo robado, lo que me hizo comprender le concepto de ironía aun sin conocer la palabra.
  • La convalecencia tenía alguna de las virtudes de la fiebre, pues todo, desde ella, parecía nuevo, sin estrenar, incluido el propio cuerpo.
  • Empecé a aficionarme al diccionario, descubriendo que la definición era el resultado de aplicar el bisturí sobre la realidad (sobre la realidad verbal).
  • Cuando se retiraba el pánico, regresaba el cálculo.
  • Durante aquellos instantes decisivos comprendí también que la suciedad y la antipatía del taxista no estaban colocadas en el mundo contra mí y porque no estaban en el mundo contra mí yo podía observarlas desde aquella distancia clínica en la que me había instalado. De esta revelación se dedujo que tampoco el mundo estaba mal hecho en contra mía. Quizá ni siquiera estaba mal hecho. El mundo era como era.
  • Para él la muerte no era más que “un desplazamiento dentro de la vida”. Dios nunca la había imaginado de otro modo y no entendía por que nosotros, los usuarios de la muerte, nos la habíamos tomado como una agresión personal.
  • Su hijo no se había vuelto loco para amargarles a él y a su mujer la existencia. La locura no era más que un desplazamiento dentro de la vida, una manifestación de la lógica misteriosa de la que formábamos parte. El error era interiorizarla como un problema. (…) El problema era que no nos colocábamos en el lugar adecuado para observar la realidad. Por eso veíamos muertes donde sólo había desplazamientos de la vida.
  • Sólo la tarde, de entre todos los momentos del día, es mortal. (…) Las tardes muertas, con la perspectiva que da el tiempo, resultaron ser las más vivas de mi existencia.
  • Si te acostumbrabas a vivir como si fueras a morir al minuto siguiente, cambiaban todas tus preferencias (ahora habríamos dicho prioridades).
  • Eres escritor (…) porque generaste recursos para contarte la realidad modificándola al mismo tiempo que te la contabas.
  • Estamos rodeados de muertos (…). Gente floja, sin voluntad, que se muere y no dice nada por pereza.
  • Casi todo en la vida empieza por una necesidad de orden personal a la que luego encontramos motivaciones históricas. Primero hacemos las cosas y después las justificamos.
  • Vino en mi ayuda una de las palabras que más influencia han tenido en mi vida: mimetismo. Había cerca de casa un mujer con el rostro idéntico al de su perro, lo que mis padres explicaban por un fenómeno según el cual las cosas próximas tendían a establecer semejanzas y que recibía el nombre de mimetismo.
  • Yo habría abordado (…) sexualmente a la chica, sin ninguna duda, pero el personaje de la novela no, decepcionando de este modo al lector, que espera que lo haga. Comprendí que se trataba de una decepción estratégica y que la literatura, como leería años más tarde, era una “espera decepcionada” (la misma definición que da Bergson del humor).
  • Qué mecanismo psicológico tan raro, y tan común, el que provoca el sentimiento de culpa y de pudor en la víctima y no en el verdugo.
  • El orden cronológico, por lo que a mí respecta, es tan arbitrario como el alfabético: una convención que en mi cabeza no funciona todos los días.
  • Todo era patio interior en aquel mundo, incluida mi espalda.
  • ¿Por qué este sueño repetido de que el timbre suena en medio de la noche? ¿Por qué no soy capaz, al despertarme, de distinguir si ha sonado dentro o fuera de mi cabeza? ¿Acaso espero a alguien que no llega?
  • Todo el mundo tiene un espejo de referencia, un espejo que le gustaría atravesar para llegar al otro lado de la vida.
  • La receptora de ese género popular dedicado a los amores imposibles, desgraciados, quiméricos, jamás es la mujer: es la madre.
  • Atrapado entre el deseo de huir y el pánico de llegar.
  • Aquel hombre era capaz de convivir con el espectáculo de su propio dolor (quizá de su culpa), pero no con el de su mujer.
  • El hombre seguía mis instrucciones dócilmente, como el neófito observa las advertencias del maestro. Quizá sólo necesitaba un narrador, una voz que al describir sus movimientos le empujara a ejecutarlos. (…) El hombre rió con franqueza. Noté que se había liberado de un peso, que había cerrado un capítulo de su vida, que había roto un encantamiento que lo mantenía atado a una situación indeseable.
  • Si hubiera que repartir culpas, mi pánico en relación a los peligros que acechaban a nuestra hija era más mortal que sus imprudencias. Sucedió y ya está.
  • El nombre es una prótesis, un implante que se va confundiendo con el cuerpo, hasta convertirse en un hecho casi biológico a lo largo de un proceso extravagante y largo. Pero tal vez del mismo modo que un día nos levantamos y ya somos Millás o Menéndez u Ortega, otro día dejamos de serlo. Tampoco de golpe, poco a poco.
  • Me vinieron a la memoria también unas declaraciones de Francisco Ayala, pronunciadas en el contexto de las celebraciones de su centenario: “Qué raro”, dijo, “me resulta escucharles a ustedes lo que dicen sobre mí”. Tal extrañeza respecto a su propia vida sólo podía significar que él en parte al menos, ya no estaba allí. Pero si no sabemos cuándo empezamos a ser Fulano de Tal, cómo averiguar en qué instante comenzamos a dejar de serlo.

De Anna Gavalda en El consuelo:

  • Sobre todo nada de recuerdos. Los recuerdos eran para los otros, para la demás gente. Los pusilánimes. Los responsables.
  • Le envidiaba los auriculares, yo que sólo tenía mi propio tumulto que tragarme.
  • La conversación ha vuelto a ganar cuerpo, un cuerpo hecho de sensatez y estupidez bienintencionada.
  • Hacer justicia es imposible, porque la justicia no existe. Pero en cambio la injusticia, sí. La injusticia es fácil combatirla porque salta a la vista, y entonces todo se vuelve muy claro.
  • Las paredes de un niño que crece son siempre como una lección divertida de etnología. Metros cuadrados que palpitan y se renuevan sin cesar atiborrados de celo.
  • Todo el mundo en algún momento le había reprochado la importancia que le daba a su trabajo. (…) Los benévolos lo calificaban de concienzudo, los otros, de adicto al trabajo, o peor aún, de empollón aplicado, sin verdadero talento, y él nunca había sabido muy bien cómo defenderse.
  • Siempre el mismo pretexto, el cansancio. (…) Es cierto, queda muy bien el cansancio como complemento de una buena carrera profesional. Halagador, incluso. Una bonita medalla prendida sobre un corazón ocioso.
  • Contigo, la vida era agotadora pero jamás encendíamos la tele. Y todo era posible.
  • Se dio cuenta de que ella cavaba una especie de trinchera en el edredón entre los cuerpos de ambos cuando se acostaba antes que él.
  • ¿El síndrome del miembro fantasma? Le habían amputado un miembro, pero el idiota de su cerebro no se había dado cuenta y seguía mandándole mensajes erróneos. (…) seguía percibiendo sensaciones de lo más reales.
  • Nadie se había muerto de hacer el ridículo, de acuerdo, pero con todo llegaba un momento que más valía parar el carro. Ya no soportaba aquello en que se había convertido: un hombre complaciente.
  • La vida era el número de cabaret más infame del mundo.
  • ¿Sabes lo que significa criar sola a un hijo? (…) No era una pregunta de todas formas, era un brecha que abría para poder tropezar en ella.
  • Es verdad que ya eres mayor de edad… Ahora tus traiciones son legales…
  • Recordó esa expresión de tipógrafos enfadados que tanto le había gustado: querer mandarlo todo al garete era amenazar con “cagarse en el cajetín de los apóstrofos”.
  • La responsabilidad es el corolario de la competencia profesional.
  • Vegetaba en el sofá, se iba a la habitación cuando había pasado el peligro de una improbable intimidad.
  • Camina y revienta si es necesario, pero tira para adelante.
  • A Charles no le gustaban las vacaciones. (…) A él lo que le gustaba eran las escapadas, los impulsos, las semanas de trabajo interrumpidas de repente; el pretexto de una cita fuera de París para perderse lejos de las autopistas. (…) Verlo todo pero no ser nunca un turista. No volver a vestir jamás ese hábito miserable.
  • No había sido elegido su proyecto (…). Dos líneas. Ni motivo ni argumentos. Nada que pudiera justificar esa desgracia. La fórmula de cortesía era más larga que su desprecio.
  • La escarcha, la luz, esas proporciones absolutamente perfectas, ese sentimiento de poderío sin la más mínima voluntad de aplastamiento, ese rastro divino de la mano del hombre…
  • ¿Por qué pensar siempre? ¿Por qué vivir siempre como el cerebro de la obra (…)? ¿Por qué, siempre, esas servidumbres?
  • Y echarse a reír juntos era no estar ya enfadados…
  • Los castillos son siempre más conmovedores que sus dueños…
  • Era un desorden considerable el que reinaba allí, pero que daba a la vez una impresión extraña, una impresión de dulzura, de alegría; de orden, sí, de orden…
  • Hay personas así, aunque uno llegue puntual siempre tiene la impresión de haberlas hecho esperar…
  • A ti no tengo que darte lecciones sobre lo… inestables que son las teorías en cuyos cálculos faltan datos.
  • Me gustaría comprender por qué te hundiste en el caballo hasta el tuétano por mi culpa. Los pretextos de la mala fe siempre me han fascinado…
  • Siempre había pensado que era más fácil decir la verdad a los niños. No tenía muchos principios en materia de pedagogía, pero la verdad, sí. La verdad nunca le había cortado las alas a la imaginación, antes al contrario.
  • Me voy a despedir (…). Con Dios, incluso, o su variante más común, adiós, que, como muchas palabras preciosas, tenía la elegancia de viajar sin pasaporte.
  • Cuanto más quería fardar el señor, más grande era su palomar.
  • Te enseñaré algo que no es / ni tu sombra por la mañana extendida delante de ti, /  ni tu sombra por la tarde saliendo a tu encuentro, / te enseñaré tu miedo en un puñado de polvo ( T. S. Eliot).
  • Lo había escrito Virgilio, Numero deus impare gaudet. (…) A la divinidad le complacían los números impares.
  • A cada día le basta su afán.
  • La verdadera familia la conoce uno en el camino…
  • ¿Por qué son tan cobardes los hombres? (…) Porque no dan la  vida.
  • Digamos que fue por la mala influencia del dandi…, de aquel que, abandonado por todos y agonizando ante un papel pintado que detestaba, todavía había tenido la chulería de murmurar: “Decididamente, los dos no podemos seguir aquí: o se va el papel pintado, o me voy yo…”
  • Pero esas dudas quizá fueran beneficiosas… ponerse en la situación de ganar era también ponerse en la de fracasar. Querer lograr algo a toda costa llevaba a una actitud tímida y conservadora. No escandalizar…
  • Terror belli, decís pacis… (…) Terror durante la guerra, escudo durante la paz.
  • A los adolescentes les gusta la gente generosa. Después uno se pone una coraza, pero a esa edad todavía se necesita algo de benevolencia.
  • Al principio sufrió por esa frialdad aparente que había adoptado la forma, tan desagradable, de la camaradería.
  • Muchos niños que están en hogares de acogida cuando sienten que va a haber algún cambio de pronto se vuelven odiosos y causan los peores tormentos a su familia. (…) Por instinto de supervivencia. Para prepararse mental y físicamente a una nueva separación. Se vuelven odiosos para que su marcha se perciba como un alivio. Para pisotear el amor…
  • Lo que no comprendan (…), lo que se les escape o los supere, dibújenlo. Aunque sea mal, aunque sea a grandes trazos. Querer dibujar algo es tener que detenerse a observarlo, y observar, ya lo verán, ya es comprender…
  • A los verdaderos jinetes, las piernas y las manos; a los incapaces, la fusta.  Está la primera partida, la segunda, luego la decisiva, después la revancha y, por último, la del consuelo. Es una partida en la que ya nadie se juega nada… una partida sin competición, sin perdedores… Por el placer de jugar y ya está…

De Lorenzo Silva en Desmemoriados (de El bloc del cartero):

  • Pensamos desde lo que recordamos. Si no tenemos memoria, serán otros quienes nos piensen.

 De Juan J. Ruiz-Rico en Ejercicio para romper una muñeca:

  • En la miseria todos somos putas, exactamente igual que en las cadenas y el silencio todos éramos indios.
  • Prosiguiendo el azar su ejecutoria en el envite del verano.
  • En las esferas inconscientes no derrocados todavía los hábitos, la sorpresa asaltaba a cada paso.
  • Ya era hora, carajo, de que fueran ellos los que tuvieran que utilizar las tapias.
  • Era lo primero congraciarse la propia salvación, recuperar el pulso, desasirse del miedo, pegar la libertad a su piel y a su antojo, cortar amarras por una vez con la infección social de la memoria.
  • Aumentando el incentivo en la provocación –tan sólo enceladota- que se amparaba en la distancia.
  • Usando solamente la memoria para fabricar (…) las dimensiones del futuro.
  • A los pobres no les queda ni su lengua.
  • Si los tíos nos quedáramos preñados, el aborto sería un sacramento.
  • Su cínica moral de tedio y de querida.
  • Un laberinto de espejos la ciudad donde chocaba el invidente.
  • Al final de la guerra lo que importa no son las heridas. Mucho más verse vejados y rendidos, comprobar cómo te imponen el himno o la bandera, cómo la condena es el exilio o el silencio.
  • Los filósofos lo único que han hecho ha sido interpretar el mundo. Sin embargo, la cuestión es cambiarlo (del Highgate Cementery).

 De Ricardo Güiraldes en Don Segundo Sombra:

  • Era el “tapao”, el misterio, el hombre de pocas palabras que inspira en la pampa una admiración interrogante.
  • El pensar hasta el cansancio no para en nada práctico.
  • Es güeno no querer volar antes de criar bien las alas. Sos muy cachorro pa miar como los perros grandes.
  • De peones de estancia habían pasado a ser hombres de pampa. Tenían alma de reseros, que es tener alma de horizonte.
  • Sintiendo en mis espaldas y mis hombros el apretón del sol como un consejo de perseverancia.
  • Una cosa es cantar solo y otra cosa es con guitarra.
  • Era un espíritu anárquico y solitario, a quien la sociedad continuada de los hombres concluía por infligir un invariable cansancio.
  • Como acción, amaba sobre todo el andar perpetuo; como conversación, el soliloquio.
  • Usté nos ha resultao un chancho que no da tocino.
  • Breves palabras caían como cenizas de pensamientos internos.
  • Mira un punto delante suyo y es como si viera el final de su andar; pero ¡qué ha de ser, si en alcanzándolo el llano sigue por delante sin mudanzas! Y así va el hombre, el desamparo que lo aguaita atrás de cada lomada. Tranco por tranco lo ampara una esperanza, que es la cuarta que lo ayuda en los repechos para ir caminando rumbo a su osamenta.
  • Cada cual se esforzaba en lucir su crédito, su conocimiento y su audacia, con ese silencio del gaucho, enemigo de ruidos y alardes inútiles.
  • No hay taba sin culo ni rodeo sin golpeados.
  • Ver sangre humana alborota la propia.
  • Ahí quedamos todos un rato, como pan que no se vende.
  • En la voluntad de matar que ya estaba en nosotros, nacía el sentimiento de una amistad fuerte. Dos hombres suelen salir de un peligro tuteándose, como una pareja después del abrazo.
  • El hombre que se mama ha de ser güen hombre (…). Porque el hombre que se mama sabe que va a hablar por demás y al que tiene mala entraña no le convienen mostrar la hilacha.
  • Esa nerviosidad del gaucho que, cuando anda entre gente, parece como si sintiera que le sobra la vida.
  • Don Segundo nos dejaba caer, así, en un reino de ficción. Íbamos a vivir en el hilo de un relato.
  • Ansina como no hay caminos sin repechos, no hay suerte sin desgracias, y vino a suceder que abogaos procuradores, jueces de paz, curanderos, médicos y todos los que son autoridá y viven de la desgracia y vicios de la gente, comenzaron a ponerse charcones de hambre y fueron muriendo.
  • Yo sufría por todo, como un agua sensible al declive, al viento, al sol y a la hojita del sauce llorón que le tajea el lomo.
  • Si en gran parte se resiste por tener hecho el cuerpo a la fatiga, más se resiste por tener hecha la voluntad a no ceder.
  • Todo fue cordial, menos mi silencio.
  • Guacho y gaucho me parecían lo mismo, porque entendía que ambas cosas significaban ser hijo de Dios, del campo y de uno mismo. Así hubiese sido hijo legítimo, el hecho de poder llevar un nombre que indicara un rango y una familia me hubiera parecido siempre un reducción de libertad; algo así como cambiar el destino de una nube por el de un árbol, esclavo de la raíz prendida a unos metros de tierra.
  • El que sabe de los males de esta tierra, por haberlos vivido, se ha templado para domarlos…
  • ¿Cómo mirar para atrás ni valorar pasados, cuando el presente siempre me obligaba a una continua acción atenta? ¡Muy fácil eso de pensar, cuando minuto por minuto hay que resolver la vida misma!
  • ¡Mis heredades! (…) Algunos parches de campo figurarían como suyos en los planos, pero la pampa de Dios había sido bien mía, pues sus cosas me fueron amigas por derecho de fuerza y de baquía.
  • Galopar es reducir lejanía. Llegar no es, para un resero, más que un pretexto de partir.
  • Me fui, como quien se desangra.

 En Rebelión en la granja de George Orwell:

  • El hombre es le único ser que consume sin producir. No da leche, no pone huevos, es demasiado débil para tirar del arado y su velocidad ni siquiera le permite atrapar conejos. Sin embargo, es dueño y señor de todos los animales.
  • “¡Cuatro patas sí, dos pies no!” (…) el principio esencial del Animalismo.
  • Las alas de un pájaro (…) son órganos de propulsión y no de manipulación. Por lo tanto deben considerarse como patas. La característica que distingue al hombre es la “mano”, útil con el cual comete, impasible y a través de milenios, todos sus desafueros.
  • Uno argumentaba que si no podían defenderse estaban destinados a ser conquistados; el otro argüía que si había rebeliones en todas partes no tendrían necesidad de defenderse. Los animales escuchaban primeramente a Napoleón, luego a Snowball, y no podían decidir quién tenía razón; a decir verdad, siempre estaban de acuerdo con el que les estaba hablando en el último momento.
  • Ese trabajo era estrictamente voluntario, pero el animal que no concurriera vería reducida su ración a la mitad.
  • Los animales asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro.

 En El poder y la gloria de Graham Greene:

  • El destino había llamado. Siempre hay un momento en la infancia en que se abre la puerta y deja penetrar el futuro.
  • Siempre tenía el terror a su espalda: se agotaba con el esfuerzo de no mirar atrás.
  • Esos llevan el derecho en la pistola.
  • La niña era tan inflexible como el teniente (…). Su candor no hacía concesiones a nadie; el futuro, lleno de compromisos, ansiedades y bochorno, permanecía del lado de fuera; la puerta que algún día lo dejaría entrar estaba cerrada.
  • Su cariño excesivo le robaba autoridad. Uno no puede regir lo que ama, uno lo observa cuando se arroja con temeridad hacia el puente roto, el carril levantado, el horror de los setenta años futuros…
  • La felicidad se le iba más de prisa que a un hombre desgraciado: éste está preparado siempre.
  • Rehuyendo la ventana: lo que está fuera de la vista, está fuera del recuerdo.
  • Sentía despertarse en él una sensación de nostalgia preferible a la falta de todo sentimiento.
  • Comprendió que se hallaba en las garras del imperdonable pecado: la desesperación.
  • Proverbio (…): “El mejor olor es el del pan, el mejor sabor el de la sal, el mejor amor el de los niños.” Disfrutó de una infancia feliz excepto en lo de carecer de muchas cosas y odiar a la pobreza como a un crimen.
  • El cielo está allí donde no hay jefes, ni leyes injustas, ni contribuciones, ni soldados, ni hambre.
  • Probablemente no era dañino. Es condición general de la vida inclinarse a la sospecha.
  • Un hombre, después de todo, necesita mantener ciertas reliquias sentimentales si ha de vivir. El argumento del peligro sólo es aplicable a los que viven seguros.
  • “Casa” es donde hay una silla y un vaso.
  • Un poeta es el alma de un país
  • Era la falacia del arrepentimiento en el lecho de muerte. La contrición es el fruto de un largo ejercicio, de una prolongada disciplina; el temor no es suficiente.
  • Cuánta belleza llevó Satán consigo al infierno en su caída. Nadie dijo jamás que los ángeles caídos fueran los feos. Oh, no; eran precisamente tan ágiles, hermosos y brillantes…
  • Cuando uno mira con detención a un hombre o a una mujer, siempre llega a sentir piedad. (…) El odio no es más que un fracaso de la imaginación.
  • La vida se iría en una “fracción de segundo” (ésa era la frase), pero durante la noche se había dado cuenta de que el tiempo depende de los relojes y del tránsito de la luz.
  • A veces le parecía que los pecados veniales (impaciencia, una mentira sin importancia, orgullo, una oportunidad despreciada…) le separan a uno de la gracia más por completo que los peores pecados. Durante su inocencia no sintió amor por nadie; ahora, su corrupción le había enseñado…
  • La esperanza es un instinto que tan sólo el razonamiento humano puede matar. Un animal jamás desespera.
  • El instinto se parece al sentido del deber; se le puede confundir fácilmente con la lealtad.
  • Víctimas del pánico, como moscas contra un cristal.
  • Su andar desgarbado le recordaba a un pájaro disimulando un ala rota…
  • Es un error muy corriente creer que si los ojos no expresan nada, el pesar no existe.
  • Ella se puso a hablar de prisa; quizá hablase en camacho. Él no entendió más que alguna palabra española de vez en cuando.
  • Aquello era también una enseñanza del país: no hacer nunca preguntas ni mirar de frente.
  • La disciplina es necesaria. Las maniobras acaso no sirvan en las batallas, pero forman el carácter.
  • La limpieza es hermana de la santidad.
  • No se aprecia lo que no se paga.
  • Dios puede perdonar la cobardía y la pasión, ¿pero era posible perdonar la devoción maquinal? (…), la salvación puede caer como un rayo en el corazón malvado; pero el hábito de la devoción lo excluye todo menos el rezo de la tarde, las reuniones de la hermandad y el contacto de los labios humildes sobre la mano enguantada.
  • Es asombrosa la sensación de inocencia que acompaña al pecado; tan sólo el hombre rígido y escrupuloso y el santo se ven libres de ella.
  • Amar a Dios no es distinto que amar a un hombre… o a un niño.
  • Un hombre podría ser feliz allí si no estuviera tan ligado al temor y al sufrimiento. También la infelicidad puede convertirse en hábito como la devoción.
  • Incluso al beber sentíase atado a su culpa por el cariño. Sería más fácil librarse del odio.
  • Un hombre virtuoso puede casi dejar de creer en el infierno; pero él lo llevaba consigo.
  • ¿Qué utilidad tiene la confesión cuando uno al producto de su crimen?
  • Era como un dolorcito que le recuerda a uno su enfermedad, o acaso como el recuerdo inesperado que prueba que el amor no ha muerto a pesar de todo.
  • Era la misma mezcla de queja, súplica y abuso.
  • La historia tenía más agujeros que un cedazo, pero la nota permanecía como piedra conmemorativa inevitable a la vista.
  • Casi parecía que cuanto más se acercaba al final de su traición, mayor era su agravio contra la víctima.
  • El dolor altera una cara… a no ser que un crimen afortunado tenga su máscara genuina como la política y la devoción.
  • No abuse demasiado de la misericordia de Dios. Le ha dado a usted esta oportunidad: acaso no le dé otra.
  • Había oído hablar a la gente de la injusticia de un arrepentimiento en el lecho de muerte, como si fuese cosa fácil el romper el hábito de una vida, sea para el bien o para el mal. Uno dudaba de que la bondad de la vida acabase mal… o de que el vicio acabase bien.
  • El sufrimiento es también un delito.
  • El orgullo fue lo que hizo caer a los ángeles. Es el peor de los pecados.
  • Es usted tan supersticioso… (…). Cree que mi bendición será como una venda ante los ojos de Dios. Yo no puedo impedir que Él lo sepa todo.
  • El temor puede fatigar más que una cabalgada monótona y larga.
  • Yo no quisiera criar a mi hija para ser como lo que odio.
  • El corazón es una bestia indigna de confianza.
  • Uno no puede fiarse de los superiores cuando es más afortunado de lo que fueron ellos.
  • Sentíase como quien ha perdido la felicidad por llegar unos segundos tarde al lugar de la cita.
  • En el último capítulo las cosas siempre ocurren con violencia. Acaso toda la vida era como aquélla: tedio, y al final una ráfaga heroica.

De Cristina Peri Rossi en El museo de los esfuerzos inútiles:

  • Sostenía que cada criatura tenía su espacio propio –la tierra, el aire, el agua- (…): aseguraba que sólo las manipulaciones a las que sometemos nuestro instinto cambian esa inclinación; de ahí que seres terrestres padezcan en los vuelos de avión, seres aéreos sufran en los barcos y los hombres de mar se mareen en las ciudades.
  • Las cosas más profundas no resisten, casi nunca, su traducción en palabras.
  • En realidad, sólo me interesan los intermedios. Es allí donde todo adquiere profundidad. Por lo demás, en un buen principio siempre se halla incluido el final, lo cual resta sentido al desenlace. En cambio, los intermedios permiten gran variedad de desarrollos.
  • Recogió los ojos de donde los tenía (¿dónde estarían navegando como peces?).
  • Se trata de una sola escalera (…) que sube y que baja al mismo tiempo. Todo depende de la decisión que se haya tomado previamente.
  • Sólo una abstracción nos permitía saber, cuando nos sumergimos, si la corriente nos desliza hacia el origen o hacia la desembocadura del río, si empieza o termina.
  • No sé rematar las jugadas: puedo ir ganando, pero ello me precipita irremediablemente en la pérdida.
  • Él era muy sensible a los orificios, no soportada, en realidad los agujeros vacíos.
  • ¿A quién beneficia que nos desesperemos, eh?
  • Nadie quiere que otro se beneficie con algo que le corresponde, así sea una tragedia. La tragedia debe ser de cada uno, y sus dividendos, también.
  • Me pareció completamente injusto que alguien pudiera decretar la inexistencia de mis cartas sólo porque yo no las había recibido aún, a pesar de mi firme voluntad de leerlas y del tesón que ponía en encontrarlas.
  • Inesperadamente, una carta de la metrópoli (…) llegó a sus manos, informándole que debía realizar el viaje por motivos que concernían estrictamente a su interés, aunque como la carta estaba fechada unos días antes, Morris no estaba seguro de que esos intereses siguieran siendo los mismos”.
  • Algo en los uniformes, en los gestos medidos y protocolares impone límites a los sentimientos exasperados: se llora con más recato.
  • Que alguien pretenda comprender mis temores los refuerza, pues demuestra que son reales, que los peligros existen.
  • Dijo que me amaba y me ofrendó su vida. (…) No hay vidas livianas. Todas son difíciles de llevar.
  • En sueños, trabajo mucho.
  • Tanto el muro como la espada sólo pretenden mi aniquilación, mi muerte, por lo cual me resisto a elegir.
  • Nadie me miraba, pero era aquella ausencia de contemplación precisamente lo que me hacía sentir extraño. (…) la condición del extranjero es el vacío: no ser reconocido por los que ocupan un lugar por el solo derecho de estar ocupándolo.
  • Nuestro trato convencional con los seres que nos rodean es con frecuencia desatento, ritual, poco sensible. Entre cada uno de nosotros y los demás se erige una montaña de objetos que nos separan, ofician como verdaderos tabiques que nos condenan a la soledad, tumba y oasis de nuestras aspiraciones. A menudo hasta la taza de té que ofrecemos al visitante es, al mismo tiempo que un gesto de cortesía, una forma distanciadora de señalar nuestros respectivos espacios”.
  • El rumor permanente de la civilización. Tengo la costumbre de volverme cuando alguien habla a mis espaldas.
  • Hemos perdido el don de la simplicidad.
  • Nos es más fácil permitir una transgresión a la enredadera del balcón (que ya trepa por la ventana) que al visitante que ha osado permanecer media hora de más en nuestra casa (osario).
  • Por algo lo olvidaste. O bien no tenía ninguna importancia –detesto esa tendencia a dar relieve a los hechos más insignificantes: debemos respetar el derecho a la vida de las cosas veniales- o era tan importante que lo negaste. Elige cuál de las dos posibilidades te conviene más.
  • La sabiduría de las margaritas consiste en el tallo, que es áspero pero flexible y consigue inclinarse sin degollar las flores. La sabiduría de los cerdos, en cambio, es más difícil de aprehender, es un secreto casi impenetrable, parecido al de las piedras y al de los minerales.
  • El secreto de las margaritas es que no se conocen a sí mismas; eso les confiere belleza y humildad.

-En La nave de los locos:

  • El hombre es el pasado de la mujer.
  • Cree que se nace extranjero, no que se llega a serlo.
  • Los locos tienen tendencia a refugiarse en la niñez.
  • La medicina también es una burocracia.
  • La conversación, casi siempre, es más una cuestión de estilos que de pensamientos.
  • De cada tres tipos que se me acercan, dos están completamente locos, pensó ella, que se consideraba una mujer de poca suerte. No atinaba a explicarse por qué. No era fea, había estudiado dos años en una universidad y su familia no tenía ninguna tara apreciable. En alguna parte había leído que los seres humanos emiten, igual que los animales un efluvio químico, aparentemente imperceptible, pero que actúa como poderoso influjo de atracción o de rechazo. Con seguridad, el suyo atraía a los locos.
  • Esa razón parecía estar oscuramente sobreentendida en algún misterio que flotaba entre ellos mismos, en su aspecto, en alguna particularidad de los gestos.
  • Las palabras (…) nos arrastran, con su caudal de sentimiento y cuyo uso, preciso como el bisturí, es un culto o es una profanación.
  • Todos somos exiliados de algo o de alguien (…). , ésa es la verdadera condición del hombre.
  • Los dos somos exiliados, y ése es in vínculo muy profundo, como un cordón umbilical.
  • Los grandes poetas del ombligo siempre comienzan sus poemas con el pronombre yo.
  • ¿No estaré cometiendo una traición a la esencia profunda, a la verdadera naturaleza de la cosa, atribuyéndole un sexo que no tiene?
  • Todo el mundo se atribuye un sexo, ¿no es cierto? Nos pasamos la vida afirmándolo (…) procurando convencer a los demás y a nosotros mismos de que poseemos un sexo, con identidad propia, y de que lo usamos, lo mimamos, lo blandimos con propiedad.
  • La ambición de un sexo es neurótica.
  • Tenemos prohibido salir con escritores. El editor dice que la neurosis es contagiosa.
  • Tiene la tendencia a repetir las cosas que le desagradan, como una manera de desembarazarse de ellas, o de acostumbrarse.

 -En La rebelión de los niños:

  • Pendiente de los gestos de tus manos, profetizadoras.
  • Colocar cada cosa en su lugar, para no perder tiempo.
  • Hasta que un día él hiciera la pregunta sin respuesta, la que no podría contestar jamás, y entonces la admiración se diluiría, desaparecería súbitamente, y habría que comenzar a vivir sin padre.
  • ¿Por qué no había podido quererlo sin admirarlo?
  • Los niños lo escuchan todo. Al dejar de serlo, se va adquiriendo la capacidad de oír sólo fragmentos, y a veces se puede ignorar una frase entera, una vida entera, sin mayor esfuerzo.
  • Sólo había amado a hombres a quienes pudo admirar. Admirar hasta la decepción.
  • La diagonal era una buena línea de observación.
  • El asombro y el desconcierto eran parte de su sensación dolorosa de haber perdido no el dominio, sino la participación den la dinámica de los objetos.
  • Se trataba de una mujer sensible, que aceptaba a rutina y los convencionalismos como el precio para mantener un equilibrio regular con el mundo.
  • Cuando un problema es de solución muy difícil, cabe la posibilidad de negar su existencia, con lo cual es como si lo hubiéramos solucionado.
  • El tiempo se alarga o se acorta según la intensidad del placer que disfrutemos, y ése es un cómputo individual y privado, muy relativo, sujeto a las variaciones térmicas, biológicas y químicas, por no decir espirituales, de nuestra naturaleza. Sin contar las sentimentales.
  • Antes de nacer había pasado nueve meses en su interior, sin salir afuera, oculto entre sus órganos y arterias, protegido del frío, de la luz y del rumor por la tela de su vientre. De esa otra vida nada recordaba. Nada fluía a su memoria. (…) Nueve meses perdidos de la dulce convivencia.
  • Las palabras son ambiguas porque significan según el significado de las demás, como hermanas que todo el día estuvieran contándose cosas, las unas a las otras, comentando esto y aquello, susurrándose al pasar.
  • Ojos tristes e indefiniblemente tiernos. Los ojos de una mujer a quien le han matado a su hijo y siente tanto dolor que no piensa en vengarse, porque la tristeza es tan inmensa que llama más al amor que al rencor.
  • A veces el agua viene así, trayendo cosas que deposita en la orilla, y luego se va, como si hubiera recorrido tanto, como si hubiera andado días y noches enteros para aportar eso, para empujar suavemente sobre la arena las cosas que va juntando en su travesía. Son los dones huidles del mar; después de rumiar horas y horas.
  • Permanecí quieta, sin saber qué hacer, sin decidirme, más entregada al cansancio que a la precaución.
  • Entonces, ¿de qué sirven todas las experiencias realizadas con negros, indios, anarquistas, y demás presos políticos? –preguntó la mujer, que, aunque carecía de datos precisos, tenía idea de que en los gigantescos laboratorios norteamericanos del desierto de Nevada y Oklahoma se habían consumido, en pruebas científicas, miles de reservas de búfalos, chilenos, chimpancés, uruguayos y otros animales.
  • La realidad no existía fuera de la percepción que tenemos de ella, por lo cual se negaba a representarla bajo alguna forma determinada.
  • Por un conocido proceso de resignación y acatamiento, cada vez experimentaría con menos intensidad la diferencia que va de la cosa a los signos que la representan.
  • Lo maravilloso dejaría de serlo en virtud del conocimiento y de la frecuencia, con lo cual él se sentiría más seguro en el mundo aunque perdiera, eso sí, la emoción de la sorpresa.
  • Una serie de informaciones superfluas, proporcionadas por los sentidos y por el conocimiento arcano y externo, alcanzaban para emitir unos pocos juicios seguramente inexactos, pero que proporcionaban una clase de confianza y de seguridad con la que se estaba mejor en el mundo, se evitaba la inquietud.
  • Uno se iba familiarizando con los seres y las cosas, con los objetos, hasta vivir en una vaga atmósfera indefinida de presencias conocidas y contornos poco nítidos. (…) Hubo que tratar de deshabituarse a los objetos, desacostumbrarse a ellos, para poder apreciar –con mirada de censor- sus virtudes y sus defectos, pero, especialmente, para saber si eran peligrosos o no.
  • Nada era eterno, aunque a veces una situación o una circunstancia se eternizaran en virtud de lo efímero de una vida.
  • Había llegado a la edad en que los placeres más delicados no necesitan compartirse, sólo exigen un espectador cualquiera, no inevitablemente cómplice.
  • La distancia entre ambos era una suerte de espacio variable, que disminuía o aumentaba según los estados de ánimo de Ana. A veces dependía de una palabra a tiempo, pero que él había pronunciado al azar, sin descubrir nunca cuál había sido su oportunidad. A veces dependía, en cambio, de un silencio frío y transparente, un cristal entre los dos.
  • El único placer de la vejez consiste en la memoria, esa suerte de distancia que nos permite recuperar sólo un ínfima parte de las cosas que creíamos eternamente vivas.
  • El vestido también es un lenguaje, sólo que diferente. En realidad, casi todas las cosas que conozco pueden ser lenguaje, algunos más sutiles, otros más complejos, diferentemente elaborados, lenguajes cuyo ámbito de difusión es pequeño, casi privado, y produce un placer muy especial a quienes comprenden el sentido de sus símbolos, su significado, en fin, múltiples lenguajes que hacen de cada uno de nosotros un descifrador y un elaborador de imágenes.
  • Del presente recordaremos sólo aquello que la memoria quiera conservar, pero ella no es libre, se trata también de una memoria oprimida, de una memoria condicionada, tentada a olvidar, una memoria postrada y adormecida, claudicante.
  • Yo había entrado al curso por pura indefinición. (…) en el trance de decidir, tomé una moneda, y la lancé al aire, cara o cruz definirían mi vocación. (…) carecía de talento creador. Aun así, ¿quién se animaba a desafiar la predestinación de la cruz?
  • La protesta de los artistas carece de significación en el ámbito de la cultura de masas. También la protesta puede ser masificada, y por lo tanto, neutralizada.
  • La profundidad me da vértigo. Por eso he decidido no pesar más: para no caerme. La menor cosa: la meditación acerca de una pequeña pieza del motor de un automóvil, me conduce, por asociaciones y analogías, a otras meditaciones, y así sucesivamente, de manera que la pequeña pieza del motor del automóvil se convierte en el centro de un universo de inquisiciones, de las cuales el vértigo se desprende, como fruto maduro, y con él yo me caigo al pozo, un pozo que me da miedo. Los demás no tienen pozo o lo han tapado.
  • La historia que llamaba historia y que nos enseñaban era, en realidad, la historia fraguada voluntariamente, o aun, una historia escrita con buenas intenciones pero manchada por la culpa de la falta de memoria, del olvido, del anonimato, del perdón. Porque la historia la escriben los vencedores.
  • Todos estábamos inmóviles, callados: la inmovilidad y el silencio eran los fundamentos de nuestra educación moral, social y cívica, por oposición al movimiento y a la palabra, factores, como todo el mundo sabe, de dispersión, convulsión y subversión políticos.
  • El lenguaje es imperialista
  • Como todo oprimido debió aceptar el lenguaje de los vencedores y al poco tiempo tuvo que sustituir baal-doa-doa por papá-mamá que, para ser francos, como invención (…) demuestra poca imaginación. Antes de los tres años mi hermano ya no ejercitaba más su capacidad creadora, había adquirido una buena cantidad de símbolos verbales al uso de la comunidad que le permitían entender casi todas las cosas que le decían y aún comunicar las suyas sin mayor dificultad. Lo habían integrado.

-En Solitario de amor:

  • (La cita inicial de Lacan:) Amar es dar lo que no se tiene a quien no es.
  • Sólo el lirismo secreto, inconfesable. (…) La obscenidad es pública (…), ya no produce ni excitación ni sorpresa.
  • El tiempo sólo existe hacia atrás.
  • Los ojos de los ciegos no están a la altura de los objetos terrenales, sino más arriba: en el espacio del sueño. Sólo sus manos están a la altura de los objetos.
  • El lenguaje debió de nacer así, de la pasión, no de la razón.
  • Aquello que no nombre morirá en el silencio, el peor castigo.
  • El lenguaje lo inventaron las mujeres para nombrar lo que parían.
  • Mi ansiedad, en cambio, es fijar la mirada.
  • Hay una sola casa en la vida de cada uno (…). Y es la casa de la infancia. En ésa nos quedamos para siempre. Las demás sólo son simulacros, sucedáneos.
  • Los hombres (…) nunca dejan de ser niños. Y las mujeres nunca son más que madres.
  • El que habla primero es quien asume el riesgo (…). Está condenado a ser el espejo en el que el otro se refleja, o en el que el otro se refracta.
  • El placer de oponerse (…) nos confiere, ante nosotros mismos, el prestigio de nuestro adversario. Sólo se compite entre semejantes.
  • Todo el mundo tiene historia, es un sumidero de detritos, es un museo. Todo el mundo conserva la belleza y el horror del mundo. a ser el espejo en el que el otro se refleja, o en el que el otro se refracta.
  • El amor hace estallar los hábitos.
  • Sobrevivir a tu abandono, si no muero, creerás que ésa es la prueba de mi falta de amor. (…) me desterrarás de tu casa, con cualquier pretexto, y después, me hallarás culpable también de dormir en otro lecho.
  • El mundo fue creado por el desamor, no por el amor. “Para quien no habita en el mundo, los hábitos son decretos”, dice Kafka. Soy un hombre sin rutina, sin cotidianeidad. Vivo entre decretos que no comprendo y que cuando me conciernen, me fastidian.
  • Soy un hombre muy ocupado que no hace nada en todo el día. No tengo tiempo, pero mi empleo del tiempo no produce objetos, ni dinero, no obras: es, por tanto, un tiempo imaginario, para la sociedad en que vivimos, una sociedad desamorada.
  • Uno quiere estar todo el tiempo al lado de la persona a la que ama para poder pensar en otra cosa.
  • Su ostensible indiferencia es una forma sutil de hacerme sentir incómodo.
  • El amor es derroche, es exceso. No se puede estar enamorado y al mismo tiempo preservarse, guardar algo, producir, lucrar, invertir, “enriquecerse”. (…) el amor es antieconómico, inflacionario.
  • El dinero no es de nadie. Por eso puede perderse y ganarse: porque, en realidad, no tiene dueño. El dinero es tránsito, desposesión, abulia. Más allá del que necesitamos para comer y para estar abrigados, el dinero es hastío.
  • Me incomoda ganar, me hace pensar. Perder no me exige pensar. En cambio, ganar rompe la fascinación hechizada de la pérdida.
  • Cuando hemos perdido la capacidad de reírnos de nosotros mismos estamos al borde de una depresión profunda.
  • El mundo está lleno de locos que desean enamorarse aunque sea una vez en la vida, y lleno de locos que desean desenamorarse.
  • El dolor es egoísta. (…) soy un hombre insensible que sólo sabe llorar su pena. (…) No ignoro que hay otras catástrofes. Pero (…) sólo tengo piedad, conmiseración y pena por el mío. Hay hambre en algunos países, mujeres son maltratadas, enfermos padecen cáncer, alguna gente muere, otros no consiguen empleo; pero yo, sólo atento a mi pena, soy un hombre insensible al dolor ajeno. También a las alegrías. Si nadie puede compartir mi pena (…), me niego a compartir las alegrías de los otros.
  • Si ella no me nombra, soy un ser anónimo, despersonalizado, sin carácter, sin identidad. Soy un niño castrado.

De Ovidio en Arte de amar. Remedios contra el amor. Cosméticos para el rostro femenino:

  • También te será útil dirigirte por la mañana, sin que te espere, a casa de tu dueña, cuando todavía no se haya acicalado. Nos dejamos seducir por las galas. Con piedras preciosas y oro se tapa todo: la mujer es la parte más pequeña de sí misma. A menudo entre tantos adornos te preguntarás dónde está la mujer que amas: con semejante égida el Amor, gracias a la riqueza, engaña la vista. Llega de improviso: sin posible daño por tu parte la sorprenderás a ella desarmada”, “Aprended, mujeres, los cuidados que realzan el rostro y los medios para mantener vuestra belleza. El cultivo hace que la tierra estéril produzca los dones de Ceres y desaparezcan las punzantes zarzas. El cultivo también corrige el zumo amargo de las frutas y el árbol injertado recibe adoptiva savia. Lo cultivado es siempre agradable: de oro se recubren los elevados artesonados”, “debéis tener la preocupación de gustar, puesto que en la época en que vivís los hombres buscan la elegancia: vuestros maridos se acicalan según los dictados de la moda femenina y a duras penas la esposa puede añadir algo a su refinamiento. Toda mujer se exhibe en su propio beneficio y trata de conseguir la persona amada que adora. El refinamiento no es ningún delito. (…) Hay también un cierto placer en agradarse a uno mismo.
  •  No hagas ostentación de tu facundia. Elimina en tus palabras toda expresión afectada.
  • ¿Qué hay más resistente que la roca y más inconsistente que el agua? Sin embargo, la resistente roca es horadada por la inconsistente agua.
  • Cuídate solamente de no descubrir que simulas con esas expresiones, de no desmentir con la expresión tus palabras. Si queda oculta, la hipocresía es provechosa; descubierta, engendra venganza y destruye con toda razón la confianza para siempre.
  • Toma los manjares con la punta de los dedos (hay también elegancia en la manera de comer) y no embadurnes toda la cara con las manos manchadas. No tomes nada en casa previamente y detente antes de hartarte: come un poco menos de lo que puedas comer”.

De Julios Fast en El sublenguaje del cuerpo. Gestos, posturas y distancias en las relaciones personales y en la empresa:

  • Si una expresión de enfado se produce después de pronunciar frases irritantes, probablemente sea falsa. Habitualmente, una manifestación de auténtico enfado se produce cuando comienzan a decirse palabras airadas, o incluso algunos segundos antes.
  • El subconsciente puede tomar las riendas, y nuestro subtexto será tan fuerte y tan convincente como nuestro texto.
  • En Estados Unidos, el contacto ocular demasiado prolongado es turbador, mientras que rehusar un contacto ocular suscita sospechas. En otras culturas, especialmente en las de muchos países latinoamericanos, el contacto ocular está ligado a la condición social. Cuando se están dirigiendo al jefe, los trabajadores bajan la mirada. En Estados Unidos los trabajadores pueden mirar al jefe con determinación.
  • (En Nueva York) una chica hispana bien educada no mirará a los ojos a ningún hombre del que no sea pariente. Sencillamente se considera demasiado atrevido. Si es bien educada, apartará la mirada o bajará los ojos.
  • El mejor mentiroso se mantiene próximo a la verdad. Nunca elabora historias complejas. En su lugar cuenta la verdad tantas veces como sea posible, y entonces introduce en ella la mentira más pequeña para lograr su propósito.
  • (O el mejor mentiroso hace) que la verdad suene tan ultrajante que el receptor la deseche como si fuera una mentira.
  • En la parte superior del rostro, la acción que acompaña a la sonrisa auténtica es el estiramiento de los músculos que rodean al ojo. Esta sonrisa es más duradera que la sonrisa falsa, y su intensidad depende de la fuerza de la emoción que la motiva.
  • De todos los elementos que conforman el subtexto de una persona, ninguno es tan íntimo como el tacto. Si se emplea correctamente, el tacto puede derribar barreras, borrar enfados y crear un sentimiento de confianza y calor humano. Si se usa sin sabiduría, puede erigir barreras, causar fastidio y enfado, y traicionar tanto la fe como la confianza
  • El contacto demasiado prematuro o intenso o en el sitio inapropiado puede tener efectos devastadores.
  • ¡La expresión provoca el estado de ánimo! (…), el mostrarse dichoso hace que uno se sienta dichoso. El mostrarse triste hace que uno se sienta triste”, que deduce de las investigaciones del doctor Robert Zajonic: “Tanto una ‘i’ prolongada, que obliga a una sonrisa, como un ‘ah’, que imita la expresión de sorpresa, suscitan sentimientos agradables. Otros sonidos, tales como una ‘u’ prolongada ponían a los voluntarios de mal humor.
  • Tendemos a confiar en el sonido de nuestro propio acento regional, y escuchamos con reservas el de otra región.
  • El fracaso es tan importante como el éxito, pues parte de la asunción de un riesgo es comprender que el mundo no se termina, que el cielo no se desploma, que no hay que esconderse cuando otra persona dice que no.

 De Laura Esquivel en Como agua para chocolate. Novela de entregas mensuales, con recetas, amores y remedios caseros:

  • Tita gozaba enormemente este paso ya que mientras reposa el relleno es muy agradable gozar del olor que despide, pues los olores tienen la característica de reproducir tiempos pasados junto con sonidos y olores nunca igualados en el presente. A Tita le gustaba hacer una gran inhalación y viajar junto con el humo y el olor tan peculiar que percibía hacia los recovecos de su memoria.
  • No se explicaba de dónde había sacado nuevas lágrimas, pero las había sacado y alterado con ellas la textura del turrón.
  • Cuando terminó, se le ocurrió darle un dedazo al fondant, para ver si las lágrimas de Tita no habían alterado el sabor. Y no, aparentemente, no alteraron el sabor, pero sin saber por qué, a Nacha le entró de golpe una gran nostalgia.
  • Una inmensa nostalgia se adueñaba de todos los presentes en cuanto le daban el primer bocado al pastel. Inclusive Pedro, siempre tan propio, hacía un esfuerzo tremendo por contener las lágrimas. Y Mamá Elena, que ni cuando su esposo murió había derramado una infeliz lágrima, lloraba silenciosamente. Y eso no fue todo, el llanto fue el primer síntoma de una intoxicación rara que tenía algo que ver con una melancolía y frustración que hizo presa de todos los invitados y los hizo terminar en el patio, los corrales y los baños añorando cada uno al amor de su vida. Ni uno sólo escapó del hechizo y sólo algunos afortunados llegaron a tiempo a los baños; los que no, participaron de la vomitona colectiva que se organizó en pleno patio.
  • Tita era entre todas las mujeres de la casa la más capacitada para ocupar el puesto vacante de la cocina, y ahí escapaban de su riguroso control (el de Mamá Elena) los sabores, los olores, las texturas y lo que éstas pudieran provocar.
  • Se desprenden con mucho cuidado los pétalos de las rosas, procurando no pincharse los dedos, pues aparte de que es muy doloroso (el piquete), los pétalos pueden quedar impregnados de sangre y esto, aparte de alterar el sabor del platillo, puede provocar reacciones químicas, por demás peligrosas.
  • Parecía que el alimento que estaba ingiriendo producía en ella (Gertrudis) un efecto afrodisíaco pues empezó a sentir que un intenso calor le invadía las piernas. Un cosquilleo en el centro de su cuerpo no la dejaba estar correctamente sentada en su silla. Empezó a sudar y a imaginar qué se sentiría ir sentada a lomo de un caballo, abrazada por un villista, uno de esos que había visto una semana antes entrando a la plaza del pueblo, oliendo a sudor, a tierra, a amaneceres de peligro e incertidumbre, a vida y a muerte.
  • Parecía que en un extraño fenómeno de alquimia su ser se había disuelto en la salsa de las rosas, en el cuerpo de las codornices, en el vino y en cada uno de los olores de la comida. De esta manera penetraba en el cuerpo de Pedro, voluptuosa, aromática, calurosa, completamente sensual
  • Parecía que habían descubierto un código nuevo de comunicación en el que Tita era la emisora, Pedro el receptor y Gertrudis la afortunada en quien se sintetizaba esta singular relación sexual, a través de la comida.

En La catedral de César Mallorquí:

  • Se había salvado de milagro, por llegar tarde a la reunión; un simple retraso, ésa era la diferencia entre la vida y la muerte.
  • “Francmason” significa albañil libre.
  • Enemigo perdonado, doble enemigo.
  • Cando no hay alternativa, la mejor táctica es la huida.
  • Dios creo la tierra que habitamos, pero no las fronteras. Eso lo inventaron los hombres, no son más que mentiras comúnmente aceptadas.
  • Las personas fuertes (…) no suelen mostrar tensión,sino tranquilidad, porque están seguras de sí mismas.
  • Los dioses de los vencidos son los demonios de los vencedores.
  • ¿Conoces acaso el significado del nombre Lucifer? “Portador de la luz”, (…) era un ángel, el más bello y perfecto de todos, el preferido.
  • ¿Esperar qué? ¿Un milagro? Las horas se arrastraron como caracoles en el frío silencio de la celda.

De B. Whorf:

  • Cuando dos sistemas lingüísticos tienen vocablos y gramáticas radicalmente diferentes, sus respectivos hablantes viven en mundos conceptuales totalmente diferentes. Incluso categorías fundamentales como el espacio y el tiempo se experimentan de diferente manera como consecuencia de los moldes lingüísticos que constriñen el pensamiento.

Gordon R. Wainwright en El lenguaje del cuerpo:

  • Las mujeres suelen utilizar la inclinación lateral de cabeza mucho más que los hombres.
  • (La) respuesta al contacto ocular es instintiva y está relacionada con los patrones básicos de supervivencia, en cuanto a que los niños que se aseguran y retienen el contacto ocular, y por tanto la atención, son los que más posibilidades tienen de ser alimentados y tener satisfechos el resto de sus necesidades.
  • Es posible controlar las expresiones faciales, y quizá un consumado mentiroso sea capaz de mantener contacto ocular con la persona que le escucha, pero los movimientos de las manos no son tan fáciles de controlar. Se ha descubierto que hay un gesto muy frecuente en todos los que intentan engañar. Es una especie de encogimiento de las manos, en el que éstas se giran para que las palmas queden expuestas. Se emplea en señal de desamparo. Es como si el mentiroso intentara hacerse con nuestra ayuda por su incapacidad de hacer creer la mentira por sí solo.
  • La sinergia es un fenómeno que ocurre algunas veces, en el cual el resultado final de una situación es superior a la suma de sus componentes. Se suele describir mediante la fórmula: 2 + 2 = 5.
  • Cuando estos ritmos se ven alterados, como en el caso de los vuelos transatlánticos, no sólo da lugar a que nos sintamos indispuestos, sino también a que cometamos errores, tomemos decisiones infundadas y nos comportemos irracionalmente.
  • (El) contacto corporal se refiere fundamentalmente a acciones accidentales, inconscientes y que se hacen con cualquier parte del cuerpo. Las caricias implican acciones deliberadas, conscientes y hechas fundamentalmente con las manos.

De Paul Watzlawick en ¿Es real la realidad? Confusión-Desinformación-Comunicación o en El lenguaje del cambio; pero también en Teoría de la comunicación humana. Interacción, patologías y paradojas de este mismo autor junto a Janet Helmick Beavin y Don D. Jackson, o en Cambio de él, John H. Weakland y Richard Fisch:

  • Se dice que los comerciantes de jade chino utilizan esta misma regla, es decir, observan la dilatación de las pupilas del cliente para saber por cuál de las piezas está particularmente interesado y dispuesto, por consiguiente, a pagar un precio más elevado.
  • Como todo intermediario, tiene una secreta pero decisiva superioridad. Las dos partes contrastantes dependen de él, porque es su única posibilidad de entendimiento y, de otro lado, ninguna de ellas puede controlarlo.
  • No existe una realidad absoluta, sino sólo visiones o concepciones subjetivas, y en parte totalmente opuestas, de la realidad, de las que se supone ingenuamente que responden a la realidad ‘real’, a la ‘verdadera’ realidad.
  • Los seres humanos tendemos a buscar un orden en el curso de los hechos, y una vez que hemos insertado en ellos este orden (puntuación), la visión de la realidad que de aquí se deriva se va autoconfirmando mediante una atención selectiva.
  • Todo es verdad, también lo contrario.
  • Toda ayuda crea una estructura de poder entre el ayudado y el ayudante
  • Toda conducta es comunicación, ya no manejamos una unidad-mensaje monofónica, sino más bien un conjunto fluido y multifacético de muchos modos de conducta -verbal, tonal, postural, contextual, etc.- todos los cuales limitan el significado de los otros
  • Todos los intercambios comunicacionales son simétricos o complementarios, según que estén basados en la igualdad o en la diferencia.
  • La interacción humana como un sistema de comunicaciones caracterizado por las propiedades de los sistemas generales: el tiempo como variable, relaciones sistema-subsistema, totalidad, retroalimentación y equifinalidad. Los sistemas interaccionales se consideran el foco natural para el estudio del impacto pragmático a largo plazo de los fenómenos comunicacionales.
  • Los sistemas patológicos exhiben una cualidad de tipo círculo vicioso, curiosamente autoperdedora.
  • (Se crea así una paradoja) porque se le dice al paciente que cambie permaneciendo igual. Se le coloca en una situación insostenible con respecto a su patología. Si obedece ya no es cierto que no puede evitarlo (…) Para resistirse a la instrucción no debe comportarse en forma sintomática.
  • La misma noción de anormalidad se vuelve cuestionable (…) el estado del paciente no es estático, sino que varía según la situación interpersonal y según la perspectiva subjetiva del observador.
  • Un sistema se comporta no sólo como un simple compuesto de elementos independientes, sino como un todo inseparable y coherente.

Edward O. Wilson en Sociobiología: la nueva síntesis:

  • Las diferencias genéticas en los rasgos mentales, a pesar de ser ligeras, tienden a ser preservadas por el auge de las barreras de clase, la discriminación racial y cultural y los ‘ghettos’ físicos.
  • La cooperatividad hacia los compañeros del grupo podría estar emparejada con la agresividad hacia los extraños.
  • El cuerpo humano contiene de dos a cinco millones de glándulas sudoríparas, cantidad muy superior a la de cualquier otra especie de primate.

De Ives Winkin en La nueva comunicación: Bateson, Birdwhistell, Goffman, Hall, Jackson, Scheflen, Sigman, Watzlawick:

  • (Acerca del modelo orquestal de la comunicación que conciben) como un sistema de canales múltiples en el que el autor social participa en todo momento, tanto si lo desea como si no: por sus gestos, su mirada, su silencio e incluso su ausencia… En su calidad de miembro de una cierta cultura, forma parte de la comunicación, como el músico forma parte de la orquesta. Pero en esta vasta orquesta cultural no hay director ni partitura. Cada uno toca poniéndose de acuerdo con el otro. Sólo un observador exterior, es decir, un investigador de la comunicación, puede elaborar progresivamente una partitura escrita.
  • (Para Georg Simmel, quien a principios del siglo XX sentó las bases de la  microsociología) Las interacciones son los átomos de la sociedad.
  • Todo gesto, toda mirada, todo silencio se integra en una semiótica general.

En La marea roja de Cornell Woolrich:

  • Pudo ver cómo el nudoso bulto de su nuez subía hasta arriba y luego volvía a bajar. Algo le hizo tragar, pero ¿por qué tenía que hacerlo en ese preciso momento cuando ni siquiera tenía la taza cerca de los labios? (…) Era como una estatua que hablara…

Pedro Zarraluki, en La historia del silencio:

  • Montaigne decía que el estruendo que hacen los planetas al girar y desplazarse por el espacio es inmenso, pero que no lo oímos porque estamos acostumbrados a él. Cuando viajas muchas horas en coche dejas de oír el motor. Quizá el silencio sea sólo un ruido al que nos hemos habituado.
  • También supe por uno de mis libros que los mabaanes, una tribu primitiva que habita en la frontera entre Sudán y Etiopía, no disponían de tambores ni de armas de fuego, y que estaban tan acostumbrados al silencio que hablaban en voz baja.
  • El silencio es un secreto, algo que es mejor no revelar para que alguien no sufra.
  • El silencio puede llegar a ser lo más importante en la vida de una persona, que cada uno de nosotros se relaciona con sus propios silencios de la misma manera -íntima, a veces algo distante, siempre mágica- que se relaciona con sus propias manos.
  • (Para) Lao Tsê: el sonido más fuerte es el silencio. Y Apolonio de Tiana, desde otro ángulo, nos recordó que se debía empezar por aprender que el silencio es también palabra.
  • Silvia se colgaba de mi brazo cuando no sabía qué hacer o si teníamos que entrar juntos en un lugar muy concurrido. Y yo, de forma indefectible, notaba que la sangre se me agolpaba en el lado que estaba en contacto con ella. Se podría decir que de alguna forma me trasladaba a vivir a ese lado, dejando deshabitada la otra mitad de mi cuerpo.
  • Cuando los ruidos se extinguieron en el pasillo, descubrí la intensidad que podía llegar a tener el silencio, su espantosa capacidad para devorarlo todo.
  • Los secretos más difíciles de penetrar son los que se revisten de una obviedad cotidiana.

De Manuel Rivas en Todo es silencio:

  • La boca no es para hablar. Es para callar.
  • Tenía días, claro. Aquí el que más y el que menos tenemos mareas vivas y mareas muertas. Y él tenía esos días de momia, de quietismo. Ensimismado, en silencio.
  • Cuando uno encuentra una avería, procura inspeccionar hasta qué punto es común. Y había llegado a la conclusión de que todo el mundo hablaba solo.
  • Dios cuida del demonio, que es un pobre diablo.
  • La historia comenzó con un crimen.
  • Durante un rato escuchó los suspiros y susurros del forcejeo amoroso. Cuando atraviesa una puerta, el morse humano que emite el placer tiene mucha semejanza con el lenguaje del dolor.
  • Hay gente que es todo humo. Que ni mata ni espanta. Que no ata ni desata. Y que anda por el agua sin verla.
  • Dios es eterno e infinito. Dura siempre y está en todas partes, no tiene límites. Por eso hay quien dice que inventó al ser humano para tener a alguien que se ocupase de las cosas menudas. Por así decir, alguien que utilizase el Sistema Métrico Decimal. Que se preocupase de los detalles.
  • Hay frontera, hay contrabando.
  • El que calla bien habla.
  • El mal flota bien. Flota como el fuel, bajo la superficie.
  • Él tiene el recuerdo de los mancos. La idea tiene que ir de vuelta a las manos. Si la idea se para a pensar, no llega a las manos. De ahí vienen los mancos. Las manos amputadas (en relación a la peligrosa pesca con cartuchos).
  • ¿Luchar contra la muerte? Siempre le casan las cuentas.
  • Para mí un poema es como estrechar la mano.
  • El silencio del que sabe es una sustracción para la humanidad.
  • Jura, perjura, pero jamás reveles tu secreto (de Dictinio).
  • Se oyó la maquinaria pesada. La tormenta siempre manda a la aviación por delante.
  • Lo que tienen las ventanas con mejores vistas es que también convocan la curiosidad de aquello que miran.
  • El mérito de mi profesión no es ganar pleitos, como se piensa, sino evitarlos. No es buscar enemigos, sino aliados.
  • Primero: El poder necesita sombra. Y segundo: No hay mejor sombra que la del poder.
  • El poder desgasta a quien no lo tiene.
  • Notó al hablar ese punto primero, gozoso, de la embriaguez del licor que produce la saliva con el cereal del lenguaje. Un fermentar que sólo es posible si se comparte.
  • Tengo una opinión, pero aún no me ha llegado a la cabeza.
  • Ella era una persona que se ponía nerviosa con los tiempos de silencio. Y ese incomodo le daba a él seguridad.
  • Aprendí a capear el temporal (…). Sin miedo, pero con sentido. Hay que rezar, sí, pero no soltar nunca el timón.
  • Hay dos clases de políticos. Los que andan mal de la azotea. Y los que andan por el agua preguntando dónde está el agua.
  • Los bancos prestan los paraguas en el verano (…). Y cuando comienza a llover, los reclaman.
  • Si el crimen está organizado, ¿por qué el Estado no se organiza mejor?
  • La mejor forma de hundirlo a uno en la miseria es elevarlo a las alturas.
  • Ella, experta en el significado de los timbres de voz, no fue capaz esta vez de saber si era testigo o destinataria de la hostilidad.
  • La realidad es una corteza. Hay un mundo oculto. Y en ese mundo que no está a la vista luchan fuerzas que para ella tienen formas de corrientes, de ángeles submarinos.
  • Recorrió el paño de lamé del agua, las partículas destellantes, aquel trabajo de platería infinita y efímera que una mano de viento labraba en el mar soleado.

De Joan Margarit:

  • Un buen poema, por más bello que sea, será cruel.
  • Ser viejo es una especie de posguerra.
  • Las matemáticas son las más exactas de las ciencias y la poesía la más exacta de las letras.

En una entrevista a Ana Mª Matute:

  • Nunca nadie lee el mismo libro.

De Cervantes en El celoso extremeño:

  • Ejemplo y espejo de lo poco que hay que fiar de llaves, tornos y paredes cuando queda la voluntad libre…

En Rapsodia Gourmet de Muriel Barbery:

  • Las obras de arte tienen alma. Quizá porque sé que no se pueden reducir a una simple vida mineral, a los elementos sin vida que las componen.
  • Todos los criterios son subjetivos. Lo que, según el rasero del sentido común, parece mágico y magistral, se hace patéticamente añicos ante el embate de las olas del genio.
  • Había evitado la locura a costa de sacrificar toda fantasía.
  • Lo mortificante no es separarse de quienes te quieren, sino apartarse de quienes no te quieren.
  • La perfección es el regreso.
  • ¿Qué hay en la confrontación entre el que abdica y el que conquista: filiación o renuncia?
  • El pan, la playa: dos calores conexos, dos atracciones cómplices.
  • Todos están tristes porque nadie quiere a quien debería y como debería y porque no entienden que sobre todo es consigo mismos con quien están enfadados.
  • En toda actividad, noble o denostada, siempre cabe un destello de omnipotencia.
  • La grandeza y la maestría se miden con el rasero de las excepciones y no de las leyes.
  • Lo que para mí era transgresión para él no era sino pasatiempo fútil, agradable distracción. La indiferencia es más cruel que el odio; de la no existencia venía, a la no existencia volví.
  • Una casa a la orilla del agua: la quietud cristalina, la atracción de las aguas tranquilas, la indiferencia general de la cascada, que nada más llegar se vuelve a ir, todo ello relativiza la desazón humana.
  • Los críticos y los chefs son como los trapos y las servilletas: se complementan, se frecuentan y trabajan juntos pero, en el fondo, no se caen bien.
  • El más contestatario de los hijos no lo es más que por autorización expresa del padre, (…) quien, por alguna razón que él mismo desconoce, necesita a ese agitador, esa espina clavada en la familia, ese islote de oposición, que desmiente todas las categorías demasiado simples de la voluntad y el carácter.
  • El buñuelo (…) debe su gloria a ser tierno sin debilidad y firme sin rigor.

De Pablo Picasso:

  • La calidad de un pintor depende de la cantidad de pasado que lleve consigo.

En Azul serenidad de Luis Mateo Díez:

  • Lo que la vida contiene en el sueño, en la inconsciencia, es un avatar de segundo grado, como si el dormido fuese dueño de una vida en suspensión que siempre me pareció el tránsito que mejor preludia la muerte. Es el sueño precisamente quien mejor establece la costumbre de morir.
  • la fuga se asemeja al vano intento de una ruptura del círculo cotidiano que encadena lo que se mueve entre la rutina y el desasosiego.
  • Nos recuerda que Rilke en la primera de las Elegías del Duino viene a decir algo como que “lo bello no es otra cosa que el comienzo de lo terrible”.
  • Esa metáfora (…) la aventura a la vuelta de la esquina, el equivalente con que William Faulkner indicaba la orientación de sus ficciones al referirse a las esquinas todavía por doblar del destino de un hombre.
  • El silencio hendía el vacío de lo que se deja pero no se abandona, como si todos se hubieran ido sin perder la intención de volver.
  • El coste que con frecuencia tiene la muerte es lo más cruel de su resultado, cuando el dolor físico se convierte en una emanación aflictiva que no cesa y socava lo que el cuerpo apenas sujeta.
  • Los más pequeños son quienes mejor rescatan la pequeñez de lo que somos, como si sus presencias diminutas, entre el asombro y la ingenua curiosidad, sustrajesen igual atención y mirada de nuestra infancia.
  • Es difícil sustraerse a los ojos de los niños, la mirada inocente y misteriosa. El gesto que sorprende con la más absoluta naturalidad.

En La costumbre de vivir de José Manuel Caballero Bonald:

  • Nos rescata una imagen de Baudelaire traída a colación por un recitado de Manuel Viola: la manifiesta afinidad del alma de los traperos con la de los poetas.
  • La inteligencia, si notoria, siempre es subversiva.
  • Secunda el pesimismo de Oteiza: Para cuando te enteras de algo, ya te has muerto.
  • No es la voluntad la que obliga a tomar una determinación, sino la intensidad del propio requerimiento de los motivos. (…) Las pérdidas siempre suponían consecutivamente la inminencia de los hallazgos.
  • Volvió a manifestarse aquella penosa variante del desánimo, ese difuso sentimiento hecho de muchos residuos sentimentales: la indefensión, el hastío, los temores más o menos infundados. (…) una de esas experiencias que sobreviven sin cesar a los drenajes consecutivos de la memoria y modifican de hecho la índole de algunas perseverantes provisiones imaginativas.
  • Lo increíble suele invalidar lo verosímil.

De Gonzalo Suárez en Cuento casi sufí:

  • Dios nos premia con los sueños y nos castiga con la realidad.

De Julio Cortázar en Viajes:

  • Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a ver porque ellas no se molestan.

De Susie Morgenstern en Cartas de amor de 0 a 10:

  • Si las palabras, mensajeras del alma, no fluyen constantemente, se paralizan.
  • ¿Que qué hago durante todo el día? Sobrevivo. Activamente.
  • Estaban calladas, pero despiertas, como si la curiosidad, esa chispa de vida, hubiese entrado por fin en la antecámara del cementerio en el que vivían. Se había abierto una puerta.
  • Querer a alguien no significa aprobar todo lo que hace.
  • Preguntó (…) a sabiendas de que había sobrepasado los límites, como si se pudiera hablar de los muertos pero estuviera prohibido hablar de los vivos.
  • Se sacó de la manga un truco de profe perezoso y les mandó escribir una redacción sobre lo que habían hecho el domingo. Hasta los maestros tienen días malos.
  • ¿Qué es más divertido o más interesante que otro ser humano?
  • ¡Odio los secretos! Se tendría que poder decir todo. No estamos aquí para jugar al escondite con nosotros mismos, sino para buscar la verdad y decirla alto y claro.
  • La puerta de los ojos nunca está cerrada para las lágrimas.
  • Los microbios son contagiosos, pero las lágrimas también.
  • Así son las cosas: pensamos en ello, soñamos con ello, lo imaginamos y no hacemos nada para que ocurra. Y un buen día ¡hop! Algo sucede y nos ponemos en marcha.

De Luis Mateo  Díez en El expediente del náufrago:

  • De todo guarda el Archivo memoria, pero pocos son los recuerdos que se pueden rescatar. Este mar de papel anega lo que contiene.
  • El Archivo navega varado en la simulada inmortalidad de su deforme memoria, y a nosotros sus servidores nos hace más efímeros, mientras él alcanza la fosilizada supervivencia que sólo el olvido y la incuria procuran.
  • Uno tiene en la vida lo que le cae encima y el naufragio es una vicisitud que sólo pueden correr quienes navegan, aquellos que en la vida se adentran como en el mar.
  • Porque  la vida, al fin, interfiere en el sentimiento y en la memoria restando lucidez, promoviendo confusión, como si con ello quisiera aliviarnos, adormecernos, para que en el sueño fatal ya nada sepamos distinguir y a él nos entreguemos como a una suerte de inopia.
  • Nunca he sido un poeta fértil, pero sí laborioso, y los espacios improductivos contribuyen a acentuar mi desánimo.
  • En lo eterno reside la idea más dadivosa del tiempo.
  • La vida (…) es cosa de enterradores. La tarea más noble es, a la vez, la más perversa: inhumar y echar escombro a lo que perdemos.
  • En las aguas estancadas siempre hay alguna cosa que un día sale a la superficie (…). Lo que sale a la superficie está siempre lleno de lodo.
  • Tanto papel muerto se ve que incita a seguir emborronando.
  • La inocencia de las cosas inútiles, Fermín, es fácil de pervertir porque es una inocencia ociosa.
  • Lo malo es ascender a costa de la desgracia ajena.
  • A los fallecidos que no devengan se les da carpetazo. El muerto solitario no deja huella burocrática, Fermín. El que no tiene familia es como si no tuviese memoria.
  • Lo público anega lo privado, que es una manera de intentar aniquilarlo y de dejar así a la persona demediada. Pero cuando, en contadas ocasiones, lo privado se inmiscuye en lo público y rebasa su ámbito ajeno y secreto, es siempre para mal, para contribuir a la desgracia. Porque sólo lo peor de lo privado, lo oscuro, lo negativo, es sacado a flote para poner de relieve el riesgo de su contaminación.
  • La conciencia del servidor público cuando se jubila (…) es una conciencia vacía, una conciencia despojada. Volver a uno mismo se hace imposible porque los restos de lo que privadamente fuimos se diluyeron al fin. Yo no me encuentro, no sé quién soy, más allá del puesto que detenté.
  • Todos estamos predestinados a la soledad, pero hay quien la alcanza sin que todavía le corresponda y entonces es muy duro aceptarla como conviene.
  • Estas cosas que nunca se cuentan son las que más se recuerdan, y por algo será.
  • Nada pretendo, sino la amistad que me rescate.
  • Hay que darle aire a esto, pero el aire preciso. Mide, siempre que puedas, el efecto espontáneo, que, bueno o malo, es siempre una orientación. (…) Mide el efecto pero considera  que nada atrofia más que la milicia. (…) Hay que cortar por lo sano. (…) Cuanto más impío seas con tu obra, más llegarás a santificarla. (…) Lo malo es superfluo. (…) hay que ser desprendido con lo que uno hace. (…) Sólo quien no tiene seguridad de escribir algo mejor se aferra a lo que ha hecho. Hay mucho poeta, rata, mucho poeta hurón por ahí suelto, pero el arte nunca puede ser cosa de urracas.
  • Todos los felinos tienen el alma traicionera. No hay mayor superchería que la del animal doméstico.
  • Beber y cantar conviene hacerlo con gente de confianza.
  • La mediocridad es el condimento más amargo de la existencia.
  • La quimera a todos los hace muy pagados de sí mismos porque (…) nadie cree más en lo que hacen los otros que en lo que hace él, ni nadie es capaz de resignarse a considerar que lo suyo es mediano.
  • Los que están poseídos por la quimera deben saber navegar entre la miseria de sus manías y la grandeza de sus obsesiones.
  • Debe ser muy duro (…) saber que lo que somos de nada sirve a lo que hacemos, tomar conciencia de que la vida y la obra pueden discurrir sin corresponderse, que hasta de la negación de una y otra surgen, a veces, los mejores logros.
  • La lírica es tan ajena a todo (…). Dilapidar por ella la vida es como arrojarse a un barranco para intentar coger una flor en el abismo, algo tan desmedido como improbable.
  • No hay que engañarse, una cosa es la materia sublime de la lírica y otra la misera humana que la procrea.
  • Una cosa es retirarse del mundo y otra consumirse a propio intento.
  • Un adjetivo (…) es siempre un dilema que se resuelve por sorpresa.
  • Sentí esa advertencia que nos hace ponernos en guardia cuando el azar no parece suficiente coartada para que algo se repita con sospechosa exactitud.
  • El cine es el instrumento moderno de la mentira. (…) Esas imágenes que se suceden con tanto artificio son una caricatura de la vida.
  • Los Malos Poetas se ganan un paraíso donde se hace justicia a sus versos malvados, porque un verso malo es una vergüenza ajena que nadie se merece y ese paraíso, habida cuenta de su abyección y su indigencia, es un Parnaso Perverso. (…) Un cielo menesteroso para coronar la macilenta inspiración que les embarga, un cielo de tres al cuarto que abrigue su puñetera gloria (…) donde pueden colgar la vanidad de sus harapos líricos…
  • ¿Hay alguna manía más inútil que almacenar papeles…?
  • La santidad sólo es peligrosa para quien la cultiva.
  • Domesticar la bestia que todos llevamos dentro es parte fundamental de nuestro destino, y el modo más razonable de hacerlo es dándole de comer…
  • Los barrios no son distintos a los patios de vecindad, siempre se habla más de la cuenta.
  • Quien se acerca a la desgracia (…) corre el riesgo de contagiarse.
  • La santidad (…) es lo que está más cerca de la inopia, en ese límite de la estulticia humana que preside la inocencia absoluta.
  • La desgracia es como la tiña. (…) y hasta puedes llegar a cuidarla como si fuese una hija enferma. La desgracia es un don amargo pero muy entrañable (…). Porque de ella estamos hechos y sin su contraste la felicidad es una excusa. Lo malo es cuando se nos convierte en una hija única. La desgracia, al fin, es el extremo de nuestra fragilidad.
  • La desgracia sobreviene y la desdicha hay que cultivarla.
  • Cuando no hay grandeza para emprender cosas grandes, ajenas a la miseria de lo que somos, se conforma uno con esas inquinas y malevolencias.
  • Nunca podremos alcanzar la fortuna de la vida los que para ella no estamos preparados.
  • La miseria de la ciencia (…) no es el cálculo equivocado o la contradicción de los elementos que se conjugan, la verdadera miseria proviene del débito con quien la paga, del sometimiento a los dictados del poder. (…) Necesita especiales estipendios, está gravada por su condición más onerosa.
  • La posteridad (…) existe (…) y en ella se dirime lo que vale y lo que sobra. Pero hay que tener coraje y ganas y estar menos aventado por la quimera, que es un salvoconducto para la disipación y una coartada para la mediocridad…
  • Todo gran poeta lleva dentro, escondido en algún lugar oscuro un poetastro, y es casi imposible no detectar en el total de su obra, por excelsa que sea, la mano de ese ser inferior.
  • Esa falta de respeto absoluta a lo que se puede ser, a lo que se puede hacer, cuando hay conciencia del talento, es imperdonable.
  • La mujer que aguarda jamás admite coartadas porque el tiempo de la espera es único, sólo suyo, un tiempo que no tiene otra medida que la de su ansiedad y su capricho.
  • Ni siquiera en estas historias tan irremediables las cosas suceden sin ambigüedad…
  • Del abrazo que va culminando la entrega surgen resquebrajaduras que yo percibo como insistentes recelos y en esa contradicción del deseo y del rechazo siento que mi ardor se extingue y hay un momento extremo en el que ya no sé a dónde asirme, como si el cuerpo que me pertenece no soportara ya ni la mínima caricia, ni el menor contacto.
  • A veces la claridad no es la mejor fórmula para restablecer la memoria, ya que en la claridad se pierden muchos perfiles y los encontrados sentimientos necesitan de la ambigüedad de las medias sombras porque las palabras que los expresan tampoco pueden ser rotundas.
  • A tal musa tales poemas.
  • Esa profundidad que en el despertar alcanza la desolación más intensa, tal vez porque es el instante del mayor desvalimiento, el momento en que aún no son posibles las defensas que inventamos para subsistir.

De Maldito Karma de David Safier: 

  • Ocurría lo mismo que en las grandes empresas: el sano juicio se estrella en la jerarquía interna.
  • Los muertos también tienen que saber desprenderse de las cosas.
  • A la mañana siguiente (…) tropecé con lo que algunas personas llaman destino, y otras, casualidad.
  • El titubeo es la confesión de los hombres.
  • Los niños son como las autoridades italianas: si quieres algo de ellos, tienes que sobornarlos.
  • Hay frases que no te gustan cuando se las dicen a otros.
  • En la vida de después de la muerte te das cuenta de lo que es importante en la vida de antes de la muerte.
  • Quien algo niega, algo esconde.

De Carl Jung:

  • La vida no vivida es una enfermedad de la que se puede morir.

 En El bolígrafo del gel verde de Eloy Moreno:

  • Una vida -cualquiera- se resume en una serie de acontecimientos especiales, de puntos y aparte. puntos que, por más tiempo que transcurra, permanecen intactos en la memoria, remanentes hasta el mismo día en que nos alcanza la muerte.
  • Todos (los girasoles) con la core0grafía aprendida, como la mayoría de las personas que conozco.
  • Cómo me gustaría retroceder en el tiempo, cómo me gustaría volver a aquellos años que fueron los viveros de una relación que nunca llegó a buen puerto.
  • Me pauso, lentamente me amaino, para poder pensar en lo que dejo, no de lado, sino atrás.
  • ¿Podría haber seguido sentado en el bostezo?
  • La decisión está tomada, pero… ¿hasta cuándo?
  • ¿Cuándo un regalo invierte su sentido?
  • El dolor es un privilegio de los vivos.
  • A veces se trata sólo de eso, de difuminar la culpa, de que no recaiga por siempre en una, de no llevarla en el bolsillo el resto de la vida.
  • Pero la intensidad de nuestras relaciones -siempre proporcional al tiempo libre- jamás volvió a ser la misma.
  • Fue una pugna difícil: a mi derecha, con casi diez años de peso, con el trofeo afianzado, con la solidez de un yunque: la rutina; a mi izquierda, casi olvidada, desdibujada por la propia rutina, resurgida de sus cenizas: la cordura.
  • Qué clase de sociedad permite que un niño de dos años se levante a las siete para, diariamente, mudarse a otra casa.
  • La necesitaba, pero sólo como se necesita a alguien en horas bajas.
  • Los veo de vida ensofada. Dejando pasar el tiempo, como quien deja pasar el viento sin sentirlo.
  • ¿Dónde está el límite entre la tranquilidad y el aburrimiento?
  • Pero llegó un momento, indistinguible en el tiempo, en el que todo eso se acabó. No se truncó de repente, no existió un instante que, como la muerte, separa todo lo anterior; fue simplemente un descuido paulatino.
  • Nadie es capaz de contar sus debilidades de tal forma y continuar como si nada hubiera pasado. Comenzó, a partir de aquel día, nuestro distanciamiento. nos evitamos, nos separamos, seguimos siendo amigos, pero sin intensidad.
  • Me quedé allí, con mi café solo, con mi café, solo.
  • El cansancio se iba llevando, como lo hace una ola, los restos de entusiasmo, valentía e ilusión. Cada vez era más pequeño el tiempo que caminaba y más grande el que descansaba.
  • Las distancias existen para que el hombre las recorra, por placer, simplemente por eso.
  • Lo había perdido todo, hasta el destino. Cuando uno no sabe hacia dónde se dirige, difícilmente sabe cuánto le queda.
  • Fue una sonrisa sincera, breve y a la vez triste. Le perdí miedo, le gané lástima.
  • Tonteé durante instantes con la inconsciencia.
  • Supe que no mentía porque hubo un tiempo en el que nos conocimos demasiado, y si hay algo que no cambia con los años son las miradas; envejecen, pero nunca cambian.
  • Siempre es posible hundirse un poco más, porque aun en el fondo, se puede seguir escarbando.

De Daniel Glattauer en Cada siete olas:

  • Tengo en mí gigantescos armarios y baúles repletos de emociones referidas a ti, Emmi. Pero también tengo la llave correspondiente.
  • La huida nunca es el final, sólo su retraso.
  • Las camas compartidas son menos camas. Las penas compartidas son más penas.
  • Sólo se mira hacia delante el supuesto destino, y no a los costados, donde pasan los momentos por los que merece la pena pagar el viaje.
  • Sentir nunca es engañar (…). Sólo está mal que uno manifieste  sus sentimientos cuando eso hace sufrir a otra persona.
  • Dentro de mí no hay un cupo fijo de sentimientos que pueda repartir entre distintas personas que significan algo para mí por distintos motivos. Cada una de las personas que me importan es algo aparte y ocupa su propio sitio dentro de mí.
  • Los sentimientos se manifiestan cuando se sienten. Engañar es ocultar los sentimientos  Una sola persona no es capaz de dárselo todo a alguien.
  • Para el oleaje suave hay que ser la clase de persona indicada. Unos viven la calma como paz interior, otros como eterno estancamiento.
  • Y con los mensajes también se comparten los intervalos.
  • Al despedirnos, nos abrazamos (…) nos dimos “nuestro más sincero pésame”. Los dos lloramos, porque nos conmovían las lágrimas del otro. Fue como un entierro, como si hubiéramos perdido un pariente común. ¡Y lo perdimos! Sólo que lo conocíamos por distintos nombres. Para Pamela se llamaba confianza, para mí, ilusión.
  • Todo tiene sus antecedentes, Pamela. Nada existe por sí solo.
  • La pretensión, la intención, el objetivo. Las aventuras se tienen para vivirlas. Juntos se sale para seguir juntos y tal  vez algún día llegar a vivir juntos en buena armonía.
  • No fueron unas idílicas vacaciones de reconciliación, fueron unas armoniosas vacaciones de costumbre. En la escala de las buenas vacaciones, ésas son las dos posibilidades más distantes entre sí desde el punto de vista emocional.

En Mujer mirando al mar de Ricardo Gómez:

  • De los jueces son la vida, la muerte y el escarnio.
  • A medida que avanzaba  caía en la cuenta de lo sencillo que resulta olvidar. Si no hay preguntas, no hay que dolerse por viejas heridas.
  • Una novela, un cuento, un poema… son el rastro petrificado de algo que estuvo vivo durante tiempo en un cerebro: minúsculas porciones de sangre y linfa cargadas con intenciones, pasiones, dudas y deseos que acaban por cuajar en signos. Son algo parecido a un yacimiento rico en fósiles; sin la imaginación de la lectora, del lector, es imposible reconstruir la vida de aquel paisaje.
  • Una novela y un cuento se preparan mentalmente de distinta forma, con la diferencia que puede haber entre una expedición y un corto viaje.
  • La letra de imprenta homogeneiza lo escrito y esconde los vericuetos mentales que nos llevan a elegir una palabra o una frase. Un manuscrito, por el contrario, permite adivinar titubeos, momentos de inspiración, accesos de rabia y períodos de cansancio.
  • Me basta con saber (…) que entre dos amantes puede haber un pacto de amor en el que no importe la muerte porque cualquiera de ellos puede vivir en la memoria del otro.
  • Uno de los privilegios de quien escribe es que puede torcer la vida a favor.
  • Se había acostumbrado a mirar al vacío, protegiéndose de sus pensamientos.

De Irene Reyero:

  • La margarita dice sí, pero el amor es complicado.

En Lo que me queda por vivir de Elvira Lindo:

  • Siempre he padecido (…) la tentación insana de acercarme a quien no me muestra afecto abiertamente, tratando de descubrir, imagino las razones de ese desprecio.
  • El amor no contiene un seguro a largo plazo, así que no se puede ir exigiendo una indemnización o el libro de reclamaciones si la cosa falla.
  • ¿Que con qué alimento mi vida? (…) Cuando se tienen dos hijos  y te cuesta tanto llegar a fin de mes una no anda pensando en el espíritu.
  • Se trataba del vicio que produce una conversación patológica, que se enreda durante horas en lo mismo, y de la que yo, al menos, padecí cada frase, por no saber entonces distinguir entre franqueza y falta de piedad o la diferencia entre escuchar las razones de otro y ser agredido.
  • Había un resentimiento antiguo que yo ya había captado otras veces: el de quienes acusan estar fuera de un mundo que les parece más atractivo que el que a ellos les ha tocado en suerte. Rabia. Había esa rabia que se esconde tras una sonrisa y que se elimina mediante el sarcasmo. Pero en aquellos momentos me parecía improcedente, injusto, ser envidiada. El que envidia aumenta la fortuna del envidiado.
  • Los niños que juegan en la calle tienen pesadillas menos barrocas que ésas.
  • Sólo para el adulto los espacios son antiguos o recientes; en la memoria de los niños muy chicos, todo se convierte en familiar y personal de manera inmediata.
  • Y se quedaba pensativa, como si estuviera imaginando esa otra posible vida que siempre se pierde por vivir  la propia.
  • Esa manera un poco  intoxicante y egocéntrica de entender la música, como una especie de biografía narrada en tiempo presente. Todas las canciones hablaban de nosotros.
  • Qué difícil era y es traicionar al grupo y qué fácil ser desleal con uno mismo. La deslealtad a uno mismo no se suele advertir en el presente, se camufla de malestar, de ansiedad difusa, porque éstas son sensaciones mucho más fáciles de llevar.
  • Era una sinceridad distinta (…) nada hiriente, nada intelectualizada.
  • Un encanto no contaminado por nada, pleno de ese candor con el que algunas personas atraviesan todas las edades de la vida.
  • Tal vez quisieran abrazarse pero ya no saben; es algo que con frecuencia los hermanos pierden, no el amor, sino la posibilidad de tocarse como cuando eran niños.
  • Los actos de los muertos no pueden modificarse, ni discutirse, así que cualquier hallazgo sobre su pasado nos trastorna más que consolarnos.
  • Nadie observa con más agudeza que el que desea ser querido.
  • Por tratarse de una mentira tan banal (…) la perdonaría menos que una de esas grandes mentiras que, al fin y al cabo, tienen una razón de ser. La mentira grave, esencial, puede producirse por respeto, por miedo o por cariño a la persona a la que se le cuenta, pero las pequeñas mentiras, esas que se suceden unas a otras, que se amontonan como las cagadas de paloma, son las que acaban definiendo al mentiroso, que miente y olvida, miente y olvida.
  • La literatura, de la que se desconfiaba por sistema, como casi de cualquier actividad que supusiera un mundo privado y ajeno al de los otros, era vista como la compensación a una vida frustrada.
  • Aquellas frases provocaban una especie de desasosiego general, ira o desazón, según los casos. A mí me sumían en esa tristeza inconcreta que los pequeños sienten cuando los hermanos mayores empiezan a mostrar señales de un pensamiento independiente.
  • Una vez que la insatisfacción se expresa comienza a pisarse un terreno pantanoso que no conduce a ninguna parte. La infelicidad es algo que ha de llevarse con discreción.
  • Pagaría lo que fuera por no haber pronunciado esas palabras y hasta podría llegar a detestar a quien las hubiera escuchado.
  • Prefieren eludir esas confidencias que pudieran alterar la idea que quieren tener de ti.
  • Es una costumbre de los pueblos hacer recuento de la capacidad de convocatoria de un muerto.
  • El reproche universal de las tías solteras, que han dado tanto amor como las madres pero están condenadas a recibir menos.
  • El exceso de sensibilidad se premia con el ridículo.
  • Los motes que nos pusieron de niños. Ya pueden perder su capacidad de describirnos en el presente, y sin embargo tienen la cualidad de hurgar en las siempre tiernas pequeñas cicatrices de la infancia.
  • Con esa fidelidad que las personas temerosas de no poseer convicciones superiores conceden a las cosas sin importancia.
  • Las convenciones son la esencia de la civilización.
  • Cuánto nos ampara de la mediocridad sentimental tener la obligación de proteger a un ser más vulnerable, a un hijo.
  • Para qué hacer confesiones a quien no quiere que le mientas pero tampoco que le cuentes la verdad.
  • Los errores sentimentales pierden fuerza cuando se repiten, agotan al que los escucha.
  • Contaría lo que me pasa si no presintiera la desaprobación.
  • No podría no contagiarme, no sirvo para sentirme diferente. No quiero que me señalen como la rara.
  • Dos personas casi nunca coinciden en la atención que se dedican.
  • Los perfectos habitantes del pasado: te quieren por lo que fuiste y el cariño se prolonga hasta el presente sin una sombra de resentimiento que lo atenúe.
  • El recuerdo todo lo literaturiza, la nostalgia embellece lo perdido y crea símbolos donde no los hay.
  • Yo me quedé con la tranquilizadora sensación de haberle confesado quién era yo, como si la verdadera esencia de uno estuviera más en lo que nos resulta vergonzoso que en aquello que nos enorgullece.

De Pau Auster en Sunset Park:

  • La razón y la memoria casi siempre están enfrentadas.
  • Ceguera deliberada lo llamaba él, una insistencia contumaz en buscar siempre victorias morales, el mal que por bien no venga, una actitud de después de la tempestad viene la calma frente a las circunstancias más desgarradoras.
  • Dejó el mundo en el momento justo. No padeció un sufrimiento prolongado, no cayó en la decrepitud ni la senilidad, no tuvo caderas rotas ni pañales de adulto, ni lanzó al espacio miradas vacías.
  • ¿Dónde se encuentra ahora? Con un pie en la extinción irremediable y otro en la posibilidad de que la vida siga.
  • Las heridas son una parte fundamental de la vida, y a menos que uno esté herido de alguna forma, jamás se hará hombre. 
  • No seres humanos fallidos, exactamente, pero tampoco triunfadores. Almas mutiladas. Los heridos ambulantes, abriéndose las venas y sangrando en público (refiriéndose a dos artistas: un escritor, Renzo, y una actriz, Mary-Lee).
  • No se cobra dinero por comportarse como un ser humano. Un joven con principios. Eso es de respetar.
  • Es objeto y sujeto, la parte de afuera de un interior que no alcanza a verse. El cuerpo humano crece desde lo pequeño de la infancia a lo grande de la madurez, y luego empieza a morir.
  • La excitación no es sino un producto secundario del esfuerzo, y principalmente lo que siente son las exigencias del trabajo en sí mismo, el continuo deseo, siempre acuciante, de hacerlo bien.
  • Hombres como Liu Xiaobo constituyen los cimientos de la humanidad, que pocos hombres o mujeres tienen coraje suficiente para levantarse y arriesgar su vida por los demás, y a su lado el resto de nosotros no somos nada, vamos por ahí encadenados por nuestra debilidad, indiferencia y tediosa conformidad.
  • Apenas abre la boca, es incapaz de charlar de asuntos triviales, y se niega a revelar sus secretos a nadie. Miles ha estado en una guerra, y todos los soldados son viejos para cuando vuelven a casa, hombres callados que nunca hablan de las batallas que han librado. (…) quizás por eso lo respeta tanto: porque sufre y nunca habla de su dolor.
  • Si Miles puede querer a alguien de la forma en que ama a esa chica, es que el descalabro que hay en su interior no es sistémico, que sus heridas son localizables en zonas específicas de su alma y no sangran en otras partes de su persona.
  • No nos hacemos más fuertes con el paso de los años. La acumulación de penas y sufrimientos va mermando nuestra capacidad de soportar el dolor, y como el padecimiento y la tristeza son inevitables, incluso un pequeño revés en la edad tardía puede repercutir con la misma fuerza que una gran tragedia cuando éramos jóvenes. La gota que hace rebosar el vaso.
  • Nada como una breve charla con la Muerte para poner las cosas en perspectiva, y supones que si lograste evitar un mutis prematuro en aquel hospital británico, encontrarás el medio de pilotar la empresa hasta sacarla de este desagradable tifón.
  • Los escritores nunca deberían hablar con los periodistas. La entrevista es una forma literaria degradada que no sirve de nada salvo para simplificar lo que jamás debe simplificarse.
  • No hay que soñar demasiado, las ideas de esa clase pueden plantar semillas venenosas en la cabeza, y es mejor abstenerse de escribir el futuro de otro persona, sobre todo si es un hijo.
  • En la física clásica, tres por dos igual a seis y dos por tres igual a seis constituyen dos proposiciones reversibles. En la física cuántica, no. Tres por dos y dos por tres son dos cuestiones diferentes, dos proposiciones aparte y distintas.

En Riña de gatos de Eduardo Mendoza:

  • Cuando el futuro es incierto, se concentran en el presente acciones y sentimientos que en tiempos de normalidad se desarrollarían con más calma y más decoro.
  • (O en otras palabras:) En momentos de tanta incertidumbre, cuando el azar preside la vida y la muerte de las personas, éstas se comportan con peculiar arrebato.
  • Los españoles tienen un oído fino para las conversaciones que no les conciernen y ningún reparo en interrumpirlas para exponer su opinión, que cada cual da no sólo por buena, sino por definitiva.
  • El sentimiento es la raíz y el sustento de las ideas profundas.
  • No se podía sustraer al magnetismo que desprende una persona cuando, olvidada de cuanto le rodea, aplica toda su energía a un objeto que conoce, valora y respeta.
  • A tientas todo queda más lejos.
  • He visto demasiados casos similares para hacerme ilusiones: estudios brillantes, grandes perspectivas, unos años de esplendor y luego nada: marasmo, reiteración y mediocridad. Yo repito el esquema: he dejado atrás la juventud y voy andando hacia atrás, como los cangrejos. 
  • Lo más fácil del mundo es ver lo que uno desea ver. (…) En la apreciación de una obra de arte, el 50% se corresponde con la realidad; el otro 50% lo integran nuestros gustos, nuestros prejuicios, nuestra educación y, sobre todo, las circunstancias. Y si no estamos en presencia de la obra e interviene la memoria, el peso de la realidad se reduce a un mero 10%. La memoria es flaca, idealiza, es negligente, los recuerdos se intercambian datos entre sí.
  • Ninguna conducta humana necesita precedentes para ser posible.
  • Cobrar no sólo es justo, sino digno. Los profesionales tenemos el derecho a ser remunerados, y hemos de defenderlo en beneficio de toda la profesión. Repruebo la arbitrariedad de los aficionados: renunciar a la retribución implica declinar toda responsabilidad.
  • Bonum Est Pretolare Cum Silentio Salutare Dei (que significa: “Es buena cosa esperar de Dios la salvación en el silencio”.

En Las lágrimas de Shiva de César Mallorquí:

  • Y el compás de la Luna daba cuerda para siempre al reloj de las mareas.
  • Parece como si en su interior tuviese lugar un tormentoso debate entre el orgullo y la razón.
  • La mala sangre se hereda.
  • Opté por simplificar la verdad, que es una forma como otra cualquiera de mentir.
  • Las caricias son más fuertes que los golpes.

De Francis Bacon:

  • Los viajes son en la juventud una parte de educación, y en la vejez, una parte de experiencia.

De Carlo Goldoni:

  • Un viajero sabio nunca desprecia su propio país.
De Claudio Magris:
  •  El mar es épico, es lo que da sentido al aliento de la vida. Yo nunca me cansaría de mirarlo.

De Fernando Pessoa:

  • Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos.
  • La vida es un viaje experimental hecho involuntariamente.

De Juan José Millás en Lo que sé de los hombrecillos: 

  • Por alguna razón, asociaba el ejercicio de roer a la producción de pensamiento.
  • Poseía un temperamento más apasionado que el mío desde el que malinterpretaba a veces mi imparcialidad.
  • Cuando iba solo por la calle tenía que llevar cuidado de no mover los labios ni gesticular, pues me abstraía de tal modo que olvidaba cuanto me rodeaba.
  • Había en mi modo de dirigirme a él un tono de superioridad, como cuando se habla desde la metrópoli a quienes viven en la colonia.
  • ¿Acaso había dones inocentes? La vida, el más preciado de todos, era un regalo envenenado, absurdo, y sin embargo muy pocas personas se la quitaban.
  • No es que no seamos dueños de nuestros deseos, es que deseamos lo que creemos despreciar.
  • El mundo académico es una comunidad pequeña y mezquina, donde todo el mundo se odia, se teme, o se necesita, quizá se odia y se teme porque se necesita.

De Héctor Abad Fanciolince en El olvido que seremos:

  • Si quieres que tu hijo sea bueno, hazlo feliz. Si quieres que sea mejor, hazlo más feliz.
  • Mi predilección por él lo llevó a preferirme, porque los padres no quieren igual a todos los hijos, aunque lo disimulen, sino que en general quieren más, precisamente, a los hijos que más los quieren a ellos, es decir, en el fondo, a quienes más los necesitan.
  • Entre ellos había un trato distante, como si algo se hubiera roto en el pasado de ambos.
  • La epidemiología ha salvado más vidas que toda la terapéutica.
  • Su ideología era un híbrido: cristiano en religión, por la figura amable de Jesús y su evidente inclinación por los más débiles; marxista en economía, porque detestaba la explotación económica y los abusos infames de los capitalistas; y liberal en política, porque no soportaba la falta de libertad y tampoco las dictaduras,  ni siquiera la del proletariado, pues los pobres en el poder, al dejar de ser pobres, no eran menos déspotas y despiadados que los ricos en el poder.
  • Con paciencia de profesor y amor de padre me lo aclaraba todo con la luz de su inteligencia.
  • Esa simpatía displicente que ha sido siempre su manera de poner a los demás en su sitio.
  • El mesoísmo en filosofía (una palabra que él había inventado para defender el justo medio, el antidogmatismo y la negociación).
  • Aquellos a quienes los güelfos acusan de gibelinos, y los gibelinos acusan de güelfos, esos tienen razón.
  • La biblioteca era el cuarto de las transformaciones.
  • La cronología de la infancia no está hecha de líneas sino de sobresaltos. La memoria es un espejo opaco y vuelto añicos, (…) está hecha de intemporales conchas de recuerdos desperdigadas sobre una playa de olvidos.
  • Había que tener una mente flexible para saber qué partido tomar en el reino de lo cambiante y de la indeterminación.
  • Lo más devastador para la personalidad eran la simulación o el disimulo, esos males simétricos que consisten en aparentar lo que no se es o en esconder lo que se es, recetas ambas seguras para la infelicidad y también para el mal gusto.
  • Nuestra felicidad está siempre en un equilibrio peligroso, inestable, a punto de resbalar por un precipicio de desolación.
  • Los humanos, en el dolor más hondo, podemos sentirnos confortados si en la pena nos conceden una rebaja menor.
  • Después de una gran calamidad la dimensión de los problemas sufre un proceso de achicamiento, de miniaturización.
  • Hay episodios de nuestra vida privada que son determinantes para las decisiones que tomamos en nuestra vida pública.
  • La compasión es, en buena medida, una cualidad de la imaginación: consiste en la capacidad de ponerse en el lugar del otro, de imaginarse lo que sentiríamos en caso de estar padeciendo una situación análoga. (…) los despiadados carecen de imaginación literaria.
  • Todo ser humano, la personalidad de cada uno, es como un cubo puesto sobre una mesa. Hay una cara que podemos ver todos (la de encima); caras que pueden ver algunos y otros no, y si nos esforzamos podemos verlas también nosotros mismos (las de los lados); una cara que sólo vemos nosotros (la que está al frente de nuestros ojos); otra cara que sólo ven los demás (la que está frente a ellos); y una cara oculta a todo el mundo, a los demás y a nosotros mismos (la cara en la que el cubo está apoyado).
  • El exceso de noticias deportivas era el nuevo opio del pueblo.

Del polémico economista Santiago Niño Becerra, autor de El crack de 2010, extraído de una entrevista leída en ELPAÍS.com, realizada el 12 de septiembre por Lola Huete Machado:

  • A medio plazo lo único que hay que hacer es sobrevivir. Hemos estado viajando en un crucero fabuloso y ahora, de golpe, es un bote de remos.
  • Bueno, pensar en colectivo no es tan estupendo… quiere decir que si disponemos de una sola dosis de antibiótico, por ejemplo, y usted es un genio, el antibiótico será para usted.
  • La democracia es para la abundancia. Cuando no la hay es difícil ser demócrata.
  • La economía siempre es la protagonista. No lo es la política…
  • El objetivo no es ir a más, sino ir hacia donde sea necesario.
  • Pero la realidad es que la tecnología cada vez necesita menos gente. Y los recursos no se pueden desperdiciar porque hasta que la tecnología no consiga otros, tenemos un problema.
  • La economía tiene dos definiciones: la ciencia que estudia la abundancia y yo creo que esta es la correcta, la que administra la escasez.
  •  Los pobres han sido necesarios hasta ahora para elevar al mayor número posible a la categoría de clases medias, de ahí el tema de la movilidad social, que en España lleva estancada 30 años. Y han sido necesarios a lo largo del XIX y XX para producir. Pero hoy no, hasta las clases medias son innecesarias.

De Topicario y arpones contra el pensamiento simple de Jesús Cotta:

  • Un tópico antes que verdadero o falso, antes que bueno o malo, es sobre todo repetitivo y pegadizo y por eso todos echamos mano de ellos.
  • Las frases-refranes “no sientan cátedra sobre un asunto concreto, sino al contrario: dan libertad a los míseros mortales.
  • Es que estoy muy enamorado. Y con esto justifica mucha gente las tonterías que hace, como don Quijote en Sierra Morena. A sus insensateces dan los mortales el nombre de Afrodita, que decía Eurípides.
  • Refresca un latinajo: Puta, reputa si potes (Piensa, reflexiona, si puedes).
  • Qué manía con ir contra las convenciones. ¿Qué tienen de malo las convenciones? Son muy saludables, ayudan a la gente a saber en qué terreno se mueve y no hace falta que nadie las ataque: cuando son inútiles, se caen solitas.
  • Lo más difícil de matar a un hombre no es el cómo (…) sino el porqué.
  • Ser consciente de la propia valía es orgullo sano; refregárnosla, vanidad; y negar la de los demás, flatulenta soberbia.
  • La vida es enemiga de la supercoherencia. A lo más que se puede aspirar es a no hacer daño a la gente.
  • Intolerante es el que, como la piara, no tolera las opiniones contrarias, no el que tiene sus propias opiniones y las defiende sin imponerlas. / Ahora resulta que la tolerancia no consiste en tolerar lo que nos disgusta, sino en eliminarlo para que nadie se ofenda ni se disguste.
  • El prejuicio es un recolector de datos selectivo: sólo recolecta aquellos que lo corroboran y es ciego para los demás. Si la realidad le impone datos que lo refutan, él los distorsiona hasta convertirlos en pruebas que lo vuelven a corroborar. El prejuicio es una oruga voraz que nunca será mariposa, porque, esclava de su hambre, devora cuanto encuentra a su paso. Y por eso nunca podrán echar a volar.
  • ¿Por qué va a ser más coherente o más encomiable el que mete a sus hijos a la escuela pública? Al contrario, ayuda más al erario público el que paga con sus impuestos la escuela pública de los otros y de su bolsillo la privada de los suyos. Además, la lealtad con el Estado se limita a pagar impuestos y a cumplir las leyes, no a consumir exclusivamente bienes públicos.
  • ¿No habría que decir más bien que la gente con carácter es la que se domina y no la que da rienda suelta a su ira o su estupidez?
  • Se comporta como los animales, los cuales no tienen más remedio que regirse por la ley del más fuerte porque son tontos: no pueden inventarse unas normas y sólo saben arreglar sus problemas a puñetazos.
  • Al final, casi todos cojeamos de un pie o de otro por vísceras y prejuicios más que por razones y juicios.
  • No es necesario renunciar a la riqueza para compartirla, (…) crear riqueza, además de un deber moral de los ricos para con los pobres, es una manera más inteligente de compartirla, porque los países pobres no quieren que nos solidaricemos haciéndonos pobres nosotros también, sino teniendo las mismas cosas que nosotros.
  • Siempre es más noble alabar lo ajeno que lo propio, pero cuando uno alaba lo ajeno para despreciar lo propio, es esnobismo.
  • Dudar de la buena intención de los buenos es uno de los manantiales que más tópicos engendra. (…) Así, don Solidario queda como una especie de héroe desengañado por la maldad del mundo que lo circuncida, y si no fuera por ese mundo perro que lo decepciona, sería la mar de generoso.
  • Hay gente que sólo cree en Dios para tener a alguien a quien echarle la culpa.
  • La religión da una interpretación del mundo, pero no niega las leyes del mundo ni sustituye a la ciencia, mientras que la superstición explica mediante fantasías lo que la ciencia ya explica con argumentos y pruebas.
  • Basta con tener prejuicios contra un grupo para luego encontrar miles de datos que lo corroboran.
  • El poder, antes que malo o bueno, es imprescindible y preferible al caos, donde cualquiera puede ser un tirano.
  • Reprobamos las discriminaciones raciales y sexuales, pero las estéticas campean a sus anchas.
  • Uno siente ciertos deseos e inclinaciones y los sigue si le da la gana, pero sentir no equivale a ser. Reducir todos lo casos a ser homo o hetero es una artificiosa simpleza, porque sentir es una complejidad natural irreductible. Es un error tomarse los deseos sexuales como señales inequívocas de vocación homosexual o heterosexual.
  • Ser un león sordo a los chillidos de los ratones, es decir, ser insensible al insulto (pero, ¡ojo!, no a las acusaciones). En efecto, no ofende quien quiere, sino quien puede. (…) El insulto surte efecto a iniciativa del mofado, no del mofador.
  • Lo importante es hacer lo que a uno le dé la real gana y llevarse bien con todo el mundo. Primum vivere, deinde philosophari.

De El mirón de Alain Robbe-Grillet:

  • El ojo inmutable espiaba, semejante a los ojos sin párpado de los peces, como si una insensibilidad absoluta le librase de todo parpadeo.

De Contra el viento del Norte de Daniel Glattauer:

  • Para poder tener sentido del humor es necesario reconocer como mínimo una chispa de gracia en uno mismo.
  • Me gusta su humor, pero dista apenas un semitono de la seriedad crónica, por eso suena particularmente estrafalario.
  • Creamos personajes  virtuales, confeccionamos irreales retratos robot el uno del otro. Formulamos preguntas cuyo atractivo reside en que queden sin respuesta. (…)  Y al mismo tiempo nos preocupamos de no desvelar nada importante de nosotros mismos. (…) Nos comunicamos en el vacío.
  • Tú eres de esos hombres que sólo pueden interesarse por una mujer al principio y al final: cuando quieren conquistarla y poco antes de perderla definitivamente. El tiempo intermedio -también llamado convivencia- te resulta demasiado aburrido o demasiado agotador, o ambas cosas.
  • Mi cinismo es más deporte y juego que enfado y desquite.
  • Pero tal vez no seas más que un lobo (…), que tiene terror a los encuentros reales, que continuamente necesita crearse mundos imaginarios, porque no sabe desenvolverse en los entornos concretos, palpables, tangibles, reales.
  • Escribir es como besar, pero sin labios.
  • Uno sólo puede pedirle a los demás que sean lo que es uno: un montón de caprichos, un cúmulo de dudas de sí mismo, una combinación de divergencias.
  • Soy una persona que necesita partir de lo peor para desarrollar fuerzas suficientes para soportarlo luego si resulta cierto.
  • Cuando juntos no funciona y separados tampoco, sólo hay una alternativa: ¡cambiar! (…) La intimidad no es la interrupción de la distancia, sino su superación. La pasión no es la falta de perfección, sino un continuo encaminarse y aferrarse a ella.
  • Marlene no ama a Leo. Leo no ama a Marlene. Ambos no-amantes obtienen su pasión de la nostalgia por el amor del otro.
  • El entusiasmo presupone mirarse a los ojos al menos una vez.
  • Ésa es exactamente la clase de hombre que me gustaría, un hombre que prefiera tener un mensaje mío antes que sexo. Sexo es lo que quieren todos. Un hombre que tiene clase es el que quiere de mí otra cosa: ¡correo!
  • La “vida familiar” como tal no tiene nada que ver con la perfección, sino con la perseverancia, la paciencia, la indulgencia y los brazos dislocados de los niños. (…) Lo del “idilio familiar” es un oxímoron, dos conceptos que se excluyen: o familia o idilio.
  • Nosotros partimos de la línea de llegada, y sólo se puede seguir en una dirección: hacia atrás. Nos dirigimos a la gran desilusión. No podemos vivir lo que escribimos. No podemos reemplazar las numerosas imágenes que nos formamos el uno del otro. (…) Dos extraños con un ficticio pasado común.
  • A un fantasma no se le puede reprochar nada.
  • Todo vale, todo menos callar.
  • Con posterioridad suelen realizarse posibilidades que de antemano no existían. Y no suelen ser las peores.
  • Es asombroso qué de cosas no se han dicho a pesar de que hablamos sin parar.
  • No hay que pensar nunca en “perder”. De sólo pensarlo se pierde.

De El manuscrito de nieve de Luis García Jambrina:

  • Son muchos los que, acuciados por el hambre, se ven obligados a hacer cosas que, en otras circunstancias, no harían, pues la necesidad es enemiga de la virtud.
  • Había surgido entre ellos una gran complicidad, como la de dos personas que comparten algunos secretos que no están dispuestos a revelar a nadie más.
  • No tiene ningún mérito ser virtuoso como vos, ya que no os ponéis casi nunca en posición de pecar.
  • Recordar que soy abogado y que, por tanto, ninguna bajeza humana me es ajena.  Por lo demás, hay que reconocer que, dejando aparte la muerte, el juego es lo único que nos iguala.
  • Morir de mala manera es el destino habitual de los que se pasan la vida tentando la fortuna.
  • Tengo la impresión de que Dios sólo provee a los que ya tienen. Los demás siempre nos acostamos preguntándonos si comeremos o no comeremos mañana.
  • Como dijo Plinio de los libros, no hay maestro malo que no tenga algo bueno.
  • Nada resulta imposible cuando el deseo de saber es más fuerte que la obligación de obedecer, y se cuenta, además, con la complicidad interesada de las criadas.
  • Los Reyes (…) pusieron todo su empeño en conseguir la reconciliación de los bandos, procurando perdonar a unos sin provocar el descontento de los otros.
  • La nieve venía a demostrar que la belleza y la inocencia eran algo efímero, pero también que la verdad, por mucho que se oculte, acaba siempre aflorando a la superficie.
  • Suelo escribir sobre la nieve el nombre de todos aquellos que me ofenden o maltratan para indicar lo poco que me importan y la poca mella que hacen en mí sus palabras. Reservo la piedra sólo para aquellos que me han hecho algún bien. El recuerdo de los primeros desaparecerá tan pronto como la nieve se derrita, mientras que el de los segundos permanecerá a lo largo de la vida.
  • Quedad con Dios, que con los hombres de bien no sabéis cómo comportaros.
  • A veces el sueño aclara las ideas y nos ayuda a encontrar soluciones que no hallamos en la vigilia, por más que nos esforcemos.
  • Hay cosas que no se pueden decir abiertamente sin poner en peligro a quien las dice o provocar la incredulidad de quien las escucha. De vos dependerá que lo que os he revelado sea valioso o no.
  • ¿Seríais vos capaz de distinguir con claridad a un santo de un mago, un milagro cristiano de un prodigio pagano, una plegaria de un conjuro, un ruego a Dios de una invocación al Diablo?
  • Visto desde fuera (…) los milagros pueden parecer de origen divino, por su carácter aparentemente maravilloso y sobre natural, pero enseguida uno se da cuenta de que son un juego de niños para quien conoce las ciencias ocultas.
  • Basta un gesto oportuno o una frase afortunada para conquistar la voluntad de la plebe.

De Ricardo Menéndez Salmón en La ofensa:

  • Cierto que, aplicado al caso, amor era una palabra lábil, confusa, llena de poros por los que se filtraban otras formas de afecto -la compasión, la piedad, incluso la hermandad-, pero qué nombre otorgarle si no a aquel sentimiento obstinado.
  • Memorable verso de Charles Baudelaire: Resígnate, alma mía: duerme un sueño de bruto.
  • En realidad, entre un hombre y una mujer casi todo depende siempre de la ocasión.
  • El mundo una vez más se desangraba entre el abrazo de dos amantes.
  • Aceptar que pavor y fiereza no tienen patria, y que anidan en todos los corazones por igual: franceses, alemanes, rusos, americanos, japoneses, españoles, qué más da, es la sucia materia del hombre la que está sobre la balanza, su corrupción, su vileza, su arrogancia de animal idólatra, no su patronímico ni su credo ni sus gustos culinarios.
  • Las tragedias desmesuradas, donde todo nombre se borra, permiten siempre empezar de cero. Cuando las olas se tragan una ciudad, se tragan también buena parte de su pasado. Cuando la tierra abre sus fauces, no sólo devora escuelas, tranvías o lonjas. ¿Quién podrá discutir a un lisboeta superviviente al terremoto del día de Todos los Santos de 1755 su nombre?
  • El heroísmo fue algo inventado para los que carecen de futuro.
  • Con la tozudez de un animal de carga, la maquinaria bélica se iba engrasando…
  • Los grandes ejércitos jamás olvidan los pequeños detalles.
  • Los imperios, cómo no, comprenden que la estética es parte importante de la propaganda.
  • El hombre convive con su cuerpo, pero no lo conoce. Al menos no de un modo exhaustivo. Un hombre y su cuerpo son realidades distintas. Seguramente eso es lo que permite comprender la esencia última del dolor, que no es otra cosa que el desgarro que produce la indiferencia del cuerpo hacia uno mismo. (…) Y seguramente también eso es lo que permite a un ser humano conservar su nombre, su dignidad, aquello que más íntimamente posee, cuando su cuerpo, en la enfermedad, la mutilación o la vejez, ya no le pertenece.
  • La medicina y la muerte son dos partes de un único y gigantesco negocio, el manejo y gestión del tiempo.
  • Militares, los hombres que menos pueden ocultar su pasado.
  • Nadie, ni siquiera el filósofo más sutil, ha podido hallar un sentido preciso a ese absurdo que es la voluntad humana.
  • Tras tantas idas y venidas, tras tantas tentativas de viaje, a menudo el final de trayecto conduce a un lugar no muy alejado del punto de partida.
  • El visitante había dejado de existir para él, olvidado como un mal presagio o como una polilla que gira en torno a su tumba de cuarenta vatios.
  • Lo más aterrador del absurdo, a fin de cuentas, es que posea su propia lógica.
  • La memoria no es un instrumento del hombre, un siervo amable, un eficiente valet; más bien parece que el hombre fuera un lacayo de su memoria. Porque el hombre languidece, se distrae, se corrompe, pero su memoria permanece firme, a pie de obra, insobornable; de manera que mientras el hombre tropieza, o se enfría, o pierde sus dientes, o levanta murallas, o se disfraza, o devora a sus semejantes, ella permanece alerta, chupándolo todo, guardándolo todo, clasificándolo todo: cavando, cavando, cavando.
  • Comprendió que el asombro, al fin y al cabo, es una categoría de lo cotidiano, y que sólo hay un dios, el azar, y que sólo existe una religión, la casualidad, y que cualquier otra interpretación de la vida y de sus accidentes no sólo está abocada al fracaso, sino que condena a la más absoluta ceguera.
  • Cierta verdad terrible: son los que pasan, y no los que quedan, quienes desempeñan el papel fundamental en nuestras vidas.

De Ricardo Menéndez Salmón en La luz es más antigua que el amor:

  • Está dispuesto a atacar controversias, pero no mentiras. Quiere una conversación inteligente, no una diatriba confusa. Si hay que padecer, que sea por la razón de los argumentos, no por cierta ortodoxia angustiada. Pugilato de ideas, sí, pero no de bizantinismo teológico.
  • También las palabras poseen su filo.
  • La dialéctica puede ser un incordio, pero su ausencia constituye siempre un pequeño drama.
  • ¿Atesora el rostro de un recién nacido ya todas las máscaras por venir?
  • Cómo derrotar, pues, al orgullo, si se encarna en cada acción de los hombres. Cómo vencer al Demonio, si el Tiempo está de su parte y la pelea es infinita.
  • El mundo es un pudridero y la tentación  es su patrón.
  • Hay que poner el sentido de la oración en lo que hacemos. Que Dios, si existe, quiere ser reconocido, no idolatrado. Y que, en ocasiones, una blasfemia sirve más que una plegaria porque oculta el humano deseo  de crecer.
  • Quizá, en último término, el artista sólo sea un homicida inconsciente.
  • A lo peor, la inocencia sea una falacia.
  • Las obras de caridad se pagan con obras de caridad.
  • Morir es, en realidad, el único verbo intransitivo: la muerte es una propiedad inenarrable.
  • ¿Cómo acallar ese pandemonio en el que incluso las palabras se tambalean, en el que ser y parecer llegaban a suplantarse, en el que la diferencia -como perpetuo desplazamiento del significado, como evidencia de que la palabra plena ni ha existido ni existirá jamás, de modo que el anhelo de un signo que fuera plenamente descriptivo, o el de un lenguaje que se adecuara sin fisuras a la realidad, se revela un sueño imposible- constituía la norma?
  • ¿Cómo se puede transmitir a la página una experiencia que todo el mundo comparte sin resultar obvio, redundante, vacuo? ¿Cómo, en una palabra, expresar de forma singular aquello que está a la vista de todos pero que al tiempo, paradójicamente, es intangible y carece de forma definida, escapando a todo tentativa reduccionista?
  • Depurar, podar y decantar serán tres de los verbos decisivos en el trabajo de Bocanegra (del escritor); de hecho, algún día hablará del escritor como un “restador”, alguien que de la materia bruta, grosera, sin desbastar, arranca formas ideales y, en ese sentido mejoradas.
  • La literatura es un movimiento aporético, un empeño constantemente defraudado, la obsesión por expresar lo inexpresable, el anhelo por decirlo todo aunque sea imposible. (…) Maeterlinck hizo del escritor como un buzo, alguien que, regresado de los abismos, asoma a la superficie con una “gota de agua que pende de la pálida punta de nuestros dedos”, aunque “ya no se parece al mar del que procede”.
  • El hombre es un intruso en el tiempo de la Naturaleza (…). El hombre es un copista, no un demiurgo; un amanuense, no un artista.
  • ¿Qué es pintar sino trasladar la ilusión de la tercera dimensión allí donde sólo existen dos?
  • La distancia que media entre Malévich y Rothko es la distancia que media entre la risa y la ironía: aquélla nace de la juventud, ésta testimonia la madurez.
  • Cómo hablar de lo existente a través de lo inexistente: ¿No es ése uno de los propósitos de la literatura?
  • Nietzsche escribió que el hombre necesita vivir “como si” para aceptar el mundo que le rodea. (…) vivimos “como si” el Sol nunca fuera a apagarse, “como si” desconociéramos el significado de la palabra glaciación, como si viviéramos todavía en la época de Tolomeo.
  • Advierte que lo antiguo funciona en el modo indicativo, mientras que lo moderno lo hace en el modo subjuntivo.
  • Toda ficción es un fantasma del deseo. Si se canta lo que se ha perdido (las mujeres que no nos amaron, los hijos que no tuvimos, el talento que nos fue esquivo), ¿qué se pinta?
  • La Naturaleza no es cruel ni sabia, (…) sino que es ignorante. Cruel y sabia son muletas que el hombre le regala a una Naturaleza que no las necesita.
  • La Cultura, y dentro de ella el Arte, son rubicones mentales, fielatos que el hombre traspasa para no sobrevivir convertido en puro organismo.
  • Uno no juega con los espectros en vano (…). Además de física, la ósmosis es una cualidad literaria.
  • La creación es un sucedáneo de la existencia, un intento de mímesis siempre fallida, y las galas de la ficción poco pueden contra las inclemencias de la realidad. La anagnórisis artística es un torpe reflejo de los reconocimientos vitales; cada epifanía leída  palidece ante cada injuria sentida.
  • Así como el sexo derriba todas la barreras que el lenguaje levanta en la vigilia, así la inminencia de la muerte contamina el ambiente. (…) quizá, en realidad la muerte apenas sea eso: la prueba que derriba todos los convencionalismos.
  • El amor sucede, como el mar o los meteoros. El amor es un fenómeno sideral; el amor es una puñalada por la espalda; el amor es.
  • Todo es frágil y a la vez inquebrantable, como la arena, que es tan diminuta que no se puede destruir.
  • Hay palabras que carga el diablo. Por ejemplo, nunca. Por ejemplo, siempre.
  • Así como todo artista va del la vida al lenguaje y todo espectador va del lenguaje a la vida, así ambos, artista y espectador, transcurren bajo el imperio de las circunstancias.
  • Loco es aquel cuyos actos no conocen eco.
  • Entre los griegos, el mar es una metáfora del más allá en términos de justicia: un hombre que se salva tras una travesía es un hombre justo.
  • El paisaje es la ausencia de las personas que lo habitan.
  • Del poder emana un aura no necesariamente halagüeña, no necesariamente reconfortante. (…) poder: un cambio en la temperatura de las cosas.
  • El arte de la biografía es siempre un arte de segundo orden.
  • No hacía falta añadir mucho, más, lo que constituye una de las señales evidentes de quien es poderoso.
  • Una obra, como la vida, para ser entendida, debe contemplarse desde lejos.
  • El modo en que un hombre se quita la vida jamás es baladí.
  • Todo hombre trágico ama, con devoción, la vida.
  • Como siempre dueño de lo que callo, como siempre esclavo de lo que digo.
  • La vida es una lámpara que los hombres se ceden unos a otros: los viejos a los jóvenes, los sabios a los ignorantes.
  • Las cosas que más tiempo nos acompañan -nuestros grandes amores, nuestros grandes anhelos, nuestros inmensos fracasos- tienen siempre la edad de la juventud, porque amores, anhelos y fracasos comparten ese lugar donde la inconsciencia y la ambición se encuentran. Toda obra humana llamada a perdurar nace de ahí, del conflicto irresoluble entre lo deseado y lo posible, entre nuestro ideal y nuestras fuerzas; toda obra humana nace de la encrucijada donde dialogan nuestra sabiduría y nuestra ignorancia.

De Ignacio Martínez de Pisón en Carreteras secundarias:

  • Si tienes edad para ser libre, también la tienes para ser responsable.
  • A veces hacemos cosas que están mal. Pero eso no siempre nos vuelve malos.
  • A mí a vedes me daba la impresión de que no teníamos pasado, o de que lo teníamos pero no a nuestro lado sino detrás, siempre detrás. (…) ¿Os parece que eso mismo le ocurre a todo el mundo? Echad una ojeada a vuestro alrededor, mirad los objetos que adornan vuestro cuarto de estar, revolved en vuestros armarios y vuestras estanterías. ¿Verdad que todas esas cosas que acompañan vuestro presente forman también parte de vuestro pasado? (…) En cada mudanza había una parte de nuestro pasado que quedaba como cancelada.
  • Si uno desea algo con toda su alma, nunca pierde del todo la esperanza de poseerlo. (…) la esperanza es algo irracional.
  • La gente orgullosa suele ocultar sus fracasos pero exhibir sus éxitos.
  • A mí a veces me daba la impresión de que no teníamos pasado, o de que lo teníamos pero no a nuestro lado sino detrás, siempre detrás. (…) ¿Os parece que eso mismo le ocurre a todo el mundo? Echad una ojeada a vuestro alrededor, mirad los objetos que adornan vuestro cuarto de estar, revolved en vuestros armarios y vuestras estanterías. ¿Verdad que todas esas cosas que acompañan vuestro presente forman también parte de vuestro pasado?
  •  Hacerte un plan del día (…) Así el tiempo se va llenando de sentido. Así el día avanza hacia su cumplimiento, hacia su perfección, y uno percibe que las horas no pasan en balde.
  • Uno tiene que saber de quiénes procede para tratar de estar a su altura.
  • Supongo que la lástima y el odio no pueden superponerse.
  • Un buen vendedor tiene mucho de psiquiatra y mucho  también de confesor y de policía que interroga. Lo que el buen vendedor pretende es animar a alguien a expresar una verdad que lleva dentro. (…) Un buen vendedor es aquel que consigue hacerte creer que te hace un favor cuando te vende algo.

De Haruki Murakami en Sputnik, mi amor:

  • En nuestra vida imperfecta las cosas inútiles son, en cierta medida, necesarias. Si de la imperfecta vida humana desaparecieran todas las cosas inútiles, la vida dejaría de ser, incluso, imperfecta.
  • El hombre, al menos una vez en la vida, debe perderse en un erial y experimentar una soledad absoluta, sana, un poco aburrida, incluso. Y así descubrirá que depende completamente de sí mismo y conocerá sus capacidades potenciales.
  • Ser bueno o malo, ser hábil o torpe: en realidad, no importa. Lo único importante es prestar atención. (…) Serenarse y aguzar el oído.
  • Soy del tipo de personas que, cuando le preguntan algo directamente, suele dar una respuesta sincera.
  • Hay que estar alerta (…). No tener ideas preconcebidas, sino aguzar el oído con una disposición honesta, amoldándote a las circunstancias, manteniendo la mente y el corazón siempre abiertos a lo que venga.
  • Lo más útil es lo que hemos aprendido con nuestro propio cuerpo, o gastando nuestro dinero. Y no los conocimientos adquiridos en los libros.
  • Hace catorce años me convertí en la mitad de lo que era. ¡Hubiera sido magnífico conocerte cuando yo era enteramente yo!
  • Si no se pudiera hablar respecto a lo que atañe a los demás, el mundo sería un lugar deprimente y peligroso. Piensa en lo que hizo Josif Stalin.
  • Hace poco salió en el periódico (…) que las lesbianas lo son de nacimiento, que un hueso que tienen dentro del oído es claramente diferente al de las mujeres normales. Un hueso pequeño que tiene un nombre imposible. O sea, que el lesbianismo no es una tendencia adquirida sino una característica genética. Lo ha descubierto un médico norteamericano. Qué estaría investigando y con qué propósito, no me lo puedo ni imaginar, pero, de todas formas, desde entonces no puedo dejar de pensar en ese huesecillo estúpido que está en el fondo del oído de todo el mundo. ¿Qué forma debe de tener el mío?
  • Durante unos instantes reinó un silencio que recordaba el aceite limpio extendiéndose por una gran sartén.
  • Una razón o una lógica que lo explique todo de manera demasiado simple siempre será una trampa. Lo sé por experiencia. Tal como dijo alguien alguna vez, lo que puede explicarse en un solo libro, mejor no explicarlo. En resumen, lo que quiero decir es que lo mejor es no sacar conclusiones precipitadas.
  • Juzgar errores ajenos es fácil y te hace sentir bien.
  • Me acordé de épocas pasadas. Mi periodo de crecimiento  (…) ¿cuándo había terminado? (…) Ahora me encontraba en un circuito cerrado. Dando vueltas y más vueltas. Sin poder dejar de hacerlo, aun sabiendo que no iba a ninguna parte. No podía evitarlo. Si paraba, n0 podría sobrevivir.
  • Se oyó una fuerte interferencia que sonó como dos masas de aire que chocaran la una contra la otra.
  • ¿Por qué no podía estar sin escribir? La razón es muy clara. Para reflexionar sobre algo, yo, previamente, necesitaba plasmar ese algo por escrito. (…) Cuando no entiendo algo, recojo, una tras otra, las palabras esparcidas a mis pies y las conformo en frases. Si no funciona, vuelvo a mezclar las palabras y las ordeno otra vez dándoles una forma distinta. Tras repetir varias veces el mismo proceso, al fin soy capaz de pensar como el resto de los mortales. (…) Habitualmente, tomo conciencia de mi identidad en forma de palabras.
  • Mi regla básica al escribir ha sido siempre ésta: plasmar por escrito lo que (creo que) conozco como si “no lo conociera”. (…) Detrás de lo que creemos conocer de sobra se esconde una cantidad equivalente de desconocimiento.
  • La comprensión no es más que un conjunto de equívocos.
  • En nuestro mundo, “lo que sabemos” y “lo que no sabemos” coexisten en una nebulosa, fatalmente unidos, como hermanos siameses. Caos, caos.
  • Dentro de nosotros coexisten inevitablemente “lo que (creo que) sé” y “lo que no sé”. A la mayoría de la gente le conviene vivir levantando un biombo que las separe. Porque es más cómodo, más práctico. (…) una persona, para lograr que “lo que (cree que) sabe” y “lo que no sabe” coexistan en paz, necesita una hábil estrategia. Esta estrategia (…) consiste en pensar. En otras palabras, en mantenerse firmemente sujeto a algo.
  • Y en el territorio anónimo que se encuentra en la prolongación del pensamiento concibo un sueño: un feto ciego llamado comprensión flota en un líqudo amniótico opresivo y vacío llamado incomprensión.
  • La cruel cuchilla de la conjura enterrada en la memoria rasga su carne.
  • Todas las cosas deben ser contadas cuando llega el momento. Si no, uno sigue eternamente encadenado a su secreto.
  • Lo que importa no son las grandes ideas de los otros sino las pequeñas cosas que se te ocurren a ti.
  • Si soy una parte del problema, no puedo ser una parte de la solución.
  • Quizás todas las cosas ya estén perdidas de antemano secretamente en algún lugar remoto. Al menos existe un lugar tranquilo donde todas las cosas van fundiéndose, unas sobre otras, hasta conformar una única imagen. A medida que vamos viviendo no hacemos más que descubrir, una tras otra, como si tirásemos de un hilo muy fino, esas coincidencias.
  • Con eso basta. Estamos mirando la misma luna del mismo mundo. Estamos ligados a la realidad por una sola línea.

De Sigmund Freud, Paranoia y neurosis obsesiva:

  • En tanto que los hombres se componen de cuerpo y nervios, Dios es, desde un principio, sólo nervio.

De Fernando Pessoa:

  • Ser poeta no es una ambición mía, es mi manera de estar solo.

En La evolución de Calpurnia Tate de Jacqueline Kelly:

  • Es asombroso lo que uno puede ver cuando se sienta a mirar.
  • La visión de una angustia tan evidente en los demás me reanimó.

En una entrevista a Roberto Orallo:

  • Yo soy muy ácrata con el tiempo, nunca llevo reloj, sin embargo, odio la impuntualidad.

David Monteagudo en Fin: 

  • Todo intelectual es en cierto modo un onanista.
  • La demostración de una hipótesis siempre es un ejercicio tendencioso.

En Rojo y Negro de Stendhal:

  • Esos momentos de humillación son indudablemente los que engendran a los Robespierre.
  • Estos niños me acarician como lo harían con el perrillo de caza que compraron ayer.
  • Es mi pobreza la que compran no mi alma.
  • Un suceso insignificante alejó toda ocasión de franqueza.
  • Se les trunca la infancia (… a…) los olvidados de la fortuna.
  • Es buena y dulce pero educada en campo enemigo.
  • Su felicidad tiene la fisonomía del delito.

De Concepción Arenal: 

  • Odia el delito y compadece al criminal (al delincuente, en otras versiones).

En Las mujeres que hay en mí de María  de la Pau Janer: 

  • Los almeces sólo dan fruto en años alternos: (…) como si establecieran un juego entre la generosidad y la escasez.
  • Ella es como los pajarillos de vuelo breve. Se cansa en seguida de todo.
  • Los recuerdos quietos no duelen son como el agua.
  • Adopta la dejadez de los cuerpos que ignoran que alguien los vigila.
  • En Mallorca dicen que el tiempo que transcurre en la mesa no cuenta. La conversación y los ágapes suculentos tienen el poder mágico de conjurar el paso del tiempo y detenerlo. Por eso nadie envejece en la mesa.
  • Cuando alguien tiene el pensamiento cautivo, no nota el hambre.
  • La impaciencia se parece a la hierba que crece en un jardín del que nadie cura.
  • Sin rasgarme las vestiduras ni hacer ruido. La mía era una tristeza callada, de las que duran mucho tiempo.
  • Una carta es un trozo de conversación grabada en un papel. Un monólogo dirigido a una persona concreta.
  • Una vida tiene muchas lecturas. Todo depende del punto de vista que adoptemos para contemplarla-
  • La inquietud se suele vincular con la prisa.
  • Un recuerdo compartido es más de verdad. Los recuerdos que se guardan entre dos no están cubiertos por la neblina, sino que se mantienen claros.
  • El tiempo es un ungüento que se esparce por las heridas más profundas y consigue sanarlas.
  • El dolor que nace de una obsesión no está hecho de estridencias (…). Hay obsesiones que son como el goteo persistente de la lluvia.
  • Hay manos que acarician como si esparcieran perfumes.
  • Hay personas sólidas y personas traslúcidas. Las primeras están formadas por un materia que no favorece las confusiones. (…) Con su presencia llenan el espacio en el que se encuentran. (…) Resulta inevitable referirse a ellas en una conversación.
  • Querer es una palabra complicada, porque tienen muchos matices.
  • Su cuerpo, pues, le es fiel, pero las miradas son libres. También son libres los pensamientos, que despegan hacia lugares insospechados.
  • Lo único bueno del dolor era su fecha de caducidad.
  • Cuando no se tienen muchas propiedades, suele aumentar su valor subjetivo. había conocido a los que se abrazaban con furia a las cosas, porque eran la prueba de su paso por la tierra. Los objetos pueden adquirir la función de representarnos.
  • A veces, el sol hace desaparecer lo que ilumina.
  • Dicen que soy una mujer distraída. (…) aludiendo al aire de ausencia que me caracteriza, a este aspecto de no estar nunca del todo ahí. Mi mirada pasa de largo por aquello que no me resulta ni sugestivo ni curioso. Pero no debemos confundir la distracción con una mente ocupada.
  • Tengo el espíritu inquieto y el deseo de perderme por calles y plazas. A pesar de que me siento muy vinculada a la casa en la que siempre he vivido, quiero salir a recorrer mundo para regresar después. 
  • Guardaría el secreto, porque hay sentimientos que es mejor no compartir. Nos ayudan a vivir, y a los demás, ¿qué les importan nuestras quimeras?
  • La confianza se gana o se pierde, como si fuese un juego de dados. Ganarla es un proceso gradual, lento. Perderla puede depender de muy poco.
  • El amor es difícil de dosificar. Nadie acepta repartirlo.

En el artículo “Alguien  nos mira” de Cuerpo y prótesis de Juan José Millás: 

  • Hace años leí una frase de Foucault según la cual el ojo por el que Dios nos mira es el mismo por el que nosotros le vemos. 

De Tagore: 

  • El que se ocupa demasiado en hacer el bien no tiene tiempo de ser bueno.

De Juan Benet en La inspiración y el estilo: 

  • La inspiración puede brotar cuando entre los polos del escritor existe un cierto estado de tensión creado por la voluntad.

De J. L. Borges en Fervor de Buenos aires: 

  • Si las páginas de este libro contienen algún verso feliz, perdóneme el lector la descortesía de haberlo usurpado yo, previamente. Nuestras nadas poco difieren; es trivial y fortuita la circunstancia de que seas tú el lector de estos ejercicios, y yo su redactor.

  De Geore Steiner en Pasión intacta:

  • En cada acto de lectura completo late el deseo de escribir un libro en respuesta. El intelectual es, sencillamente, un ser humano que cuando lee un libro tiene un lápiz en la mano.

  De Jonathan Swift: 

  • La ambición suele llevar a los hombres a ejecutar los menesteres más viles, por eso para trepar se adopta la misma postura que para arrastrarse.

  De Confucio: 

  • Cuando alguien pone el dedo en la llaga sólo los necios piensan que lo importante es el dedo.
  • Donde hay satisfacción, no hay revoluciones.

  De Terapia de Ariel Dorfman: 

  • No es el tiempo el que se está acabando. El tiempo siempre está ahí. Tú eres el que se está acabando, el que corre tan deprisa que te estás acabando. Más despacito. Hay que crecer como crece el pasto. El tiempo es la única cosa que nadie os puede quitar.
  • El hecho de que te asquea es precisamente la razón por la que debes ayudarlo. Esa es la verdadera caridad: darle algo al que no se lo merece.
  • Nos pasamos la vida bailando justo en la orilla y bailamos como si no hubiese un precipicio ahí tan cerca, aunque en alguna parte muy callada sabemos que estamos viviendo con mucho riesgo, que basta con que te pase una sola cosa mala, una más basta para que te resbales y te caigas, te caigas por el acantilado. Basta con una plegaria que nadie responde, con eso basta.
  • ¿Cuántos pétalos tiene? Porque eso es lo que esconde una rosa joven, ese es su secreto, y el único modo del que la mayoría de la gente dispone para contar los pétalos es esperar (…) lo que hace falta es que cada rosa se abra en forma gradual, se revele a su propio ritmo, que pueda tomarse el tiempo, pétalo tras pétalo, abriéndose a la luz que se derrama, lentamente, indolentemente, de manera siempre imperceptible. Imitando a la luna cuando va subiendo en el cielo y cambia noche a noche de tamaño y forma. Esa es la cadencia, así debe demorarse.
  • La gente se impacienta, los hombres han aprendido a acelerar el tiempo, toman el tiempo y lo aplastan, le ponen aceite a las ruedas del tiempo como si fuera un carro que pudiéramos hacer correr más rápidamente, forzar a los pétalos a que se exhiban antes de que les haya llegado su hora, la hora de su verdad.
  • Una rosa que ha sido expuesta artificialmente a ojos que la espían (…) no va a ofrecer ni el aceite ni la fragancia que pudiera haber entregado, su color no va a suavizar los ojos como debería hacerlo. Una rosa a la que empujan y sobornan, que le abren las piernas y los brazos, crucificada para que cualquiera la pueda ver, hecha vulnerable, esa rosa terminará enmascarando su secreto más profundo, aun cuando engañe a todos para que piensen que se ha sometido.
  • A la gente se le olvida (…) que el aroma de una flor, de una rosa, por ejemplo, es lo que apreciamos más nosotros los humanos, pero para la rosa ese olor es su basura, su manera de sacarse de adentro lo que no necesita. Es así como crece la rosa, igual que nosotros, saben, deshaciéndonos de lo que no nos hace falta. El sudor, la saliva, otras cosas. Los sueños durante la noche. Si no amas la basura de la gente, no as a entenderla nunca, es una manera de conocer lo que llevan adentro, lo que esconden, a través de los desperdicios que echan de sus hogares o de sus cuerpos o de sus mentes.
  • Cuando uno es pobre y le dan un regalo, especialmente si se trata de flores, siempre termina siendo alguna mujer la que carga con la deuda.

  De La voz dormida de Dulce Chacón, dedicada a “los que se  vieron obligados a guardar silencio”: 

  • Llorar es perder el control.
  • Las cosas amargas hay que pasarlas deprisa, y que pierden sabor si les pone el azúcar de una canción.
  • La disciplina comienza por el control.
  • Los malos momentos vienen solos, pero los buenos hay que buscarlos.
  • En barriga llena no entran penas.
  • La política es una araña peluda muy negra muy negra. (…) Ella sabe que está atrapada en la tela pegajosa de la araña, y que no se puede despegar.
  • Él ha de escoger las palabras que le dirá a su padre, para no delatarse a sí mismo. Hablará don Fernando, midiendo lo que calla. Y dirá lo justo para que su argumento sea poderoso, para que su interés en liberara a su sirvienta no levante sospechas. Ha de correr el riesgo necesario, solo y nada más que el necesario, y ha de ser rápido. Sin perder un segundo. En apenas un segundo se puede pronunciar un nombre. Ha de convencer a su padre esa misma mañana, en  ese mismo instante, para que la fragilidad de Pepita no suponga su propia destrucción.
  • El peor dolor es no poder compartir el dolor.
  • Los juicios rápidos son peligrosos, acaban siempre en condenas largas.
  • Nuestra única obligación es sobrevivir. (…) Tomasa no permite que el dolor la aplaste contra el suelo. Sobrevivir. Locuras, las precisas. (…) locura. Ronda el silencio. El silencio hace su ronda y ronda la locura. Sobrevivir. Y ronda y ronda. No se lo vamos a poner tan fácil. (…) Sobrevivir. Y contar la historia, para que la locura no acompañe al silencio. (…) Grita con todas sus fuerzas para ahuyentar el dolor. Resistir es vencer. Grita para llenar el silencio con la historia, con su historia, la suya. (…) es hora de que Tomasa cuente su historia. Como un vómito saldrán las palabras que ha callado hasta este momento. Como un vómito de dolor y rabia. Tiempo silenciado y sórdido que escapa de sus labios desgarrado el aire, y desgarrándola por dentro.
  • Grita para que despierte su voz, la voz que se negó a repetir la caída de unos cuerpos al agua. Porque contar loa historia es recordar la muerte de los suyos. Es verlos morir otra vez. (… ) palabras que estuvieron siempre ahí. Al lado, dispuestas. La voz dormida al lado de la boca. La voz que no quiso contar que todos habían muerto.  (…) A ella la levantaron del suelo diciéndolo que viviría para contar lo que les pasa a Las Damas de Negrín.
  • Vivirás para contarlo, le dijeron, ignorando que sería al contrario. Lo contaría, para sobrevivir.
  • Que si arriba hubiera alguien, no le saldría por el alma consentir que aquí abajo pase lo que está pasando. (…) Que a los mejores te estás llevando a golpe de Santo Paredón.
  • Quizá el tiempo se mida en palabras. En las palabras que se dicen. Y en las que no se dicen. (…) Es necesario aprender a vivir en la espera. (…) Y es necesario aprender a vivir en silencio.
  • Estamos todos muertos. Y solos. (…) Nadie va a venir a rescatarnos. Nadie. Y ustedes se empeñan en decir “los nuestros”, “los nuestros”, como si fueran un mundo aparte. ¿Y los demás? (…) yo no quiero que esos que se figuran que aprietan la verdad en el puño levantado me digan lo que tengo que hacer, (…) Yo soy de “los demás”. Y los demás estamos cansados. Muy cansados.
  • Sabía que Pepita necesitaba expresar su desaliento, y que no tardaría en descargar en llanto su impaciencia. De manera que se acercó a la joven, con el hombro dispuesto a recibir sus lágrimas.
  • Ambos indagan en los ojos del otro esperando una respuesta sin formular ninguna pregunta. Ambos buscan una mirada cómplice que ahuyente el miedo a preguntar. Y el miedo a saber.
  • La desesperación es una forma de negar la verdad, cuando asumirla supone aceptar un dolor insoportable. Y el cuerpo se niega, se rebela. El sentimiento ruge. (…) La desesperación se rebela contra la posibilidad de un consuelo.
  • Libertad, qué extrañas son las palabras que se resisten a ser pronunciadas sin que el rubor nos alcance. Y qué extraño es llamar libertad a una carrera en la noche, al cielo raso, al monte bajo, al frío y al calor, a un pañuelo en la boca, a un fusil en la mano.
  • A ver si dejáis la rivalidad para el enemigo, y la desconfianza para los traidores, que ya está bien de enfrentamiento entre nosotros.
  • En casa a escondidas, llorarán. Rezarán por ellos a escondidas. No hay duelo si no hay difunto. (…) Sus muertos no les pertenecen.
  • Desde que regresó de ver las fotografías, le asalta el llanto de repente, sin que ella sepa que va a suceder. Todos los días llora varias veces. Se le caen las lágrimas en cualquier momento, en cualquier lugar, aunque no esté pensando en tristezas.
  • Palabras que engañan la ausencia pero señalan la distancia. No, no le resulta fácil saber que la vida transcurre fuera de la prisión, y que él es tan sólo un testigo inmóvil que asiste a los acontecimientos  través de los otros, desde lejos.
  • Las ciudades tiene su propia historia. Pero tienen también su historia ajena, pequeña y personal, una y múltiple, la historia que escriben los que la llevan en un rincón de la memoria.
  • Las discusiones políticas les ayudarán a sentir que forman parte de la resistencia activa.
  • Hay mentirijillas que son una verdad más honda que las propias verdades.
  • Y continuará escuchando a sus compañeras en silencio, sintiendo que una araña negra y peluda teje sobre ella su tela pegajosa, y temiendo que su sobrina esté en casa rascándose una mordedura.
  • La soledad se descubre a menudo en la necesidad de un abrazo.

  De Paul Auster en La vida interior de Martin Frost: 

  • Si no hay riesgo, no hay diversión. No se puede vivir a tope si no te juegas algo.

  De Pobres gentes de Fiador Dostoievski: 

  • ¡Qué buena cosa es la literatura, Váreñka, qué buena! (…) Fortalece los corazones humanos, los guía (…). La literatura es un cuadro, es decir, un cuadro y un espejo, en cierto sentido; es la expresión de las pasiones, una crítica fina, una enseñanza edificante y un documento.
  • La desgracia es una enfermedad contagiosa. Los desgraciados y los pobres deben evitarse los unos a los otros, para no contagiarse todavía más.
  • Hay súplicas en nombre de Cristo que no importan (también entre ellas hay diferencias). Algunas son cantarinas, como recitadas y aprendidas de memoria, típicas de pedigüeños veteranos; ante ésas no resulta tan doloroso pasar de largo. Se trata de mendigos profesionales, recalcitrantes, y uno piensa que ya están acostumbrados, que se las arreglarán de algún modo porque saben cómo hacerlo. Pero hay otras súplicas por amor de Cristo terribles, insólitas, extrañas, como la de hoy cuando leía la nota que llevaba el niño; (…) Y a la gente rica no le gusta que los pobres se quejen en voz alta de su mala suerte. Dicen que son muy pesados y molestos. Sí, la pobreza es siempre pesada…

   En Londres es de cartón de Unai Elorriaga: 

  • ¿Qué se puede hacer contra nadie en una habitación cerrada?
  • - (…) ¿Por qué mataron a los niños? -Phineas.

             -Los niños no son siempre niños, Phineas… -Datos. 

  • Phineas  intuye que resulta bastante más sencillo hacer desaparecer a un muerto que a un vivo.
  • Se necesitan motivos para matar a una persona? Mucha gente muere sin motivo. Un minuto, un muerto sin motivo.
  • Y es difícil tener un motivo para querer matar a alguien sin conocerlo bien.
  • Musone se ha enfadado en parte porque ni siquiera él cree en lo que está diciendo.

   Más CABOS SUELTOS: 

  • Oído de casualidad en un serial de mediodía cuyo nombre, y no es remedo ni pudor, no recuerdo: “La honradez es algo que se mide de cintura para arriba y la honestidad de cintura para abajo”.
  • REFRÁN: De planes que no cuajan y cuentas que no salen, se llenan los asilos y los hospitales.
  • Yo no te veo, Dios sí.

  En Historias de la Historia de Carlos Fisas: 

  • Como decía Montesquieu en sus Cartas persas: “El estudio ha sido para mí el soberano remedio contra los disgustos de la vida y no he tenido nunca ninguno que no me haya quitado una hora de lectura.” “Quitado” es, tal vez, palabra muy absoluta. La lectura puede no ser una panacea, pero siempre por lo menos, es un bálsamo.
  • Entre profesionales bien educados, no hay competidores sino colegas.
  • REFRÁN: de planes que no cuajan y cuentas que no salen, se llenan los asilos y los hospitales,
  • Decía Jonathan Swift que muchos nobles son como las patatas, que todo lo bueno lo tienen bajo tierra.

  De Sherrington: 

  • El músculo es la cuna de la mente.

  De Efectos secundarios de Germán Sierra: 

  • No es exclusivamente la información la que proporciona el poder, sino también  la oportunidad. Si se expone en el momento inadecuado puede volverse en contra de quien la utiliza.
  • La ley no se trata con la razón, sino con la irracionalidad de la práctica lógica.
  • La confusión entre materia y estado de ánimo es el fundamento de la cultura postmaterialista.
  • La intimidad es un concepto moderno (…) antes los pudorosos se encerraban en los conventos.
  • Todo ánimo desordenado es castigo para sí mismo, dice San Agustín; porque pervierte el orden de la razón, contesta Tomás de Aquino.
  • La luz del trópico acerca los objetos como una lente de aumento.
  • Las alucinaciones tenemos una gran tradición oral; (…) vivimos en el cerebro, somos parásitos de los seres humanos.
  • Las escuelas de caligrafía son tan peculiares como las de pintura.
  • Lo malo de las mentiras es que son como minas en el subsuelo, un día el terreno cede y todo se derrumba, y, aunque no llegue a desplomarse nunca, se vive todo el tiempo con el miedo de que suceda.
  • Lo peor de las relaciones sexuales esporádicas es (…) que uno nunca puede estar seguro de a cuántas personas le llegarán detalles acerca de su intimidad.
  • La verdadera individuación sucede cuando el animal es capaz de elegir su tarea.
  • La sobriedad es condición sine qua non para la discreción.
  • Lo que da más sensación de falsedad es la uniformidad.
  • Los sentimientos se construyen de un modo tan premeditado como las ideas. Simplemente, no lo sabemos porque tratamos de borrar las huellas del método.
  • El pensador maduro debe haber sido capaz de resistir ese impulso y haber podido soportar los embates de la mediocridad.
  • Cuando tu vida se ha roto atracas en un libro e intentas taponar las grietas con sus viejas palabras.
  • No deben ponerse trabas al camino de un hombre que se labra el futuro.
  • No siempre es necesario abandonar la juventud en una cuneta.
  • Ése ha sido el gran negocio de la industria farmacéutica, darse cuenta de que la salud podía explotarse mucho más que la enfermedad…
  • Recurre a argumentos éticos para justificar su conveniencia.
  • La felicidad es la rutina (…) La duda, en el fondo, piensa, es la causa de la infidelidad y la ruptura: no el deseo, sino la duda. La duda se resuelve provocando el deseo en el otro.
  • Quizá es lo que hacemos todos, inventarnos una vida y ponérnosla por encima. (…) utilizar varias identidades a lo largo de la vida es un derecho natural de los hombres.
  • En cuestión de derecho, a todos nos parece justa la propia conducta.
  • Es más fácil vivir con una persona del género por el que te sientes menos atraído.
  • Los grandes seductores siempre ha sido personas de gran fantasía.
  • Hay que aprovechar para amar a los desconocidos, porque, cuando los conozcas, ya no querrás hacerlo.
  • Una vez que la duda es instilada en el corazón, como un veneno, ya no hay vuelta atrás. Estaba confortablemente asentado en la certeza y ahora dudará de todo, como un filósofo. Ciertamente, si el viejo principio in dubita proa reo se aplicase sabiamente todos serían inocentes, ya que la certeza no es sabia, es una sensación, una emoción, la justicia es un recurso emocional y no el producto de la razón.
  • Lo critican a sus espaldas, sin mala intención, simplemente porque la envidia al jefe mantiene la camaradería.
  • No se envidia la belleza, sino el éxito.
  • A quien quiera evitar repetirse, decía, le recomiendo empezar tarde o morir joven: es el único modo de evitar ser un aburrimiento. Quien disfruta de una larga vida de creación acaba repitiéndose; los unos por falta de talento, incapaces de extraer ideas nuevas de su mollera; los otros por exceso, ya que, pasado el tiempo, el verdadero artista se empecina en la perfección, ensaya una y otra vez la misma historia, el mismo cuadro, la misma melodía, es la maldición de la longevidad.
  • El propósito de la ida es su extensión, su reproducción infinita.
  • Dos perezas jamás se llevan bien a menos que estén acompañadas de una total estupidez.
  • La añagaza consiste en hacer creer que la deuda es una relación personal, que la venganza arraiga al hombre en su pasado; pero cuando toda relación basada en la igualdad se compone de elementos reemplazables –pensó el deudor no poder ser sustituido porque lo mantenía la promesa, porque quien espera que devuelva el favor lo mantendrá en condiciones de poder reintegrarlo-, la deuda prescribe.
  • Lo que me gusta del mar es que a cada instante, de un plumazo, borra toda huella de su pasado.
  • El mejor modo de extender un rumo es pretender que algo se hace en secreto.
  • Cada deseo satisfecho da lugar a tantas consecuencias ignoradas que no podemos considerarnos sino completamente irresponsables.
  • Lo que cuenta es el uso que se hace de la fama, no la fama en sí. La celebridad es pura intoxicación.
  • La memoria está sembrada de minas, cuando envían a alguien a cavar es con la intención de librarse de él.
  • Quien se desconoce a sí mismo está condenado a repetirse.
  • A la crisis acuden todas las moscas.
  • No hay tragedia sin reverso cómico.
  • La distancia al infierno, dijo Anaxágoras, es la misma desde todas partes.

  De José Ovejero (en ¡Qué raros son los hombres!): 

  • Vigilaba atentamente el teléfono, esa fiera silenciosa.
  • Después de una separación una hace cosas que antes no le habrían atraído, quizá para demostrarse que la vida es mucho más ancha que ese conjunto de hábitos y rutinas en que con frecuencia se va convirtiendo el matrimonio, para demostrarse también que una misma es distinta, que la vida en común había ido atrofiando muchas habilidades, intereses, posibilidades. La mirada del otro, por cariñosa que sea (…) te cercena y divide. En los ojos del otro sólo cabe una parte de nosotros mismos, y la otra parte se va secando como una planta a la que no da nunca el sol. (…) También está una sola viviendo con un tío. Y encima bajo control.
  • Es difícil conversar con alguien sobre cuyos orígenes no puedes indagar. Sin hablar del pasado no hay forma de encontrar puntos de referencia, de situar la propia presencia en un contexto. El presente se agota enseguida y, además, es menos significativo que el pasado y que lo que se intuye como futuro.
  • El dolor abre la puerta a la compasión, y ésta a la intimidad.
  • Ausente pero no ensimismado -que sería una forma digna de la distracción, porque supone profundidad-, sencillamente desinteresado de ella y de lo que le rodeaba.
  • Los hombres resultan más interesantes si se les frecuenta poco, porque lo atractivo en ellos es su fachada, en la que el tiempo y la intimidad causan enseguida fisuras por donde se escapan olores a pozo cerrado.
  • Era un temor más difuso, como suelen ser los temores de los niños, nada que pudiese apaciguarse con una explicación razonable.
  • ¿Sabes que alo mejor ya nos habíamos visto antes? Quizá cuando tú eras un cría y yo un adolescente nos cruzábamos en la calle sin reparar el uno en el otro, porque vivíamos en dos edades que se ignoran.
  • Me gustaba aquella mezcla de decisión y desvalimiento propia de quien sabe lo que quiere pero no cómo conseguirlo.
  • Cuando se te ocurren menos cosas que decir, tienen que ocurrírsete nuevas cosas que hacer; el otro deja de ser el mundo para ser tu compañero en el mundo.

  De Jorge Ordaz (en Prima donna): 

  • Su estado de ánimo era, musicalmente hablando, algo así como de séptima disminuida.
  • No caer en la tentación de confundir lo jovial con lo trivial.
  • Pugnaban por acercarse a ella con una mezcla de sana admiración y envidia disimulada.
  • Un inopinado silencio vino a anunciarles húmedos presagios.
  • Esperando que la muerte pasara a recogerla, pues decía haber escuchado ya en su puerta los tres fatídicos toques de San Pascual Bailón.
  • Con ella no desaparecía una artista excepcional, sino una persona de unas grandes cualidades humanas difíciles de encontrar, precisamente, en las casi siempre mezquinas camarillas artísticas.
  • Mejor era retirarse dejando un buen recuerdo, que no explotar excesivamente la situación.
  • La felicidad es un lujo del que ya no me acuerdo.
  • Era una mujer poseedora de una envidiable carrera repleta de famas y honores, pero con la suficiente capacidad de autocrítica para no caer en el juego impune y complaciente de la nostalgia.
  • Después de vivir apresuradamente, la rutina diaria  de una ciudad provinciana se le antojaba inclusive deseable.
  • Ya no me quedan seguidores, sólo historiadores…
  • En realidad había visto pasar tantas novedades a lo largo de su vida profesional que ya no distinguía entre lo nuevo y lo viejo.

  De Tom Rachman (en Los imperfeccionistas): 

  • La pérdida de la propia vida no es la peor pérdida posible. (…) el tiempo. Ese es el verdadero demonio: nos atiza con el látigo para que sigamos moviéndonos cuando nos gustaría no hacer nada. (…) Disfrutamos de una ilusión de continuidad que llamamos memoria, lo que quizás explique por qué nuestro peor miedo no es el fin de la vida, sino el fin de los recuerdos.
  • Ésa ha sido mi religión: la creencia en que merezco que se me preste atención, en que se equivocan los que no me escuchan, en que son tontos los que discuten conmigo. Y, sin embargo, por muchos que sean mis logros, el mundo sigue adelante, con impertinencia, con indiferencia.
  • Y sólo porque me ría de eso no quiere decir que en realidad me haga ninguna gracia. (…) Ojalá no tuviera vacaciones. No tengo ni idea de qué hacer con ellas. Son como un recordatorio las veinticuatro horas del día de que soy una perdedora.
  • Cuando se da cuenta de que Nigel tiene una amante, el primer sentimiento es de satisfacción por habérselo imaginado. El segundo es que, a pesar de todo lo que se dice sobre el engaño, no resulta tan terrible. Es un sentimiento agradable. Denota cierta sofisticación. (… ) En principio, ahora podría dejarlo sin ningún reparo, pero tampoco desea hacerlo. También la libera de todo remordimiento por cualquier infidelidad en la que desee incurrir. En definitiva, el enredo amoroso de su marido podría resultarle útil.
  • Ahora está aquí, con las sienes plateadas, bolsas en los ojos, vagamente atractivo, pero con la cara ligeramente caída: señales que delatan la capitulación del hombre de familia.
  • Es extraño ser jefe, saber que hablan de ti, dudan de ti, se siente molestos por tus decisiones…
  • Es por eso por lo que abandonaste el periodismo y yo continué: yo no veo la diferencia entre sórdido e interesante.
  • Todo lo inteligente es condicional.
  • Todo el mundo tiene sus móviles. Dime una persona, sus circunstancias, y te diré cuál es su móvil. Hasta los santos lo tienen: sentirse santos, probablemente.
  • Todo el mundo tenía el mismo sentimiento con Ott: esa sensación amplificada de ser alguien importante en su vida. Él tenía ese efecto sobre las personas. Su atención era como un foco: todo lo demás quedaba en la penumbra.
  • El tapiz de la experiencia humana es mi oficina de prensa.
  • Creo que prefiero los libros a las personas. Las fuentes de primera mano me dan miedo.
  • Un periódico es como cualquier otra cosa: puro e incorruptible y noble, mientras pueda permitírselo. Si pasa hambres, se arrodillará en el barro como cualquier otro vagabundo. Los periódicos con dinero se pueden permitir ser íntegros.
  • Y no tenemos por qué ser unos renegados porque sí. Quiero artículos serios que sean propios, por un lado, y nimiedades que sean entretenidas, por otro. (…) Y quiero que haya risas. Nos da demasiado miedo el humor. Somos siempre demasiado reverentes. (…) nuestra función también es entretener. Eso no implica ser falsos ni vulgares. Lo que implica es ser legibles de la mejor manera posible, que la gente se despierte con ganas de estar con nosotros antes del café. Si somos tan reverentes con nuestra función de servicio público que nadie nos lee, tampoco le hacemos al público ningún servicio en absoluto.
  • Los periodistas eran tan susceptibles como los artistas de cabaret, y tan tozudos como los maquinistas de una fábrica.
  • Toda persona que va a ser algo ya está de vuelta a los treinta.
  • Sospecho que la venganza es una de esas cosas que son mejores en teoría que en la práctica. Quiero decir que no me da ninguna satisfacción hacer sufrir a una persona sólo porque yo haya sufrido.
  • Si no se cambian los retratos de sitio, uno deja de verlos.
  • Internet es a las noticias (…) lo que las bocinas de los coches a la música.
  • El rostro es lo opuesto de la belleza, siempre oscilando entre la risa y la brutalidad.

  CABOS SUELTOS (esas frases impactantes que ignoras quién las dijo, sólo sabes que tú no), refranes variopintos y citas de autoridades indiscutibles o de discutibles autores (¡qué importa? tanto monta monta tanto cuando se trata de ensalzar palabras ajenas): 

  • Enseñar es insistir e insistir, y dar ejemplo diario (Nacho Bezanilla).
  • Vive como si fueras inmortal, trabaja como si fueras a morir mañana ( nos recordó esta enseñanza Nacho el día que se despedía del claustro, creo que era aproximadamente así y que provenía de Alejandro Magno que, a su vez, la había tomado de Aristóteles. Hoy en día hay muchas variaciones sobre el tema. Nacho vivió con ese desprendimiento y curiosidad y murió prematuramente. No dejamos de recordarlo y de aprender de su elegancia innata).
  • Los conceptos son de todos y se nos imponen desde fuera; las intuiciones siempre son nuestras (A. Machado).
  • Escribir es una arte, los libros son negocio.
  • Los políticos y los pañales se han de cambiar frecuentemente… y por idénticos motivos (¿de Sir George Bernard Shaw ?).
  • Desayuna como rey, come como príncipe y cena como mendigo
  • De grandes cenas están las sepulturas llenas.
  • Quo semel est imbuta receus, servabit odorem / testa dici (Una vasija nueva conserva largo tiempo el líquido que la impregnó por primera vez (Epístolas, I, 2, 69 de Horacio).

  En Necrópolis de Santiago Gamboa 

  • Después debí enfrentar lo que llamé “escritura caliente y escritura fría”, que es el modo en que uno percibe lo escrito en el momento de hacerlo y el modo en que lo ve después de alejarse unas horas, cuando las palabras se enfrían y uno puede considerar, en realidad, qué fue lo que hizo, y sobre la distancia entre ese resultado y la impresión que uno tuvo al hacerlo en caliente. La idea viene de la fundición de los metales y la elaboración de las campanas, queridos guariguaris, como puede verse en el film Andrej Rublev, de mi pana Tarkovsky: el tono y el aspecto de un vaciado al poner el acero ardiente en el molde es muy diferente a su forma última, cuando se enfría, e igual con las palabras: cuando son una corriente de lava que baja de la corteza cerebral hasta los dedos tienen un aspecto lucífugo que enceguece y halaga, pero su verdadero rostro es el que adquiere horas después, cuando el humo se retira y uno puede verlas a la luz natural; nunca el esplendor es el mismo.
  • Las vidas son como las ciudades: si son limpias y ordenadas no tienen historia. Es en la desgracia y en la destrucción donde surgen las mejores.
  • Ah, dijo él, el azar, el azar es el tintero en el que Dios va mojando para trazar destinos.
  • ¿Puedo preguntarle si su historia es verdadera? Ah, todas las vainas bien contadas son verdaderas.
  • Soy escrit0r, tengo la costumbre de indagar.
  • Toda vida cercana suele tener implicaciones serias en la propia.
  • Nuestra vida (…) es un bloque de mármol que va siendo moldeado a golpes por las circunstancias, la época y el rincón del mundo donde nos fue dado llegar, amén de las personas que vamos conociendo, y ese roce, esa percusión cuyo ritmo varía y jamás se detiene, hace emerger la figura de la piedra, una silueta imprecisa que nace en el interior del bloque y que va adquiriendo profundidad y volumen hasta formar ese ser único e irrepetible que es cada uno de nosotros.
  • ¡Cuánta intensidad produce en un ser humano ver sus creaciones expuestas!
  • Afuera se disputaba una guerra y esta había acabado por alcanzarnos, a pesar de nuestras palabras y teorías sobre las palabras. Incluso el lenguaje tenía su límite. La barricada del lenguaje.
  • ¿sería yo capaz de dejarlo todo por algo en lo que creo o por algo que quiero sin medir riesgos?, ¿he creído alguna vez en algo o en alguien con la suficiente intensidad como para hacerlo?
  • Lo que hoy me asfixia es el resultado de guerras y destrucción y sabios libros y aterradores tratados de paz; mucha gente murió para que nosostros, los nietos del siglo, tuviéramos lo que hoy nos oprime
  • Tú quieres su alma y ellos quieren tu dinero. La diferencia es que ellos no pueden elegir y tú sí.

 De J. L Borges:

  • Se entiende que es honroso que un libro actual derive de un libro antiguo: ya que a nadie le gusta (como dijo Johnson) deber nada a sus contemporáneos.

De Alain Chauvilliers:

  • Ser original es un mérito; quererlo ser, un defecto

En La caverna de J. Saramago:

  • Ni la juventud sabe lo que puede, ni la vejez puede lo que sabe.
  • La legalidad también legisla.
  • Estudiar con ahínco sus contradicciones.
  • Dos debilidades no hacen una mayor sino una nueva fuerza.
  • El trabajo que se hace soñando no deja obra hecha.
  • Somos una fuente rajada.
  • Los días son todos iguales, las horas no, cuando los días llegan al final tienen siempre sus 24 horas completas…
  • No hay gran diferencia entre las cosas y las personas, tienen su vida, duran un tiempo, y al poco acaban como todo el mundo (dicho por la viuda).
  • Con las personas, es como si en el nacimiento de cada una se partiese el molde del que ha salido, por eso las personas no se repiten, las personas no salen de moldes (dicho por el alfarero).
  • Un hecho es lo que el día trae, otro hecho es lo que nosotros por nosotros mismos aportamos a cada día que vamos viviendo. La vida es acarrear vísperas como quien acarrea piedras, cuando ya no podemos con la carga se acaba el transporte, el último día es el único al que no se le puede llamar víspera.
  • En asuntos del corazón y del sentir, siempre lo demasiado es mejor que lo escaso.
  • Se dice que el paisaje es un estado del alma que el paisaje de fuera lo vemos con los ojos de dentro.
  • La esperanza nunca ha sido de fiar (…) pero (…) a algo tendremos que acogernos en las horas malas.
  • A mí no me conocen ni los perros.
  • En la vida todo son uniformes, el cuerpo sólo es civil verdaderamente cuando está desnudo.
  • Pretender sol para la era y lluvia para la huerta.
  • Todos los padres fueron hijos, muchos hijos acaban siendo padres, pero unos se olvidan de lo que fueron, y a los otros no hay nadie que pueda explicarles lo que serán.
  • Tal vez la bondad también sea una cuestión práctica.

En Génesis de Bernard Beckett: 

  • Cuanto mayor es la promesa, más sonado es el fracaso.
  • Es posible ser astuto y competente y al mismo tiempo ser vencido por las circunstancias.
  • Hasta el animal más débil se vuelve arisco si descuidamos sus necesidades.
  • Nuestra tendencia a ver la historia sólo a través de los conflictos.
  • Es en los conflictos donde se exponen nuestros valores.
  • Parecía un comentario de pasada, pero aterrizó con el peso de algo más sustancial. Las señales eran muy sutiles: sólo se detectaba en la rigidez de una palabra, en la prolongación de una mirada.
  • Prefiero ser un humano estúpido que un pedazo de metal listo.
  • La definición no te ayudará a entenderlo. Los sonidos no pueden transmitir el sentimiento.
  • La vida consiste en convertir el desorden en orden. Es la capacidad de obtener energía del mundo exterior, de crear formas. De crecer. De reproducirse.
  • Cada célula es una fábrica en miniatura.
  • Tu cuerpo intenta distraer a tu cerebro de cosas que no quiere oír.
  • La conciencia es algo más que simple mecánica. Entre la apariencia de pensamiento y el pensamiento existe una gran diferencia.
  • Tú crees que esa cosa que llamas conciencia es el regalo más misterioso de los cielos, pero al final la conciencia no es más que el contexto en que se produce tu pensamiento. La conciencia es la capacidad de acceder a la memoria.
  • El alma es vuestra Idea más antigua. Cualquier mente que se conozca a sí misma sabe también que el cuerpo que la aloja se está deteriorando. Sabe que habrá un final. Y una mente obligada a contemplar semejante vacío es una fuerza de inusitada creatividad.
  • Cada latido de mi corazón es otro momento tachado, otro valioso segundo lejos de la vida que ansío vivir.
  • Casi se ha agotado el tiempo. Harías bien en posponer tu incredulidad.
  • Circunstancias sin causa, resultado sin intención.
  • La Idea que florece en tiempos de miedo es la Idea que nunca podrá ser desalojada, apartada del camino. El alma te ofrece consuelo y a cambio sólo pide tu ignorancia.
  • La salud es un indicador del éxito reproductivo.
  • La reproducción extiende el cambio. Ésa es la primera forma de evolución.
  • Debes tener mucho cuidado cuando buscas algo para utilizarlo. Siempre corres el riesgo de que eso acabe utilizándote.
  • Esa es la especialidad del pensamiento: engañar al que piensa.
  • El Pensamiento, como cualquier otro parásito, no puede existir sin un huésped dócil.
  • El mundo se basa en el compromiso y la incertidumbre, y un sitio así es demasiado complejo para que en él prosperen los héroes.
  • En el intelecto acecha la muerte de la nobleza.
  • La Academia no busca competencia sino perspicacia.
  • La gran contribución de la Academia había sido equilibrar el miedo con las oportunidades.
  • Es posible saber sin entender -le había dicho una vez Pericles-. El conocimiento empieza como una sensación. La comprensión es el proceso de excavación, de despejar un camino desde la sensación hasta la luz del día.
  • Intento no sorprenderme. La sorpresa es la fachada de una mente que se ha cerrado.
  • Una sociedad que teme el conocimiento es una sociedad que se teme a sí misma.
  • Vivir es arriesgado. Decidas lo que decidas, decídelo deprisa.
  • Las ideas sencillas son las más infecciosas.
  • He aprendido a valorar las cosas que los otros son reacios a dar.
  • Si la calidad de un razonamiento pudiera juzgarse por la profundidad de su rabia, tendría que admitir la derrota. Afortunadamente, veo que lo contrario se da más a menudo.

En La soledad de los números primos de Paolo Giordano: 

  • El eco engaña, rebota en las montañas, se ahoga en la nieve.
  • Con los pulgares metidos en las presillas de la mochila y una expresión de tierra trágame.
  • Las consecuencias no se saben, nunca se saben.
  • Hablaban poco, pero pasaban mucho tiempo juntos, sumido cada cual en su propio abismo, aunque sintiéndose sostenidos y salvados por el otro, sin necesidad de muchas palabras.
  • Odiaba que todo lo que hacía se le antojara irremediable, definitivo. Lo llamaba “el peso de las consecuencias” y estaba convencida de que era otro de los fastidiosos rasgos paternos que con los años arraigaban más y más en su ser. Envidiaba rabiosamente la despreocupación de las chicas de su edad, su frívolo sentido de inmortalidad.
  • Uno tras otro, los días se habían deslizado sobre la piel como un disolvente.
  • Habían trabado una amistad precaria y asimétrica, hecha de largas ausencia y muchos silencios.
  • Sintió cierta frustración al no poder desahogar la cólera que incubaba, como cuando uno quiere estornudar y no puede.
  • Le oprimía la piel con suavidad de algodón.
  • Sentirse especial era una jaula, lo peor que podía pasarle a uno.
  • Había aprendido a respetar el abismo que Mattia se había excavado alrededor. Años atrás quiso saltarlo y se había despeñado.
  • Repasaba para sus adentros las instrucciones para respirar.
  • Quizá aquélla sería la primera media verdad de los esposos, la primera de las pequeñas grietas que se crean entre dos personas, por las que tarde o temprano la vida introduce su ganzúa y hace palanca.
  • Al fotografiar a las personas no hay que darles tregua ni tiempo de pensar, pues basta un instante para que la espontaneidad se esfume.
  • Alice sintió que las palabras se le agarraban al vientre como plantas trepadoras brotadas repentinamente en la cama.
  • Como si conocer el nombre de un mal equivaliera a curarlo.
  • El paso del tiempo se medía por la pesadez de los ojos.
  • Dependía de aquel mundo, se había atado a él con la obstinación con que uno se ata a las cosas que lo perjudican.
  • Los primeros contactos son siempre los mismos, como las aperturas del ajedrez. No es preciso inventar nada, porque ambos buscan lo mismo. Después el juego sigue su propio derrotero y es entonces cuando se necesita estrategia.
  • Se preguntó por qué no era capaz de ponerlo todo patas arriba, dar rienda suelta a la rabia que sentía, maldecir, romper objetos; por qué prefería que todo pareciera en orden aunque no lo estuviera.
  • Tenía la sensación de haber hecho algo mal, de haber roto el regular transcurso del tiempo.
  • Se puede enfermar de recuerdos.
  • Recordaba, sí, aquel momento, pero había olvidado muchos otros, porque el recuerdo de las personas que no amamos es superficial y se evapora pronto. Lo que quedaba ahora era un cardenal, aunque ya casi invisible.
  • Recapitular… se le antojaba un esfuerzo sobrehumano.
  • Entre dos personas como ellos: dos soledades que se reconocían.
  • Conversaciones nunca entabladas, excusas que dar o recibir, recuerdos que corregir, formaba como una masa petrificada que yacería a profundidades insondables para siempre.
  • Tanto pensó en ello que más que una anticipación acabó pareciendo un recuerdo.
  • Ahora que lo recordaba se sintió estúpido, como se siente uno si piensa cuánto tiempo se pierde deseando estar en otro sitio.
  • El tiempo volaba llevándose consigo más tiempo.
  • La gente no perdía el tiempo, se aferraba a unas pocas casualidades y fundaba sobre ellas su existencia.
  • Las decisiones se toman en unos segundos y se pagan el resto de la vida.

  De VIVIR ADREDE de Mario Benedetti: 

  • Los sentimientos nos otorgan nombre, y con ese nombre somos lo que somos.
  • De Pessoa nos recuerda: “Espera lo mejor y prepárate para lo peor”.
  • Los escépticos van y vienen sin nada. Y lo que es peor, sin nadie. Abrazan el pesimismo como único consuelo. Inventan una tristeza sin lágrimas, dura como una mueca.
  • Cada existencia tiene sus vaivenes, que es como decir sus pormenores.
  • Hay un modo mecánico de entender la vida, un estilo sin escándalos ni hurras, sin el desabrigo de las tinieblas ni el acompañamiento de las melodías.
  • El mundo es un gran escaparate.
  • Los pensamientos pueden ser opacos, pero los sentimientos casi siempre son diáfanos.
  • Hay poses de familia que son una síntesis de tiempo, pero también hay instantáneas que son apenas el pellizco de un pasado minúsculo.
  • Lo imposible es una burla de los dioses.
  • Si tenemos ánimo, paciencia y un poco de ilusión, podemos navegar en la barcaza de la utopía, pero no en el acorazado de lo imposible.
  • A partir de los ecos suelen hacerse pronósticos, casi siempre falsos.
  • La modestia de los árboles es infinita.
  • El mundo del descalzo no precisa de filtros.
  • La naturaleza es en principio una expectativa, una oquedad para ser llenada, una propuesta para el augurio.
  • Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio.
  • Nadie es el dueño de la nada, y la nada es el pozo, el abismo es de nadie.
  • La realidad es un manojo de poemas sobre los cuales nadie reclama derechos de autor.
  • Los que no están, están empero.
  • Sólo echamos de menos un museo de alegrías.
  • La alegría sobreviene después de las ausencias, al fin de las nostalgias.
  • La alegría es un préstamo.
  • En primera instancia somos un destino y en última instancia un disparate. No sé quién se habrá ocupado de crearnos, tan indefensos, tan soberbios.
  • Todos llevamos una filatelia de ausencias.
  • La patria es como el arroz: germina en todas partes.
  • La condición de miserable es un tumor del alma, casi siempre incurable, porque el alma no admite cirugías.
  • El pasado es la única temporada que crece cada día (…) y nunca está completo.
  • En el correo la emoción viene fría pero es capaz de abrigarla.
  • La música es un premio, un recurso, una victoria.
  • En el perdón conviven culpa y disculpa.
  • La memoria es un trozo del infinito.
  • Hay quienes confunden la palabra siempre con la eternidad.
  • El espanto es un compañero incómodo: nunca se muestra a pleno sol sino en la oscuridad más desolada.

De La elegancia del erizo de Muriel Barbery: 

  • Quien siembra deseo, recoge opresión.
  • Su incultura, escudo indispensable contra el recelo ajeno (dicho de René).
  • La lucidez hace amargo el éxito, mientras que la mediocridad alberga siempre alguna esperanza.
  • Estamos programados para creer en lo que no existe, porque somos seres vivos que no quieren sufrir.
  • Mi Everest personal es una exigencia intelectual.
  • ¿Qué es una aristócrata? Una mujer a la que la vulgaridad no alcanza pese a acecharla por todas partes.
  • La ausencia de gusto en mí rayaba en la nada; nada me decía nada, nada despertaba nada en mí.
  • Los que saben hacer las cosas, las hacen; los que no saben, enseñan a hacerlas; los que no saben enseñar enseñan a los que enseñan, y los que no saben enseñar a los que enseñan se meten en política.
  • No hay mayor frivolidad que ser cínico.
  • Hace milenio que, desde el “conócete a ti mismo” hasta el “pienso luego existo”, no se deja de glosar esta irrisoria prerrogativa del hombre que constituye la conciencia que éste tiene de su propia existencia…
  • Hasta entonces había atribuido a mi condición de autodidacta proletaria las razones de mi eclecticismo cultural.
  • Cuando la enfermedad entra en un hogar, no se apodera sólo de un cuerpo, sino que teje entre los corazones una tela oscura que entierra toda esperanza.
  • Resulta siempre muy perturbador descubrir un hábito social dominante allí donde uno creía ver la marca de su propia singularidad.
  • Cuánto mejor sería que compartiéramos unos con otros nuestra inseguridad.
  • La muerte no me da miedo (…) lo que se me hace insoportable es la espera, ese hueco en suspenso del todavía no que nos hace tomar conciencia de la inutilidad de las batallas.
  • La verdadera novedad es lo que no envejece, pese al tiempo (de Las hermanas Munakata de Ozu).
  • El universo todo es compensación. Cuando se es menos rápido se tiene más fuerza.
  • Todo llega cuando tiene que llegar para quien sabe esperar…
  • La Civilización es la violencia domeñada.
  • -Todas las familias felices se parecen (…) no hay nada que decir de ellas.
  • -Pero las familias desdichadas lo son cada una a su manera.
  • Los niños huelen bajo la cáscara de las conveniencias la verdadera textura de la que están hechos los seres.
  • El Arte es la vida, pero con otro ritmo.
  • No me gustan los linchamientos. Nunca honran a nadie.
  • Decoramos nuestros interiores con redundancias
  • Prefiere las historias a las teorías, las anécdotas a los conceptos, las imágenes a las ideas. Lo cual no es óbice para filosofar (refiriéndose a la gente humilde).
  • El tedio nació un día de la uniformidad
  • Personas inteligentísimas consagraron su vida a la cuestión del sexo de los ángeles.
  • Los hijos ayudan a diferir la dolorosa tarea de hacerse frente a uno mismo, y los nietos toman después el relevo.
  • ¡La codicia humana! No podemos dejar de desear, y ello nos magnifica y nos mata. ¡El deseo! Nos empuja y nos crucifica
  • La diplomacia fracasa siempre cuando las fuerzas que se enfrentan están equilibradas. Nunca se ha visto a uno más fuerte aceptar las propuestas diplomáticas del más débil.
  • La literatura (…) tiene una función pragmática. Como toda forma de Arte, tiene como misión hacer soportable el cumplimiento de nuestros deberes vitales.
  • Nada complace tanto a la verdad como la sencillez a la hora de expresarla.
  • ¿Para qué sirve la inteligencia si no es para servir?
  • La miseria es una guadaña: siega en nosotros cuanta aptitud tenemos para la relación con el otro y nos deja vacíos, lavados de sentimientos, para poder soportar toda la negrura del presente.

En El proceso de Franz Kafka: 

  • La justicia debe estar inmóvil, pues de lo contrario la balanza oscila y no puede pesar con exactitud.
  • Contra la justicia nada se puede lograr mancomunadamente.
  • Siempre es necesario -manifestó- empezar por la verdad. Usted quería averiguar algo relacionado con la justicia (…) y decidió comenzar lisonjeándome, hablando de mis cuadros. Eso no me hará sentir rencor hacia usted, porque evidentemente no tenía usted la obligación de saber que no me gusta la adulación.
  • Es muy frecuente que tales cargos oficiosos otorguen una mayor influencia que los mismos cargos oficiales.
  • Mi inocencia no resuelve en absoluto el asunto (…) ¡Es tan compleja y sutil la justicia! Termina por descubrir graves delitos donde no existen.
  • Las objeciones no parecían hacer ningún efecto sobre él, pero aunque hablaba con decisión, quedaba siempre la duda de si lo hacía por convicción o solamente por indiferencia (se refiere al pintor Titorelli).
  • Aun la acusación más desprovista de toda base no queda anulada tan fácilmente, puesto que la justicia, una vez que ha dado forma a la acusación, está firmemente persuadida de la culpabilidad del acusado.
  • ¿Qué clase de absolución es la que usted prefiere? Existen tres clases: la absolución real, la absolución sólo aparente y la prórroga indefinida.
  • Los comentaristas manifiestan que es posible simultáneamente interpretar algo y engañarse respecto a su significado.
  • El texto es perenne y los comentarios suelen generalmente reflejar la impotencia para abarcarlo de los comentadores.
  • Parece que la lógica es irrefutable; sin embargo no es más fuerte que el ansia de vivir.
  • Yo pertenezco a la justicia (…) ¿Para qué puedo necesitarte? La justicia no quiere nada de ti. Te toma cuando llegas y te deja cuando te marchas.

  De La visita del inspector de  J. B. Priestley: 

  • Lo que sé lo he aprendido en la escuela de la experiencia, una maestra dura pero competente.
  • Lo que le ocurrió entonces puede haber determinado lo que le sucedió a continuación, y eso, a su vez, pudo empujarla al suicidio. Una cadena de acontecimientos.
  • Es mejor pedir la luna que robarla”.
  • Se ha suicidado (…) Pero todos ustedes han contribuido a matarla. Recuérdenlo.
  • Todo el género humano es obra del mismo Autor y constituye un solo libro.
  • Ningún hombre es una isla… sino un pequeño fragmento del continente.

  En La Celestina de Fernando de Rojas:  

  • Todas las cosas fueron creadas a modo de contienda o batalla.

  En Obabakoak de B. Atxaga: 

  • En definitiva, eso era la inteligencia, la capacidad de adaptarse a cualquier situación. El que aprendía a adaptarse jamás bajaba a los infiernos. Por el contrario, alcanzaba la felicidad. ¿De qué le habían servido a su padre los libros, las lecturas, las ideas? Sólo para acabar derrotado. Sólo los mezquinos se adaptan a la vida, solía decir su padre. Pero ya no estaba de acuerdo con él. Ni tampoco con la vieja máxima que unía saber y sufrimiento, con aquello de que cuanto más sabe el hombre, más sufre. Tal como se lo decía a sus alumnos, esa mala consecuencia sólo podía darse en el primer peldaño del saber. En los siguientes, era obligado triunfar sobre el sufrimiento.

  En AL FARO de V. Woolf: 

  • La mitad de las opiniones que formamos acerca de los demás son grotescas. Sirven para nuestros propios fines.

  De PLENILUNIO (Antonio Muñoz Molina): 

  • Lo que tarda tanto en llegar es igual que si no hubiera llegado, peor incluso, porque el cumplimiento a destiempo de lo que tanto se deseó acaba teniendo un reverso de sarcasmo.
  • Hay una vanidad sórdida en la cercanía de una desgracia, como en la de un éxito.
  • El peligro forma parte de la tentación.
  • La piedra no tiene la culpa del daño que hace, sino la mano que la arroja.

  De AL PIE DE LA CIUDAD (Manuel Mejía Vallejo): 

  • ¡No quiero ser cometa! Me chuzaría en los filos de las estrellas, me rasgarían los huracanes, me perdería en el viento, me desnucaría en las ramas. ¡Cometa no, yo no quiero ser cometa!
  • El olvido es recuerdo que se tranquiliza.
  • Hacia atrás, ¿qué resta? Palabras que debieron decirse, hechos que nunca variaron el curso de las cosas finales.
  • Abre una gaveta y, al cerrarla, cierra sus posibilidades. En la mano, la pistola es apéndice de su decisión.
  • Sólo encontramos felicidad en el cansancio (…), después de la última fatiga, porque ya nada deseamos. Felicidad es el reposo de los músculos, de las ambiciones, del olvido. Un caminito hacia la suave muerte.

  De EL CUARTO DE ATRÁS (Carmen Martín Gaite): 

  • Es incalculable lo que puede ramificarse un relato cuando se descubre una luz de atención en otros ojos
  • Siempre hay un texto soñado, indeciso y fugaz, anterior al que de verdad se recita, barrido por él.
  • Nunca se descubre del todo el secreto de lo que se tiene cerca.
  • Ningún refugio vale nada, pero no se puede vivir al raso.
  • Siempre he mantenido con la locura unas relaciones espurias, de tira y afloja, de fascinación y cautela, que arrancan de una escena muy antigua.

  De ANDAMIOS de Mario Benedetti: 

  • (Pensaba) Sólo lo imprescindible. Pensamientos cortitos, como telegramas. Miniaturas de reflexión. Apenas para salir del paso y hacerle un regate al estrés”.
  • Fíjate que mi luto no fue vestirme de negro sino quedarme sin risa
  • Hay rencores de larga duración, rencores long play.
  • El miedo es la condición previa al coraje (…), nadie es valiente si no pasa antes por el miedo, el coraje viene de sobreponerse al temor
  • En el subsuelo de la noticia siempre existe un hervidero de rumores.
  • Sigo sin pesadillas, pero en cambio tengo un buen sucedáneo: el insomnio.
  • La voz de los silencios me revela más claves que la voz de los alaridos.

  Y en esta misma obra nos oferta magníficas citas de otros autores: 

  • John Updike cuenta en su autobiografía que a su abuelo, todo un erudito,  la familia le tomaba el pelo diciendo que “ sabía estar callado en doce idiomas”
  • Borges : “Una cosa no hay, y es el olvido”
  • “Ya somos todo aquello contra lo que luchamos a los veinte años”, de José Emilio Pacheco.

  De EL VIZCONDE DEMEDIADO de Italo Calvino: 

  • Si alguna vez te conviertes en la mitad de ti mismo, muchacho, y te lo deseo, comprenderás cosas que escapan a la normal inteligencia de los cerebros enteros. Habrás perdido la mitad de ti y del mundo, pero la mitad que quede será mil veces más profunda y valiosa. Y también tú querrás que todo esté demediado y desgarrado a tu imagen, porque belleza y sabiduría y justicia existen sólo en lo hecho a pedazos.
  • Cada encuentro de dos seres en el mundo es un desgarrarse.

  De EL CABALLERO INEXISTENTE de Italo Calvino: 

  • Combatir al lado de un compañero es mucho más hermoso que combatir solo: alienta y consuela, y la sensación de tener un enemigo y la de tener un amigo se funden en un mismo calor.
  • El arte de escribir historias está en saber sacar de lo poco que se ha comprendido de la vida todo lo demás; pero acabada la página se reanuda la vida y una se da cuenta de que lo que sabía es muy poco.
  • No hay defensa ni ofensa, nada tiene sentido (…). La guerra durará hasta el final de los siglos y nadie vencerá o perderá, quedarán parados unos frente a otros para siempre. Y sin los unos los otros no serían nada y ya tanto nosotros como ellos hemos olvidado por qué combatimos…
  • Todo hombre, al avanzar en años, tiende a cuadrar las cuentas en el balance de su vida.
  • Si infeliz es el enamorado que invoca besos cuyo sabor ignora, más infeliz mil veces es quien probó apenas ese sabor y después le fue negado.
  • La página tiene su bondad sólo cuando la vuelves y está detrás la vida que empuja y descompone todas las hojas del libro. La pluma corre impulsada por el mismo placer que te hace correr los caminos. El capítulo que acometes y aún no sabes qué historia contará es como la esquina que doblarás al salir del convento, que no sabes si te pondrá frente a un dragón, una banda berberisca, una isla encantada, un nuevo amor.

De EL CASTILLO DE LOS DESTINOS CRUZADOS de Italo Calvino: 

  • Tal vez hay dos mujeres en su vida y él no sabe escoger. (…), porque en cada elección hay siempre un reverso, es decir, un renunciamiento, y así no hay diferencia entre el acto de escoger y el acto de renunciar.
  • Llegará el día en que una pluma derribe la torre de Nemrod.
  • Es una antigua y sabia usanza de las cortes que el Loco o Juglar o Poeta ejerzan su función de trastocar o ridiculizar los valores en los cuales el soberano basa su propio dominio, demostrándole que toda línea recta esconde un reverso torcido, todo producto terminado un desbarajuste de pedazos que no concuerdan, todo discurso seguido un bla bla bla.
  • Cortocircuito, larga noche.
  • Es inútil que sacuda y exprima, el alma es un tintero seco.
  • La escritura anuncia todo esto como el oráculo y purifica como la tragedia. (…) La escritura tiene en suma un subsuelo que pertenece a la especie, o por lo menos a la civilización, o por lo menos a ciertas categorías de réditos.
  • ¿La palabra escrita amansa las pasiones? ¿O somete las fuerzas de la naturaleza? ¿O encuentra una armonía con la inhumanidad del universo? ¿O incuba una violencia contenida pero siempre dispuesta a estallar, a destrozar? Explíquese como se quiera, los pintores se han complacido en pintar un león junto a San Jerónimo.
  • La psicología no está hecha para el hombre de acción.

De SI UNA NOCHE DE INVIERNO UN VIAJERO de Italo Calvino: 

  • Las conjuras escapan siempre de manos de sus jefes.
  • Quizá mi verdadera vocación era la de autor de apócrifos, en los diversos significados del término: porque escribir es siempre esconder algo de manera que después sea descubierto; porque la verdad que puede salir de mi pluma es como una esquirla desprendida de una gran peña por un choque violento y proyectada a lo lejos; porque no hay certeza al margen de la falsificación.
  • En el tráfago de la Perspectiva encuentro continuamente personas cuya vista me resulta por varias razones desagradable : mis superiores jerárquicos porque me recuerdan mi condición de subalterno, mis subalternos porque detesto sentirme investido de una autoridad que me parece mezquina.

De EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO de J. D. SALINGER: 

  • “Lo que distingue al hombre insensato del sensato es que el primero ansía morir orgullosamente por una causa, mientras que el segundo aspira a vivir humildemente por ella”, nos dice que opina el sicoanalista Wilhelm Shekel.
  • La educación académica te proporcionará algo más. Si las sigues con constancia, al cabo de un tiempo comenzará a darte una idea de la medida de tu inteligencia. De qué puede abarcar y qué no puede abarcar. Poco a poco comenzarás a discernir qué tipo de pensamiento halla cabida más cómodamente en tu mente. Y con ello ahorrarás tiempo porque ya no tratarás de adoptar ideas que no te van, o que no se avienen a tu inteligencia. Sabrás cuáles son exactamente tus medidas intelectuales y vestirás a tu mente de acuerdo con ellas.
  • No cuenten nunca nada a nadie. En el momento en que uno cuenta cualquier cosa, empieza a echar de menos a todo el mundo.

  De EL LÁPIZ DEL CARPINTERO de Manuel Rivas: 

  • Hay tascas que son universidades.
  • La enfermedad mental, pensaba el pintor, despierta en nosotros una reacción expulsiva. El miedo ante el loco precede a la compasión, que a veces nunca llega. Quizá, creía él, porque intuimos que esa enfermedad forma parte de una especie de alma común y anda por ahí suelta, escogiendo uno u otro cuerpo según le cuadre. De ahí la tendencia a hacer invisible al enfermo. (…) El pintor quería retratar las heridas invisibles de la existencia.
  • Si empezaba el día maldiciendo, ya no tenía marcha atrás, como quien cava y cava un pozo de mierda bajo los pies.
  • Que tengas una larga vida para que crezca en ti el virus del remordimiento y te pudras en vida.
  • La justicia pertenece al campo de las fuerzas del alma. Y por eso puede brotar en los lugares menos propicios, pues cuando la llamamos, allí acude, a veces con la venda en los ojos pero atenta de oído, desde no se sabe muy bien dónde.
  • Extendida al clareo, cada pieza de ropa cuenta una historia.
  • Hable lo menos posible. Las palabras, por imperiosas y malsonantes que sean, son siempre una puerta abierta a los diletantes, y los más débiles se agarran a ellas como un náufrago al palo del mástil. El silencio, acompañado de gestos rotundos, marciales, tiene un efecto intimidatorio. Las relaciones entre humanos, no se olvide, siempre se establecen en términos de poder.
  • Lo que hace Dios es guiar el agua de la historia, de la misma forma que el molinero dirige el curso del río. Dios combate el pecado, no el pecadillo, eso es cosa nuestra, por medio de la confesión, el arrepentimiento y el perdón.
  • ¿Tú sabes lo que es el dolor fantasma ? (…) Dicen que es el peor de los dolores. Un dolor que llega a ser insoportable. La memoria del dolor.
  • La verdad es que cuando te quedas mucho tiempo mirando, el cielo se va poblando de más y más estrellas. Dicen que hay algunas que las vemos pero que ya no existen. Que tarda tanto en llegar la luz que, cuando llega a ti, ya están apagadas. Manda carajo, Ver lo que ya no existe.

  De SEIS PROPUESTAS PARA EL PRÓXIMO MILENIO de Italo Calvino: 

  • El cuento es un caballo: un medio de transporte con su andadura propia, trote o galope, según el itinerario que hay de seguir, pero la velocidad de que se habla es una velocidad mental.
  • La rapidez y la concisión del estilo agrandan porque presentan al espíritu una multitud de ideas simultáneas, en sucesión tan rápida que parecen simultáneas.
  • Hay valores contrarios no excluyentes: “así como en mi elogio de la levedad estaba implícito mi respeto por el peso; así esta apología de la rapidez no pretende negar los placeres de la dilación”
  • “En la vida práctica el tiempo es una riqueza de la que somos avaros”. Y “cuanto más tiempo economicemos más tiempo podremos perder”
  • “la muerte está escondida en los relojes, como decía Belli (…) Si la línea recta es la más breve entre dos puntos fatales e inevitables, las digresiones la alargarán”
  • “Le bon Dieu est dans le détail”, nos recuerda que decía Flaubert.
  • La excesiva ambición de propósitos puede ser reprobable en muchos campos de actividad, no en literatura. La literatura sólo vive si se propone objetivos desmesurados, incluso más allá de toda posibilidad de realización. La literatura seguirá teniendo una función únicamente si poetas y escritores se proponen empresas que ningún otro osa imaginar.
  • Cada vida es una enciclopedia, una biblioteca, un muestrario de estilos donde todo se puede mezclar continuamente y reordenar de todas las formas posibles.

  De UN VENENO LLAMADO AMOR de Carmen Posadas: 

  • Vivimos en una época extraña, en la que uno persigue sueños de pasiones eternas, pero se conforma con amores efímeros.
  • El amor es una nebulosa.
  • Vivimos en la nostalgia del amor loco.
  • Todos no somos más que víctimas de un mito, un mito que Occidente arrastra como un dulce lastre desde el siglo XII: el mito de la pasión.
  • Amor y muerte: éstos son los ingredientes de una buena historia.
  • La ausencia refuerza el deseo y concede una prórroga a la pasión. Así que cuando la muerte arrebata al amante el objeto de su amor, la pasión se convierte en algo inextinguible.
  • Las heridas se cierran, pero las cicatrices del corazón nunca desaparecen. No olvidamos, nos conformamos.
  • Sentimiento de culpa y vocación redentora son dos bultos que pesan más en el bagaje emocional de la mujer que en el del hombre.
  • Un eslogan feminista de los setenta rezaba: “La mujer sin hombre es un pez sin bicicleta.” Dicho de otro modo, el hombre es más bien un estorbo.
  • Mentiras piadosas y conformismo social muchas veces corren parejos.
  • El que hace sufrir y luego sabe aliviar o atenuar el dolor y el temor llega a ser imprescindible para el otro. Actúa como el padre que castiga a su hijo y luego le consuela cuando llora. Aunque el castigo sea injusto, el niño lo acepta.
  • Con él la vida puede ser un infierno, pero sin él es un vacío. El amante pasional incinera sus propias necesidades para agradar al ser amado.
  • La pasión es mortal cuando algunos breves momentos de placer intenso ya no llegan a compensar una eternidad de sufrimiento.
  • Por ser obsesiva, la pasión es antisocial. En efecto, la víctima de la pasión concentra su imaginación en una sola imagen, la del ser amado. A partir de entonces, el mundo se desvanece.
  • El rodillo pasional aprieta y aplana todos los prejuicios.
  • La pasión no correspondida aplica una política discriminatoria en la pareja: uno sale ganado mientras el otro lo pierde todo.
  • Los psicólogos consideran que el infanticidio es un suicidio simbólico.
  • No todos tiene la suerte de Penélope, cuyo retiro voluntario durante más de veinte años fue recompensado por el regreso de Ulises.
  • La venganza es manjar de los dioses…
  • La desesperanza es una enfermedad mortal.
  • Post coitum omne animal triste.
  • La razón le echa un pulso a la pasión.
  • Es imposible poseer del todo al otro, por eso se inventó la fidelidad.
  • Creen matar por amor, pero matan por amor propio.

17 comentarios

  1. Nuria said,

    abril 9, 2010 at 11:40 pm

    Guauuuu! Vaya colección de citas, dichos o dimes y diretes. Me gustan las frases célebres impactantes… Y parafraseando:
    Creemos leer por amor al arte y leemos para amar nuestra concepción artística.
    No me ha quedado muy logrado, quiero decir que todos buscamos encontrarnos en los pensamientos de los otros.
    Un saludo

  2. joaquin sabina said,

    julio 17, 2011 at 10:43 pm

    •De todo guarda el Archivo memoria, pero pocos son los recuerdos que se pueden rescatar.
    – Creo saber quien eres, demasiadas coincidencias, la ciudad, tus inquietudes literarias, los “ojos de gato”, etc etc

    Seguiré indagando y leyendo este “pedazo de blog”.

    • julio 19, 2011 at 1:36 pm

      Hola, Joaquín Sabina:
      ¿Seré quien piensas que soy?
      ¿Eres quien intuyo que eres?
      Espero que entre mis “ojos de gata” y tu “in-salva-ble” capacidad de análisis nos reconozcamos en nuestros respectivos archivos de datos internautas y “ciclovelocípedos”.
      Encantada de que este pequeblog te parezca un “pedazo” de blog.
      Un abrazo.

  3. noviembre 24, 2011 at 7:27 am

    I am often to blogging and i really appreciate your content. The article has really peaks my interest. I am going to bookmark your site and keep checking for new information.

    • noviembre 24, 2011 at 10:42 pm

      Thanks Katerina. I am happy that you think that. I hope see you soon here (I don´t know if you understand my English).

  4. noviembre 26, 2011 at 7:34 pm

    This is very interesting! Great information and it is also very well written. I will bookmark and comeback soon.

    • noviembre 27, 2011 at 12:30 am

      Thanks you very much. I am happy that you think that. I hope see you soon here (I don´t know if you understand my English).

  5. ABBA tribute said,

    noviembre 26, 2011 at 7:50 pm

    I would say it can be my extremely 1st time viewing your web site. I can undoubtedly write that it contains a great number of helpful points. Excellent website. I just finished mine and i was looking for some ideas and you gave me a couple of. Great read!

  6. mayo 6, 2012 at 7:26 pm

    Lovely just what I was looking for. Thanks to the author for taking his clock time on this one.

  7. julio 31, 2012 at 4:30 pm

    I simply want to tell you that I am just beginner to weblog and honestly enjoyed your web page. Most likely I’m going to bookmark your blog . You certainly have good well written articles. Thank you for sharing with us your web site.

  8. dr dre beats said,

    septiembre 26, 2012 at 1:58 pm

    How-do-you-do, just wanted you to know I have added your site to my Google bookmarks because of your extraordinary blog layout. But in earnest, I think your site has one of the freshest theme I’ve came across. It really helps make reading your blog a lot simpler.

  9. septiembre 28, 2012 at 4:22 am

    Great stuff from you, my friend. Ive read your posts before and you’re just Awesome! I love what you’ve got here, love what you’re saying and the way you say it. You make it entertaining and yet you still manage to keep it smart & to the point. I cant wait to read more from you. This is really a great & very well blog!

  10. mijola ads said,

    febrero 12, 2013 at 4:57 am

    This weblog is impressive. Thanks and keep up the superior job!


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: