RESEÑAS MINI PARA MAXI LITERATURA

 

1.

MIL Y UN CUENTOS DE UNA LÍNEA

La editorial Thule recoge microcuentos de una sola línea seleccionados por Aloe Azid de más de ciento cuarenta autores: Augusto Monterroso a Eduardo Galeano, Adolfo Bioy Casares, Franz Kafka, Ramón Gómez de la Serna, Max Aub, Andrés Neuman o Ana Mª Shua. Líneas que se despliegan como si las llevara el viento, ascendiendo o descendiendo por las páginas, apaisadas y de tamaño especial, alargadas como las propias líneas (enunciados que aquí por el tamaño del blog ocuparán más de una en algún caso), o que dibujan a modo de acrónimos aquello que relatan. Los microcuentos se agrupan en pequeños apartados que tienen en común una de las palabras que los agrupa, y así tenemos: “Cruce de líneas”,  “Seres alienados”, “Érase una línea”, “Más allá de la línea”, etc (veintiséis capitulillos de estos).

Gabriel Jiménez Emán encabeza la antología con el siguiente:

LOS 1001 CUENTOS DE 1 LÍNEA

Quiso escribir los 1001 cuentos de 1 línea, pero sólo le salió uno.

De todos es sabido que la sencillez a veces está reñida con la brevedad y que, cuanto más imbuido de literatura está uno, el manantial de las ideas fluye con tal caudal que puede temblarle el pulso para acotarlo. ¿Cómo poner puertas al campo?

Sirva esto para elogiar a los que con esa escasez de medios impuesta construyen una peripecia tal que perduramos pensando en ella tras el chispazo. ¡Ah! y recordemos que la literatura es una pasión y un juego que se aprende por ensayo-error, que exige una lectura atenta y poda y repaso disciplinado si nos atrevemos con ella, pero que nos acerca al paraíso de lo deseado:

EL ANCIANO FILÓSOFO de Javier Villafañe:
Escribir es borrar.

CUENTO IMPOSIBLE de Isidoro Blaistein

Soy tan feliz.

Gozad de otros cuantos:

FECUNDIDAD de A. Monterroso:

Hoy me siento bien, un Balzac; estoy terminando esta línea.

FANATISMO de Hellén Ferrero:

El asceta se negó a entrar en el Paraíso.

EL RESISTENTE de Ricardo Labra:

Soy un transgresor. Cumplo todas las normas.

EL TAMAÑO DE LA CÁRCEL  de René Avilés Fabila:
El animal que vive dentro de una jaula únicamente ve a un prisionero con más espacio que el suyo.

CUENTO DE TERROR de Andrés Neuman:
Me desperté recién afeitado.

De Rafael Pérez Estrada:

El sueño americano tiene espacios publicitarios.

CABALGANDO de Aloe Azid:
Monté una yegua y tuvimos un centauro.

EL CUERVO  de Jules Renard:

El acento grave sobre el surco.

En “La línea sauria” se agrupan los micros metaliterarios que hacen un guiño a los lectores. Variaciones sobre el famoso “El dinosaurio” de Monterroso que nos ponen cuando menos una sonrisa en los labios:

LA CULTA DAMA de José de la Colina:

Le pregunté a la culta dama si conocía el cuento de Augusto Monterroso titulado “El dinosaurio”.

-Ah, es una delicia -me respondió-, ya estoy leyéndolo.

Metaliteratura (y poesía) en estado puro encontramos también en uno del apartado de “Meteolínea” titulado LA MAR QUE ES EL MORIR de Luis Britto García:

El mar se va muriendo ola tras ola.

Y en “La línea especular” nos esperan varias sorpresas que trascienden el contenido y se trasladan a la forma.

Yo me despido con dos de Rafael Pérez Estrada de una fuerza inusitada, a medio camino entre la greguería, el aforismo, el verso y un contundente micro:

445.

La sombra es el reverso del alma.

722.

Incineran al poeta para que sea nube.

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2 comentarios

  1. mierdaaaaaa said,

    febrero 9, 2015 a 6:19 pm

    esto no es para nada un cuento ;,)


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