Y DE REPENTE ME ESCUCHÉ EN LA RED

Hace tiempo compartí por facebook unos audios de poemas míos. No sé cómo el otro día llegué a ellos en este maremagnum de Internet sin estar en dicha red social. ¡Misterios tecnológicos!

Por si los queréis escuchar, ahí van:

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CONTAR DE 7 EN 7

Contar de 7 en 7

Contar de 7 en 7 de Holly Goldberg Sloan es un libro peculiar en el que comparten el papel de narrador una niña de 12 años muy especial llamada Willow y un narrador omnisciente que enfoca el interior de una serie de personajes atípicos, como el psicoterapeuta Dell Duke (quien la clasifica como un genio y al que comienza a ver tras ser acusada de hacer trampas en un examen), la familia de origen vietnamita (los hermanos Mai y Quang-Ha y su madre Pattie Nguyen) o Jairo, el taxista mexicano.

Willow, la protagonista, posee un altísimo coeficiente intelectual,una gran capacidad autodidacta (como demuestra al aprender el vietnamita en un pispás) y unas maneras que recuerdan a los Asperger; aunque su forma de intuir lo que les pasa a los demás, de qué adolecen, por qué sufren… no parece corresponderse del todo con el espectro autista. Esta niña superdotada es una enamorada del número 7 (y, con frecuencia, cuenta de 7 en 7, de ahí el título), un genio de la ciencia y de la botánica y una gran conocedora de los síntomas de muchísimas enfermedades.

Un accidente en el que mueren sus padres adoptivos (“Tengo doce años y, por segunda ocasión, no tengo padres”) cambiará su modo de relacionarse con un mundo que no es menos extraño que ella misma. Precisamente ahí radica el conflicto, en sus dificultades para adaptarse a una sociedad que no entiende ni la entiende. Sin embargo, los demás personajes (igual de complejos pero caracterizados más superficialmente), aceptarán sus manías y su dificultad para congeniar con otros, comprenderán su peculiar sensibilidad y, sin caer en un exceso de sentimentalismo, irán creando un clima de resistencia ante las adversidades.

Willow Chance resulta simpática sin proponérselo, es sentimental aunque lo ignore, se muestra dulce y generosa… y todas esas cualidades obran que influya en todos aquellos con quienes mantiene contacto (incluidos los lectores). Así, aunque parte de un drama justo en el momento en que empieza la difícil etapa de instituto (su segunda orfandad y la amenaza de que la mujer de asuntos sociales se tenga que hacer cargo de ella), el afán de superación se hace visible desde el principio.

A pesar de que en algunos momentos hay expresiones que suenan raras (imagino que se deben más a la traducción que a la propia historia), su lectura se hace muy fácil. En lugar de párrafos larguísimos y de oraciones intrincadas, sus oraciones son cortitas y sus párrafos más, (además la letra es de buen tamaño). El estilo, por ello quizá, se resiente y resulta bastante deslavazado: numerosas oraciones simples o muy poco compuestas se van sumando como si asistiésemos a una sucesión de ideas sin elaborar que se le van ocurriendo a la protagonista.

Aunque me han gustado mucho más otras novelas de personajes con idéntica patología como La soledad de los números primos o El curioso incidente del perro a medianoche (https://elenacamachorozas.wordpress.com/2010/01/29/pequenas-resenas-para-una-posible-biblioteca/), esta es una buena forma de empezar a leer sobre el tema y sobre la forma “distorsionada” de estas personas a la hora de captar sus vivencias, con frecuencia más cercana a la realidad, menos domada que la de los demás que, influidos por todos esos conocimientos ancestrales de los que el propio ambiente nos ha imbuido, no acertamos a ver ni de lejos.

De alguna manera, al final la historia llega, y Willow se hace querer como un ejemplo más de que en un mundo imperfecto la “imperfección” también puede comunicar y lograr que sea aceptada. Al tiempo que la optimista novela nos enseña que la risa es contagiosa, que el efecto mariposa o la cadena de favores es una forma nueva de hacer que el mundo vaya mejor de lo que iba con escaso esfuerzo y gran gusto; que es difícil etiquetar a las personas porque un lobo estepario puede convertirse en un genio o un inadaptado en un colaborador o un dictador en un mutante… y, así sucesivamente, porque a nadie le va como un guante las caracterizaciones que otros le aplican, ya que todos tenemos algo de “perros verdes” aunque la sociedad nos haya mimetizado; y que las cosas a menudo no son lo que parecen, por lo que detrás de lo que se aparenta se esconde lo que se es, menos evidente porque no nos fijamos.

 

A su favor, pues, que el ritmo es ágil, el estilo vadea entre lo prosaico y lo poético, y la protagonista se nos hace entrañable. En su contra: la lectura resulta demasiado ligera e infantil, el resto de personajes se queda anclado en el perfil de la caricatura o el boceto y el mensaje positivo que busca la aceptación del diferente, la necesidad del cambio y la capacidad para adaptarnos a las situaciones más difíciles resulta excesivamente previsible (como el final) e inverosímil. Aunque tal vez se trate de eso, de construir un espacio paralelo en que se cumpla la fantasía de la irrealidad y que no se someta al dictado de la verosimilitud. De esta forma explicamos que todos en la obra se conviertan en el ángel de la guarda de algún otro personaje o de varios (lo que Jairo insiste en que ha significado Willow para él).

En definitiva, recomiendo su lectura para esos momentos en que nos apetece algo ligero y que no nos deje mal cuerpo.

Algunas citas interesantes son:

  • Un segundo parece una eternidad, si a este le sigue el sufrimiento.
  • Cuando te preocupas por otras personas, le restas protagonismo a tu propio drama.
  • Podría hacer un millón de preguntas sobre lo que va a suceder ahora, pero he decidido que voy a ir hacia donde me lleve el viento.

 

PARA SABER MÁS:

http://www.eraseunavezqueseera.com/2013/09/14/novelas-en-silencio/

http://aspergerjaen.blogspot.com.es/2015/03/novelas-que-tratan-el-sindrome-de.html

http://mamideglorichi.blogspot.com.es/2010/07/libros-sobre-autismo-o-asperger-novelas.html

https://blogs.20minutos.es/madrereciente/2017/04/02/seis-cuentos-novelas-relacionados-autismo/

https://blogs.20minutos.es/madrereciente/2015/03/04/el-rastro-brillante-del-caracol-una-novela-juvenil-para-entender-el-asperger-y-estar-alerta-ante-el-acoso-en-internet/

http://www.booksonlineworld.com/2015/10/novelas-sobre-sindrome-asperger-literatura-autismo.html

http://aetapi.org/novelas/

http://www.eldiario.es/cultura/tres_libros/voces-ninos-merece-pena-escuchar_6_632446761.html

http://www.lavanguardia.com/ciencia/ciencia-cultura/20150518/54431318835/asperger-autismo-incidente-perro-medianoche-obra-teatro.html

http://www.formulatv.com/noticias/43990/12-personajes-de-television-sindrome-asperger/ (ojo que está plagado de publicidad).

 

SUGERENCIA DE LECTURAS SIMILARES:

La soledad de los números primos, Cómo hacerse invisible,  El curioso incidente del perro a medianoche.

 

OTRAS RESEÑAS:

http://www.oceano.mx › Niños y Jóvenes › Literatura infantil y juvenil

http://entremetaforas.es/resena-contar-de-7-en-7/

https://www.librosyliteratura.es/contar-de-7-en-7-de-holly-goldberg-sloan.html

http://voragineinterna.blogspot.com.es/2015/10/resena-contar-de-7-en-7.html

http://leyendoentresuenos.blogspot.com.es/2016/02/resena-78-contar-de-7-en-7holly.html

www.grantravesia.es/contar-de-7-en-7/

http://fiebrelectora.blogspot.com.es/2016/01/resena-contar-de-7-en-7-holly-goldberg.html

 

 

 

 

 

EL DESORDEN QUE DEJAS

El desorden que dejas

El desorden que dejas de Carlos Montero, galardonada con el Premio Primavera de Novela 2016, es una novela que disecciona el origen de las relaciones humanas y su fragilidad, al tiempo que indaga en las culpas y en los secretos que cada cual esconde.

En la obra, una misma profesión entrelaza a dos mujeres en un instituto de secundaria de un pueblo de Galicia, Novariz, trasunto quizá del lugar de nacimiento en Ourense de su autor (Celanova). Allí lo que parece una buena noticia a priori, una sustitución para dar clases de literatura, aboca a Raquel a investigar sobre el presunto suicidio de su predecesora. De esta forma, descubre delitos que se ocultan, personalidades que nunca son lo que parecen, acosos indiscriminados que no cree merecer, y se verá inmersa en una sucesión de hechos que pronto la pondrán al borde del abismo y removerán los episodios más oscuros de su propia vida.

El desorden que dejas (con ese título que me recuerda otro: El desorden de tu nombre de Millás) es de por sí una declaración de intenciones, la amenaza de una pérdida, o más bien de varias.

Puede que esta no sea una obra redonda, pero resulta de fácil lectura, lo cual es un punto a su favor. En este momento de mi vida, la amenidad y la sencillez me parecen imprescindibles, porque un libro que se te cae de las manos a la primera de cambio podrá ser muy bueno pero es, cuando menos, sospechoso de una cierta arrogancia que al común de los mortales nos viene grande. Sí, cada día admiro más la sencilla amenidad.

Y, aunque no tienen nada que ver más allá de que se leen con facilidad, ha despertado en mi cerebro estas semejanzas:

Carlos Montero

CITAS:

  • Albert Camus: No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: es el suicidio. Juzgar que la vida vale o no vale la pena de ser vivida es contestar la cuestión fundamental de la filosofía (cita que Viruca, la profesora muerta, escribe en un trabajo de Nerea ante una respuesta sobre el romanticismo suicida que hay en Werther).
  • Trámite tampoco es una palabra tan cruel. No le des ese poder a las palabras. No dejes que te condicionen demasiado. No lo intelectualices tanto. No dejes que todo se vuelva un drama porque sí. Y menos por el uso inconsciente de una palabra que se cuela a la hora del sexo. No más dramas inútiles. No más. La vida tiene que ser algo más que una continua tortura sobre lo nimio, sobre la nada. Algo habrás aprendido de la cercanía de la muerte, de la verdad de la muerte. Ese es el único drama, los demás podemos trabajarlos, atenuarlos, evadirlos, evitarlos. Y si el sexo hoy ha sido un trámite, ¿qué?
  • Imagina que tú has colgado una foto en Instagram o en facebook cuando estabas en el instituto. Con un captador de frecuencias la han podido rastrear y extraer el algoritmo del cifrado. Ya con eso pueden entrar (sobre la facilidad de entrar en la nube a través de un teléfono móvil hackeándolo o con un captador de frecuencias del tamaño de un paquete de tabaco).
  • A los profesores nos dan carrete no hay quien nos pare. Es uno de nuestros defectos, o de nuestras virtudes. La maldita elocuencia, esa capacidad para hacer un discurso de la nada y argumentarlo hasta el infinito si hace falta.
  • Todos hemos cometido alguna que otra indiscreción y hemos comentado cosas de nuestra vida con ellos, al fin y al cabo después de meses y de tantas horas de clase se crea un vínculo, y los chavales son maestros en tirar de la lengua…
  • A mí también se me hace cuesta arriba pensar que un profesor o profesora pueda sentir deseos sexuales amorosos por esos alumnos que aún son proyectos de personas. Y no estoy hablando de que me repugne moralmente, sino de la pura imposibilidad de que exista ese deseo. Yo que no soy ajena a la belleza de un cuerpo bien formado, atlético, y que no digo que no lo haya ya entra algún que otro alumno, necesito que venga acompañada siempre de algún estímulo, o de algún reto, ya sea intelectual o de otro tipo.
  • Me mira como lo hacía al principio de conocerme, con una mezcla de asombro, deseo, curiosidad y miedo. Miedo de que mañana me despierte y sea todo mentira, decía muy cursi. Y yo me reía y le aseguraba que no tenía que soltar esas frases de bolero para volver a follar conmigo. Ahora noto que el miedo desapareció de esa mirada. Me sabe segura. Como si la seguridad no fuera siempre un espejismo en el que nos acostumbramos a vivir.
  • Qué atractivo está cuando se sacude la tristeza. Estoy casi a punto de decírselo, pero no quiero que me malinterprete, lo último en lo que estoy pensando es en iniciar una aventura. Y es lo último que debe de estar pensando él, por eso no quiero dar lugar a un momento incómodo por no saber contener mis pensamientos. Sonrío al imaginarme que en estos momentos somos como dos castrati, dos personas con sus órganos sexuales extirpados. Los suyos debido al dolor de haber perdido a Viruca, los míos, por el miedo a perder a Germán.
  • La discusión en clase se ha ido calentando demasiado y tengo que intervenir y moderar para apaciguar los ánimos. Que esto no se convierta en una tertulia política de la tele, no es necesario gritar, insultar para tratar de imponer nuestra opinión, les digo. Pero mis consejos caen en saco roto, he despertado a la bestia y no están dispuestos a escucharme. Menos mal que la hora de clase termina y todos se van como lo hacen siempre, de manera escandalosa.
  • Todos los horrores posibles que eres capaz de imaginar, alguien ya los cometió (parece que de Charles Dickens con Tiempos difíciles).
  • La literatura ayuda a comprendernos, empatizar, y cuando no, al menos nos acompaña en el camino.
  • Estoy viva. Y está maravilloso que ahora puedo aguantar lo que me echen. Tanto miedo a perder a Germán, vivir con su ausencia, tanto luchar por estar con él, porque lo nuestro no se rompiera, que ahora me doy cuenta de que era absurdo. De que se miedo a perderlo era solo eso, miedo. No es para tanto. Como me dijo Claudia que ya ves mientras seleccionaba fotos de su pasado, aunque duela mucho, aunque sea más desgarrado de lo que habías pensado, al final no es para tanto. Porque nunca nada es para tanto.
  • Pensar que durante meses tuve miedo de enfrentarme a la ausencia más en mi vida. Creyendo que no iba a poder soportar el hueco que dejaría, como el que dejó mi madre. Teniéndolo que hacer de nuevo. Pero ahí estaba. Entera, de una pieza. Se podía vivir entre las ausencias. Con la muerte de un ser querido y con la ruptura de un matrimonio. Porque nunca nada es para tanto punto y el miedo a la urgencia muchas veces es más terrible y más paralizante que la ausencia en sí. Te empezaba una nueva vida. Y lo mejor de todo es que aunque estaba muerta de miedo, también estaba muerta de ganas.

 

OTRAS RESEÑAS:

http://fjcalv.blogspot.com.es/2016/04/libros-que-voy-leyendo-el-desorden-que.html

http://www.elbuhoentrelibros.com/2016/05/el-desorden-que-dejas-carlos-montero.html

http://www.ellectorquellevasdentro.com/2016/05/el-desorden-que-dejas-carlos-montero.html

http://sobremispaginas.blogspot.com.es/2017/02/resena-el-desorden-que-dejas.html

https://sustherlibros.wordpress.com/2017/05/13/resena-el-desorden-que-dejas-de-carlos-montero/

https://reginairae.blogspot.com.es/2016/05/el-desorden-que-dejas-de-carlos-

http://librosquehayqueleer-laky.blogspot.com.es/2016/05/el-desorden-que-dejas-carlos-montero.html

https://www.librosyliteratura.es/el-desorden-que-dejas.html

DE LA PALMA AL CEREZO

De la palma al cerezo

Cayó en mis manos hace poco el poemario De la palma al cerezo, Poesía reunida 1982-2014 de Ángel L. Montilla Martos publicado por el Centro Cultural de la Generación del 27. ¡Y me ha encantado! Su título alude a la palma de su Andalucía y al cerezo del Japón que parece atraerle.

Como dice en su introducción José Luis González Vera, este autor ha sido relegado por otros, por los nombres de manual que se pregonan una y otra vez en la escuela seleccionados a veces por encajar en las modas, los concursos, los negocios, las críticas, las antologías…; e invisibilizado por la eclosión de escritores que “el huracán tecnológico” ha acrecentado. Pero si por esto y por su escasa dedicación a la vida pública su obra ha pasado desapercibida, su talento y su musicalidad se observan a lo largo de toda esta antología cronológica suya, que abarca más de treinta años.

Y es que Ángel Luis Montilla Martos se caracteriza por una voluntad de estilo que lo distingue de otros, parece un autor que conforme pasa el tiempo gana en sobriedad y hace gala de una elegancia nipona que capta la esencia a modo de fotograma. Cercano al haiku, a la greguería, a los aforismos y al epigrama, sus imágenes fluctúan entre la profundidad del humor, las vueltas de tuerca que rasgan las máscaras de los tópicos y lo surrealista, entre lo enigmático y lo diáfano (uno de sus poemas se titula Elogio de la simplicidad). Amante de las aliteraciones y de las paradojas, imitador de lo popular y de los metros cultos, este poeta completa sus propias producciones con las abundantes citas que encabezan acertadamente algunos de sus poemas o introducen sus poemarios.

 Y para muestra un botón:

(Suerte de varas)

Epigrama al río Guadalmedina

El tiempo se estanca en tus escombros

con esa desértica obstinación

de no querer dar en la mar.

Catástrofe feliz:

Viva la muerte

quise decir la única

forzosa solidaridad.

Retórica obrera:

Amasando antítesis,

fermentando paradojas,

calentando símbolos.

En las noches oscuras

hacen pan blanco

los panaderos.

Ando yo ya sospechando

que el verso libre nació

allá por los años 20

de una mala traducción

 

Hay quienes buscan el oro,

hay quien persigue la fama

y son legión los que anhelan

morir de viejo en su cama.

En el poemario Múltiplos de uno de 2003 hace un alarde de metapoesía, como en sus Ocios elementales que recuerdan a las Odas elementales de Neruda; o en el que, por medio de una alegoría futbolística, se hace la retransmisión de un “partido” a semejanza de Lope de Vega y su Un soneto me manda hacer Violante, en que elabora uno (sobre el que hace luego otra versión).

Además, aquí hay un apartado titulado Artes adivinatorias (casi el mismo título de un poemario que yo publiqué años atrás) en el que aparecen algunos tan curiosos, y que sugieren la capacidad del autor de crear vocabulario nuevo como: Ornitomancia, Capilomancia, Quiromancia, Cartomancia, Posomancia, Sideromancia, Verbomancia, Oniromancia. O como Circofobia, Hipofilia, Helicofilia o Sopofobia.

En algunos poemas hace un alarde de perspectivismo al ceder la palabra a personajes literarios clásicos. Y nos hace preguntarnos si su historia, tal y como ha trascendido, sería fiel a la personalidad de cada uno de haber podido cobrar vida: Orfeo relata su descenso a los infiernos. Dos soldados conversan en el bajo vientre del Caballo de Troya, Edipo confiesa sus móviles o Ulises monologa en la playa de Ítaca.

Sus poemas lo mismo rinden tributo a la cultura clásica que al cine o  la música. Así, unos nos recuerdan a Las cuatro estaciones de Vivaldi (Consagración de la primavera, Consagración del verano y Consagración del otoño), otros aluden al cine (My Fair Lady, 007, La vida de Bryan, Clint Eastwood, Apocalipsis Now, Grease, Western, 2001, una odisea  de espacio). El ángel exterminador hace una especie de homenaje al Buñuel de Un perro andaluz.  Y es que en su obra rastreamos sus múltiples lecturas y referentes culturales:

  • Su poema titulado Poética doméstica nos recuerda al Cubo de basura de Rafael Morales.
  • A Machado ofrece esta especie de homenaje y refutación de unos versos suyos por medio de los parónimos pesa y pasa:

Todo pesa, nada es le ve,

porque lo nuestro es pesar,

pesar dejando una huella

que nadie investigará

  • Y en su poema A propósito de la historia de la literatura por medio de estrofas de 4 versos hace toda una confesión de sus filias poéticas.

Del poemario Múltiplos de uno de 2003 es, por ejemplo, este poema que juega con las palabras y, no sé muy bien por qué, me hace pensar en el José Hierro de Después de todo, todo ha sido nada:

Como mástil sin bandera

desnudo y sin cordaje

pulido por el viento

regado por el ocre

orín intermitente

de perros y borrachos,

como un palo idiota,

harto de ser lo

que está siendo,

como un uno,

que por mucho

que se eleve

al cuadrado

o al rectángulo

del estandarte,

seguirá siendo solo un uno, un uno solo,

más solo

que

la

una.

De su poemario titulado A propósito (de 2013 también), prodigio de contención y sugerencia, son estos tres versos, con los que es capaz de construir toda una narración (igual que hiciera Monterroso en su famoso microrrelato de El dinosaurio de):

Dijo el azar al destino:

“Permíteme que yo escoja

para Edipo otro camino”.

Pero sobre todo me gusta porque siento una conexión especial con su pensamiento y su modo de expresión, al utilizar imágenes muy cercanas a otras mías. Leerlo es asomarme a un Déjà vu. Leerlo es reconocerme como su alter ego o mi alma gemela.

Por ejemplo, yo hace tiempo también compuse un soneto en el que cada uno de sus versos era de otros poetas (cuya autoría recogía debajo), justo lo que parece hacer él con Retrato collage del poeta.

Por ejemplo, reconozco algún poema mío (como el de El despertar del gallo o Antiaforismo) en alguno de los suyos:

El insomne siempre encuentra

un grifo en la noche

que gotea.

Lo bueno, si breve, bueno. Y,

si es malo, tienes al menos

más ocio para el consuelo.

Además, gusta de subvertir las obras maestras, de trastocar lo oficial, de aludir a los tópicos como en Vanitas vanitatum, de buscar las paradojas y a veces se instala en el puro juego (todo ello de mi agrado) como en este poema:

—¿Quién eres? —Soy una copla

—¿Cuánto mides? —Treinta y dos

sílabas en cuatro versos,

una rima y se acabó.

Y es el vivo ejemplo de la grandeza de lo sencillo, la poesía como un método indagatorio que no soluciona pero nos hace reflexionar:

No te engañes: el poema

nunca te da la solución

solo plantea el problema.

Y sus poemas no se limitan a la socorrida y manida Historia, sino que le pone los puntos sobre las íes, para interrogar a los callados inmersos en la intrahistoria, y criticar lo que trasciende pero no siempre representa la realidad:

Dime, culebra parlante,

aquel día en el Edén,

el engaño de la fruta

¿no fue una idea de Él?

Una lectura indispensable que se deja beber a sorbitos y de una atacada, cualidad poco usual en la poesía. Su pormenorizado índice es una constatación más del trabajo bien hecho.

PARA SABER MÁS:

http://www.malaga.es/generaciondel27/2181/com1_fb-0/com1_md3_cd-13644/presentacion-palma-cerezo-angel-montilla-martos.

https://fernando-sabido-andalucia.blogspot.com.es/2011/02/256-angel-luis-montilla-martos.html.

http://www.aforolibre.com/entrevistas/entrevistas-literatura/hablamos-angel-l-montilla-martos-1598

 

 

 

 

PALABRAS ENVENENADAS

Palabras envenenadas.jpg

Palabras envenenadas de Maite Carranza no solo es Premio Edebe de Literatura Juvenil 2010 sino una novela amena, de fácil lectura, que nos hace sumergirnos en la problemática de los abusos sexuales.

Se estructura en tres partes, la primera titulada La chica que veía Friends, la segunda titulada A oscuras y la tercera El mal de Molière. Cada una de ellas se subdivide en diferentes capítulos titulados con el nombre de alguno de los personajes principales: Salvador Lozano, un policía a punto de  jubilarse que tiene la espinita clavada de no haber podido resolver el caso de la desaparición que aparentaba ser un asesinato de Bárbara Molina; Nuria Solís, madre de la desaparecida y cuya vida dio un vuelco brutal porque se siente estigmatizada y cree que, en gran parte, la culpa fue suya por haber sido demasiado permisiva con ella; Bárbara Molina, quien en algunos episodios en primera persona nos relata su calvario, ya que no está muerta como se cree sino atrapada en un zulo y a merced de su captor; y Eva Carrasco, su ex mejor amiga tras diversos desencuentros.

Por medio del relato de unos y otros vamos conociendo a los personajes sobre los que recaen las sospechas: su noviete, un pijo que solo aspira a divertirse;  sus tíos, una pareja muy moderna y liberal; un profesor especial que enamora a muchas de sus alumnas…

El título alude al poder de las palabras para herir con o sin voluntad de hacerlo, y a cómo lo que se propaga hace daño tanto si es verdad como si es falso.

Me parece una novela más que aconsejable y no solo para la juventud.

Algunas citas son:

  • Un rumor es como una mancha de chapapote.
  • Cargará para siempre con el remordimiento por haber sido tolerante, que es y ha sido una forma bonita de rebautizar la inconsciencia.
  • Elizabeth se ahorra el dolor y vive en una asepsia permanente de juventud eterna. Sin hijos, sin padres, sin responsabilidades. Juega a novia enamorada, a chica de pandilla, a tía simpática, a estudiante traviesa, a aventurera de verano. Y le va bien. Por eso no mide las palabras y de vez en cuando se va de la lengua y deja caer palabras envenenadas que corren por las venas, como un cáncer maligno, hasta llegar al corazón y matarlo.

ACOSTUMBRÁNDONOS A VIVIR

Antes de nada quiero entonar un mea culpa.

Por causas que ahora no vienen al caso, dejé sin terminar de leer esta obra y quedó su reseña a medias y como borrador en este blog. ¿Por qué la rescato ahora entonces? Para refrescarme la memoria y porque siempre algo bueno hay en las palabras que de otros tomo prestadas.

Ahí va esta entrada inconclusa:

De padre cubano, ascendencia materna francesa y un abuelo cántabro, el origen de este jerezano que vivió medio año en París (que recuerda con una onerosa alternancia de deslumbramientos y fisuras depresivas, de euforias y rachas agudas de tedio) y trabajó lejos de su país (por ejemplo en Colombia) no pudo ser más cosmopolita.

La costumbre de vivir de Manuel Caballero Bonald, uno de los más insignes narradores y poetas que a mediados del siglo XX se da a conocer, a caballo entre las poesía social y protesta -esencialmente contra el franquismo- de los 50 y la poesía del conocimiento y nuevamente personal de los 60, representa la segunda parte de La novela de la memoria, género este de la autobiografía novelada, en que se describen acontecimientos y personajes históricos que el autor ha vivido como protagonista o testigo desde un prisma subjetivo y de una forma parcial, sin ánimo de rescatar toda una vida. De hecho, dice pretender escribir: un texto literario en el que se consignen, por un azaroso método selectivo, una serie de hechos provistos de su real o verosímil conexión con ciertos pasajes novelados de mi historia personal.

Si en el primer volumen de dichas memorias, Tiempo de guerras perdidas, se centraba en su infancia y primera juventud en Andalucía; en el segundo, se centra en los años que van del 54 (con la emergencia del rock) al año de la muerte de Franco (1975), de los que relata anécdotas (el viaje interrumpido sin saber por qué que le trajo el imprevisto ataque de un loco en Navalmoral de Pinares, sus tertulias literario-festivas en casa de Cela y otros), remeda conversaciones, y describe a personajes culturales de esa época (como los tertulianos de la casa del heterodoxo Jorge Oteiza que sentaron las bases del movimiento vanguardista de El Paso, como  González Ruano y sus supuestas fechorías, o tantísimos otros).

Ya en el primer capítulo, “Vísperas dudosas”, muestra sus penalidades laborales y los vaivenes de la fortuna en Madrid. En “Guía de perplejos” (segundo capítulo) habla de su penúltimo tramo juvenil, por rondar los 30 y sufrir una crisis de convicciones, hacia finales del 55 en París, adonde fue becado para estudiar supuestamente la figura del duque de Montpensier: “la ciencia pura y la ciencia ficción pueden ser ocasionalmente intercambiables”.

Nos trae a la memoria a personalidades como la de Ricardo Macías Picavea, antepasado de Charo Conde, que fue regeneracionista y dijo aquello de España es una tribu con pretensiones. Y opina sobre muchos de los más insignes escritores de esa época y de otras al tiempo que los describe: José Hierro, Blas de Otero, los catalanes (Gil de Biedma, Barral y Goytisolo), José Ángel Valente, Ángel González, José Bergamín, Jorge Gaitán, Camilo José Cela, Hemingway, García Márquez, Dionisio Ridruejo. Y sobre revistas literarias como Mito o Papeles de Son Armadans, o sobre pintores como Rothko y su pintura invisible (era asiduo a tertulias de pintores antes que de escritores) y hasta compara las reuniones a las que asiste, como las activas en casa de Celaya frente a las pasivas en la de Aleixandre.

En ocasiones, se siente contrariado por la ramplonería cultural, lo que muestra su insobornable y socarrón verbo, y atraído por esa ambigua antítesis de la “religiosidad sin Dios” de que hablaba Norberto Bobbio. Aunque detesta esclavitudes, reclusiones, militancias, dogmatismos partidistas y castraciones individuales, acaba por tomar partido cuando lo cree necesario (como aprendiz de conspirador, incluso, a veces) para evitar males mayores como el inmovilismo y la mudez, y la permisión que esta conlleva.

Sean fruto de su imaginación retrospectiva o de su recreación más o menos fiel a la historia que vivieron, se ceba en algunos con una perspicacia maliciosamente lúdica (La catira de Cela, “el último remedo de bohemia”, los escultores “excesivamente vascos” como el Ibarrola de los troncos pintados), e incluso contra sí mismo (sus “repulsas de lo cotidiano” junto a su “retraimiento severo” y su desequilibrio emocional) y parte de su obra (sus repulsivos artículos para revistas locales que le reportaban unos mínimos ingresos, el “envaramiento psicológico” de su primer poemario, Las adivinaciones; los artificios impostados de Memorias de poco tiempo).

CITAS QUE EXTRAIGO:

  • Decía Azaña: Ortega no tiene ideas, sino ocurrencias.
  • Hay vicios testarudos: reconocerlos no supone extirparlos.
  • La gente tiene la cara del medio en que vive, o de las condiciones de su crianza.
  • Las ciudades quedan estacionadas en la memoria según la mentalidad, el état d’esprit, con que se comienzan a andar y ver.
  • La vida es en cada caso un intrincado almacén de avances y retrocesos, de espacios ganados a la felicidad y de guerras perdidas. En ese almacén persevera también lo nunca evidenciado, lo recluido en la propia personalidad, lo maquinalmente extraviado por las trastiendas de la memoria, esa fracción hermética de la intimidad donde se silencian las acciones inconfesables, no ya por motivos que pueden rondar ciertas formas delictivas, sino por sus meras conexiones con la ridiculez, la estulticia, el impudor.
  • El pasado, como ciertas palabras fulgurantes, siempres trata de imponer su inclinación a la polisemia.
  • Fascinante máxima de Nietzsche: Todo lo profundo precisa de una máscara.
  • Nadie que no sea un irreflexivo deja de titubear una y otra vez a propósito de la remodelación verídica de los propios hecos vividos. ¿Dónde acaba lo posible y empieza lo fidedigno? ¿Dónde lo imaginario y dónde lo verosímil? ¿Cuándo se olvida a sabiendas y cuándo se borran inadvertidamente los recuerdos?
  • Nunca he podido aceptar la vileza en una persona a la que he conocido normalmente y cuyo trato me ha resultado agradable por algún motivo.

PARA SABER MÁS:

Una estupenda reseña de esta segunda parte de sus memorias hallo en: http://www.letraslibres.com/index.php?art=7225

 

MOMENTO DE LEER, MEMENTO MORI

Es Memento Mori, del vallisoletano César Pérez Gellida, una obra maestra de la literatura española contemporánea, en concreto, de la narrativa policiaca. Podría decirse que es una obra enciclopédica que aúna suspense, psicología, historia, música (canciones de Bunbury o Till Lindemann), versos (como algunos de Miguel Hernández), tópicos culturales (la escena del replicante de Blade Runner que dice que los recuerdos desaparecen “como lágrimas en la lluvia”,  sirvió a Rosa Montero para titular una obra de homenaje a la misma película), expresiones y léxico de diferentes lenguas… También el mundo del boxeo, típico de la novela negra, como el del alcohol le es conocido. Historia, informática, enciclopedia, humor negro medicina, FBI, criminalística… todo tiene cabida en ella.

Al saber enciclopédico, contribuyen las citas en latín, inglés, alemán; las menciones a autores, obras y personajes literarios —Orestes y Pílades, personajes de la Orestiada; Leopoldo Bloom y Sthephen Dedalus, Gregorio Samsa, Lenny Kravitz—; de hecho, extrae del Ulises de Joyce o de La metamorfosis de Kafka aquellos con los que juega a despistar a la policía en los sucesivos asesinatos, especialmente en el primero (Marifer) y el  segundo (Mercedes); así como el conocimiento mitológico, patente en lo que concierne a las tres Moiras griegas —semejantes a las Parcas romanas o las Nornas nórdicas—que representan el destino: las hilanderas Cloto (la más joven, que enhebra los ovillos de los recién nacidos), Láquesis (la mediana, que decide la longitud de las hebras y la fortuna o desdicha que tendrán) y Átropos (la mayor, que decide el fin de la vida y se encarga de cortar la hebra). Las referencias históricas se centran en la historia contada por el niño de la guerra  que acabó perteneciendo a la KGB rusa y hablaba del asesinato de Trotsky por Ramón Mercader, de la Checa, de la Columna Durruti.

Ejemplos de su “banda sonora” son:

  1. Bunbury: Y al final, Bravo (junto a Nacho Vegas)
  2. Love of lesbian: Me amo, 1999
  3. Nacho vegas: Gang Bang
  4. The Cranberries: Promises
  5. Rammstein: Spieluhr, Stripped
  6. Héroes del silencio: La sirena varada
  7. Depeche mode: Little fifteen
  8. Wolfgang Amadeo Mozart: Réquiem, “Dies irae”
  9. Map of the problematique
  10. Carl Orff: Carmina burana, “O fortuna”
  11. Starsailor: Faith, hope, love
  12. Leonard Cohen: Take this waltz (Lorca)
  13. Joe satriani: Surfing with the alien
  14. Vetusta morla: al respirar
  15. Placebo: Julien, Broken promise
  16. Methods of mayhem: Metamorphosis
  17. El columpio asesino: Toro

El  inspector protagonista Ramiro Sancho y  Armando Lopategui quizá sean los personajes más ricos en matices; pero no pasan por alto el comisario enfermo Antonio Mejía, el asesino en serie Augusto Ledesma, el exinspector Jesús Bragado y la doctora en psicolingüística Martina Corvo. La violencia límite (amputaciones de párpados y tabique nasal) no es muy de mi agrado, pero el juego de  identidades que fluctúa entre el camuflaje y el desdoblamiento, sí.

Carapocha, alias por el que se conoce al criminalista, será el encargado de distinguir los dos grandes grupos de asesinos en serie desde el punto de vista de su imputabilidad (y por tanto encarcelables o no): el de los enfermos mentales, subdivisible a su vez en: incapaces de conectar con la realidad (psicóticos, esquizofrénicos y paranoicos), oligofrénicos (con una insuficiencia intelectual) o neuróticos (con reacciones anómalas ante determinadas situaciones). Y los psicópatas o sociópatas, categoría en la que se incluye a los que padecen un trastorno grave de la conducta que no les impide darse cuenta de lo que es correcto o no, por lo que se les puede imponer una pena de cárcel.

Me encanta el lenguaje sentencioso, por lo que me ha parecido una delicia recordar o conocer frases memorables de nuestro refranero o de otras fuentes -literarias o no- (latinismos, letras de canciones, etc.), la mayoría de las veces en boca de Sancho, que tanto  nos recuerda por eso mismo al personaje homónimo más famoso de la literatura, el escudero cervantino. Como muestra:

  • La esperanza es la hija la paciencia
  • Talento y talante se conjugan con tiento y aguante
  • De  músico, poeta y loco todos tenemos un poco.
  • El poco hablar es oro y el mucho es lodo
  • Haragán y gorrón parecen dos cosas, una son
  • Como canta el abad, responde el sacristán
  • A casa quemada no acudas con agua
  • Dum spiro spero = Mientras que respiro, espero
  • Fortuna iuvat audaces = La fortuna sonríe a los audaces
  • Las sentencias del Padre Ramiro Sancho, que podrían ser la de los padres de cualquiera de nosotros: “Uno no se da cuenta de todo lo que pierde hasta que lo pierde todo”,  “los defectos de una persona se intensifican en la memoria de la persona que la espera”
  • En la piel de una gota mis alas volvieron rotas (Héroes del Silencio)
  • Séneca: “Fata volentem ducunt, nolentem trahunt” = El destino conduce al que se somete y arrastra al que se resiste.
  • Schopenhauer: “El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros quien las jugamos”
  • Jung: El hombre sano no tortura a otros, el torturado sí puede, todo sea torturar a otros.
  • Del psicólogo criminalista –partícipe  en la confrontación dialéctica, con el inspector— proceden diversas máximas: “La desorientación es consecuencia de la angustia, pero es siempre pasajero. Sin embargo, la angustia nace del miedo”, “El sentimiento de culpabilidad es inherente al pasado, no es más que una reacción defensiva de nuestro subconsciente para evitar afrontar el presente. Es una forma de esconderse en uno mismo”
  • A Noel Clarassó (guionista fallecido en 1985) atribuye: “Es preferible callar y pasar por tonto que abrir la boca y demostrarlo”
  • Orestes: “Sin gato el ratón es libre”

Cada capítulo se encabeza con una clave de Fa, un título formado por un verso u oración sugerente cuya elección se explica dentro del relato por las palabras de alguno de los personajes (“No te fíes de los gusanos, siempre están hambrientos”) y unas precisiones horarias y espaciales que aclaran la ubicación de cada escena, así como la hora exacta y el día en que se producen. De esta manera sabemos que el tiempo interno de la acción transcurre entre el 31 de octubre de 2010 y el 22 de marzo de 2011; y que los hechos suceden en diferentes lugares de Valladolid (barrios, comisaría, bares, casas…), si bien se mencionan otros sitios de Estados Unidos, Alemania, Rusia e Italia; y se produce un flash back al 22 del mazo de 1988 en el capítulo titulado Hacia una fosa común. En este capítulo el narrador hace un despliegue de marcas de puros (en otros se multiplican las marcas alcohol, en concreto, de vodka y whisky) y las sensaciones que evocan con un léxico preciso y unos excelentes recursos literarios que involucran a nuestros sentidos (olfato, tacto, gusto…) con una capacidad de observación inaudita: el momento del encendido era como desnudar a una mujer, requería pausa y ternura.

Su lenguaje es versátil. Domina todo los registros. Informa del origen de algunos términos yendo a su etimología: “gorrón” (por la vestimenta de los estudiantes sin blanca), “por fas o por nefás” en el sentido de “por suerte o por desgracia”, procedentes por apócope del fastos y nefastos del calendario romano. Muy divertidos son los ácidos comentarios y las puyas protagonizadas por Ramiro Santos y Carapocha. Los diálogos entre la profesora de literatura y el comisario o entre éste y el criminólogo son un prodigio de sobreentendidos, humor y pullas: “Hombre refranero, maricón o pordiosero” es una de las invectivas que le dedica ella. En ocasiones, resulta endemoniadamente realista; así, la indisposición del inspector, tras pasar la noche con Martina, cede a los símiles coloquiales: “la contempló con la misma indiferencia con la que las vacas miran pasar el tren”. En otras el lenguaje literario está plagado de pequeñas alegorías humorísticas y plásticas:

  • Hipérboles: “Nosotros lo aprendimos en un recibí y ellos, para decir col se recorren toda la huerta”.
  • Símiles: “Uno es más de campo que la madriguera del conejo”.
  • Brillantes metáforas como la del narrador omnisciente para mostrarnos los preparativos de una investigación de quien antes echa un trago: “En la urna de cristal, sobre los tres pilares de hielo, vertió cuatro segundos de sabiduría. Dejó que el frío envolviera los conocimientos ancestrales antes de instruirse de un trago”

Su ritmo frenético se acelera o ralentiza, con la misma precisión con la que opera un cirujano con su bisturí. Se suceden momentos clímax (maltrato, alfileres, caja de música…) y fragmentos cuya exactitud milimétrica espantan, como por ejemplo, en la descripción fisionómica de un posible asesino (arco superciliar, prognatismo…), o a la hora de mostrar la agonía de un desdichado o el rigor mortis (mascarilla equimótica cérvicofacial, bajo nivel glucógeno de adrenalina, Signo de Steron Louis, etc.). Si una vez la descripción detallada de los angustiosos momentos de una asfixia se perfila con una sencillez abrumadora, en otras ocasiones abundan los tecnicismos médicos (prosopagnosia, hipoxia, etc.).

Por último, lo que resultaba imprevisible durante la investigación al final de la novela se va intuyendo sin que por eso deje de ser interesante llegar hasta el punto definitivo, como si la infalible fórmula de las tres “pes” hubiesen hecho mella en nosotros: “planificación, procedimiento y perseverancia”. El único pero que le pondría es que no haya transcrito en notas a pie de página las letras de las canciones en inglés o alemán.

Una obra magnífica de la que aprender, que conmociona y que entretiene.

PARA SABER MÁS:

http://www.elnortedecastilla.es/valladolid/memento-mori-nueva-20180110103352-nt.html

 

LOS LIBROS LUCIÉRNAGA

Los libros luciérnaga de Leticia Sánchez Ruiz es una de esas novelas que se lee del tirón, y no tanto por su estilo literario (aunque también, a pesar de algunos errores) como por su trama, en la que se entrecruzan dos historias principales —y alguna más secundaria— separadas por 50 años.

Medio siglo antes, una biblioteca arde en mitad de la noche; medio siglo después, un personaje peculiar, emprendedor, alocado, fugitivo y bohemio, llamado Ulises Font, intenta investigar sobre ese pasado al tiempo que retoma unos lazos familiares perdidos treinta años atrás por razones equivocadas. Su hermano, el librero, que vive junto a su atractiva mujer y a su hijo, un tanto raro e insociable, parece apocado, pero supo sacrificarse como pocos, hasta el punto de que ha preferido perder el aprecio de uno de sus seres más queridos que admitir que lo que hizo fue hecho por el bien de quien le desprecia.

La Vieja Ciudad en que se desarrolla gran parte de la novela puede ser cualquier ciudad. Y en otro lugar, una muchacha escribe maravillosos relatos mientras se deja someter a la opinión de su pareja y maestro, que de alguna forma abusa intelectual y emocionalmente de ella. Además, un joven se reencuentra con su pasado y acaba por entender su presente al acudir al entierro de su abuela.

Esas historias, aparentemente independientes, se van entrelazando al correr de la trama, al descubrir los personajes que hay algo enigmático y remoto que les concierne y que no conocen todo aquello de lo que descienden. Por eso, esta novela acaba enseñándonos que las raíces de una persona inducen a un amor a largo plazo, lo mismo que la rareza de un libro puede llegar a provocar un amor de coleccionista.

Desde el primer momento, nos hacemos preguntas acerca de qué relaciona a unos con otros, pero solo hallamos extraños enigmas sobre los que conjeturar cómo resolver todos los hilos de esta trama, al tiempo que nos enamoramos de alguno de esos personajes.

Y una idea se repite: los libros, igual que las personas, tienen su encanto especial, muchas veces no por lo obvio sino por sus excentricidades. La metáfora que da título a la novela, y que recojo abajo como una de sus citas, resulta muy plástica y hermosa.

Libros luciérnaga

CITAS:

  • Los años no pasan solo por las personas, sino también por las ciudades. Solo que a las personas las hacen ancianas, y a las ciudades las rejuvenecen.
  • En ella vivían los caciques de antes y siguen viviendo los caciques de ahora. La vida es redonda como un maldito melocotón (pensamiento de Ulises en relación a una enorme casa, sede ahora del Banco de España).
  • Hay amores que son como un relámpago.
  • A la felicidad no se le deben (de) buscar motivos.
  • Y mi abuela se quedó junto a la puerta diciéndonos adiós con la mano mientras el coche se alejaba y su imagen por la ventana trasera iba quedando minúscula, como un puntito negro que marca el fin de un párrafo.
  • Los libros son como las personas, también se les quiere por sus rarezas.
  • A veces pienso que la curiosidad es uno de los motivos que nos permite seguir viviendo. Cuando la vida se pone muy jodida, uno no se revienta las sienes de un tiro únicamente por cobardía, también porque siente curiosidad de cómo van a acabar las cosas. Esa necesidad de leer hasta la última página.
  • La música era el artefacto que todos los pueblos del mundo usaban para acercarse a Dios, o como quisiesen llamarlo (…). Y a través de la música consiguen verlo. Con la música se escriben los signos para que se inflamen los corazones y la gente sienta que está junta, que pertenece a una patria. Con la música se duerme a los niños que sin palabras entienden y la música tararean los condenados para ahuyentar la tristeza. La música, que es una fuerza aún más poderosa que las palabras, encriptadas en idiomas de ortografías. Para entender la música solo basta estar vivo y no ser sordo.
  • En el amor, como en la guerra, nunca hay que desconfiar de un adversario pobre. Son los que consiguen desarmarte sin que te des cuenta. Porque su táctica es la guerrilla, ese goteo de ataques pequeños y constantes.
  • En un libro nada se echa a suertes. Ni siquiera los nombres de los personajes. Se llaman así por algún motivo, aunque las razones estén ocultas para el lector. Es uno de los hilos invisibles que el escritor va tejiendo.
  • Porque al miedo solo lo expulsa el terror (…). Que al abandono solo lo expulsa el olvido. Que a la decepción solo la expulsa el odio.
  • Con los años se había establecido una división casi perfecta: hay mujeres que abren las piernas como provocación, y las hay que las abren como refugio. Lucía pertenece a la segunda categoría, es a la que no pertenecían Marlene Dietrich, ni Anaís Nin.
  • El exceso no nos lleva a la sabiduría como decía el amigo William Blake (…) nos lleva únicamente a la fatiga. Un escritor excesivo siempre es un mentiroso.
  • De Nabokov y su Habla, memoria: La cuna se balancea sobre un abismo y el sentido común nos dice que nuestra existencia no es más que una breve rendija de luz entre dos eternidades de tinieblas.
  • De Paul Auster y la Ciudad de Cristal: Todo empezó por un número equivocado, el teléfono sonó tres veces en mitad de la noche y la voz al otro lado pregunto por alguien que no era él.
  • No le gustaba ir al grano. Siempre consideró las preguntas directas poco ventajosas porque se perdía más información de la que se ganaba. Las personas confesamos las cosas importantes sin darnos cuenta, hablando de cualquier otra cuestión, cuando no nos sentimos acosados. Pero con los adolescentes era distinto. Ellos aún no entendían los laberintos del ser humano. Ni siquiera los que ellos mismos llevaban dentro. Todo querían hacerlo muy deprisa y así había que tratarlos.
  • Cuando Lucía no sabía qué escribir, escribía las palabras de otros. Pero no lo hacía sobre los papeles, no fuera que algún día no soportara la tentación y cogiera prestada alguna que otra idea, aunque fuera sin querer. A veces asimilamos tanto lo que otros dicen que acabamos tomándolo como nuestro.
  • Pian era como la miel en los labios y la guindilla en la lengua: era látigo y cura, cuchilla y algodón, pistola y escudo.
  • Algún día escribirás tu libro luciérnaga. (…) todos guardamos en nuestro interior un libro luciérnaga. Algunos, los que tienen el privilegio o la paciencia de poder escribir, logran sacarlo. El resto, guardan para siempre la historia dentro de ellos. Pero aunque nunca se cuente, sigue brillando allí escondida. Muy pocos tienen las armas suficientes para sacar a la luz esa historia. Un libro luciérnaga es el que todos llevamos oculto en nuestras entrañas, y dentro nos continúa centelleando.
  • No es fácil que alguien a quien apenas conocemos nos cuente cosas que ignoramos sobre los seres que creemos más cercanos. Nos hiere el orgullo. Nos preguntamos por qué no confiaron en nosotros para contárnoslas o, simplemente, cuál fue el motivo por el que nunca nos interesamos.
  • Cuando uno llega a cierta edad no está para que le trastoquen la vida.
  • Entonces no sigo hablando. Es muy pesado que alguien vuelva a contarte una historia que ya has oído. En la vida hay demasiadas cosas que decir, como para caer en la repetición.
  • Padre decía que los libros luciérnaga son los que sobreviven. Los que flotan en una inundación, los que quedan después de una catástrofe, los que resisten a una guerra, a un expolio, a un derrumbe, a la mano de un censor…, a cualquier cosa. Dices que te gusta su nombre, pero realmente proviene de algo terrible.
  • Las palabras también son hogar. Pero no soporto los idiomas que me reducen para hablar con unos pocos. Me gustan las lenguas con las que puedas hablar con todo un continente. Si conoces el español puedes comunicarte con toda Latinoamérica, el francés con casi toda África y el inglés con casi todo el mundo. Pero, no te creas, tampoco soy defensor de ninguno de estos idiomas. La verdad es, y te lo digo en serio, que sufrí una gran decepción con el fracaso del esperanto. La verdadera maldición de la Biblia fue la de la torre de Babel, no la de expulsarnos del Edén, que para crearse paraísos propios  se inventaron los humanos.
  • Todos tenemos un pasado, pero no solemos darnos cuenta de que también somos el pasado de otros. No hay que alterar la barrera del tiempo.
  • Como decía Einstein (…), todos somos ignorantes, lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas. Hablar es la mejor forma de entender, Mundo. Unos te contarán cosas sobre las constelaciones, otros sobre los enigmas de Egipto o sobre la mejor forma de ordenar una vaca. Muchas veces aprendes más escuchando que leyendo. Las personas son la mejor biblioteca de la Historia.
  • Referido a lo que es un libro luciérnaga también: es el que siempre permanece dentro de ti. El que tiene escrita frases que a veces se te vienen a la mente y que de alguna forma no te abandona. El que nunca olvidas y te marca. Esa lucecita que eres brillando en la oscuridad cuando ya no ves nada.
  • Nada es al azar en un libro. Ni siquiera los nombres. El escritor es un dios muy controlador. No hay nada que se escapa a sus sentidos. Ni una hoja que descienda del árbol antes de que llegue el otoño ni un pie que se meta en un charco por descuido. Todo pasa por algún motivo.
  • Chaval, escarba en tu memoria. De niños vemos cosas que no sabemos relacionar.
  • También dice Borges (para quien los hombres y los astros vuelven cíclicamente): Al principio todo escritor es barroco, vanidosamente barroco, y al cabo de los años puede lograr, si son favorables los astros, no la sencillez, que no es nada, sino la modesta y secreta complejidad.
  • Un buen abrillantador jamás dejaría ver una de sus piezas hasta que estuviera reluciente.
  • Fue creciendo con esa mezcla justa que tienen los hombres con talento: con una combinación de hosquedad, sensibilidad y fervor (referido al personaje de Pian).

NO ES LO MISMO OSTENTOSO QUE OSTENTÓREO

 

No es lo mismo ostentoso que ostentóreo, subtitulado La azarosa vida de las palabras, de José Antonio Pascual, vicedirector de la Real Academia Española, es un excelente ensayo sobre el origen de los cambios históricos y las contaminaciones entre palabras cuyo significante se parece pero su origen y significado es totalmente distinto. Por eso nos abre los ojos sobre las etimologías azarosas, muchas de ellas imaginarias, que contribuyen a complicar la historia de la lengua, ser vivo que va cambiando, se va modificando, va creciendo o decreciendo en función de los usos que reavivan  los hablantes o yacen en su desinterés o su desprecio.

La historia de un idioma nos lleva por el camino recto y por los desvíos innovadores: a veces literarios, otras coloquiales e, incluso, en ocasiones vulgares. En este inventario hay mucho “terreno minado de trampas”, que solo debería constreñirse a la imaginación y a las metáforas.  Si ser excesivamente laxos puede degenerar el idioma, ser demasiado puristas puede acabar con su novedad y fertilidad. Es importarte en el uso de la lengua ser creativos, no quedarnos amilanados por nuestras inseguridades. Cuanto más se arriesga uno más puede equivocarse o dar con tropiezos lingüísticos, pero no debemos desalentarnos por equivocarnos. Siempre hay unos límites, unas líneas rojas, y no se puede dar marcha atrás cuando unas opciones ya han sido institucionalizadas.

El idioma es versátil y voluble, se adapta a las circunstancias, contextos y personas; pero arrogarse, es decir, atribuirse indebidamente expresiones que no debería tampoco es correcto (en las páginas 58 y 59, incluye un par de cuadros interesantes sobre el significado de varias palabras). Hay que tener en cuenta que todos los vocablos poseen matices inherentes y otros circunstanciales. Nuestro léxico adquiere sentido en el marco en el que se usa, y tiene unas posibilidades combinatorias y unas restricciones de uso que también hay que conocer. Una voz suele correr tortuosos caminos y su aceptación o no depende de ellos. Las opciones de los sufijos también son variopintas, la suerte de unos y otros corre pareja al lugar donde se usan, así unos son ganadores en un sitio y otros en otro.

Además, hay palabras adoptadas (no siempre adaptadas) de otras lenguas, a veces, incluso, sin darnos cuenta. Las lenguas no son puras, y no están aisladas de las demás ni viven de espaldas a lo que pasa en el mundo, reciben préstamos. El léxico se importa de la nación que en determinada época era más importante, el español recibió: arabismos a lo largo de nuestra Edad Media, italianismos en el Renacimiento, galicismos en el siglo XVIII, anglicismos en la actualidad (al crearse términos científico-técnicos y económicos novedosos), etc. Las lenguas están en permanente contagio de voces e ideas de moda, aunque también es verdad que algunos términos después de un tiempo acaban  pasando a mejor vida (como gentleman o sportman).

Con frecuencia, los diccionarios, como el Tesoro lexicográfico de la lengua española, nacieron para salvaguardar la lengua o juegan un papel de vigilancia de la misma, y sirven como una medicina preventiva o una especie de recetario que impide que nos equivoquemos, porque pesa sobre nosotros la autoridad y la tradición. El que permanezcan las voces del pasado ya desaparecidas en los diccionarios actuales que tienden a la intemporalidad puede ser necesario (ayuda con los textos antiguos), pero a veces no es del todo útil, ya que el recuperar tantas palabras puede convertirlos en un cementerio poco visitado. El ensayista recoge un ejemplo muy gracioso que se da en el artículo “Hablemos claro” de Luis Ignacio Parada (en la página 216).

También es verdad que según lo que queramos descubrir hay diferentes tipos de diccionarios y formatos (electrónicos y a la carta: existe uno en castellano con las voces de ciencias y artes). Algunos como el Diccionario de autoridades o el Diccionario académico (en el que comparten  responsabilidad Pascual y otros componentes de la misma corporación) a veces nos explican las falsas etimologías. Pero siempre hay huéspedes erróneos e interpretaciones fallidas de datos pasados (no tener en cuenta que la doble “n” podría representar la “n” y no necesariamente la “ñ”, tradujo una vez donan en el sentido de regalo como doña).  En cualquier caso, debemos enjuiciar nuestros propios juicios a la ligera. Para ello también nos conviene acudir al Diccionario histórico en el portal de la RAE, y “zapear los caprichos de la etimología”, como dice el autor en un epígrafe, porque no existe siempre una explicación etimológica. Y recoge esta cita de la obra Vida y opiniones del caballero Tristán Shandi de Laurence Sterne: “La inestabilidad en los significados de las palabras ha ofuscado a las mentes más preclaras y exaltadas”.

Por tanto, ojo con análisis léxicos que inventen orígenes o transformaciones sin cerciorarse de ellos. Necesitamos informaciones etimológicas e históricas seguras para determinadas voces que con el paso del tiempo desarrollan acepciones contradictorias, como es el caso de enervar, que lo mismo significa tranquilizar que excitar; o incautarse que lo mismo es hacerse con algo legalmente como arbitrariamente, o evento que puede ser un hecho imprevisto o inseguro o un acto programado, o concitar cuya tercera acepción significa reunir y congregar mientras que la primera significa conmover o instigar. O ahilar(se) que puede significar ir en fila o debilitarse (de ir adelgazando la lana al hilarla), ambos desusados.

Algunos ejemplos y curiosidades son:

  • Hay tríos de palabras sinónimas que difieren en muy poco, como escuchar, mirar, conocer, que tienen el rasgo de hacerlo con atención; mientras que oír, ver, saber tienen el rasgo de hacerlo sin ella.
  • Aderezar, reparar y arreglar son voces más o menos sinónimas cuyo sentido básico es el de mejorar algo, pero que no se usarían en los mismos contextos, y es que el cambio semántico hace que se apliquen a distintos contextos porque no coincide qué es lo que se mejora.
  • A veces, durante algún tiempo se hacen contemporáneas palabras sinónimas de origen diverso, como el anglicismo fútbol frente al españolizado (calco) balompié, pero finalmente acaba derrotada una de ellas por economía lingüística. Sin embargo, hay palabras en las que crecen sus posibilidades y así tenemos: porteros, cancerberos, arqueros, guardametas lo que demuestra “la labilidad de los usos en materia de léxico”, su consumo y la elección lingüística definitiva son provisionales. Importantes a este respecto son las palabras bajo el epígrafe Cierro con un largo caminar del capítulo La contaminación de las palabras, inserto entre las páginas 105 y 108, una verdadera argumentación deductiva sobre el tema.
  • Hay expresiones aborrecibles como decir gracias a (término totalmente negativo) en lugar de por culpa o expresiones como sufre mejoras o consigue derrotas que mezclan algo positivo y algo negativo.
  • Algunas confusiones léxicas se producen por la de desaparición de determinados semas de distintas palabras. Con frecuencia, las palabras se contaminan, corrompen o deforman al relacionarse entre ellas. Ostentoso proviene de ostentar y ostentación frente a estentóreo que proviene de Esténtor, un personaje de la Ilíada con una voz fortísima.
  • Sabemos que el antónimo de introvertido es extravertido sin embargo los hablantes ponen orden y contaminan esas extrañas parejas, así la “o” de intro hace olvidar la “a” de extra (cuestión de prefijos y no de género) y “regularizan” lo que oyen como anomalía.
  • Sabemos que el antónimo de introvertido es extravertido sin embargo los hablantes ponen orden y contaminan esas extrañas parejas, así la “o” de intro hace olvidar la “a” de extra (cuestión de prefijos y no de género) y “regularizan” lo que oyen como anomalía.
  • Que uno sufijos venzan frente a otros a veces es fruto de la casualidad o de la moda, y simplemente se acaba recogiendo el mayoritario. Así, sportivo y sportman se sustituyen por deportivo y deportistas, mientras que Unamuno era partidario de deportero y deportismo (es decir, que ni siquiera intelectuales y lingüistas estarían de acuerdo en qué dar por mejor). El aplauso en cuestiones semánticas es muy subjetivo, de ahí las connotaciones (sociales e individuales) de las palabras.
  • Azagaya es una lanza de los grupos marginales, Chuzo un arma blanca de punta que existe desde el siglo XVIII una especie de instrumento de defensa de los serenos. Ambos eran impropios de los ejércitos regulares. También existe la palabra espiche como un arma o instrumento puntiagudo que lo mismo podría ser una azagaya, un chuzo o un asador.
  • Unas palabras se acortan con el paso del tiempo y otras se estiran son desequilibrios propios de cualquier ser vivo. Pero la “afición al estiramiento de una palabra es más una consecuencia que una causa” producido por el olvido del verbo y por la dictadura de la coloquialidad como se atestigua en las cadenas de formación de las palabras: bomba, bombear, bombarda, bombardear.
  • A veces se producen acortamientos por haplología (elisión o eliminación de fonemas, por la reducción de dos grupos de sonidos semejantes): velorio por velatorio.
  • O se produce una vuelta atrás derivativa: la palabra más antigua es aberración y después surgen aberrante y aberrar.
  • Detentar significa retener lo que no nos pertenece y ejercer ilegítimamente cualquier cargo. Pero se fue aceptando el significado (del francés creo) de poseer y de desempeñar o ejercer el poder como ostentar. El triunfo de este uso entre los usuarios del idioma se demuestra cuando en la DRAE del 92 se acepta este significado usual (que es justo el contrario del original).
  • Enervar ahora se usa como sacar de las casillas o ponerse nervioso, y tras generalizarse se ha aceptado ese cambio de significado a diferencia del inicial debilitar, quitar fuerzas, proveniente de su origen en latín, en que significaba que cortaban los nervios de animales esclavos para que no pudieron escapar. El significado desusado cede terreno al usual. Y este cambio se propaga a toda su familia léxica y se regulariza.
  • Algo parecido pasa con el verbo escribir, cuya cuarta acepción, culta, que significa expresar pero se ha relegado por el uso, lo mismo que la de expresar en el sentido de pedir que era un aragonesismo. Los arcaísmos pueden resultar entrañables para los filólogos o los interesados en entender mejor textos antiguos y pueden servir de acicate, lo mismo que las voces regionales que a veces contemplan determinados diccionarios. Pero todo con moderación. La tarea de los filólogos es sortear los obstáculos para desvelar las falsas etimologías como aquel fabrido o febrido que se adjudico alegremente como pariente de fabricado.
  • Igualmente, es interesante saber el origen de algunas expresiones como la de ” ponerme estupendo” que inventó Valle-Inclán para uno de sus personajes.

¿Deberían los diccionarios  descartar las acepciones anticuadas o explicar su contradicción con otras más modernas? La respuesta mejor es que tan necesarios son para entender textos del pasado como para entender los usos actuales. El trabajo es continuo para los que se dedican a ello, porque “todo es perfectible”, incluso los instrumentos con que desentrañar los distintos vocablos (su origen, su evolución, sus significados antiguos y sus acepciones nuevas…). No debemos, pues, idolatrar la herramienta del diccionario, ni dejarnos llevar tampoco por el derrotismo ni la complacencia; hemos de reflexionar y ser conscientes del problema de las obras lexicográficas. Además, si el uso y la evolución del vocabulario se imponía antes lenta y oralmente, cuando surgió la imprenta se comenzó a difundir con mayor celeridad y universalidad, en nada comparables con las del uso y abuso con que se transmite y expresa uno a través de la Red ahora.

En definitiva, el diccionario debe incluir las palabras corrientes, al tiempo que debe hacer corriente su uso, porque se trata de un libro que está dedicado a contar la historia de cada una de las que lo componen. El ingente trabajo divulgativo lexicográfico evitará que un diccionario asfixie a las propias palabras usadas o integradas en él.

Este es el fin de este ensayo: la necesidad de conocer la historia del léxico para explicar los usos actuales. Una obra imprescindible para todo aquel amante de la lengua.

 

PARA SABER MÁS:

http://www.lavanguardia.com/libros/20130118/54362049257/pascual-publica-no-es-lo-mismo-ostentoso-que-ostentoreo.html.

 

TANTEOS Y… ¿TONTEOS?

Club de lectura

Tras una primera inmersión en el género narrativo, que como es de imaginar ha recibido críticas variopintas (desde un “Magistral” que me elevó la autoestima a un “Con unos cambios aquí y allá puedes hacer de esta obra primeriza una novela digna” que me chafó un poco) y de la que no digo más por estar presentada a concurso, comienzo una nueva andadura (¿o no?).

Todo ocurrió por casualidad. Me llegó la publicidad de un club de lectura y el Premio Café Madrid para proyectos de novela, y decidí tirarme a la piscina (sin darme tiempo a secar del chapuzón anterior) y participar con el “chasis” de una nueva novela.

Si queréis leerlo, se halla en: https://clubdeescritura.com/convocatoria/premio-cafe-madrid-proyectos-novela/leer/1132999/el-camarero-de-el-gato-que-ladra/.

Comienzo con los previsibles primeros capítulos y luego dejo constancia de su sinopsis, quizá un tanto ambiciosa, pero por intención que no quede… Si he de darme de narices con la realidad después, ya habrá tiempo.

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