LOS HIKIKOMORI O EL HARAKIRI SOCIAL

Hace tiempo escuché a una señora en De buena ley, que vi de casualidad, denominar “harakiri social” a esa tendencia de los hikikomori que crece como la mala hierba en tiempos de crisis. Y sí, su forma de desenvolverse (más bien envolverse) en este mundo tan competitivo y de ocultarse tras la diversión digital que esconde su aversión social me parece justo lo que la mujer expresó: una forma novedosa de suicidarse socialmente, de eliminar puntos de encuentro con los otros, de alejarse de la vida exterior.

El término japonés hikikomori alude a un moderno fenómeno sociológico (y a las personas que lo secundan) caracterizado por un “aislamiento social agudo”, una reclusión que uno fomenta, una agorafobia que le distrae de la vida de su entorno, distancia que supone un abandono y un extrañamiento –escogido- de la vida social, que les produciría fobia o ansiedad.

Sus causas pueden ser variadas: tristeza, depresión, desgana, inseguridad, extrema timidez, ansiedad y presión, fobia social, trastorno de personalidad que evita contactar con el exterior… Su resultado es únicamente el del confinamiento y el alejamiento progresivo del mundo en que viven y de en el que habrán de vivir. A menudo, acaban viviendo de sus padres, a los que esclavizan permanentemente, como parásitos en su propio hogar, y no a causa de una situación inesperada y crítica sino de fruto de su elección personal.

Encerrarse en un dormitorio durante meses o años conlleva graves problemas: incapacidad para afrontar retos, falta de amigos, descontrol de sus horas de sueño, adicción televisiva, enganche a las nuevas tecnologías –ordenador, videojuegos en línea-, fast food, nulos hábitos deportivos, fantasear en exceso… Que muchos padres se nieguen a admitir el problema y a hablar de él provoca que sea difícil conseguir cifras exactas sobre a cuántos afecta.

La sociedad no suele dar segundas oportunidades y no se involucra en la recuperación de los enfermos encerrados en el seno de la familia. Su personalidad se resiente con la falta de contacto social. Y cuanto más se prolonga  el aislamiento más afecta al cuerpo y la mente del enfermo, con pérdida de habilidades para interactuar con los demás y de referentes morales (suplantados por los que ve a través de las pantallas electrónicas).

Si el hikikomori al final logra regresar al mundo externo por su propia voluntad, tiene que afrontar el problema de haber perdido años de estudio, así como  muchas de las habilidades propias de la vida pública que se aprenden únicamente en el contacto diario con el resto de la sociedad. De esta manera, se muestra vacilante con la gente, especialmente si son desconocidos, y teme que los demás descubran su pasado como hikikomori, lo que agrava su reintegración y, a veces, le conduce a un comportamiento iracundo, violento o delictivo. En casos extremos llega a atacar a su familia más directa e, incluso, a delinquir (secuestros, asesinatos, etc.).

Por tanto, la terapia psicológica es imprescindible, ya que lo que no mejora empeora, y la sobreprotección de aquellos allegados quienes -por ignorancia, falta de opciones o recursos, o por creer que lo mejor es esperar, que el tiempo lo cura todo y todas las aguas vuelven a su cauce- no hacen nada deberá ser evitada.

Para colmo, la opinión pública ve en los hikikomori ciertos malos hábitos juveniles llevados al extremo (holgazanería, insociabilidad), cuando lo probable es que se trate de un novedoso mal de la mente, y por lo mismo desgraciadamente marginado como tantas otras enfermedades de un espectro similar.

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4 comentarios

  1. Frye said,

    noviembre 14, 2012 a 4:04 pm

    Te hemos otorgado un premio blogger 😉 ¡Gran trabajo!
    http://elvolumendelaarmonia.wordpress.com/2012/11/14/premios-liebster-y-demas-frikadas-bloggeras/

    • noviembre 18, 2012 a 12:53 pm

      Hola, Frye y Msarzie:
      Estoy encantada de que os guste mi pequeño blog.
      Es un acicate para seguir “dando la blogada”.
      Un abrazo cibernético.

  2. msarzie said,

    noviembre 14, 2012 a 3:02 pm

    Hola! Nos encantas y te hemos dado el Premio Libster, ¡disfrútalo! http://elvolumendelaarmonia.wordpress.com/2012/11/14/premios-liebster-y-demas-frikadas-bloggeras/


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