NUEVAS RECOMENDACIONES

HydeHyde de David Lozano es una apuesta segura para los jóvenes y no tanto, un extenso libro que se lee de un tirón. A pesar del previsible final, toda la primera parte mantiene la intriga y cada capítulo la emoción de ver si lo va a resolver como tú crees.

Los temas principales de este libro son el de la venganza, las burlas juveniles, el poder de la lectura y el de la publicidad subliminal, así como la amenaza de la violencia y de la sugestión cuando el terror es mayor que la razón.

A raíz del asesinato de un profesional sin escrúpulos que investiga la policía, se entremezcla esta historia con otra con la que luego encajará. En la segunda, nos situamos en un caserón abandonado en el que ocho jóvenes parece que van a tomar parte en un proyecto educativo, una experiencia audiovisual, que supuestamente tendrá magníficos efectos sobre su afición por la lectura y, en conclusión, sobre sus resultados académicos.

Con estos mimbres David Lozano vuelve a situarse en la esfera de las novelas de terror psicológico (recordemos Donde surgen las sombras) y las conductas psicopáticas, que indagan en hasta qué punto alguien puede convertirse en un monstruo y cómo todos podemos llegar a sospechar de cualquier otra persona, incluso de nosotros mismos, bajo unos condicionamientos estresantes y angustiosos. Una vez más los adolescentes son los protagonistas y los inadaptados.

Pero no solo porque desde pronto se vea venir al criminal y nos parezca que los jóvenes están caracterizados de forma ruda y simplista, sino por el hecho de que no resulta muy novedosa, no llena las expectativas de un lector exigente, no resulta una obra maestra del género sino una más, una de tantas.

Futuros peligrosos

Una buena recomendación es Futuros peligrosos de Elia Barceló, siete relatos en la tradición de la literatura futurista en la que lo que parecía imposible se convierte en realidad, una realidad cuando menos desazonante y difícil de asimilar desde nuestra visión actual. Con ellos nos pone ante las cuerdas de lo que estamos haciendo con nuestra vida y con lo que el futuro nos depara. No los sitúa muchos siglos más tarde sino solo unos años después de este 2017. No se sitúan en otro planeta. Y cuanto ha cambiado tiene visos de credibilidad, no nos resulta ajeno del todo. En esta distopía, la ley respalda lo inaudito.

Por medio de estos relatos nos hace dialogar con nuestras peores cualidades: la violencia, la frivolidad, el racismo y el clasismo… En todos ellos aparece el paso del tiempo ineludible junto a la aspiración a la eternidad, de ahí que uno de sus temas preferentes sea el de la vejez y el de la salud. En estos relatos, las edades en que se hacen las actividades más comunes se prolongan, los jóvenes rozan los 40 y siguen estudiando o comienzan a trabajar, la edad para procrear se aplaza…

Con el que comienza, El deseo de tu corazón, nos hace ver cómo hay que tener lo que se desea porque a veces se cumple y es peor. En El hombre de cristal, una entrevista de trabajo muestra técnicas de selección de personal que invaden la intimidad de los aspirantes. En Viejos vemos cómo en una sociedad avanzada una pareja se debate entre adoptar a un anciano o tener un hijo propio. En Mil euros por tu vida, sigue imperando la pobreza del Tercer Mundo, con lo que algunas personas venden su cuerpo para mejorar la vida de sus familias; en este caso, dos ancianos ricos quieren revivir su juventud y compran unos cuerpos jóvenes en que instalar su conciencia, su alma, su mente o aquello que sea que nos distingue de los demás y de los animales si obviamos lo externo. Les asiste el derecho, pues Europa permite esa transferencia. Lo que ocurre es que de nuevas soluciones surgen nuevos problemas y la carne joven… (me trae a la memoria la obrita teatral Cuatro corazones con freno y marcha atrás, ¿por qué será?)

En Fumando espero, un anciano “aparcado” en una institución recuerda la comida basura y los pequeños vicios como el tabaco y el alcohol, totalmente eliminados de su dieta y de su ocio, y piensa que a veces es mejor darse un atracón de felicidad -aunque no sea lo correcto- que vivir una vida aséptica y aburrida. En Muertos, un muchacho se enamora de una chica que no es sino el clon de sí misma. Se trata de un tratamiento nuevo que solo se pueden permitir algunas personas. Por último, Noche de sábado mezcla una crítica contra la crueldad, el consumismo y el sedentarismo, así como contra la televisión más feroz, en forma de concurso al que una familia -y prácticamente toda una nación- es adicta. El concurso que divierte a unos juega hasta la extenuación y la muerte con otros seres humanos. Se trata de una especie de Juegos del Hambre en que los que acuden en pateras a nuestras costas deberán luchar por la supervivencia, mientras que una especie de Gran Hermano (cuyos ojos retransmiten como si fuera virtual lo que les sucede de verdad a esos desdichados) y los GPS de localización que llevan impiden que la población arrellanada en sus sillones se pierda algo, al tiempo que unos modernos aparatos de realidad virtual permiten a los espectadores jugar situándose en el pellejo y en los cuerpos de los contendientes. Un personaje casual en esta escena-relato, un invitado, será el testigo aturdido y horrorizado de dos muertes, a las que se da un valor muy distinto.

PARA SABER MÁS:

http://literaturajuvenilyfantastica.blogspot.com.es/2014/10/hyde-de-david-lozano.html

http://www.culturamas.es/blog/2011/04/11/futuros-peligrosos-de-elia-barcelo/

 

 

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LA HABITACIÓN DE NONA

La habitación de Nona de Cristina Fernández Cubas (autora también de Mi hermana Elba, Los altillos de Brumal, Parientes pobres del diablo y de la novela La puerta entreabierta) consta de seis relatos: el que da nombre a la colección, Hablar con viejas, Interno con figura, El final de Barbro, La nueva vida y Días entre los Wasi-Wano. En ellos una niña (Nona) envida a su hermana “especial”, una viejecita se convierte en lobo para una joven a punto de ser desahuciada, un cuadro es comentado por escolares mientras la narradora lo observa y cree que sale a la luz una historia oculta, tres huérfanas moralmente heridas se vengan a largo plazo, la pérdida de un ser querido y la vejez se alían para revivir el pasado como si se hubiera producido un salto en el tiempo, y una narradora protagonista relata en flashback las vivencias que junto a sus tíos más excéntricos vivió 40 años atrás. Cualquiera de ellos es una apuesta segura.

En La habitación de Nona la mirada a esa hermana “diferente” (eufemismo que no pasa inadvertido) y envidiada precisamente por sus particularidades, se subvierte en el desenlace, que  muestra que la naturaleza de los celos no tiene que ver con la realidad sino con la propia identidad, tras esa vuelta de tuerca que modifica los hechos. Porque cualquier nimiedad sin embargo, podía desembocar fatalmente en tragedia, porque la ruptura se puede producir por un hecho que en sí mismo no significaría nada si no nos remitiera a otros que en su momento sí significaron.

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Interno con figura parte de la descripción que la narradora hace de un cuadro de Adriano Cecioni (el de la cubierta del libro) para adentrarse en la propia capacidad de ficcionar (metaliteratura) y en la vida de una niña cuyo mundo tal vez se resquebraje, amenazada, falta de amor y que incomoda a los adultos a los que pone entre la espada y la pared con sus palabras, las cuales podrían ser confesiones inconscientes.

El final de Barbro nos adentra en las mezquindades familiares con total realismo, e indaga en la raíz de los cambios de opinión tras conocer a una persona, en cómo una primera impresión se desmonta con los sucesivos reencuentros. El narrador plural, las hermanas, parece enfrentarse a las directrices de Barbro a quien su técnica de psicología inversa se la vuelve en contra cuando a modo de justicia poética toman la decisión de ignorarla.

Una nueva vida entrelaza la relatividad de lo que acontece, la ficción como forma de madurar, el idioma como enclave al que acudir para conocerse, el pasado como detonador de los sentimientos, el tiempo y el espacio multidimensionales. Y todo, como se diría coloquialmente, sin despeinarse. En este relato una viuda se traslada a ciertas vivencias del pasado, revive desde la madurez lo que añora, pero lo efímero le devuelve la nostalgia. Autobiografía o pura ficción, por medio de ese tempus fugit aborda el tema de la llegada de la vejez.

Días entre los Wasi-Wano deambula entre lo que es realidad y lo que no sin solución de continuidad. Unos hermanos pasan un verano en un pueblecito extraviado con unos tíos hippies, Tristán y Valeria (a ojos de sus familiares “los insensatos, los estrambóticos, los irresponsables. Los viva la Virgen”, epítetos con que aluden a su existencia fuera de las reglas comunes). Como trasfondo, la antropología, la enfermedad del padre y la en su juventud guapa y cobarde -en la actualidad arisca- tía Berta. Pero el enredo viene de un teléfono que suena y calla, símbolo de una civilización enferma. Con estas hebras la muchacha protagonista atará cabos.

La magia de la autora está en que su estilo es de una llaneza extrema, íntima, que nos incluye en su propio modo de ver las cosas, en que fusiona originalidad y maestría en la construcción de los relatos y en la deconstrucción de las expectativas. La redención, la compensación, el sosiego de una historia… se quiebra por medio de una mirada de soslayo a una frase aparentemente inocente. A través de sus cuentos parece contemplarnos en nuestra mediocridad y nuestros miedos, la inquietud y lo onírico se deshacen de las reglas espacio-temporales y atisba los mundos paralelos.

Su mundo narrativo se hunde en lo real-maravilloso para nombrar sensaciones de todos conocidas: la infancia que incuba nuestros trastornos y características futuras, la sabiduría en los pequeños detalles, el miedo a la inseguridad, los terroríficos dobles y la conversión en otros seres que nos depara la madurez, el miedo al otro, los timos de la existencia, la cobardía, la envidia, los celos, lo desconocido pero próximo… Y sus sorprendentes giros finales o sus puntos de partida desveladores, de repente, nos traen de vuelta a una escena verosímil y olvidada. La ilusión persiste a lo largo de los relatos, el recuerdo se recrea, la memoria falsea la realidad, el idioma subvierte los hechos.

El mecanismo de relojería de un cuento bueno concentra en su brevedad miles de mundos posibles y alimenta el espíritu tanto como una novela o un poemario. A Cristina Fernández Cubas le caracterizan el uso de las voces femeninas, el mundo del hogar y la familia, la escasez de personajes y ese estilo natural que hace de lo siniestro una dimensión más de la realidad habitual, porque vemos venir los misterios sin que por ello dejemos de querer leer el desenlace, porque los detalles se dispersan y nos interesa agrupar las piezas del puzle. Sus temas repetidos son la infancia y la madurez, los secretos familiares, la soledad y el misterio que anida en lo cotidiano… Estos cuentos nos sorprenden con la sencillez de un susto y sentimos el mismo escalofrío que si tuviéramos la navaja de un barbero en el cuello y, de repente, nos diésemos cuenta de que este no es sino un asesino en serie al que estamos a merced.

La habitación de Nona es un libro que muestra la capacidad de la autora para hacer ficción a partir de ideas sencillas que mezclan lo cotidiano con lo fantástico, fórmula que la ha hecho merecedora del Premio Nacional de la Crítica y del Premio Nacional de Narrativa, y eso que ser mujer y cuentista no representa un saldo a favor.

CITAS QUE ME HAN GUSTADO:

  • A los enfermos se les compadece; a los locos se les termina perdonando (ninguna de las dos cosas que excusarían a Barbro a ojos de sus hijastras).
  • Emociones que creíamos olvidadas y para las que solo ahora encontramos la explicación que en su momento se nos resistía. Barbro no cometió contra nosotros ningún crimen legalmente punible. Pero ridiculizó lo que más queríamos, invadió nuestro terreno, nos robó los mejores recuerdos, se rio de todo lo que respetábamos y nos resarció con el más absoluto desprecio.
  • En La nueva vida aparecen las palabras de condolencia que Einstein dedicó a la viuda de un amigo: Su marido me ha precedido. Pero como físico usted sabrá que para mí no existe pasado ni presente. y otra cita de Einstein La realidad es simplemente una ilusión, aunque muy persistente.
  • La cobardía o el exceso de prudencia, querían hacer lo mismo, se vuelve contra el que la práctica. No lo olvides nunca (…) Y los celos. Tampoco lo olvides nunca.

PARA SABER MÁS:

http://www.fantifica.com/literatura/resenas/la-habitacion-de-nona/.

http://www.elsindromechejov.com/la-habitacion-de-nona-cristina-fernandez-cubas/.

http://loqueleolocuento.blogspot.com.es/2016/12/la-habitacion-de-nona-cristina.html.

PELÍCULAS RELACIONADAS:

  • Vive como quieras de Frank Capra.
  • Jennie, de William Dieterle.

 

BENJAMÍN PRADO

Hoy hemos estado con un hombre de altura. De altura en todos los sentidos. Medirá, calculo, cerca de 1, 90, es un gran escritor (poeta, novelista, ensayista, letrista) y le gustan las alturas, enamorado de los viajes en avión sobre todo desde que conoció a María y disfruta con su papel de marido de la azafata.

Benjamín Prado ha estado en mi instituto y nos ha dado una lección de humildad, de cultura y de campechanía. Ha comenzado la charla con una anécdota de su adolescencia, ha repasado sus comienzos como lector y autor, nos ha hablado de la importancia de que uno se proponga luchar por sus sueños (aunque sabe que en cierta medida el azar también es importante, como cuando él conoció por casualidad a Alberti, al día siguiente de leer un libro suyo incitado por su profesor de Literatura), y nos ha acercado a la generación del 27 gracias a su estrecha relación con Alberti y María Teresa León. Ha repasado sus querencias por algunos grandes autores como pueden ser Ángel González o Neruda. Ha instado a nuestros alumnos a escribir y escribir y escribir y a rechazar todo aquello con lo que no estuvieran conformes de lo que hubieran escrito, porque hay que tachar, emborronar, reescribir… lo que haga falta para que la poesía dé con las palabras adecuadas en el orden apropiado.

Y nos ha asegurado que, ante todo, importa involucrar al lector, que se sienta identificado con lo que lee. Porque la literatura es una forma memorable del recuerdo, de decir aquello que nuestra memoria y la memoria colectiva nunca debería olvidar. La literatura es lo que más se asemeja a la vida y por eso mismo merece la pena.

YA NO ES TARDE, su último poemario -que va por la quinta edición (ampliada y revisada) y es, ante todo, un homenaje a María, su amor, y a esa otra amante con la que la comparte: la literatura- se compone de tres partes (cada una con nueve poemas) y dos poemas-marco, el primero y el último, con lo que su estructura es perfecta. El inaugural Cuestión de principios, alude a su idea de lo que tiene que ser, precisamente, un poema.

Comienza la primera parte, Nunca es tarde con un poema titulado igual. Y es que para Benjamín hay segundas oportunidades (Segunda juventud). Pero no solo es un poemario de amor. En él establece lo que son las directrices de la poesía y de la vida. En el  poema metaliterario, María y el fantasma, hace literatura hablando de literatura (en este caso hablando con Ángel González) y sin olvidar la vertiente comprometida como cuando sostiene que la política en España es el “arte de hacer de la otra orilla lo contrario del río”. Con la expresión hecha No me cuentes tu vida (tercer poema de la primera parte, 3.1) se dirige a una segunda persona, función apelativa con que nos involucra en él, para hacernos comulgar con las respuestas obvias a las interrogaciones retóricas con que nos advierte contra lo inútil. El poema Propios y extraños (4.1), que nos trae un aroma a Salinas y a Bécquer, parte de una antítesis para llegar a una paradoja (la expresión final ya no eres ni sombra del que fuiste adquiere aquí un carácter positivo) sobre cómo era y cómo es. Al fin y al cabo -recuerdo el microrrelato de El otro yo (Benedetti)- todos somos sombra y luz según cuál de nuestros yoes saquemos a la plaza. En No sé cómo decirlo (5.1) metáforas e imágenes expresan lo que desde el título se dice inefable: el silencio es la nieve del idioma / la serpiente es la última curva de la esmeralda /  oigo en la espalda del poema los latigazos de las tachaduras / si no me abrazas solo soy mi otra mitad. Y da una importancia trascendental a saber callar a tiempo. Además, retoma sus filias literarias y rinde tributo a maestros y personajes: Poe, Uriah Heep, David Coopperfield, Segismundo, Yago, Desdémona.

En Segunda juventud (6.1) nos dice que hemos asumido como ciertas muchas  mentiras, pero los últimos versos -puro optimismo- muestran su agradecimiento hacia quien le ha salvado de sí mismo. En Los camaradas (7.1), el título se convierte en el sujeto elíptico de los verbos del poema, que reaparece en el último verso. Todo el poema es una especie de decálogo de la virtudes de la amistad y del compañerismo. El libro de familia (8.1) hace una especie de biografía de sus gustos literarios al tiempo que una especie de proyecto de vida en común con la persona a quien dedica todo el poemario, así sigue con sus referencias literarias:

  • autores (Conrad, Vallejo, Rimbaud, Machado y Colliure, Quevedo, Anna Ajmátova, Silvia Plath, Pablo Neruda, Hemingway. Cervantes y Argel, Dickens, Galdós, Isak Dinesen, Boris Pasternak, Lorca, Cernuda, James, Heathcliff, Alberti, Kafka, Victor Hugo, Dante, Ovidio, Pavese, Auden, Anne Sexton, Verlaine, Rilke, Paul Éluard, Pessoa, Borges, Basho),
  • obras unidas ineludiblemente a sus autores (Góngora y Polifemo, Borges y el Aleph, El anillo de Tolkien),
  • personajes inolvidables (Frankenstein, Drácula, Gulliver, Robinson Crusoe, el hombre-lobo, la ballena blanca, los tigres rojos de William Blake, Simbad, Madame Bovary, Hamlet, Donjuán, Robin Hood, Ligeia, Ulises, D’Artagnan),
  • espacios inventados (Comala, Oz, Nunca Jamás, Mississippi de Mark Twain, Ítaca, La Isla del Tesoro), o reales (la Esfinge de Gizeh, ante la tumba de Auden en Austria, en Ginebra tras los pasos de Borges, o la múltiple geografía que ha recorrido en muchos casos con María) símbolos todos de su afición por la literatura y el viaje.

Poesía social (9.1) enumera los enemigos de la libertad.

La segunda parte -Viajes con la azafata- comienza con Luna de miel, en que nos dice que cruzó mil fronteras para aprender que el silencio es igual en todos los idiomas y, a la luz del verso final, muestra un conjunto diáfano (ella cambió su vida). En San Salvador, (2.2) el poeta parece dividirse en dos individuos totalmente distintos según se refiera al de antes o al de ahora, y comprende que el precio de la felicidad / es sentir la amenaza de perderlaEscrito en Lisboa (3.2) nos presenta la etopeya de Pessoa, al que nombra arquitecto de lo inacabado, como un hombre contradictorio o más bien paradójico, e indaga en las razones por las que se escribe. Después alude al lado oscuro, subconsciente, del ser humano en El diván de Sigmund Freud (4.2), poema lleno de oraciones en cursiva, y un final que no da respuesta a nuestras dudas y en el que juega con la capacidad de volverse del revés -como si fueran guantes- de algunas palabras (diosaadiós), juego que reaparece en otra ocasión y tal vez muestre que todo es cuestión de percepción y desde qué óptica miramos. En El doctor Zhivago nos espera en Moscú (5.2), el autor viaja con su musa, un extraño viaje cultural y paradójico con el que vuelve a las andadas de su amor por María, al tiempo que sirve para encumbrar la importancia de todo desplazamiento.

El poema titulado La vida en el intento (6.2), con ese sabor a Gil de Biedma, trata el tema del exilio de Juan Ramón Jiménez y en él leemos que no aceptaba esto: Sobrevivir consiste en cambiar lo que buscas por lo que has encontrado. En Debo fingir que hay otros y es mentira (en Ginebra tras los pasos de Borges) alude a varios elementos de la biografía de este autor. Las metáforas iniciales describen el corazón de Borges. Que las historias se repiten con otros nombres nos lo dicen los últimos versos. Tu nombre quemará mis labios para siempre deja rienda suelta a la idea de los nacionalismos a través de su viaje a Jerusalén y a Tel Aviv (Hemos pasado / el día en Palestina, la noche en Israel) y da una lección de paz en versos memorables:

  • Que sobre aquel que grite / la palabra venganza, llueva una maldición.
  • Los invasores tienen miedo de los recuerdos.
  • Castiga a quien te envidie / haciéndole el bien.
  • Donde estés en lo cierto, no crecerán las flores.

Un profesor es alguien que habla los sueños de otro (en la tumba de W. H. Auden en Kirchstetten, Austria) (9.2) busca explicar cómo en los versos debe detenerse el idioma, igual que el agua / se vuelve hielo para dejarse acariciar. El poema busca, es autónomo, indagatorio, predictivo, sorprende, hermosea, resulta original, único, representa un hallazgo que pervive, parece culto, clarificador, accesible y eterno, e suma, nos vivifica:

  • Imagina unos versos que te mantengan vivo. / Si descansas en paz, es que no te querían.

La tercera parte se titula Vida y obra y comienza con Opción B, que recuerda lo que a uno siempre le quedará aunque pierda lo que más le importa. Estos versos: hasta el día más triste se termina a las 12 / y cada cicatriz tacha una herida / y equivocarse solo es el premio del que quiere / aprender de su error son un dechado de optimismo. Maletas es un homenaje tanto a las Odas elementales de Neruda como a María. En Podría ser cualquiera (3.3) resalta un extenso campo semántico, el de las profesiones, para insistir en lo que dice el título, pero movido por una certeza que desentrañamos en la estrofa última, que nada iba a ser distinto, porque María y Benjamín están hechos el uno para el otro. El siguiente, Las reglas del juego, representa la metáfora de su vida en común (a partir de lo que el autor quiere y de lo que no quiere), mientras el poema se llena de ritmo con la insistencia de anáforas y paralelismos. Vida y obra (5.3) insiste en esas reglas de juego y en los actos cotidianos, hechos positivos y negativos del día a día: el orgullo abría / dentro de mí / los ojos / igual que un muerto en un ataúd, que nos deben enseñar a saber perder.

Tablón de anuncios es una crítica social. Aquí asume que la felicidad no es un paraíso ni un estadio intermedio entre la infelicidad y la ignorancia. Involucrarse y ser comprometido no pasa por ser infeliz a toda costa con todo lo que nos rodea: ser feliz no es cerrar los ojos ni las sábanas son lo opuesto a las banderas. Aunque nos aturulle y odiemos el negocio de la desigualdad, uno puede ser feliz sin dejar de ofrecer su voz a los que no la tienen. Tú ya me entiendes (7.3) por medio del paralelismo y la anáfora constante alude a los pequeños y gloriosos momentos : solo quiero vencerte / y después compartir mi victoria contigo.

Pero un poema que pone la carne de gallina y las lágrimas a flor de piel es Su viva imagen, expresión popular que enseguida nos hace pensar en a quién va dirigido, porque el tiempo únicamente cura lo sustituible y hay seres y relaciones que nunca lo serán. En un par de versos resuena el mito de Eurídice (los recuerdos te siguen; pero cuando te vuelves, / nunca están ahí), aunque la memoria es el margen de error del olvido según Benjamín Prado. De alguna forma nos recuerda también a El viaje definitivo de Juan Ramón Jiménez: Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando. Y se quedará mi huerto con su verde árbol, y con su pozo blanco… Parece en este poema que Benjamín desease estar equivocado y que las creencias religiosas de su madre fuesen finalmente ciertas (ojalá fuese cierto lo que nunca he creído / y ella viera la soledad que deja). Y, por último, El día en que deje de quererte indica por medio de una enumeración que ese día está lejos, muy muy lejos.

Con Punto final pone precisamente el punto final a su poemario (dilogía semejante a la del primer poema), e insiste en lo que para él podría ser su poética perfecta, la que podría generar una obra maestra.

PARA SABER MÁS:

 

MEMORIAS DE UN LOCO DE FLAUBERT

Memorias de un loco, de Gustave Flaubert, en mi opinión, es un libro que resulta irregular por la variable calidad de los pensamientos y fragmentos de que se compone y duro por lo pesimista y descreído del sentir del protagonista. Sin embargo, merece la pena como un ejemplo del sufrimiento psicológico que un hombre aquejado de hiperestesia padece. Es una novelita psicológica -¿o un pequeño ensayo? por su mínima acción y su abundancia en digresiones- sobre sentimientos y temas que la mayoría nos hemos planteado alguna vez.

Pero ¡ojo!, no es un libro apto para depresivos. Sus temas abarcan la nada, la muerte, el infinito, el hastío, la desesperanza, el vacío inconmensurable, la duda, la amargura, las grandes ideas infravaloradas, el escaso aprecio que sufre algún alumno en clase, el primer amor y hacia una mujer casada (María), la moral, el arte, la verdadera falta de libertad…

Algunas citas memorables son:

  • De la duda de Dios llegué a la duda de la virtud, frágil idea que cada siglo ha levantado como ha podido sobre los cimientos de las leyes, aún más vacilantes.
  • Hay cosas insignificantes que me han impresionado mucho y que guardaré siempre como la marca de un hierro al rojo, aunque sean banales y tontas.
  • mi dolor es amargo, mi tristeza profunda, / y estoy sepultado en ella como un hombre en su tumba.
  • ¡El arte!, ¡el arte!, ¡qué vanidad más hermosa!
  • La duda es la muerte para las almas; es una lepra que afecta a las razas desgastadas, una enfermedad que proviene de la ciencia y conduce a la locura. La locura es la duda de la razón; ¿quizá sea la razón misma?
  • ¿Libre, tu? Desde que naciste te sometiste a todas las debilidades paternas; recibes, con el día, la simiente de todos tus vicios, de tu estupidez, incluso, de todo lo que te hará juzgar al mundo, a ti mismo, a todo lo que te rodea, según ese rasero, esa medida que tienes en ti. Naciste con una mente estrecha, con ideas ya hechas, o que te harán, sobre el bien y sobre el mal. Te dirán que hay que amar al padre y cuidarle en su ancianidad: harás lo uno y lo otro, y no necesitabas que te lo enseñaran ¿verdad?, esa es una virtud innata como la necesidad de comer; mientras que, justo detrás de la montaña en la que naciste, enseñarán a tu hermano a matar a su padre cuando se haga viejo, y él le matará, pues eso, piensa él, es natural, y no necesitaban enseñárselo. Te educarán diciéndote que hay que evitar amar con amor carnal a tu hermana o a tu madre, mientras que tú provienes como todos los hombres, de un incesto, pues el primer hombre y la primera mujer, así como sus hijos, eran hermanos y hermanas; y, mientras, el sol se pone sobre otros pueblos que miran el incesto como una virtud y el fratricidio como un deber. ¿Eres libre de los principios según los cuales gobernarás tu conducta? ¿Eres tú el que preside tu educación? ¿Eres tú el que ha querido nacer con un carácter feliz o triste, tísico o robusto, dulce o malvado, moral o vicioso?
  • ¿Eres libre de tu pensamiento?, mil cadenas te retienen, mil agujas te empujan, mil obstáculos te detienen. Ves a un hombre por primera vez, uno de sus rasgos te choca, y toda tu vida sentirás aversión por ese hombre, que quizá te habría gustado si tuviera la nariz menos gruesa. Tienes el estómago mal, y eres brutal con el mismo al que, en otra ocasión, habrías  acogido con amabilidad. Y de todos estos hechos se desprenden o se encadenan, con la misma fatalidad, otras series de hechos, de los que otros derivarán a su vez.
  • ¿Comprendes siquiera tú el valor de las palabras de las que te sirves… extensión, espacio? Son más vastas que tú y que todo tu globo.
  • eres grande y te mueres, como el perro y la hormiga, con más pena que ellos.
  • ¡Grandeza de polvo!, ¡majestad de vacío!
  • !Pobre debilidad humana!, con tus palabras, tus lenguas, tus sonidos, hablas y balbuceas; defines a Dios, el cielo y la tierra, la química y la filosofía, y no puedes expresar, con tu lengua, toda la alegría que te causa una mujer desnuda… ¡o un bizcocho!
  • ¡Adiós!, llegarán otras pasiones, quizá te olvide, pero permanecerás siempre en el fondo de mi corazón, pues el corazón es una tierra que cada pasión conmueve, remueve y trabaja sobre las ruinas de las demás. ¡Adiós!
  • ¡Oh, campanas!, así que sonaréis en mi muerte y, un minuto después, por un bautismo; sois, por tanto, una burla como todo el resto, y una mentira como la vida, de la que anunciáis todas las fases: el bautismo, la boda, la muerte. ¡Pobre bronce, perdido y oculto en medio  de los aires, con lo bien que serviría como lava ardiente en un campo de batalla, o para herrar los caballos!

Esta cita es un perfecto broche para cerrar el libro. Y esta mínima reseña. En cualquier caso, ABSTENERSE DEPRESIVOS.

LA EDAD DE LA IRA

Esta novela de Fernando J. López es una pequeña obra maestra. La edad de la ira indaga en temas como el racismo, el bullying, la identidad sexual… Y se hace eco de otros como el de la pederastia, la exclusión social, los celos entre amigos o los prejuicios sobre las malas compañías.

En ella se procede a la investigación de un crimen inaudito. Un periodista, Santiago, investiga cómo pudo suceder que un adolescente (recientemente huérfano de madre), Marcos, acabara presuntamente con la vida de su estricto padre y de un hermano. Durante la investigación se planea en el mundo de los jóvenes (sus amistades, sus dudas, sus amores, sus rencores, las culpas compartidas, los primeros amores…) y en el de sus profesores del Darío, un instituto de la capital.

Cuando tiene lugar el suceso, nadie puede dar crédito a lo que ha pasado, nadie lo previó ni hizo nada por evitarlo. Porque, si bien Marcos había rayado en dos ocasiones el coche de un profesor, todos reconocen que huía de cualquier pelea y suponen que solo una buena razón lo explicaría. La jefa de estudios, su actual tutor, su tutora del curso precedente, la orientadora, el camarero del bar del  centro de estudios… van definiendo las líneas con que nos hacemos una idea del chico (en la mayoría de los casos a través de mensajes o cartas al periodista investigador, pocas veces en conversaciones), opiniones que a su vez sirven para que nos hagamos una idea de sus propias vidas -muerte de un ser querido, homosexualidad, divorcio, vocación o no- y para humanizar y criticar (según los casos) ese oficio tan ingrato y arduo como maravilloso y regenerador que es el de los profesores.

También sus compañeros y amigos son preguntados acerca de él, pero solo sus íntimos (Raúl y Sandra), así como los padres de estos, seguirán defendiendo su inocencia con uñas y dientes. Sin embargo la tipografía se aferra a las apariencias desde el principio, ya que la novela parte de un trabajo para literatura escrito por el presunto asesino con una máquina de escribir (arma de uno de los crímenes).

Tras el penúltimo capítulo, en el que el escrito de Sandra, su mejor amiga y la primera persona a la que llamó después del asesinato, deja multitud de interrogantes acerca de su culpabilidad, Santiago escribe el último, titulado Fe de erratas (los otros llevan el nombre de días de la semana). Aquí, agotado el tiempo para publicar su reportaje novelado sobre el caso, se deja asaltar por multitud de preguntas sin respuesta, de conjeturas y de posibles explicaciones: ¿Dónde están los límites de cada cual? ¿Y después qué? ¿En una sociedad iracunda, la ira de cualquier persona no es casi un mero reflejo de la de la realidad?

Y yo añado: ¿indirectamente, no fue Eduardo (implicado en el otro gravísimo caso que casi a la par se descubre) también culpable de lo que ocurrió?

LA ESTRATEGIA DEL PARÁSITO

La estrategia del parasito

Un acierto magnífico de esta novela -estructurada en quince capítulos y un epílogo- son sus primeros párrafos, que enganchan a adultos y a jóvenes, sean lectores avezados o no. Además, el rápido ritmo narrativo y la abundancia de diálogos permite seguir la novela sin los escollos que sesudas explicaciones podrían ralentizar sin aclarar más.

César Mallorquí la titula La estrategia del parásito, título que aparece en la portada, aunque luego tacha este y su propio nombre para pasarla a llamar El asunto Miyazaki de un tal Óscar Herrero, con los que hace alusión al quid de la cuestión y a su protagonista-narrador (un joven que sin comerlo ni beberlo se ve involucrado en una sucesión de asesinatos, espionaje y terror psicológico). Dos gruesos hilos enmarañan la trama:

  • Miyazaki es el nombre de un programa de encriptación de datos al que no se puede acceder sin clave (un PGP).
  • Mario -antiguo compañero de Óscar- y un socio (Blacky) crearon Camelot, un prestigiosísimo grupo de crackers –hackers especializados en violar la seguridad de los sistemas informáticos, bien por dinero o por mero gamberrismo- de la Red.

Crímenes, secretos, complejidades informáticas (como el archivo Camaleón, aparentemente una página web pornográfica) nos recriminan cómo la mayoría nos despreocupamos de cuánto pueden saber de nosotros con un clic; de ahí que su tema central sea el de la perversidad latente de Internet. Ya la forma en que se separan los episodios dentro de cada capítulo -por medio de una arroba (suele hacerse con asteriscos o con un espacio en blanco mayor que el que hay entre párrafos)- nos pone sobre aviso de que el asunto principal guarda relación con Internet. La Internet oculta se nos presenta como una amenaza que puede saber desde dónde nos comunicamos y cuándo, o qué estamos haciendo en cada momento. Por eso se refiere en alguna ocasión a ella con estos términos: “vigilante en las sombras”.

Mallorquí comenta que la escribió al “estilo Hitchcock”, ya que hace que un ser completamente normal, no especialmente heroico, se tenga que enfrentar a lo que nunca se hubiera imaginado. Óscar es un estudiante de periodismo que, gracias a Judit -la exnovia del superdotado Mario, el que tenía la clave para desvelarlo todo- logrará ir saliendo indemne. Ella le será de gran ayuda debido a sus múltiples contactos y su tren de vida. Desde que se pone a investigar, Óscar pretende contarnos el motivo de su penosa situación actual (en el capítulo uno le persiguen tanto la policía como los delincuentes de los que huye, no puede confiar apenas en nadie, no puede usar ningún medio de comunicación habitual como el móvil, y le acusan de varios crímenes que él no ha cometido): “Estoy muerto, lo sé; tan muerto como Mario”. Y apela a los lectores que vamos a leer su historia: “¿Alguna vez habéis tenido problemas? Hablo de problemas de verdad, no de chorradas”.

“Todo comenzó con un accidente de tráfico” en el que falleció ese antiguo compañero de colegio de altas capacidades y la recepción dos días después de un paquetito con un pendrive, una carta y unas instrucciones que, precisamente, le había enviado aquel.

El epílogo deja la puerta abierta a una segunda parte que parece ser que Mallorquí se propuso escribir. Ojalá lo cumpla y sepamos definitivamente cómo se resuelve ese gran problema cuyas dimensiones superan a nuestra Tierra y que subyace tras esa fortaleza que llaman Internet. Pero no solo hay que conocer al enemigo, sino divulgar sus malas artes. No por casualidad Mario escogió a Óscar (¡no olvidemos que estudia periodismo!) como destinatario de su misión. Curiosamente, aquí se nos explica por qué esconde su historia tras el título de otro autor (porque Miyazaki es un parásito), y nos insta a teclear una dirección de Internet, clicar en una imagen y añadir la clave oportuna…Un final abierto en toda regla. Un final que nos absorbe y nos admira, no como tantos otros en que pensamos que el autor no supo rematar la faena.

CITAS:

  • Supongo que el miedo ofusca, pero la ira sorda te espabila.
  • Un troyano, o caballo de Troya, es un software malicioso que, escondido bajo un aspecto inofensivo, se ejecuta en el sistema permitiendo el acceso remoto de un usuario no autorizado. Sirve para robar y manipular información protegida. (…) El troyano infecta un ordenador y permite su control por un usuario no autorizado; al mismo tiempo, el ordenador infecta a otros ordenadores mediante la agenda de correo electrónico, hasta formar una red de “ordenadores robot”, que es lo que significa botnet. Mediante ese sistema se consigue controlar a la vez miles de ordenadores zombies, que luego sirven para enviar spam o para realizar ataques masivos.
  • Un camaleón es un software malicioso que adopta la apariencia de cualquier programa normal, como por ejemplo un procesador de textos o una hoja de cálculo, lo que sea. Funciona exactamente igual que el programa que imita, pero lleva oculto un subprograma que se dedica a algo muy distinto. Por lo general, robar y transmitir información
  • Como dicen los ingleses: no news, good news.

PARA SABER MÁS:

LORETO SESMA

Amor revólverLoreto Sesma hace su incursión en la literatura en papel con Amor revólver. Seis balas,  poemario con una preciosa portada simbólica y temática, que nos recuerda la literatura fugaz instalada en los blogs de citas, los Instagram u otras redes sociales (precisamente su origen es internauta).
Empezaré por lo que menos me ha gustado para acabar por lo que me ha parecido mejor. Me gustan las verdades, pero también que dejen un regusto y no un disgusto tras su paso. Y cualquier tropiezo es un medio para levantar el vuelo de la pluma y los pies de un suelo en el que a veces se fatigan como en arenas movedizas.
Hay en su obra aspectos mejorables: demasiado deshuesado, algunos tópicos y expresiones manidas, el genio irregular (altibajos que cualquier artista sufre y, más aún, resulta propio de la juventud, en búsqueda constante) y, sobre todo, una rima innecesaria -tanto interna como versal- que a veces resulta tediosa e infantil…

Dicho esto, le auguro un largo y fructífero recorrido, porque supone un soplo de aire fresco en la, en ocasiones, hermética, culturalista y/o poco comunicativa poesía española.
Destaca en ella su capacidad para deleitarnos con palabras sencillas y giros cotidianos, sentimientos cercanos y sueños compartidos que hacen de este libro un mágico corazón y un simple revólver. Sus balas nos dan de lleno, porque nos resultan archiconocidas y memorables. Porque la sencillez trabajada es como el look casual de los modernos, que atrapa a pesar de su apariencia de desenfado.
El paralelismo, el símil (hemorragia, salida de emergencia, droga), el humor y la ironía (Quién se quiso sentir reina / (…) cuando al trono/ vamos todos por la mañana) y la paradoja sustentada en contrarios (remedio / enfermedad, oscuridad /luz, afirmación /negación) son sus valedores más seguros a nivel lingüístico. En el têteà-tête, esa comunicación íntima que toda literatura debe instaurar entre autor y lector, lo son lo cotidiano y la humanidad que destilan sus versos, que no se regodean en el dolor (por el corazón roto, por el amor perdido, por la abuela muerta…), sino que alientan esperanza para sorprendernos, como le enseñó su padre, a tu adversario dale justo lo contrario de lo que espera y, seguramente, será amor, simpatía, agradecimiento. La mirada altiva para revolotear junto a la esperanza nos revela no un mundo de color de rosa, sí el mundo en que todo pasa y todo deja un poso de experiencia, de ahí que se describa: soy de esas personas que siempre prefieren el trato al truco/ la prueba/ a la prenda.
Y su magia nos hace emerger, lejos de derrotismos ajenos y tabúes al uso, sin poner freno a los tacos, los fracasos, las imágenes escatológicas, los juegos de palabras y los refranes desestructurados (que son otras de sus bazas y que desgrana en versos muy largos y versos muy cortos), para atraernos hacia su poesía con la misma insistencia con que se estrellan las polillas contra la luz.
Digamos que canta a la resolución, a no dejarse llevar por la casualidad sino por la causalidad, para buscar motivos y no pretextos. Sus sueños vienen a ser una prolongación de la realidad y no una imitación de la misma, y la poesía se convierte en un acto de voyeurismo. Y en esa observación nos habla de cómo se cruzan las vidas de los desconocidos, paralelas, complementarias, o totalmente diversas (poema 71).

El poemario se estructura en 99 poemas de dimensiones muy variables, cuya la lectura puede ser lineal o según el ritmo sugerido por la propia autora, que diseña un tablero de cuadrados concéntricos según el cual la lectura partiría del 82 y acabaría en el 93, un poco al estilo de Cortázar. Y es que el juego es uno de sus símbolos preferidos. Como cierre, y a modo de aforismos, nos regala unos disparos que agrupa en tres tipos, a los que denomina: Flores, Espinas o Whatever (soy la caja negra de un romance con turbulencias) y Ni idea (Como me voy a fiar del que dice ser cuerdo / si con una cuerda es como se ahorca a la gente). Y cierran el libro unas citas, como esta de Benedetti: Lo penoso es que la vida sigue después del tango.
Otros símbolos permanentes en su obra son: las serpientes frente a la manzana, el hecho de que te vuelen o abran la cabeza, los bailes, los juegos (de cartas, los puzles, etc.), el fluir y el eterno retorno (así el 42, en que insiste en que la vida seguirá), los espejos y la Alicia de Carroll, la atracción fatal de sustancias como las drogas (la cocaína y el peligro de la sobredosis)…
Sus temas son los habituales: el amor, el desamor, el dolor, el paso del tiempo… Y como un actual vanitas vanitatis nos habla de la importancia de la belleza interna sin recriminar nada a la belleza externa, visible, salvo cuando uno vive por y para ella exclusivamente, momento en el que nos recuerda que más que carne de cañón deberíamos ser carne de iceberg, ya que sólo mostramos una mínima parte de lo que somos (47). Su ideal no pasa por poner la otra mejilla, pero tampoco por vengarse, porque el odio que algunas personas sienten, nada más inflige dolor, y esa es una muy pobre recompensa. Por su lado, prefiere elogiar el aprendizaje a base de caídas, la inocencia, los obstáculos como efímeros contratiempos, las cuestas como despegues. Quizá porque para ella lo importante es hacernos pensar que se puede lograr lo que uno se propone, si se deja llevar por la valentía (puedo suena a miedo).

Sin creer en lo imposible, sí procura ver el lado bueno de todo aquello con lo que se enfrenta, su poesía parece el decálogo de su ideal de la existencia, siempre andando hacia delante, enfermando de amor, aceptando efectos adversos y comprendiendo que la duda o la indecisión es un monstruo al que plantar cara. Por esto el baile es sólo la excusa para caerte con cierto arte (64). Por tanto, debemos elegir la acción, vivir al límite entre el cielo y la tierra. La montaña rusa emocional del que no sabe diferenciar las nubes de la montaña, versículo del poema 62, alude a la enseñanza de su abuelo, enseñanza familiar de la que cualquiera podríamos participar, de que la vida es una noria.

Como un niño construye su castillo en el aire para ir madurando antes de convertirse en el arquitecto de su propia vida, construye versos como los grafiteros hacen guerrilla urbana sin dejar de ser pacifistas. Pese al título o precisamente por él, el amor se convierte en un arma, la propia arma (93). Versos los suyos llenos de peros, en ese estadio limítrofe entre el antes y el después, entre lo positivo y lo negativo, como si una balanza indagara en pros y contras que expresan tanto como sugieren entre líneas, que muestra soluciones a problemas eternos, y entre la entrega y la prudencia gana siempre la aventura, en una dinámica que expresa a la perfección la cita de Rayuela tras el último poema, el 99: en una dialéctica de imán y limadura, de ataque y defensa, de pelota y pared.

ALGUNAS CITAS MEMORABLES:

  • Las alabanzas apestan a interés.
  • (En la oscuridad/todos/juegan el papel de ciego).
  • Me he sentido como esas personas que con el cartel de “tira” /empujan / y no consiguen abrir la puerta / sin haberse equivocado antes.
  • El amor puede con todo, me dijo./ ¿Hablas de capacidad o de destrucción?, pensé (87) .
  • si mis deseos fuesen órdenes,/ habría mucha gente manca / que en su día no pararon de tocarme los cojones (29, con esa concordancia ad sensum).
  • no te confundas, / no es inocencia. /No me chupo el dedo, /me lo estoy relamiendo (41).
  • La pena a cuestas./A veces cuesta levantar la sonrisa / y las comisuras parecen cuestas hacia arriba (54, que me recuerda a mi propio poema “Hagamos ejercicios de sonrisas”, como muchos de sus versos a otro mío en el que hablo sobre las “Lecciones de emergencia”).
  • la travesía empieza cuando pones el pie en la casilla de salida (54 también, verso que nos trae a la memoria el tablero manriqueño).
  • la gloria no tiene ningún sentido / si antes no has luchado en trinchera.
  • En el epicentro de nuestro drama, / está la trama bien explicada: /hay algo más detrás de nuestro propio ombligo.
  • No llamar libertad/ a haber aprendido a volar /en una maldita jaula.
  • Si abres tantas veces la puerta, /diciéndome que te vas, /que cambias de planeta /y que yo ya no te hago volar /para luego quedarte, /lo único que consigues es que entre el aire, /que esto se enfríe (83).
  • Enamorarme de ti y decir que me sirvió para algo, / sería como el que pisa una mierda / y se consuela pensando que da suerte (86).
  • igual que el ignorante cree saberlo todo, /el imbécil que tenerlo todo bajo control (91).
  • Y siempre hablaba de naufragios / como si sólo fuese una oportunidad / de aprender a nadar (94, poema en que nos queda la duda de a quién se lo dirige: a una amiga, a su madre, a sí misma, a la poesía, a una amante, al Amor, al arma representada en ese revolver… Precisamente, cuanto más ambigua se vuelve, más de verdad, más literaria y más trascendente resulta su poesía).

PARA SABER MÁS:

LA VISITA AL MAESTRO

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La visita al maestro de Philip Roth es una novela de aprendizaje que se divide en cuatro partes:

  1. El maestro
  2. Nathan Dedalus
  3. Mujer fatal y
  4. Casado con Tolstoi.

En este panegírico literario Nathan Zukerman, el narrador protagonista, novela en un flashback que se retrotrae a 20 años atrás, 1956, lo que fue su admiración hacia un escritor judío del que se convierte en un alter ego. Su maestro, Lonoff, vive retirado en el campo y ha leído alguno de sus borradores.
Nathan aspira a triunfar y se siente agobiado por el desencuentro con su padre, que no entiende cómo ha podido escribir un relato con tintes autobiográficos que deja mal parada a su familia y al pueblo judío.
Durante la lectura encontramos reminiscencias bíblicas (como la historia del Antiguo Testamento de Raquel y Jacob) y literarias que cualquier asiduo lector podrá rastrear.

Ambos debaten sobre un autor, Isaac Babel, fascinado por los judíos que triunfaron, y quien define al “escritor judío como un hombre con el otoño en el corazón y unas gafas sobre la nariz” (se trata de Isaak Bábel, un periodista y dramaturgo soviético ejecutado durante la Purga de Stalin, admirador de Gorki, autor de los Cuentos de Odessa y de Caballería roja). También inventa Philip Roth a un supuesto autor al que llama Félix Abravanel. Hablan de la banda de Oddesa, de varias pelis de gánster, del narrador bidimensional (en vez de redondo) según la teoría de Forster en Aspectos de la novela (algo así como rectilíneos y agónicos de Unamuno), de cómo el ritmo narrativo fluctúa entre la repetición y la variación, etc.

El narrador se siente deslumbrado por el maestro y por la pupila, Amy Bellette, una extranjera refugiada que se enamora de su protector y a quien el primero equipara con Ana Frank. De este modo, le hace vivir una historia en la que se debate entre presentarse a su padre aún vivo o mantenerse oculta para que su mito crezca. Ella se oculta tras este otro nombre en realidad para olvidar. Esa ideación literaria de Nathan le sirve para hacer un nuevo salto al pasado y repasar las escenas que vivieron Otto Frank y su familia en Amsterdam, cuando durante la ocupación nazi  se les obligó a esconderse en “la casa de atrás”.

El maestro es un personaje carente de ilusión, de vida excesivamente ordenada y sobria, un ser “antisugestionable por temperamento”; quien, sin embargo, le aconseja a su joven amigo que no se reprima: “una vida personal desordenada probablemente le será más útil a un escritor como Nathan que pasear por los bosques y asustar a los ciervos. En sus escritos hay turbulencia; debe alimentar esa turbulencia”.

Con quien verdaderamente es exigente el maestro es consigo mismo, y no con los demás. Según su mujer, es una persona compasiva y comprensiva revestida de un aspecto inflexible y al que nada se le escapa en las novelas. Pero, a decir de Nathan, no así en la vida real en la que, aun cuando está presente, parece ausente siempre.

Muy interesante es la carta que recibe Nathan con diez preguntas que reflejan cómo la vocación y el talento deberían ir al unísono con la responsabilidad. Entre otras una que habla del influjo del Shylock de Shakespeare o el Fagin de Dickens en los antisemitas. Pero Nathan se niega a justificarse ante sus mayores y recuerda cómo muchos autores Joyce, Flaubert, Wolfe, fueron condenados por su sociedad. Lo vivido e imaginado durante ese encuentro está detrás de la novela imaginaria de Nathan (la de Amy-Ana) escrita por la pluma de Roth. La noche pasada en casa de su anfitrión, durmiendo en su estudio, le sirve al narrador protagonista para bucear en sus lecturas y husmear en su vida privada. Que el anciano no piense abandonar a su esposa Hope (celosa de la joven Amy Bellete), pese a que  reiteradamente se lo ponga en bandeja para que lo haga, es solo un ingrediente más de la cotidianidad en que transcurre la vida plácida y leal a sus querencias del maestro.

Citas:

  • Trabajamos en la oscuridad-hacemos lo que podemos-damos lo que tenemos. Esta duda es nuestra pasión y nuestra pasión es nuestra tarea. El resto es la locura del arte, cita extraída del cuento de The Middle Years, los años medios, de Henry James (es de recordar el cuento de este autor titulado La lección del maestro, en que un escritor mayor le quita la novia a otro autor más joven que lo admira con el fin de que crezca como artista).
  • No sólo nuestros elevados propósitos, sino también nuestras humildes necesidades y anhelos, hacen de nosotros criaturas dignas de compasión.
  • si no estuvieras a punto de estallar, no necesitarías tener paciencia.
  • Tomó la palabra por primera vez, aunque, por el modesto tono de su discurso, sería más exacto decir que “se ocultó” bajo la palabra.
  • No se excuse, a menos de que tenga la certeza de que no volverá a caer en lo mismo la próxima vez. De lo contrario, hágalo y luego olvídelo. No lo convierta en un drama.
  • Piense en todas las personas indignas que son exaltadas a diario a nuestros ojos: estrellas de cine, políticos, atletas. El hecho de que usted sea un escritor no significa que deba negarse el normal placer humano de sentirse halagado y aplaudido.
  • Yo seguí intentando salir del paso fingiendo que nada desagradable había ocurrido en mi presencia.
  • Cuando se admira a un escritor uno se vuelve curioso. Uno busca su secreto. Las claves de su misterio.
  • “Apreciar a la gente” con frecuencia es sólo otra forma de chantaje.
  • La energía del saludo formaba un desarmante contraste con la suave voluptuosidad de su apariencia.
  • Una frase fragmentaria atribuida a Schumann, sobre una obra de Chopin: ...tan desbordante de ternura, osadía, amor y desdén que no es inapropiado compararla a un poema de Byron.
  • Los niños comprenden que debajo del gran fanfarrón que se revuelca por el sueño y les hace reír puede esconderse una persona que hace llorar a otros.
  • La gente no lee el arte; leen sobre otras personas. Y las juzgan en tanto que tales.
  • Clásicamente, en todas las épocas y todos los países, el artista siempre se ha considerado por encima de los usos y costumbres de la comunidad en la cual vivía. Los grandes artistas, como nos revela la historia, han sido perseguidos duramente una y otra vez por las gentes temerosas y poco instruidas. (…) Al igual que todos los hombres, el artista tiene una responsabilidad ante sus semejantes, ante la sociedad en la que vive y ante la causa de la verdad y la justicia.
  • ¿Qué escala de valores estéticos te impulsa a pensar que lo vulgar es más válido que lo noble, y lo vil más auténtico que lo sublime?
  • La historia de la literatura es en parte la historia de las afrentas infligidas por los novelistas a sus compatriotas, familia y amigos. (…) los escritores no eran escritores, me decía para mis adentros, si no tenían el valor de afrontar la indisolubilidad de ese conflicto y seguir adelante.
  • A veces tengo una extraña manera de mirarme, como si pudiera verme a través de los ojos de otro… atribuido a Ana Frank.

PARA SABER MÁS:

  1. De  cómo Roth se despide de su álter ego literario (aparecido precisamente con esta novela en 1979):  http://projectetraces.uab.cat/tracesbd/lavanguardia/lvg080220c.pdf.
  2. Si quieres leer el cuento de Henry al que aludo:  James: http://www.edu.mec.gub.uy/biblioteca_digital/libros/J/James,%20Henry%20-%20leccion%20maestro.pdf.
  3. Frases célebres del diario de Ana Frank:  http://www.abc.es/cultura/libros/20150805/abci-anna-frank-diez-citas-201508041620.html.
  4. Una página web sobre Ana Frank y el cuarto de atrás con un interesante vídeo (http://www.annefrank.org/en/Subsites/Home/) y la entrada secreta (http://www.annefrank.org/en/Subsites/Home/Enter-the-3D-house/#/house/20/): http://www.annefrank.org/es/Ana-Frank/El-paso-a-la-clandestinidad/Escondidos/.

 

¡NO LLORES, DESPIERTA!

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La llorona de la chilena Marcela Serrano traba la leyenda de la madre que asesinó a sus hijos con la de Ella, una madre a la que a los pocos días de nacer se le dice que su hija ha muerto. Pero también es la historia de una lucha y un reencuentro, y de una determinación férrea en la que el universo femenino se presenta como el único ser por encima de las convenciones contra viento y marea. Y la de un regreso a los orígenes: la ciudad se presenta como un abismo, el pueblo pequeño como una promesa y el campo perdido como una pesadilla a la que luego se vuelve convertido en un refugio, ese es su itinerario de ida y vuelta. La vida es el devenir entre los sueños y las pesadillas que un terapeuta intentará explicar sin acierto a la protagonista. Entre ellos encontramos reminiscencias mitológicas, como la del Toro sobre el que escapa lo mismo que Europa.

Esta novela se estructura en cuatro partes con nombre de mujer, y un epílogo titulado Hoy, todas ellas escritas en los cuatro cuadernos que encontró en el centro penitenciario en el que la protagonista fue ingresada. La primera, Ella, consta de cuatro capítulos y nos relata la historia en primera persona de la narradora (cuyo nombre podría ser el de cualquier otra, dado que su antropónimo  -coincidente con el pronombre personal de tercera femenino- engloba a todas las mujeres), quien parece que se dirige a unos lectores ideales a los que se dirige con respeto (ustedes). Toda la obra es una especie de larga epístola, como la de Lázaro, en que se nos cuenta qué demonios hizo para acabar presa en un hospital psiquiátrico (como una de las treinta locas-presas, frente a las otras internas, las locas-locas) durante seis meses.

Esta mujer que podría ser cualquiera también es única, ya que destaca tanto en su familia como fuera de ella: deja el campo para ir al pueblo y mejorar, estudia secundaria con gran esfuerzo mientras trabaja, es reivindicativa y llega a hacerse popular. La locuaz Ella es la voz de los que no se resignan, heredera del orgullo materno pero no de su silencio, mientras que sus hermanos remiten a la historia reciente de su país (insurgentes que acaban por cruzar fronteras). Pero los hombres, en general, se nos presentan como meros trabajadores (padre, marido) que aceptan la vida tal y como les llega (la excepción sería la de los intelectuales convertidos en guerrilleros). Del hombre que no se queja y que no está a la altura, Ella se desentiende, precisamente por esto perderá a su marido.

Ella, no. Ella no se amilana. Cuando se enamora y conoce el paraíso de mano del filósofo al que llama su príncipe, no pierde tiempo al perderlo en autocompadecerse, ve el lado bueno, no se siente vacía sino llena por haber sido amada, él le ha dejado la reservas de amor necesarias para sobrevivir a otros cielos menos paradisíacos: “sabía que tarde o temprano la vida me mostraría su avaricia, pero confiaba en la reserva esa que el amor me había dejado”. Tampoco se arredra cuando se le dice que su hija ha fallecido mientras no estaban en el hospital y que la niña ha sido incinerada.

La novela representa también la historia de cómo la educación supone un salto de la vida miserable a la vida que se añora y de la que sólo disfrutan por cuna los insultantes ricos. Por eso a la protagonista le gusta pensar que grandes poetas tampoco habían llegado a la universidad y rodearse de mujeres fuertes, personajes que más que secundarios son principales en su vida. Ella primero trabaja en un restaurante donde tiene sus primeros amoríos, después en una especie de mercería, cuya dueña la tiene por nieta postiza, y más tarde en la ONG que funda junto a otras mujeres en ayuda a madres que han perdido sus hijos sospechosamente.

La segunda parte titulada Olivia y compuesta de tres capítulos, comienza con la decisión de Ella de no rendirse e investigar el caso. Para ello cocina pastelitos y cada día acude a venderlos fuera del hospital en donde dio a luz. Es así como conoce a esta alta abogada que da nombre a esta parte, impulsora de la ONG  y quien le recuerda a “su príncipe” porque ambos son la educación en persona. Ella, que aprende de todo su entorno y usa esos conocimientos (tenía un cuñado zapatero), la conoce al arreglarle un tacón que se le ha roto.

A pesar de que sabe que solo hay dos posibilidades: que su hija haya sido dada en adopción o vendida para el tráfico de órganos, Ella no desfallece. Poco después conoce a Jesusa, cuyo hijo es dado por muerto e incinerado en el mismo hospital, mientras Olivia empieza a investigar el historial de este (el número de niños muertos e incinerados en él), y juntas trazan un plan para destapar la trama.

Cuando se percata de lo que ocurre, que trafican con los niños de las mujeres a las que creen “pobres e ignorantes”, nos recuerda a los versos de Miguel Hernández esos que dicen que llegó con tres heridas (amor-muerte-vida): “El corazón me dio tres vueltas. Una por la rabia, otra por el miedo y la tercera por la pena”. Sin embargo, ella no se considera ni tonta ni pobre es “la puntada suelta” que han dejado los delincuentes. A partir de entonces, se dedican a abochornarlos a la entrada de otras maternidades con carteles que avisan a las madres de que roban hijos. Con las mujeres  sobre aviso, comienzan las denuncias. Y cuando uno tiene una causa, nada se le pone por delante.

Preciosa es la cita de William Blake: “¿De quién es ese fatal destino? ¡Creo que es mío! / ¿Por qué mi corazón zozobra? ¿Por qué vacila mi lengua? / Si tres vidas tuviese las tres daría por la causa / y me erguiría con los fantasmas sobre el reñido campo de batalla / ¡Preparaos, preparaos!”

Ella, alegre, agradecida, pacífica, ni se queja ni se resigna, y no se desmorona cuando escucha o lee “hablar en difícil”. Aborrece a las malas lenguas, como esas vecinas que la acusan de asesina. Es carismática, inteligente y empeñosa, por lo que Olivia la enseña y ella aprende cuanto puede (las palabras cultas del diccionario, la geografía de la capital, a hablar en público a base de práctica, a escribir) para hacerla crecer;si bien no quiere aconsejarla sobre vestuario porque no pretende cambiar su identidad. Tanto es así que Olivia llama a Ella “mi Elisa Doolittle”, aquella florista de los barrios bajos ingleses que se convierte en una especie de princesa, en la obra Pigmalión, del irlandés George Bernard Shaw.

Para Olivia uno de los mayores problemas de su continente es que todo él se desvanece entre militares, presos políticos, eliminación de las tribus originarias, guerras contra los insurgentes, huelgas de obreros o mineros y ahora con la desaparición de los recién nacidos. Por otra parte, la vida de estas dos mujeres se ve entrelazada por el azar como si alguien hubiera tejido alrededor de ellas una tela de araña. El príncipe de Ella se fue por razones políticas. Y Olivia reconoce que ella también tuvo su príncipe.

La tercera parte consta de otros tres capítulos y se titula Elvira, enfermera de la madre de Olivia (a la que agradece así el que la pagase los estudios) y que las ayudará en su cometido: mejorar su capacidad para enfrentarse a las entrevistas y presentarse lo mejor posible en la televisión o en la universidad en representación de muchas mujeres. Este nuevo personaje, que en realidad trabaja en un hospital psiquiátrico, será clave en su historia personal. Ella, Olivia y Elvira conforman los tres “pilares de la solidaridad”.

El azar de nuevo la lleva a conocer en un acto a la esposa del Ministro del Interior, momento en que reconoce en una de sus hijas a la hija propia. Su reacción la abocará al encierro. El infierno es una locura sin remisión y gracias a las otras mujeres conseguirá sobrellevar su ingreso, sobre todo a partir de que la nombren encargada de la biblioteca y cineteca del centro.

Entonces se obra el milagro: la niña secuestrada es a su vez secuestrada por unos guerrilleros a los que se la acabarán secuestrando para restituirla a la vida que no fue, a la vida primera, como una alhaja en manos de terceros antes de devolvérsela a quien le pertenecía, dirá Ella. Además se denuncian las detenciones ilegales y las torturas que sufren algunos detenidos. Y se descubre una coincidencia entre el abuelo paterno y la niña desaparecida que, junto a la foto de la casa de sus abuelos maternos, demuestra que hay cosas que no se pueden esconder.

La cuarta parte, también de tres capítulos, se titula Flor, quien acabará siendo una jefa de sedede la ONG  y es la artífice en gran medida de que la gente caiga en la cuenta de lo que ocurre. Que se confunda mudez (tenía un problema en el paladar que la impedía hablar) y sordera provoca que se convierta en una testigo clave de los hechos. No es ignorante porque un cura bueno la enseñó a leer y escribir. Tras la fuga, hay que decidir cómo no ser descubierta y le pedirá ayuda.

El epílogo, Hoy, nos devuelve al terruño, al campo en estado de gracia, cercano al beatus ille, a la vida sencilla del sembrar y ordeñar. Si bien nos preguntamos por la verosimilitud del final y tememos que se cumpla la profecía de la llorona cuando Ella, alocada, salvaje, irresponsable, ya no ve más riesgos que una segunda pérdida. En cualquier caso, la novela nos deja una querencia hacia ese personaje que cortaba cebolla para justificar su llanto.

¡Ojalá existiera el iluminador árbol de las verdades de la infancia de Ella!

Citas:

  • Descubrí que usar las palabras era como coser a ciegas, por eso me enamoré de ellas. Hilos con sonido.
  • Nuestros amores fueron como los misterios del Rosario: gloriosos, gozosos y, cómo no, dolorosos.
  • Si algo distingue al paraíso es que en algún momento deja de serlo, todos somos expulsados de allí, tarde o temprano.
  • Los Sueños debían recordarse para que no quedaran dentro del corazón formando nudos que luego provocarían dolor.
  • Pudor me daba que gastara tiempo en mí y se lo confesé. No es por ti, mujer, es por todas las personas como tú, es por mi país en el que invierto tiempo. Calladamente me pregunté: de haber detenido educación, ¿sería yo como ella?
  • Las mujeres pobres tienen pocas ocasiones de estar con otras conversando y haciendo cosas importantes. La amistad (…) la parecía el resultado natural. Éramos todas solidarias de la misma causa. Olivia pasó a ser el ángel guardián que algún dios bueno nos envió para velar por nosotras. Todas las tardes, camino a casa pensaba en una cosa: la educación. (…) la línea que divide al mundo, que determinaba nuestro pasado y el porvenir.
  • A pesar de las penas, creía que ser mujer era más divertido que ser hombre. Cuando me miró raro, le dije rapidito, como quien no quiere la cosa: nosotros tenemos hijos e ilusiones; los hombres sueñan poco.
  • Quizá la vida es así, dos verdades corriendo juntas como dos cauces paralelos que desembocan en un mismo río.
  • Sin verdad no hay castigo, dijo Olivia. Contesté: quiero que me mientas si eso me ayuda a sobrevivir. Como una potranca herida, daba mis últimos corcoveos. Inútiles. Ella creía en los países y en el futuro. Yo, en las necesidades de los que estamos vivos.
  • Me moría de frío. Las otras no. Por vez primera se me ocurrió que la temperatura del cuerpo estaba conectada con la lucidez mental.
  • Si te mientes cada día y finges indiferencia, llegara un amanecer en que te habrás vuelto indiferente. Prueba a hacerlo con paciencia.
  • Los que se aburren son casi siempre los que no tienen la capacidad de parir algún proyecto, por pequeño que sea, los que no creen en el día de mañana.
  • Construir la vida es más difícil que morir, me dijo Antonio, luego agregó: lo dijo un poeta ruso, no yo.
  • A cada minuto su propio afán.
  • Alimentar y abrigar. Los dos verbos que conjuga instintivamente la madre.

 

UNA TESIS MACRO SOBRE EL MICRORRELATO

AltibajosConocí en el tribunal de oposiciones a Lengua castellana y literatura de este año a una compañera de profesión, Leticia Bustamante Valbuena, que me demostró su valía como filóloga, profesora y persona. Tras saber que su tesis versaba sobre un tema muy interesante para mí, me la descargué a través de Internet y le eché un vistazo.

Aún no la he podido leer completamente, pero es prometedora y, tras unas vacaciones que me han sabido a poco, tengo ganas de hincarle el diente hasta el final, y saborearla y aprender y divertirme y…

En este link la tenéis: UNA APROXIMACIÓN AL MICRORRELATO HISPÁNICO

Un blog que me gusta es: http://xn--microsealesdehumo-lxb.blogspot.com.es/2012/11/microrrelatos-visuales.html, del que tomo las imágenes, verdaderos microrrelatos visuales de David Moreno Sanz, también conocido en la blogosfera según él mismo dice, como El indio o No Comments:

Sopa de letras

 

 

 

 

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