IN MEMORIAM:

Hay personas que nos llegan hondo, personas imprescindibles, personas-hito que señalan épocas o recuerdan fases de la vida propia. Recuerdo hace dos cursos una clase de 1º de ESO (primerín que digo yo). Un puñado de alumnos buenos en todos los sentidos, listos, simpáticos, amenos… Y un jovencito de claro ébano sentado atrás y a la izquierda, educado y curioso, con una mirada avasalladora y un gracejo transparente, tan vivaz y risueño que no me viene a la mente una imagen de él en que no esté sonriendo, ninguna mala cara en algo más de dos años y medio.

Desgraciadamente, se nos ha ido, en forma de noticia luctuosa y, por el momento, ha dejado el instituto nuestro un poco más vacío y silencioso, como si esperásemos su regreso después de una excursión. Se llamaba Jeffrey y me siento orgullosa de haberlo conocido.

A Jeffrey Santamaría Orobio

Dos veces bueno porque fuiste breve,
como un relámpago en una noche oscura,
como un tizón de risas en medio del silencio,
con gran argumentario para ser tan joven.

Jovial y generoso, brindas tu vida ahora
y alientas a otros seres a punto de perderla.
Tus ojos optimistas mirarán otras caras.
Otro pecho corajudo palpitará en tu honor,
y habrá quien respire porque te dormiste
acunado en los brazos de quien más te amó.

En nuestros sueños, quienes tuvimos la suerte
de compartir tu escaso y voraz tiempo,
dormitará una estancia pequeña como tú,
alegre y vivaracha, curiosa y feliz
de haberte conocido cuando fuiste promesa.

Los angelitos negros de Machín, ajedrecistas
risueños te arropan ya en el cielo. Ganadores
tempranos de esta partida vil, la vida pasajera.
Y sonríen con una sonrisa tan parecida a ti
que es tu imagen misma e ilumina y vigila
el pozo de tristeza en que nos has dejado.

Una nueva pandilla con que lidiar tus bromas,
unos nuevos amigos que otearán este mundo
contigo en sus rodillas por nuevo y por bonito,
para que tu familia y tus jovencísimos amigos viejos
sepan vivir sin ti por ti, y como tú hubieras querido.

PENSAMIENTOS REDIMIDOS

citas-frases-pensamientos-bonitos-75

Acabo de rescatar setenta páginas escritas a máquina, ya amarillentas, que de jovencita tuve la paciencia de ir coleccionando por su profundidad, su sencillez o su espejismo. En ellas copié multitud de esas citas que nos acompañan durante nuestra vida, que de vez en cuando desaparecen pero al final regresan, esos lugares comunes (o no tanto) que siempre nos hacen pensar, regresar a caminos hollados o distanciarnos de ellos más tarde, cuando meditar se ha vuelto una segunda piel tan propia como las arrugas, sin las improvisaciones de la juventud irreflexiva, esa mezcla de atolondramiento, espontaneidad y precipitación.

Iré dejando huella de ellas de vez en cuando. Unas serán temáticas y otras no. La libertad a menudo se impone:

ALEGRÍA:

  • Al igual que la primavera, la jovialidad abre los capullos que encierra el hombre en su interior (Jean Paul Richter).

TIEMPO:

  • Mi nostalgia no está ni en el pasado ni en el futuro (F. Pessoa).
  • La precipitación procede del diablo. Dios trabaja lentamente (Aforismo persa).
  • Si el tiempo es lo más caro, la pérdida del tiempo es el mayor de los derroches (Benjamin Franklin).
  • ¡Luchar!, ¡Sí, esa es la vida! Vale más la inquietud, el ajetreo continuo, la alternativa continua, de placeres y dolores que no el estancamiento (Pío Baroja)
  • El mundo no tiene peldaños (Spear of destiny).
  • Lo que una vez sucede se queda sucediendo para siempre (Antonio Gala).
  • Existe algo tan inevitable como la muerte: la vida (Charles Chaplin).
  • Un comienzo no desparece nunca, ni siquiera con un final (Harry Mulisch).

INFANCIA:

  • No sé cómo puede vivir quien no lleve a flor de alma los recuerdos de su niñez (Miguel de Unamuno).

AMOR:

  • Ser amado no tiene importancia; todo el mundo se ama a sí mismo. En cambio amar, ¡eso sí que es una suerte! (Herman Hesse).
  • La magia del primer amor consiste en nuestra ignorancia de que pueda tener fin (Benjamín Disraeli).

VIOLENCIA:

  • ¿Venceremos al crimen con más crímenes y diremos que eso es justicia? (G. Kalil Gibran).
  • Las leyes guardan silencio cuando suenan las armas (Cicerón).
  • Que el cielo exista aunque nuestro lugar sea el infierno (Jorge Luis Borges)
  • Cuando se es amado no se duda de nada; cuando se ama se duda de todo (Gabrielle Sidonie Collete).
  • La costumbre es una segunda naturaleza (Galeno).
  • Un buen periódico es una nación hablándose a sí misma (Arthur Miller).
  • Por la calle del “ya voy” se va a la casa del nunca (Miguel de Cervantes).
  • Hay la misma diferencia entre un sabio y un ignorante que entre un hombre vivo y un cadáver (Aristóteles)
  • Una ciudad es un mundo si amamos a uno de sus habitantes (Lawrence Durrell).
  • Añorar el pasado es correr tras el viento (proverbio ruso).

ARTE:

  • El arte es una mentira que nos acerca a la verdad (Picasso).

criticar

GREGUERIZANDO

Una vez más retomo mi inclinación hacia el pensamiento divergente (tan contrario al único y a lo políticamente correcto) para dejarme llevar p0r la magia greguerizante de la poesía comprimida y de la prosa mínima:

  • El sueño yace en la alfombra mágica de las sábanas.
  • Las grutas temen los mordiscos de las canteras.
  • En las fotos calculadas, todas las sonrisas son aviesas.
  • El mago nos hace seguir la estela de los aeroplanos que caen en barrena.
  • El agua tiembla como una novia antigua cuando la vamos a beber.
  • La luz es el huésped que husmea en la casa en cuanto el anfitrión se va a trabajar.
  • La sombra relumbra en la noche como una stripper entre los cristales del Barrio Rojo de Amsterdam.
  • Los escaparates que muestran la tentación a precios asequibles son tan peligrosos como ladrones de guante blanco

PARADERO DESCONOCIDO

Cortísima novela epistolar de (Katherine) Kressmann Taylor, publicada por primera vez en 1938 en la revista Story,  es hoy considerada un clásico norteamericano y reeditada tras unos 60 años en los que había caído en el olvido.

Paradero desconocido

El título deja clara constancia de los hechos. Max Eisenstein -un judío que regenta una galería de arte en EE.UU. junto a un alemán al que considera casi como a un hermano- recibe devuelta la carta que envió a su hermana Griselle, actriz que fue a Berlín a representar una obra de teatro y cuya seguridad depositó en manos de su “amigo del alma” Martin Schulse. Sin embargo, éste una vez que regresa a su país cambia radicalmente de forma de ser (antes liberal) y de pensar (considera los pogromos el mal de una minoría para el bien de la mayoría).

Este antisemitismo, que será la raíz de su distanciamiento de 1932 a 1934, se une al distanciamiento irrevocable desde que, en lugar de proteger a la que fue su amante, se lava las manos. De esta manera la venganza está servida.

Esta novelita me recuerda a La cena, pero aquí la brevedad es un plus y una cortapisa:

A favor:

Se lee con facilidad y en muy poco tiempo. Da idea del peligro de los líderes natos si se vuelven tiranos. Esos “elefantes” de Bono son hermosos y lentos animales con la capacidad destructiva de todo paquidermo si se sale de la vereda justa.

En contra:

Deja el regusto de lo inacabado. Si con breves trazos se pergeña una abominable realidad, la psicología de los protagonistas resulta poco creíble en tan escueto perfil. La evolución del antisemita, especialmente, me sabe a poco, como esos 240 caracteres que emborronan más que definen a los personajes…

Una cita para reflexionar, puesta en boca de éste, es:

Tirar la desesperación por la borda nos conduce con frecuencia a tomar rumbos descabellados.

MOTIVARSE PARA TRABAJAR

En estos tiempos de crisis, cualquier empuje es válido. Ahí van unas citas que nos convencerán, nos despertarán o, al menos, nos harán reflexionar. Lástima que no todos puedan agarrarse a ellas. Unos porque no desempeñan el trabajo de su vida; otros, porque están ninguneados, boicoteados, estresados o el -ado que corresponda en el que tienen; y un 25% de la población española porque ni siquiera poseen un hueco en el entramado laboral sobre el que echar pestes.

EVIDENCIAS

Confucio: Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida.

George Bernard ShawDichoso es aquel que mantiene una profesión que coincide con su afición.

PARADOJAS DE LA VIDA

Ogden Nash: Si no queréis trabajar, necesitáis trabajar para ganar suficiente dinero para no trabajar más.

Leonardo Da Vinci: He ofendido a Dios y a la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido. 

Henry David Thoreau: Si has construido castillos en el aire, tu trabajo no se pierde; ahora coloca las bases debajo de ellos.

Stephen Leacock: Soy gran creyente en la suerte, y he descubierto que mientras más duro trabajo, más suerte tengo.

Elbert Hubbard: Una máquina puede hacer el trabajo de 50 hombres corrientes. Pero no existe ninguna máquina que pueda hacer el trabajo de un hombre extraordinario.

Henry Ford: Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá esa sea la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen.

PERSEVERANCIA

Anna Pavlova: Nadie puede llegar a la cima armado sólo de talento. Dios da el talento; el trabajo transforma el talento en genio.

Franklin Delano Roosevelt: Siempre que te pregunten si puedes hacer un trabajo, contesta que sí  y ponte enseguida a aprender como se hace.

J.P. Sergent: El éxito no se logra sólo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización.

INTROSPECCIÓN

Boris Leonídovich Pasternak: El trabajo ayuda siempre, puesto que trabajar no es realizar lo que uno imaginaba, sino descubrir lo que uno tiene dentro.

IGUALDAD

Simone de Beauvoir: Mediante el trabajo ha sido como la mujer ha podido franquear la distancia que la separa del hombre. El trabajo es lo único que puede garantizarle una libertad completa.

RIQUEZA

Benjamin Franklin: El camino hacia la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras:  trabajo  y ahorro.

FELICIDAD

Thomas Jefferson: No son las riquezas ni el esplendor, sino la tranquilidad y el trabajo, los que proporcionan la felicidad.

ESCLAVITUDES

Theidir Ninnseb: Cuando el hombre ya no encuentra placer en su trabajo y trabaja sólo por alcanzar sus placeres lo antes posible, entonces sólo será casualidad que no se convierta en delincuente.

Máximo Gorki: Cuando el trabajo es un placer la vida es bella. Pero cuando nos es impuesto la vida es una esclavitud.

TODO ESTÁ EN EL AIRE

Acabo de leer el último Premio Nadal, Estaba en el aire de Sergio Vila-Sanjuán, con una persistencia desinteresada (muchos nombres propios y pocos personajes pergeñados, unas difusas historias apenas perfiladas, previsibles lazos que unen todo ello gracias a un narrador omnisciente que delimita pensamientos y salta de unos espacios y tiempos a otros con agilidad), producto de su sencillez tan abrumadora -incluidos los calcos idiomáticos de los medios de comunicación afectos al Régimen, época de cuyo trasfondo emergen gran parte de los problemas de este NODO literario- como poco interesante.

No me gusta dejar libros sin terminar, y no lo he hecho nunca salvo en casos graves, así que como el imaginario que prometía me resultaba atractivo, el arranque brillaba con determinación y lo publicitario me atrae con sus recursos retóricos audiovisuales cejé en el pequeño empeño de acabarlo, por ver si había alguna vuelta de tuerca que justificase mi elección. La encontré, si acaso, en que describiese el clima de finales de los 50 y principio de los 60 (poco usuales en nuestra narrativa), a través de un programa radiofónico verídico emitido desde Barcelona (Rinomicina le busca), capaz de  poner patas arriba al rancio conservadurismo; y, sobre todo, en que mostrase el clima corrupto, tanto en los negocios como en la moral, de la posguerra, por desgracia tan afín a la pícara esencia de lo español. Y luego hablemos de la “marca España” y de qué le hace un flaco servicio si la realidad o su transmisión. Cuando uno quiere autoengañarse o justicarse, cualquier pretexto es bueno…

Estaba en el aire

Por cierto, dado que es una novela bastante breve (¿quizá excesivamente?) en que la elipsis y la condensación juegan a favor de su lectura, me ha extrañado comprobar que se les haya pasado por alto la corrección antes de editarla de algunas erratas encontradas sin buscarlas. Dos muy claras: el nombre de dos personajes femeninos equivocados y dos preposiciones incompatibles juntas. Y como “tres eran tres las hijas de Elena”, no me resigno a no dejar constancia del uso, en mi opinión extravagante o gratuito, de una palabra correcta (“ucase”). Es posible que sea yo la que está equivocada, pero no sé, no me “pegaba” en ese contexto.

Si lo que buscas es una novela que refleje un tiempo y una clase social (la Barcelona a un paso de Europa pese a la dictadura, los sesenta que nunca fueron nuestros, la gente bien y agraciada por el franquismo con sus dramas menores: adulterio, alcoholismo, censura, homosexualidad, fraudes…) con la textura de un fresco expuesto ante nuestros ojos, que se cimente sobre una ambientación rigurosa, que aluda al despertar al consumismo de nuestra tierra y su cainita historia -al albur de las contingencias, permisos y prohibiciones, de esos años-, ahí la tienes. Un punto a su favor, en este sentido, es el acercamiento al lector de la legislación vigente, sobre todo la concerniente al frágil papel de la mujer (adulterio, divorcio).

Si prefieres las tramas complejas pero con un hilo conductor claro y los personajes definidos cuya psicología evoluciona, a los que ves crecer o decrecer a lo largo de sus páginas, no hallarás en ella lo que buscas. De hecho, la que se exhibe como protagonista (Tona) se difumina ante la permanencia de su protector, el industrial Casimiro Pladevall, y en especial de la de Juan Ignacio Varela, el ejecutivo (especie de elogio al padre del autor), e incluso tras el rastro sutil de la perfecta mujer de éste (Elena).

Otras reseñas más extensas (y halagüeñas) encontrarás en: http://www.lecturalia.com/libro/78239/estaba-en-el-aire, http://www.bizarriasdebelisa.com/2013/03/estaba-en-el-aire-sergio-vila-sanjuan.html, http://www.revistakritica.com/2013/02/resena-estaba-en-el-aire-de-sergio-vila.html, http://sumacultural.unir.net/201302149546/estaba-en-el-aire.

Y una curiosa contraposición de sus pros y contras en: http://kattigara.com/blog/el-debate-sobre-estaba-en-el-aire-de-sergio-vila-sanjuan/.

A PROPÓSITO DE LA TABLA ESMERALDA

Me envía una colega, compañera y amiga, Elisa Martínez, con cuyas opiniones suelo estar de acuerdo y cuyo criterio literario me parece fruto de una gran erudición y de años de profundas lecturas, una especie de guía y/o crítica sobre la novela de Carla Montero La tabla esmeralda. Reconozco que yo no la he leído y en este caso no puedo contrastar mis opiniones con las suyas, pero estoy segura de que lo que nos apunta es interesante y desentraña las principales virtudes y defectos de la obra:

PORTADA: Sombras, tonos grises, que sugieren tristeza, dolor , al mismo tiempo que destaca la imagen de la chica, el poder del personaje femenino que está por encima de estas o que consigue escapar de ellas.

¿Participa la escritora en el diseño o  está al margen y es solo marketing?

Es curiosa la presentación: Licenciada y aficionada a la historia. Madre y esposa las 24 horas- ¿el tiempo sí que es relativo? ¿Esconde otra intención?

La cita de Ana Frank, otra víctima del horror nazi, supone una puerta abierta a la esperanza y nos anuncia que… ¿todo hombre tiene un lado bueno? ¿Hasta un hombre de la SS?

PRÓLOGO. Muy interesante en cuanto que nos sitúa en la Europa renacentista donde la cultura tenía un peso especifico con intelectuales, pintores, escultores, filósofos de gran talla cuyas obras aún hoy son modelo u objeto de estudio. Estamos en la Florencia de los Medici donde un joven pintor veneciano llega con el encargo de llevar el cilindro de cornalina (piedra mágica) a la academia neoplatónica para que el  padre Ficino  descifre el mensaje.

El cilindro tiene un gemelo que resulta ser el amuleto de los Medici. Supuestamente esconde el secreto de Alejandro Magno y para no sacarlo a la luz ahora que está el cilindro completo, deciden romperlo y volver a codificarlo. ¿Cómo? Oculto en una pintura y esa es la tarea del joven pintor Giorgione: ocultar el mensaje y el cuadro.

Salto en el tiempo y en el espacio: Por un lado, la invasión de la URSS, la ocupación de París, los campos de concentración y la llamada “solución final”; por otro, la España contemporánea donde una especialista en Giorgione, busca el cuadro  El astrólogo con la aparente intención de comprarlo para un anticuario. El enlace entre las dos épocas será una carta que escribe un nazi y miembro de la SS a su esposa en la que dice tener que dedicarse por orden expresa de Hitler a la búsqueda de un cuadro que parece tener gran valor: una supuesta leyenda de maldición, La tabla esmeralda o el secreto para dominar el mundo.

En el plano  del presente, la narradora en 1ª persona nos acerca a su mundo. Licenciada en Arte y trabajadora anónima en un museo de poca importancia  pasa a trabajar en el Museo del Prado y a frecuentar ambientes de élite gracias a su novio, un rico empresario alemán que decide por ella no solo qué debe hacer en su trabajo  y cómo sino también, qué debe vestir, el coche que debe conducir y un largo etc. Personaje femenino con poco o ningún  interés, previsible en cuanto que se deja manejar para no tomar decisiones y lleno de tópicos: agradecida por tener un novio rico y poderoso, con amigos gais, cree estar enamorada, sin inquietudes, cómoda, enchufismo laboral…Un personaje plano, simple, tontorrón…

En esta historia ambientada en la actualidad son excesivos los coloquialismos y las muletillas que empobrecen el diálogo y hace que el lector quiera pasar página para llegar a la historia del pasado porque, al menos, está envuelta en misterio y los personajes tienen cierta profundidad: la condesa, Sara Bauer y los dos SS y hombres de arte Lohse y Georg Bergheim. Personajes  masculinos curiosos e interesantes  en cuanto que tienen actitudes dispares como SS asesinos sin piedad, orgullosos de su papel en la historia de su pueblo; y SS intelectuales, amigos de sus amigos, que disfrutan con el arte como expresión de belleza, que son críticos con el alto mando, que abandonan sus ideales, y en el caso de Bergheim que se deja llevar por el amor a Sara Bauer sin importarle saltar todas las barreras e incluso perder su vida.

Himmler, exigente, estricto, inflexible, una personalidad débil, frustrado y envidioso que dedicará su vida a no perder el favor de  Hitler y, en lo posible, tener un papel en la historia de Europa. Incapaz de mostrar sentimientos porque, según él, son un síntoma de debilidad y cree que el fin justifica los medios (Maquiavelo)

Frente a los personajes masculinos de la historia en el presente que resultan indiferentes, que  no nos sorprenden, no crecen y podemos anticipar sus  palabras y gestos.

K. Koller, dominante, irascible, orgulloso, agresivo y poco creíble como  anticuario  o enamorado de las antigüedades. Cree que con dinero se consigue todo y no tiene en cuenta al otro. Podemos decir que tiene el perfil de “maltratador psicológico” casi desde el principio de la historia, carece de empatía y de sentimientos y apunta a que es un posible neonazi, algo que se confirma después. ¿Coleccionista Koller es trasunto de Thyssen?

Teo: una gay simple, cabeza hueca, solo interesado en la apariencia, exagerado en los gestos con pobreza expresiva, preocupado por follar y por pasarlo bien,   es la caricatura de un homosexual que nos lleva a pensar en los prejuicios de la autora hacia este colectivo. Su pareja  apenas está dibujada  pero sí sabemos que es juez y de Bilbao ¿nos suena de algo?

El Dr. Arnoux con un pasado  oscuro y difícil y que, sin embargo, no está bien elaborado en cuanto que no es un personaje con una profundidad sicológica que nos haga pensar y volver a releer lo que dice. Es el 3º en discordia que provoca los celos de Koller, que tiene la llave de la historia, que está enamorado de Ana  pero  tiene miedo porque ya ha vivido una historia fallida. No está bien trabado el cómo entra a formar parte del equipo y entendemos que  es como encargado  de investigar el paradero y restaurar a sus anteriores dueños las obras de arte que sufrieron el expolio nazi. Se necesitan mutuamente.

La familia Bauer, padres y hermano de  Sara, adinerada, con sólidos  principios morales que llevan al padre a morir sin haber declarado dónde está el cuadro por ser legado familiar; un alemán enamorado de una judía y que lleva su amor  hasta las últimas consecuencias, es decir, se aleja para siempre de su madre que tendrá un papel importante en la vida de su nieta en cuanto que la condena a vivir sin su  hija solo porque no quiere ningún judío en su familia. Sara conoce a Bergheim cuando es una niña y sienten cierta atracción que, pasados los años y con circunstancias especiales se convierte en amor. Un amor imposible, a contra corriente que debe superar trabas de edad, sociales, políticas, afectivas en cuanto que lucha contra sus sentimientos porque está casado, es padre  y ella es judía: ¿el amor entiende de razas? Ambos se resisten, pero la ocupación nazi, la persecución implacable a los judíos, la obsesión de Hitler por el cuadro, la de Himmler por cumplir su cometido, la rutina, el miedo, la Resistencia, etc. los acerca y viven momentos de pasión con los que sufren y disfrutan al mismo tiempo. De alguna manera, G Bergheim en la vida de Sara tiene el mismo papel que su padre A.Bauer enamorado de una judía Zimmerman.

Una pasión contenida marcada por la intención de no dañar al otro (Jacob) y que, sin embargo, marcará su vida: protector y amigo, enamorado incondicional, dañino y vengativo al verse rechazado como hombre. Una venganza que le hace vivir casi en silencio, en la mentira, abandonado por su hija y no querido ni recordado por sus nietos. Ha sacrificado la vida de Sara y de su hija para nada pero se siente satisfecho porque arrancó a Sara lo que más quería.

No sabemos qué ha pasado con Sara porque la autora, acertadamente, intercala el presente y el pasado, dejando para el final el desenlace de la historia: consiguió huir de París, atravesar Francia hasta España donde ha vivido desde entonces su historia de amor con un “hombre bueno en un uniforme equivocado”.

Novela estructurada en dos partes que se corresponden con los dos tiempos y también distantes en cuanto que el tratamiento de los hechos, la personalidad de los protagonistas, el ritmo narrativo, el uso del lenguaje, la ambientación son desiguales. Desequilibrio tanto en la forma como en el contenido que, en cuanto a calidad,  se decanta por la historia pasada sin ninguna duda. Personajes más elaborados, nivel de uso adecuado, trabazón de los hechos y cómo los conoce el lector, etc. Una historia de nazis, judíos  y la pintura como nexo con tintes de realidad y  referencias al cine y a otras novelas como La tabla de Flandes o El Código da Vinci. Nazis que buscan establecer un nuevo orden basado en la supuesta superioridad de una raza y el exterminio de otra y que oculta otros intereses: enriquecerse, la superstición, megalomanía, narcisismos, etc. Judíos cultos, honestos y ricos por un lado, pobres, trabajadores y luchadores por otro pero que esconden bajas pasiones y dedicarán su vida a ello: Jacob. No solo se ocultan los nazis en la época contemporánea sino también los judíos.

Un nivel de uso con metáforas manidas; repeticiones innecesarias “cari”; abuso de coloquialismos ( ni puta idea, hasta las cejas  ); comparaciones fáciles y previsibles; uso de tópicos ( enchufismo, mujer florero, situaciones manidas como la obsesión por una niña desde la infancia) demasiadas frases hechas.

Despistes: Si Sara es una niña y Georg un adulto que ya ha ido a la guerra, ¿cómo es que muere con 90 años y él ha muerto el año anterior?; Ana apenas lee y entiende alemán y en el capítulo siguiente lee y traduce con facilidad.

Final previsible y redondo: Koller es un nazi producto de la circunstancias, educado en el odio y para la venganza. Bauer y los suyos reciben su recompensa al final de su vida. Novela de lectura fácil porque tiene todos los ingredientes para ello: TÍTULO, OBJETO MISTERIOSO, REFERENCIAS HISTÓRICAS DE BUENOS Y MALOS, AMOR Y DESAMOR.

LOS HIKIKOMORI O EL HARAKIRI SOCIAL

Hace tiempo escuché a una señora en De buena ley, que vi de casualidad, denominar “harakiri social” a esa tendencia de los hikikomori que crece como la mala hierba en tiempos de crisis. Y sí, su forma de desenvolverse (más bien envolverse) en este mundo tan competitivo y de ocultarse tras la diversión digital que esconde su aversión social me parece justo lo que la mujer expresó: una forma novedosa de suicidarse socialmente, de eliminar puntos de encuentro con los otros, de alejarse de la vida exterior.

El término japonés hikikomori alude a un moderno fenómeno sociológico (y a las personas que lo secundan) caracterizado por un “aislamiento social agudo”, una reclusión que uno fomenta, una agorafobia que le distrae de la vida de su entorno, distancia que supone un abandono y un extrañamiento –escogido- de la vida social, que les produciría fobia o ansiedad.

Sus causas pueden ser variadas: tristeza, depresión, desgana, inseguridad, extrema timidez, ansiedad y presión, fobia social, trastorno de personalidad que evita contactar con el exterior… Su resultado es únicamente el del confinamiento y el alejamiento progresivo del mundo en que viven y de en el que habrán de vivir. A menudo, acaban viviendo de sus padres, a los que esclavizan permanentemente, como parásitos en su propio hogar, y no a causa de una situación inesperada y crítica sino de fruto de su elección personal.

Encerrarse en un dormitorio durante meses o años conlleva graves problemas: incapacidad para afrontar retos, falta de amigos, descontrol de sus horas de sueño, adicción televisiva, enganche a las nuevas tecnologías –ordenador, videojuegos en línea-, fast food, nulos hábitos deportivos, fantasear en exceso… Que muchos padres se nieguen a admitir el problema y a hablar de él provoca que sea difícil conseguir cifras exactas sobre a cuántos afecta.

La sociedad no suele dar segundas oportunidades y no se involucra en la recuperación de los enfermos encerrados en el seno de la familia. Su personalidad se resiente con la falta de contacto social. Y cuanto más se prolonga  el aislamiento más afecta al cuerpo y la mente del enfermo, con pérdida de habilidades para interactuar con los demás y de referentes morales (suplantados por los que ve a través de las pantallas electrónicas).

Si el hikikomori al final logra regresar al mundo externo por su propia voluntad, tiene que afrontar el problema de haber perdido años de estudio, así como  muchas de las habilidades propias de la vida pública que se aprenden únicamente en el contacto diario con el resto de la sociedad. De esta manera, se muestra vacilante con la gente, especialmente si son desconocidos, y teme que los demás descubran su pasado como hikikomori, lo que agrava su reintegración y, a veces, le conduce a un comportamiento iracundo, violento o delictivo. En casos extremos llega a atacar a su familia más directa e, incluso, a delinquir (secuestros, asesinatos, etc.).

Por tanto, la terapia psicológica es imprescindible, ya que lo que no mejora empeora, y la sobreprotección de aquellos allegados quienes -por ignorancia, falta de opciones o recursos, o por creer que lo mejor es esperar, que el tiempo lo cura todo y todas las aguas vuelven a su cauce- no hacen nada deberá ser evitada.

Para colmo, la opinión pública ve en los hikikomori ciertos malos hábitos juveniles llevados al extremo (holgazanería, insociabilidad), cuando lo probable es que se trate de un novedoso mal de la mente, y por lo mismo desgraciadamente marginado como tantas otras enfermedades de un espectro similar.

DESLEIMIENTO, PREJUICIOS Y DESMEMORIA

La joven escocesa nacida en Irlanda del NorteMaggie O’Farrell  (1972), relata en su cuarta novela las detestables consecuencias de las convenciones sociales que se imponen a la búsqueda de la felicidad. Nada ni nadie debe contrariar los prejuicios de una clase inmovilista. Es La extraña desaparición de Esme Lennox la historia de Euphemia, Esme, una adolescente que, después de toda una vida, recobra la libertad convertida en una anciana que recuerda por qué sus padres –para quienes la felicidad era algo pecaminoso- la encerraron. Su ambición de ser feliz, decidir por sí misma a quien y cuándo amar es rechazada de pleno. Los castigos provocarán la incomprensión, y su falta de tacto para dejarse domeñar la empujarán a una aparente histeria, una neurosis que será la coartada perfecta para el encierro con el consentimiento médico: “Papá, por favor, papá no lo volveré a hacer más”. Así sus padres se deshicieron de la hija indómita. Nadie se arrepentirá del destierro impuesto, nadie le pedirá perdón, ni siquiera la persona en que más confiaba y que siempre había sido noble con ella.

La extraña desaparición de Esme Lennox  se sirve de una trama clásica, la de las  historias familiares  ocultas bajo siete cerrojos por el que dirán o para no dar rienda suelta a los remordimientos, con tintes de novela de intriga. Como en una mina a la que hay que descender para extraer el metal,  nos adentramos en los entresijos de unas relaciones fraternas tortuosas y unas crueles decisiones paternas que nos sugieren -remedando a Hobbes- que los parientes son lobos para los parientes… Cuando el hospital psiquiátrico de Cauldstone está a punto de cerrar, las autoridades comunican a Iris –una treintañera con una tienda de ropa- que alguien debe hacerse cargo de su tía abuela, internada sesenta y un años atrás en él. Iris desconocía su existencia, pero su curiosidad  por los motivos por los que fue recluida a los dieciséis años y por los que se encubre su historia ante el resto de la familia se sobreponen a su desconcierto.

Lo que parece una fiesta, dos chicas en un baile, salta de la diversión al drama de una anciana cuya frente se apoya en una reja de un manicomio.

En la novela, a los escenarios cerrados (la casa y tienda de Iris en Escocia, el hospital de Kitty y psiquiátrico de Esme) se une la atmósfera de Edimburgo, por donde pasean Alex e Iris, ésta y Esme… También aparecen planos narrativos que se entrecruzan y puntos de vista que debemos deducir a quiénes pertenecen: al tiempo real de Iris se suman los recuerdos del pasado de la propia protagonista junto a los más bien cronológicos que Esme rememora -aunque con ciertas lagunas- y los confusos y temporalmente desordenados de su hermana, la abuela Kitty, enferma de Alzheimer (que hemos de recolocar en su sitio adecuado por inferencias lectoras). Estos flash back pueden echar para atrás a los lectores habituados a que la sucesión de episodios relacionen las coordenadas espacio-temporales con lógica y en su orden natural. Así conocemos –a la par que Iris- de su infancia en la India y la temprana muerte del hermano de ambas ancianas, de su juventud en Escocia, del afecto convertido en rivalidad entre ambas, del rebelde carácter de Esme –el bicho raro– que no se amolda a las reglas de la alta burguesía en que vive y la llevará a la exclusión de entre los de su clase. Las revelaciones esconden un misterio.

Al conocer a Esme, Iris siente una necesidad de indagar en qué esconden los hechos, en el puzzle de los sentimientos, las traiciones, los secretos y la crueldad humana. Esto hace su lectura agradable, sin más. Sin embargo, no la creo recomendable para quien busque de verdad profundizar en las enmarañadas relaciones personales, en el poder destructivo de la mente, en la lábil salud mental, en las cortapisas de quienes se autoproclaman “normales” y se atreven a aislar a los diferentes. Más que de los peligros de la enfermedad mental trata de la inadaptación social que conlleva enclaustramientos inmerecidos.

El estilo es rápido, directo, fácil (pese a que el libro esté escrito como a varias voces). En ocasiones, los pensamientos perduran en silencios locuaces que desvelan algunos enredos familiares. Destaca su construcción de personajes creíbles, intensos y que nos emocionan y envuelven en sus monólogos; así como el poder evocador de sus palabras y sus onomatopeyas  (como el flic-flac de los naipes o el susurro del árbol, shshshs). De lo mejorcito de la novela es el poema de Emily Dickinson, cita con que se abre. Su magnetismo está fuera de duda:

Mucha locura es divina cordura/ para una mirada fugaz./ Mucha cordura, la más rematada locura./ En esto, como en todo,/ prevalece la mayoría./ Asiente, y te considerarán cuerdo./ Disiente, y de inmediato serás peligroso / y atado con cadenas. 

Con todo, resulta un libro previsible en el que lo que más destaca es la promesa que la sinopsis de la contraportada y ciertos fragmentos de las primeras páginas anuncian: una locura por indagar, el trauma de una violación y una saga tradicional que se rige por férreas normas.

En él se suceden los tópicos modernos: el del hombre casado con un lío al que promete abandonar a su esposa, el del amor entre hermanastros sin lazos de sangre. Y su desenlace nos deja con la sensación de cierre en falso, por lo esperado. No sólo dista de sorprendernos, sino que da la sensación de que han quedado innumerables cosas en el tintero (yo me pregunto por Kitty y su radical metamorfosis), sepultadas en la amnesia o la senilidad, y que lo que se ofrecía no es lo que se cosecha.

LOS ENGAÑOS DEL IDIOMA

Y yo me pregunto por qué lo llaman “recorte” cuando quieren decir sexo, sexo duro, de riesgo, y no con la prima del pueblo a la que no tratamos y sólo esporádicamente vemos, sino con todos nosotros, los primos de la nación, a los que nos dan “fútbol” – el opio moderno- para que no fumemos en pipa; a los que nos dicen “bésame” como si nos ofrecieran su chepa para pasar nuestro cupón -por si nos diese suerte-  al tiempo que nos ponen la zancadilla y nos muestran el culo, su peludo culo con ladillas, regodeándose. ¡Sorpresa!

Y recuerdo el poema de Baltasar de Alcázar en que la moza con una aguja en los labios insta al joven a besarla. ¿No se repetirá la historia? ¿No lograremos burlar al burlador, dejarle con las posaderas al aire y sus decisiones inválidas?

La picaresca española está en otras manos, lejos del pobre que medrar quisiera. El humilde, el parado, el laborioso andan pidiendo a gritos la cabeza de alguno de esos que azotan con su guante blanco al prójimo para dejarlo en cueros. Añoran el tópico del burlador burlado.

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