GÉNESIS

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Escuché al ponente:

Extraed el alma dormida de las cosas. Paciencia y disciplina. Poneos las gafas de lejos y de cerca. Usad la lupa, el telescopio. Tomad el escalpelo y diseccionad la materia. Pertrechaos de todos los utensilios de todos los oficios. Revolved en el recipiente de las pócimas mágicas. El diccionario a mano siempre abierto. Después, despacio, a practicar, y luego… Qué importa el fracaso. La mirada es otra y la palabra ha abierto grietas en todos los prejuicios. El viaje literario ya está en marcha.

Y aquí estoy yo en mitad de ninguna parte, sin asideros, en el agujero negro de la concentración.

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EL REFUGIO de MICK KITSON

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Esta es una novela que hará las delicias de los aventureros tipo scouts a los que les gustan los manuales de supervivencia, y de todos los amantes de la montaña, de la pesca y de la naturaleza en general. Lo de menos será la resolución de un crimen cuyas claves conocemos los lectores desde el principio.

Ante todo, muestra el autoaprendizaje de la protagonista en su afán por sobrevivir y proteger a su adorable hermana pequeña para que lleve la mejor de las vidas posibles, teniendo en cuenta sus circunstancias (madre alcohólica, padrastro del que mejor ni hablar, problemas escolares y de relación…). Y la preparación de la fuga durante un año (kit de primeros auxilios, brújula, ropa apropiada, trampas para cazar…), para lo que se empapa de vídeos de YouTube que le enseñan a preparar un refugio, hacer fuego y mil cosas más.

Destaca la sabiduría de la chiquilla para pertrecharse de todo lo necesario para subsistir  en difíciles condiciones y su conocimiento de las clases de árboles (robles, avellanos, alisos, abedules, tejos, pinos, fresnos, abetos, alerces…) y de animales, especialmente pájaros, pero no solo (águilas reales, pigargos, alcaudones, búhos, perdices rojas, alondras totovías… y topillos, conejos, liebres, ciervos…).

Los personajes son escasos pero adictivos: su alocada hermana ajena a la realidad de su hogar disfuncional, la doctora alemana con un pasado peor que el suyo o el vecino amigo de la familia, de quien queremos saber más. Si bien, se echa en falta profundidad en la semblanza de su madre y de su padrastro, quizá con el fin de no hundir el relato en el morbo, ya que los temas a los que alude (más que de los que trata) son casi de lesa humanidad.

Consta de dieciocho capítulos titulados con un sustantivo común, la mayoría relativo a la supervivencia o a la naturaleza, excepto dos con nombres propios: trampas, disparos, anzuelos, nieve, pájaros, pueblo, Ingrid, fiebres, setas, campamento, comida, Magna Bra, esquís, coche, escarcha, neblina, niebla y casa. Con ellos alude al elemento central de cada uno.

Como obra primeriza, despunta. La novela está bien hilada y mantiene el interés aunque se sepa qué ha ocurrido y se prevea qué va a ocurrir. Pero echo de menos la variación estilística. Quizá su estilo monolítico sea justificable porque la narradora y protagonista no es sino una habilidosa e inteligente niña de 13 años de la que se sugiere, ignoro en qué grado, que padece alguna enfermedad del espectro autista, tal vez sea Asperger (incapacidad para explicar lo que siente en relación a los hechos, dificultad para sonreír, facilidad para aprender y almacenar datos, pero dificultad para escribir que va mucho más allá de una simple dislexia…). Así todo, a mí me llega a resultar el estilo pobretón y cansino: se repite la conjunción copulativa “y” en cada línea, y en un párrafo muchas veces e, innecesariamente, una misma palabra. ¿El propósito se ahoga en el enfoque tomado?

En cualquier caso, es de fácil lectura y resulta original, sobre todo, por la capacidad de Sal y de su hermana Peppa para hacernos ver como algo natural (sin olvidar el humor en labios de la segunda) lo que sería extraordinario. En conclusión, una buena lectura para adolescentes y jóvenes. Así pues, no me equivoqué cuando la elegí para regalársela a una de mis hijas.

CITAS:

  • Cuando bebes aceptas lo inaceptable.
  • Y las almas salen de la Diosa Madre y vibran a distintas frecuencias y tienen distintas cantidades de luz interior dependiendo de cuánto vibren. Lo que se ve salir de una persona muerta es su vibración. Vemos y sentimos su vibración, y solo nos damos cuenta de que estaba ahí  cuando se va.
  • Los depredadores aprovechan las necesidades de las presas e intentan darles Caza donde son más vulnerables, cuando hacen sus necesidades o cuando sea alimentan.
  • Si dicen que solo han tomado una copa es que han tomado diez. Si dicen que no han tomado ninguna es que han tomado veinte.

PARA SABER MÁS:

https://enmilbatallas.com/2019/01/30/el-refugio-de-mick-kitson/.

http://adivinaquienlee.blogspot.com/2019/01/el-refugio-mick-kitson.html.

http://viviendoentrepalabr.blogspot.com/2018/11/el-refugio-mick-kitson.html.

https://readingthemoment.wordpress.com/2018/11/04/el-refugio-mick-kitson/.

MÚSICA, PINTURA, ARTE ALTAPI

HERMANAS DE SUE FORTIN

Acabo de terminar esta novela, de hermosa portada e interesante contraportada. Pero ni una ni otra, una vez leída, me parece que se ajustan a lo real, o juegan con la ambigüedad tanto que dan una imagen muy distinta de aquello con lo que nos encontramos. Si bien, su brillante comienzo impele a seguir leyendo: “A veces, el frío más intenso no se encuentra en pleno invierno, cuando el aliento es una nube blanca, tienes los pies entumecidos y los dedos rígidos y helados; a veces, el frío más intenso se encuentra en la calidez de tu propio hogar, en medio de tu propia familia”.

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Se compone de treinta y un capítulos, la mayoría desarrollados en Brighton, ese “Londres junto al mar”. Y se estructura in medias res. En el primero, se ha producido un accidente; en los siguientes salta a seis semanas atrás y se va avanzando hasta alcanzar y superar ese momento inicial. Después se resuelve en pocas horas o días más. El último viene a ser una especie de epílogo en que se relatan los acontecimientos que quedan en el aire en el desenlace.

Comienza con una sensitiva narradora en primera persona cuya memoria auditiva y olfativa la ponen sobre aviso, y que interpreta los gestos (mi preciado comportamiento no verbal, por algo hice la tesis sobre él) como trasunto de la psicología de los personajes con que se encuentra. Aún en las brumas de la inconsciencia, no reconoce la cama en que se despierta y cree que es la de un hospital e intuye, por el olor de una loción para después del afeitado, que junto a ella está su marido, lo cual le desagrada, y oye que una enfermera le informa de que fuera un policía quiere hablar con él  y con su mujer, aunque aún no se pueda. Por lo tanto, desde la primera hoja ya tenemos intriga y emociones.

El estado de la mujer protagonista se acerca al de la amnesia inmediata y se haya invadida por un “ominoso presentimiento”. Es Clare Tennison, una  exitosa profesional de un bufete de abogados y una mujer que se considera buena persona, pero que se siente amenazada por el miedo y la culpabilidad y que, repentinamente, recobra la memoria.

El segundo capítulo, con ese flashback  que nos lleva a seis semanas antes, explica la situación en que se encuentra en el primero. Nos enteramos de que el 28 de septiembre, dos días después del que parte, va a ser el cumpleaños de su hermana, desaparecida hace 20 años secuestrada por su padre. La madre de ambas (que vive junto al matrimonio formado por la narradora, un pintor y sus dos hijas) sigue comprando regalos para ella por su cumpleaños y por Navidad “para cuando vuelva”.

Temas de los que trata el libro: la venganza, la manipulación e incluso la suplantación, los celos, la amistad y sus recovecos, las mentiras fáciles de desentrañar, la culpa y, sobre todo, las relaciones y “dinámicas familiares” y “las ideas preconcebidas”, en palabras de su autora.

Sin embargo, aunque estamos ante un thriller psicológico con ritmo creciente y un mínimo giro inesperado, resulta bastante previsible y lleno de tópicos: el artista mantenido, la hijastra maltratada, el caos emocional mencionado reiteradamente, la dislexia como cajón de todos los males (“Soy disléxica. Altero el orden de las cosas, de las letras en especial, pero también tengo problemas con las secuencias: los días de la semana, los meses del año… y me confundo con la derecha y la izquierda”). Y utiliza lo que para mí es una técnica burda de la dilatación, la de la pérdida de tiempo cuando se ha hecho algún descubrimiento y la de, en lugar de preguntar o explicar en el momento oportuno lo que un personaje necesita, dejarlo en el aire, para volverlo a utilizar más tarde.

Y hacia el final, me parece leer ciertas incongruencias (el viento que provoca que su pelo le golpee la cara viniendo de frente, la aparición repentina de un personaje en el sitio oportuno que no se explica, los aparatos electrónicos y USBs pasados por agua a los que nada afecta,  la falta de visión de los espectadores para dilucidar cuántos se precipitan “accidentalmente” o la caída supuestamente a plomo que se produce, al final, con un efecto que la distancia de donde se debió caer…). No lo puedo explicar mejor para no desvelar el desenlace.

En fin, ni fu ni fa. Se deja leer, pero me esperaba bastante más. Ya se sabe que la contraportada es un reclamo que no siempre está a la altura.

CITAS:

  • Tienes que intentar controlar ese miedo y convertirlo en una emoción positiva.
  • Yo era una niña muy calladita, supongo que debido a que sentía constantemente la necesidad de empequeñecerme y ocultarme entre las sombras, de no hacerme notar.
  • Sigue siendo el mismo, tan pronto es una dulzura como puro arsénico.
  • Mi corazón martillea con fuerza contra el esternón.
  • Cuando uno es responsable de un niño, del hijo de otra persona, no hay lugar para equivocación alguna.
  • El zumbido de la alarma del despertador me despierta cual enjambre de abejas transmitiendo un mensaje en código morse.
  • Me aconsejaron que en caso de que ingirieran lejía o algún producto parecido les diera leche para crear una especie de barrera en la pared del estómago, y evitar así que el tóxico se absorbiera y pasara a la sangre.

PARA SABER MÁS:

http://pasaran-las-horas.blogspot.com/2019/07/la-hermana-de-sue-fortin.html.

http://elmundodenaya.blogspot.com/2019/06/resena-hermana-sue-fortin.html.

 

EL ALQUIMISTA, EL ENIGMA DEL CUATRO y EL ARRANCACORAZONES

Pensar

Os preguntaréis qué tienen en común estos tres títulos y hacéis bien. ¡Nada! Simplemente los hojeé el otro día y, como no había hecho reseña de ninguno pero sí los había subrayado, he decidido rescatar algunas de sus citas. Desde luego, no hay color en mi opinión, a favor del segundo, un compendio de intriga (en relación al Sueño de Polífilo de Francesco Colonna) y conocimientos. Gracias a él he aprendido, por ejemplo, la palabra “esteganografía”, que alude a las técnicas con que  ocultar mensajes dentro de otros, no solo por medio de tinta invisible, anagramas o acrósticos.

La parábola inicial está más vista que el tebeo, con el sueño repetitivo que llevará al protagonista a encontrar su “tesoro” y esa filosofía del buenismo, que no de la benevolencia (https://es.wikipedia.org/wiki/Buenismo), y el tú puedes. El arrancacorazones, al menos, es original y bordea la fantasía y la crítica costumbrista, lo absurdo y lo lírico, lo surrealista y lo cómico, lo simbólico y lo puramente creativo; con lo que deja un poso extraño pero satisfactorio.

Citas de El Alquimista de Paulo Coelho:

  • Si empiezas por prometer lo que aún no tienes, perderás tu voluntad para conseguirlo.
  • El mal no es lo que entra en la boca del hombre (…). El mal es lo que sale de ella.
  • Una búsqueda comienza siempre con la Suerte del Principiante. Y termina siempre con la Prueba del Conquistador.
  • Solo existe una manera de aprender (…). A través de la acción. Todo lo que necesitas saber te lo enseñó el viaje.

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Citas de El enigma del cuatro de Ian Caldwell y Dustin Thomason:

  • Los fuertes se aprovechan de los débiles, pero los astutos se aprovechan de los fuertes.
  • A la gente le gusta decir a las víctimas que el tiempo todo lo cura. “Lo cura”, eso dicen, como si el tiempo fuera un médico.
  • Mi padre era de esas personas para las cuales haber realizado un pacto en momentos de pasión es la única excusa para un error de juicio.
  • Entre la gente de cultura libresca hay un prejuicio tácito, una convicción secreta que todos parecen compartir: que la vida, tal y como la conocemos, es apenas una visión imperfecta de la realidad, y solo el arte —como si fuera unas gafas de lectura— puede corregirla.
  • Cita de Heredoto: “Son las casas más grandes y los árboles más altos los que derriban los dioses con sus rayos y truenos. (…) no soportan el orgullo ajeno, tan solo el propio.
  • La soledad de trabajar tanto en algo que significa tan poco para tan pocos.
  • Como todas las cosas del universo, estamos destinados a divergir desde nuestro nacimiento. El tiempo no es más que la medida de esa separación. (…) Estamos solos en proporción a nuestros años de vida.
  • Siempre habrá más noticias que escribir, más teorías que probar, más fenómenos que observar. La deliciosa futilidad de las tareas imposibles es la delicia de los que rinden más de lo esperado.
  • Los buenos vecinos necesitan también buenas vallas.
  • No hay peor ladrón que un mal libro.
  • Mi cabeza es una bandada de palomas que levanta el vuelo. Las ideas que se me ocurren no son más que mierda y plumas.
  • Las perfección es consecuencia natural de la eternidad: basta con esperar el tiempo suficiente y todo llega a realizar su potencial. El carbón se convierte en diamante, la arena se convierte en perla, los monos se convierten en hombres. Pero no nos es dado ver esos logros durante nuestra vida, y cada fracaso se convierte en un recordatorio de la muerte.
  • Los médicos son como la gente que hace apuestas: siempre andan buscando la combinación correcta. Los pacientes son como las máquinas tragaperras: si les tuerces el brazo lo suficiente, acaban dando el premio gordo.
  • Pienso: somos animales con imaginación. Solo el hombre que ve gigantes es capaz de encaramarse a sus hombros.
  • El tiempo, como un médico, se lavo las manos de nosotros.

El arrancacorazones de Boris Vian:

  • ¡Dios no es útil! Dios es un regalo de un día de fiesta, un don gratuito, un lingote de platino, una obra de arte, una apetitosa golosina! Dios está además. No está a favor ni en contra. ¡Es un suplemento!
  • La vulgaridad difícilmente puede ser ofensiva para una persona vulgar.
  • No hay que soltar nunca los puntos de apoyo.
  • Algo tan inútil como es el sufrimiento no puede dar derechos de ningún tipo, a nadie ni sobre nada.
  • No se queda uno porque quiera a alguien: dejamos de irnos si no detestamos a nadie, y nos vamos cuando odiamos. Solo lo desagradable nos mueve a obrar. Somos cobardes.
  • El uso del condicional (…) es con frecuencia un reconocimiento de impotencia… o de vanidad.

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PARA SABER MÁS:

https://atravesdunlibro.blogspot.com/2018/07/resena-el-alquimista-paulo-coelho.html.

http://www.granvalparaiso.cl/tendencias/resena-de-libros-el-alquimista-de-paulo-coelho/.

http://www.lareinalectora.com/2017/09/resena-el-alquimista.html.

http://nathalyvmg20pr.blogspot.com/2017/10/resena-critica-del-libro-el-alquimista.html

Y

https://www.abc.es/cultura/libros/abci-enigma-cuatro-exprime-exito-receta-thriller-misterio-200408240300-9623254648596_noticia.html.

https://elmundoderafalillo.blogspot.com/2008/10/el-enigma-del-cuatro.html.

http://www.lahuelladigital.com/epocas/numero1/notelopierdas1.htm.

Y

http://librosyhumor.blogspot.com/2011/12/el-arrancacorazones-boris-vian.html.

https://bibliotecadearena.wordpress.com/2016/07/18/boris-vian-el-arrancacorazones/.

http://unlibroaldia.blogspot.com/2012/04/colaboracion-el-arrancacorazones-de.html.

https://revistadeletras.net/el-arrancacorazones-de-boris-vian/.

https://escritores.wordpress.com/2007/01/29/el-arrancacorazones-de-boris-vian-por-carmen-conde-gaute/.

 

MATRIA de RAQUEL LANSEROS

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Raquel Lanseros, Premio Nacional de la Crítica 2019, es autora de Matria (¡qué agradable contraste con patria y padre!), un poemario que se sumerge en nuestras raíces para hablarnos de la identidad y de la herencia (“todos los sueños fértiles de mis antepasados”), de la vejez y de la tradición, pero sobre todo de lo humano. En él denuncia la opresión y la miseria con originalidad y fuerza, porque “Un castigo es más soportable que una jaula”, así en Una de dos nos enfrenta a las miserias de este mundo para rescatarnos un futuro. Matria representa la patria que cualquiera desearíamos (“La tierra natal cubre como un tatuaje en la piel preliminar”).

Inaugura el libro La Loca más cuerda, una sucesión de interrogaciones sustentadas en el pronombre quién: “¿Quién sobrevive ileso a una tormenta dentro del corazón? (…) ¿Quién sueña con androides que soñaban con ovejas eléctricas?”, que ya remite a su conocimiento literario.

Su segundo poema, Cielo arriba, es una celebración: “Y qué gozosamente, con qué brío / uno se da de bruces con el mundo / y antes de comprenderlo ya lo ama”. Y es que esta autora nos vivifica: “y uno se siente vivo porque sabe / que todo está en primicia eternamente”.

Potencialidad y biografía, magnífico y sintético poema, nos habla de todo lo que se puede llegar a lograr o no. Curioso es el siguiente (la cuesta de las luciérnagas) que dedica a una sucesión de “hadas voladoras”, las luciérnagas que van desapareciendo con la destrucción a que sometemos al Planeta. Me dijeron hace poco que la luciérnaga es símbolo de libertad, y pienso: ¿qué libertad nos servirá cuando nada nos sirva para seguir viviendo?

Muy curioso es el poema que titula europa, así, en minúsculas, y con muchas palabras desmembradas, separadas algunas de sus sílabas sin guiones, escrito sin comas ni puntos. Por el contrario, en Fuego mutilado deja de lado lo transgresor para utilizar un soneto que reivindica el olvido si el amor no está dispuesto. Y juega con la gramática para unir pasado y futuro en Dentro de hace cuatrocientos  años, cuyo final en déjà vu me parece haber leído de esa u otra forma alguna vez.

Lo mismo escribe un poema sobre los perros que sobre los peligros que se ciernen contra el medio ambiente o la miseria en que malvive más de la mitad de la humanidad. Unas veces con estrofas clásicas y otras no, pero con el afán de aportar soluciones (literatura útil).

En Para qué la poesía, “vitrina de lo apenas vislumbrado”, nuestra pequeñez enfrenta al inconmensurable mundo, solo salvado por la magia trascendente de la “Poesía / que sabe hablar con Dios y nunca muere”. Como en otra poesía (La lengua necesita una escapada) en la que dirá del lenguaje que: “es dios del país de la idea / y reencuentra el calor de su amada / por fin, la poesía”.

En varias ocasiones habla de Dios, pero quizás su poema El arquetipo sea un elogio de la perfección casi matemática de la creación. Genial es su interpretación de la nada en el poema del mismo título.

Reivindicaciones y protestas atestigua en el poema Guerra con G de genocidio, al que encabeza una cita de Albert Camus: “Fue en España donde mi generación aprendió / que uno puede tener razón / y ser derrotado”. En este se enumeran las muchas formas que hay de perder una guerra (“falta de adhesiones”, “abuso de fuerza”, sobornos, omisión, silencio…). Reconoce que muchos se callan porque están en la dicotomía de “hablar o vivir”. Creativa, inventa palabras nuevas por composición como “nuevoviejo”. Excelente resulta desde la cita inicial a sus versos finales: “Ese silencio enfermo engordó tanto / que su enorme barriga es un acantilado / donde se estrella cada día la verdad. // Fue en España donde mi generación aprendió / que una guerra también puede perderse / mucho antes de nacer”.

De la historia pasa a la intrahistoria y la identidad de uno mismo, que se desdibuja pasajera en La cadenaY denuncia en El invasor la ocupación callada y amenazante del miedo.

El poema Todo corazón da un giro a la literatura sobre el embarazo y la maternidad, con esos dos corazones latiendo juntos, gracias a ese proyecto de ser humano que define como “un ensayo de eternidad mortal”, y en el que señala en qué consiste estar vivo: “vivir es también estar a la deriva”.

Entre sus valores hallamos el amor al padre (sustantivo que lo titula) al que le encantaría aupar “bien alto / como tantas veces me has edificado”, sabiendo que la pérdida es el pago último de este “regalo efímero” que llamamos existencia.

La paradoja se asienta en el poema Coplas del pensamiento poliédrico, que termina con esta estrofa llena de musicalidad: “Qué gran verdad absoluta / es cada verdad parcial / el joven sueña con aire / y el viejo con respirar”, con un ritmo tradicional de copla, 8-8a8-8a, sin más puntuación que un punto al final de cada una de las seis estrofas que lo componen. Crea aquí también una palabra que alude al efecto Venturi,  “venturiego”, frente a la noción de inamovible.

El presente y el vivir se afirman en el poema Reclamación, a pesar de la insignificancia de cualquier ser y de sus dudas: “¿He decidido que hoy  sea el vértice del tiempo / como de agua es el río / y de idea la palabra?

Y los viajes por la América en que el español fue la primera lengua de Europa en oírse, vienen a ser una forma de escucharse lo mismo en el Golfo de México que en Chile, un recuerdo de nuestra primera madre, porque las palabras guardan nuestra primigenia memoria.

El tiempo de la infancia en Jugar a las muñecas se convierte en un tiempo mitológico en que todo es posible y, si hay alguien que te consuela, en el que te mantienes a salvo de las “desilusiones infantiles”.

Su mirada amplia en Desmontando el antropocentrismo alude a cómo la naturaleza tiene planes muy distintos a los del ser humano, “Ella ve la cadena, usted el eslabón”, pero no hay que desfallecer.

La autora se muestra como una persona agradecida en el poema Mano a mano. Mientras que en 666 habla de cómo “Los mejores están desorientados”, mientras los peores se adueñan de las certidumbres, con lo que le produce la curiosidad de conocer en cualquier rincón al diablo.

En definitiva, de lo mejor que he leído en los últimos tiempos. Me parece que al contenido une la musicalidad de los versos, dos puntales que desgraciadamente se han perdido mucho en la poesía actual, en la que unas veces falta música y en otras sobra hermetismo.

 

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PARA SABER MÁS:

https://www.conoceralautor.es/libros/ver/matria-de-raquel-lanseros.

https://elcuadernodigital.com/2019/02/07/raquel-lanseros-matria/.

http://www.entreletras.eu/index.php/portadas/37-libros-2018/1166-matria-de-raquel-lanseros.html.

http://elemotional.com/2019/02/13/perros-un-poema-de-matria-de-raquel-lanseros/

https://www.todoliteratura.es/noticia/50886/poesia/matria-de-raquel-lanseros-premio-andalucia-de-la-critica-2019-de-poesia.html.

 

 

DONDE NO ESTÁS de Gustavo Martín Garzo

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Una niña relata en primera persona, tras la muerte de su madre, la estancia veraniega en su pueblo y cómo va descubriendo pequeñas historias, misterios y habladurías que se dicen de ella, como que era la amiga de “la loca”. Enseguida nos anuncia un secreto que, por alguna razón, ocultó su madre. Tampoco sabe por qué en un momento dado, esta y su abuela dejaron de hablarse. Además, nos informa de que sus padres se enfadaron más o menos poco después de la Guerra Civil española, cuando él estaba en la División Azul y ella, embarazada.

La novela nos relata principalmente “un mundo de mujeres solas” (Conchita, Joaquina, Lucía, Fernanda…). Su abuela, una mujer de una extraña personalidad y una independencia inusitada para la época y que se halla aquejada por cierta pérdida de memoria y desvaríos, así como las criadas de la vivienda, ayudarán a dilucidar lo que está detrás de todo.

La fantasía, unida al sonambulismo y las apariciones, cobra una importancia enorme, ya que la niña se ve asaltada por una especie de visión de una “Señora” que pronto pensamos que se trata de esa “loca” íntima amiga de su progenitora, y cuya aparición desembocará en la posibilidad de que se hubiera producido un asesinato.

Las extravagancias de su tío abuelo Orestes, el trasfondo de las ideologías que sustentaron los comportamientos de los dos bandos de la guerra fratricida, la conducta del voyeur que gusta de contemplar lo que se le veta, el revanchismo y la venganza por temas ajenos a lo estrictamente político, el qué dirán, el infanticidio… son algunos de los motivos subyacentes a la historia.

Su estilo nominal está lleno de enumeraciones y plagado de símiles (muchos de ellos animalizadores): “El cristal tiene que quedar tan limpio como los pensamientos de una novia”, “La bicicleta era extraordinariamente leve, como hecha con espinas de pescado”, “han aprovechado los bajos del castillo para construir bodegas, que semejan grandes jorobas”. Y destaca la relación entre el mundo pueril, onírico y animal: “oímos el canto grave de la lechuza como el sonido de un agonizante”. Este estilo, que no es el preferido de muchas editoriales, quizá por resultar “florido”, a mí no me disgusta, tiene un acento lírico que lo aleja de la literatura de usar y tirar, esa con la que pasar un rato mientras se espera un medio de transporte y a la que no volveríamos.

La mirada es ecuánime, intenta ser imparcial: “Los revolucionarios entraban en las iglesias y en las casa de los señoritos como las caballerías, y los señoritos se vengaban cazándolos como conejos. Cada uno echaba la culpa a los otros de su propia locura. Pero el problema no era ser culpable, sino negarse a reconocerlo: justificar tus malas acciones por las malas acciones de los demás”.

Parecidos:

Por la técnica, me recuerda un poco al libro de Nieves Álvarez Alicia en el país de la alegría (reseñado en este mismo blog: https://elenacamachorozas.wordpress.com/2019/05/17/alicia-en-el-pais-de-la-alegria-de-nieves-alvarez/). Ambas novelas cuentan con una narradora niña que crece en la posguerra, aunque la de Donde no estás es algo mayor que la otra, que atiende a cuanto la rodea y se fija en las expresiones propias del pueblo en que viven o veranean. Por ejemplo en este se constata que se dice: “en vez de a ver si lo vas a tirar, a ver si lo caes“, si bien la creatividad lingüística no tiene paragón (a favor de Alicia). Pero mientras en la novela de Nieves nos encontramos ante todo con una hija y hermana, aunque también nos habla de sus tíos y de su abuelo gruñón, en la de Gustavo destaca el papel de nieta de una mujer muy poco  maternal.

El idioma inventado que se establece entre los huérfanos, la amiga de la madre de la protagonista, sordomuda y “loca”,  y su hermano, me recuerda también a la novela de El reflejo de las palabras de Kader Abdolah (https://elenacamachorozas.wordpress.com/2019/07/22/el-reflejo-de-las-palabras-de-kader-abdolah/).

Curiosidad:

En nota del autor, se nos dice que el relato del visitante que regresa de la muerte para encontrarse con su amada es de Juan Eduardo Zúñiga, y que el poema el vestido rosa es de Thomas Hardy.

Positivo:

Es una literatura en que se agolpa lo sensorial y se utilizan los cinco sentidos para desentrañar ruidos, olores, colores… Un ejemplo que me recuerda al comienzo de El perfume de Patrick Süskind, solo que en lugar de protagonizarlo el olfato es el oído y, en lugar de los hedores, se describen los sonidos de la naturaleza, es el comienzo del capítulo 43.

Es sencillo de leer y, como siempre que hay algún dato oculto, nos mantiene en vilo por ver cómo se resuelve.

Se agradece que los capítulos sean muy cortitos, aunque el aspecto episódico no sobrepasa el de unas memorias intrascendentes.

La manera salvaje o natural de conducirse con que se muestra el carácter de la “loca”, a la que su incapacidad y el medio en que crece la han mantenido alejada de las costumbres encorsetadas y los rígidos preceptos sociales, resulta muy interesante.

Hay frases memorables (ver citas), que ya es más de lo que se puede decir de algunas obras ¿literarias? de éxito, naderías insustanciales que se promocionan como hitos artísticos.

Negativo:

Hay repeticiones innecesarias de algunas palabras y hechos que resultan algo cargantes. Basta como ejemplo que leáis las citas numeradas como 5, 9 y 12, aunque en sí me agraden.

Entre unas ideas y otras a veces no hay transición, como si recuerdos inesperados se colasen sin excesiva coherencia (o a falta de punto y aparte).

Carece de demasiada profundidad el análisis psicológico de los personajes. Así, se da a entender determinadas relaciones, ¿o no?, que al final parecen más un espejismo que una verdad y de las que se podría extraer más jugo.

No resulta del todo creíble lo escrito por la madre en su diario para que lo lea la narradora cuando llegue a la edad suficiente.

Se abusa de tópicos sobre el supuesto sentimiento femenino: “Odiaba ese afán tan femenino de disfrazar sus deseos de un  aura romántica”. O: ”¿Sabes lo que menos me gusta de las mujeres? (…) Piensan que el sufrimiento debe ser recompensado, que es el precio que tienen que pagar por la felicidad. Pero eso no es cierto, el sufrimiento es inútil, no sirve para nada. No deberíamos tomarlo en consideración”, aunque siempre se puede justificar como el pensamiento de un personaje concreto anclado en los tiempos de Maricastaña.

Excesivamente narrativo y poco dialogado, lo que sucede no ocurre antes nuestros ojos, sino que nos es contado.

Las explicaciones en exceso regladas de lo vivido en el pasado por la abuela no parecen acordes con un supuesto deterioro cognitivo.

Un simple descuido (¿o fue una falta de atención mía?). En un momento habla de que la madre de la narradora estudió en la Universidad de Oxford y en otro, en la de Cambridge.

En la segunda parte se intenta un cierto perspectivismo (relato de la abuela, cuaderno de la madre, interpretación de la  narradora) que, en mi opinión, resulta fallido.

El final, y pese al epílogo, tampoco me parece redondo.

Citas destacables de la novela:

  1. Es extraña la pena. Te descubre lugares que no sabías que existían.
  2. Había en sus ojos una expresión de derrota, pues solía decir que es inútil hablar del pasado. ¿Qué ganamos al hacerlo si no lo podemos cambiar? Pero yo quería esa vida que hay en los recuerdos, aunque fuera amarga: la vida que no había tenido.
  3. Las casas se llenaron de secretos, de oscuras historias de las que no se podía hablar. Eran como heridas que supuran en la oscuridad de las noches y que todo lo envenenaban.
  4. Todas éramos como ellas, alegres mendigas de la insignificancia.
  5. Solía decir que dentro de cualquier verdad siempre había otra verdad pequeña que la contradecía. En un santo, había un pecador; en un hombre justo, un malvado; en una discreta ama de casa, una libertina.
  6. El amor es solo para las novelas baratas.
  7. La abuela mezclaba los tiempos y los recuerdos, el suyo era un mundo de restos, de fragmentos inconexos, el mundo que queda después de las catástrofes y los desastres del corazón.
  8. La desgracia era más contagiosa que la peste.
  9. El corazón humano estaba hecho a partes iguales de luz del cielo y luz de las tinieblas.
  10. Si cada uno llevara su culpa, no habría culpables.
  11. ¿Qué contarían estas sábanas si pudiesen hablar?
  12. En el mundo todo estaba mezclado. Las flores, con las hierbas; el trigo, con la avena loca; los gorriones y las palomas, con las gallinas. Ni siquiera las ovejas que formaban un mismo rebaño eran iguales entre sí.
  13. Nunca confesaba abiertamente sus deseos, los ponía en labios de los demás para que nadie descubriera lo que sentía y parecer magnánima.
  14. Si aquella Virgen que presidía el retablo no había podido salvar a su hijo, ¿cómo podía hacer algo por los nuestros? (…) rezarla era como arrodillarte en el río y pedir a las gallinitas de agua que te devolvieran la salud, que te hicieran rica o afortunada en el amor.
  15. No hay que ser como esos animales a los que se puede azotar.
  16. Son los muertos los que nos enseñan a amar.
  17. No había odio en esa mirada, sino un corazón traspasado, el misterio del solitario, del que deambula y contempla por un instante el mundo del primer día.
  18. Los fantasmas no son peligrosos. Son como esos familiares pobres que de vez en cuando vienen a cada para pedirnos algo. Se conforman con cualquier cosa que les das.
  19. La belleza era pasmo, lejanía que se resuelve en gozo: un pájaro que se posa para enseguida volver a marchar.
  20. Quiero tus besos, no tus oraciones.
  21. Pero ¿quién entendía a las personas? Hasta con las más insignificantes te llevabas sorpresas. Tu abuela decía que éramos como cofres cerrados cuyas llaves andaban todas revueltas.
  22. Los niños vienen a un mundo culpable pero traen con ellos la inocencia que la vida necesita para continuar. A través de ellos ces como el alma se cura.

EL OTOÑO DE LA CASA DE LOS SAUCES

Fulgencio Argüelles (Asturias, 1955), eminente escritor poco conocido, que no reconocido, es autor de: Letanías de lluvia, premio Azorín 1992; Los clamores de la tierra; Recuerdos de algún vivir, Premio Principado de Asturias 2000; El palacio azul de los ingenieros belgas, premio Café Gijón y Premio de la Crítica a la mejor novela del 2003; A la sombra de los abedules o No encuentro mi cara en el espejo, entre otras. Además, escribe desde hace años artículos de opinión y críticas literarias en la prensa, así como libros de relatos.

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El otoño de la casa de los sauces me ha parecido una obra espectacular y con un dominio del léxico como hacía mucho tiempo que no veía; de hecho, he tenido que usar más de una vez el diccionario y eso me gusta (hasta cierto punto). Las obras que enseñan y lo hacen con sencillez, porque deducimos el significado de esos vocablos por el contexto antes de buscar la palabra que nos extraña, son una grata sorpresa.

En esta obra nos encontramos a un hombre llamado Zigor (nombre de origen vasco que significa castigo o azote) que con el tiempo ha tenido éxito, incluso se casó felizmente con una culta aristócrata, una arqueóloga llamada Alma. Se halla enfermo y no quiere acostarse, porque para él “dormir es despilfarrar el tiempo”. Y antes de morir decide reunir a los otros integrantes de un comando terrorista en el que participó para acabar con los dirigentes de lo que en ese momento era una especie de dictadura tripartita de una nación que podría ser cualquiera, ya que se nos describe una especie de paisaje imaginario de un país inexistente.

El título alude al refugio o cuartel donde preparaban los atentados. En ese lugar el comando cohabitó largo tiempo, ya que pasaron dos años juntos. Sabemos desde el principio que el grupo se disolvió tras un atentado fallido, el de la Aduana, en el que murió uno de ellos. Veinte  años después, en esta reunión,intentan rescatar lo que los unió y explicar cómo les han ido sus vidas, en gran medida determinadas por ese fragor de la juventud, desde entonces. Héctor, al que en aquella época consideraban un héroe y un maestro, los embaucó a todos ellos, sus “peones clandestinos”. Por medio de los continuos saltos temporales, nos enteramos de que Héctor los reclutó a todos con sus dotes de persuasión. ¿Cómo los convenció para participar en aquellos actos terroristas? A cada uno hurgando  en su punto débil. Aquellos dos años habían sembrado en los integrantes infinidad de emociones negativas —miedos, culpas, reparos…— que se reflejarán en las conversaciones que mantienen durante el desarrollo del plan de Zigor.

Durante su reencuentro asistimos al cara a cara de unos seres que se sienten desdoblados y, al mismo tiempo, demediados, “como si la otra mitad se hubiera quedado en otra parte”. En sus conversaciones, el remordimiento, la venganza, la culpa, el resentimiento, la desilusión, la lujuria… van haciendo acto de presencia y sacando a flote la parte adormecida de esos personajes. ¿Conseguirán la catarsis impuesta y liberadora como si se hubieran reunido en un “cónclave del arrepentimiento”? ¿O los ha convocado para algo muy distinto? Les va a costar descubrir para qué los ha traído a su casa. La dilación en contarles a sus invitados (y de paso a los lectores) la causa de su convocatoria nos sume en un montón de cábalas. Su visita le da pie a jugar con ellos y a forzar el mutuo reconocimiento de los antiguos camaradas y de su pasado común. Y admiten que estuvo mal lo que hicieron: solucionar las cosas con el uso de las armas y por medio del asesinato, aunque estos contribuyesen a acabar con la dictadura y a generar una república democrática.

Por medio de la omnisciencia psicológica del narrador, el autor conjuga puntos de vista y va alternando las opiniones acerca de lo que ocurrió (y de lo que les está sucediendo), de manera que el lector acaba intuyendo la relación entre unos y otros personajes. Y este perspectivismo no solo se ciñe a los antiguos terroristas, sino que indaga también en el pensamiento de los criados de la casa que sirve de escenario para hacer semejante puzle emocional. Y todo con un peculiar estilo que nos sumerge en las paradojas de la vida y de la condición humana.

Aparecen varios símbolos. Destacan: el otoño de la casa de los Sauces que se enfrenta al verano del Jardín de las acacias y de los tilos, acariciados por la brisa fresca de la bahía; los estorninos que anidan en el jardín, el cuadro de la Última Cena… Y leemos diferentes enunciados de carácter sinestésico en el que los olores cobran gran  preponderancia.

El tema del dolor y el de jugar a ser Dios, e incluso el del derecho a decidir una muerte digna, se dan la mano en la trama al organizar los destinos de los demás. Junto a estos aparecen los secretos, que esconden la raíz de muchas actitudes vitales: la muerte temprana de un ser querido, los abusos sexuales en el seno de la familia, etc. Cada personaje esconde un secreto, unas aspiraciones y un dolor. Y quizá el tema central sea la necesidad de perdón, de expiación o castigo, cuando el arrepentimiento y la rabia no bastan.

La sucesión de personajes la convierte en una novela casi coral y, desde luego, psicológica. Fausto representa al eterno pesimista, insatisfecho, desvalido, resentido  y fracasado. Ramiro acaba convertido en un comisario de migración. Brenda sigue siendo la hermosa muchacha deseada e inocente. Conrado, el carpintero manco de “carácter lisiado” y antiguo artificiero en la banda terrorista, se casa con Gracia, que nada tiene que ver con aquellos hechos. Doralisa es una profesora universitaria que no acaba de sentirse a gusto en las relaciones afectivas y se aleja hasta de su hija. Olenka es desconfiada y coqueta con las mujeres. Y el sudoroso Orlando se ha convertido en sacerdote (muy interesantes son sus monólogos interiores). Cada uno intentó sobrevivir a aquellas acciones como pudo: con frivolidad, con severidad, con crueldad, negándolo, refugiándose en la religión, compadeciéndose… Curiosamente, algunos de los que atacaron la corrupción anterior forman parte ahora de un sistema que sigue siendo corrupto.

En cuanto al servicio, destacan Bárbara, una bella joven, externa; Inga, el ama de llaves, una gobernanta impávida de la que está enamorado Telmo, el jardinero; la cocinera, Águeda; y Terina, sexy y excitable, a la que un simple roce le basta y se justifica: “la mano no tiene género”.

El peculiar estilo de este autor profundiza en la psicología de los personajes por medio de un narrador omnisciente que transmite constantemente los diálogos que entre unos y otros se establecen. A pesar de no utilizar las consabidas rayas iniciales del estilo directo (sino los verbos de lengua introductorios del estilo indirecto), y a pesar de que a veces intervenga más de un personaje, sabe hacer que reconozcamos a la perfección quién habla en cada momento. Lo curioso está en el extraño estilo directo en formato semiindirecto: sin rayas y sin entrecomillar, con esos verbos de lengua intercalados entre comas como si fueran acotaciones, pero sin las conjunciones que encabezarían las subordinadas sustantivas de complemento directo que expresan lo que se dijo en estilo indirecto, y en las que tampoco se produce ninguno de los cambios propios de trasladar un estilo al otro (cambios en la persona y los tiempos verbales, en los pronombres, adverbios y determinantes), es decir, que tampoco estamos ante un estilo indirecto libre. Y es ahí donde nos sorprende de nuevo. Aunque al principio resulte aburrido leer tanto verbo del lenguaje referido (contado), en esencia contrapuesto al  dialogístico, con qué facilidad y prontitud nos percatamos del mecanismo.

Quizá el estilo haga al fraile y lo aleje de esas obras que cortan por donde señalan de cabo a rabo, como si salieran de una fábrica de producción con su patrón inamovible y que encadenan al lector medio a obras mediocres.

Además, me gusta cómo describe esa otra comunicación no verbal (será por que hice la tesis sobre ella que me encanta), que a veces se deja de lado, por ejemplo:

  • “Conrado contemplaba avergonzado aquella exhibición de entusiasmo desmedido y apretaba los dientes para evitar que el fastidio le saliera por la boca”,
  • “la voz de alambre” de Fausto,
  • “aparecieron de pronto las arrugas que andaban ocultas, la ira nunca fue buena compañera de la belleza”,
  • “las manos se agitaban en el aire cuando hablaba o colgaban pesadas como apéndices muertos en el tiempo breve de la cavilación”,
  • “lo dijo untando cada palabra con la baba pegajosa de la ironía”,
  • “las palabras de Ramiro fueron como un golpe en la nuca que les hizo agachar la cabeza”…

En definitiva, es de esa clase de obras que te reconcilia con la profesión de escritorLa abundancia léxica nos muestra su cultura lingüística y las constantes referencias mitológicas y bíblicas, sus conocimientos clásicos. Al mismo tiempo aparecen términos dialectales del asturiano y cantidad de vocabulario del mundo rural (flores, pájaros, etc.) que nos muestra a un perfecto conocedor de la botánica y la ornitología.

Por ponerle algún “pero”, que nunca está de más si la perfección no existe, en la última parte se nos anticipa lo que va a pasar, intuimos cómo se va a resolver, digamos que el final resulta previsible, lo que hace que se pierda un poco la intriga. Luego está lo de la pesadez de los verbos de lengua y, en ocasiones, el exceso de adjetivos y de sustantivos abstractos, a veces repetidos, que genera un estilo un tanto ampuloso en algún fragmento. En cualquier caso (objeto a mi propia objeción primera), esta novela no busca mantenernos en vilo como una de suspense, sino indagar en los estados mentales y emocionales, más que en las acciones sorpresivas. Y el regusto que deja es muy muy muy agradable.

Ahora bien, absténganse los que quieran leer textos fáciles.

CITAS DE EL OTOÑO DE LA CASA DE LOS SAUCES:

  • Recordamos lo que queremos recordar, y los recuerdos se almacenan y se corrompen con el bálsamo de los deseos y utilizando el formol de la voluntad.
  • Su vida nunca había sido una vida compartida, como esas que se proyectan al exterior, que se abren a quienes habitan alrededor, como esas vidas que para sentirse completas se dispersan en las vidas de los otros.
  • Saludando entrelineas, dejando siempre algo por decir, como si cada frase suya se deshiciera en flecos antes de alcanzar el final.
  • En algún momento se produce un monólogo interior.
  • La fe y la felicidad son igual de arbitrarias.
  • Cada uno se ve a sí mismo en el deterioro del otro.
  • Fausto, tú fábricas los muros.
  • El asombro nos obliga a tomar aire y abrimos excesiva e impropiamente la boca y por coquetería o acto reflejo acudimos pronto a cubrirla con lo que siempre tenemos a mano, o sea las manos.
  • Esa risa compulsiva y maníaca que viene a protegernos repentina e ilusoriamente contra los desalientos.
  • Nadie es inocente, ni siquiera la vida misma es inocente, el terror era necesario para derrumbar un sistema perverso, así lo entendíamos todos y yo así lo sigo creyendo, ya no hay tres dictadores que nos gobiernen.
  • No pocas veces la ostentación es alimento imprescindible de la riqueza.
  • El espíritu libre ama lo necesario.
  • Extraños matrimonios contraen a veces las palabras.
  • Siempre hay algo peor que conocer la verdad.
  • A veces los pensamientos son como moscas y por eso uno mueve involuntariamente la mano para espantarlos.
  • Comida, engullía cuantos alimentos tuviera su alcance, comía sin conocimiento, tal vez para sentir la culpa de la gula, para que esa nueva culpa ocultase la otra, más severa, más amenazante, y rezando y comiendo había soportado durante muchos años las acometidas de la memoria.
  • Así funciona la mente, pone y quita, manipula y sustituye, rellena con la argamasa de los engaños las fisuras geológicas de la personalidad.
  • La sonrisa ingenua, la mirada desvergonzada, contrastes inexplicables.
  • Intento imaginarme la vida sin él, así lo hacemos a veces, lo mismo imaginamos una vida que una muerte, en menos de un segundo, imaginar es fácil, concebir ya no lo es tanto, una cosa es dejar que el caballo galope, soltarle las riendas, y otra es saber cómo galopa, entender el movimiento de sus músculos, una cosa es representarse algo repentinamente y otra comprenderlo y encontrarle justificación.
  • Yo reconozco el olor del miedo, (…), es el olor de la gente que se confiesa.
  • Las lenguas también vienen y van como los pueblos.
  • Fusiones somos y en una fusión total nos desvaneceremos.
  • Hay quien reivindica su confusa identidad para diferenciarse, para situarse frente a los demás, para pintar con su sangre sus costumbres o su lengua los paisajes de siempre, y es sabio conocer la historia de cada uno, las costumbres, la lengua que nos legaron, pero únicamente está justificado si sirve para igualar, para sentirnos iguales a todos los demás, ser conscientes de la bendita mezcla de la que estamos hechos es el principio de una sociedad más diversa, y por lo tanto más justa.
  • Hay gritos que quedan tan lejos que una ya no sabe si fueron de sufrimiento o de placer.
  • El dolor no se recuerda, se recuerdan el tiempo y el espacio donde apareció, y también las manos que lo provocaron, pero el recuerdo del dolor se esfuma, es un asunto de supervivencia.
  • El arrepentimiento debería empujar al cuerpo a generar una hormona o proteína o lo que fuere, pues química somos, qué si no, y que esta sustancia activa multiplicara tanto la capacidad para la ternura como la inclinación a recibir consuelo.
  • Tener un buen padre es como si el cielo te regalara la mitad de la vida.
  • Meditó acerca de la banalidad de las intenciones humanas, de la fragilidad de las convicciones que parecen inamovibles, ayer la fe era un bloque de granito, hoy es arena floja, ayer corteza de boj y hoy papel de fumar, ayer no había más esperanza que Dios y hoy no hay dios que interprete esta nueva esperanza.
  • El ser humano se pasa la vida justificando acciones injustas con la disculpa de conseguir fines excelsos.
  • Él nunca había sido capaz de tener un criterio propio, y les dijo, siempre me dejaba llevar, era más fácil, no exigía ningún esfuerzo.
  • La vivencia de la muerte nos empuja hacia el abismo interior.
  • Las acciones históricas tienen un precio.
  • Las concesiones se volvían elegíacas.
  • Para dos volverse tres solo hace falta una vez.
  • La sensación estremecedora de la finitud.
  • Saber que vas a morir es más duro que morir.
  • Las peores voces son aquellas que durante años permanecen en la sombra.
  • Tal vez en el momento de nacer ya vengamos con todas las palabras que alcanzaremos a decir.
  • El arrepentimiento era parecido al frío.

 

SUGERENCIA:

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Esta  novela magistral me hizo recordar otra del mismo autor, una anterior que me habían regalado y aún no había leído, traspapelada entre el debe y el haber de las miserias cotidianas: El palacio azul de los ingenieros belgas. Y me puse ojos a la obra.

Esta segunda novela (por orden de mi lectura) nos muestra, igualmente, las profundidades del alma humana: el influjo de la ideología en la conducta, los deseos a veces de revancha, el apetito meramente sexual, los actos impúdicos (por ejemplo unos episodios cercanos al incesto), los actos de valentía, los secretos inconfesados pero intuidos…

¡Merece la pena también!

PARA SABER MÁS:

https://elpais.com/cultura/2018/09/26/babelia/1537984124_119927.html.

http://www.biblioasturias.com/fulgencio-arguelles-literatura-con-mayusculas/.

https://www.elcomercio.es/culturas/libros/fulgencio-arguelles-libros-20181018002621-ntvo.html.

https://www.revistadelibros.com/articulos/el-palacio-azul-de-los-ingenieros-belgas-de-fulgencio-arguelles.

https://www.youtube.com/watch?v=LJk4axn8b6c.

EL REFLEJO DE LAS PALABRAS DE KADER ABDOLAH

 

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La novela El reflejo de las palabras de Kader Abdolah relata la historia de un hombre sordo, Aga Akbar, y de su familia, en especial su tío Kazem Kan y su hijo Ismail, que será el encargado de relatar o recrear lo que el diario de su padre oculta. Aga Akbar tiene alma de artista. Además de arreglar alfombras persas, garabatea una especie de diario con escritura cuneiforme, aunque en realidad no sabe leer ni escribir.

Como trasfondo está la historia de Persia, de la llegada de la dinastía Palevi y el advenimiento de Jomeini. Y así nos enteramos de la existencia de organizaciones clandestinas de izquierda contra el sha en la Universidad de Teherán. Durante la revolución contra el sha, al modo de los movimientos del Che Guevara y de Castro en Cuba, se producen represalias y arrestos arbitrarios, o emigración y exilio a través de la Unión Soviética. Sin embargo, la consecuencia más grave será la llegada de los clérigos y de su enemigo Jomeini. Y nos hace pensar, no sé si cayendo en algún tipo de prejuicio: de Guatemala a Guatepeor, de la dictadura del Sol a la dictadura de los clérigos, mucho más dura y retrógrada.

Como aderezo, acompaña al relato la propia literatura, sobre todo iraní, junto a la de corte tradicional universal —las historias de El jardinero y la muerte o la de La fierecilla domada—, la religiosa —diversas parábolas y leyendas— y la holandesa. La novela Max Havelaar del romántico Multatuli, de hecho, se relaciona con los apuntes de su padre que recibe Ismail, que ahora vive en un pólder holandés, en el segundo “libro” de los tres que componen El reflejo de las palabras.

El hijo, cuya amplitud de miras han acrecentado la lectura y los estudios, le intentará explicar a su padre sus conocimientos (los misterios de la naturaleza y de los planetas, al principio, por ejemplo, y el devenir político después). Tras su ingreso en la universidad Ismail nos habla del despertar de la economía y de la mejora de las condiciones de vida de su país, al tiempo que nos relata  cómo su nación vive supeditada, en cierta manera, a potencias extranjeras: “Nuestra ciudad, aislada y en manos de los imanes, había quedado repartida entre los estadounidenses, que construían una nueva refinería, los alemanes, deseosos de renovar nuestros ferrocarriles, los holandeses, llegados para excavar canales, y los rusos, que estaban instalando una gran fábrica de tractores”.

Los títulos de sus tres partes muestran una estructura envolvente: el primer libro se llama La Cueva; el segundo libro, Tierra nueva; el tercero, de nuevo, La Cueva. Se suma después un glosario de algunos términos árabes y la procedencia de los textos citados, por ejemplo aquel con que se abre y cierra esta novela, que remite a una historia muy conocida del Corán en que unos hombres perseguidos por su religión buscan refugio en una cueva y despiertan de su sueño siglos más tarde, como si hubieran pasado solo unas horas.

Ismail por medio de saltos al pasado va relatando la vida de su padre en Persia y su propia vida en Ámsterdam. Piensa mucho en una mujer con la que cree que su padre tuvo relaciones y que ayudó a la oposición política a la que él perteneció. Porque esta novela indaga sobre todo en la resistencia y en el enfrentamiento entre dos formas de entender el mundo. Que se aborden las crisis de fe es una consecuencia de lo anterior: mientras el padre cree y reza a la forma tradicional, el hijo ha dejado de creer y se hace y hace miles de preguntas, asombrado por el hechizo del “fervor religioso de la muchedumbre”.

Encontramos un narrador fluctuante. En un momento dado, el narrador cede la palabra a uno de los personajes principales por medio de un verbo de lengua (como si asistiésemos a un estilo indirecto), para oír a Akbar hablar en primera persona, y esa ausencia de signos básicos en sus reflexiones en estilo directo (dos puntos, comillas o cursivas) confunde un poco. Destacan el narrador-protagonista de la segunda parte, Ismail, que intenta dar vida a las palabras de su padre, y una especie de narrador omnisciente que enfoca su mirada sobre la familia al completo.

Muchos son los temas de que trata con desigual profundidad: la independencia juvenil, las relaciones paterno-filiales, la avaricia de las naciones que se reparten otras tierras, la providencia, la resistencia política, la guerra de Irak e Irán (bombardeos del Bagdad de Sadam Husein contra el  Teherán de Jomeimi), la crisis religiosa, la importancia de los estudios… Pero, ante todo, yo destacaría el de la personalidad de quien hace de su hándicap o minusvalía un valor añadido, porque es la personalidad del padre sordomudo la que subyace bajo toda la historia, la que le da forma, la que encandila a sus vecinos y nos lo hace sentir como un superhéroe.

El reflejo de las palabras no me ha emocionado, pero me ha resultado cuando menos curioso, distinto. A su favor he de decir que nos abre la mente en relación a las costumbres y la historia de un país del que en la actualidad sabemos poco, más allá de los tópicos.

CITAS:

  • A veces solo es cuestión de paciencia. Cuando una cosa no resulta, hay que dejarla reposar un tiempo. De este modo se da margen a la vida para que encuentre una salida por sí sola.
  • ¡Cuántas casas no habré visto caer! Y si me pongo a analizar los motivos de su caída, compruebo que en la mayoría de los casos se debe a la mala inclinación que se les imprimió desde un principio.
  • ¡Recompensar la virtud ! Si así fuera, ¿no sería convertirla en un artículo de comercio más? Cosa semejante no se da en este mundo, y está bien que así sea, porque ¿qué mérito habría entonces en ser virtuoso, si tuviera una compensación?
  • No quisiera quedarme estancada en mi recuerdos, pero es casi imposible vivir en una nueva sociedad sin haber hecho balance del propio pasado.
  • El poeta holandés Jakobus Cornelis Bloem en el poema In memoriam: cuánto más silenciosa es la muerte que el sueño; /que la vida es un milagro cotidiano / y cada despertar, una resurrección.
  • Uno no se muere así como así cuando guarda un secreto que debe confiar a alguien.
  • Unos versos del poeta medieval persa Omar Jayyam: No somos más que un par de borrosas figurillas / en una pantalla, movidas ora sí, ora no, / alrededor de la lámpara del sol, conducidas / a medianoche por el Dueño del juego.
  • A veces, aunque seas consciente del peligro, estás tan obsesionado con lo que deseas lograr… Es como si de pronto te quedases ciego. El sueño te hechiza. El cerebro te funciona de otra manera, y eso hace que veas las cosas de otro modo.
  • Me sentía como una manzana que ha caído de la rama: nadie podía devolverme a su sitio.
  • La pérdida es una experiencia que conduce a un nuevo camino. Una nueva oportunidad para empezar a pensar de otro modo. La pérdida no es el final de las cosas, sino el final de una manera determinada de pensar. Quién cae en un sitio se levanta en otro. Esa es la ley de la vida. (palabras del poeta persa asesinado Mohamade Mojtari).
  • No había que apresurarse para dar malas noticias a la gente.

El reflejo de las palabras

LOS CRÍMENES DE ALICIA 

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Podríamos decir que este libro (Premio Nadal 2019) es una secuela de la obra anterior de Guillermo Martínez, Los crímenes de Oxford, en realidad titulada Crímenes imperceptibles. Así, parte esta nueva novela con su viaje a Oxford para seguir con sus estudios de doctorado en matemáticas y la alusión a una serie de asesinatos anteriores a 1994. Ambas se desarrollan en los años 90.

El narrador en primera persona de Los crímenes de Alicia, alter ego estudiantil del propio autor que responde al nombre de G, enlaza las pistas de los homicidios con escenas de los libros de Carroll y su país de las maravillas.

Interesante es el tema que elige el doctorando para sus trabajos académicos, que consiste en recuperar el movimiento previo a la ejecución de las grafías, una forma de reconocer el ritmo y la ligereza de la escritura. En relación a ello alude al Pierre Menard de Borges, que como reconstructor de El Quijote opina que lo reproduciría con menos arrebato.

Que Guillermo Martínez es doctor en matemáticas lo reflejan claramente sus obras. Pero no se limita a ellas, entre sus líneas también aparecen complejas preguntas sobre la filosofía del lenguaje. Aunque el ingrediente fundamental en Los crímenes de Alicia son las alusiones a la posiblemente reprimida pedofilia de Carroll, que atestiguarían sus propias fotografías.

De los personajes de la novela destacan el narrador protagonista, ese estudiante de 23 años, ingenuo y entusiasta, que se cree capaz de resolver cualquier enigma; y Seldom, que será quien lo acompañe a lo largo de toda la investigación y le ponga en contacto con otros matemáticos como Layton Howard, experto perito caligráfico del departamento de policía.

Lo curioso de Layton Howard es que le demuestra una vez más al joven cómo sus “magníficas” ideas han sido ideadas previamente por otros, como le ocurre cuando le habla de un programa que examina el espesor de la tinta y las diferentes densidades y trazos en relación a la velocidad, a la separación entre palabras y como indicador del ritmo y la aceleración. Al anticipársele lo único que le queda es mejorar un poco ese programa, y la cura de humildad, por supuesto.

A partir de ahí conoce qué es la Hermandad Lewis Carroll, en la que se debate sobre las relaciones de Carroll con las niñas. ¿Eran inocentes, puro sentimiento de amistad y atracción o predilección que desplegaba durante el día, o no?  Lo que está claro es que no hay ninguna prueba material de que traspasase ciertos límites.

A través de la hermandad se entera de la existencia de los diarios de ese autor: trece cuadernos incompletos, ya que faltan cuatro. Llevados por el interés de dar a la luz los diarios e indagar sobre sus lagunas, envían a la becaria Kristen Hill a su casa-museo, que había sido custodiada férreamente por la sobrina nieta del escritor, y ella descubre algo que, estando a la vista de todos nadie había advertido con anterioridad, por lo que necesita ser refrendado (análisis grafológico que implicará al narrador).

En relación al léxico, Guillermo Martínez deja constancia de su origen, su residencia y sus gustos por medio de argentinismos, anglicismos, arcaísmos y tecnicismos matemáticos: escripto e inscripto, chimento, bretel,chance, paper, enrulada, reposadera, wild card, pillow problems, black out, bow window, speaking of the devil, teorema de Gödel, teorema de Fermat  el dilema de Ulam…

Temas:

Aparte del enunciado antes sobre los límites de las relaciones entre un hombre maduro y una niña, con todas sus connotaciones delictivas y más o menos transgresoras, de alguna manera refleja también cómo cambian las costumbres con el paso del tiempo. Por ejemplo, la de que hubiera niñas-esposas que podían casarse legalmente a partir de los 12 en ese país.

Deja constancia, además, de las tendencias y los secretos que todos en mayor o menor grado ocultamos, y de cómo la gente “normal” aprende a convivir con ellos y darles un barniz de inocencia.

Por otro lado, queda bastante bien reflejado un tema menor, el de la ingratitud de los estudiosos hacia su editor más fiel, que  en realidad muestra el egoísmo de la mayoría de los seres humanos.

Conclusión:

En general, es un libro de amena lectura, que entretiene no solo con las pistas dosificadas para la resolución del caso sino por sus alusiones a diferentes matemáticos, enigmas y paradojas lógicas y a las relaciones entre matemática y literatura. Sin embargo, en algunas ocasiones se hace tedioso, y no me resulta del todo creíble la supuesta importancia de los papeles escritos por Lewis Carroll o alguien de su entorno. En cualquier caso, hay citas memorables de las que me gusta conservar.

 

CITAS (la negrita es de mi cosecha):

  • El crimen perfecto no es el que queda sin resolver, sino el que se resuelve con un culpable equivocado (frase que asigna al personaje Seldom).
  • El pasado es un país extranjero (cita tomada de Hartley).
  • La teoría del aleteo de una mariposa, con su poder sofocante de seducción (…) convivía con otro fenómeno anodino, prosaico, pero no menos frecuente, que regía la infinidad de actos de sustracción y reposición que nadie advertía, de impulsos a mitad de camino, de cancelaciones, arrepentimientos y retrocesos que no ocasionaban vendavales del otro lado del mundo.
  • Creo que entendía a los chicos aun mejor de lo que entendía a los hombres y mujeres; la civilización ha hecho a la humanidad adulta muy incomprensible, porque la convención es un velo que oculta la chispa divina que está en cada uno de nosotros, y tan extraños nos hemos vuelto que lo imperfecto refleja lo perfecto más completamente que lo perfeccionado, y vemos más de Dios en el niño que en el hombre.
  • Basta observar desde lejos a una persona desprevenida, aun a la más familiar, para que se vuelva en algún sentido enigmática.
  • El dinero no tiene ninguna importancia cuando lo tienes y una importancia absoluta cuando no lo tienes (creo que se la atribuyó a Somerset Maugham).
  • ¿De  dónde proviene la fuerza de propagación de un rumor? Una de las tres condiciones que postula la teoría clásica es que sea verosímil. Pero yo creo más bien que la gente prefiere tomar un rumor como verdadero cuanto más improbable (…). Y hay otra condición no escrita que favorece la propagación: la impunidad. Basta encogerse de hombros y decir que uno solo repite lo que ha escuchado.
  • Por qué había elegido la matemática, un mundo donde se podía borrar limpiamente pizarrones e hipótesis sin más consecuencias que un poco de polvo de tiza en las manos. Su decisión drástica, desde muy temprano a la juventud, de separarse hasta donde le fuera posible del mundo real, donde cualquier acción y aun las conjeturas echaban a andar por sí mismas y tejían redes imprevisibles de consecuencias trágicas (dicho de Seldom).
  • ¿Cuánto de lo que pensamos y conjeturamos y abandonamos queda a la distancia de solo una pequeña intuición afortunada, de una vuelta más, de un truco de cálculo?
  • La reacción a la desgracia ajena siempre tiene algo de puesta en escena, de reflejo aprendido.
  • Los que se expresan a través de la ironía quedan siempre desconcertados ante el dolor humano puro y crudo.
  • Hay a veces una superstición del pensamiento que tiende a suponer que si hay algo oculto, necesariamente será valioso. El pensador De Santis lo llamó La teoría del tesoro escondido: si hay algo escondido, debe ser un tesoro. (…) que tiene sobreestimar el dato no revelado sobre el dato conocido, simplemente porque lo que no se conoce no está todavía determinado: vive como el electrón antes de que lo impacte la medición, en un limbo de posibilidades infinitas.
  • Lo real es siempre una proyección, una huella aplastada de algo que caminó en otras dimensiones.
  • La lógica estrictamente binaria de la religión, hubiera dicho Seldom: todo bien es una dádiva; todo sufrimiento, una prueba. (…), y no pude evitar que se me cruzara la frase de Stendhal: “La única excusa de Dios es que no existe”.
  • Un intento de sumar pisadas para borrar una huella.
  • Y recordé también su consejo para los alumnos de doctorado: los ejemplos debían ser pocos pero bien elegidos, con las propiedades críticas. No importa cuán grande fuera la olla, la sopa podía probarse con una cucharada, sostenía la Estadística.
  • “Para quien no sabe dónde va, ningún viento es propicio.” Pero también era cierto, por desgracia, que para quien no sabe dónde va, la brisa más leve parece indicar un rumbo.
  • Curiosamente, la época victoriana, tan denostada por su rigidez moral, no tenía el resquemor y las preocupaciones de nuestros días por los desnudos infantiles.
  • Ningún monstruo quiere estar en soledad, aun el ser más abyecto tiene su justificación íntima y busca a sus pares: la confirmación en los otros de que también él pertenece al género humano.
  • La falacia del fiscal: si una persona es culpable, es lógico que todas las pruebas apunten a ella; pero que todas las pruebas apunten a una persona, no quiere decir, ipso facto,  que sea culpable, como suelen inferir erróneamente demasiadas veces los fiscales.
  • “Está muerta, está muerta”, repetían a mi alrededor como una contraseña electrizante, con esa excitación infame, cercana a la alegría, que provoca la muerte ajena.

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SABER MÁS:

https://www.creatividadinternacional.com/m/blogpost?id=3073384%3ABlogPost%3A800536.

https://elcuervodealasrotas.blogspot.com/2019/03/resena-los-crimenes-de-alicia-de.html.

as tendencias.

https://www.kibit.cl/blog/2019/03/21/critica-literaria-los-crimenes-de-alicia-de-guillermo-martinez/.

https://www.todoliteratura.es/noticia/50615/thriller/los-crimenes-de-alicia-el-regreso-de-los-protagonistas-de-los-crimenes-de-oxford-con-un-nuevo-desafio-criminal.html.

https://www.delectoralector.com/los-crimenes-de-alicia-guillermo-martinez/.

Sobre la falacia del fiscal: http://www.historiasdelaciencia.com/?p=543.

 

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