HOMENAJE A CONCHA RINCÓN

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El miércoles 6 de febrero en el Ateneo de Santander, Concha recibió un merecido homenaje por toda su trayectoria artística. Nieves Álvarez fue la encargada de organizar espacios y tiempos para que todos los participantes supiéramos a qué atenernos (¡gracias por la escaleta!).

Comenzó J. Ramón S. Viadero haciendo una semblanza de ella. Palabras suyas que nos dan una imagen clara de quién es nuestra poeta tenemos en: http://www.lapajareramagazine.com/la-peripecia-creativa-de-concha-rincon-por-jose-ramon-saiz-viadero y en https://www.eldiariomontanes.es/culturas/concha-rincon-decana-20190131230508-ntvo.html.

Luego fuimos desfilando en grupos de dos o de tres para leer primero un poema suyo y luego uno nuestro dedicado a ella. Y entre unas y otras sellaron la alianza de música y poesía Inés Fonseca, Maribel Fernández Garrido y Raquel Serdio y Manuel. En medio se proyectaron unos minutos de una película en la que participó Concha (José Luis de Paulino Viota) y un corto vídeo en que leía poemas a un grupo de niños.

El poema de Concha que escogí yo es:

Fue ayer cuando sentía
el sol sobre mi espalda.
Cuando las olas se ceñían
a mi cuerpo imitando
los encajes de una enagua.
Fue ayer cuando la mar
sonaba a cascabeles
y yo cogí la luna para
colgarla en tu solapa.
Eso fue ayer, hoy
me mire al espejo
y me encontré
el rostro de una anciana.

Y el poema que yo le dediqué es:

El tiempo que atesoras,

cálida mujer pequeña,

mide la infinitud

y el prodigio vital 

de tu existencia.

Eres eco y risa 

y permanencia

de una forma sabia 

de ser nunca ociosa.

Concha, colega, amiga

tan dispuesta

a dar siempre de ti

y nunca lo que sobra.

(Elena Camacho Rozas)

Gracias, Concha, por ser como eres: diáfana y alegre como un niño, pero con la experiencia de la edad.

LA MIRADA DE ROSARIO GÓMEZ

De vuelta de Madrid, en donde Rosario Gómez presentó mi último poemario y la reedición conjunta de tres anteriores, como vine anunciando,  el viernes 15 de febrero en la Casa de Cantabria, quiero dejar constancia de sus palabras. ¡Parece que empieza a ser un clásico por estos lares! Además, por medio de estas líneas deseo agradecer su asistencia a las personas —completamente entregadas, a pesar de ser la poesía un género minoritario (por desconocimiento, creo)— que nos recibieron con calurosos aplausos.

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Queridos amigos, buenas tardes.

Elena Camacho Rozas  y yo, Rosario Gómez, agradecemos vuestra presencia y cita con la Poesía en este viernes. Cuando podíais haber elegido otras opciones, habéis preferido acompañarnos. Seguro que los versos de Elena van a acariciar vuestros sentidos, y vuestras emociones se envolverán con el arrullo de su voz. Disfrutadlos.

Decía Aristóteles que: «La Poesía es lo que podría acontecer», a diferencia «de la Historia, que es lo que acontece», y apunta a una cierta comprensión de la realidad y la vida humana, esencial a la poesía, para que esta tenga sentido. Al leer los dos poemarios de nuestra poeta, se revela ante mí una mujer atenta al mundo y a cada una de sus formas, de sus perspectivas; que se entrega a la creación y al estudio de la palabra ―como buena filóloga― para transformarlo todo y generar algo que va más allá de la naturaleza y se diferencia de ella. Afirmaba Juan Ramón Jiménez en sus ideas líricas que: «Poeta es el que arranca el tesoro de la inmensidad a la eternidad». Y añade, además: «En poesía, la profundidad no es una calidad aislada, ni depende solo de la “idea”; viene, emana de una fusión del color, la música, la pasión o la serenidad; cuando todo esto coincide en ese punto de sensualidad que señala el parto feliz, está la “felicidad de la creación”».

Antes de presentaros a Elena, voy a leer un breve poema suyo, extraído de Ars adivinatoria, que lleva el número 16:

El sol de frente siempre ciega los sueños.
Pero si vuelves tu espalda a la ceguera,
te cegará la sombra que frente a ti se yergue.

Como veis, a pesar de que nuestra poeta siente que la ciegan el sol y la sombra, no se amilana y sigue adelante enfrentándose al mundo con su poesía. Sale de su tierra, Cantabria, y hoy tenemos el privilegio de tenerla por primera vez en Madrid. Leo algunos datos de su biografía:

  • Nacida en Santander, es Licenciada en Filología Hispánica (ramas de Literatura y de Lengua) por la Facultad de Filología de la Universidad de Oviedo.
  • Accede al grado de doctora en Filología Hispánica tras defender su tesis: “El lenguaje no verbal a la luz del lenguaje verbal literario en El Jarama de Sánchez Ferlosio y en El día señalado de Manuel Mejía Vallejo”.
  • Tiene estudios de música (piano), y esta sensibilidad la transmite en muchos de sus versos.
  • Ha quedado finalista y ha recibido menciones especiales en varios Concursos de Poesía de Cantabria. Y con la novela hace sus piruetas, aunque aún no haya publicado ninguna.
  • Culturalmente hablando es una mujer muy inquieta. De ahí que haya colaborado en diversos proyectos artísticos: Género femenino, número plural, 2013; Teresa: erótica de la luz, 2015; Acogida sí, guerra no, 2017; 100 x 27 mujeres sinsombrero, 2018; entre otros.
  • También realiza el trabajo de crítica y divulgación literaria desde su blog personal, donde además, escribe poemas y microrrelatos. Os aconsejo que lo visitéis: https://elenacamachorozas.wordpress.com

En actos como el de hoy, hablamos de la importancia de la palabra. Mediante la lírica, el poeta atiende a sus sentimientos, a sus sensaciones y emociones para expresarlos a través de palabras. Son sus vivencias, sus experiencias las que dan vida a sus versos. O sus presentimientos, porque el escritor para escribir, piensa; mientras el poeta siente. Y ahí queda la obra para que el lector u oyente la interprete. Con esta idea, tiene Elena un poema en su obra Trizas y trazos, Poder de seducción, que les recito:

Se estremecen las hojas de los libros
en que quedan guardados pensamientos
que el lector recolecta entre lo impreso.
El autor sugirió esto o aquello,
pero solo el ojo que leyó avieso
logró rescatar de entre la niebla
de la incierta grafía retazos ocultos
de su propia vida en la invención del otro.

En la escritura de nuestra autora no cabe un lenguaje vano de contenido. Sus versos son cálidos, próximos, concretos, mima la palabra y va a su significado verdadero. Su temática es variada, pero está siempre conectada con sencillez a lo cotidiano, a lo que sus sentidos perciben en el día a día.

Nos habla de la libertad con convicción, porque no la entiende de otro modo: «No quiero más cadenas que aquellas que se abren». Nos anima a vivir y a conseguir nuestros sueños: «El halago del pasado alcanforado huele a muerto. ¡Vive el hoy! El mañana no ha llegado, aunque una mano anticipada le está dando al ayer. No te entretengas, no demores la vida, no dilates tus sueños». Nos aconseja ―y pienso que muy bien― cómo deben ser los besos, el sentimiento verdadero: «Los besos necesitan el corazón en la mano, la intención se precisa y los labios también». Nos dice cómo debe ser la eternidad: «La eternidad es reencontrarse en mil detalles, redescubrir su sentido mirando acompañado, desvivirse por alguien mientras sangra el tiempo». O cómo entiende ella el recuerdo: «Siempre hay alguien destilando su recuerdo en otros seres. […] Siempre habrá quien se enrede en los espejos de los ojos que tú miras». Elena se atreve con temas como la falsedad: «Sonríes, pero tu reflejo en un escaparate dista mucho de dibujar la efigie del contento». Y también canta al paso del tiempo: «Al escribir la fecha en una hoja dejas constancia en ella de cómo la vejez servilmente se posa en cada empresa». De este modo, nos dice nuestra poeta qué queda en Rescoldo de una pasión, y juega con lo que queda tras ella y lo que se pierde: «Tus manos sin pudor despiertan mi recato. Y la pasión que hierve finalmente me deja, de tan caliente…, frita».

METAMORFOSIS. Bodegones y otras naturalezas vivas es un título que nos sugiere cambio, transformación, mudanza; quizá, también, ¿sorpresa…? Pienso que sí. Oscar Wilde decía: «Siempre me sorprendo a mí mismo. Es lo único que hace que la vida sea digna de ser vivida». Con esta obra, Elena nos sorprende. Todos sabemos que estamos en constante evolución; por tanto, es normal que nuestra poeta, al igual que otros escritores, nos “muestren” su vivir ―sus experiencias― y nos sorprendan con sus textos. Ella ha ido desechando de su senda poética atavíos, florituras y piruetas lingüísticas para quedarse con la esencia, con la sencillez y la belleza de la palabra, se queda con la “sustancia”. De ahí que en este poemario encontremos, en su inmensa mayoría, títulos de sustantivos: Tintero, Vaso, Hornacina, Pozo, Jarrón, Brindis, Edificaciones, Gárgola, Ortiga, Paraíso… Son elementos de una naturaleza, viva o muerta, que Elena transforma o recrea con su representación poética.

No puedo pasar por alto la DEDICATORIA. Original, atrayente e inclusiva, ya que no excluye a nadie. Elena no deja nada al azar. Sabemos que cualquier lectura y más, si cabe, un poemario por personal e íntimo, no dice a todos lo mismo. Y esta obra va dedicada por la autora a cada lector, que se va a sentir identificado en ella y con ella.

Llama mi atención también la ESTRUCTURA del libro, dividido en cuatro partes desiguales. Cabe preguntar a la autora, ¿cómo surgió el título? ¿Por qué esta estructura?, pues la cuarta parte queda solo con un poema, titulado “Cuando te devolví la carta”, un texto muy visual y que aconsejo que lean detenidamente. No sé si nuestra autora querrá decirnos algo sobre él.

Con la palabra ‘TINTERO’ empieza y acaba Elena su obra, ¿no os parece sugerente? ¿O creéis que es casualidad? Yo no lo creo. Por curiosidad ―pienso que es algo que atañe a los filólogos―, he buscado la etimología de esta palabra en el CORDE ―Corpus Diacrónico del Español― y su origen, en un texto español, se remonta a mediados del siglo XVI, para ser más exactos a 1555; aparece en la segunda parte de El lazarillo de Tormes, de autor anónimo, como todos sabemos.

Elena es docente, y ejerce su docencia en un Instituto, cerca de Santander. Como profesora de Literatura, sabe el significado del agua, de los elementos líquidos y acuosos, como la tinta. Remiten al Mundo Clásico, han pasado por el Medievo y han llegado hasta nosotros; tienen una carga erótica importante. Conoce bien la Lengua, la interpreta, elige la palabra precisa para sus versos y la plasma de forma pedagógica. Sabe de Filosofía, de Música, de Historia, de Religión… son reiteradas las referencias que hace a las artes. Algunos de sus poemas son “instantáneas de la vida” plasmadas con hermosas voces. El poema Ambivalencia es un buen ejemplo. En él nos habla del amor de este modo:

Todos los amores son fronterizos,
navegan por abismos y arenas movedizas
entre el amor propio y la playa del orgullo ajeno.
Se encallan en lo otro. Se ahogan en lo uno.
Se desvanecen cual gotas de agua sumidas
en dunas con hierbajos profundos
atados al subsuelo.
Todos somos la fiebre y el agua que la aplaca…

METAMORFOSIS nos habla de personas, de objetos, de sentimientos, de imágenes, de vivencias personales pero, sobre todo, nos habla de emociones. Decía Ernestina de Champourcín en una de sus cartas a Carmen Conde que: «Sin “emoción” no hay poesía posible, ni arte». Y continuaba en otra de sus misivas a su amiga: «Me pierdo de verdad como no me sacuda algo fuerte y bello, más poderoso que todo». De esas “emociones” y “sacudidas” sabe mucho nuestra autora. Figuras literarias como el oxímoron, el paralelismo, la metáfora, la aliteración… llenan sus versos de ritmo y musicalidad. La obra es la creación de una persona muy instruida y podemos calificarla de excelente.

En marzo de 2016 tuve la suerte de conocer a doña Francisca Aguirre, Premio Nacional de las Letras 2018. Además, pude hacerle una entrevista en su casa. A la pregunta de cómo siente ella el acto de escribir, de crear, me respondió: «Soy partidaria de que el arte tiene que ir paralelo con la vida. Esto de escribir es una mezcla de muchas cosas, porque la vida son muchas cosas. […] El arte, el pensamiento, la música, la inocencia… son los pregoneros de lo más interno e intangible del ser humano: las emociones». Hay un verso de Paca que me encanta, con él acabo y doy la palabra a Elena Camacho Rozas, a quien deseo todo lo mejor para esta tarde y para su futuro poético, profesional y personal:

«Todo el que vive, carece.»

Y es verdad; siempre nos falta algo. Pero os aseguro que de lo que no vamos a carecer esta tarde es de deleitarnos con la buena poesía.

Por último, como encantó una de las que recité, titulada Desconcierto (publicada solo en este blog), la rescato y enlazo aquí. Junto a la de mi hija mayor, Alicia, aparece la que luego dedique a la peque, Laura, como no podía ser menos. Ambas son mis mejores creaciones, las más bellas, profundas, originales y ciertas. Por ellas sigo en pie cada día (y, a veces, cada noche). Ellas me congracian con el mundo y me devuelven siempre las ganas de vivir. Gracias por existir:

NOS VAMOS A LA “CAPI”

Cartel invitación presentación en MadridLa llamada de la capital se había dilatado en el tiempo. Las circunstancias imperan y no siempre es tiempo de… Al fin acudo a ella. Más vale tarde que nunca!

El 15 de febrero a las 19:30 en Casa Cantabria (calle Pío Baroja, nº 10) tendré el placer de recitar composiciones tanto de mi último poemario (Metamorfosis. Bodegones y otras naturalezas vivas) como de tres anteriores (Versatilidad de la emoción, Ars adivinatoria y Trizas y Trazos).
Me presentará la también poeta y profesora Rosario Gómez (Su luz me basta, En mares de espejismo*). A la entrada se entregará un “canutillo lírico” a cada asistente.
Estaremos encantadas de contar con vuestra compañía y de que disfrutemos juntos de una tarde inolvidable.

*http://centroriojano.com/presentacion-del-libro-mares-espejismo-dna-rosario-gomez/.

 

 

LA MIRADA DE JESÚS ARRANZ

El viernes 23 de noviembre, Jesús Arranz —profesor de Lengua y Literatura muy involucrado en el mundo de las bibliotecas y de la lectura y, sobre todo, amigo— presentaba mi Metamorfosis. Bodegones y otras naturalezas vivas y mis tres poemarios anteriores reeditados. Fue un lujo la compañía y sus palabras de crítico audaz y benévolo que no sé si merezco. Me las ha hecho llegar y quiero compartirlas. Me enorgullecen y me encantan.

Portada Metamorfosis. Bodegones

Empezaré con la lectura de un breve poema suyo titulado “Antiaforismo” extraído de Trizas y trazos:
Lo breve, si malo, perdonable.
Lector, perdone, pues, mi ingrato afán de siembra,
Si usted no halla simiente, ni recoge cosecha.
Con esto quiero hacer alusión a todos los presentadores de libros que siempre comentan/comentamos que vamos a ser breves. Y como hacían los clásicos en sus dedicatorias o introducciones, pedían disculpas anticipadas por si no les gustaba el libro o no sacaban algún provecho.
Cuando voy a leer un libro de poesía, cuando voy a iniciar un taller de poesía con mis alumnos, o cuando voy a hablar de poesía, como esta noche, vienen a mi mente las palabras de Juan Ramón Jiménez que escribió hace un siglo, en 1918:
¡Intelijencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
Que mi palabra sea
la cosa misma,
creada por mi alma nuevamente.
(Eternidades)
Juan Ramón, y como él todos los poetas, quieren buscar las palabras exactas para expresar su particular forma de mirar, de ver la realidad.
Cada poema es como una especie de conjuro en el que nos reconocemos. El poeta hace magia y por medio de sonidos, de palabras, realiza un milagro: que el lector sienta lo que él ha sentido antes.  “Presentiza” un sentimiento para que lo disfrute, lo comparta o lo rechace. (Escribía José Ortega y Gasset en una carta a Zenobia, mujer de JR Jiménez, “todo gran poeta, señora, nos plagia” queriendo decir que al leerlos, descubrimos que están contándonos nuestros propios sentimientos).
En actos como este, se habla de palabras (“palabra esencial en el tiempo” que decía Machado), de cómo unos sentimientos se plasman en unas palabras y esas palabras tienen unos sonidos que producen en el lector/oyente/escuchante (por utilizar la terminología de Pepa Fernández en RNE) la sensación de que eso que estamos escuchando o leyendo “suena” bien, tanto por su melodía como por su significado.
La poesía, la lírica, mejor dicho, casi siempre habla de lo mismo: de los sentimientos del poeta. Los temas son recurrentes desde los primeros versos que pudo declamar un ser humano: la vida (el amor, la alegría, amistad, lo que nos rodea…), y la muerte (la tristeza, la pérdida, la soledad…).
Podemos resumirlo con la imagen de las lágrimas. Estas surgen tanto en la alegría como en la tristeza. Todos lloramos, pero cada lágrima es distinta, refleja una visión y un sentimiento distinto. Cada poeta cuenta cómo son sus lágrimas. Es la materialización de la subjetividad.
Pero lo mágico de la poesía es que consigue que nosotros lloremos (siguiendo con la metáfora significa, ‘nos emocionemos’) con lo que cuenta y, sobre todo, cómo lo cuenta.
¡Qué difícil es la palabra!
Esa palabra oscura
Que no entendemos
Y trata de ser luz.
(“De la poesía” de Diego Martínez Torrón)
Dicho esto, la hechicera que va a “encantarnos” esta noche se llama Elena Camacho Rozas. Veamos algunos datos de su biografía:
– Nace en Santander
– Licenciada en Filología Hispánica (ramas de Literatura y de Lengua) por la Facultad de Filología de la Universidad de Oviedo
– Accede al grado de doctora en Filología Hispánica tras la defensa de su tesis: “El lenguaje no verbal a la luz del lenguaje verbal literario en El Jarama de Sánchez Ferlosio y en El día señalado de Manuel Mejía Vallejo”
– Tiene estudios de música (piano). (LECTURA “PARANINFO”)
– Ha quedado finalista y ha recibido menciones especiales en varios Concursos de Poesía de Cantabria.
– También hace sus pinitos con la novela, aunque todavía no haya publicado nada.
– Es una persona muy inquieta, culturalmente hablando. Desde hace tiempo viene colaborando en diversos proyectos artísticos con Nieves Álvarez y Dori Campos (Género femenino, número plural, 2013; Teresa: erótica de la luz, 2015; Acogida sí, guerra no, 2017; 100 x 27 mujeres sinsombrero, 2018), entre otros.
– No puedo terminar esta breve referencia a su labor literaria sin comentar el trabajo de crítica y de divulgación que realiza desde su blog personal:
(https://elenacamachorozas.wordpress.com)
Para ejemplificar su vena literaria y algunas de sus lecturas/influencias podemos leer el poema “Tintero” en el que se aprecian claras referencias y guiños a Bécquer y a Rubén Darío.
Como introducción a su obra, dedicaré una atención especial al último libro, Metamorfosis. Bodegones y otras naturalezas vivas, aunque también haga referencias a los anteriores.
Fijémonos en los títulos:
– Influencias clásicas de Ovidio y Kafka que son fáciles de deducir.
– Significado de Metamorfosis: ‘cambio de forma’, es decir, evolución, transformación. No siempre somos iguales. Lo podemos aplicar a nuestras vidas y a la propia obra de un escritor o a la obra de Elena. Creo que ha habido una transformación a lo largo de sus obras hacia una “sencillez más madura”. Ha dejado por el camino adornos, equilibrios lingüísticos con juegos de palabras que ahora se han suavizado. Las emociones llegan antes al lector.
Bodegones y otras naturalezas vivas: referencia pictórica, gráfica que nos viene a decir que va a prestar atención al detalle, al instante. Detiene el tiempo para que nos fijemos en su transcurso, en su paso o en sus consecuencias.
Otros títulos de sus obras:
Versatilidad de la emoción: juega con la palabra “verso” y “versa” (que trata de) y el significado de adaptarse con facilidad a algo. Habla de cómo varían, cambian los sentimientos, cómo se pasa de unos estados de ánimo a otros.
Ars adivinatoria (guiño al poema didáctico de Ovidio “Ars amandi”) que tiene como subtítulo “Sobre el amor, el tiempo y otros fantasmas”. Habla del tiempo con multitud de poemas que no tienen título (algunas de sus partes son: “Relato del pasado”, “Descripción del presente”, “Diálogo con el futuro”). Parece como si tuviera que ser el lector quien lo  “adivine”.
Un poema de este libro extraído del apartado  “A modo de pórtico”:
Nadie ignora que el pasado es el difícil libro
de aritmética
en que nunca interpretamos a tiempo los problemas.
Trizas y trazos. Juego de palabras que hace referencia a ideas fugaces, sugerencias, pinceladas poéticas. Son ideas, refranes, axiomas, frases hechas a las que les da otra lectura con una sensibilidad original.
Breve
Es cansado llorar en largos versos…
¡Sea, pues, mi lamento contenido!
Muy interesante y original es la DEDICATORIA. Es una declaración de intenciones. La lectura de un libro de poesía es un acto personal, único. No dice a todos lo mismo. Este libro va dedicado a cada lector en particular. Y la ESTRUCTURA:
I.    Orificios (6 poemas, aunque uno “Vaso” tiene varias partes)
II.   Cuerpo de bodegón (7 poemas)
III.  Naturaleza viva (8 poemas)
IV.    Ella responde (1 poema)
Habrá que preguntar a la autora ¿Por qué esta estructura? ¿Se escriben primero los poemas y luego surge la estructura o ya se tiene una estructura determinada y se van incluyendo los poemas en las distintas partes? ¿Cómo decide un poeta la maquetación de su poemario?
Uno de los temas más recurrentes en toda su poesía es el erotismo, la sensualidad. Como ejemplo voy a leer el poema “vaso” donde relaciona/identifica el objeto (vaso) con un cuerpo (LECTURA DE “Vaso”).
Como dice Lorenzo Oliván en su libro Para una teoría de las distancias, en su primer poema “La ventana”: “La ventana engrandece lo que enmarca”. En los siguientes versos habla de distintas personas que se pueden ver a través de la ventana  y termina esa estrofa diciendo: “en ella / ahora, / significan más”. Viene a decir que el poeta busca ventanas, instantes.
En esta obra, Elena selecciona elementos de la naturaleza viva o muerta (como un tintero, un vaso, una horma, un pozo, un jarrón, unos niños, una gárgola, una ortiga, unos rascacielos, etc.) para detenerse en detalles sugerentes, personales. Para “re-crearlos” con su visión.
Por ejemplo, algo que en principio puede parecer tan poco poético como una ortiga le sirve para hablar del dolor, físico o psíquico, que a veces sentimos y que acaba pasando:
“La vida es una ortiga
por la que circulan los días
y las noches.
Y la urticaria crece
entre sus hojas
para teñir de rojo
el maná que semejaba verde […]
Una ortiga pica en las pestañas,
Pero el agua fluye y nunca escampa.”
El tema del agua aparece en muchos de sus poemas. Tiene reminiscencias clásicas: se ha utilizado desde la lírica medieval hasta nuestros días. Ella como profesora lo sabe y lo utiliza.
Metamorfosis es la obra de una persona erudita. Conocedora de la lengua, de las palabras y de sus acepciones, de la literatura, de la historia, de la filosofía, de la religión (sobre todo de la Biblia). Son constantes las referencias a todas las artes: literatura, música, pintura, escultura, fotografía (muchos de sus poemas son instantáneas de la vida). Solo hay que leer el poema “Ambivalencia” para comprobar las referencias culturales que cita. Se nota su carácter pedagógico, docente, porque cita muchos nombres “famosos o conocidos” por la mayoría y, los que pueden resultar desconocidos para el gran público, como Holofernes, los explica con dos o tres palabras.
Podemos calificar el libro de redondo. No solo por la temática, que habla de múltiples sugerencias vitales, erótico-amorosas, habla de objetos y de personas, de imágenes y de sentimientos, de referencias personales; no solo por la variedad de figuras literarias relacionadas con la lengua oral (como la aliteración, la metáfora y el paralelismo, que impregnan de musicalidad, de ritmo sus versos)… sino por su forma: empieza y termina con la misma palabra “tintero” (palabra con unas connotaciones eróticas muy marcadas).
Para terminar mi presentación, comentaré que hace poco escuché en una tertulia literaria que un libro no se acaba hasta que no tenga lectores. Seguro que después de escuchar a Elena Camacho Rozas esta noche, todos seremos tus lectores, y tus libros tendrán, como dices en la dedicatoria, tantas vidas como personas se acerquen a ellos.
Portada Versatilidadad, Ars y Trizas

UN RECITAL POPULOSO Y ENTRAÑABLE

Mis amigos son la pera. Pienso que tengo pocos, pero buenos. Cuando los necesito, ahí están. Y lo mismo hacen los amigos de mis amigos. Siento que nos aprecian y se desviven por que nos vaya bien. Me  reconfortan y me devuelven la fe en el mundo.

Un profesor asistente al recital le envió un poema a Jesús Arranz (quien me presentó) para que me lo comentase. Se le ocurrió cuando leí el fragmento de Primo Levy sobre por qué escribimos:
https://blogs.20minutos.es/poesia/2009/10/29/aapor-quao-escribe-usted-aiscar-hahn-1939/.

Me gustó y además me sorprendió. Viernes tarde, capital de provincia (otra distinta a en la que vivo y trabajo), en un salón de actos que está en el sótano (de la Biblioteca Pública de Burgos), sin carteles a la vista ni reseña alguna en la prensa (a pesar de que me consta que se intentó), pero el boca a boca de mi excompañero de Lerma, y los correos electrónicos y los wasap… obraron el milagro. Fuimos unas sesenta personas, lo cual para un recital de poesía de alguien poco conocido es extraordinario. De hecho, en el de Óscar Hahn en el salón de actos de la archifamosa Residencia de Estudiantes de Madrid, a este escritor chileno le rodearon poco más de treinta, y eso que entre los seres anónimos había dos cabezas poéticas bien visibles: la de Luis Antonio de Villena y la de Luis Muñoz.

¡Lástima de foto que a nadie se le ocurrió hacer!

Biblioteca Pública de Burgos

RECITAL Y CHARLA POÉTICA

De nuevo, quiero compartir un evento con vosotros.

El viernes 23 de noviembre de 2018 a las 19:30 horas, en la BIBLIOTECA PÚBLICA DE BURGOS (Plaza de San Juan, s/n), mi compañero de profesión y amigo
JESÚS ARRANZ (profesor de Lengua castellana
y Literatura del IES Pintor Luis Sáez) presentará mi nuevo poemario y una reedición de tres anteriores.

Allí os esperamos. ¡Es un buen plan! Si podéis y os apetece asistir a esta charla y recital, no lo dudéis. Y si conocéis gente que pueda estar interesada, reenviad el evento.
Besos y versos, mientras tanto.

¡Ah!, y acabo de ver un blog, ÚLTIMA EMOCIÓN, en que se menciona un par de poemas míos entre muchos de mis más admirados poetas. ¡Qué lujo!: https://ultimaemocion2.wordpress.com/tag/poesia/page/10/.

 

 

LA MIRADA DE DORI CAMPOS

Ayer fue un día emocionante para mí.

Presentación Metamorfosis en Santander

Presentaba mi nuevo poemario, Metamorfosis. Bodegones y otras naturalezas vivas, y temí haber “liado” a Dori Campos y a José Ramón Saiz Viadero para acompañarme ante un público inexistente. El Diario Montañés, ocupado en otros asuntos de más enjundia y, a pesar de haber sido avisado con anterioridad del evento, tuvo a bien despacharlo en tres líneas en el apartado de agenda cultural. Sin embargo, una vez más comprobé que tenemos/tengo grandes compañeros y amigos que nos/me quieren, y el salón de actos del Ateneo se llenó con un nutrido y entregado público que superaba el medio centenar de personas. Las palabras de Dori y Ramón, acertadas y halagadoras, me enorgullecieron; yo recité con tranquilidad y pasión, y la gente se emocionó y se rio. ¡Todo un pequeño gran éxito!

La poeta y amiga Dori Campos me ha hecho llegar su lectura crítica de mi poemario, que le sirvió para abrir el acto y hacer una semblanza de mis versos. ¡Me encantó! Aquí os dejo su pormenorizado análisis:

Decía Flaubert, que un libro es una manera de vivir en cualquier lugar.

Esta tarde hemos elegido vivir un rato en el último poemario de Elena Camacho.

Y qué bien se está en un libro de poesía, porque los/as poetas dicen lo que les da la gana.

Desde el psicoanálisis dijo Lacan que la poesía es efecto de sentido, pero también efecto de agujero, me gusta ese don de la poesía que busca sentido y también abre agujeros: universo de significantes para quien lo escribe y quien lo lee.

Al leer el poemario de Elena, he pensado en el poeta donostiarra Karmelo Iribarren, cuando dice que le gusta la literatura que se mezcla con la vida, que se mancha de ella, y que la otra, la que no dice nada, por muy bien que lo diga, no le interesa, y que en cuanto a la hermética, por él como si tiran la llave al océano. Él dice que lo que busca desde hace 15 años en la literatura es siempre lo mismo: la vida sucediendo en el papel.

También he recordado a Rilke, quien consideraba que la poesía transforma la realidad en versos, cuya más notable misión es recuperar los hechos del olvido, y añadía que la mayor parte de los hechos son indecibles (yo añadiría que, además de en los poemas, es posible hacerlo en psicoterapia o en la intimidad compartida a veces).

Rilke añadía que debemos aceptar nuestro destino tal y como viene, sin concesiones.

Por su parte, la poeta cordobesa Juana Castro dice que cuando escribe se fía de sí misma, no tiene compromisos, que lo hace con la destilación de sí misma, por donde habla la memoria, la propia historia vital, lo que ama y admira, lo que cree, lo que la intranquiliza, el ángel y el dolor que van con ella.

La poeta  Julieta Valero lo resume así: el poema está hecho de vida y lenguaje.

Y Elena Medel considera que la poesía habla de nosotros, habla en nuestro lenguaje y remite a códigos en el fondo muy cotidianos, muy familiares.

La poesía de Elena es genuina y en su nuevo poemario encuentro algo de todo esto, la vida sucediendo.

Alguien que observa la realidad y la describe, que coloca las cosas como un bodegón vivo, sucediendo.

Su poesía no tiene lamento, tiene descripciones de la realidad, un Yo en contacto con la naturaleza.

Su escritura no se parapeta en una elaboración intelectual, ni en un postureo formal del lenguaje vacío de contenido, lo que escribe es físico, cercano, cálido, va al origen de las palabras que utiliza con gran riqueza etimológica.

Elena vive el curso de la vida con honestidad, de forma tranquila, como un mes de septiembre. Leerla es dar un paseo reflexivo por lo cotidiano.

Si hago una cata de la poesía actual, después del gran boom de la poesía de la experiencia, percibo que se impone la del desamparo, la de las distantes conclusiones, sin sentimentalismo, la de un Yo cada vez más anónimo.

Se lleva el poema escueto, como un plato de cocina deconstruido al máximo.

Escojo las palabras de Jorge Richman, cuando se refiere a los poemas a ras de tierra, de realidad, que en su antagonismo se terminan  pareciendo a los poemas preciosistas de Rubén Darío.

La poesía de Elena no es ninguna de estas dos. Es una poesía realista pero de caja ancha, de versos anchos, de palabras sólidas, así leo en el poema Paraíso: “Con este edén endémico y nunca eterno / que florece a ras de tierra / entre los miembros, / así sobrevivimos los seres incrédulos”.

Este poemario de la doctora en filología y docente, erudito en palabras, propone coger los elementos de la naturaleza y vivirlos: un tintero, un vaso, un agujero en el hielo, una horma, un pozo, un caldero, un jarrón, margaritas, tormenta, zapatos, jaula, pluma, hornacina, señales, niños, árbol…

Todos ellos, objetos recipientes para el afecto, el deseo, la vida diaria y el cuerpo como vaso, donde ofreces beber.  Ese vaso, que en un verso de Ascensión Fresnedo (la poeta cántabra, recientemente referenciada en el ciclo de conferencias coordinado por José Ramón Saiz Viadero, en la biblioteca pública de La Penilla de Cayón, que lleva su nombre) decía:  “mi sed te llama desde el gran vaso de la tarde”.

Elena habla de los objetos como si fueran  un actor más de la vida. Hay un erotismo de la búsqueda de las palabras, en las cadenas de pensamientos y asociaciones.

Al abrir el libro, ya en su dedicatoria, se dirige a quienes salen a pasear por el reflejo de su propia realidad y la imagen siguiente es un magma de letras esperando convertirse en palabras.

El primer poema pareciera un elogio cervantino a la pluma y la tinta. En el transcurso de los poemas hay recuerdos desnudos, sin paños calientes, sin distancia, es la escritura de una mujer-tierra, deseosa de tacto y acción, hay una física vital que habla del difícil acceso al agua que calma.

Su poesía habla de la naturaleza como esperanza, guarida, respiro, de sentir como una asfixia por aire de fuego, así dirá en el poema Guarida animal: “El asma es un incendio incontrolado” (en psicosomática, la interpretación emocional es la de un amor que sofoca, incapacidad de respirar solo, llanto suprimido).

El libro está dividido en cuatro partes, en la segunda parte, Cuerpo de Bodegón, en el hermoso poema Elección,  se fija en la gaviota y la rosa,  y nos dice que no está cerca de la dulzura aparente de sus símbolos sino del tiempo total, el que ocurre dentro del cuerpo, el tránsito del agua interna.

En el poema Paraninfo, compone versos con terminología musical, donde habla de un tú, como si fuera los mejores matices de la pieza musical, y de un Yo como un punto de reposo que alarga la duración de las figuras musicales.

Y en el poema Gárgola, establece un juego de contrarios, un intercambio entre Yo Piedra, Tú puente de vida. En Ortiga, construye: “La vida es una ortiga / por donde circulan los días y las noches”.

En otros poemas abre y juega con registros como la ambigüedad  femenino-masculino y en otros como Paisaje con sirena, elogia lo femenino.

En Homenajes, elogia la armonía de la naturaleza en el cuerpo: “Examino las hojas de los árboles / y siento la dulce exuberancia / del erótico verde y su excitada / penumbra entrelazada. / Y pienso: el mundo estuvo / seguramente, un día, muy bien / hecho”. Hay en este poema una referencia a Jorge Guillén, quien escribiera: “¡Tú, tú, tú, mi incesante / primavera profunda / mi río de verdor / agudo y aventura! / (…) constelación del campo / fabulosa, precisa / trémula hermosamente / universal y mía!”.

En el poema Futuro, dice esta maravilla: “Y sobre la lluvia, el fuego, / la lengua y la espera, la visita llega / tal vez con diez pasteles / o una sonrisa perenne e indescifrable, / o las manos vacías y la mirada llena”.

El poemario, como una suerte de lógica enlazada en los símbolos antiguos de la escritura que se cierra sobre sí misma, comienza con el  poema Tintero y la última palabra del último verso es también “tintero”.

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Desde aquí, quiero agradeceros la atención y la compañía a todos los que estuvisteis con nosotros.

METAMORFOSIS. BODEGONES Y OTRAS NATURALEZAS VIVAS

Portada Metamorfosis. Bodegones

Hola, amigos:

El lunes 24 de septiembre a las 19:30 de la tarde en el Ateneo de Santander, presentaremos José Ramón Saiz Viadero, Dori Campos y yo mi nuevo poemario (Metamorfosis. Bodegones y otras naturalezas vivas), así como la reedición en un solo volumen de tres poemarios anteriores (Versatilidad de la emoción, Ars adivinatoria y Trizas y trazos).

Si queréis haceros con un ejemplar, allí mismo se pondrán a la venta, aunque también se puede comprar en papel bajo demanda en vuestra librería habitual o en formato ebook en distintos portales web. Basta para ello con poner su título o mi nombre. Por ejemplo:

https://latam.casadellibro.com/libro-ibd-metamorfosis–bodegones-y-otras-naturalezas-vivas/9788417335946/6764596

https://www.elcorteingles.es/libros/A27009719-metamorfosis-bodegones-y-otras-naturalezas-vivas-tapa-blanda-9788417335946/

https://www.amazon.es/s/ref=nb_sb_noss?__mk_es_ES=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&url=node%3D902691031&field-keywords=camacho+rozas&rh=n%3A902691031%2Ck%3Acamacho+rozas

https://www.agapea.com/libros/Metamorfosis-Ebook–EB9788417382681-i.htm

https://www.agapea.com/libros/Versatilidad-de-la-emocion-Ars-adivinatoria-Trizas-y-trazos-Ebook–EB9788417426774-i.htm

https://www.paquebote.com/9788417426064/

https://www.libreriaofican.com/ebook/versatilidad-de-la-emocion-ars-adivinatoria-trizas-y-trazos_E0002651356

Os espero ese día y, en su defecto, entre los versos que os dedico, mis pequeños grandes lectores. Ah, y si os hacéis eco de este mensaje informando a vuestros contactos para dar mayor visibilidad al acto, más agradecida aún.

Besos y versos por doquier.

Elena Camacho Rozas

 

DÍA MUNDIAL DE LAS ENFERMEDADES RARAS 2018

Me pasa mi amiga Esther Cámara, presidenta de AEPPEVA, una nueva iniciativa para visibilizar las enfermedades raras. El sábado 24 de febrero en CREER, Centro de Referencia Estatal de Enfermedades Raras, sito en Burgos, tendrá lugar un espectáculo musical (Diego Galaz) y la IV Cadena humana para que las enfermedades raras sean tratadas como se merecen, se destine presupuesto, no se las invisibilice, se ayude a los enfermos y a sus familias…

Si estás leyendo esto, tal vez temas verte algún día como, de repente, algunos amanecieron. Tal vez conozcas a alguien en su misma situación. Tal vez seas consciente de que merecen ser oídos.  Tal vez sepas cómo darle mayor publicidad. Tal vez puedas echarles una mano o dedicarles un rato de tu vida. Tal vez.

https://reyournal.com/post/dia-mundial-de-las-enfermedades-raras-2018/ver

ACOGIDA SÍ, GUERRA NO

El viernes 30 de junio, bajo una lluvia de escándalo que parecía refrendar que no es justo lo que muchas personas sufren, nos reunimos personas que creemos que merece la pena la lucha incruenta contra la sinrazón feroz y la palabra y la música contra las pateras, las mafias y las balas. Aquí os dejo el poema que escribí para el acto:

 

Soy solo un emigrante que su país echó.

Me miran, y ven en mí un peligro.

Me miran, y ven en mí un mendigo.

Me miran, y no me ven.

 

Solo observan qué me falta,

qué me sobra, qué me hace distinto

de ellos, de su grupo, de su estatus.

Soy el cero a la izquierda del progreso.

 

No recuerdo el país en que apenas me crié.

No hay entre mis pertenencias

ni Biblia ni Torá ni Corán

ni palabra de Dios único

que mis decisiones dicte ni mis males sane.

Y carezco de espejo que muestre mi color.

 

La Convención de Ginebra es un papel mojado,

como mi propia ropa, como mis propios pies,

como esta tienda de campaña desvencijada.

Prestadas incluso la humedad y la intemperie.

 

En mi hermana hincó el dolor sus garras,

mujer en lugar equivocado.

Un amigo homosexual y un primo albino

se ganaron cárcel, tortura y expulsión.

 

Pusimos rumbo como quien tiene alas.

hacia otro continente sin guerras, sin hambrunas.

Somos los desechados de toda dictadura:

marginación, pobreza, violencia y corrupción.

 

No hay guerra más penosa que este sufrir diario.

El derecho de asilo internacional no prevalece

cuando cada Estado impone su derecho propio.

Las cuotas no se cumplen y los conflictos siguen.

 

ACNUR es tan longevo como un abuelo apátrida.

Los protocolos toman forma de estigma y

son los países pobres de Asia y África

quienes nos abren sus puertas y sus manos.

 

Mi asilo es inhumano. La ONU me celebra:

nos cantan, nos recitan, nos numeran. Yo callo.

La utopía es un piercing pomposo y gangrenado.

 

Nos registran, nos asientan, nos estancan,

como reses marcadas al fuego por el hierro.

Retornamos de la nada al inframundo,

ejército de indigentes del tamaño

de cualquiera de los países que nos niegan.

Que la mitad sean niños ¿a quién le importa?

El derecho arroja a quien acoge

a pozos sin fondos, sin sosiego.

¿Quién obliga a conceder asilo?

Los artículos de las Convenciones son solo

eso: cifras sin cara, pasos en falso,

falsas soluciones y el estupor hecho carne.

 

Pero oigo voces a veces en la calle

que parecen amigas.

Son ellas quienes quieren abordar mis males,

derrotarlos.

Esas voces importunan mis fantasmas,

me hacen creer. ¿Tendremos algún futuro aquí?

 

Las fronteras son una línea

en el horizonte de las aspiraciones.

Y nos desplazamos en hileras tan ligeras

que el horizonte nos hace vulnerables

con su férrea férrea lejanía.

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