TRES EN RAYA: INTRASCENDENCIA, INOCENCIA, IMPOTENCIA

Jueves para tipos duros

Tras leer una novelita intrascendente, divertida sin alharacas (humor, intriga y originalidad se la puede conceder), de estilo flojo y poco literario (no por su realista nivel coloquial), aunque con una estructura envolvente al estilo de las obras de los relatos encadenados, el último premio Volkswagen: Jueves para tipos duros (1) de Antonio Ayala Castejón, me entretuve con la novela de Ana María Matute Paraíso inhabitado (2), de muy diferente envergadura y calidad.

Paraíso perdido

El inverosímil realismo del primero de estos libros dio paso en manos a la realista fantasía del segundo (que vertebra el testimonio y la psicología de una época junto a las quimeras de una edad, el lirismo del estilo y la mirada), en el que el imaginario profundo de la infancia cobra vida en ese unicornio fugaz que la protagonista espera que regrese:

Uno de mis recuerdos más lejanos se remonta a la noche en que vi correr al Unicornio que vivía enmarcado en la reproducción de un famoso tapiz. 

Paraíso inhabitado hace una radiografía de los últimos años de la República a través de los ojos de una niña muy sensible (Adriana) que teme perder la magia de la infancia en el incomprensible mundo de los adultos (Mundo de los gigantes), del que se siente marginada y del que sólo escapan Tía Eduarda, Teo, Tata María e Isabel. Sólo es feliz en su Paraíso particular e inhabitado, del que  consigue sacarla para internarse en uno compartido por ambos su amigo Gavrila, hijo de una bailarina rusa cuyo peculiar modo de vida desagrada a los retrógrados.

Ana Mª Matute

Todo libro bueno, malo o regular es una promesa de conexión entre sus autores y sus lectores. Pero no en todos logra convencer la relación entre fondo y forma, continente y contenido, tema y estilo.  Si el primero resulta ameno, el segundo encandila con la candidez de lo que pertenece a un territorio común (la infancia compartida, la infancia que perdimos), pero el tercero -leí tras los anteriores  Carta blanca– entretiene y convulsiona con la expresión literaria de una deplorable realidad histórica que podemos escudriñar a través de la historia y psicología de un personaje de ficción.

Carta blanca,VIII Premio Primavera de novela, de Lorenzo Silva, se divide en tres partes (17 / 10 / 7, son los capítulos, curiosamente en cantidad decreciente igual que la intensidad con que se reflejan los hechos, además de que la suma de la segunda y tercera partes equivale al total de capítulos de la primera):  la Guerra de Marruecos a principios de los años veinte, 1932 y el estallido de la Guerra Civil en 1936. En las tres se rastrea la figura del antihéroe Juan Faura: en la primera se presenta como coprotagonista del drama de la Legión contra los bereberes del Rif (como joven legionario desengañado, capaz de las acciones más abominables); en la segunda es un hombre casado que acaba de perder a su madre y vuelve al escenario de su primer amor, un amor en que la entrega se muestra desde un prisma casi místico o, tal vez, sería mejor decir sacrílego (por las metáforas erótico-religiosas con que es descrito); y en la tercera, un  escéptico combatiente contra los sublevados franquistas.

Lorenzo Silva

De una a otra etapa, como cadena de transmisión, hallamos el paso del tiempo que no logra someter la pasión, el destino que parece mofarse de sus decisiones, la supervivencia y el dolor. Será el dolor el que se imponga con una perversión suicida y homicida en la que el desamor (o el amor mal entendido o el sacrificio amoroso) y la crueldad humana se nos hacen plásticos. La plasticidad con que se relatan hechos violentísimos, recuerda la dureza de obras tales como El día señalado de Mejía Vallejo o La fiesta del chivo de Vargas Llosa.

En un estilo descarnado, brillante y sin concesiones, relata la anatomía de una época y disecciona los sentimientos de un ser vencido que sobrecoge. Desde el otoño de 1921 y en territorios norteafricanos (Zeluán, Segangan, Yebel, Harcha) con tan sólo 21 años, a la primavera de 1932 en Alzira (con una elipsis entre la primera y la segunda parte de once años, tiempo durante el cual nos enteramos de que se ha casado en Santander, donde vive y trabaja) y al verano de 1936 en Badajoz, tras una nueva elipsis entre la segunda y la tercera de cuatro años (de los que se nos dice que, cuando ya había decidido divorciarse de su esposa para no seguir engañándose a sí mismo ni a ella, se quedó viudo).

Desde el inicio se plantea Faura si es un tipo “baraka” (Alá los favorece con mayor suerte que a los otros, de ahí que les exija más puesto que perviven). Duda de que ser un sobreviviente le convierta en un elegido y no en un apestado, con lo que recuerda la leyenda nórdica de Báldes y Freya (parecida a la de Aquiles).

Faura deambula como quien no tiene nada que perder porque sus tormentos interiores ya le han arrebatado todo y le han curado de espanto: quien acepta la infelicidad sólo puede aspirar a conquistar la libertad, como estímulo para seguir enfrentando cada nuevo día que comienza. Además, nada ajeno le es extraño y se compadece con la misma profundidad con que asesina en nombre de banderas equivocadas (en la Legión) o no (en 1936, al batirse el cobre en favor de la República legítima y en contra de los sublevados). Por eso le disgusta discutir de política: era consciente de vivir en un país de exaltados en el que el recurso a la razón era mucho más raro que el servicio al propio interés o el desahogo de los odios acumulados, ya fuera por causas más o menos fundadas, o por insignificancias y mezquindades personales que se trataban de ennoblecer convirtiéndolas en soflamas ideológicas. Sin embargo, el cree que podría desentenderse del dolor ajeno. No se compadece de nadie quien ha aprendido a no apiadarse de sí.

Carta Blanca 2

La indecencia de aquel calvario político se retrata junto a la inmoralidad del colonialismo y los abismos de la autodestrucción. Pero mientras que tanto en el amor como en la guerra algunos tienen carta blanca para hacer lo que quieran sin piedad (razzias, engaños, manipulaciones, deserciones, traiciones de cualquier clase), el placer y el dolor hacen de la contienda amorosa la trinchera cotidiana en que Dios se regodearía. Por eso opina que el corazón no miente, lo que miente son las acciones.

Mientras que el rebelde Franco es apoyado con armamento y aviones modernos por su aliados italianos y alemanes, así como por mercenarios musulmanes (regulares) y la práctica fanática a la que el Tercio los tiene acostumbrados (La barbarie organizada de Fermín Gala, que cita en la bibliografía, aludiría a esa capacidad para la crueldad), la nación ha de plantarles cara con civiles desarmados y sin instrucción militar o con sectores divididos y mal avenidos de la izquierda y el gobierno (anarquistas, socialistas, comunistas, carabineros), con arrestos pero sin medios. Para colmo, entre los jornaleros revolucionarios que ponían a los señoritos en su sitito a veces no había un afán de proteger al débil sino de medrar: el gañán andaluz no aspiraba a mejorar las condiciones de vida de los gañanes, sino a dejar de ser gañán él. (…) el afán de escapar a la propia miseria, y aun de medrar, es lo que empuja a muchos de estos revolucionarios nuestros, y no las ganas de redimir al prójimo.

Para no ceder a un adulterio vulgar, los enamorados imposibles optan por preservar el recuerdo del paraíso perdido. El hombre que llora ante sus manos vacías siempre es mejor que el que desdeña lo que está sujetando con ellas. Se impone el sacrifico, la autoinmolación. Las promesa que le exige Blanca de que se recordarán cuando se mueran le parece a Juan tan huero como las fanfarrias con que se exaltaba el martirio de los héroes. Morir era hacerse estiércol, y todo lo que se quisiera poner encima, tonta vanidad. Porque el apego a las cosas, los enseres, incluso los de Josefina -junto a la que había sido moderadamente feliz- no es más que un espejismo: Sabía que las cosas perduraban más allá de las personas y que en realidad no eran de nadie, porque siempre acababan  siendo de otro.

Por encima de unos y otros, los caciques de siempre: Unos y otros no eran más que peones de una suprema demencia que lo movía todo, que arrojaba a hermanos contra hermanos y que propiciaba paradojas como que los defensores de la fe católica llevaran a aquellos moros para vaciar de cristianos la vieja ciudad musulmana de la que los católicos de otro tiempo habían echado a sus abuelos. En suma, aquel despropósito beneficiaba a cualquiera menos a los hombres que esperaban tras aquellas murallas o iban a ser estrellados contra ellas. Juntos formaban un hatajo de burros, por dejarse destrozar una vez más unos contra otros, sin aprender nunca la maldita lección.

Quizá la huida o defección sea una sensata salida frente a la ilusa, romántica y suicida decisión de aplazar lo inaplazable como en las Termópilas o en la Guerra Numantina : Para dejar a la memoria de la gente venidera un ejemplo de dignidad. Luchar ahora sirve para enseñarles a los que quieren ponernos sus cadenas que podrán obligarnos a soportarlas, pero no impedir que las despreciemos. Y en el futuro, los que recuerden cómo se luchó aquí por la razón y la justicia sentirán el deber de vivir con arreglo a ellas, y no acorralados por el temor y por el interés.

Carta Blanca

Aunque el contrabando se reprima y la frontera se vigile, nunca se acaba con los que hacen de la rapiña su modo de vida. Se repite la historia y no aprendemos. Los mismos perros con distintos collares, patrias similares y hambrientos cánidos sometidos a cambio de que puedan roer algún hueso siguen vilipendiando con su actitud al común de los mortales.

Por si os interesan reseñas más extensas acerca de ellas:

(1)

http://guardianadelibros.blogspot.com.es/2012/05/resena-jueves-para-tipos-duros.html

http://www.cadasemanaunlibro.es/2012/08/jueves-para-tipos-duros-antonio-ayala.html

(2)

http://www.diariodenavarra.es/20090112/culturaysociedad/los-unicornios-nunca-vuelven.html?not=2009011201375785&dia=20090112&seccion=culturaysociedad&seccion2=culturaysociedad

http://alenacollarmelgar.wordpress.com/2008/12/27/ana-maria-matute-los-unicornios-no-vuelven-critica-de-paraiso-inhabitado/

http://encuadernalia.blogspot.com.es/2012/03/paraiso-inhabitado-ii-ana-maria-matute.html

http://www.abcdesevilla.es/informacion/sevilla/auladecultura/pdf/2009/secreto_unicornio_presentacion_matute.pdf

(3)

http://www.lorenzo-silva.com/Libros/cartablanca.HTM

http://lecturasylectoras.blogspot.com.es/2012/12/carta-blanca-lorenzo-silva.html

 

 

 

 

Anuncios

2 comentarios

  1. Antonio Ayala said,

    febrero 19, 2013 a 9:04 am

    Estimada Elena,te agradezco de todo corazón el tiempo invertido en leer mi libro y en escribir tu opinión. Solo puedo, desde mi posición, prometerte que buscare mejorar en mis próximas obras tanto en el estilo como en la transcendecia siempre y cuando estes alli para leerme. Por cierto, decir que para mi es el mayor de los honores ser comparado de forma indirecta con autores ganadores de premios Nadales,Planetas y Cervantes. … Quien lo diría. Jajaja.

    Un saludo y enhorabuena por este blog. Suerte

    • febrero 21, 2013 a 6:04 pm

      Hola, Antonio:
      Me alegro mucho de recibir tu mensaje y tu consideración. Es de agradecer que, pese a que te haya podido desagradar mi opinión, la hayas encajado con deportividad y sentido del humor. Tu actitud dice mucho en tu favor: muestra una gran valentía y humildad al admitir posibles errores (según una desconocida) que procurarás subsanar. Ya se sabe que quien publica se da al lector y, por tanto, se arriesga a su aceptación o crítica.
      Estoy segura de que en próximas obras “el estilo y la trascendencia” ganarán en personalidad y en profundidad, ya que imaginación tienes a raudales y eres muy joven. Por supuesto, siempre que pueda, estaré aquí para leerte. Y ¿quién sabe?, puede que el próximo ganador de otro certamen literario nacional seas tú.
      Un abrazo. Elena


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: