¿CÓMO EDUCAR EN EL FEMINISMO?

Cómo educar en el feminismo

Chimamanda Ngozi Adichie es la autora de Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo, un pequeño ensayo que partió de la petición de una amiga suya que acababa de ser madre para que le enseñara cómo tratar a su hija para que fuera feminista. Chimamanda escribe una larga carta sobre el poder de la educación desde la más tierna infancia, en la que le da quince consejos, no por obvios menos interesantes, en que reivindica la igualdad, el respeto y el valor de la mujer y rechaza los estereotipos machistas.

Su primera premisa feminista es la de que cualquier mujer importa igual que un hombre, por lo que invirtiendo el mismo esfuerzo debería obtener los mismos resultados. Sus consejos o sugerencias instan a que la maternidad no coarte nuestra plenitud como personas, ya que no debemos disculparnos por trabajar y lo que es una tradición no quiere decir que sea lo mejor.

Una segunda sugerencia es la de que cuando dos personas tienen un hijo deben cuidarlo y criarlo juntos, y no hay que premiarles a ellos por hacerlo como si hicieran algo especial: puesto que ha sido una elección conjunta es un trabajo de ambos. En tercer lugar, hay que hacer ver a una hija que los roles de género son una solemne tontería (vestir de rosa a una niña, que sepa cocinar o juegue con muñecas y no con juegos más activos como los de tipo construcción…), porque todos esos roles enraizados en la sociedad muchas veces chocan con los verdaderos deseos individuales.

La cuarta sugerencia es que debemos evitar el peligro del feminismo light. La idea de la igualdad no es plena si se toma como algo condicional. En él, el poder del macho sigue ahí latente y ocurre cuando se emplean analogías en que la mujer siempre queda en segundo lugar: “Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”. Y lo argumenta con el caso de Theresa May en la prensa británica. Hoy en día, considera (y lo dice precisamente una nigeriana de 40 años) que la discriminación sexista —al menos del mundo en el que se mueve— es mayor que la discriminación racial.

En la quinta sugerencia, propone que a una hija se la enseñe ante todo a leer, lo que le ayudará a cuestionarse el mundo. Aprender y saber expresarse es una inversión para toda la vida. Y en la sexta, que se cuestione el lenguaje, ya que este es el depositario de prejuicios, creencias y presunciones, y muchas veces se dicen con buena intención palabras que están cargadas de connotaciones machistas. Pero tampoco hay que ceder a la jerga feminista abstracta (hablar de misoginia y patriarcado), sino poner cortapisas a los usos machistas habituales y concretos, e intentar evitar las etiquetas y explicar el porqué de ellas y cómo evitar caer en esas conductas. Y lo ejemplifica con la expresión igbo con que se recriminaba a las niñas que hacían algo infantil: “¿No sabes que ya tienes edad para buscar marido?”.

Los ejemplos, los valores sociales, los tópicos y las preguntas son los argumentos que más plantea Chimamanda en su ensayo. Por eso insiste en que no se debe hablar del matrimonio como un logro (prejuicios matrimoniales), ni dar por válido lo que lleva aparejado en determinados países (pérdida del propio apellido); en que no se ha de enseñar a la mujer a que guste, sino a que se guste, porque es imposible gustar a todo el mundo, pero con que una se guste a sí misma ya tiene mucha labor hecha y estará más cerca de la plenitud como persona; en que a las niñas hay que darles un “sentido de identidad” que les haga sentirse parte de un todo; que hay que animarlas a ser activas, para lo que practicar deporte es una buena idea; que el aspecto y la moral no van de la mano; que es conveniente rodearlas de mujeres admirables y de hombres buenos que no fanfarroneen; enseñarlas a “cuestionarse el uso selectivo que hace nuestra cultura (aunque hable de la suya es igual en la nuestra) de la biología como razón para las normas sociales”; y hablarles del sexo y del amor con claridad, de las ideas dañinas recubiertas de un humor frívolo, de la opresión, de la diferencia como algo completamente normal…

Una sencilla lectura para enseñarnos Mediterráneos por los que a veces nos negamos a navegar.

 

Anuncios

TANTOS TONTOS TÓPICOS

cubierta Topicos roja
En esta ocasión os recomiendo un ensayo de Aurelio Arteta sobre lo que esconden los lugares comunes o tópicos, todos ellos en gran medida peligrosos.

La obra —titulada Tantos tontos tópicos, con esa machacona aliteración de la “t” que suena como el tictac de un reloj o el martilleo de una herramienta—, se divide en dos apartados: Bajos de moral y Demócratas, pero no tanto.

La introducción cita estas palabras de George Orwell: mi lema es «grita siempre con los demás». Es el único modo de estar seguro. Y es que el tópico es eso, algo “que no dice nada nuevo a nadie”, que insiste en lo que cualquiera sabe, que se nos hace tan necesario como el aire porque nos acomoda al grupo, que con sus frases hechas nos hace partícipes del sentimiento de adicción (y de adición) a la mayoría. Pero también, y precisamente por eso, es “hijo de la pereza intelectual y hermano del prejuicio”.

Los tópicos, en realidad, delatan lo que pensamos y lo que mueve a la colectividad o a la sociedad en que vivimos, ya que vienen impuestos por el ambiente. Pero nosotros debemos responsabilizarnos también de lo que decimos porque, si los ponemos en circulación, les estamos dando de nuevo carta de ciudadanía. Quizá por ello Arteta habla de los tópicos prácticos, es decir, los morales y políticos, que conllevan unos efectos para nuestra vida, como si no fueran únicamente cuestión de palabras.

El apartado Bajos de moral comienza con la cita de Norman Manea: “¿Por qué continúas predicando, si sabes que no puedes cambiar a los malvados?”, le preguntaron al rabino. “Para no cambiar yo” fue su respuesta. Y luego hace una revisión de muchos de ellos, algunos de los cuales resumo:

  1. Eres un moralista expresa algo ético con la sombra de lo que no lo es. ¿Qué pasa por serlo?, ¿se condena la conducta ajena mientras uno se cree en posesión de la verdad?, ¿quiénes son los intransigentes? En la línea está Eres un aguafiestas. Un verdadero moralista tiene conciencia, es libre, distingue y elige, destaca el punto de vista moral antes que cualquier otro, pero no tiene por qué ser alguien que impone. Además, moralidad, respeto y justicia es el trípode sobre el que se sustenta que nadie es más que nadie.
  2. Déjate de filosofías o Cada cual tiene su filosofía alude a la coartada relativista. La filosofía nace del preguntarse, del asombro, de la admiración, bastante alejada de la falta de curiosidad del hombre que se contenta con cualquier respuesta, que se cansa de buscar. El filósofo examina y se cuestiona las palabras manidas y los frecuentados tópicos.
  3. Sé tú mismo le recuerda al “Llega a ser el que eres” del canto de Píndaro. La ética de la autenticidad no tiene que estar reñida con una ética correcta, lo contrario puede llevar a una perversión moral.
  4. Es una persona muy normal atribuye una definición rala cercana a la pereza mental. Cita a Nietzsche: “Opinión pública, pereza privada”, y anota un pensamiento de Adorno, quien denunció que “la normalidad es la enfermedad de nuestro siglo” para desvalorizar tal tópico. Y es que sentimos la necesidad de igualarnos como si esto fuera lo mejor, cuando siempre hay personas que pueden y deben dar lecciones al otro. Parece que quisiéramos buscar el asentimiento ajeno, mientras que la realidad es que todos somos anormales, cada uno a nuestra manera, y eso no es ni mejor ni peor. Ya dijo Camus: “El problema más grave que se plantea a los espíritus contemporáneos: el conformismo”.
  5. Mi cuerpo es mío… Es un eslogan tópico que conlleva un riesgo y un malentendido que se vuelve contra los que lo proclaman. Hay que fundar el derecho al aborto en argumentos más sólidos que el del “nosotras parimos, nosotros decidimos” para Arteta. Porque todo ello nos lleva a pensar que “yo no tengo cuerpo, mi cuerpo no es mío: yo soy mi cuerpo”.
  6. No siento miedo, sino respeto. Parte de una falacia: la cobardía no es lo mismo que la falta de ánimo o de valor. El miedo no puede culparnos de cualquier cosa, prevenir o precaver está bien. Todos los miedos no son iguales, sin embargo; y no es cierto tampoco eso de que “el miedo es libre”. El irracional no es libre sino necesario aunque nos esclaviza a un dios o a otros hombres, y la libertad precisamente empieza en el modo como afrontamos ese miedo. Y se apoya en las palabras de Chesterton: “La valentía no nace sino del miedo” y “Los fuertes no pueden ser valientes. Sólo los débiles puede ser valientes; y sin embargo, en la práctica, solo en los que son capaces de ser valientes se puede confiar, en momentos de duda, en que serán fuertes”. Y nos trae la recomendación de Günter Andrés: así, pues, al despertar te dirás: “¡no seas tan cobarde que temas tener miedo!”
  7. Cuidar, cambiar, vender la imagen. Esas autocomplacencias que volvemos a ver en “una imagen vale más que mil palabras”, y es que todo se convierte en la sociedad del espectáculo y la apariencia, como si esta fuera lo que comunica más y mejor. ¿Eso es la autenticidad?
  8. En el apartado titulado Eso es muy relativo, se habla de cómo cada uno, cada época y cada persona juzgan de una forma peculiar. Si “filosofar es esto, examinar y afianzar los cánones”, todo relativismo rechaza de antemano este examen. Cuando en realidad a veces hay cosas que tienen un valor intrínseco que difiere de lo que sintamos acerca de ellas, y aunque las emociones se basen en cierta racionalidad. El relativismo cultural es una forma de engañarse o de negarse al cambio, porque siempre hay que buscar jerarquías y no limitarse a los gustos. Hay que tener claro que una cosa es discutir una opinión y otras discutir con una persona.
  9. El tópico de Nadie es más que nadie estaría muy bien si no hubiera personas que fuera mejores que otras, aunque las comparaciones sean odiosas no tienen por qué ser falsas. Y lo diferente no quiere decir que sea plausible y que no se deba juzgar. El que no opina parece temer a las protestas. Machado decía que: Por mucho que un hombre valga, nunca tendrá valor más alto que el de ser hombre. Y es verdad, pero aunque sea innecesario imitar a otros, no lo es admirar a alguien. Si algo se admira es porque implica un valor positivo al que se aspira. Así que, ciñéndonos a este tópico, triunfa el ideal de lo mediocre frente al del héroe o el santo.
  10. También muchos dicen “guárdate tu compasión, no necesito tu piedad”, como desacreditándolas. Se tiende ahora a que ocupe su lugar la séptica empatía; pero, en realidad; cualquier sistema democrático precisamente por serlo se asienta en la convicción de que todos somos seres humanos iguales y por ello es más piadoso que cualquier sistema anterior.
  11. La vida es el valor supremo es otro de los tópicos. La vida humana se vuelve valiosa por ser específicamente humana, digna, libre, etc. Así, “la vida a secas no es un valor, sino un bien”.
  12. Es muy habitual el tópico Respeto sus ideas, pero no las comparto. Pero ojo, “A quien hay que respetar es al individuo, y con demasiada frecuencia a pesar de sus ideas”. Hay que tener en cuenta que aunque sean ideas de bombero o de majadero estas no delinquen penalmente, aunque a veces sí que pueden delinquir en el aspecto moral. No todas las ideas son respetables. Bajo el marchamo de la tolerancia, algunos encuentran un único mandamiento que puede llegar a ser perverso. No tenemos que entorpecer las creencias ajenas, pero tampoco tenemos por qué impedirnos objetar las conductas que nos parezcan reprobables. Esto sería caer en una “boba tolerancia” o “la tolerancia espuria que cultiva una democracia en la que todo es negociable, porque entonces todo es igual de tolerable”. ¿Dónde quedaría entonces el compromiso con las causas justas? Parece un descendiente del insensato dogma “prohibido prohibir” del 68 parisino.
  13. De ahí que muchos se pregunten ¿Quién eres tú para juzgar a nadie? Es el tópico de la incapacidad para juzgar a los demás. Y precisamente no juzgar proviene de no pensar. Porque juzgar no es más que juzgar las ideas o los actos particulares o el trayecto de alguien, no a la persona en sí. Renunciar a juzgar nos animaliza. “Hannah Arendt localiza la fuente de los peores males de la acción política en el rechazo a juzgar. Sin ejercicio del juicio, que por su propia naturaleza se dirige e invita al juicio de otro, no hay comunidad posible en el mundo común”, de ahí que Arteta considere que el ciudadano debe “iudicare sude ”, vamos, que debemos ser arte y parte del oficio de juzgar, lo que significaría algo así como: “atrévete a juzgar” (y, por supuesto, a ser juzgado).
  14. Relacionado con el anterior está el tópico de Todos tenemos alguna parte de verdad. De nuevo ese relativismo, como si todos nos halláramos a cierta equidistancia o nos asignáramos una posición centrada en cualquier situación. Pero, ¿y quién se pone del lado de las víctimas? ¿No es otro prejuicio que ser equidistante sea ser virtuoso, aunque siempre se haya creído que la virtud ocupa el término medio? ¿Es de verdad el medio la virtud o no es más que una falacia, la falacia del término medio? Según esta teoría, “Las posturas contrarias, al parecer igual de alejadas del punto central, representan posiciones igual de equivocadas respecto de la verdad, de la equidad o de lo conveniente”. Y nos recuerda que ya Dante reservó uno de los rincones más espantosos de su infierno para los neutrales en tiempos de crisis moral. A los neutrales, parece que Unamuno los llamaba “neutros”.
  15. Otro lugar común es el de Todos somos culpables, que alude a una culpa más metafísica que real. Colectivamente podemos ser culpables o responsables de algún daño público, pero es abusivo culparnos de cualquier hecho.
  16. Otro tópico es el de Yo no he hecho nada, que olvida que todos tenemos una obligación, que uno es responsable por omisión, que no hay que dejar de hacer lo que es debido, la indiferencia general no justifica el que uno de forma individual sea indiferente, eso es de pusilánimes.
  17. El No es nada personal antes de infligir daño no disminuye la culpa, volvemos a lo que tiene que ver con la responsabilidad y la cobardía por adherirse en privado a lo que no es capaz de defender en público. Lo mismo que el “solo cumplo con mi deber” o “cumplo órdenes” o “me dedico a hacer mi trabajo”, procedimiento con que uno se pone al margen de la responsabilidad al decir que obedece a alguien como si eso pudiera disculparlo. El Todos harían lo mismo es otra disculpa frecuente que delega en la masa lo que uno hace. Y en la misma línea está el Si no lo hago yo, lo hará otro, lo mismo que el de Mi intervención no serviría para nada, mera evasiva, diferentes formas de lavarse las manos como Pilatos, y tópicos todos que apoyan el no asumir responsabilidades. Debemos plantearnos siempre nuestra responsabilidad individual, que es muy distinta de la responsabilidad global solidaria. Esta no debe ser una coartada para no hacer nada.
  18. A veces también se dice No tengo madera de héroe “para justificar actos que no es que no sean heroicos o normales sino que son antiheroicos.

Aurelio Arteta

Abre el segundo apartado, Demócratas, pero no tanto, con una cita de Benjamín R. Barber: “Sin educación cívica la decisión democrática es poco más que la expresión de prejuicios privados”. En este encontramos tópicos como “una cosa es la teoría y otra la práctica “o “dejarse de teorías para ir al grano”. Con la referencia a lo concreto, alude a no quedarse en la teoría e ir a la praxis.

Denuncia que si la política y moral no están unidas o la política se relega como si solo fuera un asunto de los políticos “porque para eso les pagamos”, justificamos nuestra inacción y la sustentamos en más tópicos del tipo “todos los políticos son iguales” o “tenemos los políticos que nos merecemos” o “se han politizado muchas cosas”. Si fuéramos seres coherentes, todos deberíamos de alguna manera estar interesados en la política. Según el liberalismo, el hombre es un homo oeconómicous”, es decir, “un calculador de beneficios y costes”. Pero el individuo, como integrante de una sociedad, ¿debe regirse por una libertad que no infiera en la conducta de los otros?

  1. Conservar las tradiciones, asegurar que algo siempre ha sido así no legitima nada.
  2. Es también muy habitual aludir a que alguien desaprueba lo que dice otra persona, pero defiende su derecho a decirlo, tolerancia que se atribuyó a Voltaire: “No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. Pero ¿de qué lado está el volteriano en una contienda con víctimas y verdugos?, ¿qué dirían de la “ideología” de terroristas como los etarras? ¿Se puede conceder la razón o el derecho a opinar a los asesinos? Hay que distinguir entre razones y razones, no todas son igual de correctas.
  3. Otro tópico es el de Al enemigo ni agua, que tiene que ver con el sectarismo. A mí me recuerda a eso de “O estás conmigo o contra mí”. Como si no hubiera grises y se uniformara todo lo que es distinto.
  4. El tópico de No hay que sentar un mal precedente a menudo es resultado de carecer del valor para obrar.
  5. Con la violencia no se consigue nada o La violencia no conduce a nada es otro tópico. Cuando alguien dice condenamos la violencia, venga de donde venga “aparenta ser exquisitamente moral pero en realidad lo que hace es no discernir entre diferentes grados y tipos de violencia”. ¿Y si la violencia pública en un régimen democrático nos protegiese de otra?
  6. Luego está la falta de valentía (“algo habrá hecho”), capaz de justificar lo injustificable. Hay que tener en cuenta que el triunfo de un agresor con frecuencia proviene del miedo de la mayoría de los espectadores de sus actos. Según Zweig: “el empleo de la fuerza bruta produce sus frutos”, y una minoría con arrojo intimida a una gran mayoría.
  7. Otro tópico es el de Estoy en mi perfecto derecho. Lo que hay que ver es si ese proclamado “derecho” es ilegítimo o lícito. ¿Si no es lo correcto, por qué ha de ser amparado por la ley? Expresiones impersonales tales como se hace, se dice, se debe, amparan de que algo esté bien hecho. No confundamos la validez de la conducta u opinión con el valor, la valía o lo valioso… Por otra parte, “El derecho a su expresión deja a lo que se expresa igual de certero o de equivocado, defendible o no, democrático o autoritario”. Opinar, como comentar, poco compromete, resulta liviano. El hecho de que puedas opinar no quiere decir que tu opinión sea acertada o correcta, ya que toda opinión está sujeta a Y lalibertad de expresar difiere de la calidad de lo pensado. Por eso el tópico de que todas las opiniones son respetables resulta una falacia, una simpleza quizá fruto de la sinrazón de los ignorantes, el fanatismo, el nihilismo contemporáneo. No todas las opiniones son igual de validas. Chesterton habla del fanatismo de los indiferentes, aquellos que carentes de opiniones se resisten contra las ideas definidas porque a ellos todo les da igual. Y Camus opinaba que “un hombre a quien no se puede persuadir es un hombre que da miedo”.
  8. Existe otro tópico que ser el de No es ni mejor ni peor, sino simplemente distinto. Como si lo distinto fuese un valor en sí mismo.
  9. El de la mayoría es otro tópico, su dictamen no tiene por qué ser el más acertado. No siempre lo mayoritario o lo popular es lo más legítimo.
  10. La tendencia a democratizar todo (por ejemplo, la familia, una institución educativa), aunque lo que se trate de democratizar o igualar no esté en igualdad de condiciones, ¿no es un paso más en este farragoso mundo de las medias verdades y las medias mentiras, de los falsos argumentos y los tópicos imperantes?

 

Un lujo de ensayo. Te hará pensar y, tal vez, cambiar algunas de tus opiniones.

PARA SABER MÁS:

http://www.elboomeran.com/obra/1103/tantos-tontos-topicos/

http://www.fronterad.com/index.php?q=no-debemos-juzgar-a-nadie-2 (blog del propio autor).

https://www.ensayistas.org/antologia/XXE/catalan/inteligencia.htm (sobre el ensayo y la inteligencia).

Hablar por no callar

NO ES LO MISMO OSTENTOSO QUE OSTENTÓREO

 

No es lo mismo ostentoso que ostentóreo, subtitulado La azarosa vida de las palabras, de José Antonio Pascual, vicedirector de la Real Academia Española, es un excelente ensayo sobre el origen de los cambios históricos y las contaminaciones entre palabras cuyo significante se parece pero su origen y significado es totalmente distinto. Por eso nos abre los ojos sobre las etimologías azarosas, muchas de ellas imaginarias, que contribuyen a complicar la historia de la lengua, ser vivo que va cambiando, se va modificando, va creciendo o decreciendo en función de los usos que reavivan  los hablantes o yacen en su desinterés o su desprecio.

La historia de un idioma nos lleva por el camino recto y por los desvíos innovadores: a veces literarios, otras coloquiales e, incluso, en ocasiones vulgares. En este inventario hay mucho “terreno minado de trampas”, que solo debería constreñirse a la imaginación y a las metáforas.  Si ser excesivamente laxos puede degenerar el idioma, ser demasiado puristas puede acabar con su novedad y fertilidad. Es importarte en el uso de la lengua ser creativos, no quedarnos amilanados por nuestras inseguridades. Cuanto más se arriesga uno más puede equivocarse o dar con tropiezos lingüísticos, pero no debemos desalentarnos por equivocarnos. Siempre hay unos límites, unas líneas rojas, y no se puede dar marcha atrás cuando unas opciones ya han sido institucionalizadas.

El idioma es versátil y voluble, se adapta a las circunstancias, contextos y personas; pero arrogarse, es decir, atribuirse indebidamente expresiones que no debería tampoco es correcto (en las páginas 58 y 59, incluye un par de cuadros interesantes sobre el significado de varias palabras). Hay que tener en cuenta que todos los vocablos poseen matices inherentes y otros circunstanciales. Nuestro léxico adquiere sentido en el marco en el que se usa, y tiene unas posibilidades combinatorias y unas restricciones de uso que también hay que conocer. Una voz suele correr tortuosos caminos y su aceptación o no depende de ellos. Las opciones de los sufijos también son variopintas, la suerte de unos y otros corre pareja al lugar donde se usan, así unos son ganadores en un sitio y otros en otro.

Además, hay palabras adoptadas (no siempre adaptadas) de otras lenguas, a veces, incluso, sin darnos cuenta. Las lenguas no son puras, y no están aisladas de las demás ni viven de espaldas a lo que pasa en el mundo, reciben préstamos. El léxico se importa de la nación que en determinada época era más importante, el español recibió: arabismos a lo largo de nuestra Edad Media, italianismos en el Renacimiento, galicismos en el siglo XVIII, anglicismos en la actualidad (al crearse términos científico-técnicos y económicos novedosos), etc. Las lenguas están en permanente contagio de voces e ideas de moda, aunque también es verdad que algunos términos después de un tiempo acaban  pasando a mejor vida (como gentleman o sportman).

Con frecuencia, los diccionarios, como el Tesoro lexicográfico de la lengua española, nacieron para salvaguardar la lengua o juegan un papel de vigilancia de la misma, y sirven como una medicina preventiva o una especie de recetario que impide que nos equivoquemos, porque pesa sobre nosotros la autoridad y la tradición. El que permanezcan las voces del pasado ya desaparecidas en los diccionarios actuales que tienden a la intemporalidad puede ser necesario (ayuda con los textos antiguos), pero a veces no es del todo útil, ya que el recuperar tantas palabras puede convertirlos en un cementerio poco visitado. El ensayista recoge un ejemplo muy gracioso que se da en el artículo “Hablemos claro” de Luis Ignacio Parada (en la página 216).

También es verdad que según lo que queramos descubrir hay diferentes tipos de diccionarios y formatos (electrónicos y a la carta: existe uno en castellano con las voces de ciencias y artes). Algunos como el Diccionario de autoridades o el Diccionario académico (en el que comparten  responsabilidad Pascual y otros componentes de la misma corporación) a veces nos explican las falsas etimologías. Pero siempre hay huéspedes erróneos e interpretaciones fallidas de datos pasados (no tener en cuenta que la doble “n” podría representar la “n” y no necesariamente la “ñ”, tradujo una vez donan en el sentido de regalo como doña).  En cualquier caso, debemos enjuiciar nuestros propios juicios a la ligera. Para ello también nos conviene acudir al Diccionario histórico en el portal de la RAE, y “zapear los caprichos de la etimología”, como dice el autor en un epígrafe, porque no existe siempre una explicación etimológica. Y recoge esta cita de la obra Vida y opiniones del caballero Tristán Shandi de Laurence Sterne: “La inestabilidad en los significados de las palabras ha ofuscado a las mentes más preclaras y exaltadas”.

Por tanto, ojo con análisis léxicos que inventen orígenes o transformaciones sin cerciorarse de ellos. Necesitamos informaciones etimológicas e históricas seguras para determinadas voces que con el paso del tiempo desarrollan acepciones contradictorias, como es el caso de enervar, que lo mismo significa tranquilizar que excitar; o incautarse que lo mismo es hacerse con algo legalmente como arbitrariamente, o evento que puede ser un hecho imprevisto o inseguro o un acto programado, o concitar cuya tercera acepción significa reunir y congregar mientras que la primera significa conmover o instigar. O ahilar(se) que puede significar ir en fila o debilitarse (de ir adelgazando la lana al hilarla), ambos desusados.

Algunos ejemplos y curiosidades son:

  • Hay tríos de palabras sinónimas que difieren en muy poco, como escuchar, mirar, conocer, que tienen el rasgo de hacerlo con atención; mientras que oír, ver, saber tienen el rasgo de hacerlo sin ella.
  • Aderezar, reparar y arreglar son voces más o menos sinónimas cuyo sentido básico es el de mejorar algo, pero que no se usarían en los mismos contextos, y es que el cambio semántico hace que se apliquen a distintos contextos porque no coincide qué es lo que se mejora.
  • A veces, durante algún tiempo se hacen contemporáneas palabras sinónimas de origen diverso, como el anglicismo fútbol frente al españolizado (calco) balompié, pero finalmente acaba derrotada una de ellas por economía lingüística. Sin embargo, hay palabras en las que crecen sus posibilidades y así tenemos: porteros, cancerberos, arqueros, guardametas lo que demuestra “la labilidad de los usos en materia de léxico”, su consumo y la elección lingüística definitiva son provisionales. Importantes a este respecto son las palabras bajo el epígrafe Cierro con un largo caminar del capítulo La contaminación de las palabras, inserto entre las páginas 105 y 108, una verdadera argumentación deductiva sobre el tema.
  • Hay expresiones aborrecibles como decir gracias a (término totalmente negativo) en lugar de por culpa o expresiones como sufre mejoras o consigue derrotas que mezclan algo positivo y algo negativo.
  • Algunas confusiones léxicas se producen por la de desaparición de determinados semas de distintas palabras. Con frecuencia, las palabras se contaminan, corrompen o deforman al relacionarse entre ellas. Ostentoso proviene de ostentar y ostentación frente a estentóreo que proviene de Esténtor, un personaje de la Ilíada con una voz fortísima.
  • Sabemos que el antónimo de introvertido es extravertido sin embargo los hablantes ponen orden y contaminan esas extrañas parejas, así la “o” de intro hace olvidar la “a” de extra (cuestión de prefijos y no de género) y “regularizan” lo que oyen como anomalía.
  • Sabemos que el antónimo de introvertido es extravertido sin embargo los hablantes ponen orden y contaminan esas extrañas parejas, así la “o” de intro hace olvidar la “a” de extra (cuestión de prefijos y no de género) y “regularizan” lo que oyen como anomalía.
  • Que uno sufijos venzan frente a otros a veces es fruto de la casualidad o de la moda, y simplemente se acaba recogiendo el mayoritario. Así, sportivo y sportman se sustituyen por deportivo y deportistas, mientras que Unamuno era partidario de deportero y deportismo (es decir, que ni siquiera intelectuales y lingüistas estarían de acuerdo en qué dar por mejor). El aplauso en cuestiones semánticas es muy subjetivo, de ahí las connotaciones (sociales e individuales) de las palabras.
  • Azagaya es una lanza de los grupos marginales, Chuzo un arma blanca de punta que existe desde el siglo XVIII una especie de instrumento de defensa de los serenos. Ambos eran impropios de los ejércitos regulares. También existe la palabra espiche como un arma o instrumento puntiagudo que lo mismo podría ser una azagaya, un chuzo o un asador.
  • Unas palabras se acortan con el paso del tiempo y otras se estiran son desequilibrios propios de cualquier ser vivo. Pero la “afición al estiramiento de una palabra es más una consecuencia que una causa” producido por el olvido del verbo y por la dictadura de la coloquialidad como se atestigua en las cadenas de formación de las palabras: bomba, bombear, bombarda, bombardear.
  • A veces se producen acortamientos por haplología (elisión o eliminación de fonemas, por la reducción de dos grupos de sonidos semejantes): velorio por velatorio.
  • O se produce una vuelta atrás derivativa: la palabra más antigua es aberración y después surgen aberrante y aberrar.
  • Detentar significa retener lo que no nos pertenece y ejercer ilegítimamente cualquier cargo. Pero se fue aceptando el significado (del francés creo) de poseer y de desempeñar o ejercer el poder como ostentar. El triunfo de este uso entre los usuarios del idioma se demuestra cuando en la DRAE del 92 se acepta este significado usual (que es justo el contrario del original).
  • Enervar ahora se usa como sacar de las casillas o ponerse nervioso, y tras generalizarse se ha aceptado ese cambio de significado a diferencia del inicial debilitar, quitar fuerzas, proveniente de su origen en latín, en que significaba que cortaban los nervios de animales esclavos para que no pudieron escapar. El significado desusado cede terreno al usual. Y este cambio se propaga a toda su familia léxica y se regulariza.
  • Algo parecido pasa con el verbo escribir, cuya cuarta acepción, culta, que significa expresar pero se ha relegado por el uso, lo mismo que la de expresar en el sentido de pedir que era un aragonesismo. Los arcaísmos pueden resultar entrañables para los filólogos o los interesados en entender mejor textos antiguos y pueden servir de acicate, lo mismo que las voces regionales que a veces contemplan determinados diccionarios. Pero todo con moderación. La tarea de los filólogos es sortear los obstáculos para desvelar las falsas etimologías como aquel fabrido o febrido que se adjudico alegremente como pariente de fabricado.
  • Igualmente, es interesante saber el origen de algunas expresiones como la de ” ponerme estupendo” que inventó Valle-Inclán para uno de sus personajes.

¿Deberían los diccionarios  descartar las acepciones anticuadas o explicar su contradicción con otras más modernas? La respuesta mejor es que tan necesarios son para entender textos del pasado como para entender los usos actuales. El trabajo es continuo para los que se dedican a ello, porque “todo es perfectible”, incluso los instrumentos con que desentrañar los distintos vocablos (su origen, su evolución, sus significados antiguos y sus acepciones nuevas…). No debemos, pues, idolatrar la herramienta del diccionario, ni dejarnos llevar tampoco por el derrotismo ni la complacencia; hemos de reflexionar y ser conscientes del problema de las obras lexicográficas. Además, si el uso y la evolución del vocabulario se imponía antes lenta y oralmente, cuando surgió la imprenta se comenzó a difundir con mayor celeridad y universalidad, en nada comparables con las del uso y abuso con que se transmite y expresa uno a través de la Red ahora.

En definitiva, el diccionario debe incluir las palabras corrientes, al tiempo que debe hacer corriente su uso, porque se trata de un libro que está dedicado a contar la historia de cada una de las que lo componen. El ingente trabajo divulgativo lexicográfico evitará que un diccionario asfixie a las propias palabras usadas o integradas en él.

Este es el fin de este ensayo: la necesidad de conocer la historia del léxico para explicar los usos actuales. Una obra imprescindible para todo aquel amante de la lengua.

 

PARA SABER MÁS:

http://www.lavanguardia.com/libros/20130118/54362049257/pascual-publica-no-es-lo-mismo-ostentoso-que-ostentoreo.html.

 

BLOG EDUCATIVO DE MÚSICA

¿A quién no le gusta la música?

El que no haya bailado un ritmo alguna vez, quien no haya tarareado una canción, quien no tenga una banda sonora vital es un especimen raro raro (casi tanto para mí como espécimen, que es la palabra que la Santa Madre Iglesia de la Lengua -la RAE- da por válida, o incluso más).

¿Y qué profano conoce todas las familias de los instrumentos, los sonidos propios de cada uno de ellos, y otros mil contenidos de ese vasto arte que es la música?

Pues si sois curiosos como yo, aquí dejo unos enlaces muy interesantes:

IN MEMORIAM:

Hay personas que nos llegan hondo, personas imprescindibles, personas-hito que señalan épocas o recuerdan fases de la vida propia. Recuerdo hace dos cursos una clase de 1º de ESO (primerín que digo yo). Un puñado de alumnos buenos en todos los sentidos, listos, simpáticos, amenos… Y un jovencito de claro ébano sentado atrás y a la izquierda, educado y curioso, con una mirada avasalladora y un gracejo transparente, tan vivaz y risueño que no me viene a la mente una imagen de él en que no esté sonriendo, ninguna mala cara en algo más de dos años y medio.

Desgraciadamente, se nos ha ido, en forma de noticia luctuosa y, por el momento, ha dejado el instituto nuestro un poco más vacío y silencioso, como si esperásemos su regreso después de una excursión. Se llamaba Jeffrey y me siento orgullosa de haberlo conocido.

A Jeffrey Santamaría Orobio

Dos veces bueno porque fuiste breve,
como un relámpago en una noche oscura,
como un tizón de risas en medio del silencio,
con gran argumentario para ser tan joven.

Jovial y generoso, brindas tu vida ahora
y alientas a otros seres a punto de perderla.
Tus ojos optimistas mirarán otras caras.
Otro pecho corajudo palpitará en tu honor,
y habrá quien respire porque te dormiste
acunado en los brazos de quien más te amó.

En nuestros sueños, quienes tuvimos la suerte
de compartir tu escaso y voraz tiempo,
dormitará una estancia pequeña como tú,
alegre y vivaracha, curiosa y feliz
de haberte conocido cuando fuiste promesa.

Los angelitos negros de Machín, ajedrecistas
risueños te arropan ya en el cielo. Ganadores
tempranos de esta partida vil, la vida pasajera.
Y sonríen con una sonrisa tan parecida a ti
que es tu imagen misma e ilumina y vigila
el pozo de tristeza en que nos has dejado.

Una nueva pandilla con que lidiar tus bromas,
unos nuevos amigos que otearán este mundo
contigo en sus rodillas por nuevo y por bonito,
para que tu familia y tus jovencísimos amigos viejos
sepan vivir sin ti por ti, y como tú hubieras querido.

UN BLOG DE AULA MUY RECOMENDABLE

Gracias a mi amiga Azrael, he conocido el blog de una profesora de la asignatura de Lengua y Literatura muy bueno: https://raquelpelayo.blogspot.com.es/ (también https://raquelpelayo.wordpress.com/).

Imagen-blog

En él cuelga enlaces magníficos (por ejemplo el de Eli Díez,
http://sintaxisfacil.blogspot.com.es), vídeos, comentarios, trabajos… con una pertinencia exquisita. Y, además, en abierto, como me gusta a mí, porque es de bien nacidos compartir sabiduría y medios. Y la generosidad de una persona dice mucho de cómo es. Compartiendo todos ganamos.

Mi blog es muchísimo más modesto, pero por si os sirve de algo es: https://aneleameg.wordpress.com/.

MUCHAS GRACIAS, Raquel, Eli, etc. GRACIAS A TODOS LOS QUE BUSCAN EDUCAR, AYUDAN A EDUCAR, COMPARTEN EDUCACIÓN…

 

¡NO LLORES, DESPIERTA!

la-llorona

La llorona de la chilena Marcela Serrano traba la leyenda de la madre que asesinó a sus hijos con la de Ella, una madre a la que a los pocos días de nacer se le dice que su hija ha muerto. Pero también es la historia de una lucha y un reencuentro, y de una determinación férrea en la que el universo femenino se presenta como el único ser por encima de las convenciones contra viento y marea. Y la de un regreso a los orígenes: la ciudad se presenta como un abismo, el pueblo pequeño como una promesa y el campo perdido como una pesadilla a la que luego se vuelve convertido en un refugio, ese es su itinerario de ida y vuelta. La vida es el devenir entre los sueños y las pesadillas que un terapeuta intentará explicar sin acierto a la protagonista. Entre ellos encontramos reminiscencias mitológicas, como la del Toro sobre el que escapa lo mismo que Europa.

Esta novela se estructura en cuatro partes con nombre de mujer, y un epílogo titulado Hoy, todas ellas escritas en los cuatro cuadernos que encontró en el centro penitenciario en el que la protagonista fue ingresada. La primera, Ella, consta de cuatro capítulos y nos relata la historia en primera persona de la narradora (cuyo nombre podría ser el de cualquier otra, dado que su antropónimo  -coincidente con el pronombre personal de tercera femenino- engloba a todas las mujeres), quien parece que se dirige a unos lectores ideales a los que se dirige con respeto (ustedes). Toda la obra es una especie de larga epístola, como la de Lázaro, en que se nos cuenta qué demonios hizo para acabar presa en un hospital psiquiátrico (como una de las treinta locas-presas, frente a las otras internas, las locas-locas) durante seis meses.

Esta mujer que podría ser cualquiera también es única, ya que destaca tanto en su familia como fuera de ella: deja el campo para ir al pueblo y mejorar, estudia secundaria con gran esfuerzo mientras trabaja, es reivindicativa y llega a hacerse popular. La locuaz Ella es la voz de los que no se resignan, heredera del orgullo materno pero no de su silencio, mientras que sus hermanos remiten a la historia reciente de su país (insurgentes que acaban por cruzar fronteras). Pero los hombres, en general, se nos presentan como meros trabajadores (padre, marido) que aceptan la vida tal y como les llega (la excepción sería la de los intelectuales convertidos en guerrilleros). Del hombre que no se queja y que no está a la altura, Ella se desentiende, precisamente por esto perderá a su marido.

Ella, no. Ella no se amilana. Cuando se enamora y conoce el paraíso de mano del filósofo al que llama su príncipe, no pierde tiempo al perderlo en autocompadecerse, ve el lado bueno, no se siente vacía sino llena por haber sido amada, él le ha dejado la reservas de amor necesarias para sobrevivir a otros cielos menos paradisíacos: “sabía que tarde o temprano la vida me mostraría su avaricia, pero confiaba en la reserva esa que el amor me había dejado”. Tampoco se arredra cuando se le dice que su hija ha fallecido mientras no estaban en el hospital y que la niña ha sido incinerada.

La novela representa también la historia de cómo la educación supone un salto de la vida miserable a la vida que se añora y de la que sólo disfrutan por cuna los insultantes ricos. Por eso a la protagonista le gusta pensar que grandes poetas tampoco habían llegado a la universidad y rodearse de mujeres fuertes, personajes que más que secundarios son principales en su vida. Ella primero trabaja en un restaurante donde tiene sus primeros amoríos, después en una especie de mercería, cuya dueña la tiene por nieta postiza, y más tarde en la ONG que funda junto a otras mujeres en ayuda a madres que han perdido sus hijos sospechosamente.

La segunda parte titulada Olivia y compuesta de tres capítulos, comienza con la decisión de Ella de no rendirse e investigar el caso. Para ello cocina pastelitos y cada día acude a venderlos fuera del hospital en donde dio a luz. Es así como conoce a esta alta abogada que da nombre a esta parte, impulsora de la ONG  y quien le recuerda a “su príncipe” porque ambos son la educación en persona. Ella, que aprende de todo su entorno y usa esos conocimientos (tenía un cuñado zapatero), la conoce al arreglarle un tacón que se le ha roto.

A pesar de que sabe que solo hay dos posibilidades: que su hija haya sido dada en adopción o vendida para el tráfico de órganos, Ella no desfallece. Poco después conoce a Jesusa, cuyo hijo es dado por muerto e incinerado en el mismo hospital, mientras Olivia empieza a investigar el historial de este (el número de niños muertos e incinerados en él), y juntas trazan un plan para destapar la trama.

Cuando se percata de lo que ocurre, que trafican con los niños de las mujeres a las que creen “pobres e ignorantes”, nos recuerda a los versos de Miguel Hernández esos que dicen que llegó con tres heridas (amor-muerte-vida): “El corazón me dio tres vueltas. Una por la rabia, otra por el miedo y la tercera por la pena”. Sin embargo, ella no se considera ni tonta ni pobre es “la puntada suelta” que han dejado los delincuentes. A partir de entonces, se dedican a abochornarlos a la entrada de otras maternidades con carteles que avisan a las madres de que roban hijos. Con las mujeres  sobre aviso, comienzan las denuncias. Y cuando uno tiene una causa, nada se le pone por delante.

Preciosa es la cita de William Blake: “¿De quién es ese fatal destino? ¡Creo que es mío! / ¿Por qué mi corazón zozobra? ¿Por qué vacila mi lengua? / Si tres vidas tuviese las tres daría por la causa / y me erguiría con los fantasmas sobre el reñido campo de batalla / ¡Preparaos, preparaos!”

Ella, alegre, agradecida, pacífica, ni se queja ni se resigna, y no se desmorona cuando escucha o lee “hablar en difícil”. Aborrece a las malas lenguas, como esas vecinas que la acusan de asesina. Es carismática, inteligente y empeñosa, por lo que Olivia la enseña y ella aprende cuanto puede (las palabras cultas del diccionario, la geografía de la capital, a hablar en público a base de práctica, a escribir) para hacerla crecer;si bien no quiere aconsejarla sobre vestuario porque no pretende cambiar su identidad. Tanto es así que Olivia llama a Ella “mi Elisa Doolittle”, aquella florista de los barrios bajos ingleses que se convierte en una especie de princesa, en la obra Pigmalión, del irlandés George Bernard Shaw.

Para Olivia uno de los mayores problemas de su continente es que todo él se desvanece entre militares, presos políticos, eliminación de las tribus originarias, guerras contra los insurgentes, huelgas de obreros o mineros y ahora con la desaparición de los recién nacidos. Por otra parte, la vida de estas dos mujeres se ve entrelazada por el azar como si alguien hubiera tejido alrededor de ellas una tela de araña. El príncipe de Ella se fue por razones políticas. Y Olivia reconoce que ella también tuvo su príncipe.

La tercera parte consta de otros tres capítulos y se titula Elvira, enfermera de la madre de Olivia (a la que agradece así el que la pagase los estudios) y que las ayudará en su cometido: mejorar su capacidad para enfrentarse a las entrevistas y presentarse lo mejor posible en la televisión o en la universidad en representación de muchas mujeres. Este nuevo personaje, que en realidad trabaja en un hospital psiquiátrico, será clave en su historia personal. Ella, Olivia y Elvira conforman los tres “pilares de la solidaridad”.

El azar de nuevo la lleva a conocer en un acto a la esposa del Ministro del Interior, momento en que reconoce en una de sus hijas a la hija propia. Su reacción la abocará al encierro. El infierno es una locura sin remisión y gracias a las otras mujeres conseguirá sobrellevar su ingreso, sobre todo a partir de que la nombren encargada de la biblioteca y cineteca del centro.

Entonces se obra el milagro: la niña secuestrada es a su vez secuestrada por unos guerrilleros a los que se la acabarán secuestrando para restituirla a la vida que no fue, a la vida primera, como una alhaja en manos de terceros antes de devolvérsela a quien le pertenecía, dirá Ella. Además se denuncian las detenciones ilegales y las torturas que sufren algunos detenidos. Y se descubre una coincidencia entre el abuelo paterno y la niña desaparecida que, junto a la foto de la casa de sus abuelos maternos, demuestra que hay cosas que no se pueden esconder.

La cuarta parte, también de tres capítulos, se titula Flor, quien acabará siendo una jefa de sedede la ONG  y es la artífice en gran medida de que la gente caiga en la cuenta de lo que ocurre. Que se confunda mudez (tenía un problema en el paladar que la impedía hablar) y sordera provoca que se convierta en una testigo clave de los hechos. No es ignorante porque un cura bueno la enseñó a leer y escribir. Tras la fuga, hay que decidir cómo no ser descubierta y le pedirá ayuda.

El epílogo, Hoy, nos devuelve al terruño, al campo en estado de gracia, cercano al beatus ille, a la vida sencilla del sembrar y ordeñar. Si bien nos preguntamos por la verosimilitud del final y tememos que se cumpla la profecía de la llorona cuando Ella, alocada, salvaje, irresponsable, ya no ve más riesgos que una segunda pérdida. En cualquier caso, la novela nos deja una querencia hacia ese personaje que cortaba cebolla para justificar su llanto.

¡Ojalá existiera el iluminador árbol de las verdades de la infancia de Ella!

Citas:

  • Descubrí que usar las palabras era como coser a ciegas, por eso me enamoré de ellas. Hilos con sonido.
  • Nuestros amores fueron como los misterios del Rosario: gloriosos, gozosos y, cómo no, dolorosos.
  • Si algo distingue al paraíso es que en algún momento deja de serlo, todos somos expulsados de allí, tarde o temprano.
  • Los Sueños debían recordarse para que no quedaran dentro del corazón formando nudos que luego provocarían dolor.
  • Pudor me daba que gastara tiempo en mí y se lo confesé. No es por ti, mujer, es por todas las personas como tú, es por mi país en el que invierto tiempo. Calladamente me pregunté: de haber detenido educación, ¿sería yo como ella?
  • Las mujeres pobres tienen pocas ocasiones de estar con otras conversando y haciendo cosas importantes. La amistad (…) la parecía el resultado natural. Éramos todas solidarias de la misma causa. Olivia pasó a ser el ángel guardián que algún dios bueno nos envió para velar por nosotras. Todas las tardes, camino a casa pensaba en una cosa: la educación. (…) la línea que divide al mundo, que determinaba nuestro pasado y el porvenir.
  • A pesar de las penas, creía que ser mujer era más divertido que ser hombre. Cuando me miró raro, le dije rapidito, como quien no quiere la cosa: nosotros tenemos hijos e ilusiones; los hombres sueñan poco.
  • Quizá la vida es así, dos verdades corriendo juntas como dos cauces paralelos que desembocan en un mismo río.
  • Sin verdad no hay castigo, dijo Olivia. Contesté: quiero que me mientas si eso me ayuda a sobrevivir. Como una potranca herida, daba mis últimos corcoveos. Inútiles. Ella creía en los países y en el futuro. Yo, en las necesidades de los que estamos vivos.
  • Me moría de frío. Las otras no. Por vez primera se me ocurrió que la temperatura del cuerpo estaba conectada con la lucidez mental.
  • Si te mientes cada día y finges indiferencia, llegara un amanecer en que te habrás vuelto indiferente. Prueba a hacerlo con paciencia.
  • Los que se aburren son casi siempre los que no tienen la capacidad de parir algún proyecto, por pequeño que sea, los que no creen en el día de mañana.
  • Construir la vida es más difícil que morir, me dijo Antonio, luego agregó: lo dijo un poeta ruso, no yo.
  • A cada minuto su propio afán.
  • Alimentar y abrigar. Los dos verbos que conjuga instintivamente la madre.

 

UNA TESIS MACRO SOBRE EL MICRORRELATO

AltibajosConocí en el tribunal de oposiciones a Lengua castellana y literatura de este año a una compañera de profesión, Leticia Bustamante Valbuena, que me demostró su valía como filóloga, profesora y persona. Tras saber que su tesis versaba sobre un tema muy interesante para mí, me la descargué a través de Internet y le eché un vistazo.

Aún no la he podido leer completamente, pero es prometedora y, tras unas vacaciones que me han sabido a poco, tengo ganas de hincarle el diente hasta el final, y saborearla y aprender y divertirme y…

En este link la tenéis: UNA APROXIMACIÓN AL MICRORRELATO HISPÁNICO

Un blog que me gusta es: http://xn--microsealesdehumo-lxb.blogspot.com.es/2012/11/microrrelatos-visuales.html, del que tomo las imágenes, verdaderos microrrelatos visuales de David Moreno Sanz, también conocido en la blogosfera según él mismo dice, como El indio o No Comments:

Sopa de letras

 

 

 

 

CITAS VARIAS (DE RECORTES DE PERIÓDICOS, DE CALENDARIOS Y LITERARIAS):

Las citas, cuando quedan esculpidas en nuestra memoria, nos sugieren pensamientos originales; además, despiertan en nosotros el deseo de leer a los autores de los cuales han sido tomadas. (Winston Churchill)

  1. El Escarabajo de Manuel Mújica Láinez:
    • Nada sobrepasa en angustia a un dios asustado.
    • Los dioses hemos fatigado al mundo, que sin embargo tenía hambre de dioses.
  2. José Emilio Pacheco(visita en http://amediavoz.com/pacheco.htm una breve antología de sus poemas):
    • Enseguida pensé que Dios es dos: / La luna y el sol, la tierra y el mar, el aire y el fuego.O es dos en uno; la lluvia / la planta, el relámpago / el trueno. //(…) / ¿Dios es el bien porque regala la lluvia? / ¿Dios es el mal por ser la piedra que mata? / ¿Dios es el agua que cuando falta aniquila /y cuando crece nos arrastra y ahoga?
    • A la parte de mí que me da miedo / la llamaré Demonio. / ¿O es el doble de Dios, su inmensa sombra? / Porque sin el dolor y sin el mal / no existirían  el bien ni el placer, / del mismo modo que para la luz / son necesarias las tinieblas.
    • Contraelegía: Mi único tema es lo que ya no está / Y mi obsesión se llama lo perdido / Mi punzante estribillo es nunca más / Y sin embargo amo este cambio perpetuo / este variar segundo tras segundo / porque sin él lo que llamamos vida / sería de piedra.
    • La gota es un modelo de concisión: / todo el universo / encerrado en un punto de agua.No tomes muy en serio / lo que te dice la memoria.
    • Del poema Presencias: ¿Qué va a quedar de mí cuando me muera / sino esta llave ilesa de agonía,/ estas pocas palabras con que el día, / dejó cenizas de su sombra fiera?
    • Un marine: Quiso apagar incendios con el fuego. /Murió en la selva de Vietnam / y en vano.
      1. Richard Whately: Enseñar a quien no tiene curiosidad por aprender de sembrar un campo sin ararlo.
      2. Derek Curtis: Si cree usted que la educación es cara, pruebe con la ignorancia.
      3. Otras citas sobre la educación puedes encontrar en: http://www.muyinteresante.es/cultura/arte-cultura/articulo/ocho-frases-sobre-educacion
      4. Observaciones sobre el plano-secuencia. Pier Paolo Pasolini:

      Es decir, el hombre se expresa sobre todo con su acción —no entendida en una mera acepción pragmática—, porque es con esa acción que modifica la realidad e incide en el espíritu. Pero esta acción suya carece de unidad, o sea, de sentido, hasta que no está acabada. Mientras Lenin vivía, el lenguaje de su acción era posible y, por lo tanto, modificable por eventuales acciones futuras. En suma, mientras tiene futuro, es decir una incógnita, un hombre no termina de expresarse. Puede haber un hombre honesto que, a los sesenta años comete un delito: dicha acción modifica todas sus acciones pasadas, y él se presenta entonces como alguien distinto de lo que siempre ha sido. Hasta que yo no esté muerto, nadie podrá dar un sentido a mi acción que, en cuanto momento lingüístico, es difícil de descifrar.

      Por lo tanto es absolutamente necesario morir, porque, mientras estamos vivos, carecemos de sentido, y el lenguaje de nuestra vida (con el que nos expresamos, y al que atribuimos la máxima importancia) es intraducible: un caos de posibilidades, una búsqueda de relaciones y de significados sin solución de continuidad. La muerte efectúa un montaje fulmíneo de nuestra vida: o sea, elige sus momentos de veras significativos (ya no modificables por otros posibles momentos contrarios o incoherentes) y los pone en sucesión, convirtiendo nuestro presente, infinito, inestable e incierto, y por lo tanto lingüísticamente no descriptible, en un pasado claro, estable, cierto y que, así, deja describir lingüísticamente (en el ámbito de la citada semiología general). Sólo gracias a la muerte, nuestra vida nos sirve para expresarnos.

  1. Ibsen: Ni felicitaciones ni amenazas distraen al hombre que sabe lo que quiere.
  2. Aforismo Keniata: Trata bien al mundo, pues no te pertenece, lo tienes otorgado en préstamo por tus hijos.
  3. Consejos a los jóvenes escritores de Charles Baudelaire: El odio es un licor precioso, un veneno más dulce que el de los Borgia, porque está hecho con nuestra sangre, con nuestra salud, con nuestros sueños y con los dos tercios de nuestro amor. ¡Es necesario ser avaros con él!
  4. Reinhold Niebuhr: Señor, concédeme serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que sí puedo y sabiduría para reconocer la diferencia.
  5. Nietzsche: El hombre solitario sufre tantas amenazas y vive con tantos miedos en este mundo que no tenido más remedio que inventar la risa.
  6. Jules Renard: Cuanto más se lee, menos se imita.
  7. Freud: Te dices a ti mismo: ¡Mira, aquí está el mundo que aparenta ser tan peligroso! Pero no es nada más que un juego de niños. Merece la pena hacer chistes sobre esta amenaza.
  8. Octavio Paz: Todas las culturas son cultura, todos los hombres son el hombre.
  9. Mentiras y disparates: A la luz del farol apagado /un mudo leía, /un sordo escuchaba, / un ciego miraba/ y a un calvo que había / los pelos de punta se le ponían.
  10. Décima de Francisco Gregorio de Salas referida a la veleta de una iglesia de San Miguel en cuya pala había una efigie del Santo sobre una figura del diablo al que amenazaba con una espada: Todos podemos creer /de donde los aires vienen,/ pues los dos que lo previenen/ muy bien lo pueden saber./ Sólo podrá suceder/ que el diablo mienta insensato; / pero el santo poco grato/ dirá, al ver su falsedad:/ Pícaro, di la verdad,/ mira que si no te mato.
  11. Denis Diderot: Dos cualidades esenciales en un artista: la moral y la perspectiva.
  12. Jean Jacques Rousseau: Si quitáis de nuestro corazón el amor de lo bello, nos quitáis todo el encanto de vivir.
  13. Séneca: Sólo venciéndote vencerás.
  14. Lao-Tse: El sabio disfruta de lo que tiene. El necio quiere más.
  15. Lao-Tse: Una espada que se afila sin cesar no conservará mucho tiempo su filo. Retirarse una vez realizada la obra: he ahí el tao del cielo.
  16. Cicerón: Solamente pueden unirnos los buenos sentimientos; el interés nunca ha formado amistades estables.
  17. Nietzsche: Donde empieza el Estado termina el hombre.
  1. Sai Baba: El deseo es una hoguera que arde con más fuerza cuando es alentado. Un deseo conduce a diez más y el hombre se agota tratando de satisfacer las exigencias de esa cadena de deseos.
  2. Edmund Burke: El mayor error lo comete quien no hace nada porque sólo podría hacer un poco.
  3. Martin Luther King: No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética… Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos.
  4. Montesquieu: Corriendo tras el placer no se alcanza otra cosa que el dolor.
  1. Telleirand: Dios nos ha dado el divino don de la palabra para poder ocultar nuestros pensamientos.
  2. Carlos Salomón: El hombre, en silencio, escucha/ el ruido de la guadaña. En La sed, Adonáis, 1951
    • De esta misma obra: La muerte va tras del hombre. / En su soledad le alcanza.
    • En el artículo de Elda Lavín titulado «Carlos Salomón: razones para una elección»: Vivir sin poesía -sin, en boca de Diego, “este puñado de autoprofecías”-  es la forma más  desamparada de la renuncia.
  1. Antonio Porchia: Nadie te ha dado nada por nada si nadie te ha dado el corazón, porque sólo el corazón se da por nada.
  2. Francis Bacon: Nos estimula tanto la conciencia de vida, cuanto la de muerte; lo mismo que la del azar que decide entre ambas.
  3. En la obra El hombre de los 40 escudos de Voltaire, aparece este dicho popular: Los frailes son los hombres que se reúnen sin conocerse, viven sin quererse y mueren sin llorarse.
    • En esta misma obra y en la línea de considerarlos desertores de la sociedad: Los frailes son parricidas que aniquilan a toda una posteridad.
    • También se les considera antipatrióticos, antihumanos, aburridos, inútiles con su reclusión -equiparable a una muerte en vida- y su vida contra natura y a costa de sus compatriotas a los que usurpa su riqueza: Aquel estado o situación del que puede decirse que si lo adoptase todo el mundo se acabaría la humanidad, debe condenarse, Y quien lo adopte causa a la especie que pertenece el mayor mal que puede hacerle.
    • También: En todo pleito, en toda contienda, en toda disputa, distingamos al agresor del agraviado y el opresor del oprimido. La guerra ofensiva es infame pero la defensiva es justa.
    • Y sigue: Es preciso escarmentar al delincuente, pero más que la horca le intimidan el trabajo forzado y la vergüenza duradera. (…) una buscado para nada sirve, y (…) las penas han de servir.

NÉMESIS


Philip Roth, en Némesis, aborda temas tales como la culpa, la responsabilidad,  la rebeldía contra Dios y, sobre todo, la estrechez de conciencia (sobre todo referida a uno mismo, no la de esos que tienen dos varas de medir que siempre les benefician, sino la de los otros, esos que admiten y disculpan en el prójimo lo que nunca se permitirían a sí mismos). También se centra en ideas como el influjo de las circunstancias o el destino, porque hay decisiones que nos cuestan o nos salvan la vida en un segundo.

El canto al esfuerzo inicial se disuelve en un mazazo. Aunque solo un porcentaje de los infectados por polio muere por parálisis respiratoria, muchos habrán de sobrevivir con malformaciones físicas durante el virulento brote que asola Newark (Nueva Jersey) en el verano de 1944, es decir, en plena II Guerra Mundial. La epidemia (de la que una víctima famosa fue Franklin Delano Roosevelt), como cualquier tragedia, descubre el lado más humanitario o mísero de cada cual, a causa de las reacciones al miedo, a la rabia, al dolor, al desconcierto, etc., que provoca.

El protagonista, Bucky Cantor, un chico criado por sus abuelos (su madre murió y su padre es un ladrón), es el joven profesor de la escuela Chancellor Avenue, muy entregado a sus alumnos, pero lleno de recelos en relación a su papel en el mundo (su condición física es excelente; pero su pésima visión le han impedido que “cumpla con su patria” en la contienda).

La obra se estructura como un largo flash back, cuando Arnold -un antiguo alumno- se tropieza con él en primavera de 1971. En las dos primeras partes (Una Newark ecuatorial e Indian Hill) la novela está escrita en tercera persona con un narrador omnisciente. Sólo sorprende en la primera parte este enunciado: “La mañana siguiente fue la peor de todas. Otros tres chicos enfermaron de polio: Leo Feinswog, Paul Lippman y yo, Arnie Mesnikoff“, cuyo sentido acabamos desentrañando en la tercera (Reunión), en que advertimos que es precisamente ese personaje secundario quien se ha erigido en “autor” de esta especie de biografía de Bucky Cantor.  Arnie, con una minúscula participación como testigo de los hechos y otra muchísimo mayor como editor de los mismos, tras sus conversaciones con el profesor idealizado cuyos pies de barro se resquebrajan, relata lo que el protagonista le ha contado directamente. Así a posteriori nos explicamos el sentido de aquella frase.

Según Arnie, no sólo las tres D que valoraba su profesor en el deporte (determinación, dedicación y disciplina) son imprescindibles en la vida, ese deporte de alto rendimiento al que nadie somos ajenos: Para vivir no puede faltarnos la autoestima, de la que Bucky carece, por lo que él es el peor enemigo de sí mismo, ya que las secuelas de la enfermedad habían dañado su seguridad y atrofiado su fuerza.

Su personalidad heroica no es menor que su agilidad (de hecho es apodado As por su excelencia deportiva: levantamiento de pesas, saltos de trampolín, lanzamiento de jabalina…), como demuestra, por ejemplo, el estremecedor episodio en que media entre sus jugadores y los provocadores italianos que escupen junto a las pistas del colegio para, en teoría, propagar la enfermedad. Sin embargo, un ramalazo neurótico le persigue cuando se desencadena su contagio. Entonces le da por pensar en si el mal le persigue o lo lleva él. Y de ahí a culparse de haber sido el causante de varias muertes en su posible etapa de portador del virus, infectado pero aparentemente sano por estar asintomático, hay un solo paso.

Ni siquiera el amor le hará cambiar de idea, a pesar de que su energía y su honestidad están fuera de toda duda, cuando sus eternos dilemas y su injustificada autodecepción le exijan un sacrificio inmerecido, tras, paradójicamente, atarcarle la enfermedad de la que huye en el campamento infantil de los montes Poconos, al que había ido para respirar aire puro y alejarse del hediondo de su pueblo. Y es que el protagonista se siente la Mary Tifoidea de su época y su entorno, término genérico derivado del nombre de la que se cree la primera portadora sana norteamericana de esa peligrosa enfermedad y que se aplica por extensión a cualquier portador aparentemente sano de cualquier otra enfermedad grave (http://lacienciadelhoy.blogspot.com.es/2012/03/normal-0-21-false-false-false-es-x-none.html). Los paseos hasta la isla en canoa con Marcia, su prometida, solo serán un espejismo de felicidad.

Frases para el recuerdo, citas que hacen pensar:

  • Podemos ser jueces equivocados de nosotros mismos cuando no está justificado en modo alguno. Un sentido de la responsabilidad equivocado puede ser debilitante.
  • Una enfermedad paralizante que ataca sobre todo a los niños y mata a algunos…, eso le resulta difícil de aceptar a cualquier adulto. Tienes conciencia, y es un valioso atributo, pero no lo es si te lleva a creer que eres culpable de lo que está muy lejos del alcance de tu responsabilidad.
  • Cuanto menos miedo, mejor. El miedo nos castra. El miedo nos degrada. Contribuir a reducir el miedo: esa es tu tarea y la mía.
  • Unas veces tienes suerte y otras no. Toda biografía está sujeta al azar y, empezando por la misma idea, el azar -la tiranía de la contingencia- lo es todo. Creo que el señor Cantor se refería al azar cuando censuraba aquello que él llamaba Dios.
  • Ya hay suficiente crueldad en el mundo tal como están las cosas. No las empeore convirtiéndose en chivo expiatorio (consejo excelente).
  • Pero nadie es tan difícil de salvar como un buen muchacho moralmente deshecho. Había vivido solo demasiado tiempo con su visión de las cosas -y desprovisto de todo lo que había deseado tener fervientemente- para que yo pudiera desterrar la interpretación que hacía de aquel terrible acontecimiento de su vida o modificar su relación con este (…). El sentimiento de culpa en un hombre como Bucky puede parecer absurdo, pero de hecho es inevitable. Una persona así está condenada. Nada de lo que haga estará a la altura de su ideal. Su responsabilidad no conoce límites. De hecho no confía en sus límites porque, cargado con una severa bondad natural que no le permite resignarse al sufrimiento del prójimo, nunca reconocerá que tiene límites sin sentirse culpable.
  • En el deporte todo requiere determinación. Las tres D: determinación, dedicación y disciplina, y prácticamente lo habréis logrado.
  • Su concepto de Dios era el de un ser omnipotente no constituido por la unión de tres personas en una divinidad, como en el cristianismo, sino de dos: un jodido enfermo y un genio maligno.
  • Para mi mentalidad atea, proponer un Dios semejante no era ciertamente más ridículo que creer en las divinidades que confortan a millones de seres humanos; (…) Tenía que preguntar por qué. ¿Por qué? ¿Por qué? Que sea gratuita, contingente, absurda y trágica no le satisface. Que sea un virus capaz de proliferarse no le satisface. Este mártir, este maníaco del porqué busca desesperadamente una causa más profunda, y encuentra el porqué ya sea en Dios, ya sea en sí mismo o, de una manera mística, misteriosa, en la temible unión de ambos como el único destructor.

PARA SABER MÁS:

En relación al perfeccionismo paralizante, porque todo en exceso se vuelve la cara oculta y despreciable de lo que pudo ser una virtud, quiero dejar constancia de tres magníficos artículos que pueden ayudarnos a plantarle cara a esta silenciosa epidemia del siglo XXI

1-Sé eficiente antes que “excelente”:  http://tusbuenosmomentos.com/2012/04/combatir-perfeccionismo/

2-“Lo perfecto es enemigo de lo bueno” (Voltaire) y hay que buscar un equilibrio entre cantidad y calidad:  http://davidcantone.com/lo-perfecto-es-enemigo-de-lo-bueno/.

3-“No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, pero no sigas rematándolo indefinidamente si ya lo hiciste bien: http://www.telegama.com/societyof2000/ver.asp?art=3619.

« Older entries