BLOG EDUCATIVO DE MÚSICA

¿A quién no le gusta la música?

El que no haya bailado un ritmo alguna vez, quien no haya tarareado una canción, quien no tenga una banda sonora vital es un especimen raro raro (casi tanto para mí como espécimen, que es la palabra que la Santa Madre Iglesia de la Lengua -la RAE- da por válida, o incluso más).

¿Y qué profano conoce todas las familias de los instrumentos, los sonidos propios de cada uno de ellos, y otros mil contenidos de ese vasto arte que es la música?

Pues si sois curiosos como yo, aquí dejo unos enlaces muy interesantes:

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IN MEMORIAM:

Hay personas que nos llegan hondo, personas imprescindibles, personas-hito que señalan épocas o recuerdan fases de la vida propia. Recuerdo hace dos cursos una clase de 1º de ESO (primerín que digo yo). Un puñado de alumnos buenos en todos los sentidos, listos, simpáticos, amenos… Y un jovencito de claro ébano sentado atrás y a la izquierda, educado y curioso, con una mirada avasalladora y un gracejo transparente, tan vivaz y risueño que no me viene a la mente una imagen de él en que no esté sonriendo, ninguna mala cara en algo más de dos años y medio.

Desgraciadamente, se nos ha ido, en forma de noticia luctuosa y, por el momento, ha dejado el instituto nuestro un poco más vacío y silencioso, como si esperásemos su regreso después de una excursión. Se llamaba Jeffrey y me siento orgullosa de haberlo conocido.

A Jeffrey Santamaría Orobio

Dos veces bueno porque fuiste breve,
como un relámpago en una noche oscura,
como un tizón de risas en medio del silencio,
con gran argumentario para ser tan joven.

Jovial y generoso, brindas tu vida ahora
y alientas a otros seres a punto de perderla.
Tus ojos optimistas mirarán otras caras.
Otro pecho corajudo palpitará en tu honor,
y habrá quien respire porque te dormiste
acunado en los brazos de quien más te amó.

En nuestros sueños, quienes tuvimos la suerte
de compartir tu escaso y voraz tiempo,
dormitará una estancia pequeña como tú,
alegre y vivaracha, curiosa y feliz
de haberte conocido cuando fuiste promesa.

Los angelitos negros de Machín, ajedrecistas
risueños te arropan ya en el cielo. Ganadores
tempranos de esta partida vil, la vida pasajera.
Y sonríen con una sonrisa tan parecida a ti
que es tu imagen misma e ilumina y vigila
el pozo de tristeza en que nos has dejado.

Una nueva pandilla con que lidiar tus bromas,
unos nuevos amigos que otearán este mundo
contigo en sus rodillas por nuevo y por bonito,
para que tu familia y tus jovencísimos amigos viejos
sepan vivir sin ti por ti, y como tú hubieras querido.

UN BLOG DE AULA MUY RECOMENDABLE

Gracias a mi amiga Azrael, he conocido el blog de una profesora de la asignatura de Lengua y Literatura muy bueno: https://raquelpelayo.blogspot.com.es/ (también https://raquelpelayo.wordpress.com/).

Imagen-blog

En él cuelga enlaces magníficos (por ejemplo el de Eli Díez,
http://sintaxisfacil.blogspot.com.es), vídeos, comentarios, trabajos… con una pertinencia exquisita. Y, además, en abierto, como me gusta a mí, porque es de bien nacidos compartir sabiduría y medios. Y la generosidad de una persona dice mucho de cómo es. Compartiendo todos ganamos.

Mi blog es muchísimo más modesto, pero por si os sirve de algo es: https://aneleameg.wordpress.com/.

MUCHAS GRACIAS, Raquel, Eli, etc. GRACIAS A TODOS LOS QUE BUSCAN EDUCAR, AYUDAN A EDUCAR, COMPARTEN EDUCACIÓN…

 

¡NO LLORES, DESPIERTA!

la-llorona

La llorona de la chilena Marcela Serrano traba la leyenda de la madre que asesinó a sus hijos con la de Ella, una madre a la que a los pocos días de nacer se le dice que su hija ha muerto. Pero también es la historia de una lucha y un reencuentro, y de una determinación férrea en la que el universo femenino se presenta como el único ser por encima de las convenciones contra viento y marea. Y la de un regreso a los orígenes: la ciudad se presenta como un abismo, el pueblo pequeño como una promesa y el campo perdido como una pesadilla a la que luego se vuelve convertido en un refugio, ese es su itinerario de ida y vuelta. La vida es el devenir entre los sueños y las pesadillas que un terapeuta intentará explicar sin acierto a la protagonista. Entre ellos encontramos reminiscencias mitológicas, como la del Toro sobre el que escapa lo mismo que Europa.

Esta novela se estructura en cuatro partes con nombre de mujer, y un epílogo titulado Hoy, todas ellas escritas en los cuatro cuadernos que encontró en el centro penitenciario en el que la protagonista fue ingresada. La primera, Ella, consta de cuatro capítulos y nos relata la historia en primera persona de la narradora (cuyo nombre podría ser el de cualquier otra, dado que su antropónimo  -coincidente con el pronombre personal de tercera femenino- engloba a todas las mujeres), quien parece que se dirige a unos lectores ideales a los que se dirige con respeto (ustedes). Toda la obra es una especie de larga epístola, como la de Lázaro, en que se nos cuenta qué demonios hizo para acabar presa en un hospital psiquiátrico (como una de las treinta locas-presas, frente a las otras internas, las locas-locas) durante seis meses.

Esta mujer que podría ser cualquiera también es única, ya que destaca tanto en su familia como fuera de ella: deja el campo para ir al pueblo y mejorar, estudia secundaria con gran esfuerzo mientras trabaja, es reivindicativa y llega a hacerse popular. La locuaz Ella es la voz de los que no se resignan, heredera del orgullo materno pero no de su silencio, mientras que sus hermanos remiten a la historia reciente de su país (insurgentes que acaban por cruzar fronteras). Pero los hombres, en general, se nos presentan como meros trabajadores (padre, marido) que aceptan la vida tal y como les llega (la excepción sería la de los intelectuales convertidos en guerrilleros). Del hombre que no se queja y que no está a la altura, Ella se desentiende, precisamente por esto perderá a su marido.

Ella, no. Ella no se amilana. Cuando se enamora y conoce el paraíso de mano del filósofo al que llama su príncipe, no pierde tiempo al perderlo en autocompadecerse, ve el lado bueno, no se siente vacía sino llena por haber sido amada, él le ha dejado la reservas de amor necesarias para sobrevivir a otros cielos menos paradisíacos: “sabía que tarde o temprano la vida me mostraría su avaricia, pero confiaba en la reserva esa que el amor me había dejado”. Tampoco se arredra cuando se le dice que su hija ha fallecido mientras no estaban en el hospital y que la niña ha sido incinerada.

La novela representa también la historia de cómo la educación supone un salto de la vida miserable a la vida que se añora y de la que sólo disfrutan por cuna los insultantes ricos. Por eso a la protagonista le gusta pensar que grandes poetas tampoco habían llegado a la universidad y rodearse de mujeres fuertes, personajes que más que secundarios son principales en su vida. Ella primero trabaja en un restaurante donde tiene sus primeros amoríos, después en una especie de mercería, cuya dueña la tiene por nieta postiza, y más tarde en la ONG que funda junto a otras mujeres en ayuda a madres que han perdido sus hijos sospechosamente.

La segunda parte titulada Olivia y compuesta de tres capítulos, comienza con la decisión de Ella de no rendirse e investigar el caso. Para ello cocina pastelitos y cada día acude a venderlos fuera del hospital en donde dio a luz. Es así como conoce a esta alta abogada que da nombre a esta parte, impulsora de la ONG  y quien le recuerda a “su príncipe” porque ambos son la educación en persona. Ella, que aprende de todo su entorno y usa esos conocimientos (tenía un cuñado zapatero), la conoce al arreglarle un tacón que se le ha roto.

A pesar de que sabe que solo hay dos posibilidades: que su hija haya sido dada en adopción o vendida para el tráfico de órganos, Ella no desfallece. Poco después conoce a Jesusa, cuyo hijo es dado por muerto e incinerado en el mismo hospital, mientras Olivia empieza a investigar el historial de este (el número de niños muertos e incinerados en él), y juntas trazan un plan para destapar la trama.

Cuando se percata de lo que ocurre, que trafican con los niños de las mujeres a las que creen “pobres e ignorantes”, nos recuerda a los versos de Miguel Hernández esos que dicen que llegó con tres heridas (amor-muerte-vida): “El corazón me dio tres vueltas. Una por la rabia, otra por el miedo y la tercera por la pena”. Sin embargo, ella no se considera ni tonta ni pobre es “la puntada suelta” que han dejado los delincuentes. A partir de entonces, se dedican a abochornarlos a la entrada de otras maternidades con carteles que avisan a las madres de que roban hijos. Con las mujeres  sobre aviso, comienzan las denuncias. Y cuando uno tiene una causa, nada se le pone por delante.

Preciosa es la cita de William Blake: “¿De quién es ese fatal destino? ¡Creo que es mío! / ¿Por qué mi corazón zozobra? ¿Por qué vacila mi lengua? / Si tres vidas tuviese las tres daría por la causa / y me erguiría con los fantasmas sobre el reñido campo de batalla / ¡Preparaos, preparaos!”

Ella, alegre, agradecida, pacífica, ni se queja ni se resigna, y no se desmorona cuando escucha o lee “hablar en difícil”. Aborrece a las malas lenguas, como esas vecinas que la acusan de asesina. Es carismática, inteligente y empeñosa, por lo que Olivia la enseña y ella aprende cuanto puede (las palabras cultas del diccionario, la geografía de la capital, a hablar en público a base de práctica, a escribir) para hacerla crecer;si bien no quiere aconsejarla sobre vestuario porque no pretende cambiar su identidad. Tanto es así que Olivia llama a Ella “mi Elisa Doolittle”, aquella florista de los barrios bajos ingleses que se convierte en una especie de princesa, en la obra Pigmalión, del irlandés George Bernard Shaw.

Para Olivia uno de los mayores problemas de su continente es que todo él se desvanece entre militares, presos políticos, eliminación de las tribus originarias, guerras contra los insurgentes, huelgas de obreros o mineros y ahora con la desaparición de los recién nacidos. Por otra parte, la vida de estas dos mujeres se ve entrelazada por el azar como si alguien hubiera tejido alrededor de ellas una tela de araña. El príncipe de Ella se fue por razones políticas. Y Olivia reconoce que ella también tuvo su príncipe.

La tercera parte consta de otros tres capítulos y se titula Elvira, enfermera de la madre de Olivia (a la que agradece así el que la pagase los estudios) y que las ayudará en su cometido: mejorar su capacidad para enfrentarse a las entrevistas y presentarse lo mejor posible en la televisión o en la universidad en representación de muchas mujeres. Este nuevo personaje, que en realidad trabaja en un hospital psiquiátrico, será clave en su historia personal. Ella, Olivia y Elvira conforman los tres “pilares de la solidaridad”.

El azar de nuevo la lleva a conocer en un acto a la esposa del Ministro del Interior, momento en que reconoce en una de sus hijas a la hija propia. Su reacción la abocará al encierro. El infierno es una locura sin remisión y gracias a las otras mujeres conseguirá sobrellevar su ingreso, sobre todo a partir de que la nombren encargada de la biblioteca y cineteca del centro.

Entonces se obra el milagro: la niña secuestrada es a su vez secuestrada por unos guerrilleros a los que se la acabarán secuestrando para restituirla a la vida que no fue, a la vida primera, como una alhaja en manos de terceros antes de devolvérsela a quien le pertenecía, dirá Ella. Además se denuncian las detenciones ilegales y las torturas que sufren algunos detenidos. Y se descubre una coincidencia entre el abuelo paterno y la niña desaparecida que, junto a la foto de la casa de sus abuelos maternos, demuestra que hay cosas que no se pueden esconder.

La cuarta parte, también de tres capítulos, se titula Flor, quien acabará siendo una jefa de sedede la ONG  y es la artífice en gran medida de que la gente caiga en la cuenta de lo que ocurre. Que se confunda mudez (tenía un problema en el paladar que la impedía hablar) y sordera provoca que se convierta en una testigo clave de los hechos. No es ignorante porque un cura bueno la enseñó a leer y escribir. Tras la fuga, hay que decidir cómo no ser descubierta y le pedirá ayuda.

El epílogo, Hoy, nos devuelve al terruño, al campo en estado de gracia, cercano al beatus ille, a la vida sencilla del sembrar y ordeñar. Si bien nos preguntamos por la verosimilitud del final y tememos que se cumpla la profecía de la llorona cuando Ella, alocada, salvaje, irresponsable, ya no ve más riesgos que una segunda pérdida. En cualquier caso, la novela nos deja una querencia hacia ese personaje que cortaba cebolla para justificar su llanto.

¡Ojalá existiera el iluminador árbol de las verdades de la infancia de Ella!

Citas:

  • Descubrí que usar las palabras era como coser a ciegas, por eso me enamoré de ellas. Hilos con sonido.
  • Nuestros amores fueron como los misterios del Rosario: gloriosos, gozosos y, cómo no, dolorosos.
  • Si algo distingue al paraíso es que en algún momento deja de serlo, todos somos expulsados de allí, tarde o temprano.
  • Los Sueños debían recordarse para que no quedaran dentro del corazón formando nudos que luego provocarían dolor.
  • Pudor me daba que gastara tiempo en mí y se lo confesé. No es por ti, mujer, es por todas las personas como tú, es por mi país en el que invierto tiempo. Calladamente me pregunté: de haber detenido educación, ¿sería yo como ella?
  • Las mujeres pobres tienen pocas ocasiones de estar con otras conversando y haciendo cosas importantes. La amistad (…) la parecía el resultado natural. Éramos todas solidarias de la misma causa. Olivia pasó a ser el ángel guardián que algún dios bueno nos envió para velar por nosotras. Todas las tardes, camino a casa pensaba en una cosa: la educación. (…) la línea que divide al mundo, que determinaba nuestro pasado y el porvenir.
  • A pesar de las penas, creía que ser mujer era más divertido que ser hombre. Cuando me miró raro, le dije rapidito, como quien no quiere la cosa: nosotros tenemos hijos e ilusiones; los hombres sueñan poco.
  • Quizá la vida es así, dos verdades corriendo juntas como dos cauces paralelos que desembocan en un mismo río.
  • Sin verdad no hay castigo, dijo Olivia. Contesté: quiero que me mientas si eso me ayuda a sobrevivir. Como una potranca herida, daba mis últimos corcoveos. Inútiles. Ella creía en los países y en el futuro. Yo, en las necesidades de los que estamos vivos.
  • Me moría de frío. Las otras no. Por vez primera se me ocurrió que la temperatura del cuerpo estaba conectada con la lucidez mental.
  • Si te mientes cada día y finges indiferencia, llegara un amanecer en que te habrás vuelto indiferente. Prueba a hacerlo con paciencia.
  • Los que se aburren son casi siempre los que no tienen la capacidad de parir algún proyecto, por pequeño que sea, los que no creen en el día de mañana.
  • Construir la vida es más difícil que morir, me dijo Antonio, luego agregó: lo dijo un poeta ruso, no yo.
  • A cada minuto su propio afán.
  • Alimentar y abrigar. Los dos verbos que conjuga instintivamente la madre.

 

UNA TESIS MACRO SOBRE EL MICRORRELATO

AltibajosConocí en el tribunal de oposiciones a Lengua castellana y literatura de este año a una compañera de profesión, Leticia Bustamante Valbuena, que me demostró su valía como filóloga, profesora y persona. Tras saber que su tesis versaba sobre un tema muy interesante para mí, me la descargué a través de Internet y le eché un vistazo.

Aún no la he podido leer completamente, pero es prometedora y, tras unas vacaciones que me han sabido a poco, tengo ganas de hincarle el diente hasta el final, y saborearla y aprender y divertirme y…

En este link la tenéis: UNA APROXIMACIÓN AL MICRORRELATO HISPÁNICO

Un blog que me gusta es: http://xn--microsealesdehumo-lxb.blogspot.com.es/2012/11/microrrelatos-visuales.html, del que tomo las imágenes, verdaderos microrrelatos visuales de David Moreno Sanz, también conocido en la blogosfera según él mismo dice, como El indio o No Comments:

Sopa de letras

 

 

 

 

CITAS VARIAS (DE RECORTES DE PERIÓDICOS, DE CALENDARIOS Y LITERARIAS):

Las citas, cuando quedan esculpidas en nuestra memoria, nos sugieren pensamientos originales; además, despiertan en nosotros el deseo de leer a los autores de los cuales han sido tomadas. (Winston Churchill)

  1. El Escarabajo de Manuel Mújica Láinez:
    • Nada sobrepasa en angustia a un dios asustado.
    • Los dioses hemos fatigado al mundo, que sin embargo tenía hambre de dioses.
  2. José Emilio Pacheco(visita en http://amediavoz.com/pacheco.htm una breve antología de sus poemas):
    • Enseguida pensé que Dios es dos: / La luna y el sol, la tierra y el mar, el aire y el fuego.O es dos en uno; la lluvia / la planta, el relámpago / el trueno. //(…) / ¿Dios es el bien porque regala la lluvia? / ¿Dios es el mal por ser la piedra que mata? / ¿Dios es el agua que cuando falta aniquila /y cuando crece nos arrastra y ahoga?
    • A la parte de mí que me da miedo / la llamaré Demonio. / ¿O es el doble de Dios, su inmensa sombra? / Porque sin el dolor y sin el mal / no existirían  el bien ni el placer, / del mismo modo que para la luz / son necesarias las tinieblas.
    • Contraelegía: Mi único tema es lo que ya no está / Y mi obsesión se llama lo perdido / Mi punzante estribillo es nunca más / Y sin embargo amo este cambio perpetuo / este variar segundo tras segundo / porque sin él lo que llamamos vida / sería de piedra.
    • La gota es un modelo de concisión: / todo el universo / encerrado en un punto de agua.No tomes muy en serio / lo que te dice la memoria.
    • Del poema Presencias: ¿Qué va a quedar de mí cuando me muera / sino esta llave ilesa de agonía,/ estas pocas palabras con que el día, / dejó cenizas de su sombra fiera?
    • Un marine: Quiso apagar incendios con el fuego. /Murió en la selva de Vietnam / y en vano.
      1. Richard Whately: Enseñar a quien no tiene curiosidad por aprender de sembrar un campo sin ararlo.
      2. Derek Curtis: Si cree usted que la educación es cara, pruebe con la ignorancia.
      3. Otras citas sobre la educación puedes encontrar en: http://www.muyinteresante.es/cultura/arte-cultura/articulo/ocho-frases-sobre-educacion
      4. Observaciones sobre el plano-secuencia. Pier Paolo Pasolini:

      Es decir, el hombre se expresa sobre todo con su acción —no entendida en una mera acepción pragmática—, porque es con esa acción que modifica la realidad e incide en el espíritu. Pero esta acción suya carece de unidad, o sea, de sentido, hasta que no está acabada. Mientras Lenin vivía, el lenguaje de su acción era posible y, por lo tanto, modificable por eventuales acciones futuras. En suma, mientras tiene futuro, es decir una incógnita, un hombre no termina de expresarse. Puede haber un hombre honesto que, a los sesenta años comete un delito: dicha acción modifica todas sus acciones pasadas, y él se presenta entonces como alguien distinto de lo que siempre ha sido. Hasta que yo no esté muerto, nadie podrá dar un sentido a mi acción que, en cuanto momento lingüístico, es difícil de descifrar.

      Por lo tanto es absolutamente necesario morir, porque, mientras estamos vivos, carecemos de sentido, y el lenguaje de nuestra vida (con el que nos expresamos, y al que atribuimos la máxima importancia) es intraducible: un caos de posibilidades, una búsqueda de relaciones y de significados sin solución de continuidad. La muerte efectúa un montaje fulmíneo de nuestra vida: o sea, elige sus momentos de veras significativos (ya no modificables por otros posibles momentos contrarios o incoherentes) y los pone en sucesión, convirtiendo nuestro presente, infinito, inestable e incierto, y por lo tanto lingüísticamente no descriptible, en un pasado claro, estable, cierto y que, así, deja describir lingüísticamente (en el ámbito de la citada semiología general). Sólo gracias a la muerte, nuestra vida nos sirve para expresarnos.

  1. Ibsen: Ni felicitaciones ni amenazas distraen al hombre que sabe lo que quiere.
  2. Aforismo Keniata: Trata bien al mundo, pues no te pertenece, lo tienes otorgado en préstamo por tus hijos.
  3. Consejos a los jóvenes escritores de Charles Baudelaire: El odio es un licor precioso, un veneno más dulce que el de los Borgia, porque está hecho con nuestra sangre, con nuestra salud, con nuestros sueños y con los dos tercios de nuestro amor. ¡Es necesario ser avaros con él!
  4. Reinhold Niebuhr: Señor, concédeme serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que sí puedo y sabiduría para reconocer la diferencia.
  5. Nietzsche: El hombre solitario sufre tantas amenazas y vive con tantos miedos en este mundo que no tenido más remedio que inventar la risa.
  6. Jules Renard: Cuanto más se lee, menos se imita.
  7. Freud: Te dices a ti mismo: ¡Mira, aquí está el mundo que aparenta ser tan peligroso! Pero no es nada más que un juego de niños. Merece la pena hacer chistes sobre esta amenaza.
  8. Octavio Paz: Todas las culturas son cultura, todos los hombres son el hombre.
  9. Mentiras y disparates: A la luz del farol apagado /un mudo leía, /un sordo escuchaba, / un ciego miraba/ y a un calvo que había / los pelos de punta se le ponían.
  10. Décima de Francisco Gregorio de Salas referida a la veleta de una iglesia de San Miguel en cuya pala había una efigie del Santo sobre una figura del diablo al que amenazaba con una espada: Todos podemos creer /de donde los aires vienen,/ pues los dos que lo previenen/ muy bien lo pueden saber./ Sólo podrá suceder/ que el diablo mienta insensato; / pero el santo poco grato/ dirá, al ver su falsedad:/ Pícaro, di la verdad,/ mira que si no te mato.
  11. Denis Diderot: Dos cualidades esenciales en un artista: la moral y la perspectiva.
  12. Jean Jacques Rousseau: Si quitáis de nuestro corazón el amor de lo bello, nos quitáis todo el encanto de vivir.
  13. Séneca: Sólo venciéndote vencerás.
  14. Lao-Tse: El sabio disfruta de lo que tiene. El necio quiere más.
  15. Lao-Tse: Una espada que se afila sin cesar no conservará mucho tiempo su filo. Retirarse una vez realizada la obra: he ahí el tao del cielo.
  16. Cicerón: Solamente pueden unirnos los buenos sentimientos; el interés nunca ha formado amistades estables.
  17. Nietzsche: Donde empieza el Estado termina el hombre.
  1. Sai Baba: El deseo es una hoguera que arde con más fuerza cuando es alentado. Un deseo conduce a diez más y el hombre se agota tratando de satisfacer las exigencias de esa cadena de deseos.
  2. Edmund Burke: El mayor error lo comete quien no hace nada porque sólo podría hacer un poco.
  3. Martin Luther King: No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética… Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos.
  4. Montesquieu: Corriendo tras el placer no se alcanza otra cosa que el dolor.
  1. Telleirand: Dios nos ha dado el divino don de la palabra para poder ocultar nuestros pensamientos.
  2. Carlos Salomón: El hombre, en silencio, escucha/ el ruido de la guadaña. En La sed, Adonáis, 1951
    • De esta misma obra: La muerte va tras del hombre. / En su soledad le alcanza.
    • En el artículo de Elda Lavín titulado «Carlos Salomón: razones para una elección»: Vivir sin poesía -sin, en boca de Diego, “este puñado de autoprofecías”-  es la forma más  desamparada de la renuncia.
  1. Antonio Porchia: Nadie te ha dado nada por nada si nadie te ha dado el corazón, porque sólo el corazón se da por nada.
  2. Francis Bacon: Nos estimula tanto la conciencia de vida, cuanto la de muerte; lo mismo que la del azar que decide entre ambas.
  3. En la obra El hombre de los 40 escudos de Voltaire, aparece este dicho popular: Los frailes son los hombres que se reúnen sin conocerse, viven sin quererse y mueren sin llorarse.
    • En esta misma obra y en la línea de considerarlos desertores de la sociedad: Los frailes son parricidas que aniquilan a toda una posteridad.
    • También se les considera antipatrióticos, antihumanos, aburridos, inútiles con su reclusión -equiparable a una muerte en vida- y su vida contra natura y a costa de sus compatriotas a los que usurpa su riqueza: Aquel estado o situación del que puede decirse que si lo adoptase todo el mundo se acabaría la humanidad, debe condenarse, Y quien lo adopte causa a la especie que pertenece el mayor mal que puede hacerle.
    • También: En todo pleito, en toda contienda, en toda disputa, distingamos al agresor del agraviado y el opresor del oprimido. La guerra ofensiva es infame pero la defensiva es justa.
    • Y sigue: Es preciso escarmentar al delincuente, pero más que la horca le intimidan el trabajo forzado y la vergüenza duradera. (…) una buscado para nada sirve, y (…) las penas han de servir.

NÉMESIS


Philip Roth, en Némesis, aborda temas tales como la culpa, la responsabilidad,  la rebeldía contra Dios y, sobre todo, la estrechez de conciencia (sobre todo referida a uno mismo, no la de esos que tienen dos varas de medir que siempre les benefician, sino la de los otros, esos que admiten y disculpan en el prójimo lo que nunca se permitirían a sí mismos). También se centra en ideas como el influjo de las circunstancias o el destino, porque hay decisiones que nos cuestan o nos salvan la vida en un segundo.

El canto al esfuerzo inicial se disuelve en un mazazo. Aunque solo un porcentaje de los infectados por polio muere por parálisis respiratoria, muchos habrán de sobrevivir con malformaciones físicas durante el virulento brote que asola Newark (Nueva Jersey) en el verano de 1944, es decir, en plena II Guerra Mundial. La epidemia (de la que una víctima famosa fue Franklin Delano Roosevelt), como cualquier tragedia, descubre el lado más humanitario o mísero de cada cual, a causa de las reacciones al miedo, a la rabia, al dolor, al desconcierto, etc., que provoca.

El protagonista, Bucky Cantor, un chico criado por sus abuelos (su madre murió y su padre es un ladrón), es el joven profesor de la escuela Chancellor Avenue, muy entregado a sus alumnos, pero lleno de recelos en relación a su papel en el mundo (su condición física es excelente; pero su pésima visión le han impedido que “cumpla con su patria” en la contienda).

La obra se estructura como un largo flash back, cuando Arnold -un antiguo alumno- se tropieza con él en primavera de 1971. En las dos primeras partes (Una Newark ecuatorial e Indian Hill) la novela está escrita en tercera persona con un narrador omnisciente. Sólo sorprende en la primera parte este enunciado: “La mañana siguiente fue la peor de todas. Otros tres chicos enfermaron de polio: Leo Feinswog, Paul Lippman y yo, Arnie Mesnikoff“, cuyo sentido acabamos desentrañando en la tercera (Reunión), en que advertimos que es precisamente ese personaje secundario quien se ha erigido en “autor” de esta especie de biografía de Bucky Cantor.  Arnie, con una minúscula participación como testigo de los hechos y otra muchísimo mayor como editor de los mismos, tras sus conversaciones con el profesor idealizado cuyos pies de barro se resquebrajan, relata lo que el protagonista le ha contado directamente. Así a posteriori nos explicamos el sentido de aquella frase.

Según Arnie, no sólo las tres D que valoraba su profesor en el deporte (determinación, dedicación y disciplina) son imprescindibles en la vida, ese deporte de alto rendimiento al que nadie somos ajenos: Para vivir no puede faltarnos la autoestima, de la que Bucky carece, por lo que él es el peor enemigo de sí mismo, ya que las secuelas de la enfermedad habían dañado su seguridad y atrofiado su fuerza.

Su personalidad heroica no es menor que su agilidad (de hecho es apodado As por su excelencia deportiva: levantamiento de pesas, saltos de trampolín, lanzamiento de jabalina…), como demuestra, por ejemplo, el estremecedor episodio en que media entre sus jugadores y los provocadores italianos que escupen junto a las pistas del colegio para, en teoría, propagar la enfermedad. Sin embargo, un ramalazo neurótico le persigue cuando se desencadena su contagio. Entonces le da por pensar en si el mal le persigue o lo lleva él. Y de ahí a culparse de haber sido el causante de varias muertes en su posible etapa de portador del virus, infectado pero aparentemente sano por estar asintomático, hay un solo paso.

Ni siquiera el amor le hará cambiar de idea, a pesar de que su energía y su honestidad están fuera de toda duda, cuando sus eternos dilemas y su injustificada autodecepción le exijan un sacrificio inmerecido, tras, paradójicamente, atarcarle la enfermedad de la que huye en el campamento infantil de los montes Poconos, al que había ido para respirar aire puro y alejarse del hediondo de su pueblo. Y es que el protagonista se siente la Mary Tifoidea de su época y su entorno, término genérico derivado del nombre de la que se cree la primera portadora sana norteamericana de esa peligrosa enfermedad y que se aplica por extensión a cualquier portador aparentemente sano de cualquier otra enfermedad grave (http://lacienciadelhoy.blogspot.com.es/2012/03/normal-0-21-false-false-false-es-x-none.html). Los paseos hasta la isla en canoa con Marcia, su prometida, solo serán un espejismo de felicidad.

Frases para el recuerdo, citas que hacen pensar:

  • Podemos ser jueces equivocados de nosotros mismos cuando no está justificado en modo alguno. Un sentido de la responsabilidad equivocado puede ser debilitante.
  • Una enfermedad paralizante que ataca sobre todo a los niños y mata a algunos…, eso le resulta difícil de aceptar a cualquier adulto. Tienes conciencia, y es un valioso atributo, pero no lo es si te lleva a creer que eres culpable de lo que está muy lejos del alcance de tu responsabilidad.
  • Cuanto menos miedo, mejor. El miedo nos castra. El miedo nos degrada. Contribuir a reducir el miedo: esa es tu tarea y la mía.
  • Unas veces tienes suerte y otras no. Toda biografía está sujeta al azar y, empezando por la misma idea, el azar -la tiranía de la contingencia- lo es todo. Creo que el señor Cantor se refería al azar cuando censuraba aquello que él llamaba Dios.
  • Ya hay suficiente crueldad en el mundo tal como están las cosas. No las empeore convirtiéndose en chivo expiatorio (consejo excelente).
  • Pero nadie es tan difícil de salvar como un buen muchacho moralmente deshecho. Había vivido solo demasiado tiempo con su visión de las cosas -y desprovisto de todo lo que había deseado tener fervientemente- para que yo pudiera desterrar la interpretación que hacía de aquel terrible acontecimiento de su vida o modificar su relación con este (…). El sentimiento de culpa en un hombre como Bucky puede parecer absurdo, pero de hecho es inevitable. Una persona así está condenada. Nada de lo que haga estará a la altura de su ideal. Su responsabilidad no conoce límites. De hecho no confía en sus límites porque, cargado con una severa bondad natural que no le permite resignarse al sufrimiento del prójimo, nunca reconocerá que tiene límites sin sentirse culpable.
  • En el deporte todo requiere determinación. Las tres D: determinación, dedicación y disciplina, y prácticamente lo habréis logrado.
  • Su concepto de Dios era el de un ser omnipotente no constituido por la unión de tres personas en una divinidad, como en el cristianismo, sino de dos: un jodido enfermo y un genio maligno.
  • Para mi mentalidad atea, proponer un Dios semejante no era ciertamente más ridículo que creer en las divinidades que confortan a millones de seres humanos; (…) Tenía que preguntar por qué. ¿Por qué? ¿Por qué? Que sea gratuita, contingente, absurda y trágica no le satisface. Que sea un virus capaz de proliferarse no le satisface. Este mártir, este maníaco del porqué busca desesperadamente una causa más profunda, y encuentra el porqué ya sea en Dios, ya sea en sí mismo o, de una manera mística, misteriosa, en la temible unión de ambos como el único destructor.

PARA SABER MÁS:

En relación al perfeccionismo paralizante, porque todo en exceso se vuelve la cara oculta y despreciable de lo que pudo ser una virtud, quiero dejar constancia de tres magníficos artículos que pueden ayudarnos a plantarle cara a esta silenciosa epidemia del siglo XXI

1-Sé eficiente antes que “excelente”:  http://tusbuenosmomentos.com/2012/04/combatir-perfeccionismo/

2-“Lo perfecto es enemigo de lo bueno” (Voltaire) y hay que buscar un equilibrio entre cantidad y calidad:  http://davidcantone.com/lo-perfecto-es-enemigo-de-lo-bueno/.

3-“No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, pero no sigas rematándolo indefinidamente si ya lo hiciste bien: http://www.telegama.com/societyof2000/ver.asp?art=3619.

RECOMENDACIONES BREVES

Cuentos para entender el mundo es una colección de relatos de orígenes lejanos y diversos (zen, sufí y clásicos) que han sido modernizados y a los que se suma uno propio, el último, de quien realiza la recopilación, Eloy Moreno. Las moralejas resultan diáfanas y, aunque la mayoría de los relatos sean muy conocidos, esta obrita puede ser un excelente material para el recuerdo y/o el trabajo en el aula con pequeños y no tan pequeños.

Madame Bovery es un libro peculiar, una novela gráfica* que compagina ilustraciones, texto y metaliteratura. En él se nos da una lección de moralidad (nadie es quién de meterse en las vidas ajenas). El arte de husmear y de espiar, ¡ojo!, no es más que el arte de entrometerse y, a veces, falsificar la realidad sin mentir. Además, recuerda como todos somos en parte reos de alguna culpa, porque todos somos culpables de nuestras acciones y de nuestras omisiones y de lo que unas y otras pueden provocar (el manido “efecto mariposa”).

Que la historia con frecuencia se repite es algo obvio, pero si lo que se cree que se repite es una ficción literaria -como si las tramas y los personajes literarios influyesen en las vidas- estamos ante algo más original.

*Un enlace interesante para repasar la diferencia entre cómic y novela gráfica es: https://curiosoando.com/cual-es-la-diferencia-entre-una-novela-grafica-y-un-comic

La guerra civil contada a los jóvenes es un relato histórico tan claro como conciso para entender lo que fue aquella. En esta obra, Arturo Pérez Reverte se encarga del texto y Fernando Vicente de las ilustraciones. Unas y otras sirven para concienciar a sus lectores de las consecuencias, así como para conocer las causas de la contienda. Además, el  glosario final rescata palabras que nos ayudan a entender los hechos: miliciano, legionario, etc.

Tras el exilio de Alfonso XIII, durante la II República, el régimen democrático se ve alterado por el atraso social y los disturbios. Cuando los militares rebeldes del mal llamado bando nacional, insatisfechos tras la guerra contra Marruecos, dan el golpe de estado, verán sendos modelos en la Italia fascista y en la Alemania nazi. El Gobierno, por el contrario, mirará hacia la Rusia comunista, pero las reivindicaciones y revueltas de los obreros y el cisma entre los grupos de izquierdas (socialistas, comunistas, anarquistas) dejarán mal parado al bando rojo. Tras la sublevación el 18 de julio del 1936, las atrocidades de uno y otro signo se multiplican (Guernica, Paracuellos del Jarama) y junto a los pretextos políticos se cede a asedios, represalias y violaciones de los derechos humanos por venganzas personales. En este contexto fueron asesinados Lorca y Muñoz Seca.

Así se impuso la férrea dictadura, y con ella: los consejos de guerra, los encarcelamientos y la represión como simples ajustes de cuentas muy a menudo. Esto abocó al exilio de muchos, los refugiados de aquella época. Estas atrocidades persistían al fin de la II Guerra Mundial (seis años después de terminada la nuestra). De hecho, muchos de nuestros exiliados republicanos lucharon con los aliados o se sumaron a las tropas del ejército soviético o a la resistencia francesa y otros murieron en campos nazis; mientras que soldados falangistas fueron enviados a Rusia para ayudar a los alemanes (División Azul), correspondiendo a las intervenciones externas que en años anteriores se la jugaron en nuestro país (las Brigadas Internacionales para ayudar al poder legítimo, la Legión Cóndor alemana y tropas italianas para ayudar a los sublevados). Cuando los maquis clandestinos regresaron, después de 1945 como guerrillas antifranquistas, carecieron de apoyo aliado, mientras que Franco ya empezaba el acercamiento a las potencias ganadoras.

Unamuno nos dejó una frase para el recuerdo y una lección contra la intolerancia: “Venceréis, pero no convenceréis”. En favor de esa tolerancia -que fue sometida durante 40 largos años- hemos de cuidar de la reconciliación nacional que se reflejó en la legalización de partidos y sindicatos y en la constitución del 78 en el marco de una monarquía parlamentaria.

Rosa Huertas conoce a la perfección a los adolescentes y la literatura, como demuestran sus novelas Tuerto, maldito y enamorado y Mala luna, por algo es profesora en un instituto madrileño. En la primera, la realidad se funde con la fantasía cuando Elisa -para ayudar a su hermana menor que tiene que hacer un trabajo de literatura- entra en un mundo anacrónico e irreal en que el fantasma de un personaje al que corresponden los adjetivos del título enseña claves de la época de Lope de Vega y de este mismo. Así, por ejemplo, nos enteramos de curiosidades históricas como que en la calle Lope de Vega, en el convento de las Trinitarias, se enterró a Cervantes; mientras que en la calle Cervantes se halla la casa en que vivió Lope de Vega.

En Mala luna, el trasfondo es la guerra civil y sus atrocidades, así como la posguerra en que murió (o se dejó morir a) Miguel Hernández. En esta novela, hay también dos planos de ficción, pero más cercanos en el tiempo. En uno se produce la investigación de dos adolescentes que desean recuperar un cuaderno de tapas negras en el que el poeta cabrero pudo escribir sus últimos poemas en la cárcel, que habrían permanecido inéditos, he ahí la principal intriga que, conforme se suceden las páginas, en mi opinión pasa a ser la secundaria, inmersos en el porqué de las reacciones del antagonista. En el otro está la larga confesión en cursiva del abuelo del muchacho, en la cual reconoce sus pecados de obra y omisión, por culpa del rencor y el orgullo. El abuelo de ella tiene una causa pendiente con el de él y con el propio poeta, y gracias a su nieta podrá saldarla. El otro tiene varias en su haber (con los anteriores y con su propio hijo, especialmente) y sólo su nieto le devolverá un poco de la humanidad que su expurgo y el recuerdo del primero le han negado.

Magnífica obra para acercar a los jóvenes a la dureza de una época y a la psicología de diferentes personajes y para dejarse apaciguar con la idea de que siempre existen dos caras -invisibles la una para la otra- de una misma moneda. Porque nada es enteramente lo que parece, aunque mucho de lo que es se explique por lo que parece ser.

ANA, LA DE TEJAS VERDES

 Ana de Tejas verdes

Conocía este clásico de la canadiense Lucy Maud Montgomery, primer libro de la serie de ocho que tiene por protagonista a Ana Shirley, desde hace tiempo; pero ahora, ha sido ahora –tras regarlárselo a mi hija de doce años-, cuando por fin lo he leído. (Confieso que esto lo escribí el verano pasado, pero aún no lo había publicado.) Y me ha embelesado de tal modo la locuacidad al tiempo cándida y rebelde de la protagonista que deseo compartirlo.

Este personaje, al que Mark Twain consideró una adorable niña imaginaria como la Alicia de Carrol, se suma a  su Tom Sayer como tercera pata de una inconmesurable trébede infantil. Nadie debería desconocer ni a uno solo de estos tres puntales del imaginario colectivo. Los protagonistas de ficción más famosos de Occidente.

En Avonlea, pueblo ficticio del norte de la Isla del Príncipe Eduardo, se halla la propiedad de los hermanos Cuthbert, unos sexagenarios de escasa dotes sociales que adoptarán por un error subsanable a la pequeña. La huérfana, de once años, llega a su nueva casa para darle una vitalidad y una alegría de la que siempre careció, a causa de la seriedad de Marilla (quien tenía tanto cariño a las normas morales como la duquesa de Alicia en el país de las maravillas, y estaba firmemente convencida de que uno debía instruir en cada aclaración que le hiciera a un niño al que estuviera educando) y la timidez patológica de Mathew. En Marilla recaerá la labor de educar a la niña y en él, la de comprenderla como una verdadera “alma gemela” capaz de permitirle ciertos caprichos (por ejemplo, sus deseadas mangas abombadas).

En esa población cristiana cuyos habitantes mantienen lazos como congregación, esta chica con ambiciones magnánimas y llena de matices como el arco iris se impone ante la uniformidad de criterios y acciones de las demás personas, se hace querer, se convierte en imprescindible. Y llega a transmitir parte de su esencia a sus seres queridos, como cuando Marilla le confiesa el efecto que le produce Rachel: A veces pienso que ella tendría más influencia para el bien, como tú dices, si no estuviera siempre sermoneando a la gente sobre lo que debe hacer. Tendría que haber un mandamiento especial contra el sermoneo.

Por el pueblo vemos desfilar los distintos tipos humanos. Muy interesante es Rachel Lynde, la vecina cotilla y estricta que por haber criado diez hijos cree saber los entresijos de la educación, a pesar de decirse a sí misma en relación a Marilla: Las personas que han criado niños saben que no hay ningún método duro y rápido que convenga todos los niños. Pero aquellos que no los han criado piensan que es tan fácil como una regla de tres. Sin embargo, la carne y la sangre no encajan en las reglas de la aritmética. Precisamente memorable resulta la “disculpa” que le dirige Ana en el capítulo X, una página con la que hasta el lector más aburrido echará una carcajada o esbozará una sonrisa.

Fantasiosa, inteligente, tierna y precoz, Ana y sus enrevesadas oraciones, en ocasiones tan sentidas como altisonantes, resultan un prodigio de verborrea infantil que sorprende a quienes la escuchan aunque la estén leyendo. Qué mejor forma de expresarlo que lo que hallo en sus páginas:

Cuando el crepúsculo deje su cortina caer

Y la fije en el cielo con una estrella,

Recuerda que allí, donde quiera que estés,

Tendrás una amiga que siempre te espera.

La curiosa y presumida Ana Shirley, caracterizada por su extraña y absorbente manera de expresarse y por ser tan terca como de corazón firme, nombra todo lo nuevo que se extiende ante sus ojos con largas y extravagantes expresiones o bien con nombres a su manera de ver románticos: la Avenida se convierte así en el Camino Blanco de las Delicias, la laguna de Barry en el Lago de las Aguas Refulgentes, el cerezo al que se asoma desde la ventana de su habitación el Reino de las Nieves, el geranio Cordelia Bonn

El optimismo voluble de Ana nos da una lección de vida. Para ella, maravilloso es lo que no podría ser mejorado por la imaginación, a la que considera que hay que cultivar (de ahí su club de cuentos, por ejemplo). Desbordante en todas sus relaciones, incluso se crea unas amigas imaginarias (Katie Maurice y Violeta o la chica eco). Es así como Para Ana los días transcurrieron como doradas cuentas de la gargantilla del año. O la vemos soñadora: Ana, con los codos apoyados en el alféizar, su suave mejilla apretada contra las manos y los ojos llenos de ensueños, miraba aquella gloriosa cúpula del cielo vespertino y tejía sus sueños de futuro con el dorado hilo del optimismo juvenil. El futuro era suyo con las posibilidades latentes de los años venideros, cada uno siendo una promesa entretejida en una guirnalda inmortal.

Dulce, cantarina y coqueta, tozuda y orgullosa, esta pelirroja trae una brisa pura y envuelve a la gente que con ella coincide en un aroma a libertad, un rocío de inconformismo, una condensación de bondad y solidaridad. Toda ella era espíritu y fuego. Y es tal su pasión y la vehemencia de su corazón que los placeres y dolores de la vida le llegaban con triple intensidad. Por eso preocupan sus altibajos y su impulsividad, si bien su capacidad para deleitarse con cualquier nimiedad los compensan, mientras funde sus abismos de desesperación con reinos del deleite.

Sin embargo, será su desbordante imaginación la que la meta en muchos problemas cuando no se limite a tener amigas imaginarias y a ser la espectadora del paisaje. Su carácter angelical cautiva tanto como sus travesuras -abocadas a catástrofes de muy diverso tipo- enfadan o sorprenden. Estas, en realidad,  más que los pecados que las mentes cerradas creen ver son errores y mala suerte (los desastres en la cocina, el reto criminal, el bosque fantasmal, el tinte del buhonero, el falso ahogamiento, la pérdida del broche, etc.). Sus equívocos y disparates contribuirán a que se vaya curando de sus “defectos”.

Sus expresiones en cursiva atestiguan el idiolecto del personaje  transcrito por el narrador: pena para toda la vida, divinamente hermosa, espacio para la imaginación, profundidades de la desesperación (en las que tantas veces siente que cae), espíritus géneros, amiga del alma, el hierro ha entrado en mi alma… Por esa mirada que resuelve todo mal y acaba concluyendo que todo es admirable, me traen sus sentimientos y su percepción ecos del Beato sillón de Guillén: Dios está en su cielo, todo está bien, el mundo. Por eso su filosofía nos da alecciona:

  • Tengo gran experiencia al respecto y sé que se puede disfrutar de todo si se está firmemente decidido a ello.
  • Hay algo espléndido en algunas de estas palabras: “infinito”, “eterno”, “poderoso”. ¿No nos son grandiosas? Tienen la solemnidad de un gran órgano cuando suena (…) suena como poesía.
  • Pensar en lo que va a pasar es la mitad del placer (…). Puede que no consigas las cosas, pero nada puede arrebatarte el placer de haberlas disfrutado pensando en ellas. La señora Lynde dice: “Benditos aquellos que no esperan nada porque no serán defraudados”. Pero yo creo que sería peor no esperar nada a quedar defraudado.
  • No se puede estar triste durante mucho tiempo en un mundo tan interesante como este.
  • Cuanto más difícil es el propósito más satisfactorio es lograrlo.
  • ¿No es estupendo pensar que mañana es un nuevo día que todavía no tiene errores? (…) ¿Te has dado cuenta de una cosa buena en mí? Nunca cometo dos veces el mismo error. (…) debe haber un límite en los errores que una persona puede cometer, y cuando llegue al final habré acabado con ellos. Es un pensamiento muy reconfortante.
  • Dijo (la maestra) que debíamos ser muy cuidadosas con los hábitos que adquiramos durante esta edad, porque cuando lleguemos a los veinte años nuestro carácter se habrá desarrollado y los cimientos estarán echados para toda la vida. Y añadió que si los cimientos eran tambaleantes nunca podríamos construir encima nada de valor. (…) Hemos decidido que vamos a tratar de ser muy cuidadosas y crear unos hábitos respetables y aprender todo lo que podamos y ser tan sensatas como sea posible, de modo que cuando tengamos veinte años nuestros caracteres estarán correctamente formados. 
  • Somos ricas (…). Tenemos dieciséis años, somos felices como reinas y todas tenemos imaginación, más o menos.

Durante cuatro años se prepara para proseguir sus estudios en la Academia de la Reina, aunque eso suponga separarse de algunos de sus mejores compañeros (Diana) e intentar sacar la beca Avery. El quinto será el de los cambios y las decisiones: en lugar de aventurarse hacia un futuro en línea recta, se deja llevar por la curva en ese camino y la fascinación por lo que se ignora qué deparará. En su opinión, cuando un horizonte se estrecha, los senderos florecen: La alegría del trabajo sincero, la aspiración digna y la amistad agradable serían suyas; nada podría arrebatarle su derecho a la fantasía o su mundo ideal de ensueños. ¡Y siempre estaría la curva en el camino!

Ana

Ojalá todos viviéramos y nos expresáramos con tanta energía y optimismo. Encontráramos siempre la “curva”, el tropiezo, al que sobreponer nuestro camino. Lo enderezásemos con renovada  fuerza. Y que  nuestros ojos mirasen con nuevos bríos. E, incluso,que si la muerte nos golpea cerca aprendamos de madre e hija en los duros momentos: Nos resistimos a la idea de que algo pueda alegrarnos cuando alguien a quien amamos ya no está aquí para disfrutar con nosotros, y casi nos sentimos como si fuéramos infieles a nuestra pena cuando vemos que el interés por la vida regresa (M a A), pero esto no debe ser así. Perder no significa cerrarse, sino abrirse a nuevos seres y vivencias. Llorar pérdidas es compatible con disfrutar de hallazgos y sonreír a nuevas etapas. Mientras tanto hagamos como dice la señora Lynde: Si no puedes estar alegre, sé tan alegre como puedas.

IDEAS AJENAS, PENSAMIENTOS PROPIOS

Cuantos dichos, citas, proverbios… nos hacen ver con claridad lo que antes intuíamos entre brumas. Cuantos crecen con nosotros, a veces su influjo se desinfla, pero si eran interesantes acaban por salir a flote cuando menos lo esperamos para ayudarnos a navegar por tierras inhóspitas y parajes desconocidos de nuestra vida. A menudo el pensamiento ajeno toma carta de ciudadanía en nuestra visión del mundo y, agazapado o brincando, late bajo nuestra mirada y nuestra lengua. ¡Qué magníficas muletas las palabras!

Proverbio indio

  • La linterna de la experiencia solo alumbra al que la lleva (proverbio chino).
  • Llamamos destino a todo cuanto limita nuestro poder (Emerson).
  • Buscar significa tener un objetivo. Encontrar, sin embargo, significa estar libre, abierto, no necesitar ningún fin (Hermann Hesse).
  • Poca ciencia aleja muchas veces de Dios y mucha ciencia conduce siempre a Él (Bacon).
  • La sabiduría viene de escuchar, de hablar, el arrepentimiento (proverbio italiano).
  • Los problemas dan sabor a la vida y al pensamiento. Los problemas son bendiciones para ti. Un problema es un reto a la aventura (Shivananda).
  • en mis habitaciones quiero que se mezcle siempre mucho de cielo con un poco de tierra. Mi nido será pájaro, porque mis pensamientos y mis palabras tienen alas (Joubert).
  • El corazón del sabio no es ya suyo, pues él se coloca en lugar de todos los hombres (Lao Tsé).
  • Otros hombres viven para comer, pero yo como para vivir (Sócrates).
  • Según que el color del travertino manchego sea dorado o gris, o azulado o verdoso, la laguna parece un topacio, una perla, un zafiro o una esmeralda (bella descripción de Víctor de la Serna respecto a las Lagunas de Ruidera, entre Albacete y Ciudad Real, que me trae a la cabeza la vieja máxima: La vida es el color del cristal con que se mira).
  • No suele ser la riqueza de la virtud compañera (Alonso de Barros).
  • Todos hablan de progreso, pero nadie sabe salir de la rutina (E Girardin).
  • Mucha sabiduría unida a mediana santidad es preferible a mucha santidad con poca sabiduría (San Ignacio de Loyola).
  • La hacienda se gasta, la ciencia crece y es mayor estimación lo poco que el sabio sabe que lo mucho que el rico tiene (Mateo Alemán).
  • Es rico el que tiene bastante para hacer bien a los demás (Browne).
  • Afortunadamente no tenemos por qué parecernos a nuestros retratos (Anatole France).
  • Oír o leer sin reflexionar es una operación inútil; reflexionar sin libro ni maestro es peligroso (Confucio).
  • El rey debe tener presentes tres cosas: que gobierna hombres, que debe gobernarlos según la ley y que no gobernará siempre (Eurípides).
  • Jamás la hipocresía vino cubierta tanto con la verdad, que no mostrarse algún pequeño indicio, alguna puerta por donde su maldad se investigase (Cervantes).
  • Hay reproches que elogian y hay alabanzas que maldicen (La Rochefoucauld).
  • Familia que reza unida permanece unida (P. Peyton, EEUU).
  • No aflijas al afligido; que a las veces el que ha errado tiene enmienda consolado mejor que reprendido (Juan Rufo).
  • Para un cristiano hasta el sol que se pone sigue siendo resplandeciente (Juan XXIII).
  • Bástele a cada día su propia afán, el ayer ya no está en tu mano, con el mañana no cuentas, llena bien el hoy (San Mateo).
  • La buena reputación vale más que las grandes riquezas. La estimación tiene más alto precio que el oro y la plata (proverbio).
  • Ninguno es onza de oro para que agrade a todos (refranero).
  • Mejor es mover a risa que a escarnio (Petronio).
  • No hay virtud más eminente que el hacer sencillamente lo que tenemos que hacer (José María Pemán).
    • Proverbio árabe

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