RESEÑAS VARIAS

Me impuse leer Don Juan de Gonzalo Torrente Ballester y, aunque acabé la novela, no me ha gustado demasiado. Dejo constancia solo de esta cita:

  • Una obra de arte en la que predominan los valores técnicos es siempre decadente: revela impotencia imaginativa y esterilidad.

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Tampoco me encantó de Daphne du Maurier Los parásitos, a pesar de que el análisis psicológico está descrito con destreza. La obra plasma la inadaptación de los  seres bohemios e imaginativos, y está llena de sugerencias. En un espacio decadente y lujoso una actriz renombrada (aunque nunca tanto como sus padres) fluctúa entre el amor a su hermanastro y la rutinaria relación con su esposo y con sus hijos.

Añado un par de citas por no perder la costumbre:

  • Nunca descuides las pequeñas heridas.
  • El mal operario descarga la culpa en sus instrumentos.

 Los parásitos

Aunque se comprende por qué le gustaba tanto a Hitchcock la autora de Rebeca.: https://www.xlsemanal.com/conocer/20150405/conocer-literatura-rebeca-retorno-8332.html

Para terminar por hoy, reseñaré El club de los viernes de Kate Jacobs, novela que cumple lo que promete su subtítulo: Ocho mujeres, ocho maneras de tejer la vida. A través de esa metáfora de la vida como una labor que se teje y desteje a diario, Georgia, Anita, Dakota, Darwin, Cat, K. C., Lucie y Peri nos hablan de los grupos en que se incorporan las personas según aficiones y afinidades, verdaderas familias escogidas por lazos que nada tienen que ver con la sangre, verdadero tejido humano.

Se trata de una novela ligera, amena, en la que tiene cabida el humor (y el dolor), sobre la amistad, el amor y el perdón. En ella, ese grupo de mujeres neoyorquinas —de entre las que destaca Georgia Walker con su hija adolescente— nos obliga a replantearnos nuestro mundo solitario e individualista y nos insta a mantener o establecer nuevas relaciones que nos impidan desaparecer como personas.

Club Viernes

A modo de consejos relacionados con el noble arte del tejer, se suceden las diez partes, enmarcadas por una especie de hilo de un ovillo todas ellas. La primera se titula Reunir el material, y en tres capítulos nos da las claves para abordar la segunda parte, Montar los puntos (que se desarrolla del cuarto al séptimo capítulo). La tercera Hacer la muestra da pie a que se incorporen personajes secundarios. La cuarta, Del derecho y del revés, avanza hasta el capítulo 16; y la quinta, Dominar un punto complicado, que nos lleva hasta el 21, nos habla del viaje a los orígenes y el regreso a James, una de esas cuentas afectivas pendientes que todos tenemos.

La sexta parte, titulada Soltarlo todo (del 22 al 25), sugiere la necesidad de perdonar y nos habla de las parejas nuevas y de las antiguas, al tiempo que recibimos un gran impacto por lo que se le avecina a la protagonista. En la séptima parte, Empezar de nuevo (capítulos 26 a 29) nos adentramos en las pequeñas batallas y en la octava, Cerrar los puntos, (30 a 33) asistimos a la dura prueba que vive Georgia y los que la acompañan. Coserlo todo es la novena parte (del 32 al 34), en que de alguna manera volvemos al hogar, y la décima y última: Ponerte lo que has hecho (capítulos 35 y 36) nos asoma al valor de enfrentarse a lo que uno se propuso hacer o hizo.

En definitiva, una buena lectura para el verano, ya que mantiene el interés por ver las relaciones que se establecen entre esas ocho mujeres tan distintas; pero en la que, aunque se resuelven algunos sueños truncados, comprobamos que nada es tan bonito como aspiraba a ser.

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LLÁMAME POR TU NOMBRE

La novela Llámame por tu nombre de André Aciman es bastante singular. Indaga en los escarceos amorosos y sexuales protagonizados por dos varones, un adolescente de 17 años y un joven de 24, a finales del siglo pasado, rodeados por un ambiente cultural  en el que la literatura, la música y el paisaje son elementos fundamentales. El lujo y la elegancia discreta y el compartir eventos gastronómicos es otro de los pilares.

La radiografía psicológica nos asoma al deseo y a la culpa. Es toda ella una semblanza del descubrimiento. Los tópicos del Tempus fugit, del Carpe diem y del Colligo virgo rosas  se hallan presentes, y nos recuerda que a veces vivimos vidas paralelas o vidas amnésicas en las que disfrutamos de algo mientras añoramos lo que perdimos y que mantenemos lejos de la nueva vida.

Me ha gustado bastante y quizá no haya sido ajeno a esto el que su prosa me haya recordado a la de Javier Marías. Pero, ojo, no la considero apta para aquellos que sólo buscan la acción, dado que les resultará muy reflexiva. Tampoco hará las delicias de los excesivamente pudorosos, esos a los que no les agradan las escenas muy subidas de tono.

Una cita muy interesante es la siguiente: “En tu situación, si hay sufrimiento, domínalo, y si queda alguna llama, no la apagues, no seas cruel. La ausencia puede ser algo terrible si nos mantiene despiertos toda la noche, y ver cómo nos olvida antes de lo que hubiésemos deseado no ayuda. Nos desprendemos de tantas cosas propias para poder curarnos lo más rápido posible que a la edad de treinta ya estamos en bancarrota y cada vez tenemos menos que ofrecer cuando empezamos una nueva relación con alguien. Sin embargo, no sentir nada por miedo a sentir algo es un desperdicio”.

Y me ha creado el gusanillo de leer una novela de Thomas Hardy que menciona, La bien amada, porque si el tiempo todo lo cura quizá deberíamos vivir varias vidas para resolver nuestros problemas y que no se acaben heredando de generación en generación. Y es que, como dice el tango, 20 años no son nada, la mirada febril cuando se ha entregado el corazón de verdad podrá permitir otras actividades vitales (comer, reír, dormir, etc.), se podrá ocultar y podrá parecer que se ha superado, pero siempre estará ahí latente, agazapada, viva, en otra dimensión quizá paralela, quizá tangente, quizá secante, quizá…

 

¿CÓMO EDUCAR EN EL FEMINISMO?

Cómo educar en el feminismo

Chimamanda Ngozi Adichie es la autora de Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo, un pequeño ensayo que partió de la petición de una amiga suya que acababa de ser madre para que le enseñara cómo tratar a su hija para que fuera feminista. Chimamanda escribe una larga carta sobre el poder de la educación desde la más tierna infancia, en la que le da quince consejos, no por obvios menos interesantes, en que reivindica la igualdad, el respeto y el valor de la mujer y rechaza los estereotipos machistas.

Su primera premisa feminista es la de que cualquier mujer importa igual que un hombre, por lo que invirtiendo el mismo esfuerzo debería obtener los mismos resultados. Sus consejos o sugerencias instan a que la maternidad no coarte nuestra plenitud como personas, ya que no debemos disculparnos por trabajar y lo que es una tradición no quiere decir que sea lo mejor.

Una segunda sugerencia es la de que cuando dos personas tienen un hijo deben cuidarlo y criarlo juntos, y no hay que premiarles a ellos por hacerlo como si hicieran algo especial: puesto que ha sido una elección conjunta es un trabajo de ambos. En tercer lugar, hay que hacer ver a una hija que los roles de género son una solemne tontería (vestir de rosa a una niña, que sepa cocinar o juegue con muñecas y no con juegos más activos como los de tipo construcción…), porque todos esos roles enraizados en la sociedad muchas veces chocan con los verdaderos deseos individuales.

La cuarta sugerencia es que debemos evitar el peligro del feminismo light. La idea de la igualdad no es plena si se toma como algo condicional. En él, el poder del macho sigue ahí latente y ocurre cuando se emplean analogías en que la mujer siempre queda en segundo lugar: “Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”. Y lo argumenta con el caso de Theresa May en la prensa británica. Hoy en día, considera (y lo dice precisamente una nigeriana de 40 años) que la discriminación sexista —al menos del mundo en el que se mueve— es mayor que la discriminación racial.

En la quinta sugerencia, propone que a una hija se la enseñe ante todo a leer, lo que le ayudará a cuestionarse el mundo. Aprender y saber expresarse es una inversión para toda la vida. Y en la sexta, que se cuestione el lenguaje, ya que este es el depositario de prejuicios, creencias y presunciones, y muchas veces se dicen con buena intención palabras que están cargadas de connotaciones machistas. Pero tampoco hay que ceder a la jerga feminista abstracta (hablar de misoginia y patriarcado), sino poner cortapisas a los usos machistas habituales y concretos, e intentar evitar las etiquetas y explicar el porqué de ellas y cómo evitar caer en esas conductas. Y lo ejemplifica con la expresión igbo con que se recriminaba a las niñas que hacían algo infantil: “¿No sabes que ya tienes edad para buscar marido?”.

Los ejemplos, los valores sociales, los tópicos y las preguntas son los argumentos que más plantea Chimamanda en su ensayo. Por eso insiste en que no se debe hablar del matrimonio como un logro (prejuicios matrimoniales), ni dar por válido lo que lleva aparejado en determinados países (pérdida del propio apellido); en que no se ha de enseñar a la mujer a que guste, sino a que se guste, porque es imposible gustar a todo el mundo, pero con que una se guste a sí misma ya tiene mucha labor hecha y estará más cerca de la plenitud como persona; en que a las niñas hay que darles un “sentido de identidad” que les haga sentirse parte de un todo; que hay que animarlas a ser activas, para lo que practicar deporte es una buena idea; que el aspecto y la moral no van de la mano; que es conveniente rodearlas de mujeres admirables y de hombres buenos que no fanfarroneen; enseñarlas a “cuestionarse el uso selectivo que hace nuestra cultura (aunque hable de la suya es igual en la nuestra) de la biología como razón para las normas sociales”; y hablarles del sexo y del amor con claridad, de las ideas dañinas recubiertas de un humor frívolo, de la opresión, de la diferencia como algo completamente normal…

Una sencilla lectura para enseñarnos Mediterráneos por los que a veces nos negamos a navegar.

 

Y DE REPENTE ME ESCUCHÉ EN LA RED

Hace tiempo compartí por facebook unos audios de poemas míos. No sé cómo el otro día llegué a ellos en este maremagnum de Internet sin estar en dicha red social. ¡Misterios tecnológicos!

Por si los queréis escuchar, ahí van:

CONTAR DE 7 EN 7

Contar de 7 en 7

Contar de 7 en 7 de Holly Goldberg Sloan es un libro peculiar en el que comparten el papel de narrador una niña de 12 años muy especial llamada Willow y un narrador omnisciente que enfoca el interior de una serie de personajes atípicos, como el psicoterapeuta Dell Duke (quien la clasifica como un genio y al que comienza a ver tras ser acusada de hacer trampas en un examen), la familia de origen vietnamita (los hermanos Mai y Quang-Ha y su madre Pattie Nguyen) o Jairo, el taxista mexicano.

Willow, la protagonista, posee un altísimo coeficiente intelectual,una gran capacidad autodidacta (como demuestra al aprender el vietnamita en un pispás) y unas maneras que recuerdan a los Asperger; aunque su forma de intuir lo que les pasa a los demás, de qué adolecen, por qué sufren… no parece corresponderse del todo con el espectro autista. Esta niña superdotada es una enamorada del número 7 (y, con frecuencia, cuenta de 7 en 7, de ahí el título), un genio de la ciencia y de la botánica y una gran conocedora de los síntomas de muchísimas enfermedades.

Un accidente en el que mueren sus padres adoptivos (“Tengo doce años y, por segunda ocasión, no tengo padres”) cambiará su modo de relacionarse con un mundo que no es menos extraño que ella misma. Precisamente ahí radica el conflicto, en sus dificultades para adaptarse a una sociedad que no entiende ni la entiende. Sin embargo, los demás personajes (igual de complejos pero caracterizados más superficialmente), aceptarán sus manías y su dificultad para congeniar con otros, comprenderán su peculiar sensibilidad y, sin caer en un exceso de sentimentalismo, irán creando un clima de resistencia ante las adversidades.

Willow Chance resulta simpática sin proponérselo, es sentimental aunque lo ignore, se muestra dulce y generosa… y todas esas cualidades obran que influya en todos aquellos con quienes mantiene contacto (incluidos los lectores). Así, aunque parte de un drama justo en el momento en que empieza la difícil etapa de instituto (su segunda orfandad y la amenaza de que la mujer de asuntos sociales se tenga que hacer cargo de ella), el afán de superación se hace visible desde el principio.

A pesar de que en algunos momentos hay expresiones que suenan raras (imagino que se deben más a la traducción que a la propia historia), su lectura se hace muy fácil. En lugar de párrafos larguísimos y de oraciones intrincadas, sus oraciones son cortitas y sus párrafos más, (además la letra es de buen tamaño). El estilo, por ello quizá, se resiente y resulta bastante deslavazado: numerosas oraciones simples o muy poco compuestas se van sumando como si asistiésemos a una sucesión de ideas sin elaborar que se le van ocurriendo a la protagonista.

Aunque me han gustado mucho más otras novelas de personajes con idéntica patología como La soledad de los números primos o El curioso incidente del perro a medianoche (https://elenacamachorozas.wordpress.com/2010/01/29/pequenas-resenas-para-una-posible-biblioteca/), esta es una buena forma de empezar a leer sobre el tema y sobre la forma “distorsionada” de estas personas a la hora de captar sus vivencias, con frecuencia más cercana a la realidad, menos domada que la de los demás que, influidos por todos esos conocimientos ancestrales de los que el propio ambiente nos ha imbuido, no acertamos a ver ni de lejos.

De alguna manera, al final la historia llega, y Willow se hace querer como un ejemplo más de que en un mundo imperfecto la “imperfección” también puede comunicar y lograr que sea aceptada. Al tiempo que la optimista novela nos enseña que la risa es contagiosa, que el efecto mariposa o la cadena de favores es una forma nueva de hacer que el mundo vaya mejor de lo que iba con escaso esfuerzo y gran gusto; que es difícil etiquetar a las personas porque un lobo estepario puede convertirse en un genio o un inadaptado en un colaborador o un dictador en un mutante… y, así sucesivamente, porque a nadie le va como un guante las caracterizaciones que otros le aplican, ya que todos tenemos algo de “perros verdes” aunque la sociedad nos haya mimetizado; y que las cosas a menudo no son lo que parecen, por lo que detrás de lo que se aparenta se esconde lo que se es, menos evidente porque no nos fijamos.

 

A su favor, pues, que el ritmo es ágil, el estilo vadea entre lo prosaico y lo poético, y la protagonista se nos hace entrañable. En su contra: la lectura resulta demasiado ligera e infantil, el resto de personajes se queda anclado en el perfil de la caricatura o el boceto y el mensaje positivo que busca la aceptación del diferente, la necesidad del cambio y la capacidad para adaptarnos a las situaciones más difíciles resulta excesivamente previsible (como el final) e inverosímil. Aunque tal vez se trate de eso, de construir un espacio paralelo en que se cumpla la fantasía de la irrealidad y que no se someta al dictado de la verosimilitud. De esta forma explicamos que todos en la obra se conviertan en el ángel de la guarda de algún otro personaje o de varios (lo que Jairo insiste en que ha significado Willow para él).

En definitiva, recomiendo su lectura para esos momentos en que nos apetece algo ligero y que no nos deje mal cuerpo.

Algunas citas interesantes son:

  • Un segundo parece una eternidad, si a este le sigue el sufrimiento.
  • Cuando te preocupas por otras personas, le restas protagonismo a tu propio drama.
  • Podría hacer un millón de preguntas sobre lo que va a suceder ahora, pero he decidido que voy a ir hacia donde me lleve el viento.

 

PARA SABER MÁS:

http://www.eraseunavezqueseera.com/2013/09/14/novelas-en-silencio/

http://aspergerjaen.blogspot.com.es/2015/03/novelas-que-tratan-el-sindrome-de.html

http://mamideglorichi.blogspot.com.es/2010/07/libros-sobre-autismo-o-asperger-novelas.html

https://blogs.20minutos.es/madrereciente/2017/04/02/seis-cuentos-novelas-relacionados-autismo/

https://blogs.20minutos.es/madrereciente/2015/03/04/el-rastro-brillante-del-caracol-una-novela-juvenil-para-entender-el-asperger-y-estar-alerta-ante-el-acoso-en-internet/

http://www.booksonlineworld.com/2015/10/novelas-sobre-sindrome-asperger-literatura-autismo.html

http://aetapi.org/novelas/

http://www.eldiario.es/cultura/tres_libros/voces-ninos-merece-pena-escuchar_6_632446761.html

http://www.lavanguardia.com/ciencia/ciencia-cultura/20150518/54431318835/asperger-autismo-incidente-perro-medianoche-obra-teatro.html

http://www.formulatv.com/noticias/43990/12-personajes-de-television-sindrome-asperger/ (ojo que está plagado de publicidad).

 

SUGERENCIA DE LECTURAS SIMILARES:

La soledad de los números primos, Cómo hacerse invisible,  El curioso incidente del perro a medianoche.

 

OTRAS RESEÑAS:

http://www.oceano.mx › Niños y Jóvenes › Literatura infantil y juvenil

http://entremetaforas.es/resena-contar-de-7-en-7/

https://www.librosyliteratura.es/contar-de-7-en-7-de-holly-goldberg-sloan.html

http://voragineinterna.blogspot.com.es/2015/10/resena-contar-de-7-en-7.html

http://leyendoentresuenos.blogspot.com.es/2016/02/resena-78-contar-de-7-en-7holly.html

www.grantravesia.es/contar-de-7-en-7/

http://fiebrelectora.blogspot.com.es/2016/01/resena-contar-de-7-en-7-holly-goldberg.html

 

 

 

 

 

100 x 27 MUJERES SIN SOMBRERO

El 1 de marzo se ha inaugurado el proyecto 100 x 27 mujeres sin sombrero de la mano de Nieves Álvarez y Dori Campos.

Es este un proyecto que intenta rendir tributo a las mujeres ninguneadas a lo largo de la Historia, como las populares Sinsombrero de la Generación del 27, al tiempo que visibilizar a otras artistas plásticas y literarias de la Cantabria actual.

El 9 de marzo habrá una interesante mesa redonda y el 21 un recital poético-musical. La exposición se podrá visitar hasta el día de su clausura,  el 8 de mayo. Se despedirá con un concierto.

¡¡¡Os animo a visitarla!!!

Es original y reivindicativa.

100 X 27 Mujeres sin sombreo

EL DESORDEN QUE DEJAS

El desorden que dejas

El desorden que dejas de Carlos Montero, galardonada con el Premio Primavera de Novela 2016, es una novela que disecciona el origen de las relaciones humanas y su fragilidad, al tiempo que indaga en las culpas y en los secretos que cada cual esconde.

En la obra, una misma profesión entrelaza a dos mujeres en un instituto de secundaria de un pueblo de Galicia, Novariz, trasunto quizá del lugar de nacimiento en Ourense de su autor (Celanova). Allí lo que parece una buena noticia a priori, una sustitución para dar clases de literatura, aboca a Raquel a investigar sobre el presunto suicidio de su predecesora. De esta forma, descubre delitos que se ocultan, personalidades que nunca son lo que parecen, acosos indiscriminados que no cree merecer, y se verá inmersa en una sucesión de hechos que pronto la pondrán al borde del abismo y removerán los episodios más oscuros de su propia vida.

El desorden que dejas (con ese título que me recuerda otro: El desorden de tu nombre de Millás) es de por sí una declaración de intenciones, la amenaza de una pérdida, o más bien de varias.

Puede que esta no sea una obra redonda, pero resulta de fácil lectura, lo cual es un punto a su favor. En este momento de mi vida, la amenidad y la sencillez me parecen imprescindibles, porque un libro que se te cae de las manos a la primera de cambio podrá ser muy bueno pero es, cuando menos, sospechoso de una cierta arrogancia que al común de los mortales nos viene grande. Sí, cada día admiro más la sencilla amenidad.

Y, aunque no tienen nada que ver más allá de que se leen con facilidad, ha despertado en mi cerebro estas semejanzas:

Carlos Montero

CITAS:

  • Albert Camus: No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: es el suicidio. Juzgar que la vida vale o no vale la pena de ser vivida es contestar la cuestión fundamental de la filosofía (cita que Viruca, la profesora muerta, escribe en un trabajo de Nerea ante una respuesta sobre el romanticismo suicida que hay en Werther).
  • Trámite tampoco es una palabra tan cruel. No le des ese poder a las palabras. No dejes que te condicionen demasiado. No lo intelectualices tanto. No dejes que todo se vuelva un drama porque sí. Y menos por el uso inconsciente de una palabra que se cuela a la hora del sexo. No más dramas inútiles. No más. La vida tiene que ser algo más que una continua tortura sobre lo nimio, sobre la nada. Algo habrás aprendido de la cercanía de la muerte, de la verdad de la muerte. Ese es el único drama, los demás podemos trabajarlos, atenuarlos, evadirlos, evitarlos. Y si el sexo hoy ha sido un trámite, ¿qué?
  • Imagina que tú has colgado una foto en Instagram o en facebook cuando estabas en el instituto. Con un captador de frecuencias la han podido rastrear y extraer el algoritmo del cifrado. Ya con eso pueden entrar (sobre la facilidad de entrar en la nube a través de un teléfono móvil hackeándolo o con un captador de frecuencias del tamaño de un paquete de tabaco).
  • A los profesores nos dan carrete no hay quien nos pare. Es uno de nuestros defectos, o de nuestras virtudes. La maldita elocuencia, esa capacidad para hacer un discurso de la nada y argumentarlo hasta el infinito si hace falta.
  • Todos hemos cometido alguna que otra indiscreción y hemos comentado cosas de nuestra vida con ellos, al fin y al cabo después de meses y de tantas horas de clase se crea un vínculo, y los chavales son maestros en tirar de la lengua…
  • A mí también se me hace cuesta arriba pensar que un profesor o profesora pueda sentir deseos sexuales amorosos por esos alumnos que aún son proyectos de personas. Y no estoy hablando de que me repugne moralmente, sino de la pura imposibilidad de que exista ese deseo. Yo que no soy ajena a la belleza de un cuerpo bien formado, atlético, y que no digo que no lo haya ya entra algún que otro alumno, necesito que venga acompañada siempre de algún estímulo, o de algún reto, ya sea intelectual o de otro tipo.
  • Me mira como lo hacía al principio de conocerme, con una mezcla de asombro, deseo, curiosidad y miedo. Miedo de que mañana me despierte y sea todo mentira, decía muy cursi. Y yo me reía y le aseguraba que no tenía que soltar esas frases de bolero para volver a follar conmigo. Ahora noto que el miedo desapareció de esa mirada. Me sabe segura. Como si la seguridad no fuera siempre un espejismo en el que nos acostumbramos a vivir.
  • Qué atractivo está cuando se sacude la tristeza. Estoy casi a punto de decírselo, pero no quiero que me malinterprete, lo último en lo que estoy pensando es en iniciar una aventura. Y es lo último que debe de estar pensando él, por eso no quiero dar lugar a un momento incómodo por no saber contener mis pensamientos. Sonrío al imaginarme que en estos momentos somos como dos castrati, dos personas con sus órganos sexuales extirpados. Los suyos debido al dolor de haber perdido a Viruca, los míos, por el miedo a perder a Germán.
  • La discusión en clase se ha ido calentando demasiado y tengo que intervenir y moderar para apaciguar los ánimos. Que esto no se convierta en una tertulia política de la tele, no es necesario gritar, insultar para tratar de imponer nuestra opinión, les digo. Pero mis consejos caen en saco roto, he despertado a la bestia y no están dispuestos a escucharme. Menos mal que la hora de clase termina y todos se van como lo hacen siempre, de manera escandalosa.
  • Todos los horrores posibles que eres capaz de imaginar, alguien ya los cometió (parece que de Charles Dickens con Tiempos difíciles).
  • La literatura ayuda a comprendernos, empatizar, y cuando no, al menos nos acompaña en el camino.
  • Estoy viva. Y está maravilloso que ahora puedo aguantar lo que me echen. Tanto miedo a perder a Germán, vivir con su ausencia, tanto luchar por estar con él, porque lo nuestro no se rompiera, que ahora me doy cuenta de que era absurdo. De que se miedo a perderlo era solo eso, miedo. No es para tanto. Como me dijo Claudia que ya ves mientras seleccionaba fotos de su pasado, aunque duela mucho, aunque sea más desgarrado de lo que habías pensado, al final no es para tanto. Porque nunca nada es para tanto.
  • Pensar que durante meses tuve miedo de enfrentarme a la ausencia más en mi vida. Creyendo que no iba a poder soportar el hueco que dejaría, como el que dejó mi madre. Teniéndolo que hacer de nuevo. Pero ahí estaba. Entera, de una pieza. Se podía vivir entre las ausencias. Con la muerte de un ser querido y con la ruptura de un matrimonio. Porque nunca nada es para tanto punto y el miedo a la urgencia muchas veces es más terrible y más paralizante que la ausencia en sí. Te empezaba una nueva vida. Y lo mejor de todo es que aunque estaba muerta de miedo, también estaba muerta de ganas.

 

OTRAS RESEÑAS:

http://fjcalv.blogspot.com.es/2016/04/libros-que-voy-leyendo-el-desorden-que.html

http://www.elbuhoentrelibros.com/2016/05/el-desorden-que-dejas-carlos-montero.html

http://www.ellectorquellevasdentro.com/2016/05/el-desorden-que-dejas-carlos-montero.html

http://sobremispaginas.blogspot.com.es/2017/02/resena-el-desorden-que-dejas.html

https://sustherlibros.wordpress.com/2017/05/13/resena-el-desorden-que-dejas-de-carlos-montero/

https://reginairae.blogspot.com.es/2016/05/el-desorden-que-dejas-de-carlos-

http://librosquehayqueleer-laky.blogspot.com.es/2016/05/el-desorden-que-dejas-carlos-montero.html

https://www.librosyliteratura.es/el-desorden-que-dejas.html

DE LA PALMA AL CEREZO

De la palma al cerezo

Cayó en mis manos hace poco el poemario De la palma al cerezo, Poesía reunida 1982-2014 de Ángel L. Montilla Martos publicado por el Centro Cultural de la Generación del 27. ¡Y me ha encantado! Su título alude a la palma de su Andalucía y al cerezo del Japón que parece atraerle.

Como dice en su introducción José Luis González Vera, este autor ha sido relegado por otros, por los nombres de manual que se pregonan una y otra vez en la escuela seleccionados a veces por encajar en las modas, los concursos, los negocios, las críticas, las antologías…; e invisibilizado por la eclosión de escritores que “el huracán tecnológico” ha acrecentado. Pero si por esto y por su escasa dedicación a la vida pública su obra ha pasado desapercibida, su talento y su musicalidad se observan a lo largo de toda esta antología cronológica suya, que abarca más de treinta años.

Y es que Ángel Luis Montilla Martos se caracteriza por una voluntad de estilo que lo distingue de otros, parece un autor que conforme pasa el tiempo gana en sobriedad y hace gala de una elegancia nipona que capta la esencia a modo de fotograma. Cercano al haiku, a la greguería, a los aforismos y al epigrama, sus imágenes fluctúan entre la profundidad del humor, las vueltas de tuerca que rasgan las máscaras de los tópicos y lo surrealista, entre lo enigmático y lo diáfano (uno de sus poemas se titula Elogio de la simplicidad). Amante de las aliteraciones y de las paradojas, imitador de lo popular y de los metros cultos, este poeta completa sus propias producciones con las abundantes citas que encabezan acertadamente algunos de sus poemas o introducen sus poemarios.

 Y para muestra un botón:

(Suerte de varas)

Epigrama al río Guadalmedina

El tiempo se estanca en tus escombros

con esa desértica obstinación

de no querer dar en la mar.

Catástrofe feliz:

Viva la muerte

quise decir la única

forzosa solidaridad.

Retórica obrera:

Amasando antítesis,

fermentando paradojas,

calentando símbolos.

En las noches oscuras

hacen pan blanco

los panaderos.

Ando yo ya sospechando

que el verso libre nació

allá por los años 20

de una mala traducción

 

Hay quienes buscan el oro,

hay quien persigue la fama

y son legión los que anhelan

morir de viejo en su cama.

En el poemario Múltiplos de uno de 2003 hace un alarde de metapoesía, como en sus Ocios elementales que recuerdan a las Odas elementales de Neruda; o en el que, por medio de una alegoría futbolística, se hace la retransmisión de un “partido” a semejanza de Lope de Vega y su Un soneto me manda hacer Violante, en que elabora uno (sobre el que hace luego otra versión).

Además, aquí hay un apartado titulado Artes adivinatorias (casi el mismo título de un poemario que yo publiqué años atrás) en el que aparecen algunos tan curiosos, y que sugieren la capacidad del autor de crear vocabulario nuevo como: Ornitomancia, Capilomancia, Quiromancia, Cartomancia, Posomancia, Sideromancia, Verbomancia, Oniromancia. O como Circofobia, Hipofilia, Helicofilia o Sopofobia.

En algunos poemas hace un alarde de perspectivismo al ceder la palabra a personajes literarios clásicos. Y nos hace preguntarnos si su historia, tal y como ha trascendido, sería fiel a la personalidad de cada uno de haber podido cobrar vida: Orfeo relata su descenso a los infiernos. Dos soldados conversan en el bajo vientre del Caballo de Troya, Edipo confiesa sus móviles o Ulises monologa en la playa de Ítaca.

Sus poemas lo mismo rinden tributo a la cultura clásica que al cine o  la música. Así, unos nos recuerdan a Las cuatro estaciones de Vivaldi (Consagración de la primavera, Consagración del verano y Consagración del otoño), otros aluden al cine (My Fair Lady, 007, La vida de Bryan, Clint Eastwood, Apocalipsis Now, Grease, Western, 2001, una odisea  de espacio). El ángel exterminador hace una especie de homenaje al Buñuel de Un perro andaluz.  Y es que en su obra rastreamos sus múltiples lecturas y referentes culturales:

  • Su poema titulado Poética doméstica nos recuerda al Cubo de basura de Rafael Morales.
  • A Machado ofrece esta especie de homenaje y refutación de unos versos suyos por medio de los parónimos pesa y pasa:

Todo pesa, nada es le ve,

porque lo nuestro es pesar,

pesar dejando una huella

que nadie investigará

  • Y en su poema A propósito de la historia de la literatura por medio de estrofas de 4 versos hace toda una confesión de sus filias poéticas.

Del poemario Múltiplos de uno de 2003 es, por ejemplo, este poema que juega con las palabras y, no sé muy bien por qué, me hace pensar en el José Hierro de Después de todo, todo ha sido nada:

Como mástil sin bandera

desnudo y sin cordaje

pulido por el viento

regado por el ocre

orín intermitente

de perros y borrachos,

como un palo idiota,

harto de ser lo

que está siendo,

como un uno,

que por mucho

que se eleve

al cuadrado

o al rectángulo

del estandarte,

seguirá siendo solo un uno, un uno solo,

más solo

que

la

una.

De su poemario titulado A propósito (de 2013 también), prodigio de contención y sugerencia, son estos tres versos, con los que es capaz de construir toda una narración (igual que hiciera Monterroso en su famoso microrrelato de El dinosaurio de):

Dijo el azar al destino:

“Permíteme que yo escoja

para Edipo otro camino”.

Pero sobre todo me gusta porque siento una conexión especial con su pensamiento y su modo de expresión, al utilizar imágenes muy cercanas a otras mías. Leerlo es asomarme a un Déjà vu. Leerlo es reconocerme como su alter ego o mi alma gemela.

Por ejemplo, yo hace tiempo también compuse un soneto en el que cada uno de sus versos era de otros poetas (cuya autoría recogía debajo), justo lo que parece hacer él con Retrato collage del poeta.

Por ejemplo, reconozco algún poema mío (como el de El despertar del gallo o Antiaforismo) en alguno de los suyos:

El insomne siempre encuentra

un grifo en la noche

que gotea.

Lo bueno, si breve, bueno. Y,

si es malo, tienes al menos

más ocio para el consuelo.

Además, gusta de subvertir las obras maestras, de trastocar lo oficial, de aludir a los tópicos como en Vanitas vanitatum, de buscar las paradojas y a veces se instala en el puro juego (todo ello de mi agrado) como en este poema:

—¿Quién eres? —Soy una copla

—¿Cuánto mides? —Treinta y dos

sílabas en cuatro versos,

una rima y se acabó.

Y es el vivo ejemplo de la grandeza de lo sencillo, la poesía como un método indagatorio que no soluciona pero nos hace reflexionar:

No te engañes: el poema

nunca te da la solución

solo plantea el problema.

Y sus poemas no se limitan a la socorrida y manida Historia, sino que le pone los puntos sobre las íes, para interrogar a los callados inmersos en la intrahistoria, y criticar lo que trasciende pero no siempre representa la realidad:

Dime, culebra parlante,

aquel día en el Edén,

el engaño de la fruta

¿no fue una idea de Él?

Una lectura indispensable que se deja beber a sorbitos y de una atacada, cualidad poco usual en la poesía. Su pormenorizado índice es una constatación más del trabajo bien hecho.

PARA SABER MÁS:

http://www.malaga.es/generaciondel27/2181/com1_fb-0/com1_md3_cd-13644/presentacion-palma-cerezo-angel-montilla-martos.

https://fernando-sabido-andalucia.blogspot.com.es/2011/02/256-angel-luis-montilla-martos.html.

http://www.aforolibre.com/entrevistas/entrevistas-literatura/hablamos-angel-l-montilla-martos-1598

 

 

 

 

PALABRAS ENVENENADAS

Palabras envenenadas.jpg

Palabras envenenadas de Maite Carranza no solo es Premio Edebe de Literatura Juvenil 2010 sino una novela amena, de fácil lectura, que nos hace sumergirnos en la problemática de los abusos sexuales.

Se estructura en tres partes, la primera titulada La chica que veía Friends, la segunda titulada A oscuras y la tercera El mal de Molière. Cada una de ellas se subdivide en diferentes capítulos titulados con el nombre de alguno de los personajes principales: Salvador Lozano, un policía a punto de  jubilarse que tiene la espinita clavada de no haber podido resolver el caso de la desaparición que aparentaba ser un asesinato de Bárbara Molina; Nuria Solís, madre de la desaparecida y cuya vida dio un vuelco brutal porque se siente estigmatizada y cree que, en gran parte, la culpa fue suya por haber sido demasiado permisiva con ella; Bárbara Molina, quien en algunos episodios en primera persona nos relata su calvario, ya que no está muerta como se cree sino atrapada en un zulo y a merced de su captor; y Eva Carrasco, su ex mejor amiga tras diversos desencuentros.

Por medio del relato de unos y otros vamos conociendo a los personajes sobre los que recaen las sospechas: su noviete, un pijo que solo aspira a divertirse;  sus tíos, una pareja muy moderna y liberal; un profesor especial que enamora a muchas de sus alumnas…

El título alude al poder de las palabras para herir con o sin voluntad de hacerlo, y a cómo lo que se propaga hace daño tanto si es verdad como si es falso.

Me parece una novela más que aconsejable y no solo para la juventud.

Algunas citas son:

  • Un rumor es como una mancha de chapapote.
  • Cargará para siempre con el remordimiento por haber sido tolerante, que es y ha sido una forma bonita de rebautizar la inconsciencia.
  • Elizabeth se ahorra el dolor y vive en una asepsia permanente de juventud eterna. Sin hijos, sin padres, sin responsabilidades. Juega a novia enamorada, a chica de pandilla, a tía simpática, a estudiante traviesa, a aventurera de verano. Y le va bien. Por eso no mide las palabras y de vez en cuando se va de la lengua y deja caer palabras envenenadas que corren por las venas, como un cáncer maligno, hasta llegar al corazón y matarlo.

ACOSTUMBRÁNDONOS A VIVIR

Antes de nada quiero entonar un mea culpa.

Por causas que ahora no vienen al caso, dejé sin terminar de leer esta obra y quedó su reseña a medias y como borrador en este blog. ¿Por qué la rescato ahora entonces? Para refrescarme la memoria y porque siempre algo bueno hay en las palabras que de otros tomo prestadas.

Ahí va esta entrada inconclusa:

De padre cubano, ascendencia materna francesa y un abuelo cántabro, el origen de este jerezano que vivió medio año en París (que recuerda con una onerosa alternancia de deslumbramientos y fisuras depresivas, de euforias y rachas agudas de tedio) y trabajó lejos de su país (por ejemplo en Colombia) no pudo ser más cosmopolita.

La costumbre de vivir de Manuel Caballero Bonald, uno de los más insignes narradores y poetas que a mediados del siglo XX se da a conocer, a caballo entre las poesía social y protesta -esencialmente contra el franquismo- de los 50 y la poesía del conocimiento y nuevamente personal de los 60, representa la segunda parte de La novela de la memoria, género este de la autobiografía novelada, en que se describen acontecimientos y personajes históricos que el autor ha vivido como protagonista o testigo desde un prisma subjetivo y de una forma parcial, sin ánimo de rescatar toda una vida. De hecho, dice pretender escribir: un texto literario en el que se consignen, por un azaroso método selectivo, una serie de hechos provistos de su real o verosímil conexión con ciertos pasajes novelados de mi historia personal.

Si en el primer volumen de dichas memorias, Tiempo de guerras perdidas, se centraba en su infancia y primera juventud en Andalucía; en el segundo, se centra en los años que van del 54 (con la emergencia del rock) al año de la muerte de Franco (1975), de los que relata anécdotas (el viaje interrumpido sin saber por qué que le trajo el imprevisto ataque de un loco en Navalmoral de Pinares, sus tertulias literario-festivas en casa de Cela y otros), remeda conversaciones, y describe a personajes culturales de esa época (como los tertulianos de la casa del heterodoxo Jorge Oteiza que sentaron las bases del movimiento vanguardista de El Paso, como  González Ruano y sus supuestas fechorías, o tantísimos otros).

Ya en el primer capítulo, “Vísperas dudosas”, muestra sus penalidades laborales y los vaivenes de la fortuna en Madrid. En “Guía de perplejos” (segundo capítulo) habla de su penúltimo tramo juvenil, por rondar los 30 y sufrir una crisis de convicciones, hacia finales del 55 en París, adonde fue becado para estudiar supuestamente la figura del duque de Montpensier: “la ciencia pura y la ciencia ficción pueden ser ocasionalmente intercambiables”.

Nos trae a la memoria a personalidades como la de Ricardo Macías Picavea, antepasado de Charo Conde, que fue regeneracionista y dijo aquello de España es una tribu con pretensiones. Y opina sobre muchos de los más insignes escritores de esa época y de otras al tiempo que los describe: José Hierro, Blas de Otero, los catalanes (Gil de Biedma, Barral y Goytisolo), José Ángel Valente, Ángel González, José Bergamín, Jorge Gaitán, Camilo José Cela, Hemingway, García Márquez, Dionisio Ridruejo. Y sobre revistas literarias como Mito o Papeles de Son Armadans, o sobre pintores como Rothko y su pintura invisible (era asiduo a tertulias de pintores antes que de escritores) y hasta compara las reuniones a las que asiste, como las activas en casa de Celaya frente a las pasivas en la de Aleixandre.

En ocasiones, se siente contrariado por la ramplonería cultural, lo que muestra su insobornable y socarrón verbo, y atraído por esa ambigua antítesis de la “religiosidad sin Dios” de que hablaba Norberto Bobbio. Aunque detesta esclavitudes, reclusiones, militancias, dogmatismos partidistas y castraciones individuales, acaba por tomar partido cuando lo cree necesario (como aprendiz de conspirador, incluso, a veces) para evitar males mayores como el inmovilismo y la mudez, y la permisión que esta conlleva.

Sean fruto de su imaginación retrospectiva o de su recreación más o menos fiel a la historia que vivieron, se ceba en algunos con una perspicacia maliciosamente lúdica (La catira de Cela, “el último remedo de bohemia”, los escultores “excesivamente vascos” como el Ibarrola de los troncos pintados), e incluso contra sí mismo (sus “repulsas de lo cotidiano” junto a su “retraimiento severo” y su desequilibrio emocional) y parte de su obra (sus repulsivos artículos para revistas locales que le reportaban unos mínimos ingresos, el “envaramiento psicológico” de su primer poemario, Las adivinaciones; los artificios impostados de Memorias de poco tiempo).

CITAS QUE EXTRAIGO:

  • Decía Azaña: Ortega no tiene ideas, sino ocurrencias.
  • Hay vicios testarudos: reconocerlos no supone extirparlos.
  • La gente tiene la cara del medio en que vive, o de las condiciones de su crianza.
  • Las ciudades quedan estacionadas en la memoria según la mentalidad, el état d’esprit, con que se comienzan a andar y ver.
  • La vida es en cada caso un intrincado almacén de avances y retrocesos, de espacios ganados a la felicidad y de guerras perdidas. En ese almacén persevera también lo nunca evidenciado, lo recluido en la propia personalidad, lo maquinalmente extraviado por las trastiendas de la memoria, esa fracción hermética de la intimidad donde se silencian las acciones inconfesables, no ya por motivos que pueden rondar ciertas formas delictivas, sino por sus meras conexiones con la ridiculez, la estulticia, el impudor.
  • El pasado, como ciertas palabras fulgurantes, siempres trata de imponer su inclinación a la polisemia.
  • Fascinante máxima de Nietzsche: Todo lo profundo precisa de una máscara.
  • Nadie que no sea un irreflexivo deja de titubear una y otra vez a propósito de la remodelación verídica de los propios hecos vividos. ¿Dónde acaba lo posible y empieza lo fidedigno? ¿Dónde lo imaginario y dónde lo verosímil? ¿Cuándo se olvida a sabiendas y cuándo se borran inadvertidamente los recuerdos?
  • Nunca he podido aceptar la vileza en una persona a la que he conocido normalmente y cuyo trato me ha resultado agradable por algún motivo.

PARA SABER MÁS:

Una estupenda reseña de esta segunda parte de sus memorias hallo en: http://www.letraslibres.com/index.php?art=7225

 

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