Y DE REPENTE ME ESCUCHÉ EN LA RED

Hace tiempo compartí por facebook unos audios de poemas míos. No sé cómo el otro día llegué a ellos en este maremagnum de Internet sin estar en dicha red social. ¡Misterios tecnológicos!

Por si los queréis escuchar, ahí van:

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DE LA PALMA AL CEREZO

De la palma al cerezo

Cayó en mis manos hace poco el poemario De la palma al cerezo, Poesía reunida 1982-2014 de Ángel L. Montilla Martos publicado por el Centro Cultural de la Generación del 27. ¡Y me ha encantado! Su título alude a la palma de su Andalucía y al cerezo del Japón que parece atraerle.

Como dice en su introducción José Luis González Vera, este autor ha sido relegado por otros, por los nombres de manual que se pregonan una y otra vez en la escuela seleccionados a veces por encajar en las modas, los concursos, los negocios, las críticas, las antologías…; e invisibilizado por la eclosión de escritores que “el huracán tecnológico” ha acrecentado. Pero si por esto y por su escasa dedicación a la vida pública su obra ha pasado desapercibida, su talento y su musicalidad se observan a lo largo de toda esta antología cronológica suya, que abarca más de treinta años.

Y es que Ángel Luis Montilla Martos se caracteriza por una voluntad de estilo que lo distingue de otros, parece un autor que conforme pasa el tiempo gana en sobriedad y hace gala de una elegancia nipona que capta la esencia a modo de fotograma. Cercano al haiku, a la greguería, a los aforismos y al epigrama, sus imágenes fluctúan entre la profundidad del humor, las vueltas de tuerca que rasgan las máscaras de los tópicos y lo surrealista, entre lo enigmático y lo diáfano (uno de sus poemas se titula Elogio de la simplicidad). Amante de las aliteraciones y de las paradojas, imitador de lo popular y de los metros cultos, este poeta completa sus propias producciones con las abundantes citas que encabezan acertadamente algunos de sus poemas o introducen sus poemarios.

 Y para muestra un botón:

(Suerte de varas)

Epigrama al río Guadalmedina

El tiempo se estanca en tus escombros

con esa desértica obstinación

de no querer dar en la mar.

Catástrofe feliz:

Viva la muerte

quise decir la única

forzosa solidaridad.

Retórica obrera:

Amasando antítesis,

fermentando paradojas,

calentando símbolos.

En las noches oscuras

hacen pan blanco

los panaderos.

Ando yo ya sospechando

que el verso libre nació

allá por los años 20

de una mala traducción

 

Hay quienes buscan el oro,

hay quien persigue la fama

y son legión los que anhelan

morir de viejo en su cama.

En el poemario Múltiplos de uno de 2003 hace un alarde de metapoesía, como en sus Ocios elementales que recuerdan a las Odas elementales de Neruda; o en el que, por medio de una alegoría futbolística, se hace la retransmisión de un “partido” a semejanza de Lope de Vega y su Un soneto me manda hacer Violante, en que elabora uno (sobre el que hace luego otra versión).

Además, aquí hay un apartado titulado Artes adivinatorias (casi el mismo título de un poemario que yo publiqué años atrás) en el que aparecen algunos tan curiosos, y que sugieren la capacidad del autor de crear vocabulario nuevo como: Ornitomancia, Capilomancia, Quiromancia, Cartomancia, Posomancia, Sideromancia, Verbomancia, Oniromancia. O como Circofobia, Hipofilia, Helicofilia o Sopofobia.

En algunos poemas hace un alarde de perspectivismo al ceder la palabra a personajes literarios clásicos. Y nos hace preguntarnos si su historia, tal y como ha trascendido, sería fiel a la personalidad de cada uno de haber podido cobrar vida: Orfeo relata su descenso a los infiernos. Dos soldados conversan en el bajo vientre del Caballo de Troya, Edipo confiesa sus móviles o Ulises monologa en la playa de Ítaca.

Sus poemas lo mismo rinden tributo a la cultura clásica que al cine o  la música. Así, unos nos recuerdan a Las cuatro estaciones de Vivaldi (Consagración de la primavera, Consagración del verano y Consagración del otoño), otros aluden al cine (My Fair Lady, 007, La vida de Bryan, Clint Eastwood, Apocalipsis Now, Grease, Western, 2001, una odisea  de espacio). El ángel exterminador hace una especie de homenaje al Buñuel de Un perro andaluz.  Y es que en su obra rastreamos sus múltiples lecturas y referentes culturales:

  • Su poema titulado Poética doméstica nos recuerda al Cubo de basura de Rafael Morales.
  • A Machado ofrece esta especie de homenaje y refutación de unos versos suyos por medio de los parónimos pesa y pasa:

Todo pesa, nada es le ve,

porque lo nuestro es pesar,

pesar dejando una huella

que nadie investigará

  • Y en su poema A propósito de la historia de la literatura por medio de estrofas de 4 versos hace toda una confesión de sus filias poéticas.

Del poemario Múltiplos de uno de 2003 es, por ejemplo, este poema que juega con las palabras y, no sé muy bien por qué, me hace pensar en el José Hierro de Después de todo, todo ha sido nada:

Como mástil sin bandera

desnudo y sin cordaje

pulido por el viento

regado por el ocre

orín intermitente

de perros y borrachos,

como un palo idiota,

harto de ser lo

que está siendo,

como un uno,

que por mucho

que se eleve

al cuadrado

o al rectángulo

del estandarte,

seguirá siendo solo un uno, un uno solo,

más solo

que

la

una.

De su poemario titulado A propósito (de 2013 también), prodigio de contención y sugerencia, son estos tres versos, con los que es capaz de construir toda una narración (igual que hiciera Monterroso en su famoso microrrelato de El dinosaurio de):

Dijo el azar al destino:

“Permíteme que yo escoja

para Edipo otro camino”.

Pero sobre todo me gusta porque siento una conexión especial con su pensamiento y su modo de expresión, al utilizar imágenes muy cercanas a otras mías. Leerlo es asomarme a un Déjà vu. Leerlo es reconocerme como su alter ego o mi alma gemela.

Por ejemplo, yo hace tiempo también compuse un soneto en el que cada uno de sus versos era de otros poetas (cuya autoría recogía debajo), justo lo que parece hacer él con Retrato collage del poeta.

Por ejemplo, reconozco algún poema mío (como el de El despertar del gallo o Antiaforismo) en alguno de los suyos:

El insomne siempre encuentra

un grifo en la noche

que gotea.

Lo bueno, si breve, bueno. Y,

si es malo, tienes al menos

más ocio para el consuelo.

Además, gusta de subvertir las obras maestras, de trastocar lo oficial, de aludir a los tópicos como en Vanitas vanitatum, de buscar las paradojas y a veces se instala en el puro juego (todo ello de mi agrado) como en este poema:

—¿Quién eres? —Soy una copla

—¿Cuánto mides? —Treinta y dos

sílabas en cuatro versos,

una rima y se acabó.

Y es el vivo ejemplo de la grandeza de lo sencillo, la poesía como un método indagatorio que no soluciona pero nos hace reflexionar:

No te engañes: el poema

nunca te da la solución

solo plantea el problema.

Y sus poemas no se limitan a la socorrida y manida Historia, sino que le pone los puntos sobre las íes, para interrogar a los callados inmersos en la intrahistoria, y criticar lo que trasciende pero no siempre representa la realidad:

Dime, culebra parlante,

aquel día en el Edén,

el engaño de la fruta

¿no fue una idea de Él?

Una lectura indispensable que se deja beber a sorbitos y de una atacada, cualidad poco usual en la poesía. Su pormenorizado índice es una constatación más del trabajo bien hecho.

PARA SABER MÁS:

http://www.malaga.es/generaciondel27/2181/com1_fb-0/com1_md3_cd-13644/presentacion-palma-cerezo-angel-montilla-martos.

https://fernando-sabido-andalucia.blogspot.com.es/2011/02/256-angel-luis-montilla-martos.html.

http://www.aforolibre.com/entrevistas/entrevistas-literatura/hablamos-angel-l-montilla-martos-1598

 

 

 

 

MICRORRELATO EN VERSO

Me miré al espejo para rastrear la huella del tiempo

Impenetrable, en mi semblante atípico y marchito.

Columbré unas arrugas finas en los labios y mil

Rojas venitas en los ojos que fueron de carbón, entristecidos.

Oí un repiqueteo a la puerta que nombraba mi cuerpo y

Rauda salí por si alguna efeméride se hacía eco de mí o

Rubricaba mi alma alienada en el espejo. Mi imagen asintió.

Era como asomarse a una habitación que nos espera

Lúcida y febril, con un cuerpo al que recorrer despacio.

Allí yacía yo yerta, y a infinitas yardas de mí misma.

Todos velaban aquel cuerpo que fue mío en silencio.

Obvié el óbito y maldije la ausencia de manos con que secar su llanto.

COMPARTIENDO VERSOS Y VERSOS COMPARTIDOS

Diploma Versos compartidos.jpg

Siempre es agradable que consideren que lo que haces está bien. Aunque algunos concursos no sean lo que parecen. Aunque algunas personas se aprovechen de tu ingenuidad y otras se sometan a sus débitos más que a sus gustos.

Por lo pronto, comparto estos diplomas que me han enviado por correo tras participar en sendos concursos. Poco significan, pero me gustan…Elena Gema Camacho Rozas .jpg

ALGUNAS CITAS DE LA GENERACIÓN DEL 27


acuarela-gil-roësset

Obra de Marga Gil Roësset

Rosa Chacel:

  • Es tan atroz lo que pienso de todos y de mí misma, que tal vez por eso me odian todos.
  • Sea como sea, coincidencias o plagios, ellos quedarán, sobrevivirán, y nosotros nos hundiremos.
  • ¡Por qué no seré de esas mujeres que hacen de su diario un confidente íntimo! Tal vez porque soy demasiado escritor.
  • Algo se había roto: un corazón se rompe más silenciosamente que un vaso de vidrio, no causa el estruendo con que se despide de la vida un objeto precioso: se va en silencio y deja silencio al desaparecer. Deja estupefacción porque no sólo ya no es lo que era, sino que ya no es lo que iba a ser…

 

Ernestina de Champourcín:

  • Eludir el camino que todos conocemos. Seguir hacia adelante ruta de los que intentan lo que nunca pensaron y se sienten felices porque hay algo distinto, porque se desvanece de pronto lo que sobra y no existe el vacío si queremos colmarlo.
  • Hay manos que triunfan al quedarse vacías y otras como puños que no conservan nada.
  • ¡Quiero escapar indemne del infierno que arde en la trama de tus besos sabios!
  • Los deseos se estrellan contra la inexorable inercia del silencio.

poema visual J de la Torre

Obra de Josefina de la Torre

María Zambrano:

  • Es posible llegar a destruir un orden y establecer otro, con la consiguiente aureola revolucionaria, en nombre de una tendencia conservadora.
  • El corazón es centro, porque es lo único de nuestro ser que da sonido.
  • Si se hubiera de definir la democracia podría hacerse diciendo que es la sociedad en la cual no sólo es permitido, sino exigido, el ser persona.
  • El arte parece ser el empeño por descifrar o perseguir la huella dejada por una forma perdida de existencia.
  • ¿Es de extrañar que el amor haya preferido casi siempre el derrotero poético al filosófico?
  • Si se hubiera de definir la democracia podría hacerse diciendo que es la sociedad en la cual no sólo es permitido, sino exigido, el ser persona.
  • La luz del pensamiento filosófico no es la luz viviente del sol, sino la claridad, principio de la vida según Platón, el teólogo de esta luz.
  • Amar es verse como otro ser nos ve.
  • Sólo en soledad se siente la sed de la verdad.
  • Un filósofo es el hombre en quien la intimidad se eleva a categoría racional; sus conflictos sentimentales, su encuentro con el mundo, se resuelve y se transforma en una teoría.
  • Escribir es defender la soledad en la que vivo.
  • No se pasa de lo posible a lo real, sino de lo imposible a lo verdadero.
  • Nadie enseña a nadie filosofía. El sistema es lo único que ofrece seguridad al angustiado, castillo de razones, muralla cerrada de pensamientos invulnerables frente al vacío. –
  • La luz ligera que envuelve las imágenes de los dioses ha prefigurado la luz impasible de la inteligencia.
  • Todo extremismo destruye lo que afirma
  • El que obtiene la unidad, lo obtiene todo
  • Si se hubiera de definir la democracia podría hacerse diciendo que es la sociedad en la cual no sólo es permitido, sino exigido, el ser persona.
  • Hay que dormirse arriba en la luz. Hay que estar despierto abajo en la oscuridad. Arriba en la luz, el corazón se abandona, se entrega. Se recoge.(…) pues se ha llegado allí, a esa luz, sin forzar ninguna puerta y aún sin abrirla, sin haber atravesado dinteles de luz y de sombra, sin esfuerzo y sin protección
  • Sólo en soledad se siente la sed de verdad
  • Un filósofo es el hombre en quien la intimidad se eleva a categoría racional; sus conflictos sentimentales, su encuentro con el mundo, se resuelve y se transforma en una teoría
  • Filosófico es el preguntar, y poético el hallazgo
  • Es posible llegar a destruir un orden y establecer otro, con la consiguiente aureola revolucionaria, en nombre de una tendencia conservadora.
  • La cultura es el despertar del hombre.
  • La razón como esperanza. Pero a costa de cuánta renuncia. Y quién le consolará al poeta del minuto que pasa, quién le persuadirá para que acepte la muerte de la rosa, de la frágil belleza de la tarde, del olor de los cabellos amados…
  • La primera realidad que al hombre se le oculta es él mismo
  • La luz del pensamiento filosófico no es la luz viviente del sol, sino la claridad, principio de la vida según Platón, el teólogo de esta luz.
  • Todo extremismo destruye lo que afirma.
  • La melancolía es una manera, por tanto, de tener; es la manera de tener no teniendo, de poseer las cosas por el palpitar del tiempo, por su envoltura temporal. Algo así como una posesión de su esencia, puesto que tenemos de ellas lo que nos falta.
  • No se pasa de lo posible a lo real, sino de lo imposible a lo verdadero.
  • La cultura es el despertar del hombre.
  • Hay que dormirse arriba en la luz. Hay que estar despierto abajo en la oscuridad. Arriba en la luz, el corazón se abandona, se entrega. Se recoge… pues se ha llegado allí, a esa luz, sin forzar ninguna puerta y aún sin abrirla, sin haber atravesado dint
  • El que obtiene la unidad, lo obtiene todo.
  • Las utopías nacen solamente dentro de aquellas culturas donde se encuentra claramente diseñada una edad feliz que desapareció.
  • La filosofía es una preparación para la muerte, y el filósofo el hombre que está maduro para ella.
  • Escribir es defender la soledad en la que vivo.
  • Si se hubiera de definir la democracia podría hacerse diciendo que es la sociedad en la cual no sólo es permitido, sino exigido, el ser persona.
  • El filósofo no se contenta con gustar de la vida, sino que quiere penetrar en ella, reduciéndola, haciéndola consciente, transparente a su razón.
  • Decir la verdad es imposible; o es nefanda o es inefable
  • La palabra de la poesía temblará siempre sobre el silencio y sólo la órbita de un ritmo podrá sostenerla.
  • Un filósofo es el hombre en quien la intimidad se eleva a categoría racional; sus conflictos sentimentales, su encuentro con el mundo, se resuelve y se transforma en una teoría.
  • Y la poesía pura fue a establecer, desde el lado opuesto del romanticismo pero con más profundidad, con más derecho, diríamos, el que la poesía lo es todo. Todo, entendamos, en relación con la metafísica; todo en cuanto al conocimiento…
  • ¿Es de extrañar que el amor haya preferido casi siempre el derrotero poético al filosófico?
  • La historia no es sino un diálogo, bastante dramático, por cierto, entre el hombre y el universo.
  • Filósofo es el que ya no se queja.

Gil Roësset

Obra de Marga Gil Roësset

María Teresa León:

  • Estoy cansada de no saber dónde morirme (durante su exilio).
  • Una patria, Señor, una patria pequeña, como un patio o como una grieta en un muro muy sólido. Una patria, para reemplazar a la que me arrancaron del alma de un sólo tirón.
  • Escribir es mi enfermedad incurable
  • Yo no quedaré (escribió en el último tramo del camino)Pero cuando yo no recuerde, recordad vosotros las veces que me levanté de la silla, el café que os hice, la indulgencia que tuve al veros devorar mi trabajo sin decirme nada, recordad nuestra pequeña alegría común, nuestra risa y las lágrimas que dolían o quemaban cuando nos sentíamos desamparados y solos.

 

Josefina de la Torre:

1)   ¡Mañana, horizonte en niebla,

fiel timón de mi fragata:

hace tiempo que me llegas

con las velas desplegadas!

 

2)     Me busco y no me encuentro.

Rondo por las oscuridades paredes de mí misma,

interrogo al silencio y este torpe vacío

y no acierto en el eco de mis incertidumbres.

No me encuentro a mí misma.

Y ahora voy como dormida en las tinieblas,

tanteando la noche de todas las esquinas.

3)  Qué desconsuelo escuchar

el corazón a destiempo:

unas veces tan deprisa

y otras, a veces, tan lento.

Yo no quisiera tener

el corazón tan incierto,

pues se me hace pequeñito

y se esconde muy adentro

como un reloj que no anda

y ándame loco en el pecho.

Mallo caligrafia

Pensamiento caligráfico de Maruja Mallo

Concha Méndez:

  • Y si miro hacia la sombra donde la luz se deshace, temo también deshacerme y entre la sombra quedarme confundida para siempre.
  • Como un último retrato, en nuestros ojos impresas lucirán nuestras miradas.
  • Eran verdes como un mar, con reflejos de alto cielo. ¡Qué bien sabían mirar! Unos ojos que recuerdo.
  • Tan sola no me has dejado, que estoy conmigo y me basta, igual que siempre lo he estado.
  • La vida es ciervo herido sin remedio, que las flechas le dan veneno y alas.
  • Quisiera tener varias sonrisas de recambio y un vasto repertorio de modos de expresarme.
  • Yo quisiera ¡y no puedo! Ser como son los otros, los que pueblan el mundo y se llaman humanos: siempre el beso en el labio, ocultando los hechos y al final… El lavarse tan tranquilos las manos.
  • Se repartió mi alma para formar tu alma. Y fueron nueve lunas y fue toda una angustia de días sin reposo y noches desveladas.
  • Mi corazón que es cuna que en secreto te guarda.
  • Ven a mí que vas herido que en este lecho de sueños podrás descansar conmigo.
  • El barco en que he de ir está en el puerto; a éste seguirá otro en que tú vayas. Te esperarán mis brazos, no sé en dónde… Tal vez en algún puerto… ¡En una playa!
  • Quisiera tener varias sonrisas de recambio y un vasto repertorio de modos de expresarme.
  • Yo quisiera ¡y no puedo! Ser como son los otros, los que pueblan el mundo y se llaman humanos: siempre el beso en el labio, ocultando los hechos y al final… El lavarse tan tranquilos las manos.
  • Brazos que te sujetaron para alejarte de mí, ¡a mí sí que me salvaron!

CARICATURA 27.jpg

Caricatura de los componentes de la generación del 27. ¿Dónde están las mujeres?

Federico García Lorca:

  • Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio.
  • Yo muchas veces me he perdido para buscar la quemadura que mantiene despiertas las cosas.
  • La poesía no quiere adeptos, quiere amantes.
  • Desechad tristezas y melancolías. La vida es amable, tiene pocos días y tan sólo ahora la hemos de gozar.
  • Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir.
  • Nada turba los siglos pasados. No podemos arrancar un suspiro de lo viejo.
  • La soledad es la gran talladora del espíritu.
  • Hay cosas encerradas dentro de los muros que, si salieran de pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo.
  • Los pueblos son libros. Las ciudades periódicos mentirosos
  • El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana.
  • El español que no ha estado en América no sabe qué es España
  • He visto que las cosas cuando buscan su curso encuentran su vacío.

 

Gerardo Diego:

  • Como un guante famélico el día se me escapa de los dedos.
  • La guitarra es un pozo con viento en vez de agua.
  • Yo no soy responsable de que me atraigan simultáneamente el campo y la ciudad, la tradición y el futuro; de que me encante el arte nuevo y me extasíe el antiguo; de que me vuelva loco la retórica hecha, y me torne más loco el capricho de volver a hacérmela -nueva- para mi uso personal e intransferible.
  • Mis pensamientos son montes, mares, selvas, bloques de sal cegadora, flores lentas.
  • Y tantas mariposas distraídas han fallecido en tu mirada que las estrellas ya no alumbran nada.
  • Así te quiero, en límites pequeños, aquí y allá, fragmentos, lirio, rosa, y tu unidad después, luz de mis sueños.
  • La poesía es el lenguaje incorruptible.La sorpresa del trigo de Maruja Mallo.jpg
La sorpresa del trigo de Maruja Mallo

Jorge Guillén:

  • Nadie más. El resto es selva.
  • Cuando uno pierde la esperanza se vuelve reaccionario.
  • Tu soñar me envolvía, soñado me sentí.
  • Y los ojos prometen mientras la boca aguarda.
  • Dormías, los brazos me tendiste y por sorpresa rodeaste mi insomnio.
  • Calor, amor. La historia tras la puerta.
  • ¿Habrá un fin al saber? Nunca, nunca. Se está siempre al principio de una curiosidad inextinguible frente a infinita vida.
  • La caricia adormece, y a una región conduce más cercana a la tierra, a su silencio y sueño, bien tendidos, dichosos.
  • Ya te lo decía yo. Era imposible el olvido. Fuimos verdad. Y quedó.
  • Sus caricias son sueños, entreabren la muerte, son lunas accesibles, son la vida más alta.
  • ¡Qué alegría ser así dos historias en un cuento!.
  • La soledad no es tan triste. Ser es también no haber sido.
  • La memoria, malla a malla, me cubre armando su mundo. Interior, mi noche calla. En tu recuerdo me hundo.
  • La esperanza es el flujo de la vida. Cuando no hay lugar para la esperanza, es cuando surge la muerte.

Caretas maripos Mallo

Máscaras de Maruja Mallo

Rafael Alberti:

  • La libertad no la tienen los que no tienen su sed.
  • Fue cuando comprobé que murallas se quiebran con suspiros y que hay puertas al mar que se abren con palabras.
  • (…) Fue cuando comprobé que murallas se quiebran con suspiros y que hay puertas al mar que se abren con palabras.
  • Y el mar fue y le dio un nombre y un apellido el viento y las nubes un cuerpo y un alma el fuego.
  • Tú no te irás, mi amor, y si te fueras, aún yéndote, mi amor, jamás te irías.
  • Seriamente, en tus ojos era la mar dos niños que me espiaban, temerosos de lazos y palabras duras.
  • Ciudades sin respuesta, ríos sin habla, cumbres sin ecos, mares mudos.
  • La vida es como un limón, que te tiren a la mar exprimido y seco.
  • La juventud es solo un momento, pero encierra una chispa que se lleva en el corazón para siempre.

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Luis Cernuda:

  • Allá, allá lejos; donde habite el olvido.
  • No es el amor quien muere, somos nosotros mismos.
  • Si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.
  • No hace al muerto la herida, hace tan sólo un cuerpo inerte.
  • Tú, verdad solitaria, transparente pasión, mi soledad de siempre, eres inmenso abrazo.
  • El mar es un olvido, una canción, un labio; el mar es un amante, fiel respuesta al deseo.
  • Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío.
  • Escucha el agua, escucha la lluvia, escucha la tormenta; esa es tu vida: líquido lamento fluyendo entre sombras iguales.
  • Todo lo que es hermoso tiene su instante, y pasa.
  • Porque en la vida no hay más realidades que éstas: un destello de sol, un aroma de rosa, el son de una voz; y aun así de vanas y efímeras son lo mejor del mundo, lo mejor del mundo para mí.
  • El deseo es una pregunta cuya respuesta no existe.

Pedro Salinas:

  • Tú vives siempre en tus actos.
  • Yo no necesito tiempo / para saber cómo eres: / conocerse es el relámpago. Qué alegría, vivir / sintiéndose vivido.
  • Lo que eres / me distrae de lo que dices.
  • Me haces falta en la vida / porque no eres el pan / nuestro de cada día.
  • Estimo en la poesía, sobre todo, la autenticidad. Luego, la belleza. Después, el ingenio.

Roësset

Obra de Marga Gil Roësset

Manuel Altolaguirre:

  • Era mi dolor tan alto que la puerta de la casa de donde salí llorando me llegaba a la cintura
  • Huyo del mal que me enoja buscando el bien que me falta. Más que las penas que tengo me duelen las esperanzas
  • En mis labios los recuerdos. En tus ojos la esperanza. No estoy tan solo sin ti. Tu soledad me acompaña
  • Mi soledad consciente mira las hermosuras inútiles del mundo
  • Yo y mi sombra, ángulo recto. Yo y mi sombra, libro abierto.
  • Déjame que sea tu noche, que enturbie tu transparencia. ¡Déjame ver tu hermosura!
  • La poesía es mi principal fuente de conocimiento. Me enseña el mundo, y en ella aprendo a conocerme a mí mismo. Ella nos hace unánimes, comunicativos.

 

Vicente Aleixandre:

  • Existir es vivir con ciencia a ciegas
  • Cuerpo feliz que fluye entre mis manos, rostro amado donde contemplo el mundo, donde graciosos pájaros se copian fugitivos, volando a la región donde nada se olvida».
  • La poesía es comunicación. Algo que sirve para hablar con los demás hombres.
  • Olvidar es morir.
  • Saber es alentar con los ojos abiertos. ¿Dudar? Quien duda existe. Sólo morir es ciencia.
  • La poesía tiene que ser humana, si no es humana, no es poesía.
  • Unas pocas palabras, mientras alguien callase; las del viento en las hojas, mientras beso tus labios.
  • Ni siquiera la prueba de lo absurdo de sus sospechas podrá consolar al celoso, porque los celos son la enfermedad de la imaginación.Maruja-Mallo-15.jpg

Emilio Prados:

  • Se levantan los muertos. Detrás la vida sigue. ¡Preparad la batalla!
  • La noche, perseguida, se entró por mi ventana y era a la noche misma, a quien yo perseguía.

Dámaso Alonso:

  • Tal vez sea verdad: que un corazón es lo que mueve el mundo
  • El estudio de la poesía -es decir, del arte verdadero- tiene que empezar por una intuición y terminar con una intuición.
  • Protesta, ¿Contra qué? Contra todo. Es inútil quererlo (referido al poemario Hijos de la ira) considerar como una protesta especial contra determinados hechos contemporáneos. Es mucho más amplia: es una protesta universal, cósmica, que incluye, claro está, todas esas iras parciales.

 

Las Sinsombrero 1

Las Sinsombrero

PARA SABER MÁS:   

Las Sinsombrero: las mujeres de la Generación del 27.

https://algundiaenalgunaparte.com/2015/10/20/las-sinsombrero

https://www.lassinsombrero.com/

http://syllabus.es/blog/tag/las-sinsombrero/

http://amotinadas.blogspot.com.es/2017/03/

 

ACOGIDA SÍ, GUERRA NO

El viernes 30 de junio, bajo una lluvia de escándalo que parecía refrendar que no es justo lo que muchas personas sufren, nos reunimos personas que creemos que merece la pena la lucha incruenta contra la sinrazón feroz y la palabra y la música contra las pateras, las mafias y las balas. Aquí os dejo el poema que escribí para el acto:

 

Soy solo un emigrante que su país echó.

Me miran, y ven en mí un peligro.

Me miran, y ven en mí un mendigo.

Me miran, y no me ven.

 

Solo observan qué me falta,

qué me sobra, qué me hace distinto

de ellos, de su grupo, de su estatus.

Soy el cero a la izquierda del progreso.

 

No recuerdo el país en que apenas me crié.

No hay entre mis pertenencias

ni Biblia ni Torá ni Corán

ni palabra de Dios único

que mis decisiones dicte ni mis males sane.

Y carezco de espejo que muestre mi color.

 

La Convención de Ginebra es un papel mojado,

como mi propia ropa, como mis propios pies,

como esta tienda de campaña desvencijada.

Prestadas incluso la humedad y la intemperie.

 

En mi hermana hincó el dolor sus garras,

mujer en lugar equivocado.

Un amigo homosexual y un primo albino

se ganaron cárcel, tortura y expulsión.

 

Pusimos rumbo como quien tiene alas.

hacia otro continente sin guerras, sin hambrunas.

Somos los desechados de toda dictadura:

marginación, pobreza, violencia y corrupción.

 

No hay guerra más penosa que este sufrir diario.

El derecho de asilo internacional no prevalece

cuando cada Estado impone su derecho propio.

Las cuotas no se cumplen y los conflictos siguen.

 

ACNUR es tan longevo como un abuelo apátrida.

Los protocolos toman forma de estigma y

son los países pobres de Asia y África

quienes nos abren sus puertas y sus manos.

 

Mi asilo es inhumano. La ONU me celebra:

nos cantan, nos recitan, nos numeran. Yo callo.

La utopía es un piercing pomposo y gangrenado.

 

Nos registran, nos asientan, nos estancan,

como reses marcadas al fuego por el hierro.

Retornamos de la nada al inframundo,

ejército de indigentes del tamaño

de cualquiera de los países que nos niegan.

Que la mitad sean niños ¿a quién le importa?

El derecho arroja a quien acoge

a pozos sin fondos, sin sosiego.

¿Quién obliga a conceder asilo?

Los artículos de las Convenciones son solo

eso: cifras sin cara, pasos en falso,

falsas soluciones y el estupor hecho carne.

 

Pero oigo voces a veces en la calle

que parecen amigas.

Son ellas quienes quieren abordar mis males,

derrotarlos.

Esas voces importunan mis fantasmas,

me hacen creer. ¿Tendremos algún futuro aquí?

 

Las fronteras son una línea

en el horizonte de las aspiraciones.

Y nos desplazamos en hileras tan ligeras

que el horizonte nos hace vulnerables

con su férrea férrea lejanía.

A VUELTAS CON LOS IMPRESCINDIBLES

Este curso se nos ha llevado a muchas personas imprescindibles. La desgracia reiterada llena el cementerio de seres imprescindibles. Y así es la vida, una madrastra que nos va envenenando poco a poco. Un alumno, un compañero, una amiga… Todos estupendos y prometedores. Hasta que un día un accidente, una enfermedad, un golpe del destino… vienen a cobrar facturas pendientes de existencia, y no hay moroso que pueda devolver el pagaré.

                                                         A FELIPE MARAÑÓN REY:

En tu cuerpo orondo de fogata,

en tu bigote altivo y daliniano,

en tu escucha pausada y siempre afable

y en tu: “Ya falta menos, compañero…”,

 

tu eterna sonrisa de hamaca nos mece

para que alerta estemos

contra los malos rollos y el negligente

paso por este mundo arduo del magister,

para no alterar el poso bueno

que hemos de dejar

en estos hijos que nunca tuvimos.

 

En tu campechanía y bonhomía,

descansa nuestro ejemplo cotidiano

y el gratificante diálogo que nos aúna

a estos amigos que la profesión nos eligió.

 

A LOLI PEÑIL, AMIGA ENTRAÑABLE:

Eras la bomba, amiga,

mi reina republicana allí donde ibas.

 

Tierna como un bocadillo

de cacao en pan de molde,

solidaria sin mojigaterías.

Buena como una hamaca

a la sombra de dos árboles

cuando el agosto arrecia,

compañera de tertulias y comidas.

Y sencilla, como solo lo son

los que lo tienen claro:

generadora de risas y alegría,

se saben necesarios y, de inmediato,

se ponen al servicio ajeno,

Sin exabruptos ni pedantería.

 

Tan dulce y generosa que por dar diste,

a la muerte, caramelos con sabor a ti misma.

Agradable con todos y arco iris

que alumbró la negrura de la vida fugaz,

sin medias verdades ni leves mentiras.

La simpatía se hizo persona

en tu cuerpo orondo de odalisca,

empática, simpática y activa.

 

Así te sentí, Loli, cercana y esplendente.

Y yo, siempre llena de afanes trabajosos,

fui aplazando tu compañía sutil

en eventos políticos, domésticos, cotidianos…

Siempre creemos que el tiempo nos dará,

y siempre sin tregua nos alcanza

con sus cuentas pendientes, sus sueños

por cumplir y sus reglas a contracorriente.

Tus tréboles de cuatro hojas, sin embargo,

renacen estacionalmente en mi balcón,

como quien busca un nido a que aferrarse.

 

Un mimo de terciopelo,

un beso azucarado,

un achuchón gigante,

un placentero masaje,

nos fuiste regalando

como quien deja migas

en medio del camino

para saber el modo

de llegar ¿quién sabe adónde!

¿Quiénes disfrutarán ahora

lo que nos entregabas? Mi reina mora,

engalanarás el paisaje en que te halles

y acariciarás el paladar

con los múltiples frutos y sabores

de tus especialidades culinarias.

 

Valiente afrontaste la vida con todos

y cada uno de sus inconvenientes,

sin dar un paso atrás ni para coger impulso,

porque abanderabas la vanguardia

y no son gratis los días que se olvidan

en un estupor acomodaticio.

 

Si nuestra hambre de piel nos humaniza,

tú fuiste humana por partida doble.

Siempre mirando al frente y enfrentándonos

con ese derroche de optimismo que te caracterizaba.

No perdamos el tiempo en darnos mimos cabizbajos.

Tú nos quieres alegres, plantando cara a las trampas

de la muerte, que afrontaste con la cabeza alta

en tu pañuelo multicolor y con la mano abierta

de quien todo lo ofrece. Hay que seguir adelante

con tus mismas agallas y amor al prójimo,

para cogerle a la vida por los cuernos

y nunca quedarse tras la barrera de los timoratos.

 

Nos enamoramos de ti no poco a poco

sino como llega un vendaval, tan de repente,

que fue verte y sentir que no eras pasajera,

un ser que alimenta un momento y se diluye

en el tiempo y el espacio interminables.

Imponente y vital, bellísima persona

por dentro y por fuera, jugosa y

consistente, por fuera y por dentro,

nos llenó tu amistad que nunca estuvo de paso.

No necesitas homenajes, no, que nos recuerden

lo que fuiste: un hito imprescindible en nuestras

vidas, huérfanas y llenas de tu valor encomendado.

 

Es esta despedida un corto adiós,

Un aplazamiento en el encuentro,

un hasta pronto, Loli, amiga.

Llore quien le haga falta. Las lágrimas son solo

agua corriente y el mar en que desembocan

no es un morir eterno. Es una forma nueva

de energía que, junto a la nuestra,

navegará por los océanos algún día

hasta que llegue el momento

en que arribemos a la misma playa.

 

Yo pienso creer por Ti.

Esto no es una pérdida,

es una ganancia a largo plazo.

El Más Allá te esperaba

con una envidia poco sana y muy terrenal.

Sentada, divina, guiarás las directrices

de ese Dios equívoco y tantas veces esquivo

que tú no entendías que fuera permisivo

con las miserias y con los mezquinos.

 

Mi reina mora, baila, vuela, juega, ríe, sueña…

Y haz que los ángeles se chupen los dedos

con tus recetas de gloria.

BENJAMÍN PRADO

Hoy hemos estado con un hombre de altura. De altura en todos los sentidos. Medirá, calculo, cerca de 1, 90, es un gran escritor (poeta, novelista, ensayista, letrista) y le gustan las alturas, enamorado de los viajes en avión sobre todo desde que conoció a María y disfruta con su papel de marido de la azafata.

Benjamín Prado ha estado en mi instituto y nos ha dado una lección de humildad, de cultura y de campechanía. Ha comenzado la charla con una anécdota de su adolescencia, ha repasado sus comienzos como lector y autor, nos ha hablado de la importancia de que uno se proponga luchar por sus sueños (aunque sabe que en cierta medida el azar también es importante, como cuando él conoció por casualidad a Alberti, al día siguiente de leer un libro suyo incitado por su profesor de Literatura), y nos ha acercado a la generación del 27 gracias a su estrecha relación con Alberti y María Teresa León. Ha repasado sus querencias por algunos grandes autores como pueden ser Ángel González o Neruda. Ha instado a nuestros alumnos a escribir y escribir y escribir y a rechazar todo aquello con lo que no estuvieran conformes de lo que hubieran escrito, porque hay que tachar, emborronar, reescribir… lo que haga falta para que la poesía dé con las palabras adecuadas en el orden apropiado.

Y nos ha asegurado que, ante todo, importa involucrar al lector, que se sienta identificado con lo que lee. Porque la literatura es una forma memorable del recuerdo, de decir aquello que nuestra memoria y la memoria colectiva nunca debería olvidar. La literatura es lo que más se asemeja a la vida y por eso mismo merece la pena.

YA NO ES TARDE, su último poemario -que va por la quinta edición (ampliada y revisada) y es, ante todo, un homenaje a María, su amor, y a esa otra amante con la que la comparte: la literatura- se compone de tres partes (cada una con nueve poemas) y dos poemas-marco, el primero y el último, con lo que su estructura es perfecta. El inaugural Cuestión de principios, alude a su idea de lo que tiene que ser, precisamente, un poema.

Comienza la primera parte, Nunca es tarde con un poema titulado igual. Y es que para Benjamín hay segundas oportunidades (Segunda juventud). Pero no solo es un poemario de amor. En él establece lo que son las directrices de la poesía y de la vida. En el  poema metaliterario, María y el fantasma, hace literatura hablando de literatura (en este caso hablando con Ángel González) y sin olvidar la vertiente comprometida como cuando sostiene que la política en España es el “arte de hacer de la otra orilla lo contrario del río”. Con la expresión hecha No me cuentes tu vida (tercer poema de la primera parte, 3.1) se dirige a una segunda persona, función apelativa con que nos involucra en él, para hacernos comulgar con las respuestas obvias a las interrogaciones retóricas con que nos advierte contra lo inútil. El poema Propios y extraños (4.1), que nos trae un aroma a Salinas y a Bécquer, parte de una antítesis para llegar a una paradoja (la expresión final ya no eres ni sombra del que fuiste adquiere aquí un carácter positivo) sobre cómo era y cómo es. Al fin y al cabo -recuerdo el microrrelato de El otro yo (Benedetti)- todos somos sombra y luz según cuál de nuestros yoes saquemos a la plaza. En No sé cómo decirlo (5.1) metáforas e imágenes expresan lo que desde el título se dice inefable: el silencio es la nieve del idioma / la serpiente es la última curva de la esmeralda /  oigo en la espalda del poema los latigazos de las tachaduras / si no me abrazas solo soy mi otra mitad. Y da una importancia trascendental a saber callar a tiempo. Además, retoma sus filias literarias y rinde tributo a maestros y personajes: Poe, Uriah Heep, David Coopperfield, Segismundo, Yago, Desdémona.

En Segunda juventud (6.1) nos dice que hemos asumido como ciertas muchas  mentiras, pero los últimos versos -puro optimismo- muestran su agradecimiento hacia quien le ha salvado de sí mismo. En Los camaradas (7.1), el título se convierte en el sujeto elíptico de los verbos del poema, que reaparece en el último verso. Todo el poema es una especie de decálogo de la virtudes de la amistad y del compañerismo. El libro de familia (8.1) hace una especie de biografía de sus gustos literarios al tiempo que una especie de proyecto de vida en común con la persona a quien dedica todo el poemario, así sigue con sus referencias literarias:

  • autores (Conrad, Vallejo, Rimbaud, Machado y Colliure, Quevedo, Anna Ajmátova, Silvia Plath, Pablo Neruda, Hemingway. Cervantes y Argel, Dickens, Galdós, Isak Dinesen, Boris Pasternak, Lorca, Cernuda, James, Heathcliff, Alberti, Kafka, Victor Hugo, Dante, Ovidio, Pavese, Auden, Anne Sexton, Verlaine, Rilke, Paul Éluard, Pessoa, Borges, Basho),
  • obras unidas ineludiblemente a sus autores (Góngora y Polifemo, Borges y el Aleph, El anillo de Tolkien),
  • personajes inolvidables (Frankenstein, Drácula, Gulliver, Robinson Crusoe, el hombre-lobo, la ballena blanca, los tigres rojos de William Blake, Simbad, Madame Bovary, Hamlet, Donjuán, Robin Hood, Ligeia, Ulises, D’Artagnan),
  • espacios inventados (Comala, Oz, Nunca Jamás, Mississippi de Mark Twain, Ítaca, La Isla del Tesoro), o reales (la Esfinge de Gizeh, ante la tumba de Auden en Austria, en Ginebra tras los pasos de Borges, o la múltiple geografía que ha recorrido en muchos casos con María) símbolos todos de su afición por la literatura y el viaje.

Poesía social (9.1) enumera los enemigos de la libertad.

La segunda parte -Viajes con la azafata- comienza con Luna de miel, en que nos dice que cruzó mil fronteras para aprender que el silencio es igual en todos los idiomas y, a la luz del verso final, muestra un conjunto diáfano (ella cambió su vida). En San Salvador, (2.2) el poeta parece dividirse en dos individuos totalmente distintos según se refiera al de antes o al de ahora, y comprende que el precio de la felicidad / es sentir la amenaza de perderlaEscrito en Lisboa (3.2) nos presenta la etopeya de Pessoa, al que nombra arquitecto de lo inacabado, como un hombre contradictorio o más bien paradójico, e indaga en las razones por las que se escribe. Después alude al lado oscuro, subconsciente, del ser humano en El diván de Sigmund Freud (4.2), poema lleno de oraciones en cursiva, y un final que no da respuesta a nuestras dudas y en el que juega con la capacidad de volverse del revés -como si fueran guantes- de algunas palabras (diosaadiós), juego que reaparece en otra ocasión y tal vez muestre que todo es cuestión de percepción y desde qué óptica miramos. En El doctor Zhivago nos espera en Moscú (5.2), el autor viaja con su musa, un extraño viaje cultural y paradójico con el que vuelve a las andadas de su amor por María, al tiempo que sirve para encumbrar la importancia de todo desplazamiento.

El poema titulado La vida en el intento (6.2), con ese sabor a Gil de Biedma, trata el tema del exilio de Juan Ramón Jiménez y en él leemos que no aceptaba esto: Sobrevivir consiste en cambiar lo que buscas por lo que has encontrado. En Debo fingir que hay otros y es mentira (en Ginebra tras los pasos de Borges) alude a varios elementos de la biografía de este autor. Las metáforas iniciales describen el corazón de Borges. Que las historias se repiten con otros nombres nos lo dicen los últimos versos. Tu nombre quemará mis labios para siempre deja rienda suelta a la idea de los nacionalismos a través de su viaje a Jerusalén y a Tel Aviv (Hemos pasado / el día en Palestina, la noche en Israel) y da una lección de paz en versos memorables:

  • Que sobre aquel que grite / la palabra venganza, llueva una maldición.
  • Los invasores tienen miedo de los recuerdos.
  • Castiga a quien te envidie / haciéndole el bien.
  • Donde estés en lo cierto, no crecerán las flores.

Un profesor es alguien que habla los sueños de otro (en la tumba de W. H. Auden en Kirchstetten, Austria) (9.2) busca explicar cómo en los versos debe detenerse el idioma, igual que el agua / se vuelve hielo para dejarse acariciar. El poema busca, es autónomo, indagatorio, predictivo, sorprende, hermosea, resulta original, único, representa un hallazgo que pervive, parece culto, clarificador, accesible y eterno, e suma, nos vivifica:

  • Imagina unos versos que te mantengan vivo. / Si descansas en paz, es que no te querían.

La tercera parte se titula Vida y obra y comienza con Opción B, que recuerda lo que a uno siempre le quedará aunque pierda lo que más le importa. Estos versos: hasta el día más triste se termina a las 12 / y cada cicatriz tacha una herida / y equivocarse solo es el premio del que quiere / aprender de su error son un dechado de optimismo. Maletas es un homenaje tanto a las Odas elementales de Neruda como a María. En Podría ser cualquiera (3.3) resalta un extenso campo semántico, el de las profesiones, para insistir en lo que dice el título, pero movido por una certeza que desentrañamos en la estrofa última, que nada iba a ser distinto, porque María y Benjamín están hechos el uno para el otro. El siguiente, Las reglas del juego, representa la metáfora de su vida en común (a partir de lo que el autor quiere y de lo que no quiere), mientras el poema se llena de ritmo con la insistencia de anáforas y paralelismos. Vida y obra (5.3) insiste en esas reglas de juego y en los actos cotidianos, hechos positivos y negativos del día a día: el orgullo abría / dentro de mí / los ojos / igual que un muerto en un ataúd, que nos deben enseñar a saber perder.

Tablón de anuncios es una crítica social. Aquí asume que la felicidad no es un paraíso ni un estadio intermedio entre la infelicidad y la ignorancia. Involucrarse y ser comprometido no pasa por ser infeliz a toda costa con todo lo que nos rodea: ser feliz no es cerrar los ojos ni las sábanas son lo opuesto a las banderas. Aunque nos aturulle y odiemos el negocio de la desigualdad, uno puede ser feliz sin dejar de ofrecer su voz a los que no la tienen. Tú ya me entiendes (7.3) por medio del paralelismo y la anáfora constante alude a los pequeños y gloriosos momentos : solo quiero vencerte / y después compartir mi victoria contigo.

Pero un poema que pone la carne de gallina y las lágrimas a flor de piel es Su viva imagen, expresión popular que enseguida nos hace pensar en a quién va dirigido, porque el tiempo únicamente cura lo sustituible y hay seres y relaciones que nunca lo serán. En un par de versos resuena el mito de Eurídice (los recuerdos te siguen; pero cuando te vuelves, / nunca están ahí), aunque la memoria es el margen de error del olvido según Benjamín Prado. De alguna forma nos recuerda también a El viaje definitivo de Juan Ramón Jiménez: Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando. Y se quedará mi huerto con su verde árbol, y con su pozo blanco… Parece en este poema que Benjamín desease estar equivocado y que las creencias religiosas de su madre fuesen finalmente ciertas (ojalá fuese cierto lo que nunca he creído / y ella viera la soledad que deja). Y, por último, El día en que deje de quererte indica por medio de una enumeración que ese día está lejos, muy muy lejos.

Con Punto final pone precisamente el punto final a su poemario (dilogía semejante a la del primer poema), e insiste en lo que para él podría ser su poética perfecta, la que podría generar una obra maestra.

PARA SABER MÁS:

 

LORETO SESMA

Amor revólverLoreto Sesma hace su incursión en la literatura en papel con Amor revólver. Seis balas,  poemario con una preciosa portada simbólica y temática, que nos recuerda la literatura fugaz instalada en los blogs de citas, los Instagram u otras redes sociales (precisamente su origen es internauta).
Empezaré por lo que menos me ha gustado para acabar por lo que me ha parecido mejor. Me gustan las verdades, pero también que dejen un regusto y no un disgusto tras su paso. Y cualquier tropiezo es un medio para levantar el vuelo de la pluma y los pies de un suelo en el que a veces se fatigan como en arenas movedizas.
Hay en su obra aspectos mejorables: demasiado deshuesado, algunos tópicos y expresiones manidas, el genio irregular (altibajos que cualquier artista sufre y, más aún, resulta propio de la juventud, en búsqueda constante) y, sobre todo, una rima innecesaria -tanto interna como versal- que a veces resulta tediosa e infantil…

Dicho esto, le auguro un largo y fructífero recorrido, porque supone un soplo de aire fresco en la, en ocasiones, hermética, culturalista y/o poco comunicativa poesía española.
Destaca en ella su capacidad para deleitarnos con palabras sencillas y giros cotidianos, sentimientos cercanos y sueños compartidos que hacen de este libro un mágico corazón y un simple revólver. Sus balas nos dan de lleno, porque nos resultan archiconocidas y memorables. Porque la sencillez trabajada es como el look casual de los modernos, que atrapa a pesar de su apariencia de desenfado.
El paralelismo, el símil (hemorragia, salida de emergencia, droga), el humor y la ironía (Quién se quiso sentir reina / (…) cuando al trono/ vamos todos por la mañana) y la paradoja sustentada en contrarios (remedio / enfermedad, oscuridad /luz, afirmación /negación) son sus valedores más seguros a nivel lingüístico. En el têteà-tête, esa comunicación íntima que toda literatura debe instaurar entre autor y lector, lo son lo cotidiano y la humanidad que destilan sus versos, que no se regodean en el dolor (por el corazón roto, por el amor perdido, por la abuela muerta…), sino que alientan esperanza para sorprendernos, como le enseñó su padre, a tu adversario dale justo lo contrario de lo que espera y, seguramente, será amor, simpatía, agradecimiento. La mirada altiva para revolotear junto a la esperanza nos revela no un mundo de color de rosa, sí el mundo en que todo pasa y todo deja un poso de experiencia, de ahí que se describa: soy de esas personas que siempre prefieren el trato al truco/ la prueba/ a la prenda.
Y su magia nos hace emerger, lejos de derrotismos ajenos y tabúes al uso, sin poner freno a los tacos, los fracasos, las imágenes escatológicas, los juegos de palabras y los refranes desestructurados (que son otras de sus bazas y que desgrana en versos muy largos y versos muy cortos), para atraernos hacia su poesía con la misma insistencia con que se estrellan las polillas contra la luz.
Digamos que canta a la resolución, a no dejarse llevar por la casualidad sino por la causalidad, para buscar motivos y no pretextos. Sus sueños vienen a ser una prolongación de la realidad y no una imitación de la misma, y la poesía se convierte en un acto de voyeurismo. Y en esa observación nos habla de cómo se cruzan las vidas de los desconocidos, paralelas, complementarias, o totalmente diversas (poema 71).

El poemario se estructura en 99 poemas de dimensiones muy variables, cuya la lectura puede ser lineal o según el ritmo sugerido por la propia autora, que diseña un tablero de cuadrados concéntricos según el cual la lectura partiría del 82 y acabaría en el 93, un poco al estilo de Cortázar. Y es que el juego es uno de sus símbolos preferidos. Como cierre, y a modo de aforismos, nos regala unos disparos que agrupa en tres tipos, a los que denomina: Flores, Espinas o Whatever (soy la caja negra de un romance con turbulencias) y Ni idea (Como me voy a fiar del que dice ser cuerdo / si con una cuerda es como se ahorca a la gente). Y cierran el libro unas citas, como esta de Benedetti: Lo penoso es que la vida sigue después del tango.
Otros símbolos permanentes en su obra son: las serpientes frente a la manzana, el hecho de que te vuelen o abran la cabeza, los bailes, los juegos (de cartas, los puzles, etc.), el fluir y el eterno retorno (así el 42, en que insiste en que la vida seguirá), los espejos y la Alicia de Carroll, la atracción fatal de sustancias como las drogas (la cocaína y el peligro de la sobredosis)…
Sus temas son los habituales: el amor, el desamor, el dolor, el paso del tiempo… Y como un actual vanitas vanitatis nos habla de la importancia de la belleza interna sin recriminar nada a la belleza externa, visible, salvo cuando uno vive por y para ella exclusivamente, momento en el que nos recuerda que más que carne de cañón deberíamos ser carne de iceberg, ya que sólo mostramos una mínima parte de lo que somos (47). Su ideal no pasa por poner la otra mejilla, pero tampoco por vengarse, porque el odio que algunas personas sienten, nada más inflige dolor, y esa es una muy pobre recompensa. Por su lado, prefiere elogiar el aprendizaje a base de caídas, la inocencia, los obstáculos como efímeros contratiempos, las cuestas como despegues. Quizá porque para ella lo importante es hacernos pensar que se puede lograr lo que uno se propone, si se deja llevar por la valentía (puedo suena a miedo).

Sin creer en lo imposible, sí procura ver el lado bueno de todo aquello con lo que se enfrenta, su poesía parece el decálogo de su ideal de la existencia, siempre andando hacia delante, enfermando de amor, aceptando efectos adversos y comprendiendo que la duda o la indecisión es un monstruo al que plantar cara. Por esto el baile es sólo la excusa para caerte con cierto arte (64). Por tanto, debemos elegir la acción, vivir al límite entre el cielo y la tierra. La montaña rusa emocional del que no sabe diferenciar las nubes de la montaña, versículo del poema 62, alude a la enseñanza de su abuelo, enseñanza familiar de la que cualquiera podríamos participar, de que la vida es una noria.

Como un niño construye su castillo en el aire para ir madurando antes de convertirse en el arquitecto de su propia vida, construye versos como los grafiteros hacen guerrilla urbana sin dejar de ser pacifistas. Pese al título o precisamente por él, el amor se convierte en un arma, la propia arma (93). Versos los suyos llenos de peros, en ese estadio limítrofe entre el antes y el después, entre lo positivo y lo negativo, como si una balanza indagara en pros y contras que expresan tanto como sugieren entre líneas, que muestra soluciones a problemas eternos, y entre la entrega y la prudencia gana siempre la aventura, en una dinámica que expresa a la perfección la cita de Rayuela tras el último poema, el 99: en una dialéctica de imán y limadura, de ataque y defensa, de pelota y pared.

ALGUNAS CITAS MEMORABLES:

  • Las alabanzas apestan a interés.
  • (En la oscuridad/todos/juegan el papel de ciego).
  • Me he sentido como esas personas que con el cartel de “tira” /empujan / y no consiguen abrir la puerta / sin haberse equivocado antes.
  • El amor puede con todo, me dijo./ ¿Hablas de capacidad o de destrucción?, pensé (87) .
  • si mis deseos fuesen órdenes,/ habría mucha gente manca / que en su día no pararon de tocarme los cojones (29, con esa concordancia ad sensum).
  • no te confundas, / no es inocencia. /No me chupo el dedo, /me lo estoy relamiendo (41).
  • La pena a cuestas./A veces cuesta levantar la sonrisa / y las comisuras parecen cuestas hacia arriba (54, que me recuerda a mi propio poema “Hagamos ejercicios de sonrisas”, como muchos de sus versos a otro mío en el que hablo sobre las “Lecciones de emergencia”).
  • la travesía empieza cuando pones el pie en la casilla de salida (54 también, verso que nos trae a la memoria el tablero manriqueño).
  • la gloria no tiene ningún sentido / si antes no has luchado en trinchera.
  • En el epicentro de nuestro drama, / está la trama bien explicada: /hay algo más detrás de nuestro propio ombligo.
  • No llamar libertad/ a haber aprendido a volar /en una maldita jaula.
  • Si abres tantas veces la puerta, /diciéndome que te vas, /que cambias de planeta /y que yo ya no te hago volar /para luego quedarte, /lo único que consigues es que entre el aire, /que esto se enfríe (83).
  • Enamorarme de ti y decir que me sirvió para algo, / sería como el que pisa una mierda / y se consuela pensando que da suerte (86).
  • igual que el ignorante cree saberlo todo, /el imbécil que tenerlo todo bajo control (91).
  • Y siempre hablaba de naufragios / como si sólo fuese una oportunidad / de aprender a nadar (94, poema en que nos queda la duda de a quién se lo dirige: a una amiga, a su madre, a sí misma, a la poesía, a una amante, al Amor, al arma representada en ese revolver… Precisamente, cuanto más ambigua se vuelve, más de verdad, más literaria y más trascendente resulta su poesía).

PARA SABER MÁS:

POEMA A UNA MADRE, A TODAS LAS MADRES

¿Quién no ha perdido a un ser que le llenaba? Llegados a una edad, todas las historias empiezan a tener menos puntos suspensivos y más epitafios en la memoria.

Con este poema rindo homenaje a una madre concreta y a todas las madres (madres de amigos, de familiares, de desconocidos). A ese ser que aprecia la vida porque dio a luz una nueva, que sabe lo que un hijo necesita antes de que este se rinda y se lo descubra. A esa mujer que es capaz de dar lo que no tiene y recibir lo que no quiere. A tu madre, a mi madre y a todas las madres de todos los países, lenguas y religiones del mundo. Porque ser madre es alentar vida, ¿y qué mejor espíritu de la no violencia?

Madre e hijo de Blommers

¿Lloras porque te ha dejado?

Respira hondo y observa

todo cuanto no ha llevado

para dejároslo aquí.

 

Algún libro, una revista,

las fotos de la familia,

sus cremas quizá, o una sortija

con su historia peculiar,

las notas y las postales

de los viajes escolares

y otros muchísimos más

y, sobre todo, mil palabras,

consejos que no tienen precio,

algún merecido castigo

que os levantó antes de tiempo

y unas infinitas risas

siempre prestas a estallar.

 

Esas son sus carcajadas y

sus grandes palabras tenues,

que acarician vuestras sienes.

Andan sueltas por los lares

familiares y en vuestros oídos

resuenan cual músicas celestiales.

 

Está aquí, ¿no la sientes?

Su pulso alienta tus manos

con caricias que no pesan

y sus ojillos febriles,

aunque la veas demacrada,

suspiran para hacerse oír

en un lugar tan profundo

que se llama corazón.

 

Esta simple despedida

es un mero hasta luego,

cuando hermosos, sin achaques,

sin dudas ni resquemores,

todos nos reencontremos

allá, al final de este paseo:

en el expectante cielo.

 

Está feliz, os sonríe,

con su destino cumplido:

ha forjado una familia

de sencillez ejemplar.

Ya descansa y os vigila

desde el cielo maternal.

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