POR AMOR AL ARTE

 Todos tenemos un autor de cabecera, un libro fetiche, un poema amuleto… o varios.
A mí me cuesta mucho escoger por dos razones: la primera, que no soy nada mitómana, el mejor escribano echa un borrón y seres deplorables han sido en alguna faceta de sus vidas pura sensibilidad. Simplemente por el hecho de intentarlo, cualquier escritor merecería ser leído o perdonado. Segundo, porque cuando la infinitud de los intereses y de los gustos nos abocan a individuos y obras dispares, toda selección nos traiciona en parte y, al cabo, acaba defraudándonos.

Así todo, siempre hay débitos y “padres” que nunca pueden faltar. Por eso, me obligo a meditar y escoger algunos de mis poemas favoritos.

Benedetti me descubrió cómo hay que ponerse en el lugar del otro, empatizar, simpatizar, humanizar toda situación. De ahí a poetizar, un paso más:

HAGAMOS UN TRATO

Compañera
usted sabe
que puede contar
conmigo
no hasta dos
ni hasta diez
sino contar
conmigo.
Si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o talvez porque existe
usted puede contar
conmigo.
Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo.
Pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe
que puede
contar conmigo.

TÁCTICA Y ESTRATEGIA

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo
ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo
ni sé
con qué pretexto
por fin
me necesites.

DEFENSA DE LA ALEGRÍA
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar

 

Ya se sabe que lo peor contra el amor es el amor propio herido, y el rechazo amoroso tiene todas las papeletas para ganar la medalla de oro en la olimpiada del desdén y el desamor. Así, quién no habrá pensado -al perder a un amor- que éste también perdía lo suyo al no haber sabido apreciar lo que tenía, y se habrá dicho con otras palabras lo que Ernesto Cardenal expresa en AL PERDERTE YO A TI:

Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:
yo porque tú eras lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti
pero a ti no te amarán como te amaba yo.

Que la vida iba en serio siempre lo pensé, por eso cuando leí por primera vez este poema sentí como si su autor hubiera estado leyéndome el pensamiento o husmeando en mi interior. ¿Se puede uno sentir más identificado?

 NO VOLVERÉ A SER JOVEN 

(de Jaime Gil de Biedma en Poemas póstumos)

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

 
En esta misma línea se halla la aceptación de lo inevitable por parte de mi admirado poeta y articulista Manuel Alcántara capaz de reflexionar sobre los acontecimientos cotidianos con tanta mordacidad como humanidad, sin concesiones a la galería y profundamente.

EL VINO DE LOS MUERTOS

(de Manuel Alcántara en Manera de silencio)

Recuerdo el porvenir. Todo se sabe.
Lo que me espera es una vieja historia;
la muerte empezará por la memoria,
a vivir le echarán tierra y un ave

volará dicen (mucha duda cabe).
Lo demás nada importa, es trayectoria;
lo demás es dar vueltas a la noria.
Tenerse que morir, eso es lo grave.

El silencioso vino de los muertos
diariamente me bebo trago a trago
con la incontable sed de los desiertos.

Todo para acabar donde se empieza;
ya no sé si es vivir esto que hago,
la muerte se me sube a la cabeza.

Si quieres leer más de mis autores favoritos, ve a la página que llamo precisamente así. Ninguno de los autores que en ella aparecen tiene desperdicio.

Uno de mis autores favoritos, Pedro Salinas, poeta del amor -no por intelectual menos hondo-, reivindica a la amada más allá de su apariencia y de lo que vean en ella quienes miran superficialmente:

SÍ, POR DETRÁS DE LAS GENTES

Te busco.
No en tu nombre, si lo dicen,
no en tu imagen, si la pintan.
Detrás, detrás, más allá.

Por detrás de ti te busco.
No en tu espejo, no en tu letra,
ni en tu alma.
Detrás, más allá.

También detrás, más atrás
de mí te busco. No eres
lo que yo siento de ti.
No eres
lo que me está palpitando
con sangre mía en las venas,
sin ser yo.
Detrás, más allá te busco.

Por encontrarte, dejar
de vivir en ti, en mí,
y en los otros.
Vivir ya detrás de todo,
al otro lado de todo
-por encontrarte-
como si fuese morir.

SI ME LLAMARAS, SÍ…

¡Si me llamaras, sí,
si me llamaras!

Lo dejaría todo,
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!

Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
-¡si me llamaras, sí, si me llamaras!-
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.

Nunca desde los labios que te beso,
nunca desde a voz que dice:
“No te vayas.”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: