DE LA PALMA AL CEREZO

De la palma al cerezo

Cayó en mis manos hace poco el poemario De la palma al cerezo, Poesía reunida 1982-2014 de Ángel L. Montilla Martos publicado por el Centro Cultural de la Generación del 27. ¡Y me ha encantado! Su título alude a la palma de su Andalucía y al cerezo del Japón que parece atraerle.

Como dice en su introducción José Luis González Vera, este autor ha sido relegado por otros, por los nombres de manual que se pregonan una y otra vez en la escuela seleccionados a veces por encajar en las modas, los concursos, los negocios, las críticas, las antologías…; e invisibilizado por la eclosión de escritores que “el huracán tecnológico” ha acrecentado. Pero si por esto y por su escasa dedicación a la vida pública su obra ha pasado desapercibida, su talento y su musicalidad se observan a lo largo de toda esta antología cronológica suya, que abarca más de treinta años.

Y es que Ángel Luis Montilla Martos se caracteriza por una voluntad de estilo que lo distingue de otros, parece un autor que conforme pasa el tiempo gana en sobriedad y hace gala de una elegancia nipona que capta la esencia a modo de fotograma. Cercano al haiku, a la greguería, a los aforismos y al epigrama, sus imágenes fluctúan entre la profundidad del humor, las vueltas de tuerca que rasgan las máscaras de los tópicos y lo surrealista, entre lo enigmático y lo diáfano (uno de sus poemas se titula Elogio de la simplicidad). Amante de las aliteraciones y de las paradojas, imitador de lo popular y de los metros cultos, este poeta completa sus propias producciones con las abundantes citas que encabezan acertadamente algunos de sus poemas o introducen sus poemarios.

 Y para muestra un botón:

(Suerte de varas)

Epigrama al río Guadalmedina

El tiempo se estanca en tus escombros

con esa desértica obstinación

de no querer dar en la mar.

Catástrofe feliz:

Viva la muerte

quise decir la única

forzosa solidaridad.

Retórica obrera:

Amasando antítesis,

fermentando paradojas,

calentando símbolos.

En las noches oscuras

hacen pan blanco

los panaderos.

Ando yo ya sospechando

que el verso libre nació

allá por los años 20

de una mala traducción

 

Hay quienes buscan el oro,

hay quien persigue la fama

y son legión los que anhelan

morir de viejo en su cama.

En el poemario Múltiplos de uno de 2003 hace un alarde de metapoesía, como en sus Ocios elementales que recuerdan a las Odas elementales de Neruda; o en el que, por medio de una alegoría futbolística, se hace la retransmisión de un “partido” a semejanza de Lope de Vega y su Un soneto me manda hacer Violante, en que elabora uno (sobre el que hace luego otra versión).

Además, aquí hay un apartado titulado Artes adivinatorias (casi el mismo título de un poemario que yo publiqué años atrás) en el que aparecen algunos tan curiosos, y que sugieren la capacidad del autor de crear vocabulario nuevo como: Ornitomancia, Capilomancia, Quiromancia, Cartomancia, Posomancia, Sideromancia, Verbomancia, Oniromancia. O como Circofobia, Hipofilia, Helicofilia o Sopofobia.

En algunos poemas hace un alarde de perspectivismo al ceder la palabra a personajes literarios clásicos. Y nos hace preguntarnos si su historia, tal y como ha trascendido, sería fiel a la personalidad de cada uno de haber podido cobrar vida: Orfeo relata su descenso a los infiernos. Dos soldados conversan en el bajo vientre del Caballo de Troya, Edipo confiesa sus móviles o Ulises monologa en la playa de Ítaca.

Sus poemas lo mismo rinden tributo a la cultura clásica que al cine o  la música. Así, unos nos recuerdan a Las cuatro estaciones de Vivaldi (Consagración de la primavera, Consagración del verano y Consagración del otoño), otros aluden al cine (My Fair Lady, 007, La vida de Bryan, Clint Eastwood, Apocalipsis Now, Grease, Western, 2001, una odisea  de espacio). El ángel exterminador hace una especie de homenaje al Buñuel de Un perro andaluz.  Y es que en su obra rastreamos sus múltiples lecturas y referentes culturales:

  • Su poema titulado Poética doméstica nos recuerda al Cubo de basura de Rafael Morales.
  • A Machado ofrece esta especie de homenaje y refutación de unos versos suyos por medio de los parónimos pesa y pasa:

Todo pesa, nada es le ve,

porque lo nuestro es pesar,

pesar dejando una huella

que nadie investigará

  • Y en su poema A propósito de la historia de la literatura por medio de estrofas de 4 versos hace toda una confesión de sus filias poéticas.

Del poemario Múltiplos de uno de 2003 es, por ejemplo, este poema que juega con las palabras y, no sé muy bien por qué, me hace pensar en el José Hierro de Después de todo, todo ha sido nada:

Como mástil sin bandera

desnudo y sin cordaje

pulido por el viento

regado por el ocre

orín intermitente

de perros y borrachos,

como un palo idiota,

harto de ser lo

que está siendo,

como un uno,

que por mucho

que se eleve

al cuadrado

o al rectángulo

del estandarte,

seguirá siendo solo un uno, un uno solo,

más solo

que

la

una.

De su poemario titulado A propósito (de 2013 también), prodigio de contención y sugerencia, son estos tres versos, con los que es capaz de construir toda una narración (igual que hiciera Monterroso en su famoso microrrelato de El dinosaurio de):

Dijo el azar al destino:

“Permíteme que yo escoja

para Edipo otro camino”.

Pero sobre todo me gusta porque siento una conexión especial con su pensamiento y su modo de expresión, al utilizar imágenes muy cercanas a otras mías. Leerlo es asomarme a un Déjà vu. Leerlo es reconocerme como su alter ego o mi alma gemela.

Por ejemplo, yo hace tiempo también compuse un soneto en el que cada uno de sus versos era de otros poetas (cuya autoría recogía debajo), justo lo que parece hacer él con Retrato collage del poeta.

Por ejemplo, reconozco algún poema mío (como el de El despertar del gallo o Antiaforismo) en alguno de los suyos:

El insomne siempre encuentra

un grifo en la noche

que gotea.

Lo bueno, si breve, bueno. Y,

si es malo, tienes al menos

más ocio para el consuelo.

Además, gusta de subvertir las obras maestras, de trastocar lo oficial, de aludir a los tópicos como en Vanitas vanitatum, de buscar las paradojas y a veces se instala en el puro juego (todo ello de mi agrado) como en este poema:

—¿Quién eres? —Soy una copla

—¿Cuánto mides? —Treinta y dos

sílabas en cuatro versos,

una rima y se acabó.

Y es el vivo ejemplo de la grandeza de lo sencillo, la poesía como un método indagatorio que no soluciona pero nos hace reflexionar:

No te engañes: el poema

nunca te da la solución

solo plantea el problema.

Y sus poemas no se limitan a la socorrida y manida Historia, sino que le pone los puntos sobre las íes, para interrogar a los callados inmersos en la intrahistoria, y criticar lo que trasciende pero no siempre representa la realidad:

Dime, culebra parlante,

aquel día en el Edén,

el engaño de la fruta

¿no fue una idea de Él?

Una lectura indispensable que se deja beber a sorbitos y de una atacada, cualidad poco usual en la poesía. Su pormenorizado índice es una constatación más del trabajo bien hecho.

PARA SABER MÁS:

http://www.malaga.es/generaciondel27/2181/com1_fb-0/com1_md3_cd-13644/presentacion-palma-cerezo-angel-montilla-martos.

https://fernando-sabido-andalucia.blogspot.com.es/2011/02/256-angel-luis-montilla-martos.html.

http://www.aforolibre.com/entrevistas/entrevistas-literatura/hablamos-angel-l-montilla-martos-1598

 

 

 

 

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ACOSTUMBRÁNDONOS A VIVIR

Antes de nada quiero entonar un mea culpa.

Por causas que ahora no vienen al caso, dejé sin terminar de leer esta obra y quedó su reseña a medias y como borrador en este blog. ¿Por qué la rescato ahora entonces? Para refrescarme la memoria y porque siempre algo bueno hay en las palabras que de otros tomo prestadas.

Ahí va esta entrada inconclusa:

De padre cubano, ascendencia materna francesa y un abuelo cántabro, el origen de este jerezano que vivió medio año en París (que recuerda con una onerosa alternancia de deslumbramientos y fisuras depresivas, de euforias y rachas agudas de tedio) y trabajó lejos de su país (por ejemplo en Colombia) no pudo ser más cosmopolita.

La costumbre de vivir de Manuel Caballero Bonald, uno de los más insignes narradores y poetas que a mediados del siglo XX se da a conocer, a caballo entre las poesía social y protesta -esencialmente contra el franquismo- de los 50 y la poesía del conocimiento y nuevamente personal de los 60, representa la segunda parte de La novela de la memoria, género este de la autobiografía novelada, en que se describen acontecimientos y personajes históricos que el autor ha vivido como protagonista o testigo desde un prisma subjetivo y de una forma parcial, sin ánimo de rescatar toda una vida. De hecho, dice pretender escribir: un texto literario en el que se consignen, por un azaroso método selectivo, una serie de hechos provistos de su real o verosímil conexión con ciertos pasajes novelados de mi historia personal.

Si en el primer volumen de dichas memorias, Tiempo de guerras perdidas, se centraba en su infancia y primera juventud en Andalucía; en el segundo, se centra en los años que van del 54 (con la emergencia del rock) al año de la muerte de Franco (1975), de los que relata anécdotas (el viaje interrumpido sin saber por qué que le trajo el imprevisto ataque de un loco en Navalmoral de Pinares, sus tertulias literario-festivas en casa de Cela y otros), remeda conversaciones, y describe a personajes culturales de esa época (como los tertulianos de la casa del heterodoxo Jorge Oteiza que sentaron las bases del movimiento vanguardista de El Paso, como  González Ruano y sus supuestas fechorías, o tantísimos otros).

Ya en el primer capítulo, “Vísperas dudosas”, muestra sus penalidades laborales y los vaivenes de la fortuna en Madrid. En “Guía de perplejos” (segundo capítulo) habla de su penúltimo tramo juvenil, por rondar los 30 y sufrir una crisis de convicciones, hacia finales del 55 en París, adonde fue becado para estudiar supuestamente la figura del duque de Montpensier: “la ciencia pura y la ciencia ficción pueden ser ocasionalmente intercambiables”.

Nos trae a la memoria a personalidades como la de Ricardo Macías Picavea, antepasado de Charo Conde, que fue regeneracionista y dijo aquello de España es una tribu con pretensiones. Y opina sobre muchos de los más insignes escritores de esa época y de otras al tiempo que los describe: José Hierro, Blas de Otero, los catalanes (Gil de Biedma, Barral y Goytisolo), José Ángel Valente, Ángel González, José Bergamín, Jorge Gaitán, Camilo José Cela, Hemingway, García Márquez, Dionisio Ridruejo. Y sobre revistas literarias como Mito o Papeles de Son Armadans, o sobre pintores como Rothko y su pintura invisible (era asiduo a tertulias de pintores antes que de escritores) y hasta compara las reuniones a las que asiste, como las activas en casa de Celaya frente a las pasivas en la de Aleixandre.

En ocasiones, se siente contrariado por la ramplonería cultural, lo que muestra su insobornable y socarrón verbo, y atraído por esa ambigua antítesis de la “religiosidad sin Dios” de que hablaba Norberto Bobbio. Aunque detesta esclavitudes, reclusiones, militancias, dogmatismos partidistas y castraciones individuales, acaba por tomar partido cuando lo cree necesario (como aprendiz de conspirador, incluso, a veces) para evitar males mayores como el inmovilismo y la mudez, y la permisión que esta conlleva.

Sean fruto de su imaginación retrospectiva o de su recreación más o menos fiel a la historia que vivieron, se ceba en algunos con una perspicacia maliciosamente lúdica (La catira de Cela, “el último remedo de bohemia”, los escultores “excesivamente vascos” como el Ibarrola de los troncos pintados), e incluso contra sí mismo (sus “repulsas de lo cotidiano” junto a su “retraimiento severo” y su desequilibrio emocional) y parte de su obra (sus repulsivos artículos para revistas locales que le reportaban unos mínimos ingresos, el “envaramiento psicológico” de su primer poemario, Las adivinaciones; los artificios impostados de Memorias de poco tiempo).

CITAS QUE EXTRAIGO:

  • Decía Azaña: Ortega no tiene ideas, sino ocurrencias.
  • Hay vicios testarudos: reconocerlos no supone extirparlos.
  • La gente tiene la cara del medio en que vive, o de las condiciones de su crianza.
  • Las ciudades quedan estacionadas en la memoria según la mentalidad, el état d’esprit, con que se comienzan a andar y ver.
  • La vida es en cada caso un intrincado almacén de avances y retrocesos, de espacios ganados a la felicidad y de guerras perdidas. En ese almacén persevera también lo nunca evidenciado, lo recluido en la propia personalidad, lo maquinalmente extraviado por las trastiendas de la memoria, esa fracción hermética de la intimidad donde se silencian las acciones inconfesables, no ya por motivos que pueden rondar ciertas formas delictivas, sino por sus meras conexiones con la ridiculez, la estulticia, el impudor.
  • El pasado, como ciertas palabras fulgurantes, siempres trata de imponer su inclinación a la polisemia.
  • Fascinante máxima de Nietzsche: Todo lo profundo precisa de una máscara.
  • Nadie que no sea un irreflexivo deja de titubear una y otra vez a propósito de la remodelación verídica de los propios hecos vividos. ¿Dónde acaba lo posible y empieza lo fidedigno? ¿Dónde lo imaginario y dónde lo verosímil? ¿Cuándo se olvida a sabiendas y cuándo se borran inadvertidamente los recuerdos?
  • Nunca he podido aceptar la vileza en una persona a la que he conocido normalmente y cuyo trato me ha resultado agradable por algún motivo.

PARA SABER MÁS:

Una estupenda reseña de esta segunda parte de sus memorias hallo en: http://www.letraslibres.com/index.php?art=7225

 

TANTOS TONTOS TÓPICOS

cubierta Topicos roja
En esta ocasión os recomiendo un ensayo de Aurelio Arteta sobre lo que esconden los lugares comunes o tópicos, todos ellos en gran medida peligrosos.

La obra —titulada Tantos tontos tópicos, con esa machacona aliteración de la “t” que suena como el tictac de un reloj o el martilleo de una herramienta—, se divide en dos apartados: Bajos de moral y Demócratas, pero no tanto.

La introducción cita estas palabras de George Orwell: mi lema es «grita siempre con los demás». Es el único modo de estar seguro. Y es que el tópico es eso, algo “que no dice nada nuevo a nadie”, que insiste en lo que cualquiera sabe, que se nos hace tan necesario como el aire porque nos acomoda al grupo, que con sus frases hechas nos hace partícipes del sentimiento de adicción (y de adición) a la mayoría. Pero también, y precisamente por eso, es “hijo de la pereza intelectual y hermano del prejuicio”.

Los tópicos, en realidad, delatan lo que pensamos y lo que mueve a la colectividad o a la sociedad en que vivimos, ya que vienen impuestos por el ambiente. Pero nosotros debemos responsabilizarnos también de lo que decimos porque, si los ponemos en circulación, les estamos dando de nuevo carta de ciudadanía. Quizá por ello Arteta habla de los tópicos prácticos, es decir, los morales y políticos, que conllevan unos efectos para nuestra vida, como si no fueran únicamente cuestión de palabras.

El apartado Bajos de moral comienza con la cita de Norman Manea: “¿Por qué continúas predicando, si sabes que no puedes cambiar a los malvados?”, le preguntaron al rabino. “Para no cambiar yo” fue su respuesta. Y luego hace una revisión de muchos de ellos, algunos de los cuales resumo:

  1. Eres un moralista expresa algo ético con la sombra de lo que no lo es. ¿Qué pasa por serlo?, ¿se condena la conducta ajena mientras uno se cree en posesión de la verdad?, ¿quiénes son los intransigentes? En la línea está Eres un aguafiestas. Un verdadero moralista tiene conciencia, es libre, distingue y elige, destaca el punto de vista moral antes que cualquier otro, pero no tiene por qué ser alguien que impone. Además, moralidad, respeto y justicia es el trípode sobre el que se sustenta que nadie es más que nadie.
  2. Déjate de filosofías o Cada cual tiene su filosofía alude a la coartada relativista. La filosofía nace del preguntarse, del asombro, de la admiración, bastante alejada de la falta de curiosidad del hombre que se contenta con cualquier respuesta, que se cansa de buscar. El filósofo examina y se cuestiona las palabras manidas y los frecuentados tópicos.
  3. Sé tú mismo le recuerda al “Llega a ser el que eres” del canto de Píndaro. La ética de la autenticidad no tiene que estar reñida con una ética correcta, lo contrario puede llevar a una perversión moral.
  4. Es una persona muy normal atribuye una definición rala cercana a la pereza mental. Cita a Nietzsche: “Opinión pública, pereza privada”, y anota un pensamiento de Adorno, quien denunció que “la normalidad es la enfermedad de nuestro siglo” para desvalorizar tal tópico. Y es que sentimos la necesidad de igualarnos como si esto fuera lo mejor, cuando siempre hay personas que pueden y deben dar lecciones al otro. Parece que quisiéramos buscar el asentimiento ajeno, mientras que la realidad es que todos somos anormales, cada uno a nuestra manera, y eso no es ni mejor ni peor. Ya dijo Camus: “El problema más grave que se plantea a los espíritus contemporáneos: el conformismo”.
  5. Mi cuerpo es mío… Es un eslogan tópico que conlleva un riesgo y un malentendido que se vuelve contra los que lo proclaman. Hay que fundar el derecho al aborto en argumentos más sólidos que el del “nosotras parimos, nosotros decidimos” para Arteta. Porque todo ello nos lleva a pensar que “yo no tengo cuerpo, mi cuerpo no es mío: yo soy mi cuerpo”.
  6. No siento miedo, sino respeto. Parte de una falacia: la cobardía no es lo mismo que la falta de ánimo o de valor. El miedo no puede culparnos de cualquier cosa, prevenir o precaver está bien. Todos los miedos no son iguales, sin embargo; y no es cierto tampoco eso de que “el miedo es libre”. El irracional no es libre sino necesario aunque nos esclaviza a un dios o a otros hombres, y la libertad precisamente empieza en el modo como afrontamos ese miedo. Y se apoya en las palabras de Chesterton: “La valentía no nace sino del miedo” y “Los fuertes no pueden ser valientes. Sólo los débiles puede ser valientes; y sin embargo, en la práctica, solo en los que son capaces de ser valientes se puede confiar, en momentos de duda, en que serán fuertes”. Y nos trae la recomendación de Günter Andrés: así, pues, al despertar te dirás: “¡no seas tan cobarde que temas tener miedo!”
  7. Cuidar, cambiar, vender la imagen. Esas autocomplacencias que volvemos a ver en “una imagen vale más que mil palabras”, y es que todo se convierte en la sociedad del espectáculo y la apariencia, como si esta fuera lo que comunica más y mejor. ¿Eso es la autenticidad?
  8. En el apartado titulado Eso es muy relativo, se habla de cómo cada uno, cada época y cada persona juzgan de una forma peculiar. Si “filosofar es esto, examinar y afianzar los cánones”, todo relativismo rechaza de antemano este examen. Cuando en realidad a veces hay cosas que tienen un valor intrínseco que difiere de lo que sintamos acerca de ellas, y aunque las emociones se basen en cierta racionalidad. El relativismo cultural es una forma de engañarse o de negarse al cambio, porque siempre hay que buscar jerarquías y no limitarse a los gustos. Hay que tener claro que una cosa es discutir una opinión y otras discutir con una persona.
  9. El tópico de Nadie es más que nadie estaría muy bien si no hubiera personas que fuera mejores que otras, aunque las comparaciones sean odiosas no tienen por qué ser falsas. Y lo diferente no quiere decir que sea plausible y que no se deba juzgar. El que no opina parece temer a las protestas. Machado decía que: Por mucho que un hombre valga, nunca tendrá valor más alto que el de ser hombre. Y es verdad, pero aunque sea innecesario imitar a otros, no lo es admirar a alguien. Si algo se admira es porque implica un valor positivo al que se aspira. Así que, ciñéndonos a este tópico, triunfa el ideal de lo mediocre frente al del héroe o el santo.
  10. También muchos dicen “guárdate tu compasión, no necesito tu piedad”, como desacreditándolas. Se tiende ahora a que ocupe su lugar la séptica empatía; pero, en realidad; cualquier sistema democrático precisamente por serlo se asienta en la convicción de que todos somos seres humanos iguales y por ello es más piadoso que cualquier sistema anterior.
  11. La vida es el valor supremo es otro de los tópicos. La vida humana se vuelve valiosa por ser específicamente humana, digna, libre, etc. Así, “la vida a secas no es un valor, sino un bien”.
  12. Es muy habitual el tópico Respeto sus ideas, pero no las comparto. Pero ojo, “A quien hay que respetar es al individuo, y con demasiada frecuencia a pesar de sus ideas”. Hay que tener en cuenta que aunque sean ideas de bombero o de majadero estas no delinquen penalmente, aunque a veces sí que pueden delinquir en el aspecto moral. No todas las ideas son respetables. Bajo el marchamo de la tolerancia, algunos encuentran un único mandamiento que puede llegar a ser perverso. No tenemos que entorpecer las creencias ajenas, pero tampoco tenemos por qué impedirnos objetar las conductas que nos parezcan reprobables. Esto sería caer en una “boba tolerancia” o “la tolerancia espuria que cultiva una democracia en la que todo es negociable, porque entonces todo es igual de tolerable”. ¿Dónde quedaría entonces el compromiso con las causas justas? Parece un descendiente del insensato dogma “prohibido prohibir” del 68 parisino.
  13. De ahí que muchos se pregunten ¿Quién eres tú para juzgar a nadie? Es el tópico de la incapacidad para juzgar a los demás. Y precisamente no juzgar proviene de no pensar. Porque juzgar no es más que juzgar las ideas o los actos particulares o el trayecto de alguien, no a la persona en sí. Renunciar a juzgar nos animaliza. “Hannah Arendt localiza la fuente de los peores males de la acción política en el rechazo a juzgar. Sin ejercicio del juicio, que por su propia naturaleza se dirige e invita al juicio de otro, no hay comunidad posible en el mundo común”, de ahí que Arteta considere que el ciudadano debe “iudicare sude ”, vamos, que debemos ser arte y parte del oficio de juzgar, lo que significaría algo así como: “atrévete a juzgar” (y, por supuesto, a ser juzgado).
  14. Relacionado con el anterior está el tópico de Todos tenemos alguna parte de verdad. De nuevo ese relativismo, como si todos nos halláramos a cierta equidistancia o nos asignáramos una posición centrada en cualquier situación. Pero, ¿y quién se pone del lado de las víctimas? ¿No es otro prejuicio que ser equidistante sea ser virtuoso, aunque siempre se haya creído que la virtud ocupa el término medio? ¿Es de verdad el medio la virtud o no es más que una falacia, la falacia del término medio? Según esta teoría, “Las posturas contrarias, al parecer igual de alejadas del punto central, representan posiciones igual de equivocadas respecto de la verdad, de la equidad o de lo conveniente”. Y nos recuerda que ya Dante reservó uno de los rincones más espantosos de su infierno para los neutrales en tiempos de crisis moral. A los neutrales, parece que Unamuno los llamaba “neutros”.
  15. Otro lugar común es el de Todos somos culpables, que alude a una culpa más metafísica que real. Colectivamente podemos ser culpables o responsables de algún daño público, pero es abusivo culparnos de cualquier hecho.
  16. Otro tópico es el de Yo no he hecho nada, que olvida que todos tenemos una obligación, que uno es responsable por omisión, que no hay que dejar de hacer lo que es debido, la indiferencia general no justifica el que uno de forma individual sea indiferente, eso es de pusilánimes.
  17. El No es nada personal antes de infligir daño no disminuye la culpa, volvemos a lo que tiene que ver con la responsabilidad y la cobardía por adherirse en privado a lo que no es capaz de defender en público. Lo mismo que el “solo cumplo con mi deber” o “cumplo órdenes” o “me dedico a hacer mi trabajo”, procedimiento con que uno se pone al margen de la responsabilidad al decir que obedece a alguien como si eso pudiera disculparlo. El Todos harían lo mismo es otra disculpa frecuente que delega en la masa lo que uno hace. Y en la misma línea está el Si no lo hago yo, lo hará otro, lo mismo que el de Mi intervención no serviría para nada, mera evasiva, diferentes formas de lavarse las manos como Pilatos, y tópicos todos que apoyan el no asumir responsabilidades. Debemos plantearnos siempre nuestra responsabilidad individual, que es muy distinta de la responsabilidad global solidaria. Esta no debe ser una coartada para no hacer nada.
  18. A veces también se dice No tengo madera de héroe “para justificar actos que no es que no sean heroicos o normales sino que son antiheroicos.

Aurelio Arteta

Abre el segundo apartado, Demócratas, pero no tanto, con una cita de Benjamín R. Barber: “Sin educación cívica la decisión democrática es poco más que la expresión de prejuicios privados”. En este encontramos tópicos como “una cosa es la teoría y otra la práctica “o “dejarse de teorías para ir al grano”. Con la referencia a lo concreto, alude a no quedarse en la teoría e ir a la praxis.

Denuncia que si la política y moral no están unidas o la política se relega como si solo fuera un asunto de los políticos “porque para eso les pagamos”, justificamos nuestra inacción y la sustentamos en más tópicos del tipo “todos los políticos son iguales” o “tenemos los políticos que nos merecemos” o “se han politizado muchas cosas”. Si fuéramos seres coherentes, todos deberíamos de alguna manera estar interesados en la política. Según el liberalismo, el hombre es un homo oeconómicous”, es decir, “un calculador de beneficios y costes”. Pero el individuo, como integrante de una sociedad, ¿debe regirse por una libertad que no infiera en la conducta de los otros?

  1. Conservar las tradiciones, asegurar que algo siempre ha sido así no legitima nada.
  2. Es también muy habitual aludir a que alguien desaprueba lo que dice otra persona, pero defiende su derecho a decirlo, tolerancia que se atribuyó a Voltaire: “No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. Pero ¿de qué lado está el volteriano en una contienda con víctimas y verdugos?, ¿qué dirían de la “ideología” de terroristas como los etarras? ¿Se puede conceder la razón o el derecho a opinar a los asesinos? Hay que distinguir entre razones y razones, no todas son igual de correctas.
  3. Otro tópico es el de Al enemigo ni agua, que tiene que ver con el sectarismo. A mí me recuerda a eso de “O estás conmigo o contra mí”. Como si no hubiera grises y se uniformara todo lo que es distinto.
  4. El tópico de No hay que sentar un mal precedente a menudo es resultado de carecer del valor para obrar.
  5. Con la violencia no se consigue nada o La violencia no conduce a nada es otro tópico. Cuando alguien dice condenamos la violencia, venga de donde venga “aparenta ser exquisitamente moral pero en realidad lo que hace es no discernir entre diferentes grados y tipos de violencia”. ¿Y si la violencia pública en un régimen democrático nos protegiese de otra?
  6. Luego está la falta de valentía (“algo habrá hecho”), capaz de justificar lo injustificable. Hay que tener en cuenta que el triunfo de un agresor con frecuencia proviene del miedo de la mayoría de los espectadores de sus actos. Según Zweig: “el empleo de la fuerza bruta produce sus frutos”, y una minoría con arrojo intimida a una gran mayoría.
  7. Otro tópico es el de Estoy en mi perfecto derecho. Lo que hay que ver es si ese proclamado “derecho” es ilegítimo o lícito. ¿Si no es lo correcto, por qué ha de ser amparado por la ley? Expresiones impersonales tales como se hace, se dice, se debe, amparan de que algo esté bien hecho. No confundamos la validez de la conducta u opinión con el valor, la valía o lo valioso… Por otra parte, “El derecho a su expresión deja a lo que se expresa igual de certero o de equivocado, defendible o no, democrático o autoritario”. Opinar, como comentar, poco compromete, resulta liviano. El hecho de que puedas opinar no quiere decir que tu opinión sea acertada o correcta, ya que toda opinión está sujeta a Y lalibertad de expresar difiere de la calidad de lo pensado. Por eso el tópico de que todas las opiniones son respetables resulta una falacia, una simpleza quizá fruto de la sinrazón de los ignorantes, el fanatismo, el nihilismo contemporáneo. No todas las opiniones son igual de validas. Chesterton habla del fanatismo de los indiferentes, aquellos que carentes de opiniones se resisten contra las ideas definidas porque a ellos todo les da igual. Y Camus opinaba que “un hombre a quien no se puede persuadir es un hombre que da miedo”.
  8. Existe otro tópico que ser el de No es ni mejor ni peor, sino simplemente distinto. Como si lo distinto fuese un valor en sí mismo.
  9. El de la mayoría es otro tópico, su dictamen no tiene por qué ser el más acertado. No siempre lo mayoritario o lo popular es lo más legítimo.
  10. La tendencia a democratizar todo (por ejemplo, la familia, una institución educativa), aunque lo que se trate de democratizar o igualar no esté en igualdad de condiciones, ¿no es un paso más en este farragoso mundo de las medias verdades y las medias mentiras, de los falsos argumentos y los tópicos imperantes?

 

Un lujo de ensayo. Te hará pensar y, tal vez, cambiar algunas de tus opiniones.

PARA SABER MÁS:

http://www.elboomeran.com/obra/1103/tantos-tontos-topicos/

http://www.fronterad.com/index.php?q=no-debemos-juzgar-a-nadie-2 (blog del propio autor).

https://www.ensayistas.org/antologia/XXE/catalan/inteligencia.htm (sobre el ensayo y la inteligencia).

Hablar por no callar

INFORME MONGOLIA. ¿OBJETIVIDAD PERIODÍSTICA?

informe-mongolia

¡No sé por qué después de tanto tiempo me he acordado!

Hará unos cuatro años leí el Informe Mongolia titulado Papel mojado: la crisis de la prensa y el fracaso de los periódicos en España. Me pareció un estudio magnífico. Alertaba contra la información arrodillada ante el abuso de poder. Tocaba en la herida: el derecho a informar y ser informados y las posibilidades reales de una y otra cosa. Porque una es la realidad y otra las noticias que esta genera. Para nuestra desgracia, la naturaleza del periodismo se disuelve entre la credibilidad y la verosimilitud y los diversos empujes de los grupos que poseen la varita de mando, en lugar de ceñirse a la verdad a secas.

Entonces tomé varias notas que ahora comparto, porque me siguen pareciendo de interés social y a la orden del día. No estoy segura de si cito o si recreo, pero sí mantienen estas notas –creo- el espíritu de aquellas letras, aunque (inexperta en el tema) hayan podido cambiar ciertas propiedades de mano.

Además de contra la Banca, arremetía contra monopolios y oligarquías de uno u otro signo. Recuerdo algunas grandes empresas que se nombraban: Abertis, Repsol, Telefónica… Pero ante todo era aquella la que salía trasquilada:

  • Nos podemos preguntar por el dividendo de empresas periodísticas de las empresas tradicionales y por la independencia periodística. Pero la realidad es que existe un cuarto poder, la banca, que al arrope de la crisis financiera ha abusado del ciudadano de a pie (sueldos obscenos de sus administradores, por ejemplo) y tiene mucho que callar u ocultar. Y posee en gran medida los medios.
  • Resulta imposible denunciar los efectos de su mala gestión, de su cruel modo de trabajar, de su patológico modo de medrar (pensiones, paro, preferentes y productos tóxicos de socios…). Si la propiedad real por deudas ha pasado de las anteriores manos privadas a manos de los bancos, de las grandes multinacionales o de particulares que también poseen acciones en esos medios de comunicación, es imposible denunciar la mala praxis.
  • Sobre el papel existe la independencia jurídica, política y periodística que debería garantizar la imparcialidad informativa sin importar quién gobierne.
  • Pero ante los temas candentes, la credibilidad se ve resentida porque hay que lavar la imagen, la tarea de años de objetividad y buen hacer se pierde en un segundo. Y se ocultan o manipulan conflictos que no les conviene airear, por medio de una especie de omertá mediática (como el código de honor mafioso, qué contrasentido, qué paradoja).
  • Las redes sociales de los nuevos medios independientes no son suficientemente poderosas para atajar esta desinformación real y esta información ficticia. Los medios independientes no dejan de hacer agua.
  • Los poderosos se convierten en los azotes de la corrupción de sus enemigos, pero no en los de la de sus allegados; y mientras cavan la tumba de unos imputados, dejan marchar de rositas a otros (se cede a dudosas teorías conspiratorias, a presiones sobre determinados periodistas…).
  • Muchos son los casos que han quedado en el aire: el de la Gurtel, el caso Palma Arena del que se desglosó el caso Urdangarín, la burbuja del ladrillo, la banca, la dación en pago, el rescate financiero, las pensiones… mientras algunas empresas periodísticas crecen con deudas.
  • Ahora todo tiene que ver con los euros. En el epicentro de la corrupción balear, Jaume Matas, con lazos incontestables con algunos periódicos y accionista por ejemplo de la edición balear de El mundo.
  • En ocasiones, los instructores de casos como el de Garzón (con varios frentes: las escuchas telefónicas, los sobres del Santander o el de el chivatazo del caso Faisán, lo de la memoria histórica de los asesinados durante la guerra civil, a quien se afea la instrucción de los casos y provoca que el juez estrella acabe estrellado) son familiares de personas importantes en la administración de un periódico. ¿Hay una sombra alargada que se cierne sobre ello? ¿Hay lazos entre casos que se desatan o se esconden?
  • El maquillaje ha pasado de la esfera personal a la pública y se ha convertido en un doble impagable para multinacionales petroleras, gasísticas, telefónicas… Todo esto origina un cuarto poder en que los medios y los periodistas están al servicio de la publicidad de la banca, que concede o no los créditos.
  • A pesar de ser un pilar básico de la democracia frente a los desmanes políticos (ejecutivo, legislativo o judicial), es la suya una labor tan encomiable como prácticamente imposible.
  • En casos así uno se pregunta si los progres de medio pelo y los ultraconservadores no serán los mismos perros con distintos collares y sus empresas intocables. Ejemplo: en la huelga de hambre de seis trabajadores de Telefónica en 2012 se produjo una Omertà mediática en El País de Juan Luis Cebrián El Mundo de Pedro J. Ramírez y La Vanguardia de Javier Godó.
  • Una opción es despedir a los veteranos incómodos.
  • Según Pere Rusiñol en el prólogo, se produce un nuevo modelo de propiedad, la del accionista, consecuencia de ser absorbidos por el medio financiero, de ahí que los lectores no se fíen ni deban fiarse.
  • Las fuentes de ingresos diarios históricamente fueron de un 60% por la publicidad (ahora el total, incluso tienen que andar con regalos ya que han reducido los ingresos de la publicidad) y un 40% por las ventas. Es normal si tenemos en cuenta que hay información gratis en Internet y más rápida y que la tecnología abarata costes.
  • El viejo periodismo independiente es ninguneado. De ahí el papel fundamental de la irreverente revista satírica Mongolia que preconiza la muerte del periodismo clásico: “perro come perro” sobre la propia crisis de los medios.

PARA SABER MÁS:

http://www.revistamongolia.com/noticias/papel-mojado-la-crisis-de-la-prensa-ya-la-venta-en-librerias.

http://www.eldiario.es/zonacritica/Papel-prensa-fracaso-periodicos-Espana_6_130946927.html.

 

IN MEMORIAM:

Hay personas que nos llegan hondo, personas imprescindibles, personas-hito que señalan épocas o recuerdan fases de la vida propia. Recuerdo hace dos cursos una clase de 1º de ESO (primerín que digo yo). Un puñado de alumnos buenos en todos los sentidos, listos, simpáticos, amenos… Y un jovencito de claro ébano sentado atrás y a la izquierda, educado y curioso, con una mirada avasalladora y un gracejo transparente, tan vivaz y risueño que no me viene a la mente una imagen de él en que no esté sonriendo, ninguna mala cara en algo más de dos años y medio.

Desgraciadamente, se nos ha ido, en forma de noticia luctuosa y, por el momento, ha dejado el instituto nuestro un poco más vacío y silencioso, como si esperásemos su regreso después de una excursión. Se llamaba Jeffrey y me siento orgullosa de haberlo conocido.

A Jeffrey Santamaría Orobio

Dos veces bueno porque fuiste breve,
como un relámpago en una noche oscura,
como un tizón de risas en medio del silencio,
con gran argumentario para ser tan joven.

Jovial y generoso, brindas tu vida ahora
y alientas a otros seres a punto de perderla.
Tus ojos optimistas mirarán otras caras.
Otro pecho corajudo palpitará en tu honor,
y habrá quien respire porque te dormiste
acunado en los brazos de quien más te amó.

En nuestros sueños, quienes tuvimos la suerte
de compartir tu escaso y voraz tiempo,
dormitará una estancia pequeña como tú,
alegre y vivaracha, curiosa y feliz
de haberte conocido cuando fuiste promesa.

Los angelitos negros de Machín, ajedrecistas
risueños te arropan ya en el cielo. Ganadores
tempranos de esta partida vil, la vida pasajera.
Y sonríen con una sonrisa tan parecida a ti
que es tu imagen misma e ilumina y vigila
el pozo de tristeza en que nos has dejado.

Una nueva pandilla con que lidiar tus bromas,
unos nuevos amigos que otearán este mundo
contigo en sus rodillas por nuevo y por bonito,
para que tu familia y tus jovencísimos amigos viejos
sepan vivir sin ti por ti, y como tú hubieras querido.

PENSAMIENTOS REDIMIDOS

citas-frases-pensamientos-bonitos-75

Acabo de rescatar setenta páginas escritas a máquina, ya amarillentas, que de jovencita tuve la paciencia de ir coleccionando por su profundidad, su sencillez o su espejismo. En ellas copié multitud de esas citas que nos acompañan durante nuestra vida, que de vez en cuando desaparecen pero al final regresan, esos lugares comunes (o no tanto) que siempre nos hacen pensar, regresar a caminos hollados o distanciarnos de ellos más tarde, cuando meditar se ha vuelto una segunda piel tan propia como las arrugas, sin las improvisaciones de la juventud irreflexiva, esa mezcla de atolondramiento, espontaneidad y precipitación.

Iré dejando huella de ellas de vez en cuando. Unas serán temáticas y otras no. La libertad a menudo se impone:

ALEGRÍA:

  • Al igual que la primavera, la jovialidad abre los capullos que encierra el hombre en su interior (Jean Paul Richter).

TIEMPO:

  • Mi nostalgia no está ni en el pasado ni en el futuro (F. Pessoa).
  • La precipitación procede del diablo. Dios trabaja lentamente (Aforismo persa).
  • Si el tiempo es lo más caro, la pérdida del tiempo es el mayor de los derroches (Benjamin Franklin).
  • ¡Luchar!, ¡Sí, esa es la vida! Vale más la inquietud, el ajetreo continuo, la alternativa continua, de placeres y dolores que no el estancamiento (Pío Baroja)
  • El mundo no tiene peldaños (Spear of destiny).
  • Lo que una vez sucede se queda sucediendo para siempre (Antonio Gala).
  • Existe algo tan inevitable como la muerte: la vida (Charles Chaplin).
  • Un comienzo no desparece nunca, ni siquiera con un final (Harry Mulisch).

INFANCIA:

  • No sé cómo puede vivir quien no lleve a flor de alma los recuerdos de su niñez (Miguel de Unamuno).

AMOR:

  • Ser amado no tiene importancia; todo el mundo se ama a sí mismo. En cambio amar, ¡eso sí que es una suerte! (Herman Hesse).
  • La magia del primer amor consiste en nuestra ignorancia de que pueda tener fin (Benjamín Disraeli).

VIOLENCIA:

  • ¿Venceremos al crimen con más crímenes y diremos que eso es justicia? (G. Kalil Gibran).
  • Las leyes guardan silencio cuando suenan las armas (Cicerón).
  • Que el cielo exista aunque nuestro lugar sea el infierno (Jorge Luis Borges)
  • Cuando se es amado no se duda de nada; cuando se ama se duda de todo (Gabrielle Sidonie Collete).
  • La costumbre es una segunda naturaleza (Galeno).
  • Un buen periódico es una nación hablándose a sí misma (Arthur Miller).
  • Por la calle del “ya voy” se va a la casa del nunca (Miguel de Cervantes).
  • Hay la misma diferencia entre un sabio y un ignorante que entre un hombre vivo y un cadáver (Aristóteles)
  • Una ciudad es un mundo si amamos a uno de sus habitantes (Lawrence Durrell).
  • Añorar el pasado es correr tras el viento (proverbio ruso).

ARTE:

  • El arte es una mentira que nos acerca a la verdad (Picasso).

criticar

GREGUERIZANDO

Una vez más retomo mi inclinación hacia el pensamiento divergente (tan contrario al único y a lo políticamente correcto) para dejarme llevar p0r la magia greguerizante de la poesía comprimida y de la prosa mínima:

  • El sueño yace en la alfombra mágica de las sábanas.
  • Las grutas temen los mordiscos de las canteras.
  • En las fotos calculadas, todas las sonrisas son aviesas.
  • El mago nos hace seguir la estela de los aeroplanos que caen en barrena.
  • El agua tiembla como una novia antigua cuando la vamos a beber.
  • La luz es el huésped que husmea en la casa en cuanto el anfitrión se va a trabajar.
  • La sombra relumbra en la noche como una stripper entre los cristales del Barrio Rojo de Amsterdam.
  • Los escaparates que muestran la tentación a precios asequibles son tan peligrosos como ladrones de guante blanco

PARADERO DESCONOCIDO

Cortísima novela epistolar de (Katherine) Kressmann Taylor, publicada por primera vez en 1938 en la revista Story,  es hoy considerada un clásico norteamericano y reeditada tras unos 60 años en los que había caído en el olvido.

Paradero desconocido

El título deja clara constancia de los hechos. Max Eisenstein -un judío que regenta una galería de arte en EE.UU. junto a un alemán al que considera casi como a un hermano- recibe devuelta la carta que envió a su hermana Griselle, actriz que fue a Berlín a representar una obra de teatro y cuya seguridad depositó en manos de su “amigo del alma” Martin Schulse. Sin embargo, éste una vez que regresa a su país cambia radicalmente de forma de ser (antes liberal) y de pensar (considera los pogromos el mal de una minoría para el bien de la mayoría).

Este antisemitismo, que será la raíz de su distanciamiento de 1932 a 1934, se une al distanciamiento irrevocable desde que, en lugar de proteger a la que fue su amante, se lava las manos. De esta manera la venganza está servida.

Esta novelita me recuerda a La cena, pero aquí la brevedad es un plus y una cortapisa:

A favor:

Se lee con facilidad y en muy poco tiempo. Da idea del peligro de los líderes natos si se vuelven tiranos. Esos “elefantes” de Bono son hermosos y lentos animales con la capacidad destructiva de todo paquidermo si se sale de la vereda justa.

En contra:

Deja el regusto de lo inacabado. Si con breves trazos se pergeña una abominable realidad, la psicología de los protagonistas resulta poco creíble en tan escueto perfil. La evolución del antisemita, especialmente, me sabe a poco, como esos 240 caracteres que emborronan más que definen a los personajes…

Una cita para reflexionar, puesta en boca de éste, es:

Tirar la desesperación por la borda nos conduce con frecuencia a tomar rumbos descabellados.

MOTIVARSE PARA TRABAJAR

En estos tiempos de crisis, cualquier empuje es válido. Ahí van unas citas que nos convencerán, nos despertarán o, al menos, nos harán reflexionar. Lástima que no todos puedan agarrarse a ellas. Unos porque no desempeñan el trabajo de su vida; otros, porque están ninguneados, boicoteados, estresados o el -ado que corresponda en el que tienen; y un 25% de la población española porque ni siquiera poseen un hueco en el entramado laboral sobre el que echar pestes.

EVIDENCIAS

Confucio: Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida.

George Bernard ShawDichoso es aquel que mantiene una profesión que coincide con su afición.

PARADOJAS DE LA VIDA

Ogden Nash: Si no queréis trabajar, necesitáis trabajar para ganar suficiente dinero para no trabajar más.

Leonardo Da Vinci: He ofendido a Dios y a la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido. 

Henry David Thoreau: Si has construido castillos en el aire, tu trabajo no se pierde; ahora coloca las bases debajo de ellos.

Stephen Leacock: Soy gran creyente en la suerte, y he descubierto que mientras más duro trabajo, más suerte tengo.

Elbert Hubbard: Una máquina puede hacer el trabajo de 50 hombres corrientes. Pero no existe ninguna máquina que pueda hacer el trabajo de un hombre extraordinario.

Henry Ford: Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá esa sea la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen.

PERSEVERANCIA

Anna Pavlova: Nadie puede llegar a la cima armado sólo de talento. Dios da el talento; el trabajo transforma el talento en genio.

Franklin Delano Roosevelt: Siempre que te pregunten si puedes hacer un trabajo, contesta que sí  y ponte enseguida a aprender como se hace.

J.P. Sergent: El éxito no se logra sólo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización.

INTROSPECCIÓN

Boris Leonídovich Pasternak: El trabajo ayuda siempre, puesto que trabajar no es realizar lo que uno imaginaba, sino descubrir lo que uno tiene dentro.

IGUALDAD

Simone de Beauvoir: Mediante el trabajo ha sido como la mujer ha podido franquear la distancia que la separa del hombre. El trabajo es lo único que puede garantizarle una libertad completa.

RIQUEZA

Benjamin Franklin: El camino hacia la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras:  trabajo  y ahorro.

FELICIDAD

Thomas Jefferson: No son las riquezas ni el esplendor, sino la tranquilidad y el trabajo, los que proporcionan la felicidad.

ESCLAVITUDES

Theidir Ninnseb: Cuando el hombre ya no encuentra placer en su trabajo y trabaja sólo por alcanzar sus placeres lo antes posible, entonces sólo será casualidad que no se convierta en delincuente.

Máximo Gorki: Cuando el trabajo es un placer la vida es bella. Pero cuando nos es impuesto la vida es una esclavitud.

TODO ESTÁ EN EL AIRE

Acabo de leer el último Premio Nadal, Estaba en el aire de Sergio Vila-Sanjuán, con una persistencia desinteresada (muchos nombres propios y pocos personajes pergeñados, unas difusas historias apenas perfiladas, previsibles lazos que unen todo ello gracias a un narrador omnisciente que delimita pensamientos y salta de unos espacios y tiempos a otros con agilidad), producto de su sencillez tan abrumadora -incluidos los calcos idiomáticos de los medios de comunicación afectos al Régimen, época de cuyo trasfondo emergen gran parte de los problemas de este NODO literario- como poco interesante.

No me gusta dejar libros sin terminar, y no lo he hecho nunca salvo en casos graves, así que como el imaginario que prometía me resultaba atractivo, el arranque brillaba con determinación y lo publicitario me atrae con sus recursos retóricos audiovisuales cejé en el pequeño empeño de acabarlo, por ver si había alguna vuelta de tuerca que justificase mi elección. La encontré, si acaso, en que describiese el clima de finales de los 50 y principio de los 60 (poco usuales en nuestra narrativa), a través de un programa radiofónico verídico emitido desde Barcelona (Rinomicina le busca), capaz de  poner patas arriba al rancio conservadurismo; y, sobre todo, en que mostrase el clima corrupto, tanto en los negocios como en la moral, de la posguerra, por desgracia tan afín a la pícara esencia de lo español. Y luego hablemos de la “marca España” y de qué le hace un flaco servicio si la realidad o su transmisión. Cuando uno quiere autoengañarse o justicarse, cualquier pretexto es bueno…

Estaba en el aire

Por cierto, dado que es una novela bastante breve (¿quizá excesivamente?) en que la elipsis y la condensación juegan a favor de su lectura, me ha extrañado comprobar que se les haya pasado por alto la corrección antes de editarla de algunas erratas encontradas sin buscarlas. Dos muy claras: el nombre de dos personajes femeninos equivocados y dos preposiciones incompatibles juntas. Y como “tres eran tres las hijas de Elena”, no me resigno a no dejar constancia del uso, en mi opinión extravagante o gratuito, de una palabra correcta (“ucase”). Es posible que sea yo la que está equivocada, pero no sé, no me “pegaba” en ese contexto.

Si lo que buscas es una novela que refleje un tiempo y una clase social (la Barcelona a un paso de Europa pese a la dictadura, los sesenta que nunca fueron nuestros, la gente bien y agraciada por el franquismo con sus dramas menores: adulterio, alcoholismo, censura, homosexualidad, fraudes…) con la textura de un fresco expuesto ante nuestros ojos, que se cimente sobre una ambientación rigurosa, que aluda al despertar al consumismo de nuestra tierra y su cainita historia -al albur de las contingencias, permisos y prohibiciones, de esos años-, ahí la tienes. Un punto a su favor, en este sentido, es el acercamiento al lector de la legislación vigente, sobre todo la concerniente al frágil papel de la mujer (adulterio, divorcio).

Si prefieres las tramas complejas pero con un hilo conductor claro y los personajes definidos cuya psicología evoluciona, a los que ves crecer o decrecer a lo largo de sus páginas, no hallarás en ella lo que buscas. De hecho, la que se exhibe como protagonista (Tona) se difumina ante la permanencia de su protector, el industrial Casimiro Pladevall, y en especial de la de Juan Ignacio Varela, el ejecutivo (especie de elogio al padre del autor), e incluso tras el rastro sutil de la perfecta mujer de éste (Elena).

Otras reseñas más extensas (y halagüeñas) encontrarás en: http://www.lecturalia.com/libro/78239/estaba-en-el-aire, http://www.bizarriasdebelisa.com/2013/03/estaba-en-el-aire-sergio-vila-sanjuan.html, http://www.revistakritica.com/2013/02/resena-estaba-en-el-aire-de-sergio-vila.html, http://sumacultural.unir.net/201302149546/estaba-en-el-aire.

Y una curiosa contraposición de sus pros y contras en: http://kattigara.com/blog/el-debate-sobre-estaba-en-el-aire-de-sergio-vila-sanjuan/.

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