¿CÓMO EDUCAR EN EL FEMINISMO?

Cómo educar en el feminismo

Chimamanda Ngozi Adichie es la autora de Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo, un pequeño ensayo que partió de la petición de una amiga suya que acababa de ser madre para que le enseñara cómo tratar a su hija para que fuera feminista. Chimamanda escribe una larga carta sobre el poder de la educación desde la más tierna infancia, en la que le da quince consejos, no por obvios menos interesantes, en que reivindica la igualdad, el respeto y el valor de la mujer y rechaza los estereotipos machistas.

Su primera premisa feminista es la de que cualquier mujer importa igual que un hombre, por lo que invirtiendo el mismo esfuerzo debería obtener los mismos resultados. Sus consejos o sugerencias instan a que la maternidad no coarte nuestra plenitud como personas, ya que no debemos disculparnos por trabajar y lo que es una tradición no quiere decir que sea lo mejor.

Una segunda sugerencia es la de que cuando dos personas tienen un hijo deben cuidarlo y criarlo juntos, y no hay que premiarles a ellos por hacerlo como si hicieran algo especial: puesto que ha sido una elección conjunta es un trabajo de ambos. En tercer lugar, hay que hacer ver a una hija que los roles de género son una solemne tontería (vestir de rosa a una niña, que sepa cocinar o juegue con muñecas y no con juegos más activos como los de tipo construcción…), porque todos esos roles enraizados en la sociedad muchas veces chocan con los verdaderos deseos individuales.

La cuarta sugerencia es que debemos evitar el peligro del feminismo light. La idea de la igualdad no es plena si se toma como algo condicional. En él, el poder del macho sigue ahí latente y ocurre cuando se emplean analogías en que la mujer siempre queda en segundo lugar: “Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”. Y lo argumenta con el caso de Theresa May en la prensa británica. Hoy en día, considera (y lo dice precisamente una nigeriana de 40 años) que la discriminación sexista —al menos del mundo en el que se mueve— es mayor que la discriminación racial.

En la quinta sugerencia, propone que a una hija se la enseñe ante todo a leer, lo que le ayudará a cuestionarse el mundo. Aprender y saber expresarse es una inversión para toda la vida. Y en la sexta, que se cuestione el lenguaje, ya que este es el depositario de prejuicios, creencias y presunciones, y muchas veces se dicen con buena intención palabras que están cargadas de connotaciones machistas. Pero tampoco hay que ceder a la jerga feminista abstracta (hablar de misoginia y patriarcado), sino poner cortapisas a los usos machistas habituales y concretos, e intentar evitar las etiquetas y explicar el porqué de ellas y cómo evitar caer en esas conductas. Y lo ejemplifica con la expresión igbo con que se recriminaba a las niñas que hacían algo infantil: “¿No sabes que ya tienes edad para buscar marido?”.

Los ejemplos, los valores sociales, los tópicos y las preguntas son los argumentos que más plantea Chimamanda en su ensayo. Por eso insiste en que no se debe hablar del matrimonio como un logro (prejuicios matrimoniales), ni dar por válido lo que lleva aparejado en determinados países (pérdida del propio apellido); en que no se ha de enseñar a la mujer a que guste, sino a que se guste, porque es imposible gustar a todo el mundo, pero con que una se guste a sí misma ya tiene mucha labor hecha y estará más cerca de la plenitud como persona; en que a las niñas hay que darles un “sentido de identidad” que les haga sentirse parte de un todo; que hay que animarlas a ser activas, para lo que practicar deporte es una buena idea; que el aspecto y la moral no van de la mano; que es conveniente rodearlas de mujeres admirables y de hombres buenos que no fanfarroneen; enseñarlas a “cuestionarse el uso selectivo que hace nuestra cultura (aunque hable de la suya es igual en la nuestra) de la biología como razón para las normas sociales”; y hablarles del sexo y del amor con claridad, de las ideas dañinas recubiertas de un humor frívolo, de la opresión, de la diferencia como algo completamente normal…

Una sencilla lectura para enseñarnos Mediterráneos por los que a veces nos negamos a navegar.

 

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Y DE REPENTE ME ESCUCHÉ EN LA RED

Hace tiempo compartí por facebook unos audios de poemas míos. No sé cómo el otro día llegué a ellos en este maremagnum de Internet sin estar en dicha red social. ¡Misterios tecnológicos!

Por si los queréis escuchar, ahí van:

CONTAR DE 7 EN 7

Contar de 7 en 7

Contar de 7 en 7 de Holly Goldberg Sloan es un libro peculiar en el que comparten el papel de narrador una niña de 12 años muy especial llamada Willow y un narrador omnisciente que enfoca el interior de una serie de personajes atípicos, como el psicoterapeuta Dell Duke (quien la clasifica como un genio y al que comienza a ver tras ser acusada de hacer trampas en un examen), la familia de origen vietnamita (los hermanos Mai y Quang-Ha y su madre Pattie Nguyen) o Jairo, el taxista mexicano.

Willow, la protagonista, posee un altísimo coeficiente intelectual,una gran capacidad autodidacta (como demuestra al aprender el vietnamita en un pispás) y unas maneras que recuerdan a los Asperger; aunque su forma de intuir lo que les pasa a los demás, de qué adolecen, por qué sufren… no parece corresponderse del todo con el espectro autista. Esta niña superdotada es una enamorada del número 7 (y, con frecuencia, cuenta de 7 en 7, de ahí el título), un genio de la ciencia y de la botánica y una gran conocedora de los síntomas de muchísimas enfermedades.

Un accidente en el que mueren sus padres adoptivos (“Tengo doce años y, por segunda ocasión, no tengo padres”) cambiará su modo de relacionarse con un mundo que no es menos extraño que ella misma. Precisamente ahí radica el conflicto, en sus dificultades para adaptarse a una sociedad que no entiende ni la entiende. Sin embargo, los demás personajes (igual de complejos pero caracterizados más superficialmente), aceptarán sus manías y su dificultad para congeniar con otros, comprenderán su peculiar sensibilidad y, sin caer en un exceso de sentimentalismo, irán creando un clima de resistencia ante las adversidades.

Willow Chance resulta simpática sin proponérselo, es sentimental aunque lo ignore, se muestra dulce y generosa… y todas esas cualidades obran que influya en todos aquellos con quienes mantiene contacto (incluidos los lectores). Así, aunque parte de un drama justo en el momento en que empieza la difícil etapa de instituto (su segunda orfandad y la amenaza de que la mujer de asuntos sociales se tenga que hacer cargo de ella), el afán de superación se hace visible desde el principio.

A pesar de que en algunos momentos hay expresiones que suenan raras (imagino que se deben más a la traducción que a la propia historia), su lectura se hace muy fácil. En lugar de párrafos larguísimos y de oraciones intrincadas, sus oraciones son cortitas y sus párrafos más, (además la letra es de buen tamaño). El estilo, por ello quizá, se resiente y resulta bastante deslavazado: numerosas oraciones simples o muy poco compuestas se van sumando como si asistiésemos a una sucesión de ideas sin elaborar que se le van ocurriendo a la protagonista.

Aunque me han gustado mucho más otras novelas de personajes con idéntica patología como La soledad de los números primos o El curioso incidente del perro a medianoche (https://elenacamachorozas.wordpress.com/2010/01/29/pequenas-resenas-para-una-posible-biblioteca/), esta es una buena forma de empezar a leer sobre el tema y sobre la forma “distorsionada” de estas personas a la hora de captar sus vivencias, con frecuencia más cercana a la realidad, menos domada que la de los demás que, influidos por todos esos conocimientos ancestrales de los que el propio ambiente nos ha imbuido, no acertamos a ver ni de lejos.

De alguna manera, al final la historia llega, y Willow se hace querer como un ejemplo más de que en un mundo imperfecto la “imperfección” también puede comunicar y lograr que sea aceptada. Al tiempo que la optimista novela nos enseña que la risa es contagiosa, que el efecto mariposa o la cadena de favores es una forma nueva de hacer que el mundo vaya mejor de lo que iba con escaso esfuerzo y gran gusto; que es difícil etiquetar a las personas porque un lobo estepario puede convertirse en un genio o un inadaptado en un colaborador o un dictador en un mutante… y, así sucesivamente, porque a nadie le va como un guante las caracterizaciones que otros le aplican, ya que todos tenemos algo de “perros verdes” aunque la sociedad nos haya mimetizado; y que las cosas a menudo no son lo que parecen, por lo que detrás de lo que se aparenta se esconde lo que se es, menos evidente porque no nos fijamos.

 

A su favor, pues, que el ritmo es ágil, el estilo vadea entre lo prosaico y lo poético, y la protagonista se nos hace entrañable. En su contra: la lectura resulta demasiado ligera e infantil, el resto de personajes se queda anclado en el perfil de la caricatura o el boceto y el mensaje positivo que busca la aceptación del diferente, la necesidad del cambio y la capacidad para adaptarnos a las situaciones más difíciles resulta excesivamente previsible (como el final) e inverosímil. Aunque tal vez se trate de eso, de construir un espacio paralelo en que se cumpla la fantasía de la irrealidad y que no se someta al dictado de la verosimilitud. De esta forma explicamos que todos en la obra se conviertan en el ángel de la guarda de algún otro personaje o de varios (lo que Jairo insiste en que ha significado Willow para él).

En definitiva, recomiendo su lectura para esos momentos en que nos apetece algo ligero y que no nos deje mal cuerpo.

Algunas citas interesantes son:

  • Un segundo parece una eternidad, si a este le sigue el sufrimiento.
  • Cuando te preocupas por otras personas, le restas protagonismo a tu propio drama.
  • Podría hacer un millón de preguntas sobre lo que va a suceder ahora, pero he decidido que voy a ir hacia donde me lleve el viento.

 

PARA SABER MÁS:

http://www.eraseunavezqueseera.com/2013/09/14/novelas-en-silencio/

http://aspergerjaen.blogspot.com.es/2015/03/novelas-que-tratan-el-sindrome-de.html

http://mamideglorichi.blogspot.com.es/2010/07/libros-sobre-autismo-o-asperger-novelas.html

https://blogs.20minutos.es/madrereciente/2017/04/02/seis-cuentos-novelas-relacionados-autismo/

https://blogs.20minutos.es/madrereciente/2015/03/04/el-rastro-brillante-del-caracol-una-novela-juvenil-para-entender-el-asperger-y-estar-alerta-ante-el-acoso-en-internet/

http://www.booksonlineworld.com/2015/10/novelas-sobre-sindrome-asperger-literatura-autismo.html

http://aetapi.org/novelas/

http://www.eldiario.es/cultura/tres_libros/voces-ninos-merece-pena-escuchar_6_632446761.html

http://www.lavanguardia.com/ciencia/ciencia-cultura/20150518/54431318835/asperger-autismo-incidente-perro-medianoche-obra-teatro.html

http://www.formulatv.com/noticias/43990/12-personajes-de-television-sindrome-asperger/ (ojo que está plagado de publicidad).

 

SUGERENCIA DE LECTURAS SIMILARES:

La soledad de los números primos, Cómo hacerse invisible,  El curioso incidente del perro a medianoche.

 

OTRAS RESEÑAS:

http://www.oceano.mx › Niños y Jóvenes › Literatura infantil y juvenil

http://entremetaforas.es/resena-contar-de-7-en-7/

https://www.librosyliteratura.es/contar-de-7-en-7-de-holly-goldberg-sloan.html

http://voragineinterna.blogspot.com.es/2015/10/resena-contar-de-7-en-7.html

http://leyendoentresuenos.blogspot.com.es/2016/02/resena-78-contar-de-7-en-7holly.html

www.grantravesia.es/contar-de-7-en-7/

http://fiebrelectora.blogspot.com.es/2016/01/resena-contar-de-7-en-7-holly-goldberg.html

 

 

 

 

 

100 x 27 MUJERES SIN SOMBRERO

El 1 de marzo se ha inaugurado el proyecto 100 x 27 mujeres sin sombrero de la mano de Nieves Álvarez y Dori Campos.

Es este un proyecto que intenta rendir tributo a las mujeres ninguneadas a lo largo de la Historia, como las populares Sinsombrero de la Generación del 27, al tiempo que visibilizar a otras artistas plásticas y literarias de la Cantabria actual.

El 9 de marzo habrá una interesante mesa redonda y el 21 un recital poético-musical. La exposición se podrá visitar hasta el día de su clausura,  el 8 de mayo. Se despedirá con un concierto.

¡¡¡Os animo a visitarla!!!

Es original y reivindicativa.

100 X 27 Mujeres sin sombreo

EL DESORDEN QUE DEJAS

El desorden que dejas

El desorden que dejas de Carlos Montero, galardonada con el Premio Primavera de Novela 2016, es una novela que disecciona el origen de las relaciones humanas y su fragilidad, al tiempo que indaga en las culpas y en los secretos que cada cual esconde.

En la obra, una misma profesión entrelaza a dos mujeres en un instituto de secundaria de un pueblo de Galicia, Novariz, trasunto quizá del lugar de nacimiento en Ourense de su autor (Celanova). Allí lo que parece una buena noticia a priori, una sustitución para dar clases de literatura, aboca a Raquel a investigar sobre el presunto suicidio de su predecesora. De esta forma, descubre delitos que se ocultan, personalidades que nunca son lo que parecen, acosos indiscriminados que no cree merecer, y se verá inmersa en una sucesión de hechos que pronto la pondrán al borde del abismo y removerán los episodios más oscuros de su propia vida.

El desorden que dejas (con ese título que me recuerda otro: El desorden de tu nombre de Millás) es de por sí una declaración de intenciones, la amenaza de una pérdida, o más bien de varias.

Puede que esta no sea una obra redonda, pero resulta de fácil lectura, lo cual es un punto a su favor. En este momento de mi vida, la amenidad y la sencillez me parecen imprescindibles, porque un libro que se te cae de las manos a la primera de cambio podrá ser muy bueno pero es, cuando menos, sospechoso de una cierta arrogancia que al común de los mortales nos viene grande. Sí, cada día admiro más la sencilla amenidad.

Y, aunque no tienen nada que ver más allá de que se leen con facilidad, ha despertado en mi cerebro estas semejanzas:

Carlos Montero

CITAS:

  • Albert Camus: No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: es el suicidio. Juzgar que la vida vale o no vale la pena de ser vivida es contestar la cuestión fundamental de la filosofía (cita que Viruca, la profesora muerta, escribe en un trabajo de Nerea ante una respuesta sobre el romanticismo suicida que hay en Werther).
  • Trámite tampoco es una palabra tan cruel. No le des ese poder a las palabras. No dejes que te condicionen demasiado. No lo intelectualices tanto. No dejes que todo se vuelva un drama porque sí. Y menos por el uso inconsciente de una palabra que se cuela a la hora del sexo. No más dramas inútiles. No más. La vida tiene que ser algo más que una continua tortura sobre lo nimio, sobre la nada. Algo habrás aprendido de la cercanía de la muerte, de la verdad de la muerte. Ese es el único drama, los demás podemos trabajarlos, atenuarlos, evadirlos, evitarlos. Y si el sexo hoy ha sido un trámite, ¿qué?
  • Imagina que tú has colgado una foto en Instagram o en facebook cuando estabas en el instituto. Con un captador de frecuencias la han podido rastrear y extraer el algoritmo del cifrado. Ya con eso pueden entrar (sobre la facilidad de entrar en la nube a través de un teléfono móvil hackeándolo o con un captador de frecuencias del tamaño de un paquete de tabaco).
  • A los profesores nos dan carrete no hay quien nos pare. Es uno de nuestros defectos, o de nuestras virtudes. La maldita elocuencia, esa capacidad para hacer un discurso de la nada y argumentarlo hasta el infinito si hace falta.
  • Todos hemos cometido alguna que otra indiscreción y hemos comentado cosas de nuestra vida con ellos, al fin y al cabo después de meses y de tantas horas de clase se crea un vínculo, y los chavales son maestros en tirar de la lengua…
  • A mí también se me hace cuesta arriba pensar que un profesor o profesora pueda sentir deseos sexuales amorosos por esos alumnos que aún son proyectos de personas. Y no estoy hablando de que me repugne moralmente, sino de la pura imposibilidad de que exista ese deseo. Yo que no soy ajena a la belleza de un cuerpo bien formado, atlético, y que no digo que no lo haya ya entra algún que otro alumno, necesito que venga acompañada siempre de algún estímulo, o de algún reto, ya sea intelectual o de otro tipo.
  • Me mira como lo hacía al principio de conocerme, con una mezcla de asombro, deseo, curiosidad y miedo. Miedo de que mañana me despierte y sea todo mentira, decía muy cursi. Y yo me reía y le aseguraba que no tenía que soltar esas frases de bolero para volver a follar conmigo. Ahora noto que el miedo desapareció de esa mirada. Me sabe segura. Como si la seguridad no fuera siempre un espejismo en el que nos acostumbramos a vivir.
  • Qué atractivo está cuando se sacude la tristeza. Estoy casi a punto de decírselo, pero no quiero que me malinterprete, lo último en lo que estoy pensando es en iniciar una aventura. Y es lo último que debe de estar pensando él, por eso no quiero dar lugar a un momento incómodo por no saber contener mis pensamientos. Sonrío al imaginarme que en estos momentos somos como dos castrati, dos personas con sus órganos sexuales extirpados. Los suyos debido al dolor de haber perdido a Viruca, los míos, por el miedo a perder a Germán.
  • La discusión en clase se ha ido calentando demasiado y tengo que intervenir y moderar para apaciguar los ánimos. Que esto no se convierta en una tertulia política de la tele, no es necesario gritar, insultar para tratar de imponer nuestra opinión, les digo. Pero mis consejos caen en saco roto, he despertado a la bestia y no están dispuestos a escucharme. Menos mal que la hora de clase termina y todos se van como lo hacen siempre, de manera escandalosa.
  • Todos los horrores posibles que eres capaz de imaginar, alguien ya los cometió (parece que de Charles Dickens con Tiempos difíciles).
  • La literatura ayuda a comprendernos, empatizar, y cuando no, al menos nos acompaña en el camino.
  • Estoy viva. Y está maravilloso que ahora puedo aguantar lo que me echen. Tanto miedo a perder a Germán, vivir con su ausencia, tanto luchar por estar con él, porque lo nuestro no se rompiera, que ahora me doy cuenta de que era absurdo. De que se miedo a perderlo era solo eso, miedo. No es para tanto. Como me dijo Claudia que ya ves mientras seleccionaba fotos de su pasado, aunque duela mucho, aunque sea más desgarrado de lo que habías pensado, al final no es para tanto. Porque nunca nada es para tanto.
  • Pensar que durante meses tuve miedo de enfrentarme a la ausencia más en mi vida. Creyendo que no iba a poder soportar el hueco que dejaría, como el que dejó mi madre. Teniéndolo que hacer de nuevo. Pero ahí estaba. Entera, de una pieza. Se podía vivir entre las ausencias. Con la muerte de un ser querido y con la ruptura de un matrimonio. Porque nunca nada es para tanto punto y el miedo a la urgencia muchas veces es más terrible y más paralizante que la ausencia en sí. Te empezaba una nueva vida. Y lo mejor de todo es que aunque estaba muerta de miedo, también estaba muerta de ganas.

 

OTRAS RESEÑAS:

http://fjcalv.blogspot.com.es/2016/04/libros-que-voy-leyendo-el-desorden-que.html

http://www.elbuhoentrelibros.com/2016/05/el-desorden-que-dejas-carlos-montero.html

http://www.ellectorquellevasdentro.com/2016/05/el-desorden-que-dejas-carlos-montero.html

http://sobremispaginas.blogspot.com.es/2017/02/resena-el-desorden-que-dejas.html

https://sustherlibros.wordpress.com/2017/05/13/resena-el-desorden-que-dejas-de-carlos-montero/

https://reginairae.blogspot.com.es/2016/05/el-desorden-que-dejas-de-carlos-

http://librosquehayqueleer-laky.blogspot.com.es/2016/05/el-desorden-que-dejas-carlos-montero.html

https://www.librosyliteratura.es/el-desorden-que-dejas.html

DE LA PALMA AL CEREZO

De la palma al cerezo

Cayó en mis manos hace poco el poemario De la palma al cerezo, Poesía reunida 1982-2014 de Ángel L. Montilla Martos publicado por el Centro Cultural de la Generación del 27. ¡Y me ha encantado! Su título alude a la palma de su Andalucía y al cerezo del Japón que parece atraerle.

Como dice en su introducción José Luis González Vera, este autor ha sido relegado por otros, por los nombres de manual que se pregonan una y otra vez en la escuela seleccionados a veces por encajar en las modas, los concursos, los negocios, las críticas, las antologías…; e invisibilizado por la eclosión de escritores que “el huracán tecnológico” ha acrecentado. Pero si por esto y por su escasa dedicación a la vida pública su obra ha pasado desapercibida, su talento y su musicalidad se observan a lo largo de toda esta antología cronológica suya, que abarca más de treinta años.

Y es que Ángel Luis Montilla Martos se caracteriza por una voluntad de estilo que lo distingue de otros, parece un autor que conforme pasa el tiempo gana en sobriedad y hace gala de una elegancia nipona que capta la esencia a modo de fotograma. Cercano al haiku, a la greguería, a los aforismos y al epigrama, sus imágenes fluctúan entre la profundidad del humor, las vueltas de tuerca que rasgan las máscaras de los tópicos y lo surrealista, entre lo enigmático y lo diáfano (uno de sus poemas se titula Elogio de la simplicidad). Amante de las aliteraciones y de las paradojas, imitador de lo popular y de los metros cultos, este poeta completa sus propias producciones con las abundantes citas que encabezan acertadamente algunos de sus poemas o introducen sus poemarios.

 Y para muestra un botón:

(Suerte de varas)

Epigrama al río Guadalmedina

El tiempo se estanca en tus escombros

con esa desértica obstinación

de no querer dar en la mar.

Catástrofe feliz:

Viva la muerte

quise decir la única

forzosa solidaridad.

Retórica obrera:

Amasando antítesis,

fermentando paradojas,

calentando símbolos.

En las noches oscuras

hacen pan blanco

los panaderos.

Ando yo ya sospechando

que el verso libre nació

allá por los años 20

de una mala traducción

 

Hay quienes buscan el oro,

hay quien persigue la fama

y son legión los que anhelan

morir de viejo en su cama.

En el poemario Múltiplos de uno de 2003 hace un alarde de metapoesía, como en sus Ocios elementales que recuerdan a las Odas elementales de Neruda; o en el que, por medio de una alegoría futbolística, se hace la retransmisión de un “partido” a semejanza de Lope de Vega y su Un soneto me manda hacer Violante, en que elabora uno (sobre el que hace luego otra versión).

Además, aquí hay un apartado titulado Artes adivinatorias (casi el mismo título de un poemario que yo publiqué años atrás) en el que aparecen algunos tan curiosos, y que sugieren la capacidad del autor de crear vocabulario nuevo como: Ornitomancia, Capilomancia, Quiromancia, Cartomancia, Posomancia, Sideromancia, Verbomancia, Oniromancia. O como Circofobia, Hipofilia, Helicofilia o Sopofobia.

En algunos poemas hace un alarde de perspectivismo al ceder la palabra a personajes literarios clásicos. Y nos hace preguntarnos si su historia, tal y como ha trascendido, sería fiel a la personalidad de cada uno de haber podido cobrar vida: Orfeo relata su descenso a los infiernos. Dos soldados conversan en el bajo vientre del Caballo de Troya, Edipo confiesa sus móviles o Ulises monologa en la playa de Ítaca.

Sus poemas lo mismo rinden tributo a la cultura clásica que al cine o  la música. Así, unos nos recuerdan a Las cuatro estaciones de Vivaldi (Consagración de la primavera, Consagración del verano y Consagración del otoño), otros aluden al cine (My Fair Lady, 007, La vida de Bryan, Clint Eastwood, Apocalipsis Now, Grease, Western, 2001, una odisea  de espacio). El ángel exterminador hace una especie de homenaje al Buñuel de Un perro andaluz.  Y es que en su obra rastreamos sus múltiples lecturas y referentes culturales:

  • Su poema titulado Poética doméstica nos recuerda al Cubo de basura de Rafael Morales.
  • A Machado ofrece esta especie de homenaje y refutación de unos versos suyos por medio de los parónimos pesa y pasa:

Todo pesa, nada es le ve,

porque lo nuestro es pesar,

pesar dejando una huella

que nadie investigará

  • Y en su poema A propósito de la historia de la literatura por medio de estrofas de 4 versos hace toda una confesión de sus filias poéticas.

Del poemario Múltiplos de uno de 2003 es, por ejemplo, este poema que juega con las palabras y, no sé muy bien por qué, me hace pensar en el José Hierro de Después de todo, todo ha sido nada:

Como mástil sin bandera

desnudo y sin cordaje

pulido por el viento

regado por el ocre

orín intermitente

de perros y borrachos,

como un palo idiota,

harto de ser lo

que está siendo,

como un uno,

que por mucho

que se eleve

al cuadrado

o al rectángulo

del estandarte,

seguirá siendo solo un uno, un uno solo,

más solo

que

la

una.

De su poemario titulado A propósito (de 2013 también), prodigio de contención y sugerencia, son estos tres versos, con los que es capaz de construir toda una narración (igual que hiciera Monterroso en su famoso microrrelato de El dinosaurio de):

Dijo el azar al destino:

“Permíteme que yo escoja

para Edipo otro camino”.

Pero sobre todo me gusta porque siento una conexión especial con su pensamiento y su modo de expresión, al utilizar imágenes muy cercanas a otras mías. Leerlo es asomarme a un Déjà vu. Leerlo es reconocerme como su alter ego o mi alma gemela.

Por ejemplo, yo hace tiempo también compuse un soneto en el que cada uno de sus versos era de otros poetas (cuya autoría recogía debajo), justo lo que parece hacer él con Retrato collage del poeta.

Por ejemplo, reconozco algún poema mío (como el de El despertar del gallo o Antiaforismo) en alguno de los suyos:

El insomne siempre encuentra

un grifo en la noche

que gotea.

Lo bueno, si breve, bueno. Y,

si es malo, tienes al menos

más ocio para el consuelo.

Además, gusta de subvertir las obras maestras, de trastocar lo oficial, de aludir a los tópicos como en Vanitas vanitatum, de buscar las paradojas y a veces se instala en el puro juego (todo ello de mi agrado) como en este poema:

—¿Quién eres? —Soy una copla

—¿Cuánto mides? —Treinta y dos

sílabas en cuatro versos,

una rima y se acabó.

Y es el vivo ejemplo de la grandeza de lo sencillo, la poesía como un método indagatorio que no soluciona pero nos hace reflexionar:

No te engañes: el poema

nunca te da la solución

solo plantea el problema.

Y sus poemas no se limitan a la socorrida y manida Historia, sino que le pone los puntos sobre las íes, para interrogar a los callados inmersos en la intrahistoria, y criticar lo que trasciende pero no siempre representa la realidad:

Dime, culebra parlante,

aquel día en el Edén,

el engaño de la fruta

¿no fue una idea de Él?

Una lectura indispensable que se deja beber a sorbitos y de una atacada, cualidad poco usual en la poesía. Su pormenorizado índice es una constatación más del trabajo bien hecho.

PARA SABER MÁS:

http://www.malaga.es/generaciondel27/2181/com1_fb-0/com1_md3_cd-13644/presentacion-palma-cerezo-angel-montilla-martos.

https://fernando-sabido-andalucia.blogspot.com.es/2011/02/256-angel-luis-montilla-martos.html.

http://www.aforolibre.com/entrevistas/entrevistas-literatura/hablamos-angel-l-montilla-martos-1598

 

 

 

 

PALABRAS ENVENENADAS

Palabras envenenadas.jpg

Palabras envenenadas de Maite Carranza no solo es Premio Edebe de Literatura Juvenil 2010 sino una novela amena, de fácil lectura, que nos hace sumergirnos en la problemática de los abusos sexuales.

Se estructura en tres partes, la primera titulada La chica que veía Friends, la segunda titulada A oscuras y la tercera El mal de Molière. Cada una de ellas se subdivide en diferentes capítulos titulados con el nombre de alguno de los personajes principales: Salvador Lozano, un policía a punto de  jubilarse que tiene la espinita clavada de no haber podido resolver el caso de la desaparición que aparentaba ser un asesinato de Bárbara Molina; Nuria Solís, madre de la desaparecida y cuya vida dio un vuelco brutal porque se siente estigmatizada y cree que, en gran parte, la culpa fue suya por haber sido demasiado permisiva con ella; Bárbara Molina, quien en algunos episodios en primera persona nos relata su calvario, ya que no está muerta como se cree sino atrapada en un zulo y a merced de su captor; y Eva Carrasco, su ex mejor amiga tras diversos desencuentros.

Por medio del relato de unos y otros vamos conociendo a los personajes sobre los que recaen las sospechas: su noviete, un pijo que solo aspira a divertirse;  sus tíos, una pareja muy moderna y liberal; un profesor especial que enamora a muchas de sus alumnas…

El título alude al poder de las palabras para herir con o sin voluntad de hacerlo, y a cómo lo que se propaga hace daño tanto si es verdad como si es falso.

Me parece una novela más que aconsejable y no solo para la juventud.

Algunas citas son:

  • Un rumor es como una mancha de chapapote.
  • Cargará para siempre con el remordimiento por haber sido tolerante, que es y ha sido una forma bonita de rebautizar la inconsciencia.
  • Elizabeth se ahorra el dolor y vive en una asepsia permanente de juventud eterna. Sin hijos, sin padres, sin responsabilidades. Juega a novia enamorada, a chica de pandilla, a tía simpática, a estudiante traviesa, a aventurera de verano. Y le va bien. Por eso no mide las palabras y de vez en cuando se va de la lengua y deja caer palabras envenenadas que corren por las venas, como un cáncer maligno, hasta llegar al corazón y matarlo.

ACOSTUMBRÁNDONOS A VIVIR

Antes de nada quiero entonar un mea culpa.

Por causas que ahora no vienen al caso, dejé sin terminar de leer esta obra y quedó su reseña a medias y como borrador en este blog. ¿Por qué la rescato ahora entonces? Para refrescarme la memoria y porque siempre algo bueno hay en las palabras que de otros tomo prestadas.

Ahí va esta entrada inconclusa:

De padre cubano, ascendencia materna francesa y un abuelo cántabro, el origen de este jerezano que vivió medio año en París (que recuerda con una onerosa alternancia de deslumbramientos y fisuras depresivas, de euforias y rachas agudas de tedio) y trabajó lejos de su país (por ejemplo en Colombia) no pudo ser más cosmopolita.

La costumbre de vivir de Manuel Caballero Bonald, uno de los más insignes narradores y poetas que a mediados del siglo XX se da a conocer, a caballo entre las poesía social y protesta -esencialmente contra el franquismo- de los 50 y la poesía del conocimiento y nuevamente personal de los 60, representa la segunda parte de La novela de la memoria, género este de la autobiografía novelada, en que se describen acontecimientos y personajes históricos que el autor ha vivido como protagonista o testigo desde un prisma subjetivo y de una forma parcial, sin ánimo de rescatar toda una vida. De hecho, dice pretender escribir: un texto literario en el que se consignen, por un azaroso método selectivo, una serie de hechos provistos de su real o verosímil conexión con ciertos pasajes novelados de mi historia personal.

Si en el primer volumen de dichas memorias, Tiempo de guerras perdidas, se centraba en su infancia y primera juventud en Andalucía; en el segundo, se centra en los años que van del 54 (con la emergencia del rock) al año de la muerte de Franco (1975), de los que relata anécdotas (el viaje interrumpido sin saber por qué que le trajo el imprevisto ataque de un loco en Navalmoral de Pinares, sus tertulias literario-festivas en casa de Cela y otros), remeda conversaciones, y describe a personajes culturales de esa época (como los tertulianos de la casa del heterodoxo Jorge Oteiza que sentaron las bases del movimiento vanguardista de El Paso, como  González Ruano y sus supuestas fechorías, o tantísimos otros).

Ya en el primer capítulo, “Vísperas dudosas”, muestra sus penalidades laborales y los vaivenes de la fortuna en Madrid. En “Guía de perplejos” (segundo capítulo) habla de su penúltimo tramo juvenil, por rondar los 30 y sufrir una crisis de convicciones, hacia finales del 55 en París, adonde fue becado para estudiar supuestamente la figura del duque de Montpensier: “la ciencia pura y la ciencia ficción pueden ser ocasionalmente intercambiables”.

Nos trae a la memoria a personalidades como la de Ricardo Macías Picavea, antepasado de Charo Conde, que fue regeneracionista y dijo aquello de España es una tribu con pretensiones. Y opina sobre muchos de los más insignes escritores de esa época y de otras al tiempo que los describe: José Hierro, Blas de Otero, los catalanes (Gil de Biedma, Barral y Goytisolo), José Ángel Valente, Ángel González, José Bergamín, Jorge Gaitán, Camilo José Cela, Hemingway, García Márquez, Dionisio Ridruejo. Y sobre revistas literarias como Mito o Papeles de Son Armadans, o sobre pintores como Rothko y su pintura invisible (era asiduo a tertulias de pintores antes que de escritores) y hasta compara las reuniones a las que asiste, como las activas en casa de Celaya frente a las pasivas en la de Aleixandre.

En ocasiones, se siente contrariado por la ramplonería cultural, lo que muestra su insobornable y socarrón verbo, y atraído por esa ambigua antítesis de la “religiosidad sin Dios” de que hablaba Norberto Bobbio. Aunque detesta esclavitudes, reclusiones, militancias, dogmatismos partidistas y castraciones individuales, acaba por tomar partido cuando lo cree necesario (como aprendiz de conspirador, incluso, a veces) para evitar males mayores como el inmovilismo y la mudez, y la permisión que esta conlleva.

Sean fruto de su imaginación retrospectiva o de su recreación más o menos fiel a la historia que vivieron, se ceba en algunos con una perspicacia maliciosamente lúdica (La catira de Cela, “el último remedo de bohemia”, los escultores “excesivamente vascos” como el Ibarrola de los troncos pintados), e incluso contra sí mismo (sus “repulsas de lo cotidiano” junto a su “retraimiento severo” y su desequilibrio emocional) y parte de su obra (sus repulsivos artículos para revistas locales que le reportaban unos mínimos ingresos, el “envaramiento psicológico” de su primer poemario, Las adivinaciones; los artificios impostados de Memorias de poco tiempo).

CITAS QUE EXTRAIGO:

  • Decía Azaña: Ortega no tiene ideas, sino ocurrencias.
  • Hay vicios testarudos: reconocerlos no supone extirparlos.
  • La gente tiene la cara del medio en que vive, o de las condiciones de su crianza.
  • Las ciudades quedan estacionadas en la memoria según la mentalidad, el état d’esprit, con que se comienzan a andar y ver.
  • La vida es en cada caso un intrincado almacén de avances y retrocesos, de espacios ganados a la felicidad y de guerras perdidas. En ese almacén persevera también lo nunca evidenciado, lo recluido en la propia personalidad, lo maquinalmente extraviado por las trastiendas de la memoria, esa fracción hermética de la intimidad donde se silencian las acciones inconfesables, no ya por motivos que pueden rondar ciertas formas delictivas, sino por sus meras conexiones con la ridiculez, la estulticia, el impudor.
  • El pasado, como ciertas palabras fulgurantes, siempres trata de imponer su inclinación a la polisemia.
  • Fascinante máxima de Nietzsche: Todo lo profundo precisa de una máscara.
  • Nadie que no sea un irreflexivo deja de titubear una y otra vez a propósito de la remodelación verídica de los propios hecos vividos. ¿Dónde acaba lo posible y empieza lo fidedigno? ¿Dónde lo imaginario y dónde lo verosímil? ¿Cuándo se olvida a sabiendas y cuándo se borran inadvertidamente los recuerdos?
  • Nunca he podido aceptar la vileza en una persona a la que he conocido normalmente y cuyo trato me ha resultado agradable por algún motivo.

PARA SABER MÁS:

Una estupenda reseña de esta segunda parte de sus memorias hallo en: http://www.letraslibres.com/index.php?art=7225

 

TANTOS TONTOS TÓPICOS

cubierta Topicos roja
En esta ocasión os recomiendo un ensayo de Aurelio Arteta sobre lo que esconden los lugares comunes o tópicos, todos ellos en gran medida peligrosos.

La obra —titulada Tantos tontos tópicos, con esa machacona aliteración de la “t” que suena como el tictac de un reloj o el martilleo de una herramienta—, se divide en dos apartados: Bajos de moral y Demócratas, pero no tanto.

La introducción cita estas palabras de George Orwell: mi lema es «grita siempre con los demás». Es el único modo de estar seguro. Y es que el tópico es eso, algo “que no dice nada nuevo a nadie”, que insiste en lo que cualquiera sabe, que se nos hace tan necesario como el aire porque nos acomoda al grupo, que con sus frases hechas nos hace partícipes del sentimiento de adicción (y de adición) a la mayoría. Pero también, y precisamente por eso, es “hijo de la pereza intelectual y hermano del prejuicio”.

Los tópicos, en realidad, delatan lo que pensamos y lo que mueve a la colectividad o a la sociedad en que vivimos, ya que vienen impuestos por el ambiente. Pero nosotros debemos responsabilizarnos también de lo que decimos porque, si los ponemos en circulación, les estamos dando de nuevo carta de ciudadanía. Quizá por ello Arteta habla de los tópicos prácticos, es decir, los morales y políticos, que conllevan unos efectos para nuestra vida, como si no fueran únicamente cuestión de palabras.

El apartado Bajos de moral comienza con la cita de Norman Manea: “¿Por qué continúas predicando, si sabes que no puedes cambiar a los malvados?”, le preguntaron al rabino. “Para no cambiar yo” fue su respuesta. Y luego hace una revisión de muchos de ellos, algunos de los cuales resumo:

  1. Eres un moralista expresa algo ético con la sombra de lo que no lo es. ¿Qué pasa por serlo?, ¿se condena la conducta ajena mientras uno se cree en posesión de la verdad?, ¿quiénes son los intransigentes? En la línea está Eres un aguafiestas. Un verdadero moralista tiene conciencia, es libre, distingue y elige, destaca el punto de vista moral antes que cualquier otro, pero no tiene por qué ser alguien que impone. Además, moralidad, respeto y justicia es el trípode sobre el que se sustenta que nadie es más que nadie.
  2. Déjate de filosofías o Cada cual tiene su filosofía alude a la coartada relativista. La filosofía nace del preguntarse, del asombro, de la admiración, bastante alejada de la falta de curiosidad del hombre que se contenta con cualquier respuesta, que se cansa de buscar. El filósofo examina y se cuestiona las palabras manidas y los frecuentados tópicos.
  3. Sé tú mismo le recuerda al “Llega a ser el que eres” del canto de Píndaro. La ética de la autenticidad no tiene que estar reñida con una ética correcta, lo contrario puede llevar a una perversión moral.
  4. Es una persona muy normal atribuye una definición rala cercana a la pereza mental. Cita a Nietzsche: “Opinión pública, pereza privada”, y anota un pensamiento de Adorno, quien denunció que “la normalidad es la enfermedad de nuestro siglo” para desvalorizar tal tópico. Y es que sentimos la necesidad de igualarnos como si esto fuera lo mejor, cuando siempre hay personas que pueden y deben dar lecciones al otro. Parece que quisiéramos buscar el asentimiento ajeno, mientras que la realidad es que todos somos anormales, cada uno a nuestra manera, y eso no es ni mejor ni peor. Ya dijo Camus: “El problema más grave que se plantea a los espíritus contemporáneos: el conformismo”.
  5. Mi cuerpo es mío… Es un eslogan tópico que conlleva un riesgo y un malentendido que se vuelve contra los que lo proclaman. Hay que fundar el derecho al aborto en argumentos más sólidos que el del “nosotras parimos, nosotros decidimos” para Arteta. Porque todo ello nos lleva a pensar que “yo no tengo cuerpo, mi cuerpo no es mío: yo soy mi cuerpo”.
  6. No siento miedo, sino respeto. Parte de una falacia: la cobardía no es lo mismo que la falta de ánimo o de valor. El miedo no puede culparnos de cualquier cosa, prevenir o precaver está bien. Todos los miedos no son iguales, sin embargo; y no es cierto tampoco eso de que “el miedo es libre”. El irracional no es libre sino necesario aunque nos esclaviza a un dios o a otros hombres, y la libertad precisamente empieza en el modo como afrontamos ese miedo. Y se apoya en las palabras de Chesterton: “La valentía no nace sino del miedo” y “Los fuertes no pueden ser valientes. Sólo los débiles puede ser valientes; y sin embargo, en la práctica, solo en los que son capaces de ser valientes se puede confiar, en momentos de duda, en que serán fuertes”. Y nos trae la recomendación de Günter Andrés: así, pues, al despertar te dirás: “¡no seas tan cobarde que temas tener miedo!”
  7. Cuidar, cambiar, vender la imagen. Esas autocomplacencias que volvemos a ver en “una imagen vale más que mil palabras”, y es que todo se convierte en la sociedad del espectáculo y la apariencia, como si esta fuera lo que comunica más y mejor. ¿Eso es la autenticidad?
  8. En el apartado titulado Eso es muy relativo, se habla de cómo cada uno, cada época y cada persona juzgan de una forma peculiar. Si “filosofar es esto, examinar y afianzar los cánones”, todo relativismo rechaza de antemano este examen. Cuando en realidad a veces hay cosas que tienen un valor intrínseco que difiere de lo que sintamos acerca de ellas, y aunque las emociones se basen en cierta racionalidad. El relativismo cultural es una forma de engañarse o de negarse al cambio, porque siempre hay que buscar jerarquías y no limitarse a los gustos. Hay que tener claro que una cosa es discutir una opinión y otras discutir con una persona.
  9. El tópico de Nadie es más que nadie estaría muy bien si no hubiera personas que fuera mejores que otras, aunque las comparaciones sean odiosas no tienen por qué ser falsas. Y lo diferente no quiere decir que sea plausible y que no se deba juzgar. El que no opina parece temer a las protestas. Machado decía que: Por mucho que un hombre valga, nunca tendrá valor más alto que el de ser hombre. Y es verdad, pero aunque sea innecesario imitar a otros, no lo es admirar a alguien. Si algo se admira es porque implica un valor positivo al que se aspira. Así que, ciñéndonos a este tópico, triunfa el ideal de lo mediocre frente al del héroe o el santo.
  10. También muchos dicen “guárdate tu compasión, no necesito tu piedad”, como desacreditándolas. Se tiende ahora a que ocupe su lugar la séptica empatía; pero, en realidad; cualquier sistema democrático precisamente por serlo se asienta en la convicción de que todos somos seres humanos iguales y por ello es más piadoso que cualquier sistema anterior.
  11. La vida es el valor supremo es otro de los tópicos. La vida humana se vuelve valiosa por ser específicamente humana, digna, libre, etc. Así, “la vida a secas no es un valor, sino un bien”.
  12. Es muy habitual el tópico Respeto sus ideas, pero no las comparto. Pero ojo, “A quien hay que respetar es al individuo, y con demasiada frecuencia a pesar de sus ideas”. Hay que tener en cuenta que aunque sean ideas de bombero o de majadero estas no delinquen penalmente, aunque a veces sí que pueden delinquir en el aspecto moral. No todas las ideas son respetables. Bajo el marchamo de la tolerancia, algunos encuentran un único mandamiento que puede llegar a ser perverso. No tenemos que entorpecer las creencias ajenas, pero tampoco tenemos por qué impedirnos objetar las conductas que nos parezcan reprobables. Esto sería caer en una “boba tolerancia” o “la tolerancia espuria que cultiva una democracia en la que todo es negociable, porque entonces todo es igual de tolerable”. ¿Dónde quedaría entonces el compromiso con las causas justas? Parece un descendiente del insensato dogma “prohibido prohibir” del 68 parisino.
  13. De ahí que muchos se pregunten ¿Quién eres tú para juzgar a nadie? Es el tópico de la incapacidad para juzgar a los demás. Y precisamente no juzgar proviene de no pensar. Porque juzgar no es más que juzgar las ideas o los actos particulares o el trayecto de alguien, no a la persona en sí. Renunciar a juzgar nos animaliza. “Hannah Arendt localiza la fuente de los peores males de la acción política en el rechazo a juzgar. Sin ejercicio del juicio, que por su propia naturaleza se dirige e invita al juicio de otro, no hay comunidad posible en el mundo común”, de ahí que Arteta considere que el ciudadano debe “iudicare sude ”, vamos, que debemos ser arte y parte del oficio de juzgar, lo que significaría algo así como: “atrévete a juzgar” (y, por supuesto, a ser juzgado).
  14. Relacionado con el anterior está el tópico de Todos tenemos alguna parte de verdad. De nuevo ese relativismo, como si todos nos halláramos a cierta equidistancia o nos asignáramos una posición centrada en cualquier situación. Pero, ¿y quién se pone del lado de las víctimas? ¿No es otro prejuicio que ser equidistante sea ser virtuoso, aunque siempre se haya creído que la virtud ocupa el término medio? ¿Es de verdad el medio la virtud o no es más que una falacia, la falacia del término medio? Según esta teoría, “Las posturas contrarias, al parecer igual de alejadas del punto central, representan posiciones igual de equivocadas respecto de la verdad, de la equidad o de lo conveniente”. Y nos recuerda que ya Dante reservó uno de los rincones más espantosos de su infierno para los neutrales en tiempos de crisis moral. A los neutrales, parece que Unamuno los llamaba “neutros”.
  15. Otro lugar común es el de Todos somos culpables, que alude a una culpa más metafísica que real. Colectivamente podemos ser culpables o responsables de algún daño público, pero es abusivo culparnos de cualquier hecho.
  16. Otro tópico es el de Yo no he hecho nada, que olvida que todos tenemos una obligación, que uno es responsable por omisión, que no hay que dejar de hacer lo que es debido, la indiferencia general no justifica el que uno de forma individual sea indiferente, eso es de pusilánimes.
  17. El No es nada personal antes de infligir daño no disminuye la culpa, volvemos a lo que tiene que ver con la responsabilidad y la cobardía por adherirse en privado a lo que no es capaz de defender en público. Lo mismo que el “solo cumplo con mi deber” o “cumplo órdenes” o “me dedico a hacer mi trabajo”, procedimiento con que uno se pone al margen de la responsabilidad al decir que obedece a alguien como si eso pudiera disculparlo. El Todos harían lo mismo es otra disculpa frecuente que delega en la masa lo que uno hace. Y en la misma línea está el Si no lo hago yo, lo hará otro, lo mismo que el de Mi intervención no serviría para nada, mera evasiva, diferentes formas de lavarse las manos como Pilatos, y tópicos todos que apoyan el no asumir responsabilidades. Debemos plantearnos siempre nuestra responsabilidad individual, que es muy distinta de la responsabilidad global solidaria. Esta no debe ser una coartada para no hacer nada.
  18. A veces también se dice No tengo madera de héroe “para justificar actos que no es que no sean heroicos o normales sino que son antiheroicos.

Aurelio Arteta

Abre el segundo apartado, Demócratas, pero no tanto, con una cita de Benjamín R. Barber: “Sin educación cívica la decisión democrática es poco más que la expresión de prejuicios privados”. En este encontramos tópicos como “una cosa es la teoría y otra la práctica “o “dejarse de teorías para ir al grano”. Con la referencia a lo concreto, alude a no quedarse en la teoría e ir a la praxis.

Denuncia que si la política y moral no están unidas o la política se relega como si solo fuera un asunto de los políticos “porque para eso les pagamos”, justificamos nuestra inacción y la sustentamos en más tópicos del tipo “todos los políticos son iguales” o “tenemos los políticos que nos merecemos” o “se han politizado muchas cosas”. Si fuéramos seres coherentes, todos deberíamos de alguna manera estar interesados en la política. Según el liberalismo, el hombre es un homo oeconómicous”, es decir, “un calculador de beneficios y costes”. Pero el individuo, como integrante de una sociedad, ¿debe regirse por una libertad que no infiera en la conducta de los otros?

  1. Conservar las tradiciones, asegurar que algo siempre ha sido así no legitima nada.
  2. Es también muy habitual aludir a que alguien desaprueba lo que dice otra persona, pero defiende su derecho a decirlo, tolerancia que se atribuyó a Voltaire: “No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. Pero ¿de qué lado está el volteriano en una contienda con víctimas y verdugos?, ¿qué dirían de la “ideología” de terroristas como los etarras? ¿Se puede conceder la razón o el derecho a opinar a los asesinos? Hay que distinguir entre razones y razones, no todas son igual de correctas.
  3. Otro tópico es el de Al enemigo ni agua, que tiene que ver con el sectarismo. A mí me recuerda a eso de “O estás conmigo o contra mí”. Como si no hubiera grises y se uniformara todo lo que es distinto.
  4. El tópico de No hay que sentar un mal precedente a menudo es resultado de carecer del valor para obrar.
  5. Con la violencia no se consigue nada o La violencia no conduce a nada es otro tópico. Cuando alguien dice condenamos la violencia, venga de donde venga “aparenta ser exquisitamente moral pero en realidad lo que hace es no discernir entre diferentes grados y tipos de violencia”. ¿Y si la violencia pública en un régimen democrático nos protegiese de otra?
  6. Luego está la falta de valentía (“algo habrá hecho”), capaz de justificar lo injustificable. Hay que tener en cuenta que el triunfo de un agresor con frecuencia proviene del miedo de la mayoría de los espectadores de sus actos. Según Zweig: “el empleo de la fuerza bruta produce sus frutos”, y una minoría con arrojo intimida a una gran mayoría.
  7. Otro tópico es el de Estoy en mi perfecto derecho. Lo que hay que ver es si ese proclamado “derecho” es ilegítimo o lícito. ¿Si no es lo correcto, por qué ha de ser amparado por la ley? Expresiones impersonales tales como se hace, se dice, se debe, amparan de que algo esté bien hecho. No confundamos la validez de la conducta u opinión con el valor, la valía o lo valioso… Por otra parte, “El derecho a su expresión deja a lo que se expresa igual de certero o de equivocado, defendible o no, democrático o autoritario”. Opinar, como comentar, poco compromete, resulta liviano. El hecho de que puedas opinar no quiere decir que tu opinión sea acertada o correcta, ya que toda opinión está sujeta a Y lalibertad de expresar difiere de la calidad de lo pensado. Por eso el tópico de que todas las opiniones son respetables resulta una falacia, una simpleza quizá fruto de la sinrazón de los ignorantes, el fanatismo, el nihilismo contemporáneo. No todas las opiniones son igual de validas. Chesterton habla del fanatismo de los indiferentes, aquellos que carentes de opiniones se resisten contra las ideas definidas porque a ellos todo les da igual. Y Camus opinaba que “un hombre a quien no se puede persuadir es un hombre que da miedo”.
  8. Existe otro tópico que ser el de No es ni mejor ni peor, sino simplemente distinto. Como si lo distinto fuese un valor en sí mismo.
  9. El de la mayoría es otro tópico, su dictamen no tiene por qué ser el más acertado. No siempre lo mayoritario o lo popular es lo más legítimo.
  10. La tendencia a democratizar todo (por ejemplo, la familia, una institución educativa), aunque lo que se trate de democratizar o igualar no esté en igualdad de condiciones, ¿no es un paso más en este farragoso mundo de las medias verdades y las medias mentiras, de los falsos argumentos y los tópicos imperantes?

 

Un lujo de ensayo. Te hará pensar y, tal vez, cambiar algunas de tus opiniones.

PARA SABER MÁS:

http://www.elboomeran.com/obra/1103/tantos-tontos-topicos/

http://www.fronterad.com/index.php?q=no-debemos-juzgar-a-nadie-2 (blog del propio autor).

https://www.ensayistas.org/antologia/XXE/catalan/inteligencia.htm (sobre el ensayo y la inteligencia).

Hablar por no callar

MOMENTO DE LEER, MEMENTO MORI

Es Memento Mori, del vallisoletano César Pérez Gellida, una obra maestra de la literatura española contemporánea, en concreto, de la narrativa policiaca. Podría decirse que es una obra enciclopédica que aúna suspense, psicología, historia, música (canciones de Bunbury o Till Lindemann), versos (como algunos de Miguel Hernández), tópicos culturales (la escena del replicante de Blade Runner que dice que los recuerdos desaparecen “como lágrimas en la lluvia”,  sirvió a Rosa Montero para titular una obra de homenaje a la misma película), expresiones y léxico de diferentes lenguas… También el mundo del boxeo, típico de la novela negra, como el del alcohol le es conocido. Historia, informática, enciclopedia, humor negro medicina, FBI, criminalística… todo tiene cabida en ella.

Al saber enciclopédico, contribuyen las citas en latín, inglés, alemán; las menciones a autores, obras y personajes literarios —Orestes y Pílades, personajes de la Orestiada; Leopoldo Bloom y Sthephen Dedalus, Gregorio Samsa, Lenny Kravitz—; de hecho, extrae del Ulises de Joyce o de La metamorfosis de Kafka aquellos con los que juega a despistar a la policía en los sucesivos asesinatos, especialmente en el primero (Marifer) y el  segundo (Mercedes); así como el conocimiento mitológico, patente en lo que concierne a las tres Moiras griegas —semejantes a las Parcas romanas o las Nornas nórdicas—que representan el destino: las hilanderas Cloto (la más joven, que enhebra los ovillos de los recién nacidos), Láquesis (la mediana, que decide la longitud de las hebras y la fortuna o desdicha que tendrán) y Átropos (la mayor, que decide el fin de la vida y se encarga de cortar la hebra). Las referencias históricas se centran en la historia contada por el niño de la guerra  que acabó perteneciendo a la KGB rusa y hablaba del asesinato de Trotsky por Ramón Mercader, de la Checa, de la Columna Durruti.

Ejemplos de su “banda sonora” son:

  1. Bunbury: Y al final, Bravo (junto a Nacho Vegas)
  2. Love of lesbian: Me amo, 1999
  3. Nacho vegas: Gang Bang
  4. The Cranberries: Promises
  5. Rammstein: Spieluhr, Stripped
  6. Héroes del silencio: La sirena varada
  7. Depeche mode: Little fifteen
  8. Wolfgang Amadeo Mozart: Réquiem, “Dies irae”
  9. Map of the problematique
  10. Carl Orff: Carmina burana, “O fortuna”
  11. Starsailor: Faith, hope, love
  12. Leonard Cohen: Take this waltz (Lorca)
  13. Joe satriani: Surfing with the alien
  14. Vetusta morla: al respirar
  15. Placebo: Julien, Broken promise
  16. Methods of mayhem: Metamorphosis
  17. El columpio asesino: Toro

El  inspector protagonista Ramiro Sancho y  Armando Lopategui quizá sean los personajes más ricos en matices; pero no pasan por alto el comisario enfermo Antonio Mejía, el asesino en serie Augusto Ledesma, el exinspector Jesús Bragado y la doctora en psicolingüística Martina Corvo. La violencia límite (amputaciones de párpados y tabique nasal) no es muy de mi agrado, pero el juego de  identidades que fluctúa entre el camuflaje y el desdoblamiento, sí.

Carapocha, alias por el que se conoce al criminalista, será el encargado de distinguir los dos grandes grupos de asesinos en serie desde el punto de vista de su imputabilidad (y por tanto encarcelables o no): el de los enfermos mentales, subdivisible a su vez en: incapaces de conectar con la realidad (psicóticos, esquizofrénicos y paranoicos), oligofrénicos (con una insuficiencia intelectual) o neuróticos (con reacciones anómalas ante determinadas situaciones). Y los psicópatas o sociópatas, categoría en la que se incluye a los que padecen un trastorno grave de la conducta que no les impide darse cuenta de lo que es correcto o no, por lo que se les puede imponer una pena de cárcel.

Me encanta el lenguaje sentencioso, por lo que me ha parecido una delicia recordar o conocer frases memorables de nuestro refranero o de otras fuentes -literarias o no- (latinismos, letras de canciones, etc.), la mayoría de las veces en boca de Sancho, que tanto  nos recuerda por eso mismo al personaje homónimo más famoso de la literatura, el escudero cervantino. Como muestra:

  • La esperanza es la hija la paciencia
  • Talento y talante se conjugan con tiento y aguante
  • De  músico, poeta y loco todos tenemos un poco.
  • El poco hablar es oro y el mucho es lodo
  • Haragán y gorrón parecen dos cosas, una son
  • Como canta el abad, responde el sacristán
  • A casa quemada no acudas con agua
  • Dum spiro spero = Mientras que respiro, espero
  • Fortuna iuvat audaces = La fortuna sonríe a los audaces
  • Las sentencias del Padre Ramiro Sancho, que podrían ser la de los padres de cualquiera de nosotros: “Uno no se da cuenta de todo lo que pierde hasta que lo pierde todo”,  “los defectos de una persona se intensifican en la memoria de la persona que la espera”
  • En la piel de una gota mis alas volvieron rotas (Héroes del Silencio)
  • Séneca: “Fata volentem ducunt, nolentem trahunt” = El destino conduce al que se somete y arrastra al que se resiste.
  • Schopenhauer: “El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros quien las jugamos”
  • Jung: El hombre sano no tortura a otros, el torturado sí puede, todo sea torturar a otros.
  • Del psicólogo criminalista –partícipe  en la confrontación dialéctica, con el inspector— proceden diversas máximas: “La desorientación es consecuencia de la angustia, pero es siempre pasajero. Sin embargo, la angustia nace del miedo”, “El sentimiento de culpabilidad es inherente al pasado, no es más que una reacción defensiva de nuestro subconsciente para evitar afrontar el presente. Es una forma de esconderse en uno mismo”
  • A Noel Clarassó (guionista fallecido en 1985) atribuye: “Es preferible callar y pasar por tonto que abrir la boca y demostrarlo”
  • Orestes: “Sin gato el ratón es libre”

Cada capítulo se encabeza con una clave de Fa, un título formado por un verso u oración sugerente cuya elección se explica dentro del relato por las palabras de alguno de los personajes (“No te fíes de los gusanos, siempre están hambrientos”) y unas precisiones horarias y espaciales que aclaran la ubicación de cada escena, así como la hora exacta y el día en que se producen. De esta manera sabemos que el tiempo interno de la acción transcurre entre el 31 de octubre de 2010 y el 22 de marzo de 2011; y que los hechos suceden en diferentes lugares de Valladolid (barrios, comisaría, bares, casas…), si bien se mencionan otros sitios de Estados Unidos, Alemania, Rusia e Italia; y se produce un flash back al 22 del mazo de 1988 en el capítulo titulado Hacia una fosa común. En este capítulo el narrador hace un despliegue de marcas de puros (en otros se multiplican las marcas alcohol, en concreto, de vodka y whisky) y las sensaciones que evocan con un léxico preciso y unos excelentes recursos literarios que involucran a nuestros sentidos (olfato, tacto, gusto…) con una capacidad de observación inaudita: el momento del encendido era como desnudar a una mujer, requería pausa y ternura.

Su lenguaje es versátil. Domina todo los registros. Informa del origen de algunos términos yendo a su etimología: “gorrón” (por la vestimenta de los estudiantes sin blanca), “por fas o por nefás” en el sentido de “por suerte o por desgracia”, procedentes por apócope del fastos y nefastos del calendario romano. Muy divertidos son los ácidos comentarios y las puyas protagonizadas por Ramiro Santos y Carapocha. Los diálogos entre la profesora de literatura y el comisario o entre éste y el criminólogo son un prodigio de sobreentendidos, humor y pullas: “Hombre refranero, maricón o pordiosero” es una de las invectivas que le dedica ella. En ocasiones, resulta endemoniadamente realista; así, la indisposición del inspector, tras pasar la noche con Martina, cede a los símiles coloquiales: “la contempló con la misma indiferencia con la que las vacas miran pasar el tren”. En otras el lenguaje literario está plagado de pequeñas alegorías humorísticas y plásticas:

  • Hipérboles: “Nosotros lo aprendimos en un recibí y ellos, para decir col se recorren toda la huerta”.
  • Símiles: “Uno es más de campo que la madriguera del conejo”.
  • Brillantes metáforas como la del narrador omnisciente para mostrarnos los preparativos de una investigación de quien antes echa un trago: “En la urna de cristal, sobre los tres pilares de hielo, vertió cuatro segundos de sabiduría. Dejó que el frío envolviera los conocimientos ancestrales antes de instruirse de un trago”

Su ritmo frenético se acelera o ralentiza, con la misma precisión con la que opera un cirujano con su bisturí. Se suceden momentos clímax (maltrato, alfileres, caja de música…) y fragmentos cuya exactitud milimétrica espantan, como por ejemplo, en la descripción fisionómica de un posible asesino (arco superciliar, prognatismo…), o a la hora de mostrar la agonía de un desdichado o el rigor mortis (mascarilla equimótica cérvicofacial, bajo nivel glucógeno de adrenalina, Signo de Steron Louis, etc.). Si una vez la descripción detallada de los angustiosos momentos de una asfixia se perfila con una sencillez abrumadora, en otras ocasiones abundan los tecnicismos médicos (prosopagnosia, hipoxia, etc.).

Por último, lo que resultaba imprevisible durante la investigación al final de la novela se va intuyendo sin que por eso deje de ser interesante llegar hasta el punto definitivo, como si la infalible fórmula de las tres “pes” hubiesen hecho mella en nosotros: “planificación, procedimiento y perseverancia”. El único pero que le pondría es que no haya transcrito en notas a pie de página las letras de las canciones en inglés o alemán.

Una obra magnífica de la que aprender, que conmociona y que entretiene.

PARA SABER MÁS:

http://www.elnortedecastilla.es/valladolid/memento-mori-nueva-20180110103352-nt.html

 

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