PARÁFRASIS Y PERÍFRASIS

Escribí este relato (forzado, con el fin de conseguir el efecto deseado y los ejemplos que me interesaban para analizar las perífrasis) y quiero compartirlo. Tan a menudo se ignora lo que se intuye, se pasa por alto lo que no se debería que, pocas veces, los secretos a voces son tan evidentes, y las conductas reiteradas parafrasean una misma realidad:

MalostratosAndaba pensando  cómo encarar la difícil situación que iba a estallar de un momento a otro. Pero por más que acostumbraba a meditar sobre el asunto, tenía visto que aquello le resultaba imposible.

Él volvería a beber y, de nuevo, regresaría ebrio. Ella rompería a llorar tras reprocharle su actitud. Llevaba haciendo lo mismo desde que perdió el trabajo. Antes solía llegar pronto y con buen humor y acababan cantando y bailando tras la cena como una pareja de recién casados cuando la miel del enamoramiento se va desgranando y degustando sin importarle aún a uno el mundo. Al comienzo de su relación creían que seguiría siendo idílica de por vida, no sólo por que se hubieran prometido amor eterno sino porque sentían el compás y el ritmo que los envolvía como un dictamen invisible que perduraría y aventaba la promesa de seguir envolviéndolos siempre.

Ahora empezaba a gritar según entraba por la puerta. Era traspasar el umbral y comenzaba a echar sapos y culebras por su boca y se ponía a criticar a todo bicho viviente sin dejar títere con cabeza.

Luego ella se cansaba de escucharle y comenzaba a largar reproche tras reproche, con el fin de hacerle desistir de su conducta, pero con la consecuencia de infligir unos daños colaterales que no había previsto:

-Te tengo dicho que no bebas.

-Te tengo dicho, te tengo dicho… Y yo a ti que te repites como el ajo.

-No puedo consentir…

-No puedo consentir, no puedo consentir. A otro perro con esa cantinela.

Sabía que debía serenarse, reconocía que tenía que evitar contestarle, que había de morderse la lengua y no entrar al trapo antes que permitir que se originase un conflicto mayor o más profundo. Sabía que… Pero no podía evitarlo.

Debió de ocurrir cinco meses más tarde de la primera vez. Él había jurado en aquella ocasión que nunca se repetiría. Los dos creyeron a pies juntillas que así sería. Los dos se confiaron y confiaron mutuamente: en la palabra una y en su acción el otro. Hoy sólo ella estaría segura de que nunca más se repetirá, mientras que él quedaría sobrecogido de por vida si hubiera podido descubrir -por un mínimo resquicio abierto a lo que nos depara el futuro- qué iba a ocurrir, quién iba a mentir más, quién conculcaría su palabra o sus hechos.

Su frustración y su adicción habían andado imponiéndose y entrometiéndose demasiado tiempo en la vida en común de ambos. Ya nada sería igual.

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