BLOG EDUCATIVO DE MÚSICA

¿A quién no le gusta la música?

El que no haya bailado un ritmo alguna vez, quien no haya tarareado una canción, quien no tenga una banda sonora vital es un especimen raro raro (casi tanto para mí como espécimen, que es la palabra que la Santa Madre Iglesia de la Lengua -la RAE- da por válida, o incluso más).

¿Y qué profano conoce todas las familias de los instrumentos, los sonidos propios de cada uno de ellos, y otros mil contenidos de ese vasto arte que es la música?

Pues si sois curiosos como yo, aquí dejo unos enlaces muy interesantes:

BENJAMÍN PRADO

Hoy hemos estado con un hombre de altura. De altura en todos los sentidos. Medirá, calculo, cerca de 1, 90, es un gran escritor (poeta, novelista, ensayista, letrista) y le gustan las alturas, enamorado de los viajes en avión sobre todo desde que conoció a María y disfruta con su papel de marido de la azafata.

Benjamín Prado ha estado en mi instituto y nos ha dado una lección de humildad, de cultura y de campechanía. Ha comenzado la charla con una anécdota de su adolescencia, ha repasado sus comienzos como lector y autor, nos ha hablado de la importancia de que uno se proponga luchar por sus sueños (aunque sabe que en cierta medida el azar también es importante, como cuando él conoció por casualidad a Alberti, al día siguiente de leer un libro suyo incitado por su profesor de Literatura), y nos ha acercado a la generación del 27 gracias a su estrecha relación con Alberti y María Teresa León. Ha repasado sus querencias por algunos grandes autores como pueden ser Ángel González o Neruda. Ha instado a nuestros alumnos a escribir y escribir y escribir y a rechazar todo aquello con lo que no estuvieran conformes de lo que hubieran escrito, porque hay que tachar, emborronar, reescribir… lo que haga falta para que la poesía dé con las palabras adecuadas en el orden apropiado.

Y nos ha asegurado que, ante todo, importa involucrar al lector, que se sienta identificado con lo que lee. Porque la literatura es una forma memorable del recuerdo, de decir aquello que nuestra memoria y la memoria colectiva nunca debería olvidar. La literatura es lo que más se asemeja a la vida y por eso mismo merece la pena.

YA NO ES TARDE, su último poemario -que va por la quinta edición (ampliada y revisada) y es, ante todo, un homenaje a María, su amor, y a esa otra amante con la que la comparte: la literatura- se compone de tres partes (cada una con nueve poemas) y dos poemas-marco, el primero y el último, con lo que su estructura es perfecta. El inaugural Cuestión de principios, alude a su idea de lo que tiene que ser, precisamente, un poema.

Comienza la primera parte, Nunca es tarde con un poema titulado igual. Y es que para Benjamín hay segundas oportunidades (Segunda juventud). Pero no solo es un poemario de amor. En él establece lo que son las directrices de la poesía y de la vida. En el  poema metaliterario, María y el fantasma, hace literatura hablando de literatura (en este caso hablando con Ángel González) y sin olvidar la vertiente comprometida como cuando sostiene que la política en España es el “arte de hacer de la otra orilla lo contrario del río”. Con la expresión hecha No me cuentes tu vida (tercer poema de la primera parte, 3.1) se dirige a una segunda persona, función apelativa con que nos involucra en él, para hacernos comulgar con las respuestas obvias a las interrogaciones retóricas con que nos advierte contra lo inútil. El poema Propios y extraños (4.1), que nos trae un aroma a Salinas y a Bécquer, parte de una antítesis para llegar a una paradoja (la expresión final ya no eres ni sombra del que fuiste adquiere aquí un carácter positivo) sobre cómo era y cómo es. Al fin y al cabo -recuerdo el microrrelato de El otro yo (Benedetti)- todos somos sombra y luz según cuál de nuestros yoes saquemos a la plaza. En No sé cómo decirlo (5.1) metáforas e imágenes expresan lo que desde el título se dice inefable: el silencio es la nieve del idioma / la serpiente es la última curva de la esmeralda /  oigo en la espalda del poema los latigazos de las tachaduras / si no me abrazas solo soy mi otra mitad. Y da una importancia trascendental a saber callar a tiempo. Además, retoma sus filias literarias y rinde tributo a maestros y personajes: Poe, Uriah Heep, David Coopperfield, Segismundo, Yago, Desdémona.

En Segunda juventud (6.1) nos dice que hemos asumido como ciertas muchas  mentiras, pero los últimos versos -puro optimismo- muestran su agradecimiento hacia quien le ha salvado de sí mismo. En Los camaradas (7.1), el título se convierte en el sujeto elíptico de los verbos del poema, que reaparece en el último verso. Todo el poema es una especie de decálogo de la virtudes de la amistad y del compañerismo. El libro de familia (8.1) hace una especie de biografía de sus gustos literarios al tiempo que una especie de proyecto de vida en común con la persona a quien dedica todo el poemario, así sigue con sus referencias literarias:

  • autores (Conrad, Vallejo, Rimbaud, Machado y Colliure, Quevedo, Anna Ajmátova, Silvia Plath, Pablo Neruda, Hemingway. Cervantes y Argel, Dickens, Galdós, Isak Dinesen, Boris Pasternak, Lorca, Cernuda, James, Heathcliff, Alberti, Kafka, Victor Hugo, Dante, Ovidio, Pavese, Auden, Anne Sexton, Verlaine, Rilke, Paul Éluard, Pessoa, Borges, Basho),
  • obras unidas ineludiblemente a sus autores (Góngora y Polifemo, Borges y el Aleph, El anillo de Tolkien),
  • personajes inolvidables (Frankenstein, Drácula, Gulliver, Robinson Crusoe, el hombre-lobo, la ballena blanca, los tigres rojos de William Blake, Simbad, Madame Bovary, Hamlet, Donjuán, Robin Hood, Ligeia, Ulises, D’Artagnan),
  • espacios inventados (Comala, Oz, Nunca Jamás, Mississippi de Mark Twain, Ítaca, La Isla del Tesoro), o reales (la Esfinge de Gizeh, ante la tumba de Auden en Austria, en Ginebra tras los pasos de Borges, o la múltiple geografía que ha recorrido en muchos casos con María) símbolos todos de su afición por la literatura y el viaje.

Poesía social (9.1) enumera los enemigos de la libertad.

La segunda parte -Viajes con la azafata- comienza con Luna de miel, en que nos dice que cruzó mil fronteras para aprender que el silencio es igual en todos los idiomas y, a la luz del verso final, muestra un conjunto diáfano (ella cambió su vida). En San Salvador, (2.2) el poeta parece dividirse en dos individuos totalmente distintos según se refiera al de antes o al de ahora, y comprende que el precio de la felicidad / es sentir la amenaza de perderlaEscrito en Lisboa (3.2) nos presenta la etopeya de Pessoa, al que nombra arquitecto de lo inacabado, como un hombre contradictorio o más bien paradójico, e indaga en las razones por las que se escribe. Después alude al lado oscuro, subconsciente, del ser humano en El diván de Sigmund Freud (4.2), poema lleno de oraciones en cursiva, y un final que no da respuesta a nuestras dudas y en el que juega con la capacidad de volverse del revés -como si fueran guantes- de algunas palabras (diosaadiós), juego que reaparece en otra ocasión y tal vez muestre que todo es cuestión de percepción y desde qué óptica miramos. En El doctor Zhivago nos espera en Moscú (5.2), el autor viaja con su musa, un extraño viaje cultural y paradójico con el que vuelve a las andadas de su amor por María, al tiempo que sirve para encumbrar la importancia de todo desplazamiento.

El poema titulado La vida en el intento (6.2), con ese sabor a Gil de Biedma, trata el tema del exilio de Juan Ramón Jiménez y en él leemos que no aceptaba esto: Sobrevivir consiste en cambiar lo que buscas por lo que has encontrado. En Debo fingir que hay otros y es mentira (en Ginebra tras los pasos de Borges) alude a varios elementos de la biografía de este autor. Las metáforas iniciales describen el corazón de Borges. Que las historias se repiten con otros nombres nos lo dicen los últimos versos. Tu nombre quemará mis labios para siempre deja rienda suelta a la idea de los nacionalismos a través de su viaje a Jerusalén y a Tel Aviv (Hemos pasado / el día en Palestina, la noche en Israel) y da una lección de paz en versos memorables:

  • Que sobre aquel que grite / la palabra venganza, llueva una maldición.
  • Los invasores tienen miedo de los recuerdos.
  • Castiga a quien te envidie / haciéndole el bien.
  • Donde estés en lo cierto, no crecerán las flores.

Un profesor es alguien que habla los sueños de otro (en la tumba de W. H. Auden en Kirchstetten, Austria) (9.2) busca explicar cómo en los versos debe detenerse el idioma, igual que el agua / se vuelve hielo para dejarse acariciar. El poema busca, es autónomo, indagatorio, predictivo, sorprende, hermosea, resulta original, único, representa un hallazgo que pervive, parece culto, clarificador, accesible y eterno, e suma, nos vivifica:

  • Imagina unos versos que te mantengan vivo. / Si descansas en paz, es que no te querían.

La tercera parte se titula Vida y obra y comienza con Opción B, que recuerda lo que a uno siempre le quedará aunque pierda lo que más le importa. Estos versos: hasta el día más triste se termina a las 12 / y cada cicatriz tacha una herida / y equivocarse solo es el premio del que quiere / aprender de su error son un dechado de optimismo. Maletas es un homenaje tanto a las Odas elementales de Neruda como a María. En Podría ser cualquiera (3.3) resalta un extenso campo semántico, el de las profesiones, para insistir en lo que dice el título, pero movido por una certeza que desentrañamos en la estrofa última, que nada iba a ser distinto, porque María y Benjamín están hechos el uno para el otro. El siguiente, Las reglas del juego, representa la metáfora de su vida en común (a partir de lo que el autor quiere y de lo que no quiere), mientras el poema se llena de ritmo con la insistencia de anáforas y paralelismos. Vida y obra (5.3) insiste en esas reglas de juego y en los actos cotidianos, hechos positivos y negativos del día a día: el orgullo abría / dentro de mí / los ojos / igual que un muerto en un ataúd, que nos deben enseñar a saber perder.

Tablón de anuncios es una crítica social. Aquí asume que la felicidad no es un paraíso ni un estadio intermedio entre la infelicidad y la ignorancia. Involucrarse y ser comprometido no pasa por ser infeliz a toda costa con todo lo que nos rodea: ser feliz no es cerrar los ojos ni las sábanas son lo opuesto a las banderas. Aunque nos aturulle y odiemos el negocio de la desigualdad, uno puede ser feliz sin dejar de ofrecer su voz a los que no la tienen. Tú ya me entiendes (7.3) por medio del paralelismo y la anáfora constante alude a los pequeños y gloriosos momentos : solo quiero vencerte / y después compartir mi victoria contigo.

Pero un poema que pone la carne de gallina y las lágrimas a flor de piel es Su viva imagen, expresión popular que enseguida nos hace pensar en a quién va dirigido, porque el tiempo únicamente cura lo sustituible y hay seres y relaciones que nunca lo serán. En un par de versos resuena el mito de Eurídice (los recuerdos te siguen; pero cuando te vuelves, / nunca están ahí), aunque la memoria es el margen de error del olvido según Benjamín Prado. De alguna forma nos recuerda también a El viaje definitivo de Juan Ramón Jiménez: Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando. Y se quedará mi huerto con su verde árbol, y con su pozo blanco… Parece en este poema que Benjamín desease estar equivocado y que las creencias religiosas de su madre fuesen finalmente ciertas (ojalá fuese cierto lo que nunca he creído / y ella viera la soledad que deja). Y, por último, El día en que deje de quererte indica por medio de una enumeración que ese día está lejos, muy muy lejos.

Con Punto final pone precisamente el punto final a su poemario (dilogía semejante a la del primer poema), e insiste en lo que para él podría ser su poética perfecta, la que podría generar una obra maestra.

PARA SABER MÁS:

 

MEMORIAS DE UN LOCO DE FLAUBERT

Memorias de un loco, de Gustave Flaubert, en mi opinión, es un libro que resulta irregular por la variable calidad de los pensamientos y fragmentos de que se compone y duro por lo pesimista y descreído del sentir del protagonista. Sin embargo, merece la pena como un ejemplo del sufrimiento psicológico que un hombre aquejado de hiperestesia padece. Es una novelita psicológica -¿o un pequeño ensayo? por su mínima acción y su abundancia en digresiones- sobre sentimientos y temas que la mayoría nos hemos planteado alguna vez.

Pero ¡ojo!, no es un libro apto para depresivos. Sus temas abarcan la nada, la muerte, el infinito, el hastío, la desesperanza, el vacío inconmensurable, la duda, la amargura, las grandes ideas infravaloradas, el escaso aprecio que sufre algún alumno en clase, el primer amor y hacia una mujer casada (María), la moral, el arte, la verdadera falta de libertad…

Algunas citas memorables son:

  • De la duda de Dios llegué a la duda de la virtud, frágil idea que cada siglo ha levantado como ha podido sobre los cimientos de las leyes, aún más vacilantes.
  • Hay cosas insignificantes que me han impresionado mucho y que guardaré siempre como la marca de un hierro al rojo, aunque sean banales y tontas.
  • mi dolor es amargo, mi tristeza profunda, / y estoy sepultado en ella como un hombre en su tumba.
  • ¡El arte!, ¡el arte!, ¡qué vanidad más hermosa!
  • La duda es la muerte para las almas; es una lepra que afecta a las razas desgastadas, una enfermedad que proviene de la ciencia y conduce a la locura. La locura es la duda de la razón; ¿quizá sea la razón misma?
  • ¿Libre, tu? Desde que naciste te sometiste a todas las debilidades paternas; recibes, con el día, la simiente de todos tus vicios, de tu estupidez, incluso, de todo lo que te hará juzgar al mundo, a ti mismo, a todo lo que te rodea, según ese rasero, esa medida que tienes en ti. Naciste con una mente estrecha, con ideas ya hechas, o que te harán, sobre el bien y sobre el mal. Te dirán que hay que amar al padre y cuidarle en su ancianidad: harás lo uno y lo otro, y no necesitabas que te lo enseñaran ¿verdad?, esa es una virtud innata como la necesidad de comer; mientras que, justo detrás de la montaña en la que naciste, enseñarán a tu hermano a matar a su padre cuando se haga viejo, y él le matará, pues eso, piensa él, es natural, y no necesitaban enseñárselo. Te educarán diciéndote que hay que evitar amar con amor carnal a tu hermana o a tu madre, mientras que tú provienes como todos los hombres, de un incesto, pues el primer hombre y la primera mujer, así como sus hijos, eran hermanos y hermanas; y, mientras, el sol se pone sobre otros pueblos que miran el incesto como una virtud y el fratricidio como un deber. ¿Eres libre de los principios según los cuales gobernarás tu conducta? ¿Eres tú el que preside tu educación? ¿Eres tú el que ha querido nacer con un carácter feliz o triste, tísico o robusto, dulce o malvado, moral o vicioso?
  • ¿Eres libre de tu pensamiento?, mil cadenas te retienen, mil agujas te empujan, mil obstáculos te detienen. Ves a un hombre por primera vez, uno de sus rasgos te choca, y toda tu vida sentirás aversión por ese hombre, que quizá te habría gustado si tuviera la nariz menos gruesa. Tienes el estómago mal, y eres brutal con el mismo al que, en otra ocasión, habrías  acogido con amabilidad. Y de todos estos hechos se desprenden o se encadenan, con la misma fatalidad, otras series de hechos, de los que otros derivarán a su vez.
  • ¿Comprendes siquiera tú el valor de las palabras de las que te sirves… extensión, espacio? Son más vastas que tú y que todo tu globo.
  • eres grande y te mueres, como el perro y la hormiga, con más pena que ellos.
  • ¡Grandeza de polvo!, ¡majestad de vacío!
  • !Pobre debilidad humana!, con tus palabras, tus lenguas, tus sonidos, hablas y balbuceas; defines a Dios, el cielo y la tierra, la química y la filosofía, y no puedes expresar, con tu lengua, toda la alegría que te causa una mujer desnuda… ¡o un bizcocho!
  • ¡Adiós!, llegarán otras pasiones, quizá te olvide, pero permanecerás siempre en el fondo de mi corazón, pues el corazón es una tierra que cada pasión conmueve, remueve y trabaja sobre las ruinas de las demás. ¡Adiós!
  • ¡Oh, campanas!, así que sonaréis en mi muerte y, un minuto después, por un bautismo; sois, por tanto, una burla como todo el resto, y una mentira como la vida, de la que anunciáis todas las fases: el bautismo, la boda, la muerte. ¡Pobre bronce, perdido y oculto en medio  de los aires, con lo bien que serviría como lava ardiente en un campo de batalla, o para herrar los caballos!

Esta cita es un perfecto broche para cerrar el libro. Y esta mínima reseña. En cualquier caso, ABSTENERSE DEPRESIVOS.

LA EDAD DE LA IRA

Esta novela de Fernando J. López es una pequeña obra maestra. La edad de la ira indaga en temas como el racismo, el bullying, la identidad sexual… Y se hace eco de otros como el de la pederastia, la exclusión social, los celos entre amigos o los prejuicios sobre las malas compañías.

En ella se procede a la investigación de un crimen inaudito. Un periodista, Santiago, investiga cómo pudo suceder que un adolescente (recientemente huérfano de madre), Marcos, acabara presuntamente con la vida de su estricto padre y de un hermano. Durante la investigación se planea en el mundo de los jóvenes (sus amistades, sus dudas, sus amores, sus rencores, las culpas compartidas, los primeros amores…) y en el de sus profesores del Darío, un instituto de la capital.

Cuando tiene lugar el suceso, nadie puede dar crédito a lo que ha pasado, nadie lo previó ni hizo nada por evitarlo. Porque, si bien Marcos había rayado en dos ocasiones el coche de un profesor, todos reconocen que huía de cualquier pelea y suponen que solo una buena razón lo explicaría. La jefa de estudios, su actual tutor, su tutora del curso precedente, la orientadora, el camarero del bar del  centro de estudios… van definiendo las líneas con que nos hacemos una idea del chico (en la mayoría de los casos a través de mensajes o cartas al periodista investigador, pocas veces en conversaciones), opiniones que a su vez sirven para que nos hagamos una idea de sus propias vidas -muerte de un ser querido, homosexualidad, divorcio, vocación o no- y para humanizar y criticar (según los casos) ese oficio tan ingrato y arduo como maravilloso y regenerador que es el de los profesores.

También sus compañeros y amigos son preguntados acerca de él, pero solo sus íntimos (Raúl y Sandra), así como los padres de estos, seguirán defendiendo su inocencia con uñas y dientes. Sin embargo la tipografía se aferra a las apariencias desde el principio, ya que la novela parte de un trabajo para literatura escrito por el presunto asesino con una máquina de escribir (arma de uno de los crímenes).

Tras el penúltimo capítulo, en el que el escrito de Sandra, su mejor amiga y la primera persona a la que llamó después del asesinato, deja multitud de interrogantes acerca de su culpabilidad, Santiago escribe el último, titulado Fe de erratas (los otros llevan el nombre de días de la semana). Aquí, agotado el tiempo para publicar su reportaje novelado sobre el caso, se deja asaltar por multitud de preguntas sin respuesta, de conjeturas y de posibles explicaciones: ¿Dónde están los límites de cada cual? ¿Y después qué? ¿En una sociedad iracunda, la ira de cualquier persona no es casi un mero reflejo de la de la realidad?

Y yo añado: ¿indirectamente, no fue Eduardo (implicado en el otro gravísimo caso que casi a la par se descubre) también culpable de lo que ocurrió?

MÁS ALTAPI

Desde hace tiempo, recibo correos de Altapi con poéticos enlaces a youtube o powerpoints en que enlaza música y pintura. Antes los cargaba en mi blog (https://elenacamachorozas.wordpress.com/2011/10/03/tapame-con-tu-rebozo-llorona/, https://elenacamachorozas.wordpress.com/2011/10/18/power-ars-el-arte-al-poder-o-el-poder-del-arte/, https://elenacamachorozas.wordpress.com/2012/01/23/el-vicio-del-arte/, https://elenacamachorozas.wordpress.com/2012/07/06/presentaciones-pintura-y-musica/, https://elenacamachorozas.wordpress.com/2012/10/13/el-principe-de-los-suenos/https://elenacamachorozas.wordpress.com/2013/02/15/pintura-y-musica-musica-y-pintura-tandem-de-artes/, https://elenacamachorozas.wordpress.com/2013/05/13/sentido-y-sensibilidad-altapi/, https://elenacamachorozas.wordpress.com/2014/10/14/altapi-de-nuevo-sonidos-y-colores/). Ahora os dejo que los descubráis por vuestra cuenta. Esoero que disfrutéis con ellos:

IN MEMORIAM:

Hay personas que nos llegan hondo, personas imprescindibles, personas-hito que señalan épocas o recuerdan fases de la vida propia. Recuerdo hace dos cursos una clase de 1º de ESO (primerín que digo yo). Un puñado de alumnos buenos en todos los sentidos, listos, simpáticos, amenos… Y un jovencito de claro ébano sentado atrás y a la izquierda, educado y curioso, con una mirada avasalladora y un gracejo transparente, tan vivaz y risueño que no me viene a la mente una imagen de él en que no esté sonriendo, ninguna mala cara en algo más de dos años y medio.

Desgraciadamente, se nos ha ido, en forma de noticia luctuosa y, por el momento, ha dejado el instituto nuestro un poco más vacío y silencioso, como si esperásemos su regreso después de una excursión. Se llamaba Jeffrey y me siento orgullosa de haberlo conocido.

A Jeffrey Santamaría Orobio

Dos veces bueno porque fuiste breve,
como un relámpago en una noche oscura,
como un tizón de risas en medio del silencio,
con gran argumentario para ser tan joven.

Jovial y generoso, brindas tu vida ahora
y alientas a otros seres a punto de perderla.
Tus ojos optimistas mirarán otras caras.
Otro pecho corajudo palpitará en tu honor,
y habrá quien respire porque te dormiste
acunado en los brazos de quien más te amó.

En nuestros sueños, quienes tuvimos la suerte
de compartir tu escaso y voraz tiempo,
dormitará una estancia pequeña como tú,
alegre y vivaracha, curiosa y feliz
de haberte conocido cuando fuiste promesa.

Los angelitos negros de Machín, ajedrecistas
risueños te arropan ya en el cielo. Ganadores
tempranos de esta partida vil, la vida pasajera.
Y sonríen con una sonrisa tan parecida a ti
que es tu imagen misma e ilumina y vigila
el pozo de tristeza en que nos has dejado.

Una nueva pandilla con que lidiar tus bromas,
unos nuevos amigos que otearán este mundo
contigo en sus rodillas por nuevo y por bonito,
para que tu familia y tus jovencísimos amigos viejos
sepan vivir sin ti por ti, y como tú hubieras querido.

UN BLOG DE AULA MUY RECOMENDABLE

Gracias a mi amiga Azrael, he conocido el blog de una profesora de la asignatura de Lengua y Literatura muy bueno: https://raquelpelayo.blogspot.com.es/ (también https://raquelpelayo.wordpress.com/).

Imagen-blog

En él cuelga enlaces magníficos (por ejemplo el de Eli Díez,
http://sintaxisfacil.blogspot.com.es), vídeos, comentarios, trabajos… con una pertinencia exquisita. Y, además, en abierto, como me gusta a mí, porque es de bien nacidos compartir sabiduría y medios. Y la generosidad de una persona dice mucho de cómo es. Compartiendo todos ganamos.

Mi blog es muchísimo más modesto, pero por si os sirve de algo es: https://aneleameg.wordpress.com/.

MUCHAS GRACIAS, Raquel, Eli, etc. GRACIAS A TODOS LOS QUE BUSCAN EDUCAR, AYUDAN A EDUCAR, COMPARTEN EDUCACIÓN…

 

LA ESTRATEGIA DEL PARÁSITO

La estrategia del parasito

Un acierto magnífico de esta novela -estructurada en quince capítulos y un epílogo- son sus primeros párrafos, que enganchan a adultos y a jóvenes, sean lectores avezados o no. Además, el rápido ritmo narrativo y la abundancia de diálogos permite seguir la novela sin los escollos que sesudas explicaciones podrían ralentizar sin aclarar más.

César Mallorquí la titula La estrategia del parásito, título que aparece en la portada, aunque luego tacha este y su propio nombre para pasarla a llamar El asunto Miyazaki de un tal Óscar Herrero, con los que hace alusión al quid de la cuestión y a su protagonista-narrador (un joven que sin comerlo ni beberlo se ve involucrado en una sucesión de asesinatos, espionaje y terror psicológico). Dos gruesos hilos enmarañan la trama:

  • Miyazaki es el nombre de un programa de encriptación de datos al que no se puede acceder sin clave (un PGP).
  • Mario -antiguo compañero de Óscar- y un socio (Blacky) crearon Camelot, un prestigiosísimo grupo de crackers –hackers especializados en violar la seguridad de los sistemas informáticos, bien por dinero o por mero gamberrismo- de la Red.

Crímenes, secretos, complejidades informáticas (como el archivo Camaleón, aparentemente una página web pornográfica) nos recriminan cómo la mayoría nos despreocupamos de cuánto pueden saber de nosotros con un clic; de ahí que su tema central sea el de la perversidad latente de Internet. Ya la forma en que se separan los episodios dentro de cada capítulo -por medio de una arroba (suele hacerse con asteriscos o con un espacio en blanco mayor que el que hay entre párrafos)- nos pone sobre aviso de que el asunto principal guarda relación con Internet. La Internet oculta se nos presenta como una amenaza que puede saber desde dónde nos comunicamos y cuándo, o qué estamos haciendo en cada momento. Por eso se refiere en alguna ocasión a ella con estos términos: “vigilante en las sombras”.

Mallorquí comenta que la escribió al “estilo Hitchcock”, ya que hace que un ser completamente normal, no especialmente heroico, se tenga que enfrentar a lo que nunca se hubiera imaginado. Óscar es un estudiante de periodismo que, gracias a Judit -la exnovia del superdotado Mario, el que tenía la clave para desvelarlo todo- logrará ir saliendo indemne. Ella le será de gran ayuda debido a sus múltiples contactos y su tren de vida. Desde que se pone a investigar, Óscar pretende contarnos el motivo de su penosa situación actual (en el capítulo uno le persiguen tanto la policía como los delincuentes de los que huye, no puede confiar apenas en nadie, no puede usar ningún medio de comunicación habitual como el móvil, y le acusan de varios crímenes que él no ha cometido): “Estoy muerto, lo sé; tan muerto como Mario”. Y apela a los lectores que vamos a leer su historia: “¿Alguna vez habéis tenido problemas? Hablo de problemas de verdad, no de chorradas”.

“Todo comenzó con un accidente de tráfico” en el que falleció ese antiguo compañero de colegio de altas capacidades y la recepción dos días después de un paquetito con un pendrive, una carta y unas instrucciones que, precisamente, le había enviado aquel.

El epílogo deja la puerta abierta a una segunda parte que parece ser que Mallorquí se propuso escribir. Ojalá lo cumpla y sepamos definitivamente cómo se resuelve ese gran problema cuyas dimensiones superan a nuestra Tierra y que subyace tras esa fortaleza que llaman Internet. Pero no solo hay que conocer al enemigo, sino divulgar sus malas artes. No por casualidad Mario escogió a Óscar (¡no olvidemos que estudia periodismo!) como destinatario de su misión. Curiosamente, aquí se nos explica por qué esconde su historia tras el título de otro autor (porque Miyazaki es un parásito), y nos insta a teclear una dirección de Internet, clicar en una imagen y añadir la clave oportuna…Un final abierto en toda regla. Un final que nos absorbe y nos admira, no como tantos otros en que pensamos que el autor no supo rematar la faena.

CITAS:

  • Supongo que el miedo ofusca, pero la ira sorda te espabila.
  • Un troyano, o caballo de Troya, es un software malicioso que, escondido bajo un aspecto inofensivo, se ejecuta en el sistema permitiendo el acceso remoto de un usuario no autorizado. Sirve para robar y manipular información protegida. (…) El troyano infecta un ordenador y permite su control por un usuario no autorizado; al mismo tiempo, el ordenador infecta a otros ordenadores mediante la agenda de correo electrónico, hasta formar una red de “ordenadores robot”, que es lo que significa botnet. Mediante ese sistema se consigue controlar a la vez miles de ordenadores zombies, que luego sirven para enviar spam o para realizar ataques masivos.
  • Un camaleón es un software malicioso que adopta la apariencia de cualquier programa normal, como por ejemplo un procesador de textos o una hoja de cálculo, lo que sea. Funciona exactamente igual que el programa que imita, pero lleva oculto un subprograma que se dedica a algo muy distinto. Por lo general, robar y transmitir información
  • Como dicen los ingleses: no news, good news.

PARA SABER MÁS:

LORETO SESMA

Amor revólverLoreto Sesma hace su incursión en la literatura en papel con Amor revólver. Seis balas,  poemario con una preciosa portada simbólica y temática, que nos recuerda la literatura fugaz instalada en los blogs de citas, los Instagram u otras redes sociales (precisamente su origen es internauta).
Empezaré por lo que menos me ha gustado para acabar por lo que me ha parecido mejor. Me gustan las verdades, pero también que dejen un regusto y no un disgusto tras su paso. Y cualquier tropiezo es un medio para levantar el vuelo de la pluma y los pies de un suelo en el que a veces se fatigan como en arenas movedizas.
Hay en su obra aspectos mejorables: demasiado deshuesado, algunos tópicos y expresiones manidas, el genio irregular (altibajos que cualquier artista sufre y, más aún, resulta propio de la juventud, en búsqueda constante) y, sobre todo, una rima innecesaria -tanto interna como versal- que a veces resulta tediosa e infantil…

Dicho esto, le auguro un largo y fructífero recorrido, porque supone un soplo de aire fresco en la, en ocasiones, hermética, culturalista y/o poco comunicativa poesía española.
Destaca en ella su capacidad para deleitarnos con palabras sencillas y giros cotidianos, sentimientos cercanos y sueños compartidos que hacen de este libro un mágico corazón y un simple revólver. Sus balas nos dan de lleno, porque nos resultan archiconocidas y memorables. Porque la sencillez trabajada es como el look casual de los modernos, que atrapa a pesar de su apariencia de desenfado.
El paralelismo, el símil (hemorragia, salida de emergencia, droga), el humor y la ironía (Quién se quiso sentir reina / (…) cuando al trono/ vamos todos por la mañana) y la paradoja sustentada en contrarios (remedio / enfermedad, oscuridad /luz, afirmación /negación) son sus valedores más seguros a nivel lingüístico. En el têteà-tête, esa comunicación íntima que toda literatura debe instaurar entre autor y lector, lo son lo cotidiano y la humanidad que destilan sus versos, que no se regodean en el dolor (por el corazón roto, por el amor perdido, por la abuela muerta…), sino que alientan esperanza para sorprendernos, como le enseñó su padre, a tu adversario dale justo lo contrario de lo que espera y, seguramente, será amor, simpatía, agradecimiento. La mirada altiva para revolotear junto a la esperanza nos revela no un mundo de color de rosa, sí el mundo en que todo pasa y todo deja un poso de experiencia, de ahí que se describa: soy de esas personas que siempre prefieren el trato al truco/ la prueba/ a la prenda.
Y su magia nos hace emerger, lejos de derrotismos ajenos y tabúes al uso, sin poner freno a los tacos, los fracasos, las imágenes escatológicas, los juegos de palabras y los refranes desestructurados (que son otras de sus bazas y que desgrana en versos muy largos y versos muy cortos), para atraernos hacia su poesía con la misma insistencia con que se estrellan las polillas contra la luz.
Digamos que canta a la resolución, a no dejarse llevar por la casualidad sino por la causalidad, para buscar motivos y no pretextos. Sus sueños vienen a ser una prolongación de la realidad y no una imitación de la misma, y la poesía se convierte en un acto de voyeurismo. Y en esa observación nos habla de cómo se cruzan las vidas de los desconocidos, paralelas, complementarias, o totalmente diversas (poema 71).

El poemario se estructura en 99 poemas de dimensiones muy variables, cuya la lectura puede ser lineal o según el ritmo sugerido por la propia autora, que diseña un tablero de cuadrados concéntricos según el cual la lectura partiría del 82 y acabaría en el 93, un poco al estilo de Cortázar. Y es que el juego es uno de sus símbolos preferidos. Como cierre, y a modo de aforismos, nos regala unos disparos que agrupa en tres tipos, a los que denomina: Flores, Espinas o Whatever (soy la caja negra de un romance con turbulencias) y Ni idea (Como me voy a fiar del que dice ser cuerdo / si con una cuerda es como se ahorca a la gente). Y cierran el libro unas citas, como esta de Benedetti: Lo penoso es que la vida sigue después del tango.
Otros símbolos permanentes en su obra son: las serpientes frente a la manzana, el hecho de que te vuelen o abran la cabeza, los bailes, los juegos (de cartas, los puzles, etc.), el fluir y el eterno retorno (así el 42, en que insiste en que la vida seguirá), los espejos y la Alicia de Carroll, la atracción fatal de sustancias como las drogas (la cocaína y el peligro de la sobredosis)…
Sus temas son los habituales: el amor, el desamor, el dolor, el paso del tiempo… Y como un actual vanitas vanitatis nos habla de la importancia de la belleza interna sin recriminar nada a la belleza externa, visible, salvo cuando uno vive por y para ella exclusivamente, momento en el que nos recuerda que más que carne de cañón deberíamos ser carne de iceberg, ya que sólo mostramos una mínima parte de lo que somos (47). Su ideal no pasa por poner la otra mejilla, pero tampoco por vengarse, porque el odio que algunas personas sienten, nada más inflige dolor, y esa es una muy pobre recompensa. Por su lado, prefiere elogiar el aprendizaje a base de caídas, la inocencia, los obstáculos como efímeros contratiempos, las cuestas como despegues. Quizá porque para ella lo importante es hacernos pensar que se puede lograr lo que uno se propone, si se deja llevar por la valentía (puedo suena a miedo).

Sin creer en lo imposible, sí procura ver el lado bueno de todo aquello con lo que se enfrenta, su poesía parece el decálogo de su ideal de la existencia, siempre andando hacia delante, enfermando de amor, aceptando efectos adversos y comprendiendo que la duda o la indecisión es un monstruo al que plantar cara. Por esto el baile es sólo la excusa para caerte con cierto arte (64). Por tanto, debemos elegir la acción, vivir al límite entre el cielo y la tierra. La montaña rusa emocional del que no sabe diferenciar las nubes de la montaña, versículo del poema 62, alude a la enseñanza de su abuelo, enseñanza familiar de la que cualquiera podríamos participar, de que la vida es una noria.

Como un niño construye su castillo en el aire para ir madurando antes de convertirse en el arquitecto de su propia vida, construye versos como los grafiteros hacen guerrilla urbana sin dejar de ser pacifistas. Pese al título o precisamente por él, el amor se convierte en un arma, la propia arma (93). Versos los suyos llenos de peros, en ese estadio limítrofe entre el antes y el después, entre lo positivo y lo negativo, como si una balanza indagara en pros y contras que expresan tanto como sugieren entre líneas, que muestra soluciones a problemas eternos, y entre la entrega y la prudencia gana siempre la aventura, en una dinámica que expresa a la perfección la cita de Rayuela tras el último poema, el 99: en una dialéctica de imán y limadura, de ataque y defensa, de pelota y pared.

ALGUNAS CITAS MEMORABLES:

  • Las alabanzas apestan a interés.
  • (En la oscuridad/todos/juegan el papel de ciego).
  • Me he sentido como esas personas que con el cartel de “tira” /empujan / y no consiguen abrir la puerta / sin haberse equivocado antes.
  • El amor puede con todo, me dijo./ ¿Hablas de capacidad o de destrucción?, pensé (87) .
  • si mis deseos fuesen órdenes,/ habría mucha gente manca / que en su día no pararon de tocarme los cojones (29, con esa concordancia ad sensum).
  • no te confundas, / no es inocencia. /No me chupo el dedo, /me lo estoy relamiendo (41).
  • La pena a cuestas./A veces cuesta levantar la sonrisa / y las comisuras parecen cuestas hacia arriba (54, que me recuerda a mi propio poema “Hagamos ejercicios de sonrisas”, como muchos de sus versos a otro mío en el que hablo sobre las “Lecciones de emergencia”).
  • la travesía empieza cuando pones el pie en la casilla de salida (54 también, verso que nos trae a la memoria el tablero manriqueño).
  • la gloria no tiene ningún sentido / si antes no has luchado en trinchera.
  • En el epicentro de nuestro drama, / está la trama bien explicada: /hay algo más detrás de nuestro propio ombligo.
  • No llamar libertad/ a haber aprendido a volar /en una maldita jaula.
  • Si abres tantas veces la puerta, /diciéndome que te vas, /que cambias de planeta /y que yo ya no te hago volar /para luego quedarte, /lo único que consigues es que entre el aire, /que esto se enfríe (83).
  • Enamorarme de ti y decir que me sirvió para algo, / sería como el que pisa una mierda / y se consuela pensando que da suerte (86).
  • igual que el ignorante cree saberlo todo, /el imbécil que tenerlo todo bajo control (91).
  • Y siempre hablaba de naufragios / como si sólo fuese una oportunidad / de aprender a nadar (94, poema en que nos queda la duda de a quién se lo dirige: a una amiga, a su madre, a sí misma, a la poesía, a una amante, al Amor, al arma representada en ese revolver… Precisamente, cuanto más ambigua se vuelve, más de verdad, más literaria y más trascendente resulta su poesía).

PARA SABER MÁS:

POEMA A UNA MADRE, A TODAS LAS MADRES

¿Quién no ha perdido a un ser que le llenaba? Llegados a una edad, todas las historias empiezan a tener menos puntos suspensivos y más epitafios en la memoria.

Con este poema rindo homenaje a una madre concreta y a todas las madres (madres de amigos, de familiares, de desconocidos). A ese ser que aprecia la vida porque dio a luz una nueva, que sabe lo que un hijo necesita antes de que este se rinda y se lo descubra. A esa mujer que es capaz de dar lo que no tiene y recibir lo que no quiere. A tu madre, a mi madre y a todas las madres de todos los países, lenguas y religiones del mundo. Porque ser madre es alentar vida, ¿y qué mejor espíritu de la no violencia?

Madre e hijo de Blommers

¿Lloras porque te ha dejado?

Respira hondo y observa

todo cuanto no ha llevado

para dejároslo aquí.

 

Algún libro, una revista,

las fotos de la familia,

sus cremas quizá, o una sortija

con su historia peculiar,

las notas y las postales

de los viajes escolares

y otros muchísimos más

y, sobre todo, mil palabras,

consejos que no tienen precio,

algún merecido castigo

que os levantó antes de tiempo

y unas infinitas risas

siempre prestas a estallar.

 

Esas son sus carcajadas y

sus grandes palabras tenues,

que acarician vuestras sienes.

Andan sueltas por los lares

familiares y en vuestros oídos

resuenan cual músicas celestiales.

 

Está aquí, ¿no la sientes?

Su pulso alienta tus manos

con caricias que no pesan

y sus ojillos febriles,

aunque la veas demacrada,

suspiran para hacerse oír

en un lugar tan profundo

que se llama corazón.

 

Esta simple despedida

es un mero hasta luego,

cuando hermosos, sin achaques,

sin dudas ni resquemores,

todos nos reencontremos

allá, al final de este paseo:

en el expectante cielo.

 

Está feliz, os sonríe,

con su destino cumplido:

ha forjado una familia

de sencillez ejemplar.

Ya descansa y os vigila

desde el cielo maternal.

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