LO CRUENTO DE ALGUNOS DES-CUENTOS

       
Cuentos cruentos de Dino Lanti es un conjunto de poemas narrativos, a modo de fábulas de la actualidad, en que sus protagonistas distan de llevar una vida de cuento. Sus personajes, extraídos de la literatura infantil (los siete enanitos, los tres cerditos, Cenicienta, etc. y algunos de ellos transformados como Peter Punk, que hace pensar en novelas como Deseo de ser punk de Belén Gopegui) e inmersos en la vorágine de la mercadotecnia (marcas, empresas, anuncios que quedaron grabados en el subconsciente colectivo), sufren lo que los seres de carne y hueso: el paro, la falta de vivienda digna o la imposibilidad de pagar su hipoteca, la obesidad y la anorexia, las drogadicción y el alcoholismo, el mobbing, el sadismo, los accidentes de tráfico, la falta de libertad, las vocaciones incomprendidas, la homosexualidad no asumida, la discriminación, la sumisión a las apariencias y las modas, la cirugía plástica, los liderazgos insanos, la obsolescencia planificada, los viajes imaginarios, la dislexia, etc.

Estas fábulas crápulas, políticamente incorrectas, ilustradas con dibujos en blanco y negro, atacan la radicalidad de las imposiciones y la ingenuidad de los tópicos sociales desde una perspectiva crítica levemente cínica y ácida. Y nos recuerda Cuentos en verso para niños perversos de Roald Dahl. Y es que las referencias metaliterarias (Alicia en el País de las maravillas, El genio de la botella, La vuelta al mundo en ochenta cercanías, El marqués de Esade) subyacen a lo largo de todo el libro: la granja que se independiza frente a los “Establos Unidos” parodia Rebelión en la granja de George Orwell y me trae a la memoria El señor de las moscas de William Golding con esa terrible pérdida de la inocencia infantil; en ¡Perros, sí! se imita el monólogo de Segismundo; y hay también un autosacramental que se bifurca para que elijas la vida que prefieras; el titulado Las metamorfosis invierte la transformación; y otros aluden a Frankestein y al monstruo o golem que todos escondemos y a nuestra propia dicotomía al estilo del Doctor Jekyll y Mister Hyde.

Así, por ejemplo, La vida es Playmóvil y en el tiempo de los móviles  “cuando llama el amor / lo hace a cobro revertido”, un oso panda se niega a reproducirse en cautividad, una simpática ardilla que pierde la cola se convierte en una rata asquerosa  y aparece un perro con vocación de artista que firma Van Dog.

Si lo que uno busca es buena poesía, debería abstenerse. Si busca entretenimiento, le interesarán estos versos inteligibles y divertidos, rimados en estrofas de cuatro al estilo clásico, sin vanguardismos métricos ni ortográficos, con una temática que no sólo se deja llevar por la ancestral musiquilla sino también por la modernidad de la publicidad (como el hip hop dedicado a la bolsa de Hipercor convertida en una gaviota ) y las nuevas tecnologías y sus peligros: “El haber visto la tele / dejó en mí una gran impronta, / ya veis que hoy gracias a ella ” me parto la caja tonta”. 

Lo que puede decirse es que disfrutarán con su lectura jóvenes y adultos con sentido del humor (“hasta a un perrito faldero / deportan por travestido”). Hay poemas que más bien son un puro juego, como el que está lleno de versos esdrújulos (Plástica). Algunos mejor no contárselos a los niños, por su lenguaje soez innecesario o gratuito (“me la pela”, “besarme el rabo”, “por mis cojones”), y por que carecen de ciertos conocimientos previos, como la vida en los 60, lo que les dificultaría su entendimiento. No me convencen ciertos finales traídos por los pelos, las referencias prosaicas y el exceso de tópicos, tacos,  paronomasias, transformación de frases hechas (Con faltas y a lo loco, “con la sartén por el mando”, La inspiración que confirma la regla) y neologismos humorísticos ad hoc (hay personas peDantes, la ardilla no se queda a “dos velas” sino “a dos cerillas”, el oso panda “se cierra en panda” o se “anquil-osa”), “hermarranos” dice el cerdo de la granja rebelde, aunque él mismo se autodefine como “escritor de clichés” en una nota a pie de página.

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2 comentarios

  1. Dino Lanti said,

    enero 20, 2013 a 11:24 pm

    Se acaba de estrenar en el Teatro Gaudí de Barcelona un musical basado en “Cuentos
    Cruentos, de Dino Lanti, muy muy recomendable. La musicalización, la puesta en escena y la actuación son espectaculares y las risas inteligentes están más que aseguradas. Podéis ver un pequeño adelanto en: http://vimeo.com/57386835
    Si alguien está interesado en ir, el link para reservar las entradas con 40 % de descuento (12 euros) es: http://www.atrapalo.com/entradas/cuentos-cruentos_e72746/


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