LOS LIBROS LUCIÉRNAGA

Los libros luciérnaga de Leticia Sánchez Ruiz es una de esas novelas que se lee del tirón, y no tanto por su estilo literario (aunque también, a pesar de algunos errores) como por su trama, en la que se entrecruzan dos historias principales —y alguna más secundaria— separadas por 50 años.

Medio siglo antes, una biblioteca arde en mitad de la noche; medio siglo después, un personaje peculiar, bohemio, llamado Ulises Font, intenta investigar sobre ese pasado al tiempo que retoma los lazos familiares perdidos treinta años atrás por razones equivocadas. La Vieja Ciudad en que se desarrolla gran parte de la novela puede ser cualquier ciudad. Además, un joven se reencuentra con su pasado y acaba por entender su presente al acudir al entierro de su abuela.

Desde el primer momento, nos hacemos preguntas acerca de qué relaciona a unos con otros, pero solo hallamos extraños enigmas sobre los que conjeturar cómo resolver todos los hilos de esa trama, al tiempo que nos enamoramos de alguno de esos personajes. Y una idea se repite: los libros, igual que las personas, tienen su encanto especial, y muchas veces no por lo obvio sino por sus excentricidades. Y la metáfora que da título a la novela y aparece abajo como una de las citas extraídas, me parece muy plástica y hermosa.

Libros luciérnaga

CITAS:

  • Los años no pasan solo por las personas, sino también por las ciudades. Solo que a las personas las hacen ancianas, y a las ciudades las rejuvenecen.
  • En ella vivían los caciques de antes y siguen viviendo los caciques de ahora. La vida es redonda como un maldito melocotón (pensamiento de Ulises en relación a una enorme casa, sede ahora del Banco de España).
  • Hay amores que son como un relámpago.
  • A la felicidad no se le deben (de) buscar motivos.
  • Y mi abuela se quedó junto a la puerta diciéndonos adiós con la mano mientras el coche se alejaba y su imagen por la ventana trasera iba quedando minúscula, como un puntito negro que marca el fin de un párrafo.
  • Los libros son como las personas, también se les quiere por sus rarezas.
  • A veces pienso que la curiosidad es uno de los motivos que nos permite seguir viviendo. Cuando la vida se pone muy jodida, uno no se revienta las sienes de un tiro únicamente por cobardía, también porque siente curiosidad de cómo van a acabar las cosas. Esa necesidad de leer hasta la última página.
  • La música era el artefacto que todos los pueblos del mundo usaban para acercarse a Dios, o como quisiesen llamarlo (…). Y a través de la música consiguen verlo. Con la música se escriben los signos para que se inflamen los corazones y la gente sienta que está junta, que pertenece a una patria. Con la música se duerme a los niños que sin palabras entienden y la música tararean los condenados para ahuyentar la tristeza. La música, que es una fuerza aún más poderosa que las palabras, encriptadas en idiomas de ortografías. Para entender la música solo basta estar vivo y no ser sordo.
  • En el amor, como en la guerra, nunca hay que desconfiar de un adversario pobre. Son los que consiguen desarmarte sin que te des cuenta. Porque su táctica es la guerrilla, ese goteo de ataques pequeños y constantes.
  • En un libro nada se echa a suertes. Ni siquiera los nombres de los personajes. Se llaman así por algún motivo, aunque las razones estén ocultas para el lector. Es uno de los hilos invisibles que el escritor va tejiendo.
  • Porque al miedo solo lo expulsa el terror (…). Que al abandono solo lo expulsa el olvido. Que a la decepción solo la expulsa el odio.
  • Con los años se había establecido una división casi perfecta: hay mujeres que abren las piernas como provocación, y las hay que las abren como refugio. Lucía pertenece a la segunda categoría, es a la que no pertenecían Marlene Dietrich, ni Anaís Nin.
  • El exceso no nos lleva a la sabiduría como decía el amigo William Blake (…) nos lleva únicamente a la fatiga. Un escritor excesivo siempre es un mentiroso.
  • De Nabokov y su Habla, memoria: La cuna se balancea sobre un abismo y el sentido común nos dice que nuestra existencia no es más que una breve rendija de luz entre dos eternidades de tinieblas.
  • De Paul Auster y la Ciudad de Cristal: Todo empezó por un número equivocado, el teléfono sonó tres veces en mitad de la noche y la voz al otro lado pregunto por alguien que no era él.
  • No le gustaba ir al grano. Siempre consideró las preguntas directas poco ventajosas porque se perdía más información de la que se ganaba. Las personas confesamos las cosas importantes sin darnos cuenta, hablando de cualquier otra cuestión, cuando no nos sentimos acosados. Pero con los adolescentes era distinto. Ellos aún no entendían los laberintos del ser humano. Ni siquiera los que ellos mismos llevaban dentro. Todo querían hacerlo muy deprisa y así había que tratarlos.
  • Cuando Lucía no sabía qué escribir, escribía las palabras de otros. Pero no lo hacía sobre los papeles, no fuera que algún día no soportara la tentación y cogiera prestada alguna que otra idea, aunque fuera sin querer. A veces asimilamos tanto lo que otros dicen que acabamos tomándolo como nuestro.
  • Pian era como la miel en los labios y la guindilla en la lengua: era látigo y cura, cuchilla y algodón, pistola y escudo.
  • Algún día escribirás tu libro luciérnaga. (…) todos guardamos en nuestro interior un libro luciérnaga. Algunos, los que tienen el privilegio o la paciencia de poder escribir, logran sacarlo. El resto, guardan para siempre la historia dentro de ellos. Pero aunque nunca se cuente, sigue brillando allí escondida. Muy pocos tienen las armas suficientes para sacar a la luz esa historia. Un libro luciérnaga es el que todos llevamos oculto en nuestras entrañas, y dentro nos continúa centelleando.
  • No es fácil que alguien a quien apenas conocemos nos cuente cosas que ignoramos sobre los seres que creemos más cercanos. Nos hiere el orgullo. Nos preguntamos por qué no confiaron en nosotros para contárnoslas o, simplemente, cuál fue el motivo por el que nunca nos interesamos.
  • Cuando uno llega a cierta edad no está para que le trastoquen la vida.
  • Entonces no sigo hablando. Es muy pesado que alguien vuelva a contarte una historia que ya has oído. En la vida hay demasiadas cosas que decir, como para caer en la repetición.
  • Padre decía que los libros luciérnaga son los que sobreviven. Los que flotan en una inundación, los que quedan después de una catástrofe, los que resisten a una guerra, a un expolio, a un derrumbe, a la mano de un censor…, a cualquier cosa. Dices que te gusta su nombre, pero realmente proviene de algo terrible.
  • Las palabras también son hogar. Pero no soporto los idiomas que me reducen para hablar con unos pocos. Me gustan las lenguas con las que puedas hablar con todo un continente. Si conoces el español puedes comunicarte con toda Latinoamérica, el francés con casi toda África y el inglés con casi todo el mundo. Pero, no te creas, tampoco soy defensor de ninguno de estos idiomas. La verdad es, y te lo digo en serio, que sufrí una gran decepción con el fracaso del esperanto. La verdadera maldición de la Biblia fue la de la torre de Babel, no la de expulsarnos del Edén, que para crearse paraísos propios  se inventaron los humanos.
  • Todos tenemos un pasado, pero no solemos darnos cuenta de que también somos el pasado de otros. No hay que alterar la barrera del tiempo.
  • Como decía Einstein (…), todos somos ignorantes, lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas. Hablar es la mejor forma de entender, Mundo. Unos te contarán cosas sobre las constelaciones, otros sobre los enigmas de Egipto o sobre la mejor forma de ordenar una vaca. Muchas veces aprendes más escuchando que leyendo. Las personas son la mejor biblioteca de la Historia.
  • Referido a lo que es un libro luciérnaga también: es el que siempre permanece dentro de ti. El que tiene escrita frases que a veces se te vienen a la mente y que de alguna forma no te abandona. El que nunca olvidas y te marca. Esa lucecita que eres brillando en la oscuridad cuando ya no ves nada.
  • Nada es al azar en un libro. Ni siquiera los nombres. El escritor es un dios muy controlador. No hay nada que se escapa a sus sentidos. Ni una hoja que descienda del árbol antes de que llegue el otoño ni un pie que se meta en un charco por descuido. Todo pasa por algún motivo.
  • Chaval, escarba en tu memoria. De niños vemos cosas que no sabemos relacionar.
  • También dice Borges (para quien los hombres y los astros vuelven cíclicamente): Al principio todo escritor es barroco, vanidosamente barroco, y al cabo de los años puede lograr, si son favorables los astros, no la sencillez, que no es nada, sino la modesta y secreta complejidad.
  • Un buen abrillantador jamás dejaría ver una de sus piezas hasta que estuviera reluciente.
  • Fue creciendo con esa mezcla justa que tienen los hombres con talento: con una combinación de hosquedad, sensibilidad y fervor (referido al personaje de Pian).
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NO ES LO MISMO OSTENTOSO QUE OSTENTÓREO

 

No es lo mismo ostentoso que ostentóreo, subtitulado La azarosa vida de las palabras, de José Antonio Pascual, vicedirector de la Real Academia Española, es un excelente ensayo sobre el origen de los cambios históricos y las contaminaciones entre palabras cuyo significante se parece pero su origen y significado es totalmente distinto. Por eso nos abre los ojos sobre las etimologías azarosas, muchas de ellas imaginarias, que contribuyen a complicar la historia de la lengua, ser vivo que va cambiando, se va modificando, va creciendo o decreciendo en función de los usos que reavivan  los hablantes o yacen en su desinterés o su desprecio.

La historia de un idioma nos lleva por el camino recto y por los desvíos innovadores: a veces literarios, otras coloquiales e, incluso, en ocasiones vulgares. En este inventario hay mucho “terreno minado de trampas”, que solo debería constreñirse a la imaginación y a las metáforas.  Si ser excesivamente laxos puede degenerar el idioma, ser demasiado puristas puede acabar con su novedad y fertilidad. Es importarte en el uso de la lengua ser creativos, no quedarnos amilanados por nuestras inseguridades. Cuanto más se arriesga uno más puede equivocarse o dar con tropiezos lingüísticos, pero no debemos desalentarnos por equivocarnos. Siempre hay unos límites, unas líneas rojas, y no se puede dar marcha atrás cuando unas opciones ya han sido institucionalizadas.

El idioma es versátil y voluble, se adapta a las circunstancias, contextos y personas; pero arrogarse, es decir, atribuirse indebidamente expresiones que no debería tampoco es correcto (en las páginas 58 y 59, incluye un par de cuadros interesantes sobre el significado de varias palabras). Hay que tener en cuenta que todos los vocablos poseen matices inherentes y otros circunstanciales. Nuestro léxico adquiere sentido en el marco en el que se usa, y tiene unas posibilidades combinatorias y unas restricciones de uso que también hay que conocer. Una voz suele correr tortuosos caminos y su aceptación o no depende de ellos. Las opciones de los sufijos también son variopintas, la suerte de unos y otros corre pareja al lugar donde se usan, así unos son ganadores en un sitio y otros en otro.

Además, hay palabras adoptadas (no siempre adaptadas) de otras lenguas, a veces, incluso, sin darnos cuenta. Las lenguas no son puras, y no están aisladas de las demás ni viven de espaldas a lo que pasa en el mundo, reciben préstamos. El léxico se importa de la nación que en determinada época era más importante, el español recibió: arabismos a lo largo de nuestra Edad Media, italianismos en el Renacimiento, galicismos en el siglo XVIII, anglicismos en la actualidad (al crearse términos científico-técnicos y económicos novedosos), etc. Las lenguas están en permanente contagio de voces e ideas de moda, aunque también es verdad que algunos términos después de un tiempo acaban  pasando a mejor vida (como gentleman o sportman).

Con frecuencia, los diccionarios, como el Tesoro lexicográfico de la lengua española, nacieron para salvaguardar la lengua o juegan un papel de vigilancia de la misma, y sirven como una medicina preventiva o una especie de recetario que impide que nos equivoquemos, porque pesa sobre nosotros la autoridad y la tradición. El que permanezcan las voces del pasado ya desaparecidas en los diccionarios actuales que tienden a la intemporalidad puede ser necesario (ayuda con los textos antiguos), pero a veces no es del todo útil, ya que el recuperar tantas palabras puede convertirlos en un cementerio poco visitado. El ensayista recoge un ejemplo muy gracioso que se da en el artículo “Hablemos claro” de Luis Ignacio Parada (en la página 216).

También es verdad que según lo que queramos descubrir hay diferentes tipos de diccionarios y formatos (electrónicos y a la carta: existe uno en castellano con las voces de ciencias y artes). Algunos como el Diccionario de autoridades o el Diccionario académico (en el que comparten  responsabilidad Pascual y otros componentes de la misma corporación) a veces nos explican las falsas etimologías. Pero siempre hay huéspedes erróneos e interpretaciones fallidas de datos pasados (no tener en cuenta que la doble “n” podría representar la “n” y no necesariamente la “ñ”, tradujo una vez donan en el sentido de regalo como doña).  En cualquier caso, debemos enjuiciar nuestros propios juicios a la ligera. Para ello también nos conviene acudir al Diccionario histórico en el portal de la RAE, y “zapear los caprichos de la etimología”, como dice el autor en un epígrafe, porque no existe siempre una explicación etimológica. Y recoge esta cita de la obra Vida y opiniones del caballero Tristán Shandi de Laurence Sterne: “La inestabilidad en los significados de las palabras ha ofuscado a las mentes más preclaras y exaltadas”.

Por tanto, ojo con análisis léxicos que inventen orígenes o transformaciones sin cerciorarse de ellos. Necesitamos informaciones etimológicas e históricas seguras para determinadas voces que con el paso del tiempo desarrollan acepciones contradictorias, como es el caso de enervar, que lo mismo significa tranquilizar que excitar; o incautarse que lo mismo es hacerse con algo legalmente como arbitrariamente, o evento que puede ser un hecho imprevisto o inseguro o un acto programado, o concitar cuya tercera acepción significa reunir y congregar mientras que la primera significa conmover o instigar. O ahilar(se) que puede significar ir en fila o debilitarse (de ir adelgazando la lana al hilarla), ambos desusados.

Algunos ejemplos y curiosidades son:

  • Hay tríos de palabras sinónimas que difieren en muy poco, como escuchar, mirar, conocer, que tienen el rasgo de hacerlo con atención; mientras que oír, ver, saber tienen el rasgo de hacerlo sin ella.
  • Aderezar, reparar y arreglar son voces más o menos sinónimas cuyo sentido básico es el de mejorar algo, pero que no se usarían en los mismos contextos, y es que el cambio semántico hace que se apliquen a distintos contextos porque no coincide qué es lo que se mejora.
  • A veces, durante algún tiempo se hacen contemporáneas palabras sinónimas de origen diverso, como el anglicismo fútbol frente al españolizado (calco) balompié, pero finalmente acaba derrotada una de ellas por economía lingüística. Sin embargo, hay palabras en las que crecen sus posibilidades y así tenemos: porteros, cancerberos, arqueros, guardametas lo que demuestra “la labilidad de los usos en materia de léxico”, su consumo y la elección lingüística definitiva son provisionales. Importantes a este respecto son las palabras bajo el epígrafe Cierro con un largo caminar del capítulo La contaminación de las palabras, inserto entre las páginas 105 y 108, una verdadera argumentación deductiva sobre el tema.
  • Hay expresiones aborrecibles como decir gracias a (término totalmente negativo) en lugar de por culpa o expresiones como sufre mejoras o consigue derrotas que mezclan algo positivo y algo negativo.
  • Algunas confusiones léxicas se producen por la de desaparición de determinados semas de distintas palabras. Con frecuencia, las palabras se contaminan, corrompen o deforman al relacionarse entre ellas. Ostentoso proviene de ostentar y ostentación frente a estentóreo que proviene de Esténtor, un personaje de la Ilíada con una voz fortísima.
  • Sabemos que el antónimo de introvertido es extravertido sin embargo los hablantes ponen orden y contaminan esas extrañas parejas, así la “o” de intro hace olvidar la “a” de extra (cuestión de prefijos y no de género) y “regularizan” lo que oyen como anomalía.
  • Sabemos que el antónimo de introvertido es extravertido sin embargo los hablantes ponen orden y contaminan esas extrañas parejas, así la “o” de intro hace olvidar la “a” de extra (cuestión de prefijos y no de género) y “regularizan” lo que oyen como anomalía.
  • Que uno sufijos venzan frente a otros a veces es fruto de la casualidad o de la moda, y simplemente se acaba recogiendo el mayoritario. Así, sportivo y sportman se sustituyen por deportivo y deportistas, mientras que Unamuno era partidario de deportero y deportismo (es decir, que ni siquiera intelectuales y lingüistas estarían de acuerdo en qué dar por mejor). El aplauso en cuestiones semánticas es muy subjetivo, de ahí las connotaciones (sociales e individuales) de las palabras.
  • Azagaya es una lanza de los grupos marginales, Chuzo un arma blanca de punta que existe desde el siglo XVIII una especie de instrumento de defensa de los serenos. Ambos eran impropios de los ejércitos regulares. También existe la palabra espiche como un arma o instrumento puntiagudo que lo mismo podría ser una azagaya, un chuzo o un asador.
  • Unas palabras se acortan con el paso del tiempo y otras se estiran son desequilibrios propios de cualquier ser vivo. Pero la “afición al estiramiento de una palabra es más una consecuencia que una causa” producido por el olvido del verbo y por la dictadura de la coloquialidad como se atestigua en las cadenas de formación de las palabras: bomba, bombear, bombarda, bombardear.
  • A veces se producen acortamientos por haplología (elisión o eliminación de fonemas, por la reducción de dos grupos de sonidos semejantes): velorio por velatorio.
  • O se produce una vuelta atrás derivativa: la palabra más antigua es aberración y después surgen aberrante y aberrar.
  • Detentar significa retener lo que no nos pertenece y ejercer ilegítimamente cualquier cargo. Pero se fue aceptando el significado (del francés creo) de poseer y de desempeñar o ejercer el poder como ostentar. El triunfo de este uso entre los usuarios del idioma se demuestra cuando en la DRAE del 92 se acepta este significado usual (que es justo el contrario del original).
  • Enervar ahora se usa como sacar de las casillas o ponerse nervioso, y tras generalizarse se ha aceptado ese cambio de significado a diferencia del inicial debilitar, quitar fuerzas, proveniente de su origen en latín, en que significaba que cortaban los nervios de animales esclavos para que no pudieron escapar. El significado desusado cede terreno al usual. Y este cambio se propaga a toda su familia léxica y se regulariza.
  • Algo parecido pasa con el verbo escribir, cuya cuarta acepción, culta, que significa expresar pero se ha relegado por el uso, lo mismo que la de expresar en el sentido de pedir que era un aragonesismo. Los arcaísmos pueden resultar entrañables para los filólogos o los interesados en entender mejor textos antiguos y pueden servir de acicate, lo mismo que las voces regionales que a veces contemplan determinados diccionarios. Pero todo con moderación. La tarea de los filólogos es sortear los obstáculos para desvelar las falsas etimologías como aquel fabrido o febrido que se adjudico alegremente como pariente de fabricado.
  • Igualmente, es interesante saber el origen de algunas expresiones como la de ” ponerme estupendo” que inventó Valle-Inclán para uno de sus personajes.

¿Deberían los diccionarios  descartar las acepciones anticuadas o explicar su contradicción con otras más modernas? La respuesta mejor es que tan necesarios son para entender textos del pasado como para entender los usos actuales. El trabajo es continuo para los que se dedican a ello, porque “todo es perfectible”, incluso los instrumentos con que desentrañar los distintos vocablos (su origen, su evolución, sus significados antiguos y sus acepciones nuevas…). No debemos, pues, idolatrar la herramienta del diccionario, ni dejarnos llevar tampoco por el derrotismo ni la complacencia; hemos de reflexionar y ser conscientes del problema de las obras lexicográficas. Además, si el uso y la evolución del vocabulario se imponía antes lenta y oralmente, cuando surgió la imprenta se comenzó a difundir con mayor celeridad y universalidad, en nada comparables con las del uso y abuso con que se transmite y expresa uno a través de la Red ahora.

En definitiva, el diccionario debe incluir las palabras corrientes, al tiempo que debe hacer corriente su uso, porque se trata de un libro que está dedicado a contar la historia de cada una de las que lo componen. El ingente trabajo divulgativo lexicográfico evitará que un diccionario asfixie a las propias palabras usadas o integradas en él.

Este es el fin de este ensayo: la necesidad de conocer la historia del léxico para explicar los usos actuales. Una obra imprescindible para todo aquel amante de la lengua.

 

PARA SABER MÁS:

http://www.lavanguardia.com/libros/20130118/54362049257/pascual-publica-no-es-lo-mismo-ostentoso-que-ostentoreo.html.

 

TANTEOS Y… ¿TONTEOS?

Club de lectura

Tras una primera inmersión en el género narrativo, que como es de imaginar ha recibido críticas variopintas (desde un “Magistral” que me elevó la autoestima a un “Con unos cambios aquí y allá puedes hacer de esta obra primeriza una novela digna” que me chafó un poco) y de la que no digo más por estar presentada a concurso, comienzo una nueva andadura (¿o no?).

Todo ocurrió por casualidad. Me llegó la publicidad de un club de lectura y el Premio Café Madrid para proyectos de novela, y decidí tirarme a la piscina (sin darme tiempo a secar del chapuzón anterior) y participar con el “chasis” de una nueva novela.

Si queréis leerlo, se halla en: https://clubdeescritura.com/convocatoria/premio-cafe-madrid-proyectos-novela/leer/1132999/el-camarero-de-el-gato-que-ladra/.

Comienzo con los previsibles primeros capítulos y luego dejo constancia de su sinopsis, quizá un tanto ambiciosa, pero por intención que no quede… Si he de darme de narices con la realidad después, ya habrá tiempo.

DÓNDE VAS Y QUIÉN TE CREES QUE ERES

 

El libro Dónde crees que vas y quién te crees que eres de Benjamín Prado está protagonizado por un gran lector al que los personajes le suelen enseñar que siempre hay una salida. Esta novela parte de un supuesto libro de un tal Stevenson (nombre ficticio y simbólico) cuyo título es precisamente el que le da nombre. Así, Dónde crees que vas y quién te crees que eres2 cae en manos del narrador protagonista, quien se autodescribe como una persona a la que ni le gusta disparar ni ser la diana y quien se halla entristecido por la muerte de su padre (tras la cual su familia queda rota: con su madre y él por una parte y su hermana Norma, totalmente encerrada en sí misma y traumatizada no sabemos si por la muerte del padre o porque ya era así, por otra).

Además de lo relatado en las dos novelas a las que alude, intermitentemente enlaza con la historia del narrador: niño lector al que le llaman yo-me-lo-guiso-y-yo-me-lo-como unos bravucones (graciosas serían las descripciones socarronas y los diálogos de besugos de José Caymán, Anzuelo y Quebrantadientes -si no fuera por representar a unos acosadores- cuando molestan al protagonista). De ahí surgen estas reflexiones:

“Ojalá uno pudiese utilizar el hecho de haber leído un libro de Baroja en la mitad de una pelea a puñetazos, pero no puede. Así que llega un momento en el que la gente como yo acepta que este mundo está hecho de la siguiente forma: o perteneces al grupo de los que dan miedo o perteneces al grupo de los que están asustados (…) puede que en el fondo esto de los libros sea una manera de llenar todos los huecos que va dejando ese miedo en tu autoestima; una manera de decirte algo así como: intenta estar al mismo tiempo debajo de los más brutos y encima de los más tontos”.

Mientras lo que escribe sobre su propia historia el narrador-protagonista aparece en negro, lo que lee de la apócrifa novela homónima aparece escrito en azul y trata de un niño de 15 años que se haya en Tailandia y con el que tiene muchos puntos en común. Y es que los libros nos influyen, nos cambian, nos aventuran a otra vida o al territorio de los sueños en que personaje y lector se identifican. Además, Stevenson tiene un amigo -Romeo Portugal-, que viene a ser como su Huckleberry Finn. Por algo se nos dice: “Todo el mundo es alguna vez en la vida Oliver Twist y alguna otra Robin Hood”, de manera que la mayoría de las personas termina por parecerse de una manera u otra a nuestros libros: “A todo el mundo le tratan alguna vez en su vida como si fuese un soldado de plomo con una pierna rota.”

Esta obra nos recuerda a las mágicas novelas que se desarrollan dentro de otras novelas que a su vez se desarrollan dentro de otras novelas y así sucesivamente. Me viene a la cabeza Si una tarde de invierno un viajero de Italo Calvino. Y a las colecciones de cuentos o novelas-marco al estilo del Decamerón, Los cuentos de Canterbury o El conde Lucanor.

En ella se hace un homenaje a Las aventuras de Tom Sawyer, a Moby Dick y a muchas otras obras, pero sobre todo se rinde tributo a La sirenita de Hans Christian Andersen, Las aventuras de Oliver Twist de Charles Dickens e Ivánhoe de Walter Scott (y también, ¡cómo no?, a Patti Smith y Bob Dylan). Su presunta relación y los finales alternativos de estas producciones forman la trama de la supuesta novela de Turpín que Stevenson -especie de alter ego del narrador protagonista y, posiblemente, del autor- recoge en el libro titulado igual que esta novela metaliteraria de Benjamín Prado. Si este a través de ella rinde homenaje a multitud de obras anteriores del género de aventuras, al tiempo riza el rizo al inventarse otra novela que lee el segundo lector: La puerta de las tres cerraduras de Alberto Turpín (del que  se nos presenta como real sin necesidad de serlo La bahía del tiburón azul) y cuyas palabras aparecen en rojo en los capítulos o secuencias azules y nos da a conocer una realidad variopinta que contraviene los finales de las obras de Dickens, Scott y Andersen.

Metaficcion. Letralia

 

La metaficción es un término complejo que puede aludir a obras que contienen su propio proceso de construcción –Un soneto me manda hacer Violante de Lope-, a textos literarios engarzados unos en otros u a obras en que ficción y realidad se enmarañan o en las que, incluso, irrumpe el autor entre los personajes: recuerdo un poema que leí una vez. Y, estaba en un libro que se titulaba Cobijo contra la tormenta y lo había escrito un hombre llamado Benjamín Prado. Y, el poema trataba de Janis Joplin, en él había un verso de Lou Reed: “en nuestros sueños comienzan nuestras responsabilidades”.

El narrador protagonista, por otro lado, se nos acerca y nos habla como si cada uno de nosotros, lectores, fuéramos su directo interlocutor. Para transmitirnos la importancia de la verosimilitud y la relatividad de la verdad en el campo literario, porque un escritor no es más que un lazarillo que te guía por el mundo de las letras, a veces más profundo que el mundo de la realidad y del que debes fiarte con los ojos cerrados. Un escritor se confiesa en todo aquello en lo que escribe aunque no sea autobiográfico. Porque inventar una historia no es mentir, “lo que importa es que sea verdad MIENTRAS estás leyendo”.

Los lectores a través de los dos personajes nos involucramos en los sueños de Alberto Turpín ante el que el narrador protagonista y Stevenson se convierten en una misma persona, “seguramente no hay nada que te pueda acercar tanto a alguien como el deseo de haber estado en el mismo sitio del que él salió para poder acabar en el mismo sitio al que él ha llegado”.

El lector debe ser crédulo en un sentido positivo: “uno solo puede leer La guerra de los mundos si está dispuesto a creer en los marcianos”, y si “partes de la base de que es imposible coger trozos de varios muertos para crear un monstruo vivo, lo mejor que puedes hacer es tirar tu edición de Frankenstein a la basura”. Que Spender y Jensen sean unos estudiosos ficticios o no para nada elimina la lección: la envidia perjudica tantísimo como la complicidad y la colaboración podrían beneficiar.

La literatura pone a nuestro alcance secretos de una envergadura descomunal, pese a que los padres suelen contraponerla al mundo real: “mira, voy a decirte algo: cuando cierras uno de esos libros aparece todo lo demás. ¿Lo comprendes? Aparece un mundo en el que hay mucha más gente que oportunidades, en el que necesita ser más rápido que el hombre que corre junto a ti para no quedarte sin nada”.

Y para evitar problemas de comprensión, la tipografía cobra un gran papel en esta novela (mayúsculas, cursivas, palabras encadenadas separadas por un guión y relatos de diferentes personajes en distinto color). Y la lectura se convierte en una trampa que hay que saber desentrañar:

“La verdad es que empezaba a perderme, de manera que supongo que a ustedes tal vez les pasa lo mismo. Veamos: estaba leyendo un libro llamado Dónde crees que vas y quién te crees que eres, escrito por alguien llamado Stevenson pero que no era Robert Louis Stevenson, alguien que se dirigía todo el tiempo a MÍ para contarme la historia de cómo estaba leyendo un libro escrito por Alberto Turpín titulado *La puerta de las tres cerraduras, donde Alberto Turpín le hablaba a ÉL. Y al final de todo eso parecía haber un terrible secreto que Alberto Turpín estaba a punto de contar a Stevenson y que Stevenson estaba a punto de contarme a mí. Bueno, no me dirán que no era un buen rompecabezas”.

*OJO: No confundir con La puerta de los tres cerrojos de Sonia Fernández Vidal.

En definitiva, Benjamín Prado es un maestro del arte de mantenernos intrigados y ensaya con nosotros esos trucos de buen escritor que precisamente Stevenson utiliza con Romeo: “contar solo una parte de cada cosa, dosificar el suspense, esconder un poco de todo lo que enseñas…”. Y uno sale de una lectura y de esta en particular hecho más persona (cediendo a un lenguaje arcaico, retrogrado y machista podríamos hacer la analogía con cuando uno iba a la mili y salía hecho un hombre), con ganas renovadas “de ser de nuevo tú mismo, después de haberte atrevido a ser otro”, aunque has de ser fuerte  porque también se produce ciertas pérdidas, como cuando al despertar: “recuperas las cosas que tenías pero pierdes las cosas con las que has soñado. O sea, como esos exploradores que para no ahogarse dejan caer todo su oro al fondo del río”.

Lo único que me ha cansado un poco de estupor es el curioso tatuaje con que habrá de reconocer la mujer de la vida de Turpín a quien la llegue con noticias de su muerte; ya sé que no tiene nada que ver con la maldita provocación contra los adolescentes que corre o ha corrido por las redes con retos que nunca nadie debería hacer, pero es un borrón –si puede llamarse así por asociación de ideas- del que en 1996 Benjamín Prado ni siquiera podría tener noticia 20 años antes de que sucediera. Una vez más la vida supera a la ficción.

Y pongo punto final, que es como hacer diana si eres un buen tirador o lanzar una flecha o una bala y no dar en el clavo si careces de puntería. Dejo al criterio de los lectores si acierto o fallo.

Y nuevamente yo, aficionada las citas, no puedo dejar de resaltar algunas de las que leo en esta novela:

  • Un sentimiento puede ser algo tan real como unas tenazas.
  • Tal vez solo te metas en el mundo de las novelas cuando no eres lo suficientemente fuerte como para sobrevivir en el mundo real.
  • Puede que en el fondo haya que ser más fuerte para admitir que te gusta la poesía de Lorca que para echarle a tus amigos una de esas carreras de A-ver-quién-la-tiene-más-grande (respuesta del padre).
  • Cuando intentas salir de un sótano no te gusta que se acabe la escalera.

 

PARA SABER MÁS:

 

 

LADRONES DE SUEÑOS

 

       Alfonso Mateo-Sagasta

Es Ladrones de tinta, de Alfonso Mateo-Sagasta, un libro peculiar, en el que el narrador protagonista Isidoro Montemayor relata al modo picaresco (especie de extensa carta dirigida a alguien, vocabulario rufianesco, intento de medro personal, pobreza y mezquindad de la población, etc.) las vicisitudes por las que pasa al intentar aclarar el caso, que no es otro que dar con el autor que se esconde tras el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda. Para Francisco Robles, editor de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha y jefe de Montemayor, el Quijote apócrifo supone un atentado contra su negocio, ya que lleva una década insistiendo a Cervantes para que le entregue la segunda parte.

Todo son conjeturas sobre quién fue Avellaneda: ¿pudo ser Blanco de Paz, enemigo de Cervantes, incitado y pagado por el editor?; ¿Argensola?, ¿Lope de Vega, el éxito de cuyas obras, según las directrices de su Arte nuevo de hacer comedias, impedía el de las de Cervantes, más clásicas?

Montemayor es un joven dispuesto y que aspira a ser reconocido como hidalgo, que trabaja como encargado de un garito propiedad de Robles al tiempo que de gacetillero (especie de antiguo oficio periodístico en que se mezclaban noticias y chismorreos). Con él paseamos por el Madrid del siglo XVII, exactamente en 1614, con lo que nos da testimonio de los usos y abusos de esa época:

  • órdenes militares (Calatrava, Santiago, Alcántara, San Juan),
  • codicia y trampas en el juego,
  • compra de títulos nobiliarios (el oro compra el “don” y hace caballeros, recordad: “ducados hacen ducados”),
  • busconas al acecho de un partido y terceras remienda-virgos siguiendo la tradición de Celestina,
  • venganzas por celos,
  • crueldad de la justicia y en general: intento de capar a un enano, de cegar a los propios hijos, de que ejecuten a inocentes…,
  • aguas fecales que sobrevuelan las cabezas,
  • sangrías con que pensaban que la sangre de algunos pacientes se renovaría,
  • dos de los insultos más graves a ojos de la Inquisición (bujarrón y cornudo),
  • las tertulias literarias y los encendidos partidarios de unos u otros (de Lope, de Góngora, de Cervantes…),
  • el arduo trabajo de los cómicos (cazuela, mosqueteros, aplausos comprados, corral de comedias),
  • los sobornos para obtener la hidalguía, etc.

No solo el humor tiene cabida en la obra (hemorroides), sino una ingente documentación histórico-política y literaria de gran valor. Así se recrean las intrigas palaciegas, los débitos literarios y las relaciones entre unos y otros: Lemos-Cervantes, Osuna-Lope (para quien debe escribir una Historia de los Girones que desmienta la deslealtad al rey) y Osuna-Quevedo (su secretario); Andrés de Almansa, el paladín de Góngora; el Marqués de Hornacho, el del truco de la cabeza parlante (broma que sufren los personajes de Cervantes en su segunda parte), entre otros. Además, la novela se hace eco de las grandes obras de la literatura española: Viaje al Parnaso, el Entremés de los  romances, El vergonzoso en palacio, La verdad sospechosa…; y de otros autores importantes como Luis Vélez de Guevara (este apellido en realidad por de Santander), e insiste en que hay segundas partes tan buenas como las primeras: Guzmán de Alfarache –de El Buscón– de Quevedo o  Jerónimo de Pasamonte, seguidor de Lope.

Ciertas concesiones al protagonista, lector impenitente de los versos de Garcilaso (del que arranca una hoja para que pueda ser reconocido el bebé entregado en el Loreto), al que se muestra como el que le da la idea Lope para escribir su Fuente Ovejuna o como el autor de una máxima que se atribuye a Quevedo nos hacen partícipes de diversos juegos literarios, lo mismo que el del anagrama para confundir al lector y mantener en suspenso el desenlace.

A este mismo protagonista, Isidoro de Montemayor, en El gabinete de las maravillas, Alfonso Mateo-Sagasta hará investigar el asesinato del archivero del marqués de Hornacho; y en la tercera novela del ciclo, El reino de los hombres sin amor, se verá envuelto en una nueva trama en que deberá enfrentarse a toda clase de peligros (codicia, contrabando, corrupción y asesinato) en la corte española del siglo XVII y sus secretos de Estado.

Los hechos mantienen la intriga y se suceden en poco más de veinte días. La historia se cuenta en cuatro partes tituladas:

  • Arte bene moriendi,
  • Más lengua que manos,
  • Las sombras del hidalgo y
  • Ladrones de tinta.

Es de agradecer en Ladrones de tinta la brevedad de los capítulos, dada la riqueza del vocabulario que da pie a densos párrafos cultistas y la precisión en la indumentaria de época (golas, herreruelo, valones, jubón, librea) junto al lenguaje de germanías, las expresiones coloquiales y los términos anticuados o en desuso muchos en cursiva, como por ejemplo: cierto (cómplice para realizar trampas en los juegos de cartas), levantes (soldados asignados a las zonas orientales del Imperio). También deja constancia la novela de la evolución lingüística (lienzo por pañuelo) y de la creatividad idiomática: Brandebarbarón de Boliche significa algo así como “espadachín del garito”, insulto inventado de etimología complicada.

Algunas citas para el recuerdo son:

  • Infame profesión cuya opulencia pasa por la desgracia de los demás (referencia a los médicos).
  • Prefiero el combate cuando el contrario es de talla, si no ¿qué mérito tiene la victoria?
  • Osuna es consciente de lo importante que es el apoyo popular y lo busca (…). La legitimidad que es, en muchos casos, cuestión de propaganda, y en ese sentido el Quijote le interesa porque es un libro bastante conocido. Si Osuna decide que su contenido le perjudica, el camino más fácil para hundirlo es desprestigiar a su autor
  • ¿Hay alguien capaz de predecir por dónde se acabará desbordando rencor? 
  • En una mesa jugaba don Rodrigo Calderón, marqués de Sieteiglesias, secretario del duque de Lerma. Un poco más allá el duque de Sessa compartía mesa con don Diego Gómez de Sandoval, conde de Saldaña, segundo hijo del duque de Lerma, y con su esposa doña Luisa Hurtado de Mendoza. En otra, don Bernardino de Velasco, conde de Salazar, aquel a quien el rey encargó la expulsión de los moriscos, jugaba con el jovencísimo marqués de Peñafiel, hijo del duque de Osuna y prometido de la hija del de Uceda, primogénito de Lerma (todo queda en casa o Dios los cría y ellos se juntan).
  • No se puede tener en el servicio a personas que conocen tus debilidades.
  • Había descubierto cierta grandeza en eso de ser el blanco de envidia de otros (alusión a Cervantes / Avellaneda).

Ladrones de tinta

PARA SABER MÁS:

https://avilared.com/not/11439/mateo-sagasta-y-sus-historias-con-isidoro-montemayor

MICRORRELATO EN VERSO

Me miré al espejo para rastrear la huella del tiempo

Impenetrable, en mi semblante atípico y marchito.

Columbré unas arrugas finas en los labios y mil

Rojas venitas en los ojos que fueron de carbón, entristecidos.

Oí un repiqueteo a la puerta que nombraba mi cuerpo y

Rauda salí por si alguna efeméride se hacía eco de mí o

Rubricaba mi alma alienada en el espejo. Mi imagen asintió.

Era como asomarse a una habitación que nos espera

Lúcida y febril, con un cuerpo al que recorrer despacio.

Allí yacía yo yerta, y a infinitas yardas de mí misma.

Todos velaban aquel cuerpo que fue mío en silencio.

Obvié el óbito y maldije la ausencia de manos con que secar su llanto.

COMPARTIENDO VERSOS Y VERSOS COMPARTIDOS

Diploma Versos compartidos.jpg

Siempre es agradable que consideren que lo que haces está bien. Aunque algunos concursos no sean lo que parecen. Aunque algunas personas se aprovechen de tu ingenuidad y otras se sometan a sus débitos más que a sus gustos.

Por lo pronto, comparto estos diplomas que me han enviado por correo tras participar en sendos concursos. Poco significan, pero me gustan…Elena Gema Camacho Rozas .jpg

ALGUNAS CITAS DE LA GENERACIÓN DEL 27


acuarela-gil-roësset

Obra de Marga Gil Roësset

Rosa Chacel:

  • Es tan atroz lo que pienso de todos y de mí misma, que tal vez por eso me odian todos.
  • Sea como sea, coincidencias o plagios, ellos quedarán, sobrevivirán, y nosotros nos hundiremos.
  • ¡Por qué no seré de esas mujeres que hacen de su diario un confidente íntimo! Tal vez porque soy demasiado escritor.
  • Algo se había roto: un corazón se rompe más silenciosamente que un vaso de vidrio, no causa el estruendo con que se despide de la vida un objeto precioso: se va en silencio y deja silencio al desaparecer. Deja estupefacción porque no sólo ya no es lo que era, sino que ya no es lo que iba a ser…

 

Ernestina de Champourcín:

  • Eludir el camino que todos conocemos. Seguir hacia adelante ruta de los que intentan lo que nunca pensaron y se sienten felices porque hay algo distinto, porque se desvanece de pronto lo que sobra y no existe el vacío si queremos colmarlo.
  • Hay manos que triunfan al quedarse vacías y otras como puños que no conservan nada.
  • ¡Quiero escapar indemne del infierno que arde en la trama de tus besos sabios!
  • Los deseos se estrellan contra la inexorable inercia del silencio.

poema visual J de la Torre

Obra de Josefina de la Torre

María Zambrano:

  • Es posible llegar a destruir un orden y establecer otro, con la consiguiente aureola revolucionaria, en nombre de una tendencia conservadora.
  • El corazón es centro, porque es lo único de nuestro ser que da sonido.
  • Si se hubiera de definir la democracia podría hacerse diciendo que es la sociedad en la cual no sólo es permitido, sino exigido, el ser persona.
  • El arte parece ser el empeño por descifrar o perseguir la huella dejada por una forma perdida de existencia.
  • ¿Es de extrañar que el amor haya preferido casi siempre el derrotero poético al filosófico?
  • Si se hubiera de definir la democracia podría hacerse diciendo que es la sociedad en la cual no sólo es permitido, sino exigido, el ser persona.
  • La luz del pensamiento filosófico no es la luz viviente del sol, sino la claridad, principio de la vida según Platón, el teólogo de esta luz.
  • Amar es verse como otro ser nos ve.
  • Sólo en soledad se siente la sed de la verdad.
  • Un filósofo es el hombre en quien la intimidad se eleva a categoría racional; sus conflictos sentimentales, su encuentro con el mundo, se resuelve y se transforma en una teoría.
  • Escribir es defender la soledad en la que vivo.
  • No se pasa de lo posible a lo real, sino de lo imposible a lo verdadero.
  • Nadie enseña a nadie filosofía. El sistema es lo único que ofrece seguridad al angustiado, castillo de razones, muralla cerrada de pensamientos invulnerables frente al vacío. –
  • La luz ligera que envuelve las imágenes de los dioses ha prefigurado la luz impasible de la inteligencia.
  • Todo extremismo destruye lo que afirma
  • El que obtiene la unidad, lo obtiene todo
  • Si se hubiera de definir la democracia podría hacerse diciendo que es la sociedad en la cual no sólo es permitido, sino exigido, el ser persona.
  • Hay que dormirse arriba en la luz. Hay que estar despierto abajo en la oscuridad. Arriba en la luz, el corazón se abandona, se entrega. Se recoge.(…) pues se ha llegado allí, a esa luz, sin forzar ninguna puerta y aún sin abrirla, sin haber atravesado dinteles de luz y de sombra, sin esfuerzo y sin protección
  • Sólo en soledad se siente la sed de verdad
  • Un filósofo es el hombre en quien la intimidad se eleva a categoría racional; sus conflictos sentimentales, su encuentro con el mundo, se resuelve y se transforma en una teoría
  • Filosófico es el preguntar, y poético el hallazgo
  • Es posible llegar a destruir un orden y establecer otro, con la consiguiente aureola revolucionaria, en nombre de una tendencia conservadora.
  • La cultura es el despertar del hombre.
  • La razón como esperanza. Pero a costa de cuánta renuncia. Y quién le consolará al poeta del minuto que pasa, quién le persuadirá para que acepte la muerte de la rosa, de la frágil belleza de la tarde, del olor de los cabellos amados…
  • La primera realidad que al hombre se le oculta es él mismo
  • La luz del pensamiento filosófico no es la luz viviente del sol, sino la claridad, principio de la vida según Platón, el teólogo de esta luz.
  • Todo extremismo destruye lo que afirma.
  • La melancolía es una manera, por tanto, de tener; es la manera de tener no teniendo, de poseer las cosas por el palpitar del tiempo, por su envoltura temporal. Algo así como una posesión de su esencia, puesto que tenemos de ellas lo que nos falta.
  • No se pasa de lo posible a lo real, sino de lo imposible a lo verdadero.
  • La cultura es el despertar del hombre.
  • Hay que dormirse arriba en la luz. Hay que estar despierto abajo en la oscuridad. Arriba en la luz, el corazón se abandona, se entrega. Se recoge… pues se ha llegado allí, a esa luz, sin forzar ninguna puerta y aún sin abrirla, sin haber atravesado dint
  • El que obtiene la unidad, lo obtiene todo.
  • Las utopías nacen solamente dentro de aquellas culturas donde se encuentra claramente diseñada una edad feliz que desapareció.
  • La filosofía es una preparación para la muerte, y el filósofo el hombre que está maduro para ella.
  • Escribir es defender la soledad en la que vivo.
  • Si se hubiera de definir la democracia podría hacerse diciendo que es la sociedad en la cual no sólo es permitido, sino exigido, el ser persona.
  • El filósofo no se contenta con gustar de la vida, sino que quiere penetrar en ella, reduciéndola, haciéndola consciente, transparente a su razón.
  • Decir la verdad es imposible; o es nefanda o es inefable
  • La palabra de la poesía temblará siempre sobre el silencio y sólo la órbita de un ritmo podrá sostenerla.
  • Un filósofo es el hombre en quien la intimidad se eleva a categoría racional; sus conflictos sentimentales, su encuentro con el mundo, se resuelve y se transforma en una teoría.
  • Y la poesía pura fue a establecer, desde el lado opuesto del romanticismo pero con más profundidad, con más derecho, diríamos, el que la poesía lo es todo. Todo, entendamos, en relación con la metafísica; todo en cuanto al conocimiento…
  • ¿Es de extrañar que el amor haya preferido casi siempre el derrotero poético al filosófico?
  • La historia no es sino un diálogo, bastante dramático, por cierto, entre el hombre y el universo.
  • Filósofo es el que ya no se queja.

Gil Roësset

Obra de Marga Gil Roësset

María Teresa León:

  • Estoy cansada de no saber dónde morirme (durante su exilio).
  • Una patria, Señor, una patria pequeña, como un patio o como una grieta en un muro muy sólido. Una patria, para reemplazar a la que me arrancaron del alma de un sólo tirón.
  • Escribir es mi enfermedad incurable
  • Yo no quedaré (escribió en el último tramo del camino)Pero cuando yo no recuerde, recordad vosotros las veces que me levanté de la silla, el café que os hice, la indulgencia que tuve al veros devorar mi trabajo sin decirme nada, recordad nuestra pequeña alegría común, nuestra risa y las lágrimas que dolían o quemaban cuando nos sentíamos desamparados y solos.

 

Josefina de la Torre:

1)   ¡Mañana, horizonte en niebla,

fiel timón de mi fragata:

hace tiempo que me llegas

con las velas desplegadas!

 

2)     Me busco y no me encuentro.

Rondo por las oscuridades paredes de mí misma,

interrogo al silencio y este torpe vacío

y no acierto en el eco de mis incertidumbres.

No me encuentro a mí misma.

Y ahora voy como dormida en las tinieblas,

tanteando la noche de todas las esquinas.

3)  Qué desconsuelo escuchar

el corazón a destiempo:

unas veces tan deprisa

y otras, a veces, tan lento.

Yo no quisiera tener

el corazón tan incierto,

pues se me hace pequeñito

y se esconde muy adentro

como un reloj que no anda

y ándame loco en el pecho.

Mallo caligrafia

Pensamiento caligráfico de Maruja Mallo

Concha Méndez:

  • Y si miro hacia la sombra donde la luz se deshace, temo también deshacerme y entre la sombra quedarme confundida para siempre.
  • Como un último retrato, en nuestros ojos impresas lucirán nuestras miradas.
  • Eran verdes como un mar, con reflejos de alto cielo. ¡Qué bien sabían mirar! Unos ojos que recuerdo.
  • Tan sola no me has dejado, que estoy conmigo y me basta, igual que siempre lo he estado.
  • La vida es ciervo herido sin remedio, que las flechas le dan veneno y alas.
  • Quisiera tener varias sonrisas de recambio y un vasto repertorio de modos de expresarme.
  • Yo quisiera ¡y no puedo! Ser como son los otros, los que pueblan el mundo y se llaman humanos: siempre el beso en el labio, ocultando los hechos y al final… El lavarse tan tranquilos las manos.
  • Se repartió mi alma para formar tu alma. Y fueron nueve lunas y fue toda una angustia de días sin reposo y noches desveladas.
  • Mi corazón que es cuna que en secreto te guarda.
  • Ven a mí que vas herido que en este lecho de sueños podrás descansar conmigo.
  • El barco en que he de ir está en el puerto; a éste seguirá otro en que tú vayas. Te esperarán mis brazos, no sé en dónde… Tal vez en algún puerto… ¡En una playa!
  • Quisiera tener varias sonrisas de recambio y un vasto repertorio de modos de expresarme.
  • Yo quisiera ¡y no puedo! Ser como son los otros, los que pueblan el mundo y se llaman humanos: siempre el beso en el labio, ocultando los hechos y al final… El lavarse tan tranquilos las manos.
  • Brazos que te sujetaron para alejarte de mí, ¡a mí sí que me salvaron!

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Caricatura de los componentes de la generación del 27. ¿Dónde están las mujeres?

Federico García Lorca:

  • Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio.
  • Yo muchas veces me he perdido para buscar la quemadura que mantiene despiertas las cosas.
  • La poesía no quiere adeptos, quiere amantes.
  • Desechad tristezas y melancolías. La vida es amable, tiene pocos días y tan sólo ahora la hemos de gozar.
  • Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir.
  • Nada turba los siglos pasados. No podemos arrancar un suspiro de lo viejo.
  • La soledad es la gran talladora del espíritu.
  • Hay cosas encerradas dentro de los muros que, si salieran de pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo.
  • Los pueblos son libros. Las ciudades periódicos mentirosos
  • El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana.
  • El español que no ha estado en América no sabe qué es España
  • He visto que las cosas cuando buscan su curso encuentran su vacío.

 

Gerardo Diego:

  • Como un guante famélico el día se me escapa de los dedos.
  • La guitarra es un pozo con viento en vez de agua.
  • Yo no soy responsable de que me atraigan simultáneamente el campo y la ciudad, la tradición y el futuro; de que me encante el arte nuevo y me extasíe el antiguo; de que me vuelva loco la retórica hecha, y me torne más loco el capricho de volver a hacérmela -nueva- para mi uso personal e intransferible.
  • Mis pensamientos son montes, mares, selvas, bloques de sal cegadora, flores lentas.
  • Y tantas mariposas distraídas han fallecido en tu mirada que las estrellas ya no alumbran nada.
  • Así te quiero, en límites pequeños, aquí y allá, fragmentos, lirio, rosa, y tu unidad después, luz de mis sueños.
  • La poesía es el lenguaje incorruptible.La sorpresa del trigo de Maruja Mallo.jpg
La sorpresa del trigo de Maruja Mallo

Jorge Guillén:

  • Nadie más. El resto es selva.
  • Cuando uno pierde la esperanza se vuelve reaccionario.
  • Tu soñar me envolvía, soñado me sentí.
  • Y los ojos prometen mientras la boca aguarda.
  • Dormías, los brazos me tendiste y por sorpresa rodeaste mi insomnio.
  • Calor, amor. La historia tras la puerta.
  • ¿Habrá un fin al saber? Nunca, nunca. Se está siempre al principio de una curiosidad inextinguible frente a infinita vida.
  • La caricia adormece, y a una región conduce más cercana a la tierra, a su silencio y sueño, bien tendidos, dichosos.
  • Ya te lo decía yo. Era imposible el olvido. Fuimos verdad. Y quedó.
  • Sus caricias son sueños, entreabren la muerte, son lunas accesibles, son la vida más alta.
  • ¡Qué alegría ser así dos historias en un cuento!.
  • La soledad no es tan triste. Ser es también no haber sido.
  • La memoria, malla a malla, me cubre armando su mundo. Interior, mi noche calla. En tu recuerdo me hundo.
  • La esperanza es el flujo de la vida. Cuando no hay lugar para la esperanza, es cuando surge la muerte.

Caretas maripos Mallo

Máscaras de Maruja Mallo

Rafael Alberti:

  • La libertad no la tienen los que no tienen su sed.
  • Fue cuando comprobé que murallas se quiebran con suspiros y que hay puertas al mar que se abren con palabras.
  • (…) Fue cuando comprobé que murallas se quiebran con suspiros y que hay puertas al mar que se abren con palabras.
  • Y el mar fue y le dio un nombre y un apellido el viento y las nubes un cuerpo y un alma el fuego.
  • Tú no te irás, mi amor, y si te fueras, aún yéndote, mi amor, jamás te irías.
  • Seriamente, en tus ojos era la mar dos niños que me espiaban, temerosos de lazos y palabras duras.
  • Ciudades sin respuesta, ríos sin habla, cumbres sin ecos, mares mudos.
  • La vida es como un limón, que te tiren a la mar exprimido y seco.
  • La juventud es solo un momento, pero encierra una chispa que se lleva en el corazón para siempre.

+ 27

Luis Cernuda:

  • Allá, allá lejos; donde habite el olvido.
  • No es el amor quien muere, somos nosotros mismos.
  • Si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.
  • No hace al muerto la herida, hace tan sólo un cuerpo inerte.
  • Tú, verdad solitaria, transparente pasión, mi soledad de siempre, eres inmenso abrazo.
  • El mar es un olvido, una canción, un labio; el mar es un amante, fiel respuesta al deseo.
  • Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío.
  • Escucha el agua, escucha la lluvia, escucha la tormenta; esa es tu vida: líquido lamento fluyendo entre sombras iguales.
  • Todo lo que es hermoso tiene su instante, y pasa.
  • Porque en la vida no hay más realidades que éstas: un destello de sol, un aroma de rosa, el son de una voz; y aun así de vanas y efímeras son lo mejor del mundo, lo mejor del mundo para mí.
  • El deseo es una pregunta cuya respuesta no existe.

Pedro Salinas:

  • Tú vives siempre en tus actos.
  • Yo no necesito tiempo / para saber cómo eres: / conocerse es el relámpago. Qué alegría, vivir / sintiéndose vivido.
  • Lo que eres / me distrae de lo que dices.
  • Me haces falta en la vida / porque no eres el pan / nuestro de cada día.
  • Estimo en la poesía, sobre todo, la autenticidad. Luego, la belleza. Después, el ingenio.

Roësset

Obra de Marga Gil Roësset

Manuel Altolaguirre:

  • Era mi dolor tan alto que la puerta de la casa de donde salí llorando me llegaba a la cintura
  • Huyo del mal que me enoja buscando el bien que me falta. Más que las penas que tengo me duelen las esperanzas
  • En mis labios los recuerdos. En tus ojos la esperanza. No estoy tan solo sin ti. Tu soledad me acompaña
  • Mi soledad consciente mira las hermosuras inútiles del mundo
  • Yo y mi sombra, ángulo recto. Yo y mi sombra, libro abierto.
  • Déjame que sea tu noche, que enturbie tu transparencia. ¡Déjame ver tu hermosura!
  • La poesía es mi principal fuente de conocimiento. Me enseña el mundo, y en ella aprendo a conocerme a mí mismo. Ella nos hace unánimes, comunicativos.

 

Vicente Aleixandre:

  • Existir es vivir con ciencia a ciegas
  • Cuerpo feliz que fluye entre mis manos, rostro amado donde contemplo el mundo, donde graciosos pájaros se copian fugitivos, volando a la región donde nada se olvida».
  • La poesía es comunicación. Algo que sirve para hablar con los demás hombres.
  • Olvidar es morir.
  • Saber es alentar con los ojos abiertos. ¿Dudar? Quien duda existe. Sólo morir es ciencia.
  • La poesía tiene que ser humana, si no es humana, no es poesía.
  • Unas pocas palabras, mientras alguien callase; las del viento en las hojas, mientras beso tus labios.
  • Ni siquiera la prueba de lo absurdo de sus sospechas podrá consolar al celoso, porque los celos son la enfermedad de la imaginación.Maruja-Mallo-15.jpg

Emilio Prados:

  • Se levantan los muertos. Detrás la vida sigue. ¡Preparad la batalla!
  • La noche, perseguida, se entró por mi ventana y era a la noche misma, a quien yo perseguía.

Dámaso Alonso:

  • Tal vez sea verdad: que un corazón es lo que mueve el mundo
  • El estudio de la poesía -es decir, del arte verdadero- tiene que empezar por una intuición y terminar con una intuición.
  • Protesta, ¿Contra qué? Contra todo. Es inútil quererlo (referido al poemario Hijos de la ira) considerar como una protesta especial contra determinados hechos contemporáneos. Es mucho más amplia: es una protesta universal, cósmica, que incluye, claro está, todas esas iras parciales.

 

Las Sinsombrero 1

Las Sinsombrero

PARA SABER MÁS:   

Las Sinsombrero: las mujeres de la Generación del 27.

https://algundiaenalgunaparte.com/2015/10/20/las-sinsombrero

https://www.lassinsombrero.com/

http://syllabus.es/blog/tag/las-sinsombrero/

http://amotinadas.blogspot.com.es/2017/03/

 

NUEVAS RECOMENDACIONES

HydeHyde de David Lozano es una apuesta segura para los jóvenes y no tanto, un extenso libro que se lee de un tirón. A pesar del previsible final, toda la primera parte mantiene la intriga y cada capítulo la emoción de ver si lo va a resolver como tú crees.

Los temas principales de este libro son el de la venganza, las burlas juveniles, el poder de la lectura y el de la publicidad subliminal, así como la amenaza de la violencia y de la sugestión cuando el terror es mayor que la razón.

A raíz del asesinato de un profesional sin escrúpulos que investiga la policía, se entremezcla esta historia con otra con la que luego encajará. En la segunda, nos situamos en un caserón abandonado en el que ocho jóvenes parece que van a tomar parte en un proyecto educativo, una experiencia audiovisual, que supuestamente tendrá magníficos efectos sobre su afición por la lectura y, en conclusión, sobre sus resultados académicos.

Con estos mimbres David Lozano vuelve a situarse en la esfera de las novelas de terror psicológico (recordemos Donde surgen las sombras) y las conductas psicopáticas, que indagan en hasta qué punto alguien puede convertirse en un monstruo y cómo todos podemos llegar a sospechar de cualquier otra persona, incluso de nosotros mismos, bajo unos condicionamientos estresantes y angustiosos. Una vez más los adolescentes son los protagonistas y los inadaptados.

Pero no solo porque desde pronto se vea venir al criminal y nos parezca que los jóvenes están caracterizados de forma ruda y simplista, sino por el hecho de que no resulta muy novedosa, no llena las expectativas de un lector exigente, no resulta una obra maestra del género sino una más, una de tantas.

Futuros peligrosos

Una buena recomendación es Futuros peligrosos de Elia Barceló, siete relatos en la tradición de la literatura futurista en la que lo que parecía imposible se convierte en realidad, una realidad cuando menos desazonante y difícil de asimilar desde nuestra visión actual. Con ellos nos pone ante las cuerdas de lo que estamos haciendo con nuestra vida y con lo que el futuro nos depara. No los sitúa muchos siglos más tarde sino solo unos años después de este 2017. No se sitúan en otro planeta. Y cuanto ha cambiado tiene visos de credibilidad, no nos resulta ajeno del todo. En esta distopía, la ley respalda lo inaudito.

Por medio de estos relatos nos hace dialogar con nuestras peores cualidades: la violencia, la frivolidad, el racismo y el clasismo… En todos ellos aparece el paso del tiempo ineludible junto a la aspiración a la eternidad, de ahí que uno de sus temas preferentes sea el de la vejez y el de la salud. En estos relatos, las edades en que se hacen las actividades más comunes se prolongan, los jóvenes rozan los 40 y siguen estudiando o comienzan a trabajar, la edad para procrear se aplaza…

Con el que comienza, El deseo de tu corazón, nos hace ver cómo hay que tener lo que se desea porque a veces se cumple y es peor. En El hombre de cristal, una entrevista de trabajo muestra técnicas de selección de personal que invaden la intimidad de los aspirantes. En Viejos vemos cómo en una sociedad avanzada una pareja se debate entre adoptar a un anciano o tener un hijo propio. En Mil euros por tu vida, sigue imperando la pobreza del Tercer Mundo, con lo que algunas personas venden su cuerpo para mejorar la vida de sus familias; en este caso, dos ancianos ricos quieren revivir su juventud y compran unos cuerpos jóvenes en que instalar su conciencia, su alma, su mente o aquello que sea que nos distingue de los demás y de los animales si obviamos lo externo. Les asiste el derecho, pues Europa permite esa transferencia. Lo que ocurre es que de nuevas soluciones surgen nuevos problemas y la carne joven… (me trae a la memoria la obrita teatral Cuatro corazones con freno y marcha atrás, ¿por qué será?)

En Fumando espero, un anciano “aparcado” en una institución recuerda la comida basura y los pequeños vicios como el tabaco y el alcohol, totalmente eliminados de su dieta y de su ocio, y piensa que a veces es mejor darse un atracón de felicidad -aunque no sea lo correcto- que vivir una vida aséptica y aburrida. En Muertos, un muchacho se enamora de una chica que no es sino el clon de sí misma. Se trata de un tratamiento nuevo que solo se pueden permitir algunas personas. Por último, Noche de sábado mezcla una crítica contra la crueldad, el consumismo y el sedentarismo, así como contra la televisión más feroz, en forma de concurso al que una familia -y prácticamente toda una nación- es adicta. El concurso que divierte a unos juega hasta la extenuación y la muerte con otros seres humanos. Se trata de una especie de Juegos del Hambre en que los que acuden en pateras a nuestras costas deberán luchar por la supervivencia, mientras que una especie de Gran Hermano (cuyos ojos retransmiten como si fuera virtual lo que les sucede de verdad a esos desdichados) y los GPS de localización que llevan impiden que la población arrellanada en sus sillones se pierda algo, al tiempo que unos modernos aparatos de realidad virtual permiten a los espectadores jugar situándose en el pellejo y en los cuerpos de los contendientes. Un personaje casual en esta escena-relato, un invitado, será el testigo aturdido y horrorizado de dos muertes, a las que se da un valor muy distinto.

PARA SABER MÁS:

http://literaturajuvenilyfantastica.blogspot.com.es/2014/10/hyde-de-david-lozano.html

http://www.culturamas.es/blog/2011/04/11/futuros-peligrosos-de-elia-barcelo/

 

 

LA HABITACIÓN DE NONA

La habitación de Nona de Cristina Fernández Cubas (autora también de Mi hermana Elba, Los altillos de Brumal, Parientes pobres del diablo y de la novela La puerta entreabierta) consta de seis relatos: el que da nombre a la colección, Hablar con viejas, Interno con figura, El final de Barbro, La nueva vida y Días entre los Wasi-Wano. En ellos una niña (Nona) envida a su hermana “especial”, una viejecita se convierte en lobo para una joven a punto de ser desahuciada, un cuadro es comentado por escolares mientras la narradora lo observa y cree que sale a la luz una historia oculta, tres huérfanas moralmente heridas se vengan a largo plazo, la pérdida de un ser querido y la vejez se alían para revivir el pasado como si se hubiera producido un salto en el tiempo, y una narradora protagonista relata en flashback las vivencias que junto a sus tíos más excéntricos vivió 40 años atrás. Cualquiera de ellos es una apuesta segura.

En La habitación de Nona la mirada a esa hermana “diferente” (eufemismo que no pasa inadvertido) y envidiada precisamente por sus particularidades, se subvierte en el desenlace, que  muestra que la naturaleza de los celos no tiene que ver con la realidad sino con la propia identidad, tras esa vuelta de tuerca que modifica los hechos. Porque cualquier nimiedad sin embargo, podía desembocar fatalmente en tragedia, porque la ruptura se puede producir por un hecho que en sí mismo no significaría nada si no nos remitiera a otros que en su momento sí significaron.

Adriano-Cecioni-Interno-con-figura-1868

Interno con figura parte de la descripción que la narradora hace de un cuadro de Adriano Cecioni (el de la cubierta del libro) para adentrarse en la propia capacidad de ficcionar (metaliteratura) y en la vida de una niña cuyo mundo tal vez se resquebraje, amenazada, falta de amor y que incomoda a los adultos a los que pone entre la espada y la pared con sus palabras, las cuales podrían ser confesiones inconscientes.

El final de Barbro nos adentra en las mezquindades familiares con total realismo, e indaga en la raíz de los cambios de opinión tras conocer a una persona, en cómo una primera impresión se desmonta con los sucesivos reencuentros. El narrador plural, las hermanas, parece enfrentarse a las directrices de Barbro a quien su técnica de psicología inversa se la vuelve en contra cuando a modo de justicia poética toman la decisión de ignorarla.

Una nueva vida entrelaza la relatividad de lo que acontece, la ficción como forma de madurar, el idioma como enclave al que acudir para conocerse, el pasado como detonador de los sentimientos, el tiempo y el espacio multidimensionales. Y todo, como se diría coloquialmente, sin despeinarse. En este relato una viuda se traslada a ciertas vivencias del pasado, revive desde la madurez lo que añora, pero lo efímero le devuelve la nostalgia. Autobiografía o pura ficción, por medio de ese tempus fugit aborda el tema de la llegada de la vejez.

Días entre los Wasi-Wano deambula entre lo que es realidad y lo que no sin solución de continuidad. Unos hermanos pasan un verano en un pueblecito extraviado con unos tíos hippies, Tristán y Valeria (a ojos de sus familiares “los insensatos, los estrambóticos, los irresponsables. Los viva la Virgen”, epítetos con que aluden a su existencia fuera de las reglas comunes). Como trasfondo, la antropología, la enfermedad del padre y la en su juventud guapa y cobarde -en la actualidad arisca- tía Berta. Pero el enredo viene de un teléfono que suena y calla, símbolo de una civilización enferma. Con estas hebras la muchacha protagonista atará cabos.

La magia de la autora está en que su estilo es de una llaneza extrema, íntima, que nos incluye en su propio modo de ver las cosas, en que fusiona originalidad y maestría en la construcción de los relatos y en la deconstrucción de las expectativas. La redención, la compensación, el sosiego de una historia… se quiebra por medio de una mirada de soslayo a una frase aparentemente inocente. A través de sus cuentos parece contemplarnos en nuestra mediocridad y nuestros miedos, la inquietud y lo onírico se deshacen de las reglas espacio-temporales y atisba los mundos paralelos.

Su mundo narrativo se hunde en lo real-maravilloso para nombrar sensaciones de todos conocidas: la infancia que incuba nuestros trastornos y características futuras, la sabiduría en los pequeños detalles, el miedo a la inseguridad, los terroríficos dobles y la conversión en otros seres que nos depara la madurez, el miedo al otro, los timos de la existencia, la cobardía, la envidia, los celos, lo desconocido pero próximo… Y sus sorprendentes giros finales o sus puntos de partida desveladores, de repente, nos traen de vuelta a una escena verosímil y olvidada. La ilusión persiste a lo largo de los relatos, el recuerdo se recrea, la memoria falsea la realidad, el idioma subvierte los hechos.

El mecanismo de relojería de un cuento bueno concentra en su brevedad miles de mundos posibles y alimenta el espíritu tanto como una novela o un poemario. A Cristina Fernández Cubas le caracterizan el uso de las voces femeninas, el mundo del hogar y la familia, la escasez de personajes y ese estilo natural que hace de lo siniestro una dimensión más de la realidad habitual, porque vemos venir los misterios sin que por ello dejemos de querer leer el desenlace, porque los detalles se dispersan y nos interesa agrupar las piezas del puzle. Sus temas repetidos son la infancia y la madurez, los secretos familiares, la soledad y el misterio que anida en lo cotidiano… Estos cuentos nos sorprenden con la sencillez de un susto y sentimos el mismo escalofrío que si tuviéramos la navaja de un barbero en el cuello y, de repente, nos diésemos cuenta de que este no es sino un asesino en serie al que estamos a merced.

La habitación de Nona es un libro que muestra la capacidad de la autora para hacer ficción a partir de ideas sencillas que mezclan lo cotidiano con lo fantástico, fórmula que la ha hecho merecedora del Premio Nacional de la Crítica y del Premio Nacional de Narrativa, y eso que ser mujer y cuentista no representa un saldo a favor.

CITAS QUE ME HAN GUSTADO:

  • A los enfermos se les compadece; a los locos se les termina perdonando (ninguna de las dos cosas que excusarían a Barbro a ojos de sus hijastras).
  • Emociones que creíamos olvidadas y para las que solo ahora encontramos la explicación que en su momento se nos resistía. Barbro no cometió contra nosotros ningún crimen legalmente punible. Pero ridiculizó lo que más queríamos, invadió nuestro terreno, nos robó los mejores recuerdos, se rio de todo lo que respetábamos y nos resarció con el más absoluto desprecio.
  • En La nueva vida aparecen las palabras de condolencia que Einstein dedicó a la viuda de un amigo: Su marido me ha precedido. Pero como físico usted sabrá que para mí no existe pasado ni presente. y otra cita de Einstein La realidad es simplemente una ilusión, aunque muy persistente.
  • La cobardía o el exceso de prudencia, querían hacer lo mismo, se vuelve contra el que la práctica. No lo olvides nunca (…) Y los celos. Tampoco lo olvides nunca.

PARA SABER MÁS:

http://www.fantifica.com/literatura/resenas/la-habitacion-de-nona/.

http://www.elsindromechejov.com/la-habitacion-de-nona-cristina-fernandez-cubas/.

http://loqueleolocuento.blogspot.com.es/2016/12/la-habitacion-de-nona-cristina.html.

PELÍCULAS RELACIONADAS:

  • Vive como quieras de Frank Capra.
  • Jennie, de William Dieterle.

 

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