NUESTRA HISTORIA ES LA HISTORIA NATURAL

PACIENCIA

Deja correr las aguas que el valle anegan.

Cuando llegue la calma, el río encauzará

su estrofa sempiterna, florecerán las lomas,

caerá el fruto maduro del árbol más paciente,

y sonreirás de nuevo como si no existiese

la muerte ni el ahogo.

                                          Y sonreirás de nuevo

con temor a perderlo, como sonríe el hombre

que ha mudado la piel, infanticida,

para poder sanarse de sus múltiples sueños

con esa valentía de quien se sabe enfermo,

y valorarás el valle efímero que venció aquel invierno.

Deja correr las aguas que siempre el tiempo aquieta.

No luches con el viento, titán de largas trenzas…

Quizá hoy te sientas como una veleta que la brisa orea,

como un espantapájaros clavado en un estanque,

como un paraguas en medio del desierto,

como una chuchería en manos de un anciano,

como una servil rueca que un frágil manco observa,

con tus muñones húmedos o tus puños cerrados

sin saber para qué tanto apretarlos.

Te llegará el momento. Deja correr las aguas

que volverán de nuevo, cansadas, tal vez en punto muerto…

Entonces… su marea, ve y ven oscilante, anegará

las huellas de toda tu impotencia. Mientras el sol

apriete con sus carnes celestes su curso intransigente,

deja correr las aguas… para que tu momento llegue.

          SUEÑO VEGETAL

Apenas contrariados los bosques de las almas,

gimen  sus altas copas y sus turgentes ramas

que vientos favorables hacen acompasar.

Y recuerdan los pétalos de los labios besados.

Los mástiles de antaño de la tropa de árboles

de puntillas se alzan de cara al horizonte,

atisban arco iris, pergeñan un paisaje

y el húmedo verdor de selva virginal

planea en sus entrañas y vibra la patraña

de la inmortalidad.

                                   Las flores son espinas

arrancadas por manos sin pensar. Sin fulgor

plagia al verde el marrón criminal, y otoñiza

los días de tala y de sequía.

                                           La verde indiferencia

su abulia posa en las caídas hojas de los parques

con que juegan los niños, y el viento barrendero

peina las invisibles greñas de seres que se arrastran.

La sociedad enferma. ¿Quién nos oxigenará?

Nuestra historia es la Historia Natural…

Germinamos como hierba regada sin descanso

en las casas ajenas y en las propias.

Medramos como trepadora hiedra,

polinizamos, florecemos, damos fruto

que cae cuando a su sazón llega.

No nos hacemos humo sino humus

cuando la Parca llega.

Nuestro hogar es un raro jardín botánico.

Mitad vergel, mitad algaida, con un impulso

de ascensión arbóreo. Sus sentimientos fósiles

enraizados en la tierra como esclavos,

escaladores del cielo al que aspiramos

con un afán conífero y una certeza caduca.

Duros, blandos, a veces maleza en el estuario,

a veces parásitos como el muérdago,

a veces palmera, ciprés, pino desasidos

de sus pies de barro y cautiverio,

celestiales, ligeros, libres, altos.

Y cuando el amor arrecia, bosque primario,

el locus amoenus asaeta los sentidos

y el murmullo de la hiedra en el muro

humedece el silencio y arremete

contra la sequedad de los instintos.

Pero ¡ay! si las azucenas pierden su pureza,

el laurel ya no es guirnalda ni trofeo,

el roble pierde su robustez y la palmera,

su porte de odalisca entre hojarascas,

la fotosíntesis empieza a no ser sabia

y su savia sabe seca y salobre y se sumerge

en el cantón del despilfarro, mientras su medio

ambiente demediado pierde verdor, oxígeno y futuro.

Y nos ahogamos. En medio de la polución

de la ignorancia, en la farragosa espesura de las sardas.

Vegetamos, palidecemos, asfixiamos el planeta

que nos vio nacer. Y no hay flor de loto ni heráldica

que ilumine el olvido, ni Narciso ve hermoso su reflejo

en el espejo de las aguas, ni la trinidad del trébol hallará

el cuarto pétalo ignoto de la suerte.

¡Hibernen las barbaries industriales,

sus cizallas, las palabras de hojarasca…

y se renueven los manglares!

Sí, nuestra historia es la Historia natural:

No perduraremos si perturbamos

el impenetrable y frágil quehacer silvano

del bosque y la espesura.

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6 comentarios

  1. enero 22, 2011 a 1:58 am

    Muy admirable Elena:
    Un millón de gracias por tu apoyo y consideración hacia nosotros.
    He ingresado tu poema, el cual quedó registrado con el siguiente link:
    http://literaliamexicopoesiaplacer.blogspot.com/2010/12/tercera-etapa-certamen-internacional-de.html?showComment=1295656363900#c3920847788825672707
    Enfatizo mi agradecimiento y respeto a tu gentil persona:
    Arturo

  2. enero 21, 2011 a 5:15 pm

    Gracias, Arturo, por la invitación a participar en este concurso. Estaré encantada de que me inscribas.
    Un abrazo literario en la distancia.
    Elena

  3. enero 20, 2011 a 7:41 pm

    Muy apreciable Elena:
    Te estoy invitando muy cordialmente para que me permitas inscribir tu poema Paciencia, en nuestro Concurso Internacional de Poesía.
    Será un placer contar con tu participación.
    Atentamente:
    Arturo Juárez Muñoz
    http://www.literaliamexico.blogspot.com

    Si así lo deseas, tú misma puedes hacer la inscripción del poema que desees.

  4. Ave canora said,

    octubre 29, 2010 a 8:39 pm

    Uhmm, me huele a verde, a fresco, a paisaje natural, a yerba húmeda y veredas de antaño.


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