A LA CAZA DE LAS PALABRAS

   

 

Ana María Shua es una narradora argentina que ha cultivado la novela (Soy paciente, Los amores de Laurita, La muerte como efecto secundario o El libro de los recuerdos), el cuento (Los días de pesca o Historias verdaderas), la poesía y la narrativa infantil; pero conocida sobre todo como microrrelatista -al menos en España- y considerada una maestra del género no apta para paladares sin refinar (como muy bien dice Fernando Valls).
Por lo que rastreo en la red, el microrrelato (brevísima narración de la que a menudo un componente sustancial es el título y que aúna sugerencia, sorpresa, humor y emoción) empieza a ser un clásico de la ficción, o de la minificción o de la narrativa pigmea o de… encasillar con denominaciones no es lo mío, aunque pueda tener un indiscutible valor didáctico aquí no estamos para enseñar sino para… para…, ¡qué sé yo!, comentar, opinar, descorrer las cortinas de nuestro pensamiento, limpiar de telarañas nuestro cerebro y dejarnos llevar de las palabras ajena y propias.

Es este un libro voluminoso, compuesto de 400 de microrrelatos de  varios libros anteriores. Cazadores de letras, subtitulado Minificción reunida, agrupa los microrrelatos de La sueñera (1984), Casa de geishas (1992), Botánica del caos (2000) y Temporada de fantasmas (2004), así como del inédito Fenómenos de circo.  

Leerlo de un tirón puede costar tanto como leer una antología poética  sin descanso. Hay géneros que necesitan un cierto reposo entre la lectura de unas páginas y las siguientes, que se celebran más si se beben a sorbitos, un atracón resulta tan mortal como una sobredosis.
Al contrario de lo que pudiera parecer, su brevedad no se debe a los lectores apresurados, esos que se descuelgan con reflexiones e impresiones traídas por los pelos, sino que requieren ser releídas concienzudamente, en el silencio de la noche mientras el resto duerme, con vocación de cirujano y vate, y con paciencia, porque no todos se dan en el primer encuentro y alguno, incluso, se resiste a ser analizado.
 

 
Shua conocedora de los recursos del género, se mueve sutil, flexible, versátil, certera, por los entresijos de las historias. Da la vuelta a los tópicos y las frases hechas, subvierte la realidad y la fantasía para que, en este caso, la ficción supere a la realidad en materia imaginaria. Así, juega con el  estrecho linde que separa y une la vigilia al sueño, la vida y la muerte, el más allá y el más acá, lo decente y lo indecente, lo erótico y lo sobrio, lo políticamente correcto y lo correctamente apolítico, la retórica semi lírica y la sencillez humorística, lo infantil y lo senil, lo ilógico y las conexiones lógicas soterradas que establece con lo demás, las paradojas y las antítesis, la intertextualidad y la creatividad, el absurdo y las presuposiciones del lector, obligado de continuo a hacer inferencias.

Si la Literatura se define como el territorio del extrañamiento, Shua es capaz de lograr relatos que rezuman extrañeza y en los que se confunde lo cotidiano con lo mítico. Es capaz de humanizar -en el peor sentido del término- los más extraños objetos que, de repente, se comportan como ególatras y rebeldes seres humanos. Y de sortear los que algunos (yo no) consideran las asechanzas del género: el chiste (no siempre fácil), el mero ingenio, los telegramas lúdicos y la obviedad sintética.
 
Sin embargo, aunque a la postre el poso que deja es de regusto, siento disentir de aquellos que ven en todos los relatos que firma el magisterio indudable de un genio de las letras; la verdad es que durante la lectura algo en mi interior rechinaba. Creo que junto a valiosísimos relatos hay otros prescindibles o de menor altura. Me dio la sensación de que el conjunto era desigual. Los de La sueñera me parecieron de los mejores, seductores sin alharacas. Los de Casa de Geishas me gustaron más cuando dejaron su poso, primero me parecieron algunos previsibles y otros demasiado imprevisibles. Botánica del caos para mí pierde fuelle (excepto quizá el apartado que reza L”iterarias”) y sólo recobra altura en mi opinión según avanza Temporada de fantasmas. El inédito Fenómenos de circo, aunque no está mal, me trae a la mente los poemas circenses del último premio Cervantes, José Emilio Pacheco, y a la hora de comparar -por la temática y pese a ser géneros distintos- no hay color a favor del segundo. En fin, ya sé que para la mayoría es una autora de culto, pero opino que hubiera estado mejor una selección de estas obras más que su edición completa conjunta. Nunca llueve a gusto de todos. ¿O no?
 
 

 La dificultad y la sencillez, el miedo y el juego se dejan entrever en el siguiente ejemplo:

    
NAUFRAGIO 
¡Arriad el foque!, ordena el capitán. ¡Arriad el foque!, repite el segundo. ¡Orzad a estribor!, grita el capitán. ¡Orzad a estribor!, repite el segundo. ¡Cuidado con el bauprés!, grita el capitán. ¡El bauprés!, repite el segundo. ¡Abatid el palo de mesana!, grita el capitán. ¡El palo de mesana!, repite el segundo. Entretanto, la tormenta arrecia y los marineros corremos de un lado a otro de la cubierta, desconcertados. Si no encontramos pronto un diccionario, nos vamos a pique sin remedio.
Algunos otros ejemplos:
I 25

Mi papá no está contento conmigo. Me mira más triste que enojado porque sabe que le oculto un secreto. Estás muerto, quisiera decirle. Pero tengo miedo de que no venga más

II Golem y rabino IV

¡No me obedezcas! -ordenó su Amo al perplejo Golem que, ansioso por cumplir su orden, la desobedeció al instante, mostrándose aún más servil que de costumbre.

III El premio

Todo tiene remedio, menos la muerte, aseguró el buen hombre durante toda su vida. Y tan bueno fue, que los Jueces decidieron no otrogarle la reencarnación para no decepcionarlo odesmentirlo.

III Vuelo de libertad

Abrí su jaula, y a través de la ventana de la torre lo lancé hacia la vida. ¡A volar!, le dije. Pero quien nace prisionero le teme a la libertad. Me lo recordó, desesperado, su ladrido final.

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2 comentarios

  1. Alucinada said,

    mayo 31, 2010 a 5:35 pm

    Tenía entendido que era una fuera de serie. De todos modos, a veces, uno crea fama y se echa a dormir. No creo que sea el caso, pero pienso que los autores más interesantes a veces no están a la altura y los pequeños, a veces, llegan a cotas que cualquiera hubiera pensado inaccesibles para un don Nadie. El micro que escoges resulta curioso y de gran interés como ejemplo de campo semántico para una clase de lengua.

    • junio 13, 2010 a 11:16 pm

      Y es realmente buena, sólo digo que no siempre, como es lógico, están todas sus producciones -desde mi humilde punto de vista- a igual altura. Algunas me parecen asombrosas, otras no me llegan igual, es ley de vida más que un juicio de valor. Leerla siempre reporta beneficios.


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