LA ESTRATEGIA DEL PARÁSITO

La estrategia del parasito

Un acierto magnífico de esta novela -estructurada en quince capítulos y un epílogo- son sus primeros párrafos, que enganchan a adultos y a jóvenes, sean lectores avezados o no. Además, el rápido ritmo narrativo y la abundancia de diálogos permite seguir la novela sin los escollos que sesudas explicaciones podrían ralentizar sin aclarar más.

César Mallorquí la titula La estrategia del parásito, título que aparece en la portada, aunque luego tacha este y su propio nombre para pasarla a llamar El asunto Miyazaki de un tal Óscar Herrero, con los que hace alusión al quid de la cuestión y a su protagonista-narrador (un joven que sin comerlo ni beberlo se ve involucrado en una sucesión de asesinatos, espionaje y terror psicológico). Dos gruesos hilos enmarañan la trama:

  • Miyazaki es el nombre de un programa de encriptación de datos al que no se puede acceder sin clave (un PGP).
  • Mario -antiguo compañero de Óscar- y un socio (Blacky) crearon Camelot, un prestigiosísimo grupo de crackers –hackers especializados en violar la seguridad de los sistemas informáticos, bien por dinero o por mero gamberrismo- de la Red.

Crímenes, secretos, complejidades informáticas (como el archivo Camaleón, aparentemente una página web pornográfica) nos recriminan cómo la mayoría nos despreocupamos de cuánto pueden saber de nosotros con un clic; de ahí que su tema central sea el de la perversidad latente de Internet. Ya la forma en que se separan los episodios dentro de cada capítulo -por medio de una arroba (suele hacerse con asteriscos o con un espacio en blanco mayor que el que hay entre párrafos)- nos pone sobre aviso de que el asunto principal guarda relación con Internet. La Internet oculta se nos presenta como una amenaza que puede saber desde dónde nos comunicamos y cuándo, o qué estamos haciendo en cada momento. Por eso se refiere en alguna ocasión a ella con estos términos: “vigilante en las sombras”.

Mallorquí comenta que la escribió al “estilo Hitchcock”, ya que hace que un ser completamente normal, no especialmente heroico, se tenga que enfrentar a lo que nunca se hubiera imaginado. Óscar es un estudiante de periodismo que, gracias a Judit -la exnovia del superdotado Mario, el que tenía la clave para desvelarlo todo- logrará ir saliendo indemne. Ella le será de gran ayuda debido a sus múltiples contactos y su tren de vida. Desde que se pone a investigar, Óscar pretende contarnos el motivo de su penosa situación actual (en el capítulo uno le persiguen tanto la policía como los delincuentes de los que huye, no puede confiar apenas en nadie, no puede usar ningún medio de comunicación habitual como el móvil, y le acusan de varios crímenes que él no ha cometido): “Estoy muerto, lo sé; tan muerto como Mario”. Y apela a los lectores que vamos a leer su historia: “¿Alguna vez habéis tenido problemas? Hablo de problemas de verdad, no de chorradas”.

“Todo comenzó con un accidente de tráfico” en el que falleció ese antiguo compañero de colegio de altas capacidades y la recepción dos días después de un paquetito con un pendrive, una carta y unas instrucciones que, precisamente, le había enviado aquel.

El epílogo deja la puerta abierta a una segunda parte que parece ser que Mallorquí se propuso escribir. Ojalá lo cumpla y sepamos definitivamente cómo se resuelve ese gran problema cuyas dimensiones superan a nuestra Tierra y que subyace tras esa fortaleza que llaman Internet. Pero no solo hay que conocer al enemigo, sino divulgar sus malas artes. No por casualidad Mario escogió a Óscar (¡no olvidemos que estudia periodismo!) como destinatario de su misión. Curiosamente, aquí se nos explica por qué esconde su historia tras el título de otro autor (porque Miyazaki es un parásito), y nos insta a teclear una dirección de Internet, clicar en una imagen y añadir la clave oportuna…Un final abierto en toda regla. Un final que nos absorbe y nos admira, no como tantos otros en que pensamos que el autor no supo rematar la faena.

CITAS:

  • Supongo que el miedo ofusca, pero la ira sorda te espabila.
  • Un troyano, o caballo de Troya, es un software malicioso que, escondido bajo un aspecto inofensivo, se ejecuta en el sistema permitiendo el acceso remoto de un usuario no autorizado. Sirve para robar y manipular información protegida. (…) El troyano infecta un ordenador y permite su control por un usuario no autorizado; al mismo tiempo, el ordenador infecta a otros ordenadores mediante la agenda de correo electrónico, hasta formar una red de “ordenadores robot”, que es lo que significa botnet. Mediante ese sistema se consigue controlar a la vez miles de ordenadores zombies, que luego sirven para enviar spam o para realizar ataques masivos.
  • Un camaleón es un software malicioso que adopta la apariencia de cualquier programa normal, como por ejemplo un procesador de textos o una hoja de cálculo, lo que sea. Funciona exactamente igual que el programa que imita, pero lleva oculto un subprograma que se dedica a algo muy distinto. Por lo general, robar y transmitir información
  • Como dicen los ingleses: no news, good news.

PARA SABER MÁS:

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