VAGO FUNCIONARIO

 

No he podido resistirlo, entré de casualidad en esta noticia y tuve que dejar -bueno intentarlo, debe de ser muy largo o no sé- un comentario (el que adjunto). Os sugiero que entréis y hagáis lo propio aunque no sirva de nada, salvo para desahogarnos como mera pataleta cibernética:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Cataluna/aumenta/horario/maestros/aula/acaba/sexta/hora/clase/escuela/publica/elpepusoc/20110411elpepusoc_3/Tes
 

BASTA DE OPROBIOS CONTRA LA ENSEÑANZA PÚBLICA

Nota: Pepe 12, fue el autor del comentario desencadenante de mi reacción:

No pensaba escribir, pero me ha soliviantado la estulticia del que firma como Pepe (12). Los profesores somos los primeros que no nos quejamos de las vacaciones, pero le recuerdo a este señor que son muchas las profesiones que tienen nuestras vacaciones o más y en mejores fechas (bomberos que agrupan su horario, controladores, inspectores de policía, marinos…), es decir, todos aquellos que por la tensión o el estrés que provoca su puesto necesitan más descanso. Para qué le voy a decir que hay otras profesiones que cobran sus horas extras (que yo sepa médicos y enfermeras cobran las guardias, también es así en la educación en otras partes de Europa, y qué decir de la empresa privada).

 

Que llamen privilegiados a quienes ganan un pastón por pegar patadas a una pelota, por ser restauradores de élite (y no me refiero a lo que siempre se entendió por esto de “restaurar”, los ebanistas no tienen nada que hacer contra los cocineros de la nueva cocina, ya saben, esa larga y estrechísima), por cantar -aunque sea bien- o interpretar un papel en el que se besa a un Brad Pitt de moda, por ejemplo, o por destapar sus intimidades en cualquiera de esos programas cañeros que deberían pagar un canon (ellos sí, por diurnidad y vergüenza ajena) en lugar de ayudar a forrarse a gente sin dos dedos de frente y con muy poco pudor… ¡vale!

Que llamen privilegiados a unos señores que por sentarse en un hemiciclo a no resolver nada se levantan medio kilo libre de polvo y paja (es un decir, no sé cuánto es su sueldo ni me importaría que fuese éste si cumpliesen con su cometido: hablar menos, resolver algo y asistir siempre), ¡vale! Pero que alguien desde el más absoluto desconocimiento se permita el lujo de asestar una puñalada trapera a uno de los pocos puntales de una sociedad moralmente rentable (para mí lo son sobre todo: educación y sanidad públicas) me parece de juzgado de guardia. Señor Pepe 12, espero que no sea padre para que no dé un mal ejemplo a sus hijos. Le recuerdo que puede hacer una carrera (al menos) y opositar como todo hijo de vecino (otra opción es buscarse un enchufe para que le contraten en algún centro privado o concertado, aunque en estos últimos también le pague en parte el sueldo yo) para ver si puede acceder a un puesto (normalmente esto exige varios años más de dedicación exclusiva, pese a lo cual -por una cuestión puramente matemática- no siempre se accede a la plaza. Cuando yo la saqué, nos presentamos 500 para 4; haga cuentas, haga el favor, valga la redundancia).

Señor Pepe 12, no sé a qué se dedica usted, pero espero que no le congelen durante años el sueldo (no quiero el mal para nadie, y no es por influjo de los temas transversales con que hemos de salpimentar la educación). Le aclaro que además de profesores de nuestra materia hemos de enseñar temas que antes estaban en manos de la familia: ética, educación vial, ecología, y un larguísimo etcétera. Como le iba diciendo, somos profesionales de la educación estándar (la de siempre, vamos, matemáticas, lengua, historia, física…) y de la educación en valores, tan maltrecha en esta sociedad consumista; además, llevamos la pesada carga de enseñar deleitando o motivando, al tiempo que hacemos de policías, enfermeras, psicólogos, sacerdotes de paisano, progenitores en funciones, guardería ocasional, jueces y parte y, a veces, servicio de mantenimiento, entre otras cosas.

Sin embargo, nuestra queja debe estar aletargada porque no llega al oído de la mayoría. Para colmo nos preguntamos sin visos de encontrar una respuesta: ¿por qué a los banqueros les gratifican por enriquecerse?, ¿por qué a muchos de los que desempeñan su oficio en empresas del sector terciario o de la industria les suben el sueldo, aunque sólo sea el IPC, o participan de las ganancias en una parte proporcional a su productividad?

¿Por qué si nosotros no hemos provocado la crisis tenemos que pagarla? Y cuando digo pagarla digo contribuir con alrededor de un 5% de nuestro salario mensual a resolverla y con unos 400 Euros en las pagas extraordinarias (fíjese el valor que le doy al dinero que no sé exactamente cuánto es). Me parece que hay que solventar la crisis como sea y cueste lo que cueste, y no me importa que me roben privilegios si con ello se consigue algo. ¿Estaría usted dispuesto también, señor Pepe 12?

Por cierto, nuestras vacaciones, al caer en temporada alta salen más caras.

Por cierto, yo he trabajado en una decena de institutos hasta llegar a uno en el que tal vez me jubile como abuelita de mis alumnos, esto para que hablen de la movilidad en el puesto de trabajo y otras zarandajas.

Por cierto, yo entro todos los días a las 8,30 (no hace falta fichar porque estás en las clases o no estás, no hay medias tintas, no puedes estar en cuerpo presente y con la mente ausente). Tengo, tenemos, que estar 18 horas no al 100% sino al 200% porque (chiquillos hemos sido todos) ¡qué diver era pillar a un profe fuera de juego, sacarle de sus casillas o darle palique para que no meta caña! ¿no? Y salgo a las 14,15 la mayoría de los días con un maletín (incluido el viernes) para llevarme trabajo por hacer a casa, mi casa convertida en un segundo puesto de trabajo.

Sí, así es la realidad mía y de muchos de mis compañeros. Como en todas las profesiones habrá quien no la hinque, pero ese será la excepción que confirma la regla. No puede imaginarse la cantidad de días que me veo corrigiendo a las 12 de la noche. Y me pregunto qué es eso de la vida privada. Los fines de semana me veo ampliando conocimientos en las fuentes que yo misma me busco, y averiguando qué libros les pueden gustar y leyéndolos para saber de qué van y leyendo otros para estar al día… Infinidad de horas dedico a hallar material apropiado y enviarles correcciones vía e-mail para corregir más. Y, como estamos en una era informática y angloparlante, me hago -en horario extraescolar, como los niños- mis cursos de reciclaje (¿sabe que otros los realizan en horario laboral, con lo que esto supone?), cursos que son imprescindibles además para cobrar los sexenios.

En fin, todo genial. Lo más que te puede pasar ya es que te toque una mala tutoría y que tengas que reunirte a diario con varios padres (de armas tomar), o que seas Jefe de Departamento u otro cargo y hayas de hundirte en la burocracia de las actas, las actillas, las programaciones, la ley y su letra menuda, que para qué contarle.

En el fondo debemos de tenerlo merecido: tanta carrera, tanta oposición para no dar más de sí y haber de desperdiciar nuestro tiempo vacacional en Navidades, en Carnavales y en Semana Santa para eliminar esos cabos sueltos de corrección y preparación que siempre quedan.

Por supuesto, la vocación que no falte. Que cobren los de los oficios por horas más que nosotros al día. Que se considere que es lo mismo atender de uno en uno a clientes a los que vender bienes perecederos que desean consumir que atender a un grupo de adolescentes con las hormonas en ebullición y el espíritu en otra parte. Las comparaciones son odiosas y podríamos seguir así con tantas y tantas profesiones…

Sí, ¡caray!, debemos darnos con un canto en los dientes por tener el trabajo seguro aunque nuestros garbanzos se queden como una piedra. Sí, Pepe 12, seguro que usted no es tan privilegiado como nosotros porque igual está en el paro o con un largo horario cerrado de 40 horas semanales (¿por qué habría de creerse que nosostros las duplicamos sin cobrarlas?), y seguro que no tiene el gusto de “rejuvenecerse” con la flor y nata de cada casa (churumbeles tan de dar y tomar como sus padres). Sí, señor Pepe 12, perdónenos por habernos labrado un puesto con esfuerzo en la sociedad de los ninis y siga tirando piedras sobre el tejado del edificio común. Esto siempre es lo más fácil de hacer en el estado del bienestar occidental.

¡Ah!, “vagofuncionario” (como firma un “anónimo de tantos” su comentario), se cree el ladrón que todos son de su condición.

Un enlace interesante en:

http://ciberculturalia.blogspot.com/2010/05/funcionarios.html

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2 comentarios

  1. Literadicto anónimo said,

    abril 18, 2011 a 5:11 pm

    Estoy de acuerdo en líneas generales con lo que dice. Si bien es verdad que hay personas con idénticos estudios que no pueden acceder a un puesto de trabajo digno con un sueldo mínimamente decente. Todo pasa por la mala repartición de los bienes y la esclavitud a esa pareja de la oferta y la demanda. En fin.
    Esperemos que los políticos y los padres sepan valorar su profesión. No hay derecho a denostar algo tan difícil como enseñar al que no desea aprender y más cuando los padres se ponen de parte del que no sabe y los políticos no saben ni de qué hablan.
    Esperemos que esto mejore por el bien de todos.
    Atentamente.

    • abril 18, 2011 a 5:45 pm

      Dices bien. Cada uno se queja de lo que le duele, pero desde luego somos unos privilegiados (aunque nos lo hayamos ganado) porque tenemos un sueldo que se puede considerar decente (pese a las rebajas) en estos momentos de crisis y una situación laboral fija (como muchos de los que tienen contrato “indefinido” por otro lado) salvo que por alguna razón se nos abriese un expediente disciplinario como a cualquier trabajador…
      También tienes razón en lo de que el patio anda mal, muy mal, si no se da un poco de prestigio a las profesiones que luchan por inculcar valores (además de conocimientos), y de eso tienen más culpa padres (por maleducar o consentir) y políticos (por no saber legislar ni acometer reformas inteligentes) que alumnos y profesores.
      Gracias, Literadicto anónimo, por leer este blog y dejar tus comentarios.


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