EL OLVIDO QUE SEREMOS

El antioqueño Héctor Abad Faciolince (Medellín, 1958), que inició estudios de medicina, filosofía y periodismo (sin concluir ninguno) y estudió lenguas y literaturas modernas, columnista en diversas publicaciones, traductor de obras de autores italianos y editor,  ha publicado libros de diversos géneros: relatos, ensayo (Palabras sueltas), viajes (Oriente empieza en El Cairo), alguno inclasificable como Tratado de culinaria para mujeres tristes (en que combina recetas de cocina verdaderas y falsas); aunque destaca como novelista con obras como Fragmentos de amor furtivo (en que dos amantes se recluyen en casa y se dedican a contarse cuentos, en la línea de las novelas tipo El Decamerón, Los cuentos de Canterbury o Las mil y una noches), la experimental Basura sobre un escritor fracasado (I Premio Narrativa Innovadora Casa de América) y Angosta (2003, mejor novela extranjera del año 2004 en China).

Obra de carácter confesional que se hunde en lo autobiográfico para revelar un episodio fatídico de la vida (la muerte) de su progenitor sin caer en melodramas, El olvido que seremos cala hondo. No sólo al indagar en el tema de las pérdidas trascendentales y el desasosiego que conllevan, sino por constituir una forma de superación del sufrimiento que su asesinato le produjo al tiempo que de perdón por medio de esta mínima venganza narrativa.
El tema del asesinato del padre y la consiguiente orfandad del autor simboliza la clausura del mundo “azul” (ideal, incomparable, sin fisuras ni temores pero que no volverá) de la infancia y la juventud, que le hará  adentrarse en el de la madurez (seno de rebeldías y escepticismo, de protesta contra la divinidad por consentir con su indiferencia inhumana la injusticia terrenal, de inseguridad ante la ausencia del apoyo incondicional del padre…). 

Mientras que la figura del padre suele adquirir en la Literatura la vertiente de autoridad rayana en el autoritarismo, de manera que el orden que representa con frecuencia se hace dictatorial y esa paternidad se relega a la esfera de los deberes y las recriminaciones y adolece de falta de ternura; Héctor Abad Gómez es dibujado con los trazos de padre ideal -en lo que atañe a la ternura, no como sostén económico familiar-, así es: amoroso, comprometido con el dolor ajeno (de ahí que prefiera la medicina preventiva a la curativa sin más), solidario con el pobre y el enfermo, tolerante, justo, benévolo, comprensivo, cristiano de corazón, marxista en su ideología económica y liberal en política, con gran sensibilidad para la música y la poesía… 

Sin embargo (o por ello), su padre fue amenazado muchas veces, pese a lo cual ni se exilió ni se calló, sino que siguió denunciando la corrupción institucional y la violencia gratuita que sembraba de muerte su país, hasta su asesinato en agosto de 1987 -con 65 años- a manos de dos sicarios paramilitares. En el bolsillo del pantalón guardaba un soneto de J. L. Borges, Epitafio (¿apócrifo?, en Un poema en el bolsillo, una de las tres historias que reúne en  Traiciones de la memoria, relata cómo -a modo de reportaje casi policiaco- logró demostrar que ese poema testigo de su asesinato era de Borges, como siempre creyó, y no de Harold Alvarado Tenorio), del que tomaría el título para su obra (“Ya somos el olvido que seremos”).

Contravenir esa tradición literaria de conflictividad paterno-filial, en que destaca el padre tiránico y cercenador del hijo (Kafka) o el ser desconocido (Joseph Roth. También los hijos sin padre de mujeres violadas, frecuentes en la literatura hispanoamerica como muestra Mejía Vallejo en El día señalado) es donde descansa la originalidad del narrador colombiano que llega a decir: “Amaba a mi padre por sobre todas las cosas… Amaba a mi papá con un amor animal”. Si la Literatura es el arte de atraer por medio de la palabra y la extrañeza, esta obra con ese padre tan “maternal” se instala de pleno en ella, sin alardes de estilo, con sinceridad y cercanía (quizá gracias a los detalles domésticos y cotidianos en que se explaya).

El escritor ha necesitado tiempo, casi dos décadas, para afrontar esta pérdida y poderla plasmar por escrito, para sacarse esos recuerdos “como uno se saca un tumor”, para cicatrizar su historia personal sin afán de revancha, al tiempo que como ofrenda a su progenitor al retratar el profundo amor que se profesaban. Corroborar el pasado a fuerza de rescatarlo en su novela-diario se convierte en una forma de devolverle a la vida, recrearlo, perpetuarlo. Podríamos decir que remeda en prosa con detalle y distancia las exquisitas coplas manriqueñas.

En cuarenta y dos capítulos, el hijo documenta la biografía del padre ejemplar y la historia patria de la segunda mital del siglo XX, entreverando los entresijos de la Colombia reciente con los de su saga familiar. El narrador, el único hijo varón de los cinco descendientes, observa en su propia casa las dos tendencias que se enfrentan en el país (la tradicional católica y la progresista anticlerical) sin que la sangre llegue al río en el hogar por el respeto y el amor del matrimonio.

En El olvido que seremos, las víctimas se humanizan al hacer recuento de sus quehaceres cotidianos y sus lazos sanguíneos o afectivos. Y sus verdugos, unos con nombre y apellidos (los poderosos, gran parte de los acólitos de la Iglesia) y otros sin él (los sicarios) pierden su inmunidad, aunque se les trate sin el resquemor propio del odio o la venganza, para mostrar la magistral lección de la convivencia que su padre -en artículos sin resonancia social- intentó enseñar en vida. 

En fin, una buena lectura para los que fuimos hijos y/o para los que somos padres.

Anuncios

2 comentarios

  1. diciembre 18, 2010 a 5:00 pm

    Gracias, Gonzalo de Berceo, por tu comentario y tu aportación. He leído la entrada de ese blog que enlazas y considero que es muy interesante el repaso sobre autoría y seudónimos…

  2. Gonzalodeberceo said,

    diciembre 17, 2010 a 10:32 pm

    Me gustó mucho el libro. Sobre todo la ternura de doble vía que circula entre el padre y el hijo.
    YA tengo “Contra el viento del norte” y “El manuscrito de nieve”. Se presentan una Navidades interesantes.
    REcomiendo la lectura de este artículo extraído de un blog que mezcla temas políticos, económicos y culturales:
    http://www.dialogosdelduero.com/2010/12/literatura-e-internet-anonimo-y.html


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: