DESCONOCIDOS DE DAVID LOZANO

Desconocidos, de David Lozano, Premio Edebé de Literatura Juvenil, se vale de un narrador omnisciente para enfocar el pensamiento de una joven llamada Lara que se va a encontrar con un extraño. Lo  ha conocido a través de Internet, responde al sobrenombre de Wilde y han quedado en un sitio muy poco sugerente para una cita: un McDonald’s de una estación de Barcelona. Precisamente esta atmósfera de normalidad nos aleja de la sensación de peligro, igual que le ocurre a la protagonista. Él se nos presenta como el enigmático y ella, como una romántica.

A ambos les encanta la novela Carta de una desconocida y ese será el dato que les permitirá reconocerse. Durante la espera, la chica duda entre las expectativas que se imagina y un cierto miedo por su atrevimiento. Pero enseguida, en cuanto llega él, se disipa su intranquilidad gracias a la sonrisa del muchacho.

Después llegan las verdaderas presentaciones. Tras el ligero conocimiento online, sin informaciones íntimas ni comprometedoras, en que mutuamente indagaron en sus gustos, sueños y otras afinidades, se sucede un tira y afloja en persona a ver quién controla la situación. Ambos parecen fluctuar entre la osadía y el ingenio y el nerviosismo y la timidez por la impresión que puedan causar el uno en el otro durante esa primera vez en que se ven. En un segundo plano, el chantaje emocional de un exnovio sobrevuela la cita. Luego, la inspectora Irene Castell tendrá que investigar un aparente suicidio anunciado. Con estos mimbres, el autor elabora una nueva novela, amena y fácil de leer, que seguramente gustará a nuestros jóvenes y adolescentes.

Sus capítulos nos trasladan a dos escenarios distintos en un mismo día, el 30 de junio al atardecer. Y a dos fechas separadas por un par de meses: lo que acontece en esos dos escenarios del 30 de junio y el relato de los hechos precedentes en una residencia universitaria.

La novela desarrolla temas que, en general, conciernen a los (sobre todo las) adolescentes, ya que estos se ven inmersos con cierta asiduidad en situaciones que se les van de las manos. Así que otro punto a su favor es que involucra en sus páginas a jóvenes que pueden sentirse identificados en algún momento con alguno de los protagonistas:

1- El mundo de las relaciones a través de Internet, especialmente por medio de las redes sociales (Twitter, Instagram…) surge desde el primer momento. De ahí el lenguaje internauta: youtuber, booktuber, emojis, stalkear… Tras esas relaciones tal vez se esconda el miedo a las que se mantienen cara a cara por lo que estas tienen de verdadera exposición: “Tampoco contamos con ese tiempo para pensar que te da tener que pulsar las teclas del móvil”. Por este canal todos los pactos son posibles, y se pueden conciliar confidencialidad y juego y misterio, e incluso el espejismo de un amor o una conexión especial que fuera de esas redes tal vez no funcionaría.

2-El tema del postureo y las apariencias tiene bastante relevancia. Las vidas falsas creadas a través de Internet, los preparativos y el cálculo para darse a conocer a través de esas mediación informática en que tiene cabida cualquier invención, remiten al peligro que esconde esa imposibilidad para saber a ciencia cierta quién se esconde tras un nick. Que nunca se puede estar seguro de quién es quién o qué se esconde parapetado detrás de una pantalla u otras trampas es otro gran contenido de Desconocidos. Y es que el arte del camuflaje no se limita únicamente al reino de Internet: “¿Cuántas identidades falsas se ocultan en cuerpos verdaderos? Es el camuflaje perfecto”.

3-Derivado del anterior, surge el de la posible suplantación de una personalidad. La curiosidad de unos se enfrenta al anonimato como escudo de otros. Y de todos es sabido que hay personas que responden más al cómo se quiere ser que al cómo se es. Unido a este, además, tenemos el de la intermediación al abrigo de la red. El juego y las relaciones online son el caldo de cultivo ideal para moverse en un mundo de arenas movedizas, de riesgos innecesarios que trae esa actitud de inconsciencia. Es ahí donde los individuos se ofrecen como verdaderos señuelos o víctimas propiciatorias.

4-El desconocimiento de lo que tenemos al lado insiste en que en el fondo nadie se conoce: “Todos somos extraños para los demás” o “La realidad es un mundo de extraños”. Aunque siempre pueda haber amigos leales, existen las amistades peligrosas y absorbentes, y nunca las reconocemos de inmediato. En esta novela destacan el amigo sarcástico que sugiere con determinación qué se debe hacer y la amiga fuerte y cómplice a la que solo se menciona.

5-El tema del suicidio también aparece más que sugerido, y se presenta como un error de quienes no ven una salida a sus problemas, como “una equivocación definitiva”.

6-Y ¡cómo no!, el del amor. Pero el amor se nos presenta en su vertiente peligrosa. Todo lo que se desea tiene un precio que quizá no convenga pagar. Porque las imprudencias sí que se pagan, casi siempre, y muy caro. Y además se añaden el trasfondo de una relación tóxica y el ingrediente de las manipulaciones afectivas.

7-Por último, la metaliteratura tiene igualmente cabida en el libro. Aparte de la novela de Stefan Zweig con que se reconocerán, Oscar Wilde y su El retrato de Dorian Gray jugarán un papel no decisivo pero sí interesante, así como el poema de Luis García Montero titulado Crimen en la noche de un sábado.

¿Qué sentí durante su lectura? Cuanto necesito para seguir leyendo: amenidad, sencillez, psicología, unas dosis de intriga bien calculada, un anuncio de que me adelanto al desenlace (siempre nos gusta sentirnos listucos) y, ¡zasca!, una vuelta de tuerca en la trama que resuelve con lógica el caso al tiempo que me devuelve a mi sitio de inexperta investigadora.

Así es. Cuando estaba pensando: “Ya está. Es ameno pero previsible. No hay duda de que el culpable es este o el otro o quizá ambos”, iba bajando la guardia y me veía involucrada en la historia con el desenlace a un centímetro de mi nariz. Pero, de repente, cambia todo. Tanto las autoridades como yo nos habíamos precipitado en nuestras conclusiones, me dejé llevar por sus pesquisas. Esto sí que no me lo esperaba y eso sí que me gusta. De hecho, la solución que se da explica la única incoherencia que había hallado en forma de unas manos muertas. Si bien, si los personajes me han incitado a equivocarme, solo iba un poquito desencaminada, así que… ¡bingo! (me enorgullezco con la honrilla levemente herida). El móvil imprevisible hasta las últimas páginas me mantiene en vilo, aunque al final se resuelve de la forma que nos venía pareciendo lógica.

A la luz de lo comentado, esta obra me parece muy apropiada para asomarse al mundo de la novela de suspense o el thriller. Pero hay algo más que revolotea en mi cabeza: lo de que todos tenemos una responsabilidad para con los nuestros añade una oportuna enseñanza que me hace pensar en una de las obras literarias que a mí más me gustan: La visita del inspector, con la que fuera de esto no tiene ningún otro parecido. Esta ligera relación me pone de buen humor y me insta a elaborar esta pequeña reseña.

Por último, como ya sabéis mi gusto por las CITAS, ahí van unas cuantas:

  • No resulta fácil sincerarse ni mantener una charla en esas circunstancias, cuando ya se han dicho tantas cosas desde el refugio seguro de sus habitaciones. Hacerlo frente a frente supone un desafío.
  • Las conversaciones presenciales (…) Todo improvisación.
  • No hay ningún misterio criminal en un suicidio. Eso lo vuelve todo aún más penoso, por lo gratuito. Supongo que necesitamos motivos para aceptar una muerte.
  • El dolor es una experiencia íntima.
  • ¿Se puede sufrir un ataque de melancolía antes de que termine aquello que se va a añorar?
  • La espera se está haciendo mucho más dura de lo que suponía. No hay peor tortura que una cuenta atrás.
  • Su subconsciente busca la serenidad que transmite la visión de una salida.
  • ¿Cuántas víctimas potenciales hay ahora, en este preciso momento, navegando a través de la red? La ingenuidad atrae a los depredadores como la sangre a un tiburón.
  • Cuanto mayor es la ilusión, menor nos parece el riesgo.
  • Creo que ser imprudente es otra forma de egoísmo.

PARA SABER MÁS:

El poema mencionado lo podéis leer en: http://boards5.melodysoft.com/angelydiablo/crimen-en-la-noche-de-un-sabado-128.html.

Otras reseñas de esta obra son:

Otras reseña mía del mismo autor:

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