DESCONOCIDOS DE DAVID LOZANO

Desconocidos, de David Lozano, Premio Edebé de Literatura Juvenil, se vale de un narrador omnisciente para enfocar el pensamiento de una joven llamada Lara que se va a encontrar con un extraño. Lo  ha conocido a través de Internet, responde al sobrenombre de Wilde y han quedado en un sitio muy poco sugerente para una cita: un McDonald’s de una estación de Barcelona. Precisamente esta atmósfera de normalidad nos aleja de la sensación de peligro, igual que le ocurre a la protagonista. Él se nos presenta como el enigmático y ella, como una romántica.

A ambos les encanta la novela Carta de una desconocida y ese será el dato que les permitirá reconocerse. Durante la espera, la chica duda entre las expectativas que se imagina y un cierto miedo por su atrevimiento. Pero enseguida, en cuanto llega él, se disipa su intranquilidad gracias a la sonrisa del muchacho.

Después llegan las verdaderas presentaciones. Tras el ligero conocimiento online, sin informaciones íntimas ni comprometedoras, en que mutuamente indagaron en sus gustos, sueños y otras afinidades, se sucede un tira y afloja en persona a ver quién controla la situación. Ambos parecen fluctuar entre la osadía y el ingenio y el nerviosismo y la timidez por la impresión que puedan causar el uno en el otro durante esa primera vez en que se ven. En un segundo plano, el chantaje emocional de un exnovio sobrevuela la cita. Luego, la inspectora Irene Castell tendrá que investigar un aparente suicidio anunciado. Con estos mimbres, el autor elabora una nueva novela, amena y fácil de leer, que seguramente gustará a nuestros jóvenes y adolescentes.

Sus capítulos nos trasladan a dos escenarios distintos en un mismo día, el 30 de junio al atardecer. Y a dos fechas separadas por un par de meses: lo que acontece en esos dos escenarios del 30 de junio y el relato de los hechos precedentes en una residencia universitaria.

La novela desarrolla temas que, en general, conciernen a los (sobre todo las) adolescentes, ya que estos se ven inmersos con cierta asiduidad en situaciones que se les van de las manos. Así que otro punto a su favor es que involucra en sus páginas a jóvenes que pueden sentirse identificados en algún momento con alguno de los protagonistas:

1- El mundo de las relaciones a través de Internet, especialmente por medio de las redes sociales (Twitter, Instagram…) surge desde el primer momento. De ahí el lenguaje internauta: youtuber, booktuber, emojis, stalkear… Tras esas relaciones tal vez se esconda el miedo a las que se mantienen cara a cara por lo que estas tienen de verdadera exposición: “Tampoco contamos con ese tiempo para pensar que te da tener que pulsar las teclas del móvil”. Por este canal todos los pactos son posibles, y se pueden conciliar confidencialidad y juego y misterio, e incluso el espejismo de un amor o una conexión especial que fuera de esas redes tal vez no funcionaría.

2-El tema del postureo y las apariencias tiene bastante relevancia. Las vidas falsas creadas a través de Internet, los preparativos y el cálculo para darse a conocer a través de esas mediación informática en que tiene cabida cualquier invención, remiten al peligro que esconde esa imposibilidad para saber a ciencia cierta quién se esconde tras un nick. Que nunca se puede estar seguro de quién es quién o qué se esconde parapetado detrás de una pantalla u otras trampas es otro gran contenido de Desconocidos. Y es que el arte del camuflaje no se limita únicamente al reino de Internet: “¿Cuántas identidades falsas se ocultan en cuerpos verdaderos? Es el camuflaje perfecto”.

3-Derivado del anterior, surge el de la posible suplantación de una personalidad. La curiosidad de unos se enfrenta al anonimato como escudo de otros. Y de todos es sabido que hay personas que responden más al cómo se quiere ser que al cómo se es. Unido a este, además, tenemos el de la intermediación al abrigo de la red. El juego y las relaciones online son el caldo de cultivo ideal para moverse en un mundo de arenas movedizas, de riesgos innecesarios que trae esa actitud de inconsciencia. Es ahí donde los individuos se ofrecen como verdaderos señuelos o víctimas propiciatorias.

4-El desconocimiento de lo que tenemos al lado insiste en que en el fondo nadie se conoce: “Todos somos extraños para los demás” o “La realidad es un mundo de extraños”. Aunque siempre pueda haber amigos leales, existen las amistades peligrosas y absorbentes, y nunca las reconocemos de inmediato. En esta novela destacan el amigo sarcástico que sugiere con determinación qué se debe hacer y la amiga fuerte y cómplice a la que solo se menciona.

5-El tema del suicidio también aparece más que sugerido, y se presenta como un error de quienes no ven una salida a sus problemas, como “una equivocación definitiva”.

6-Y ¡cómo no!, el del amor. Pero el amor se nos presenta en su vertiente peligrosa. Todo lo que se desea tiene un precio que quizá no convenga pagar. Porque las imprudencias sí que se pagan, casi siempre, y muy caro. Y además se añaden el trasfondo de una relación tóxica y el ingrediente de las manipulaciones afectivas.

7-Por último, la metaliteratura tiene igualmente cabida en el libro. Aparte de la novela de Stefan Zweig con que se reconocerán, Oscar Wilde y su El retrato de Dorian Gray jugarán un papel no decisivo pero sí interesante, así como el poema de Luis García Montero titulado Crimen en la noche de un sábado.

¿Qué sentí durante su lectura? Cuanto necesito para seguir leyendo: amenidad, sencillez, psicología, unas dosis de intriga bien calculada, un anuncio de que me adelanto al desenlace (siempre nos gusta sentirnos listucos) y, ¡zasca!, una vuelta de tuerca en la trama que resuelve con lógica el caso al tiempo que me devuelve a mi sitio de inexperta investigadora.

Así es. Cuando estaba pensando: “Ya está. Es ameno pero previsible. No hay duda de que el culpable es este o el otro o quizá ambos”, iba bajando la guardia y me veía involucrada en la historia con el desenlace a un centímetro de mi nariz. Pero, de repente, cambia todo. Tanto las autoridades como yo nos habíamos precipitado en nuestras conclusiones, me dejé llevar por sus pesquisas. Esto sí que no me lo esperaba y eso sí que me gusta. De hecho, la solución que se da explica la única incoherencia que había hallado en forma de unas manos muertas. Si bien, si los personajes me han incitado a equivocarme, solo iba un poquito desencaminada, así que… ¡bingo! (me enorgullezco con la honrilla levemente herida). El móvil imprevisible hasta las últimas páginas me mantiene en vilo, aunque al final se resuelve de la forma que nos venía pareciendo lógica.

A la luz de lo comentado, esta obra me parece muy apropiada para asomarse al mundo de la novela de suspense o el thriller. Pero hay algo más que revolotea en mi cabeza: lo de que todos tenemos una responsabilidad para con los nuestros añade una oportuna enseñanza que me hace pensar en una de las obras literarias que a mí más me gustan: La visita del inspector, con la que fuera de esto no tiene ningún otro parecido. Esta ligera relación me pone de buen humor y me insta a elaborar esta pequeña reseña.

Por último, como ya sabéis mi gusto por las CITAS, ahí van unas cuantas:

  • No resulta fácil sincerarse ni mantener una charla en esas circunstancias, cuando ya se han dicho tantas cosas desde el refugio seguro de sus habitaciones. Hacerlo frente a frente supone un desafío.
  • Las conversaciones presenciales (…) Todo improvisación.
  • No hay ningún misterio criminal en un suicidio. Eso lo vuelve todo aún más penoso, por lo gratuito. Supongo que necesitamos motivos para aceptar una muerte.
  • El dolor es una experiencia íntima.
  • ¿Se puede sufrir un ataque de melancolía antes de que termine aquello que se va a añorar?
  • La espera se está haciendo mucho más dura de lo que suponía. No hay peor tortura que una cuenta atrás.
  • Su subconsciente busca la serenidad que transmite la visión de una salida.
  • ¿Cuántas víctimas potenciales hay ahora, en este preciso momento, navegando a través de la red? La ingenuidad atrae a los depredadores como la sangre a un tiburón.
  • Cuanto mayor es la ilusión, menor nos parece el riesgo.
  • Creo que ser imprudente es otra forma de egoísmo.

PARA SABER MÁS:

El poema mencionado lo podéis leer en: http://boards5.melodysoft.com/angelydiablo/crimen-en-la-noche-de-un-sabado-128.html.

Otras reseñas de esta obra son:

Otras reseña mía del mismo autor:

ALICIA EN EL PAÍS DE LA ALEGRÍA DE NIEVES ÁLVAREZ

Alicia en el país de la alegría de Nieves Álvarez, que guarda cierto parecido con las novelas de Elena Fortún y su admirable Celia, es una extensa novela que no se hace pesada, todo lo contrario, resulta realmente amena y nos invita a entender el mundo de una niña pequeña que vive en un pueblecito en los primeros años de la posguerra.

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Con sus cándidos ojos asistimos a las costumbres religiosas y estudiantiles, las relaciones entre los chiquillos, lo que las familias mantenían oculto en aquella época de oscurantismo, las medias verdades que con inocencia la protagonista relata sin entender su trascendencia y los lectores interpretamos en clave socio-política… Y todo sin amargura, porque la niña no lo sufre como un adulto sino que transcribe con una cándida objetividad la magnitud de los hechos, de las palabras, de las cosas, aunque entre líneas nos deje ver las segundas intenciones de unos, la sorpresa ante los significados incomprensibles de ciertas expresiones populares de otros e infinidad de anécdotas que nos suenan a vividas por nosotros mismos.

Así, intuimos lo que Alicia al principio no comprende, como lo del cacique que tiene empleado a su padre en una cantera y solo le da de alta cuando alguien de su familia enferma. Nos muestra de forma cercana cómo los matrimonios bien avenidos sobrellevan como pueden las diferencias ideológicas (el caso de sus propios padres). Y nos explica con su mirada infantil palabras y expresiones que malinterpreta y que no nos apean la sonrisa de la boca; por ejemplo, cuando la marquesa echa con cajas destempladas al cura porque no quiere usar su capilla para dar misa y la niña dice: “Y es que la marquesa es muy generosa, no sale nadie de su casa sin un regalo, por eso daría al cura esas cajas destempladas, que no sé lo que tendrían dentro (mi madre no lo ha explicado), sería algo que debe conservarse en frío”. Por medio de su mirada tan imaginativa como pura y observadora, vamos haciéndonos una idea clara de cómo fueron aquellos tiempos.

Alicia es una niña extremadamente sensible y lista que quiere aprender por encima de todo, por eso sus padres tienen que pedir permiso para que pueda asistir a la escuela antes de tiempo. Y a la que no se le pone nada por delante, ni siquiera el hecho de que no pueda levantar el brazo derecho (más corto) cuando cantan el Cara al sol o que le cueste un triunfo santiguarse con la derecha (para disgusto del inspector). Su ignorancia de la guerra precedente la pone a salvo de los prejuicios y la discriminación de algunos personajes. Así, aún no entiende por qué “el cura dice que la izquierda es una mano impura”, para desagrado de su padre.

El título de la novela hace un guiño al de la otra Alicia, porque de alguna manera nuestra protagonista vive en su propio país de las maravillas, en el que interpreta lo que la rodea con sabiduría, ingenio y verborrea. Alicia, Pitusina para su Mapa (su padre), que se rebela constantemente contra la cantinela de que ya entenderá lo que no comprende cuando sea mayor, quiere ser maestra. Ella será la encargada de acercarnos palabras coloquiales como “altiricona” y costumbres de época como las lecturas del Guerrero del Antifaz, Sisí o los cuentos de Calleja. Y poco a poco va dejando constancia de las características de la posguerra: la pobreza, los ritos, los emigrantes, la censura… Vencedores y vencidos hacen acto de presencia a lo largo del relato, aunque ella aún lo ignore.

Esta niña también hace una descripción elocuente de sus progenitores: la religiosidad de su madre o el aborrecimiento de su padre hacia los chistes o expresiones marginadores como: “eso lo saben hasta los negros” o “no se lo salta un gitano” o “es un trabajo de chinos”, porque “El humor debe ser inteligente. A mí no me parece inteligente hacer burla de las personas diferentes”.

También tienen cabida en el relato los abusos de menores —en el seno de la familia y fuera de ella—: los sufre una de sus amigas a manos de un hermano, y levemente la propia protagonista en dos ocasiones, aunque aún no aciertan a discernir la transcendencia de lo que les hacen.

Ante todo es una niña curiosa que constantemente pregunta sobre cuanto la rodea y sobre todas las expresiones que oye, aunque la mayoría de las veces se encuentra con una negativa: que ya lo aprenderá cuando sea mayor y que no debe preguntar esas cosas, muchas de las cuales se entera por su costumbre de escuchar tras las puertas. En su “cuaderno de misterios”, que guarda junto a sus secretos, apuntará todas sus dudas, lingüísticas y de cualquier otro tipo. Y de vez en cuando la niña recoge frases que le dice su padre, como el verso de uno de sus poetas preferidos: “solamente los necios confunden valor y precio”. Y es que la lectura y los libros son dos grandes compañeros de la pequeña. La biblioteca del boticario y la de la Marquesa se presentan ante Alicia como dos paraísos en los que perderse.

Alicia es una niña parlanchina que habla con desparpajo (palabra que le suena a estropajo o escupitajo, dejándose llevar por las asociaciones de ideas y los juegos fónicos), que suele estar pensando en las musarañas, y a la que se la acusa de mocosa respondona y cotorra. Ella usa expresiones bellamente infantiles como: de rechupete, chupi lerendi, estar chupao, en un periquete o como el eufemismo hacer cuchi-cuchi. Y con una lógica lingüística aplastante nombra lo que rodea con lo que cree que es el nombre más sencillo y apropiado; por ejemplo, las encinas deberían llamarse “belloteros” y los pinos, “piñoneros”. Quizá por eso se imagina escribiendo un diccionario de mayor para cambiar los nombres de las palabras cuyas denominaciones no hay quien las entienda. En su particular diccionario de la infancia a los girasoles los llamas “solmirones” y “librotecarios” a los que cuidan de los libros… 

Por las páginas de esta novela discurren escenas variopintas: los hombres invertidos en las fiestas de la Marquesa que Alicia imagina como titiriteros que tal vez anden cabeza abajo, su primer enamoramiento de un chiquillo mayor que visita el pueblo de vez en cuando, las fiestas que no se pueden llamar de carnaval aunque el prepotente hijo del sargento asusta a los peques disfrazado de cabo a rabo, los paseos al cuartelillo cuando hay algo que no le gusta a la Guardia Civil, las fiestas religiosas, la incipiente televisión, las funciones de teatro y los poemas recitados…

Pero en todo momento y con palabras sencillas la niña da toda una lección de pacifismo: “Me gustan todos los libros. Bueno, todos, no. No me gustan los libros de guerras, peleas y cosas así. Cuando dos se pelean no gana el que tiene razón, sino el que tiene más fuerza o más armas. Entonces, ¿por qué se pelea? Bastaría contar las armas que tiene cada uno y medir la fuerza. Así, sin pelear, se sabría quién es el vencedor. Se diría: de acuerdo, para ti la perra gorda. Y se acabó”.

Como toda obra de tan ingente volumen (557 páginas que se leen en un santiamén) hay alguna errata en alguna grafía y alguna tilde. Por otra parte, parece poco creíble que Sergio (del que está enamorada y es solo cuatro años mayor que la protagonista) haya leído Ética de la razón pura, Crítica de la razón práctica y Crítica del juicio de Kant, quizá se deba a que todos los personajes queridos son descritos amablemente y sin tacha. Pero estas menudencias se olvidan y lo demás perdura.

De alguna forma, esta novela es digna seguidora de las de Elena Fortún, de las de Lewis Carroll, de las de Calpurnia Tate de Jaqueline Kelly o de Ana de Tejas Verdes de Lucy Maud Montgomery (https://elenacamachorozas.wordpress.com/?s=ana+de+tejas+verdes+), incluso por el protagonista infantil puede recordar al Tom Sawyer de Mark Twain. Todo un género maravilloso en el que destacan muchas grandes escritoras mujeres.

 

LOS AMORES IMPARABLES DE MARWAN

El cantautor y poeta Mario Marwan dice buscar cómplices, no lectores, porque la capacidad de conectarnos entre unos y otros es lo que nos engrandece. Desea hacer de cada sentimiento algo nuevo, irracional, no domesticable, asombroso, bárbaro… Pero asegura que si la poesía clásica y moderna, mayor y menor, nutre los sentidos, las emociones y los sentimientos, sus poemas incitan a leer de forma cómoda, reconfortante, que te haga sentir como en casa. ¿En zapatillas y en pijama la poesía es menos poesía? ¿Qué hace el poeta cuando baja de su pedestal? Y es que a Marwan le gusta “esa poesía asequible, abordable, / que no tenga barreras arquitectónicas para el entendimiento”.

Su libro Los amores imparables, especie de antología del autor, se divide en varias partes (o pequeños poemarios) tituladas: El trigo de su vientre, El libro de los amores imparables —que comienza con un delicioso texto en prosa (habrá otros tres) sobre lo que son para él esos amores imparables (I)—, Arqueología, El dolor de inventarme una vida sin vos, Collage, Arte, música, literatura, La insoportable figura de la desigualdad y Belleza. Muy interesantes son las citas con que encabeza cada una de las partes y las propias citas que encabezan alguno de los poemas.

El amor es el tema central de Marwan, quien apuesta por arriesgarse para quizá obtener alegría antes que evitar lo que pueda causar dolor. Unas veces alude al amor deseado y otras al que se esfuma en un andén (la persona que se cruza y a la que no volverás a ver pero cuya posible historia reinventa) y nos trae un aire a Baudelaire y su À une passante.  En la sección de Los amores imparables hay un poema titulado El precio que nos habla precisamente de lo que nos cuesta el amor: “haber probado el sabor de lo irrepetible / tiene un precio”.

También sus poemas hablan de la psicología humana. En relación al rencor dice: “Era eso de lo que hablaba Shakespeare, / ese veneno que bebí yo para que otros se murieran”. Cuando se refiere a esos momentos en que uno se siente invierno u otoño antes que primavera o verano, como ocurre en el poema El hombre más triste, siempre hay un atisbo de esperanza, porque todo lo malo y los fracasos que uno lleva consigo acaban pasando, lo mismo que las cíclicas estaciones. Una lección de ser (frente al manipulador) nos da en el titulado Chantaje emocional.  Y dentro de lo que llaman inteligencia emocional, el poema Ley de vida habla de los débitos hacia los que nos cuidaron, para “ganarte de una vez aquello / que ellos nunca te cobraron”. Una sucesión de infinitivos sirven de consejo en el poema Razones para quedarme (IV).

Muchos otros motivos tienen cabida en su poesía. Con un afán cosmopolita, por sus páginas pasan infinidad de ciudades y de escritores y de personajes históricos; la civilización, la guerra, los refugiados de Palestina…

Paradojas y contradicciones son dos elementos presentes en su poemario, como estos versos del poema La ruptura, que sugiere que sea leído escuchando su canción Renglones torcidos: “Porque cuando a ti te sobraban las razones / a mí me faltaban los motivos”. O estos otros de Los amores pasionales: “Si ella era alérgica a la calma / y yo adicto a sus incendios / no podía haber reposo /porque después de cada noche /nuestro nombre era ceniza”.

En el poema Nunca conozcas a un artista con el que comienza Arqueología, arremete contra el ser de carne y hueso muy por debajo de la imagen que ofrece a sus fans, a sus espectadores, a sus lectores, con frecuencia “genios de la impostura” porque “es difícil cumplir las expectativas” y “La fama es un bidón de gasolina / en manos de jóvenes / a los que les gusta demasiado el fuego”.

Muy emotivo es el poema Deuda (Carta a Ismael Serrano), que habla de cómo le influyó. Pese a su modernidad y juventud, en el poema Las redes sociales y la vida parece decantarse a años luz por esta frente a la pérdida de tiempo a la que aquellas nos someten, y eso aunque valora su papel resucitador de la poesía.

Tampoco deja fuera de juego el humor cuando en el poema Etimologías dice: “El hoy es un regalo, por eso se llama presente“.

Citas de Marwan:

  • Echar de menos no es otra cosa / que el peaje de una felicidad que ya ha partido.
  • La derrota nunca es llevadera, / es solo un dialecto del fracaso (detesta el amor-compasión).
  • Dos bocas que se besan son dos heridas que se cierran al instante.
  • Desde que vivimos juntos / la felicidad también comparte conmigo el alquiler.
  • Me conmueven esos que saben que, cuando señalas con tu dedo a otra persona, en tu misma mano suele haber tres dedos señalando hacia ti.
  • Te beso y se hace viernes en mi boca (único verso del poema —algunos son extremadamente pequeños— Solo he encontrado esta manera de explicártelo).
  • Acariciar y sanar de golpe un mundo roto, / arpegiar sobre otra piel un sentimiento.
  • Hay historias que siempre terminan y nunca se acaban (único verso del poema titulado La realidad).
  • Al final te das cuenta de que el rencor no es ningún atajo. / Al contrario, es el camino más largo hacia el olvido (El rencor).
  • A veces entre el deseo y el arrepentimiento / sólo hay un orgasmo de distancia (Conclusión final, valga la redundancia).
  • Mirar al pasado para ir recogiendo pedazos de nosotros, / es una labor tranquila, / como un arqueólogo de las emociones / que contando restos / trata de formar el puzle del entendimiento (Arqueología).
  • Entonces entenderás que el amor / es la capacidad de hallar belleza en la imperfección (Palabras a un poeta, se habla del amor cuando la pasión ya se ha agotado).
  • Como que la desigualdad / no es otra cosa que la ideología del egoísta (Certezas).
  • Como que la desilusión es un contorsionista / que siempre encuentran lugar por el que colarse (Certezas).
  • Dignidad es irse de donde te empujan.
  • Me preguntaba / si se pueden talar los árboles de la ausencia / para ver el paisaje que queda / tras el bosque frondoso de la soledad.
  • Las palabras son poderosas, te rescatan o condenan con cambiar solo una letra, la muerte se hace suerte, el indulto muta hacia el insulto y así mil veces, entre el dolor y el dólar, rabia y sabia, prisa y prosa, sueño y suelo. El cielo está solamente a una letra de distancia del cieno.

En definitiva, probablemente diga obviedades (¿quién no desde que el mundo es mundo?, y para muestra cualquier tópico), pero de las que de vez en cuando nos conviene recordar. E intercala con los poemas varios hermosos textos en prosa. Y nos sume en un derroche de versos de amor encendidos y una apuesta por la felicidad con un lenguaje claro y actual.

Además, me encantan muchas de sus citas de otros autores:

  • Eduardo Galeano: Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos.
  • Alejandro Jodorowsky: Estamos irresistiblemente atraídos por quien va a traernos los problemas que necesitamos para nuestra propia evolución.
  • Alejandro Jodorowsky encabeza Nadie puede salvar a otro de su dolor: Agradece a los obstáculos, porque devoran tus límites.
  • James Russell Lowell: Los libros son las abejas que llevan el polen de una inteligencia a otra.
  • Lorca: La poesía no quiere adeptos, quiere amantes.
  • Erich Fromm: El amor infantil sigue el principio: «Amo porque me aman». El amor maduro obedece al principio: «Me aman porque amo». El amor inmaduro dice: «Te amo porque te necesito». El amor maduro dice: «Te necesito porque te amo».
  • Desmond Tutu: Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor, una de las que introduce la parte titulada La insoportable figura de la desigualdad. En esta tiene cabida un homenaje al 15 m que encabeza la cita de Eduardo Galeano: El mundo se divide, sobre todo, entre indignos e indignados,  y ya sabrá cada quien de qué lado quiere o puede estar.
  • Julio Rodríguez: El dolor habla la misma lengua en todas partes.
  • Jean Jacques Rousseau: Siempre he creído que lo bueno no era sino lo bello puesto en acción.

PARA SABER MÁS:

Otra crítica de este libro:

Detractores siempre hay. Pero de todos se puede aprender algo y para gustos se hicieron los colores. ¿Las vacas sagradas temen perder sus poltronas o el vulgo se ha hecho con ellas? Por lo que he leído, los nuevos valores de la poesía parece que ganan en las distancias cortas.

ADDENDA (mi opinión):

Para algunos poetas es esta una pseudopoesía inculta, inmadura, irreflexiva, sin exigencias creativas, meramente emocional, simplificadora y avalada por Internet. La ven como un atentado contra la inteligencia que el poder propicia para arrinconar a lo verdaderamente peligroso, y con la que Internet nos manipula de forma masiva, porque es la Red la que le da proyección (aunque ya hay avispados editores que ven el negocio y se suman a ella). Estos críticos la temen como si fuera una infección que se propaga sin vuelta atrás.

No discuto que puedan tener razón en parte y que a algunos de estos poetas les falte formación clásica (lo ignoro). Pero yo me decanto por su capacidad de hacer visible la poesía, de democratizarla y de atraer a los jóvenes, ¡y mucho! Si lo manda el vulgo, es justo darle gusto, ya lo decía Lope de Vega. Cuestión distinta sería abordar si el vulgo es tan necio como algunos pensadores creen.

En mi opinión, tanto daño pueden hacer a la poesía los jóvenes sentimentaloides que solo dicen cursilerías y obviedades como los poetas solemnes o “verborreicos” que van de divos serios y son más vacuos que un cascabel.

Lope no rebajó la calidad de su lenguaje poético por agradar a los no entendidos. A la maestría métrica de sus versos unió la de sus recursos retóricos. Lo que sí hizo fue atacar (y no acatar) normas caducas que iban contra la esencia misma de lo teatral.

No digo que todo lo joven (o popular) por ser joven (o popular) sea bueno, sino que por la misma razón: todo lo elitista y hermético y antiguo (que no clásico), tampoco tiene por qué serlo. Y es que hay muchos que se suben al “candelabro” que decía la otra y creen que el candelero no está para nadie más.

Hay que mirar lo que escribe cada uno en particular y entender que todos somos hijos de nuestra época. Si ellos utilizan Facebook o Instagram para darse a conocer, chapó por ellos, capaces de adaptarse a su tiempo. Si además son buenos, mejor que mejor. Pero incluso los malos escritores están en su derecho de escribir lo que les venga en gana aunque les lluevan críticas. Si tienen suerte y se lo compran, allá ellos y sus lectores. Cada cual se deja engañar por quien quiere.

Yo no tengo la misma opinión de Marwan que de Patricia Benito, o de Miguel Gane que de Elvira sastre, Elena Medel o Loreto Sesma… Los respeto porque hacen lo que quieren y no hacen mal a nadie. ¿El pastel se puede repartir entre todos? Pues igual no, pero también existirían (y seguramente existen) apocados nada ilustres pero muy ilustrados y hasta creativos que nunca supieron venderse y yacen en los cajones de sus escritorios.

Que vengan los sesudos intelectuales a acometer contra ellos como si constituyeran un ejército de enfermos (literariamente hablando, no se me ofenda nadie) sin distinguir cualidades ni defectos (temo que en ocasiones sin habérselos leído, es lo que tienen los prejuicios) a veces me parecen arrebatos. ¿Envidia, vanidad, miedo a perder el puesto, inseguridad de pensar que haya otros mejores?, ellos sabrán.

Muchísima gente escribe (escribimos) bien (antes era más difícil porque el analfabetismo era la tónica). Yo, prudente, no me siento capaz de juzgar a nadie más allá de cuatro nociones sobre los recursos o los temas. Las reseñas literarias en mi blog son todas más o menos buenas, las malas directamente me las ahorro. Considero que la elección de unos u otros autores es una cuestión en gran medida de gusto, y yo no soy juez ni parte de ninguno ni quiero contribuir remotamente a hundir a nadie.

Los nuevos han venido para quedarse, muchos se lo merecerán, algunos serán flor de un día, el tiempo lo dirá.

PLUMA, PAPEL Y TINTERO

Pluma, papel y tintero

Un microrrelato más y un fracaso menos (¿seguro que cada uno de nosotros tenemos un número asignado?). Ahí va uno nuevo. Espero que os despierte las sugerencias que escondí tras él:

Esperaba a que derramase sobre su lienzo en blanco el esperma denso del tintero. Acarició la pluma a la sábana de sus deseos horadando sus carnes con el filo córneo. Aquel cosquilleo rasgaba la página y sembraba letras rojas en cada sacudida. Escribía sobre amor mientras el dolor ensangrentaba su caligrafía. Hieren de muerte las palabras que nunca se pidieron.

 

ESTA NOCHE TE CUENTO

Esta noche te cuento

Hoy quiero hacerme eco de un blog que he conocido y me parece muy interesante. En él hay unos diez mil relatos de autores quizá no reconocidos pero sí buenos, incluso muy buenos, en líneas generales. Aún no he indagado en todas sus posibilidades, pero parece que se puede participar con las propias creaciones en diferentes concursos de microrrelatos. El enlace es: https://estanochetecuento.com/.

¡Bravo por blogs como este y sus iniciativas!

BLOGS Y BLUFS, FACEBOOK MEDIANTE

Blog

El otro día me llegó por facebook este enlace: https://www.jennifermd.com/2019/02/crea-blog-resenas.html?m=1&fbclid=IwAR1QIMZbIfFEVQ0hEuvVex8CsbSK-y3WMvHTgTvFU_Krhd3PFf1be4l5obs. Me pareció muy interesante, aunque mi blog vaya por libre y no me ciña a los consejos que ahí leí (será por eso que nunca despegué en términos de visitas). Ya se sabe, en casa del herrero, cuchillo de palo: aprovecho para lucir hermano. Mi hermano mayor colaboró en la creación de lo que hoy se llama Internet, allá por 1989, cuando estaba investigando en el CERN junto a Tim Berner-Lee, y fue la primera persona en hacer una web en España. Una entrevista suya podéis escucharla en: tps://play.cadenaser.com/audio/ser_santander_avivircantabria_20190316_120000_130000/?ssm=whatsapp&fbclid=IwAR1EBWOE96CkVOf-YpWWnTXIjLg-CeoXpBzAMnpk8a0iTuyxjTxUKCWXaJs (a partir del minuto 22 aprox.). Y, si aún no estáis convencidos por desconocimiento de que un español esté entre los pioneros de la Red, podéis acceder al siguiente reportaje: https://web.unican.es/noticias/Paginas/2019/Marzo_2019/primer-servidor-en-la-uc-en-1992.aspx?fbclid=IwAR0UNGeX3FQcR1SNlrWztLRTzFsQg8LRyK1a3pOzK-76dFW8zL1tCJ9_gtQ. O a estos: https://elpais.com/cultura/2019/03/22/babelia/1553255225_983109.amp.html, Pionero español.

Bueno, a lo que iba, que me distraigo. He llegado gracias a Jennifer Moraz y su entrada Crea un blog de reseñas que funcione a este artículo: http://www.excentrya.es/el-fin-del-marketing-digital/, que me ha parecido muy interesante también y me ha recordado al ensayo de Enric Puig Punyet El Dorado: Una historia crítica de internet, del que cuando tenga tiempo y ganas haré una reseña (o eso creo ahora). El fin del márketing digital me ha resultado muy ameno y estoy totalmente de acuerdo con lo que llama «psicología del cretino», ese papanatismo ligero y ese mirarse el ombligo en que todos caemos alguna vez.

Lástima que ya no tenga edad para estas cosas, y gracias a que no me preocupe de los números y eso de los algoritmos de ventas que ahora se cacarea tanto y apenas entiendo. Si viviera de mis ventas literarias, ya había acrecentado el otro barrio por inanición. Vamos, que yo en mis trece, hablando para mí misma y poco más.

Este blog con solera (unos diez años) y sin casi seguidores me sirve de memoria (como un diario) y para dejar de vez en cuando pildoritas creativas en forma de poemas y microrrelatos u opinión (una forma como otra cualquiera de no perderlas entre papeles que no revisaré). Lo dicho, una solitaria rebelde y friki a la que no le importa demasiado (si supiera, añadiría aquí el emoticono del guiño sonriente) pasar inadvertida.

PARA SABER MÁS:

El enlace de http://www.excentrya.es que he mencionado antes me ha llevado a otros igualmente atractivos. Los dejo aquí por si alguien recala por estos lares y se interesa en los temas:

Y paro ya porque no paro de ir de un artículo a otro sugerido y todos son geniales. Así que en tus manos está entrar en este blog e indagar en sus páginas. Seguro que revoloteando por ellas llegarás a buen puerto.

 

Y LA MÚSICA SIGUE SONANDO. HISTORIAS DE PERSONAS CON DEMENCIA

En Y la música sigue sonando. Historias de personas con demencia,  a través de veintidós historias, seis en la primera parte (titulada Desde el principio hasta el final), ocho en la segunda (Retos como ventanas) y otras ocho en la tercera (El bueno, el malo y el indiferente), el psicólogo clínico Graham Stokes nos transmite recuerdos que nos hacen comprender mejor las vivencias de los cuidadores y de las personas con demencia, a quienes sitúa bien en los domicilios particulares, bien en residencias o en hospitales. No todas las historias llegan igual, pero sí que las hay muy emotivas.

La idea que subyace es que cada persona demente es un ser único cuya personalidad y experiencias primigenias influyen en su comportamiento y en sus relaciones posteriores. Así que, si conocemos su vida y sus necesidades concretas, los cuidados que le prestemos serán probablemente mejores. El libro explica con detenimiento alguna de las técnicas llevadas a cabo y los problemas que surgen en el entorno del paciente, y se complementa con dos anexos: el de la bibliografía para los interesados en profundizar en el tema y un glosario de términos específicos.

La música sigue sonando

Basado en hechos reales, este libro nos habla de personas que se resisten a lo que les está pasando (deben echar mano de una lista pormenorizada de acciones que antes formaban parte de su rutina y hacían sin pensar, o se ponen violentas aparentemente sin ton ni son, etc.). Las diferentes personalidades de los individuos que enferman dan resultados distintos en ellos mismos como pacientes; porque, cuando ya ni recuerdan sus circunstancias, estas siguen contextualizando su vida. Por ejemplo, encontramos algunos que descuidan su aspecto exterior, mientras que otros mantienen cierta arrogante elegancia, y así pasa con todo.

Por otro lado, las instituciones que se hacen cargo de ellos (aunque no por negligencia) no los atienden como deberían, lo que en palabras de Tom Kitwood es una “psicología social maligna“, que describe como la desolación en residencias de dementes a los que no tratan como personas reales sino como seres sin autonomía y con necesidades básicas. El problema no consiste en el abuso ni en el maltrato sino en los cuidados que se prestan sin reflexionar, sin delicadeza y sin sensibilidad. Muchas veces los cuidadores —sobrepasados— se sienten culpables o sienten que la actividad les viene demasiado grande. Lo enfermos, por su parte, cuando les llevan a un centro sienten que les ponen en compañía de personas con las que no tienen nada en común.

En ocasiones se llega a lo que este mismo experto denominó la infantilización. Además, sí ya de por sí todos recordamos solo lo que nos interesa o nos parece relevante, las personas con la capacidad para recordar mermada y que desechan a menudo lo que captan inmediatamente, mucho más. Junto a la confusión, los recuerdos lejanos se convierten en una realidad restituida y la persona revive su pasado.  Alrededor del 20% de las personas con Alzheimer sufren alucinaciones y delirios y muchas tergiversan lo que sucede a su alrededor. Pero que olviden no quiere decir que no sientan.

Las personas con demencia son diferentes unas de otras. Y un demente no se reconoce como semejante a otro demente. Aparte de la discapacidad cognitiva, impresiona su singularidad no su similitud, por lo que no hay que achacar su comportamiento a síntomas de una enfermedad común sino en gran medida considerarlo como signo de los esfuerzos que hace para sobrevivir en un mundo impregnado de miedos, amenazas y misterios.

En las primeras fases de la demencia, son habituales la negación, la fabulación (inventar historias), el egocentrismo, culpar a los demás y la evitación. Sus palabras y lo que hacen dan la impresión de que su personalidad ha cambiado, cuando la verdad es que lo único que ha cambiado es su comportamiento.

Los signos de agnosia y apraxia son la pérdida de la percepción y de la coordinación.
Tener agnosia consiste en ver las cosas sin tener pleno conocimiento de ellas. A menudo los primeros signos de demencia se diagnostican erróneamente como depresión por su baja concentración, olvido, apatía y desinterés.

Relaciones normalmente de reciprocidad se mantienen ahora con dependencia. Un acto de dependencia se limita al acto mismo y es temporal y, más o menos, predecible, por lo que una vez realizado se tiene una maravillosa sensación de alivio hasta la próxima vez que se realice. Pero los actos de comisión, lo que hace una persona (no lo que ya no puede hacer, que son actos de omisión), como los insultos, llamar a alguien a voces, hacer preguntas repetitivas, intentar continuamente irse de casa… son problemáticos, exigen cuidados interminables y debilitan anímicamente. Y encima para la familia el cuerpo del ser querido está presente (como un envase), pero su ausencia es indiscutible. Otro problema grave de las personas con dolencias de este tipo es que, una vez que les han diagnosticado que tienen demencia, todo lo que sucede después se atribuye al mismo diagnóstico: la pérdida de memoria y de inteligencia, y no se busca un porqué real, se va a lo más sencillo.

Como el comportamiento de las personas se puede comprender analizando su historia, el objetivo del análisis funcional es descubrir por qué la gente se comporta de la forma en que lo hace. Tanto los jesuitas como Sigmund Freud consideraban que el niño era el padre del adulto. Las corrientes que nos llevaron a ser en quien nos hemos convertido circulan ocultas por debajo del flujo diario de palabras y hechos. Lo que se adquirió se almacena en zonas recónditas del cerebro. La memoria implícita es lo que conocemos de nosotros mismos y que para ponerlo en juego no nos hace falta recurrir al pensamiento consciente. Tenemos recuerdos a partir de los 4 años, antes es el periodo de la experiencia prememoria. Lo que sucede en esta época anterior a la memoria se consolida como una verdad personal, y no podemos olvidar lo que no recordamos.

¿Cómo se cambia a nivel práctico el tratamiento de los dementes?

Un primer estadio es en el que estén distraídos y discutidores;  después están  desorientados, dependientes y preocupados. Todos los que tienen una demencia grave se ven afectados por una gran pérdida del lenguaje. También hay que ver que sus rutinas, sus costumbres, están muy asentadas, aunque luego las repiten de forma aparentemente ilógica, por eso les gusta rodearse de sus objetos familiares. “El hogar es sinónimo de rutina y previsiblidad”, de sentirse seguro. Pero las emociones asociadas a una experiencia negativa contaminan su historia.

Se puede analizar el motivo de su comportamiento y detectar lo que es importante de él para la persona afectada. El desplazamiento funcional ayuda al proporcionar a la persona una función equivalente para satisfacer sus necesidades, pero con medios más aceptables y de una forma que no es invasora y sobrellevan mejor los otros. Nunca sabemos lo que pasa por la mente de una persona con demencia al cien por cien, pero un análisis funcional ayuda a comprender cuáles pueden ser sus intenciones porque descubrimos un marco interno de referencia. Cuando los sentimientos dominan, no se pueden ver las cosas desde otra perspectiva, y aunque digan cosas irracionales están expresando sus verdaderos sentimientos.

Cuando los motivos de una persona afectada por la enfermedad cerebral son sus costumbres, lo que anteriormente era apropiado, se dice que la persona tiene un comportamiento cómodo (vestigios cómodos: cortar el césped con tijeras, limpiar el césped con una aspiradora o poner un cuenco de plástico para hacer un café en el fuego). Pero actuar igual que siempre, comportarse de una forma refleja a como se fue, puede resultar un problema para los demás. Los métodos y los medios elegidos pueden resultar extraños o malinterpretados, como cuando son reacciones emocionales desproporcionadas si se consideran amenazados. Que la demencia destruya lenguaje, memoria y capacidad de razonamiento no significa,sin embargo, que destruya a la persona. El que no responde de manera correcta o comprensible no significa que no lo haga, de hecho se ha dicho que “un comportamiento anormal en una situación anormal es un comportamiento normal”.

Las lesiones en el lóbulo temporal se asocian a una conducta impulsiva y desinhibida, a una falta de capacidad de juicio y de razonamiento y a la perseveración, que consiste en repetir infinitamente la misma frase pregunta o acción.  La perseveración, que a menudo se denomina síndrome de la aguja clavada, constituye un comportamiento involuntario fuera de contexto que no tiene nada que ver con la situación real de la persona. Suele darse en la demencia fronto-temporal y a veces su causa es la enfermedad de Pick. Conductas de lesiones en el lóbulo frontal del cerebro son la desinhibición, impulsividad, apatía, comportamiento infantil o absurdo, distracciones. Es casi imposible encontrar una solución a la perseverancia, se intenta controlar el comportamiento de la persona lo mejor posible a menudo usando de instalaciones para romper la secuencia de los actos.

Cuándo se sufre una conmoción terrible y la pena es insoportable la única forma de sobrellevar la situación o sobrevivir a ella es reprimir el dolor, a modo de anestesia de sus sentimientos. Las personas que reviven su pasado están convencidas de que lo que piensan y sienten es verdadero y real y está sucediendo ahora mismo. La defensa psicológica de la represión contra el sufrimiento a veces se aúna en los dementes con el uso de la proyección. Con la represión se evita deliberadamente tener sentimientos extremos y angustiantes, con la proyección una persona sobrelleva la situación al proyectar sus sentimientos y miedos en los demás (como la mujer cuyo hijo falleció y consolaba los demás). Para el autor el comportamiento problemático es una conducta de carácter grave por su intensidad, frecuencia, duración o riesgo (de la seguridad física o la salud psicológica de la propia persona o de los demás).

No hay que quedarse en lo obvio y replantearse ciertos prejuicios. Hay que evitar ocultarse detrás de un diagnóstico. Decir de alguien que presenta incontinencia deliberada, por ejemplo, es un contrasentido a nivel terminológico, la incontinencia será porque se ha perdido el control de la vejiga o del intestino a causa de una lesión. Comprender la demencia será más fácil si la consideramos como una barrera. En un lado hay una persona discapacitada por déficits cognitivos y en el otro estamos nosotros y ambos somos incapaces de entendernos.

La atención sanitaria en una residencia dominada por los debe, tiene y tiene que es un tipo de asistencia conocida como la tiranía del débil en que los procedimientos rutinarios se convierten en reglas que deben seguirse a rajatabla, rutinas que permiten trabajar con ellos sin problemas.

La terapia de presencia simulada la describieron por primera vez Woods y Ashley: si se reproduce en una cinta de audio la voz del marido o de la mujer de un demente o con se les muestran vídeos caseros que les distraigan y consuelen y simulen su presencia, los pacientes se sienten más seguros y se calman. La simulación, la distracción o la relajación pueden influir y ayudar a que no sea necesario tener que recurrir siempre a la sedación cuando la persona oponga resistencia o esté muy nerviosa. A menudo basta con crear un mundo imaginario de normalidad o tranquilidad de espíritu.

Del mismo modo, ante un  enfermo que haya sufrido abusos, habrá que inventar algo como la sábana de pudor con que se le tape para limpiarlo y con unos agujeros estratégicos para hacerle la higiene sin que se sienta desnudo o desprotegido.

En la vida diaria olvidan lo que tenían previsto hacer a continuación o dónde han puesto o dejado cosas. Pero los recuerdos emocionales no se borran fácilmente. Olvidan lo que han oído y lo que han visto en unos minutos o segundos y lo que han pensado. Los componentes psicológicos de la ansiedad (preocupación, premonición, miedo) desaparecen antes que los síntomas fisiológicos (el nudo en el estómago, los latidos del corazón, el pulso acelerado, las náuseas, los temblores, el sudor de la piel), más duraderos.

La disfunción notable de la capacidad  ejecutiva es la alteración de las capacidades intelectuales superiores que permiten que una persona lleve una vida independiente y social normal. La disfluencia verbal son alteraciones en la velocidad y la facilidad de pronunciar palabras, algo indicativo de lesiones en la zona frontotemporal del cerebro.

ALGUNAS CITAS INTERESANTES SON:

  • Equidad entre la descripción profesional, sin caer en el tecnicismo, y el poderoso contenido humano y emocional, sin caer en el sentimentalismo.
  • El hecho de que un hombre se esté muriendo constituye un problema más para los que le van a sobrevivir que para él mismo (creo que es de Thomas Mann).
  • Oliver Sacks: Una enfermedad nunca es tan solo una pérdida o un exceso: siempre hay una reacción del organismo o de la persona afectados para restituir, reemplazar, compensar y preservar su identidad, por muy extraños que sean los medios para conseguirlo. (De hecho, El hombre que confundió a su mujer con un sombrero es una obra admirable de este autor sobre idéntico tema.)
  • En ocasiones, los problemas de equilibrio y coordinación son graves como por ejemplo cuando se produce un estado de ataxia cerebelosa lo que le dificulta comer, beber, mantenerse de pie y caminar y hacer muecas espasmódicas.
    Lo anterior puede llevar a dificultades para tragar o dejar a un ser inmóvil y mudo en un estado que se denomina mutismo acinético.
  • Luria escribió: Un hombre no consiste solo en su memoria.

OTRAS CURIOSIDADES:

  • Mucha gente cree el mito de que el envejecimiento se acompaña siempre de un deterioro de la memoria que acaba provocando dependencia y pérdida de la orientación.
  • En la demencia lo normal es que los recuerdos recientes se pierdan antes que los recuerdos lejanos, eso se denomina la Ley de Ribot.
  • La enfermedad de Alzheimer destruye el hipocampo, es decir, la parte del cerebro encargada de transformar las experiencias en aprendizaje o memoria.
  • Ailurofobia es el miedo irracional y persistente a los gatos, a que arañen y muerdan o simplemente a su carácter diabólico, lo que le produce al que padece este síndrome: ansiedad, sudoración copiosa, dificultades para respirar e incluso histerismo. Personajes como Julio César, Napoleón, Gengis Kan, Mussolini o Hitler fueron tiranos que tenían miedo a los gatos.

 

 

PEQUEÑOS HALLAZGOS EN VERSO

Aquí os traigo un poeta nuevo: Dudu Fdez.

A Dudu lo he conocido hace bien poco e ignoro desde cuándo le viene la afición por escribir, pero tengo claro que sus versos llegan con esa naturalidad y sencillez de las cosas que siendo aparentemente pequeñas ascienden y suman. Como muestra dejaré constancia de algún botón:
De su poemario Piel muerta, que se abre con la sugerente cita: “Para todas las cicatrices / estos versos de sutura”, el primer poema, con idéntico título, dice así:
Arrancarse los recuerdos como
piel muerta,
rascando con rabia las grietas
de lo inservible.
Lamer pausadamente
los dobleces amargos.
Quedarse en carne viva
frente al espejo.
Estar preparado
para la próxima mentira.
Al leerlo comprobamos que participamos de un común marco emocional que no es casual, de ahí que nos resulte muy cercano: todos sentimos el peso de la nostalgia, de los recuerdos, de las dudas… A fin de cuentas, como muy bien dice: La nostalgia es el spam de la memoria.
Además, no se queda de brazos cruzados viendo lo que se puede perder sino que nos insta a poner toda la carne (en sentido figurado y literal) en el asador:
Las fotografías
son las migas de pan
que siguen
hasta alcanzar 
la huella del colchón.
o
No poner la otra mejilla.
Poner todo el cuerpo
a su disposición.
Por eso aun cuando nos hable de derrotas no transmite dolor sino constatación, hace un inventario de ellas en que sumergirnos con total seguridad porque las conocemos, y nos muestra desde una vertiente novedosa nuestras propias vidas, como fotografías en que nos reconocemos, pues todos hemos vivido escenas semejantes en escenarios paralelos. En este sentido, el poema titulado Fotomatón y subtitulado (seis instantáneas para una derrota) deja clara su intención de evidenciar los pasos comunes de este vía crucis que llamamos vida y de cuanto No pudo ser (en Postales del interraíl*). Pero no se arredra: Hay momentos en que llegar es seguir caminando (Como un explorador).
Precisamente en Ser dos (inútilmente)**, título tomado  de un verso de Gamoneda, insiste en exiliar la soledad como una declaración de intenciones, porque de alguna manera encajando heridas quizás estemos más cerca de conquistar la felicidad, y Aferrarse a lo probable /como vacuna/ contra las utopías tal vez nos salve de nuestra intrascendencia.
Aconsejo su lectura. Es fácil y va directa al corazón.
*Así escrito a pesar de la sugerencia de la Fundeu y el maremagnum de grafías de la propia Renfe.
**En esta segunda obra echo en falta un par de tildes —¡otra vez sale a relucir mi vena docente!—, pero estos ¿descuidos? tipográficos no restan un ápice el interés del contenido.

HOMENAJE A CONCHA RINCÓN

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El miércoles 6 de febrero en el Ateneo de Santander, Concha recibió un merecido homenaje por toda su trayectoria artística. Nieves Álvarez fue la encargada de organizar espacios y tiempos para que todos los participantes supiéramos a qué atenernos (¡gracias por la escaleta!).

Comenzó J. Ramón S. Viadero haciendo una semblanza de ella. Palabras suyas que nos dan una imagen clara de quién es nuestra poeta tenemos en: http://www.lapajareramagazine.com/la-peripecia-creativa-de-concha-rincon-por-jose-ramon-saiz-viadero y en https://www.eldiariomontanes.es/culturas/concha-rincon-decana-20190131230508-ntvo.html.

Luego fuimos desfilando en grupos de dos o de tres para leer primero un poema suyo y luego uno nuestro dedicado a ella. Y entre unas y otras sellaron la alianza de música y poesía Inés Fonseca, Maribel Fernández Garrido y Raquel Serdio y Manuel. En medio se proyectaron unos minutos de una película en la que participó Concha (José Luis de Paulino Viota) y un corto vídeo en que leía poemas a un grupo de niños.

El poema de Concha que escogí yo es:

Fue ayer cuando sentía
el sol sobre mi espalda.
Cuando las olas se ceñían
a mi cuerpo imitando
los encajes de una enagua.
Fue ayer cuando la mar
sonaba a cascabeles
y yo cogí la luna para
colgarla en tu solapa.
Eso fue ayer, hoy
me mire al espejo
y me encontré
el rostro de una anciana.

Y el poema que yo le dediqué es:

El tiempo que atesoras,

cálida mujer pequeña,

mide la infinitud

y el prodigio vital 

de tu existencia.

Eres eco y risa 

y permanencia

de una forma sabia 

de ser nunca ociosa.

Concha, colega, amiga

tan dispuesta

a dar siempre de ti

y nunca lo que sobra.

(Elena Camacho Rozas)

Gracias, Concha, por ser como eres: diáfana y alegre como un niño, pero con la experiencia de la edad.

LA MIRADA DE ROSARIO GÓMEZ

De vuelta de Madrid, en donde Rosario Gómez presentó mi último poemario y la reedición conjunta de tres anteriores, como vine anunciando,  el viernes 15 de febrero en la Casa de Cantabria, quiero dejar constancia de sus palabras. ¡Parece que empieza a ser un clásico por estos lares! Además, por medio de estas líneas deseo agradecer su asistencia a las personas —completamente entregadas, a pesar de ser la poesía un género minoritario (por desconocimiento, creo)— que nos recibieron con calurosos aplausos.

Casa Cantabria en Madrid.jpg

Queridos amigos, buenas tardes.

Elena Camacho Rozas  y yo, Rosario Gómez, agradecemos vuestra presencia y cita con la Poesía en este viernes. Cuando podíais haber elegido otras opciones, habéis preferido acompañarnos. Seguro que los versos de Elena van a acariciar vuestros sentidos, y vuestras emociones se envolverán con el arrullo de su voz. Disfrutadlos.

Decía Aristóteles que: «La Poesía es lo que podría acontecer», a diferencia «de la Historia, que es lo que acontece», y apunta a una cierta comprensión de la realidad y la vida humana, esencial a la poesía, para que esta tenga sentido. Al leer los dos poemarios de nuestra poeta, se revela ante mí una mujer atenta al mundo y a cada una de sus formas, de sus perspectivas; que se entrega a la creación y al estudio de la palabra ―como buena filóloga― para transformarlo todo y generar algo que va más allá de la naturaleza y se diferencia de ella. Afirmaba Juan Ramón Jiménez en sus ideas líricas que: «Poeta es el que arranca el tesoro de la inmensidad a la eternidad». Y añade, además: «En poesía, la profundidad no es una calidad aislada, ni depende solo de la “idea”; viene, emana de una fusión del color, la música, la pasión o la serenidad; cuando todo esto coincide en ese punto de sensualidad que señala el parto feliz, está la “felicidad de la creación”».

Antes de presentaros a Elena, voy a leer un breve poema suyo, extraído de Ars adivinatoria, que lleva el número 16:

El sol de frente siempre ciega los sueños.
Pero si vuelves tu espalda a la ceguera,
te cegará la sombra que frente a ti se yergue.

Como veis, a pesar de que nuestra poeta siente que la ciegan el sol y la sombra, no se amilana y sigue adelante enfrentándose al mundo con su poesía. Sale de su tierra, Cantabria, y hoy tenemos el privilegio de tenerla por primera vez en Madrid. Leo algunos datos de su biografía:

  • Nacida en Santander, es Licenciada en Filología Hispánica (ramas de Literatura y de Lengua) por la Facultad de Filología de la Universidad de Oviedo.
  • Accede al grado de doctora en Filología Hispánica tras defender su tesis: “El lenguaje no verbal a la luz del lenguaje verbal literario en El Jarama de Sánchez Ferlosio y en El día señalado de Manuel Mejía Vallejo”.
  • Tiene estudios de música (piano), y esta sensibilidad la transmite en muchos de sus versos.
  • Ha quedado finalista y ha recibido menciones especiales en varios Concursos de Poesía de Cantabria. Y con la novela hace sus piruetas, aunque aún no haya publicado ninguna.
  • Culturalmente hablando es una mujer muy inquieta. De ahí que haya colaborado en diversos proyectos artísticos: Género femenino, número plural, 2013; Teresa: erótica de la luz, 2015; Acogida sí, guerra no, 2017; 100 x 27 mujeres sinsombrero, 2018; entre otros.
  • También realiza el trabajo de crítica y divulgación literaria desde su blog personal, donde además, escribe poemas y microrrelatos. Os aconsejo que lo visitéis: https://elenacamachorozas.wordpress.com

En actos como el de hoy, hablamos de la importancia de la palabra. Mediante la lírica, el poeta atiende a sus sentimientos, a sus sensaciones y emociones para expresarlos a través de palabras. Son sus vivencias, sus experiencias las que dan vida a sus versos. O sus presentimientos, porque el escritor para escribir, piensa; mientras el poeta siente. Y ahí queda la obra para que el lector u oyente la interprete. Con esta idea, tiene Elena un poema en su obra Trizas y trazos, Poder de seducción, que les recito:

Se estremecen las hojas de los libros
en que quedan guardados pensamientos
que el lector recolecta entre lo impreso.
El autor sugirió esto o aquello,
pero solo el ojo que leyó avieso
logró rescatar de entre la niebla
de la incierta grafía retazos ocultos
de su propia vida en la invención del otro.

En la escritura de nuestra autora no cabe un lenguaje vano de contenido. Sus versos son cálidos, próximos, concretos, mima la palabra y va a su significado verdadero. Su temática es variada, pero está siempre conectada con sencillez a lo cotidiano, a lo que sus sentidos perciben en el día a día.

Nos habla de la libertad con convicción, porque no la entiende de otro modo: «No quiero más cadenas que aquellas que se abren». Nos anima a vivir y a conseguir nuestros sueños: «El halago del pasado alcanforado huele a muerto. ¡Vive el hoy! El mañana no ha llegado, aunque una mano anticipada le está dando al ayer. No te entretengas, no demores la vida, no dilates tus sueños». Nos aconseja ―y pienso que muy bien― cómo deben ser los besos, el sentimiento verdadero: «Los besos necesitan el corazón en la mano, la intención se precisa y los labios también». Nos dice cómo debe ser la eternidad: «La eternidad es reencontrarse en mil detalles, redescubrir su sentido mirando acompañado, desvivirse por alguien mientras sangra el tiempo». O cómo entiende ella el recuerdo: «Siempre hay alguien destilando su recuerdo en otros seres. […] Siempre habrá quien se enrede en los espejos de los ojos que tú miras». Elena se atreve con temas como la falsedad: «Sonríes, pero tu reflejo en un escaparate dista mucho de dibujar la efigie del contento». Y también canta al paso del tiempo: «Al escribir la fecha en una hoja dejas constancia en ella de cómo la vejez servilmente se posa en cada empresa». De este modo, nos dice nuestra poeta qué queda en Rescoldo de una pasión, y juega con lo que queda tras ella y lo que se pierde: «Tus manos sin pudor despiertan mi recato. Y la pasión que hierve finalmente me deja, de tan caliente…, frita».

METAMORFOSIS. Bodegones y otras naturalezas vivas es un título que nos sugiere cambio, transformación, mudanza; quizá, también, ¿sorpresa…? Pienso que sí. Oscar Wilde decía: «Siempre me sorprendo a mí mismo. Es lo único que hace que la vida sea digna de ser vivida». Con esta obra, Elena nos sorprende. Todos sabemos que estamos en constante evolución; por tanto, es normal que nuestra poeta, al igual que otros escritores, nos “muestren” su vivir ―sus experiencias― y nos sorprendan con sus textos. Ella ha ido desechando de su senda poética atavíos, florituras y piruetas lingüísticas para quedarse con la esencia, con la sencillez y la belleza de la palabra, se queda con la “sustancia”. De ahí que en este poemario encontremos, en su inmensa mayoría, títulos de sustantivos: Tintero, Vaso, Hornacina, Pozo, Jarrón, Brindis, Edificaciones, Gárgola, Ortiga, Paraíso… Son elementos de una naturaleza, viva o muerta, que Elena transforma o recrea con su representación poética.

No puedo pasar por alto la DEDICATORIA. Original, atrayente e inclusiva, ya que no excluye a nadie. Elena no deja nada al azar. Sabemos que cualquier lectura y más, si cabe, un poemario por personal e íntimo, no dice a todos lo mismo. Y esta obra va dedicada por la autora a cada lector, que se va a sentir identificado en ella y con ella.

Llama mi atención también la ESTRUCTURA del libro, dividido en cuatro partes desiguales. Cabe preguntar a la autora, ¿cómo surgió el título? ¿Por qué esta estructura?, pues la cuarta parte queda solo con un poema, titulado “Cuando te devolví la carta”, un texto muy visual y que aconsejo que lean detenidamente. No sé si nuestra autora querrá decirnos algo sobre él.

Con la palabra ‘TINTERO’ empieza y acaba Elena su obra, ¿no os parece sugerente? ¿O creéis que es casualidad? Yo no lo creo. Por curiosidad ―pienso que es algo que atañe a los filólogos―, he buscado la etimología de esta palabra en el CORDE ―Corpus Diacrónico del Español― y su origen, en un texto español, se remonta a mediados del siglo XVI, para ser más exactos a 1555; aparece en la segunda parte de El lazarillo de Tormes, de autor anónimo, como todos sabemos.

Elena es docente, y ejerce su docencia en un Instituto, cerca de Santander. Como profesora de Literatura, sabe el significado del agua, de los elementos líquidos y acuosos, como la tinta. Remiten al Mundo Clásico, han pasado por el Medievo y han llegado hasta nosotros; tienen una carga erótica importante. Conoce bien la Lengua, la interpreta, elige la palabra precisa para sus versos y la plasma de forma pedagógica. Sabe de Filosofía, de Música, de Historia, de Religión… son reiteradas las referencias que hace a las artes. Algunos de sus poemas son “instantáneas de la vida” plasmadas con hermosas voces. El poema Ambivalencia es un buen ejemplo. En él nos habla del amor de este modo:

Todos los amores son fronterizos,
navegan por abismos y arenas movedizas
entre el amor propio y la playa del orgullo ajeno.
Se encallan en lo otro. Se ahogan en lo uno.
Se desvanecen cual gotas de agua sumidas
en dunas con hierbajos profundos
atados al subsuelo.
Todos somos la fiebre y el agua que la aplaca…

METAMORFOSIS nos habla de personas, de objetos, de sentimientos, de imágenes, de vivencias personales pero, sobre todo, nos habla de emociones. Decía Ernestina de Champourcín en una de sus cartas a Carmen Conde que: «Sin “emoción” no hay poesía posible, ni arte». Y continuaba en otra de sus misivas a su amiga: «Me pierdo de verdad como no me sacuda algo fuerte y bello, más poderoso que todo». De esas “emociones” y “sacudidas” sabe mucho nuestra autora. Figuras literarias como el oxímoron, el paralelismo, la metáfora, la aliteración… llenan sus versos de ritmo y musicalidad. La obra es la creación de una persona muy instruida y podemos calificarla de excelente.

En marzo de 2016 tuve la suerte de conocer a doña Francisca Aguirre, Premio Nacional de las Letras 2018. Además, pude hacerle una entrevista en su casa. A la pregunta de cómo siente ella el acto de escribir, de crear, me respondió: «Soy partidaria de que el arte tiene que ir paralelo con la vida. Esto de escribir es una mezcla de muchas cosas, porque la vida son muchas cosas. […] El arte, el pensamiento, la música, la inocencia… son los pregoneros de lo más interno e intangible del ser humano: las emociones». Hay un verso de Paca que me encanta, con él acabo y doy la palabra a Elena Camacho Rozas, a quien deseo todo lo mejor para esta tarde y para su futuro poético, profesional y personal:

«Todo el que vive, carece.»

Y es verdad; siempre nos falta algo. Pero os aseguro que de lo que no vamos a carecer esta tarde es de deleitarnos con la buena poesía.

Por último, como encantó una de las que recité, titulada Desconcierto (publicada solo en este blog), la rescato y enlazo aquí. Junto a la de mi hija mayor, Alicia, aparece la que luego dedique a la peque, Laura, como no podía ser menos. Ambas son mis mejores creaciones, las más bellas, profundas, originales y ciertas. Por ellas sigo en pie cada día (y, a veces, cada noche). Ellas me congracian con el mundo y me devuelven siempre las ganas de vivir. Gracias por existir:

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