UN NOVEL SEDUCTOR

Un joven informático castellonense, a quien la prensa ha denominado “el sueño americano español”, Eloy Moreno, es el autor de El bolígrafo de gel verde, una novela con la que recorrió las librerías de Castellón y Valencia para darse a conocer; y con la que consiguió, tras vender 3000 ejemplares él solito en menos de un año (recomendándosela a los clientes que acudían esporádicamente a éstas con magnéticos resúmenes a los que acompañaba con marcapáginas de regalo, al tiempo que se valió del efecto “boca-oreja digital” con la ayuda de Facebook),  impresionar a una prestigiosa editorial que lo avaló para su “puesta de largo” ya no como autoedición (Espasa, editorial vinculada a La Casa del Libro, la publicó el pasado 13 de enero).

A pesar de que sin canal de distribución adecuado, la mayoría de los libros se convierten antes o después en pasta de papel, no se dio por vencido y procuró subsanar los estantes a que se relegan las obras en depósito -en las librerías que las aceptan- con su pura presencia y persuasión, para de alguna manera hacerla más visible ya que, como se nos advierte en la contraportada, es un libro sin galardón ninguno que pueda auparlo en las listas de ventas.

El tema es el de la angustia que sufre un narrador protagonista cercano a los 40, casado y con un hijo de dos años, atosigado por la rutina y el estrés y del que no sabemos ni su nombre. Tal vez su anonimato se resuelve dándole nuestro propio nombre. De este personaje, nada heroico por alguna de sus reacciones (piensa mal, obra peor y rompe los lazos con su familia y su entorno para evitar el ahogo que sus nudos corredizos le imponen), la contraportada sólo nos aclara que malvive en una superficie de 445 m2, siempre entre las cuatro paredes de su oficina y de su hogar, acostumbrado a vivir en esa prisión diaria, a pesar de lo cual -aunque no como esperaba- fue capaz de huir hacia su beatus ille particular.

Así pues el relato penetra en la vida anodina y fracasada de un programador informático cuya vida de pareja se vio trastocada tras la llegada de un hijo, así como por su inmersión en la cruda realidad laboral (el horario inflexible de la oficina y los viajes diarios desde el hogar al puesto de trabajo, la compra semanal, los abuelos-guardería  desprendidamente esclavizados…) imposible de conciliar con la familiar. 

El título responde a lo que se convierte en una obsesión, la búsqueda detectivesca de un simple utensilio cuyo peregrinar de mano en mano es harto habitual, más por distracción que por hurto… El mero hecho de que se proponga salir del círculo vicioso en que se halla encuentra un desencadenante en la desaparición de un bolígrafo de gel verde que ha comprado con la finalidad de que no se le pierda nunca más, y que le llevará a trabar relación con la limpiadora de las oficinas y a conocer algunos secretos sobre la vida y las debilidades de sus compañeros, muchas de las cuales malinterpreta además de inmiscuirse en ellas.

Esta novela, primeriza, no me parece una obra maestra. En algún momento se me hizo cansina o previsible, decaía en interés y rozaba el tópico. Pero creo que es más que un buen comienzo para un autor sin respaldo editorial cuyo tesón e iniciativa le ha dado un puesto en el mercado del libro y al que auguro un futuro halagüeño como escritor.

La trama flirtea con la intriga y la ternura, el humor y el pasmo, la repetición y la identificación, con sus zigzag en intensidad y atracción a lo largo de sus cuatro partes:

1-El largo flash back sobre su infancia y el accidente que destruyó su íntima amistad con Toni, Tesoro, plagada de elementos terribles y humorísticos (como los toros de Osborne, que les servían de mojones para descontar los km. hasta el pueblo de la familia) que nos resultan cercanos a los que los hemos vivido (como si retrocediéramos a esos mismos años o estuviésemos viendo Cuéntame cómo pasó).

2-La segunda –la más extensa, La huida, de mediados de marzo a finales de abril de 2002- relata las dificultades de su cotidiano vivir, los problemas con Rebe, la insatisfacción en el trabajo, sus paranoias y dudas, sus miedos y su sentimiento de vacío que le hará trazar un plan del que no hará partícipe a su mujer por no encontrar el momento oportuno ni la manera más adecuada de contárselo; y es ahí donde encontramos el nexo que nos pone sobre aviso del porqué del título (un poco peregrino en principio si no fuese porque después se demuestra que este bolígrafo y la obsesión por su desaparición le hará vivir unas situaciones inesperadas que provocarán unas reacciones desproporcionadas). Convertido en espía de sus compañeros, buscará lo que pueda delatarlos y encontrará, en su lugar, los puntos débiles de los principales de ellos.

3-En esta parte se demora hasta acercarse al dolor, que se nos transmite en todo su rigor de una forma casi física (no desvelaré su título, poco logrado en mi opinión para no desvelar cómo se prevé que se resolverá).

4-Y, por último, una pequeña, Ahora, ya situada en su presente (2008), tras un salto temporal de seis años, desenlace no por dilatado menos esperado.

Algunos errores o elementos en mi opinión fallidos:

a) Cierta rima interna: “Nos abrazamos como aquella vez, hace tantos años, en que él se volvía a su casa con la cabeza vendada y yo me quedaba en el pueblo con la culpabilidad infectada“.

b) El final: que diga que un boli que ve le recuerda al que desencadenó su huida y que esta visión precisamente le impulsó a escribir este diario en un “hoy” intempestivo, resulta poco creíble (“Y es que hoy he visto un boli verde entre los juguetes de Carlitos… (…) me ha servido para escribir este diario de recuerdos”).

c) Cuando va a cenar tras la difícil travesía por la montaña, “De primero: un cuenco de sopa ardiendo. Me la tragué de un solo mordisco. De segundo: un buen trozo de carne con patatas fritas y algunas verduras asadas. Me lo comí de un solo trago” ¿Errata, contraposición consciente para mostrar la confusión y el cansancio tras las horas sin parar de andar (de ser lo segundo no me convence)?

A su favor:

1-Su estilo es sencillo, aunque plagado de antítesis y ricas descripciones de sentimientos, su vocabulario llano. 

2-Su protagonista, a pesar de las barbaridades que puede llegar a hacer y con las que arrastra a otros en su caída, nos acaba resultando un personaje entrañable, como los confidentes inesperados que a veces nos encontramos en un autobús, en un tren o en cualquier viaje en compañía de desconocidos.

3-Los personajes secundarios que atrapan por su interés. ¿Para cuándo la novela sobre Sara? Sara, enigmática, terriblemente desgraciada y/ o apasionada, madre, trabajadora, humillada sin merecérselo… ¿Cómo obraría tras la puñalada de su amigo y confesor, no por inconsciente menos injusta e injustificada? Me gustaría leer una novela sobre ella.

Addenda:

Si deseáis dejar una opinión sobre su novela, podéis hacerlo en la siguiente dirección: www.elboligrafodegelverde.com.

Cada domingo Eloy Moreno opina sobre temas de carácter social en su blog: http://www.terceraopinion.net/

En una pequeña entrevista, como ganador del ‘Premio Mejor Blog‘ en el concurso ‘1 año en 1 post‘, nos cuenta en http://blogs.atrapalo.com/atrapalodecerca/entrevista-eloy-moreno-premio-mejor-blog/  su experiencia como blogger.

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2 comentarios

  1. Eloy Moreno said,

    mayo 2, 2011 a 1:18 am

    Hola, Elena,
    simplemente quería darte las gracias por esta gran crónica que has hecho. Valoro muchísimo tu sinceridad tanto en lo que te ha gustado como en lo que no. Tomo nota para próximas novelas.

    Con respecto a lo de Sara, totalmente de acuerdo. Quizás algún día habría que saber algo más de ella.

    Si no te importa enlazo esta crónica desde la página oficial de la novela:
    http://www.elboligrafodegelverde.com/?page_id=154

    Gracias de nuevo.

    Un abrazo.

    Eloy.

    • mayo 2, 2011 a 4:45 pm

      Hola, Eloy:
      Muchas gracias a ti por pasarte por este pequeño blog. Estoy encantada de que enlaces mi comentario en tu página oficial y espero que sigas obteniendo muchos éxitos en la que auguro tu larga carrera literaria.
      En cuanto a lo de Sara (de Tony tampoco estaría mal, ya puestos a pedir, jeje), ojalá no caiga en saco roto y me lleve el alegrón de conocerla un poco más dentro de un tiempo.
      Un abrazo:
      Elena


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