MUCHO MÁS QUE HISTORIA Y LITERATURA

Del matrimonio de estas dos facetas han nacido grandes espectáculos. Pero a los que me refiero tienen un encanto especial, carecen de la impronta profesional sin que por ello adolezcan de fallos que les hagan sonrojar. Cuando digo que no son profesionales aludo a que sus principales actores, verdaderos actores porque actúan ante un público variopinto que paga por ello, son ameteurs en dicho cometido. Sin embargo, la frescura de talentosos aficionados se alía con el rigor de otros oficios (sastrería, utilería, iluminadores, etc.) para abordar capítulos del pasado castellano con magnífica soltura, marcos incomparables y buena interpretación.

El último 6 de agosto, en Castrillo de la Reina (a 5 Km. de Salas de los Infantes), tuve la oportunidad de asistir a la escenificación que de Los siete infantes de Lara, a partir de una adaptación de Abilio Abad de El bastardo Mudarra de Lope de Vega y del Romancero, se realizó en el atrio de su Iglesia.

También en agosto del año pasado, no recuerdo la fecha, todo un autobús del pueblo en que veraneo viajó hasta Oña para asistir a la famosa representación de su Cronicón (declarado de Interés Turístico Regional), en el que unos dos centenares de vecinos de la villa encarnan  a los personajes que forjaron Castilla y que promovieron su Monasterio de San Salvador, todo bajo la dirección en los dos últimos años de Amaya Curieses. Poco sabía hasta entonces de él, pero me encantó el descubrimiento. Desde el exterior del templo, por las escalinatas y plaza asistimos a unas primeras escenas que encandilan por su sabor popular y de un costumbrismo histórico. Por la nave central y el altar mayor transcurren los sucesos más importantes del conde Sancho García (la visita junto a su hija Trigidia al monasterio en obras, la estabilización -más o menos- de su territorio, las batallas con los moros y los cristianos aledaños) y de los personajes más cercanos al propio Monasterio (los reyes Sancho III de Navarra y Sancho II de Castilla). En la sacristía esperan los otros actores su salida a escena.

Toda una gesta la que estos lugareños ponen en pie cada año. Más que patrimonio local deberíamos considerarlo patrimonio artístico (y lúdico) nacional. El Cronicón de Oña va por su XXIV edición y la Leyenda de los Lara en Castrillo, por la XX. Una lección de la que deberíamos tomar nota otros pueblos de esta piel de toro.

Por todo ello, ole, ole y ole.

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