PLUMA, PAPEL Y TINTERO

Pluma, papel y tintero

Un microrrelato más y un fracaso menos (¿seguro que cada uno de nosotros tenemos un número asignado?). Ahí va uno nuevo. Espero que os despierte las sugerencias que escondí tras él:

Esperaba a que derramase sobre su lienzo en blanco el esperma denso del tintero. Acarició la pluma a la sábana de sus deseos horadando sus carnes con el filo córneo. Aquel cosquilleo rasgaba la página y sembraba letras rojas en cada sacudida. Escribía sobre amor mientras el dolor ensangrentaba su caligrafía. Hieren de muerte las palabras que nunca se pidieron.

 

ESTA NOCHE TE CUENTO

Esta noche te cuento

Hoy quiero hacerme eco de un blog que he conocido y me parece muy interesante. En él hay unos diez mil relatos de autores quizá no reconocidos pero sí buenos, incluso muy buenos, en líneas generales. Aún no he indagado en todas sus posibilidades, pero parece que se puede participar con las propias creaciones en diferentes concursos de microrrelatos. El enlace es: https://estanochetecuento.com/.

¡Bravo por blogs como este y sus iniciativas!

BLOGS Y BLUFS, FACEBOOK MEDIANTE

Blog

El otro día me llegó por facebook este enlace: https://www.jennifermd.com/2019/02/crea-blog-resenas.html?m=1&fbclid=IwAR1QIMZbIfFEVQ0hEuvVex8CsbSK-y3WMvHTgTvFU_Krhd3PFf1be4l5obs. Me pareció muy interesante, aunque mi blog vaya por libre y no me ciña a los consejos que ahí leí (será por eso que nunca despegué en términos de visitas). Ya se sabe, en casa del herrero, cuchillo de palo: aprovecho para lucir hermano. Mi hermano mayor colaboró en la creación de lo que hoy se llama Internet, allá por 1989, cuando estaba investigando en el CERN junto a Tim Berners-Lee, y fue la primera persona en hacer una web en España. Una entrevista suya podéis escucharla en: tps://play.cadenaser.com/audio/ser_santander_avivircantabria_20190316_120000_130000/?ssm=whatsapp&fbclid=IwAR1EBWOE96CkVOf-YpWWnTXIjLg-CeoXpBzAMnpk8a0iTuyxjTxUKCWXaJs (a partir del minuto 22 aprox.). Y, si aún no estáis convencidos por desconocimiento de que un español esté entre los pioneros de la Red, podéis acceder al siguiente reportaje: https://web.unican.es/noticias/Paginas/2019/Marzo_2019/primer-servidor-en-la-uc-en-1992.aspx?fbclid=IwAR0UNGeX3FQcR1SNlrWztLRTzFsQg8LRyK1a3pOzK-76dFW8zL1tCJ9_gtQ. O a este: https://elpais.com/cultura/2019/03/22/babelia/1553255225_983109.amp.html, Pionero español.

Bueno, a lo que iba, que me distraigo. He llegado gracias a Jennifer Moraz y su entrada Crea un blog de reseñas que funcione a este artículo: http://www.excentrya.es/el-fin-del-marketing-digital/, que me ha parecido muy interesante también y me ha recordado al ensayo de Enric Puig Punyet El Dorado: Una historia crítica de internet, del que cuando tenga tiempo y ganas haré una reseña (o eso creo ahora). El fin del márketing digital me ha resultado muy ameno y estoy totalmente de acuerdo con lo que llama «psicología del cretino», ese papanatismo ligero y ese mirarse el ombligo en que todos caemos alguna vez.

Lástima que ya no tenga edad para estas cosas, y gracias a que no me preocupe de los números y eso de los algoritmos de ventas que ahora se cacarea tanto y apenas entiendo. Si viviera de mis ventas literarias, ya había acrecentado el otro barrio por inanición. Vamos, que yo en mis trece, hablando para mí misma y poco más.

Este blog con solera (unos diez años) y sin casi seguidores me sirve de memoria (como un diario) y para dejar de vez en cuando pildoritas creativas en forma de poemas y microrrelatos u opinión (una forma como otra cualquiera de no perderlas entre papeles que no revisaré). Lo dicho, una solitaria rebelde y friki a la que no le importa demasiado (si supiera, añadiría aquí el emoticono del guiño sonriente) pasar inadvertida.

PARA SABER MÁS:

El enlace de http://www.excentrya.es que he mencionado antes me ha llevado a otros igualmente atractivos. Los dejo aquí por si alguien recala por estos lares y se interesa en los temas:

Y paro ya porque no paro de ir de un artículo a otro sugerido y todos son geniales. Así que en tus manos está entrar en este blog e indagar en sus páginas. Seguro que revoloteando por ellas llegarás a buen puerto.

 

Y LA MÚSICA SIGUE SONANDO. HISTORIAS DE PERSONAS CON DEMENCIA

En Y la música sigue sonando. Historias de personas con demencia,  a través de veintidós historias, seis en la primera parte (titulada Desde el principio hasta el final), ocho en la segunda (Retos como ventanas) y otras ocho en la tercera (El bueno, el malo y el indiferente), el psicólogo clínico Graham Stokes nos transmite recuerdos que nos hacen comprender mejor las vivencias de los cuidadores y de las personas con demencia, a quienes sitúa bien en los domicilios particulares, bien en residencias o en hospitales. No todas las historias llegan igual, pero sí que las hay muy emotivas.

La idea que subyace es que cada persona demente es un ser único cuya personalidad y experiencias primigenias influyen en su comportamiento y en sus relaciones posteriores. Así que, si conocemos su vida y sus necesidades concretas, los cuidados que le prestemos serán probablemente mejores. El libro explica con detenimiento alguna de las técnicas llevadas a cabo y los problemas que surgen en el entorno del paciente, y se complementa con dos anexos: el de la bibliografía para los interesados en profundizar en el tema y un glosario de términos específicos.

La música sigue sonando

Basado en hechos reales, este libro nos habla de personas que se resisten a lo que les está pasando (deben echar mano de una lista pormenorizada de acciones que antes formaban parte de su rutina y hacían sin pensar, o se ponen violentas aparentemente sin ton ni son, etc.). Las diferentes personalidades de los individuos que enferman dan resultados distintos en ellos mismos como pacientes; porque, cuando ya ni recuerdan sus circunstancias, estas siguen contextualizando su vida. Por ejemplo, encontramos algunos que descuidan su aspecto exterior, mientras que otros mantienen cierta arrogante elegancia, y así pasa con todo.

Por otro lado, las instituciones que se hacen cargo de ellos (aunque no por negligencia) no los atienden como deberían, lo que en palabras de Tom Kitwood es una “psicología social maligna“, que describe como la desolación en residencias de dementes a los que no tratan como personas reales sino como seres sin autonomía y con necesidades básicas. El problema no consiste en el abuso ni en el maltrato sino en los cuidados que se prestan sin reflexionar, sin delicadeza y sin sensibilidad. Muchas veces los cuidadores —sobrepasados— se sienten culpables o sienten que la actividad les viene demasiado grande. Lo enfermos, por su parte, cuando les llevan a un centro sienten que les ponen en compañía de personas con las que no tienen nada en común.

En ocasiones se llega a lo que este mismo experto denominó la infantilización. Además, sí ya de por sí todos recordamos solo lo que nos interesa o nos parece relevante, las personas con la capacidad para recordar mermada y que desechan a menudo lo que captan inmediatamente, mucho más. Junto a la confusión, los recuerdos lejanos se convierten en una realidad restituida y la persona revive su pasado.  Alrededor del 20% de las personas con Alzheimer sufren alucinaciones y delirios y muchas tergiversan lo que sucede a su alrededor. Pero que olviden no quiere decir que no sientan.

Las personas con demencia son diferentes unas de otras. Y un demente no se reconoce como semejante a otro demente. Aparte de la discapacidad cognitiva, impresiona su singularidad no su similitud, por lo que no hay que achacar su comportamiento a síntomas de una enfermedad común sino en gran medida considerarlo como signo de los esfuerzos que hace para sobrevivir en un mundo impregnado de miedos, amenazas y misterios.

En las primeras fases de la demencia, son habituales la negación, la fabulación (inventar historias), el egocentrismo, culpar a los demás y la evitación. Sus palabras y lo que hacen dan la impresión de que su personalidad ha cambiado, cuando la verdad es que lo único que ha cambiado es su comportamiento.

Los signos de agnosia y apraxia son la pérdida de la percepción y de la coordinación.
Tener agnosia consiste en ver las cosas sin tener pleno conocimiento de ellas. A menudo los primeros signos de demencia se diagnostican erróneamente como depresión por su baja concentración, olvido, apatía y desinterés.

Relaciones normalmente de reciprocidad se mantienen ahora con dependencia. Un acto de dependencia se limita al acto mismo y es temporal y, más o menos, predecible, por lo que una vez realizado se tiene una maravillosa sensación de alivio hasta la próxima vez que se realice. Pero los actos de comisión, lo que hace una persona (no lo que ya no puede hacer, que son actos de omisión), como los insultos, llamar a alguien a voces, hacer preguntas repetitivas, intentar continuamente irse de casa… son problemáticos, exigen cuidados interminables y debilitan anímicamente. Y encima para la familia el cuerpo del ser querido está presente (como un envase), pero su ausencia es indiscutible. Otro problema grave de las personas con dolencias de este tipo es que, una vez que les han diagnosticado que tienen demencia, todo lo que sucede después se atribuye al mismo diagnóstico: la pérdida de memoria y de inteligencia, y no se busca un porqué real, se va a lo más sencillo.

Como el comportamiento de las personas se puede comprender analizando su historia, el objetivo del análisis funcional es descubrir por qué la gente se comporta de la forma en que lo hace. Tanto los jesuitas como Sigmund Freud consideraban que el niño era el padre del adulto. Las corrientes que nos llevaron a ser en quien nos hemos convertido circulan ocultas por debajo del flujo diario de palabras y hechos. Lo que se adquirió se almacena en zonas recónditas del cerebro. La memoria implícita es lo que conocemos de nosotros mismos y que para ponerlo en juego no nos hace falta recurrir al pensamiento consciente. Tenemos recuerdos a partir de los 4 años, antes es el periodo de la experiencia prememoria. Lo que sucede en esta época anterior a la memoria se consolida como una verdad personal, y no podemos olvidar lo que no recordamos.

¿Cómo se cambia a nivel práctico el tratamiento de los dementes?

Un primer estadio es en el que estén distraídos y discutidores;  después están  desorientados, dependientes y preocupados. Todos los que tienen una demencia grave se ven afectados por una gran pérdida del lenguaje. También hay que ver que sus rutinas, sus costumbres, están muy asentadas, aunque luego las repiten de forma aparentemente ilógica, por eso les gusta rodearse de sus objetos familiares. “El hogar es sinónimo de rutina y previsiblidad”, de sentirse seguro. Pero las emociones asociadas a una experiencia negativa contaminan su historia.

Se puede analizar el motivo de su comportamiento y detectar lo que es importante de él para la persona afectada. El desplazamiento funcional ayuda al proporcionar a la persona una función equivalente para satisfacer sus necesidades, pero con medios más aceptables y de una forma que no es invasora y sobrellevan mejor los otros. Nunca sabemos lo que pasa por la mente de una persona con demencia al cien por cien, pero un análisis funcional ayuda a comprender cuáles pueden ser sus intenciones porque descubrimos un marco interno de referencia. Cuando los sentimientos dominan, no se pueden ver las cosas desde otra perspectiva, y aunque digan cosas irracionales están expresando sus verdaderos sentimientos.

Cuando los motivos de una persona afectada por la enfermedad cerebral son sus costumbres, lo que anteriormente era apropiado, se dice que la persona tiene un comportamiento cómodo (vestigios cómodos: cortar el césped con tijeras, limpiar el césped con una aspiradora o poner un cuenco de plástico para hacer un café en el fuego). Pero actuar igual que siempre, comportarse de una forma refleja a como se fue, puede resultar un problema para los demás. Los métodos y los medios elegidos pueden resultar extraños o malinterpretados, como cuando son reacciones emocionales desproporcionadas si se consideran amenazados. Que la demencia destruya lenguaje, memoria y capacidad de razonamiento no significa,sin embargo, que destruya a la persona. El que no responde de manera correcta o comprensible no significa que no lo haga, de hecho se ha dicho que “un comportamiento anormal en una situación anormal es un comportamiento normal”.

Las lesiones en el lóbulo temporal se asocian a una conducta impulsiva y desinhibida, a una falta de capacidad de juicio y de razonamiento y a la perseveración, que consiste en repetir infinitamente la misma frase pregunta o acción.  La perseveración, que a menudo se denomina síndrome de la aguja clavada, constituye un comportamiento involuntario fuera de contexto que no tiene nada que ver con la situación real de la persona. Suele darse en la demencia fronto-temporal y a veces su causa es la enfermedad de Pick. Conductas de lesiones en el lóbulo frontal del cerebro son la desinhibición, impulsividad, apatía, comportamiento infantil o absurdo, distracciones. Es casi imposible encontrar una solución a la perseverancia, se intenta controlar el comportamiento de la persona lo mejor posible a menudo usando de instalaciones para romper la secuencia de los actos.

Cuándo se sufre una conmoción terrible y la pena es insoportable la única forma de sobrellevar la situación o sobrevivir a ella es reprimir el dolor, a modo de anestesia de sus sentimientos. Las personas que reviven su pasado están convencidas de que lo que piensan y sienten es verdadero y real y está sucediendo ahora mismo. La defensa psicológica de la represión contra el sufrimiento a veces se aúna en los dementes con el uso de la proyección. Con la represión se evita deliberadamente tener sentimientos extremos y angustiantes, con la proyección una persona sobrelleva la situación al proyectar sus sentimientos y miedos en los demás (como la mujer cuyo hijo falleció y consolaba los demás). Para el autor el comportamiento problemático es una conducta de carácter grave por su intensidad, frecuencia, duración o riesgo (de la seguridad física o la salud psicológica de la propia persona o de los demás).

No hay que quedarse en lo obvio y replantearse ciertos prejuicios. Hay que evitar ocultarse detrás de un diagnóstico. Decir de alguien que presenta incontinencia deliberada, por ejemplo, es un contrasentido a nivel terminológico, la incontinencia será porque se ha perdido el control de la vejiga o del intestino a causa de una lesión. Comprender la demencia será más fácil si la consideramos como una barrera. En un lado hay una persona discapacitada por déficits cognitivos y en el otro estamos nosotros y ambos somos incapaces de entendernos.

La atención sanitaria en una residencia dominada por los debe, tiene y tiene que es un tipo de asistencia conocida como la tiranía del débil en que los procedimientos rutinarios se convierten en reglas que deben seguirse a rajatabla, rutinas que permiten trabajar con ellos sin problemas.

La terapia de presencia simulada la describieron por primera vez Woods y Ashley: si se reproduce en una cinta de audio la voz del marido o de la mujer de un demente o con se les muestran vídeos caseros que les distraigan y consuelen y simulen su presencia, los pacientes se sienten más seguros y se calman. La simulación, la distracción o la relajación pueden influir y ayudar a que no sea necesario tener que recurrir siempre a la sedación cuando la persona oponga resistencia o esté muy nerviosa. A menudo basta con crear un mundo imaginario de normalidad o tranquilidad de espíritu.

Del mismo modo, ante un  enfermo que haya sufrido abusos, habrá que inventar algo como la sábana de pudor con que se le tape para limpiarlo y con unos agujeros estratégicos para hacerle la higiene sin que se sienta desnudo o desprotegido.

En la vida diaria olvidan lo que tenían previsto hacer a continuación o dónde han puesto o dejado cosas. Pero los recuerdos emocionales no se borran fácilmente. Olvidan lo que han oído y lo que han visto en unos minutos o segundos y lo que han pensado. Los componentes psicológicos de la ansiedad (preocupación, premonición, miedo) desaparecen antes que los síntomas fisiológicos (el nudo en el estómago, los latidos del corazón, el pulso acelerado, las náuseas, los temblores, el sudor de la piel), más duraderos.

La disfunción notable de la capacidad  ejecutiva es la alteración de las capacidades intelectuales superiores que permiten que una persona lleve una vida independiente y social normal. La disfluencia verbal son alteraciones en la velocidad y la facilidad de pronunciar palabras, algo indicativo de lesiones en la zona frontotemporal del cerebro.

ALGUNAS CITAS INTERESANTES SON:

  • Equidad entre la descripción profesional, sin caer en el tecnicismo, y el poderoso contenido humano y emocional, sin caer en el sentimentalismo.
  • El hecho de que un hombre se esté muriendo constituye un problema más para los que le van a sobrevivir que para él mismo (creo que es de Thomas Mann).
  • Oliver Sacks: Una enfermedad nunca es tan solo una pérdida o un exceso: siempre hay una reacción del organismo o de la persona afectados para restituir, reemplazar, compensar y preservar su identidad, por muy extraños que sean los medios para conseguirlo. (De hecho, El hombre que confundió a su mujer con un sombrero es una obra admirable de este autor sobre idéntico tema.)
  • En ocasiones, los problemas de equilibrio y coordinación son graves como por ejemplo cuando se produce un estado de ataxia cerebelosa lo que le dificulta comer, beber, mantenerse de pie y caminar y hacer muecas espasmódicas.
    Lo anterior puede llevar a dificultades para tragar o dejar a un ser inmóvil y mudo en un estado que se denomina mutismo acinético.
  • Luria escribió: Un hombre no consiste solo en su memoria.

OTRAS CURIOSIDADES:

  • Mucha gente cree el mito de que el envejecimiento se acompaña siempre de un deterioro de la memoria que acaba provocando dependencia y pérdida de la orientación.
  • En la demencia lo normal es que los recuerdos recientes se pierdan antes que los recuerdos lejanos, eso se denomina la Ley de Ribot.
  • La enfermedad de Alzheimer destruye el hipocampo, es decir, la parte del cerebro encargada de transformar las experiencias en aprendizaje o memoria.
  • Ailurofobia es el miedo irracional y persistente a los gatos, a que arañen y muerdan o simplemente a su carácter diabólico, lo que le produce al que padece este síndrome: ansiedad, sudoración copiosa, dificultades para respirar e incluso histerismo. Personajes como Julio César, Napoleón, Gengis Kan, Mussolini o Hitler fueron tiranos que tenían miedo a los gatos.