NUEVAS RECOMENDACIONES

HydeHyde de David Lozano es una apuesta segura para los jóvenes y no tanto, un extenso libro que se lee de un tirón. A pesar del previsible final, toda la primera parte mantiene la intriga y cada capítulo la emoción de ver si lo va a resolver como tú crees.

Los temas principales de este libro son el de la venganza, las burlas juveniles, el poder de la lectura y el de la publicidad subliminal, así como la amenaza de la violencia y de la sugestión cuando el terror es mayor que la razón.

A raíz del asesinato de un profesional sin escrúpulos que investiga la policía, se entremezcla esta historia con otra con la que luego encajará. En la segunda, nos situamos en un caserón abandonado en el que ocho jóvenes parece que van a tomar parte en un proyecto educativo, una experiencia audiovisual, que supuestamente tendrá magníficos efectos sobre su afición por la lectura y, en conclusión, sobre sus resultados académicos.

Con estos mimbres David Lozano vuelve a situarse en la esfera de las novelas de terror psicológico (recordemos Donde surgen las sombras) y las conductas psicopáticas, que indagan en hasta qué punto alguien puede convertirse en un monstruo y cómo todos podemos llegar a sospechar de cualquier otra persona, incluso de nosotros mismos, bajo unos condicionamientos estresantes y angustiosos. Una vez más los adolescentes son los protagonistas y los inadaptados.

Pero no solo porque desde pronto se vea venir al criminal y nos parezca que los jóvenes están caracterizados de forma ruda y simplista, sino por el hecho de que no resulta muy novedosa, no llena las expectativas de un lector exigente, no resulta una obra maestra del género sino una más, una de tantas.

Futuros peligrosos

Una buena recomendación es Futuros peligrosos de Elia Barceló, siete relatos en la tradición de la literatura futurista en la que lo que parecía imposible se convierte en realidad, una realidad cuando menos desazonante y difícil de asimilar desde nuestra visión actual. Con ellos nos pone ante las cuerdas de lo que estamos haciendo con nuestra vida y con lo que el futuro nos depara. No los sitúa muchos siglos más tarde sino solo unos años después de este 2017. No se sitúan en otro planeta. Y cuanto ha cambiado tiene visos de credibilidad, no nos resulta ajeno del todo. En esta distopía, la ley respalda lo inaudito.

Por medio de estos relatos nos hace dialogar con nuestras peores cualidades: la violencia, la frivolidad, el racismo y el clasismo… En todos ellos aparece el paso del tiempo ineludible junto a la aspiración a la eternidad, de ahí que uno de sus temas preferentes sea el de la vejez y el de la salud. En estos relatos, las edades en que se hacen las actividades más comunes se prolongan, los jóvenes rozan los 40 y siguen estudiando o comienzan a trabajar, la edad para procrear se aplaza…

Con el que comienza, El deseo de tu corazón, nos hace ver cómo hay que tener lo que se desea porque a veces se cumple y es peor. En El hombre de cristal, una entrevista de trabajo muestra técnicas de selección de personal que invaden la intimidad de los aspirantes. En Viejos vemos cómo en una sociedad avanzada una pareja se debate entre adoptar a un anciano o tener un hijo propio. En Mil euros por tu vida, sigue imperando la pobreza del Tercer Mundo, con lo que algunas personas venden su cuerpo para mejorar la vida de sus familias; en este caso, dos ancianos ricos quieren revivir su juventud y compran unos cuerpos jóvenes en que instalar su conciencia, su alma, su mente o aquello que sea que nos distingue de los demás y de los animales si obviamos lo externo. Les asiste el derecho, pues Europa permite esa transferencia. Lo que ocurre es que de nuevas soluciones surgen nuevos problemas y la carne joven… (me trae a la memoria la obrita teatral Cuatro corazones con freno y marcha atrás, ¿por qué será?)

En Fumando espero, un anciano “aparcado” en una institución recuerda la comida basura y los pequeños vicios como el tabaco y el alcohol, totalmente eliminados de su dieta y de su ocio, y piensa que a veces es mejor darse un atracón de felicidad -aunque no sea lo correcto- que vivir una vida aséptica y aburrida. En Muertos, un muchacho se enamora de una chica que no es sino el clon de sí misma. Se trata de un tratamiento nuevo que solo se pueden permitir algunas personas. Por último, Noche de sábado mezcla una crítica contra la crueldad, el consumismo y el sedentarismo, así como contra la televisión más feroz, en forma de concurso al que una familia -y prácticamente toda una nación- es adicta. El concurso que divierte a unos juega hasta la extenuación y la muerte con otros seres humanos. Se trata de una especie de Juegos del Hambre en que los que acuden en pateras a nuestras costas deberán luchar por la supervivencia, mientras que una especie de Gran Hermano (cuyos ojos retransmiten como si fuera virtual lo que les sucede de verdad a esos desdichados) y los GPS de localización que llevan impiden que la población arrellanada en sus sillones se pierda algo, al tiempo que unos modernos aparatos de realidad virtual permiten a los espectadores jugar situándose en el pellejo y en los cuerpos de los contendientes. Un personaje casual en esta escena-relato, un invitado, será el testigo aturdido y horrorizado de dos muertes, a las que se da un valor muy distinto.

PARA SABER MÁS:

http://literaturajuvenilyfantastica.blogspot.com.es/2014/10/hyde-de-david-lozano.html

http://www.culturamas.es/blog/2011/04/11/futuros-peligrosos-de-elia-barcelo/

 

 

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