¿CÓMO EDUCAR EN EL FEMINISMO?

Cómo educar en el feminismo

Chimamanda Ngozi Adichie es la autora de Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo, un pequeño ensayo que partió de la petición de una amiga suya que acababa de ser madre para que le enseñara cómo tratar a su hija para que fuera feminista. Chimamanda escribe una larga carta sobre el poder de la educación desde la más tierna infancia, en la que le da quince consejos, no por obvios menos interesantes, en que reivindica la igualdad, el respeto y el valor de la mujer y rechaza los estereotipos machistas.

Su primera premisa feminista es la de que cualquier mujer importa igual que un hombre, por lo que invirtiendo el mismo esfuerzo debería obtener los mismos resultados. Sus consejos o sugerencias instan a que la maternidad no coarte nuestra plenitud como personas, ya que no debemos disculparnos por trabajar y lo que es una tradición no quiere decir que sea lo mejor.

Una segunda sugerencia es la de que cuando dos personas tienen un hijo deben cuidarlo y criarlo juntos, y no hay que premiarles a ellos por hacerlo como si hicieran algo especial: puesto que ha sido una elección conjunta es un trabajo de ambos. En tercer lugar, hay que hacer ver a una hija que los roles de género son una solemne tontería (vestir de rosa a una niña, que sepa cocinar o juegue con muñecas y no con juegos más activos como los de tipo construcción…), porque todos esos roles enraizados en la sociedad muchas veces chocan con los verdaderos deseos individuales.

La cuarta sugerencia es que debemos evitar el peligro del feminismo light. La idea de la igualdad no es plena si se toma como algo condicional. En él, el poder del macho sigue ahí latente y ocurre cuando se emplean analogías en que la mujer siempre queda en segundo lugar: “Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”. Y lo argumenta con el caso de Theresa May en la prensa británica. Hoy en día, considera (y lo dice precisamente una nigeriana de 40 años) que la discriminación sexista —al menos del mundo en el que se mueve— es mayor que la discriminación racial.

En la quinta sugerencia, propone que a una hija se la enseñe ante todo a leer, lo que le ayudará a cuestionarse el mundo. Aprender y saber expresarse es una inversión para toda la vida. Y en la sexta, que se cuestione el lenguaje, ya que este es el depositario de prejuicios, creencias y presunciones, y muchas veces se dicen con buena intención palabras que están cargadas de connotaciones machistas. Pero tampoco hay que ceder a la jerga feminista abstracta (hablar de misoginia y patriarcado), sino poner cortapisas a los usos machistas habituales y concretos, e intentar evitar las etiquetas y explicar el porqué de ellas y cómo evitar caer en esas conductas. Y lo ejemplifica con la expresión igbo con que se recriminaba a las niñas que hacían algo infantil: “¿No sabes que ya tienes edad para buscar marido?”.

Los ejemplos, los valores sociales, los tópicos y las preguntas son los argumentos que más plantea Chimamanda en su ensayo. Por eso insiste en que no se debe hablar del matrimonio como un logro (prejuicios matrimoniales), ni dar por válido lo que lleva aparejado en determinados países (pérdida del propio apellido); en que no se ha de enseñar a la mujer a que guste, sino a que se guste, porque es imposible gustar a todo el mundo, pero con que una se guste a sí misma ya tiene mucha labor hecha y estará más cerca de la plenitud como persona; en que a las niñas hay que darles un “sentido de identidad” que les haga sentirse parte de un todo; que hay que animarlas a ser activas, para lo que practicar deporte es una buena idea; que el aspecto y la moral no van de la mano; que es conveniente rodearlas de mujeres admirables y de hombres buenos que no fanfarroneen; enseñarlas a “cuestionarse el uso selectivo que hace nuestra cultura (aunque hable de la suya es igual en la nuestra) de la biología como razón para las normas sociales”; y hablarles del sexo y del amor con claridad, de las ideas dañinas recubiertas de un humor frívolo, de la opresión, de la diferencia como algo completamente normal…

Una sencilla lectura para enseñarnos Mediterráneos por los que a veces nos negamos a navegar.

 

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CONTAR DE 7 EN 7

Contar de 7 en 7

Contar de 7 en 7 de Holly Goldberg Sloan es un libro peculiar en el que comparten el papel de narrador una niña de 12 años muy especial llamada Willow y un narrador omnisciente que enfoca el interior de una serie de personajes atípicos, como el psicoterapeuta Dell Duke (quien la clasifica como un genio y al que comienza a ver tras ser acusada de hacer trampas en un examen), la familia de origen vietnamita (los hermanos Mai y Quang-Ha y su madre Pattie Nguyen) o Jairo, el taxista mexicano.

Willow, la protagonista, posee un altísimo coeficiente intelectual,una gran capacidad autodidacta (como demuestra al aprender el vietnamita en un pispás) y unas maneras que recuerdan a los Asperger; aunque su forma de intuir lo que les pasa a los demás, de qué adolecen, por qué sufren… no parece corresponderse del todo con el espectro autista. Esta niña superdotada es una enamorada del número 7 (y, con frecuencia, cuenta de 7 en 7, de ahí el título), un genio de la ciencia y de la botánica y una gran conocedora de los síntomas de muchísimas enfermedades.

Un accidente en el que mueren sus padres adoptivos (“Tengo doce años y, por segunda ocasión, no tengo padres”) cambiará su modo de relacionarse con un mundo que no es menos extraño que ella misma. Precisamente ahí radica el conflicto, en sus dificultades para adaptarse a una sociedad que no entiende ni la entiende. Sin embargo, los demás personajes (igual de complejos pero caracterizados más superficialmente), aceptarán sus manías y su dificultad para congeniar con otros, comprenderán su peculiar sensibilidad y, sin caer en un exceso de sentimentalismo, irán creando un clima de resistencia ante las adversidades.

Willow Chance resulta simpática sin proponérselo, es sentimental aunque lo ignore, se muestra dulce y generosa… y todas esas cualidades obran que influya en todos aquellos con quienes mantiene contacto (incluidos los lectores). Así, aunque parte de un drama justo en el momento en que empieza la difícil etapa de instituto (su segunda orfandad y la amenaza de que la mujer de asuntos sociales se tenga que hacer cargo de ella), el afán de superación se hace visible desde el principio.

A pesar de que en algunos momentos hay expresiones que suenan raras (imagino que se deben más a la traducción que a la propia historia), su lectura se hace muy fácil. En lugar de párrafos larguísimos y de oraciones intrincadas, sus oraciones son cortitas y sus párrafos más, (además la letra es de buen tamaño). El estilo, por ello quizá, se resiente y resulta bastante deslavazado: numerosas oraciones simples o muy poco compuestas se van sumando como si asistiésemos a una sucesión de ideas sin elaborar que se le van ocurriendo a la protagonista.

Aunque me han gustado mucho más otras novelas de personajes con idéntica patología como La soledad de los números primos o El curioso incidente del perro a medianoche (https://elenacamachorozas.wordpress.com/2010/01/29/pequenas-resenas-para-una-posible-biblioteca/), esta es una buena forma de empezar a leer sobre el tema y sobre la forma “distorsionada” de estas personas a la hora de captar sus vivencias, con frecuencia más cercana a la realidad, menos domada que la de los demás que, influidos por todos esos conocimientos ancestrales de los que el propio ambiente nos ha imbuido, no acertamos a ver ni de lejos.

De alguna manera, al final la historia llega, y Willow se hace querer como un ejemplo más de que en un mundo imperfecto la “imperfección” también puede comunicar y lograr que sea aceptada. Al tiempo que la optimista novela nos enseña que la risa es contagiosa, que el efecto mariposa o la cadena de favores es una forma nueva de hacer que el mundo vaya mejor de lo que iba con escaso esfuerzo y gran gusto; que es difícil etiquetar a las personas porque un lobo estepario puede convertirse en un genio o un inadaptado en un colaborador o un dictador en un mutante… y, así sucesivamente, porque a nadie le va como un guante las caracterizaciones que otros le aplican, ya que todos tenemos algo de “perros verdes” aunque la sociedad nos haya mimetizado; y que las cosas a menudo no son lo que parecen, por lo que detrás de lo que se aparenta se esconde lo que se es, menos evidente porque no nos fijamos.

 

A su favor, pues, que el ritmo es ágil, el estilo vadea entre lo prosaico y lo poético, y la protagonista se nos hace entrañable. En su contra: la lectura resulta demasiado ligera e infantil, el resto de personajes se queda anclado en el perfil de la caricatura o el boceto y el mensaje positivo que busca la aceptación del diferente, la necesidad del cambio y la capacidad para adaptarnos a las situaciones más difíciles resulta excesivamente previsible (como el final) e inverosímil. Aunque tal vez se trate de eso, de construir un espacio paralelo en que se cumpla la fantasía de la irrealidad y que no se someta al dictado de la verosimilitud. De esta forma explicamos que todos en la obra se conviertan en el ángel de la guarda de algún otro personaje o de varios (lo que Jairo insiste en que ha significado Willow para él).

En definitiva, recomiendo su lectura para esos momentos en que nos apetece algo ligero y que no nos deje mal cuerpo.

Algunas citas interesantes son:

  • Un segundo parece una eternidad, si a este le sigue el sufrimiento.
  • Cuando te preocupas por otras personas, le restas protagonismo a tu propio drama.
  • Podría hacer un millón de preguntas sobre lo que va a suceder ahora, pero he decidido que voy a ir hacia donde me lleve el viento.

 

PARA SABER MÁS:

http://www.eraseunavezqueseera.com/2013/09/14/novelas-en-silencio/

http://aspergerjaen.blogspot.com.es/2015/03/novelas-que-tratan-el-sindrome-de.html

http://mamideglorichi.blogspot.com.es/2010/07/libros-sobre-autismo-o-asperger-novelas.html

https://blogs.20minutos.es/madrereciente/2017/04/02/seis-cuentos-novelas-relacionados-autismo/

https://blogs.20minutos.es/madrereciente/2015/03/04/el-rastro-brillante-del-caracol-una-novela-juvenil-para-entender-el-asperger-y-estar-alerta-ante-el-acoso-en-internet/

http://www.booksonlineworld.com/2015/10/novelas-sobre-sindrome-asperger-literatura-autismo.html

http://aetapi.org/novelas/

http://www.eldiario.es/cultura/tres_libros/voces-ninos-merece-pena-escuchar_6_632446761.html

http://www.lavanguardia.com/ciencia/ciencia-cultura/20150518/54431318835/asperger-autismo-incidente-perro-medianoche-obra-teatro.html

http://www.formulatv.com/noticias/43990/12-personajes-de-television-sindrome-asperger/ (ojo que está plagado de publicidad).

 

SUGERENCIA DE LECTURAS SIMILARES:

La soledad de los números primos, Cómo hacerse invisible,  El curioso incidente del perro a medianoche.

 

OTRAS RESEÑAS:

http://www.oceano.mx › Niños y Jóvenes › Literatura infantil y juvenil

http://entremetaforas.es/resena-contar-de-7-en-7/

https://www.librosyliteratura.es/contar-de-7-en-7-de-holly-goldberg-sloan.html

http://voragineinterna.blogspot.com.es/2015/10/resena-contar-de-7-en-7.html

http://leyendoentresuenos.blogspot.com.es/2016/02/resena-78-contar-de-7-en-7holly.html

www.grantravesia.es/contar-de-7-en-7/

http://fiebrelectora.blogspot.com.es/2016/01/resena-contar-de-7-en-7-holly-goldberg.html

 

 

 

 

 

DÍA MUNDIAL DE LAS ENFERMEDADES RARAS 2018

Me pasa mi amiga Esther Cámara, presidenta de AEPPEVA, una nueva iniciativa para visibilizar las enfermedades raras. El sábado 24 de febrero en CREER, Centro de Referencia Estatal de Enfermedades Raras, sito en Burgos, tendrá lugar un espectáculo musical (Diego Galaz) y la IV Cadena humana para que las enfermedades raras sean tratadas como se merecen, se destine presupuesto, no se las invisibilice, se ayude a los enfermos y a sus familias…

Si estás leyendo esto, tal vez temas verte algún día como, de repente, algunos amanecieron. Tal vez conozcas a alguien en su misma situación. Tal vez seas consciente de que merecen ser oídos.  Tal vez sepas cómo darle mayor publicidad. Tal vez puedas echarles una mano o dedicarles un rato de tu vida. Tal vez.

https://reyournal.com/post/dia-mundial-de-las-enfermedades-raras-2018/ver

ACOGIDA SÍ, GUERRA NO

El viernes 30 de junio, bajo una lluvia de escándalo que parecía refrendar que no es justo lo que muchas personas sufren, nos reunimos personas que creemos que merece la pena la lucha incruenta contra la sinrazón feroz y la palabra y la música contra las pateras, las mafias y las balas. Aquí os dejo el poema que escribí para el acto:

 

Soy solo un emigrante que su país echó.

Me miran, y ven en mí un peligro.

Me miran, y ven en mí un mendigo.

Me miran, y no me ven.

 

Solo observan qué me falta,

qué me sobra, qué me hace distinto

de ellos, de su grupo, de su estatus.

Soy el cero a la izquierda del progreso.

 

No recuerdo el país en que apenas me crié.

No hay entre mis pertenencias

ni Biblia ni Torá ni Corán

ni palabra de Dios único

que mis decisiones dicte ni mis males sane.

Y carezco de espejo que muestre mi color.

 

La Convención de Ginebra es un papel mojado,

como mi propia ropa, como mis propios pies,

como esta tienda de campaña desvencijada.

Prestadas incluso la humedad y la intemperie.

 

En mi hermana hincó el dolor sus garras,

mujer en lugar equivocado.

Un amigo homosexual y un primo albino

se ganaron cárcel, tortura y expulsión.

 

Pusimos rumbo como quien tiene alas.

hacia otro continente sin guerras, sin hambrunas.

Somos los desechados de toda dictadura:

marginación, pobreza, violencia y corrupción.

 

No hay guerra más penosa que este sufrir diario.

El derecho de asilo internacional no prevalece

cuando cada Estado impone su derecho propio.

Las cuotas no se cumplen y los conflictos siguen.

 

ACNUR es tan longevo como un abuelo apátrida.

Los protocolos toman forma de estigma y

son los países pobres de Asia y África

quienes nos abren sus puertas y sus manos.

 

Mi asilo es inhumano. La ONU me celebra:

nos cantan, nos recitan, nos numeran. Yo callo.

La utopía es un piercing pomposo y gangrenado.

 

Nos registran, nos asientan, nos estancan,

como reses marcadas al fuego por el hierro.

Retornamos de la nada al inframundo,

ejército de indigentes del tamaño

de cualquiera de los países que nos niegan.

Que la mitad sean niños ¿a quién le importa?

El derecho arroja a quien acoge

a pozos sin fondos, sin sosiego.

¿Quién obliga a conceder asilo?

Los artículos de las Convenciones son solo

eso: cifras sin cara, pasos en falso,

falsas soluciones y el estupor hecho carne.

 

Pero oigo voces a veces en la calle

que parecen amigas.

Son ellas quienes quieren abordar mis males,

derrotarlos.

Esas voces importunan mis fantasmas,

me hacen creer. ¿Tendremos algún futuro aquí?

 

Las fronteras son una línea

en el horizonte de las aspiraciones.

Y nos desplazamos en hileras tan ligeras

que el horizonte nos hace vulnerables

con su férrea férrea lejanía.

BENJAMÍN PRADO

Hoy hemos estado con un hombre de altura. De altura en todos los sentidos. Medirá, calculo, cerca de 1, 90, es un gran escritor (poeta, novelista, ensayista, letrista) y le gustan las alturas, enamorado de los viajes en avión sobre todo desde que conoció a María y disfruta con su papel de marido de la azafata.

Benjamín Prado ha estado en mi instituto y nos ha dado una lección de humildad, de cultura y de campechanía. Ha comenzado la charla con una anécdota de su adolescencia, ha repasado sus comienzos como lector y autor, nos ha hablado de la importancia de que uno se proponga luchar por sus sueños (aunque sabe que en cierta medida el azar también es importante, como cuando él conoció por casualidad a Alberti, al día siguiente de leer un libro suyo incitado por su profesor de Literatura), y nos ha acercado a la generación del 27 gracias a su estrecha relación con Alberti y María Teresa León. Ha repasado sus querencias por algunos grandes autores como pueden ser Ángel González o Neruda. Ha instado a nuestros alumnos a escribir y escribir y escribir y a rechazar todo aquello con lo que no estuvieran conformes de lo que hubieran escrito, porque hay que tachar, emborronar, reescribir… lo que haga falta para que la poesía dé con las palabras adecuadas en el orden apropiado.

Y nos ha asegurado que, ante todo, importa involucrar al lector, que se sienta identificado con lo que lee. Porque la literatura es una forma memorable del recuerdo, de decir aquello que nuestra memoria y la memoria colectiva nunca debería olvidar. La literatura es lo que más se asemeja a la vida y por eso mismo merece la pena.

YA NO ES TARDE, su último poemario -que va por la quinta edición (ampliada y revisada) y es, ante todo, un homenaje a María, su amor, y a esa otra amante con la que la comparte: la literatura- se compone de tres partes (cada una con nueve poemas) y dos poemas-marco, el primero y el último, con lo que su estructura es perfecta. El inaugural Cuestión de principios, alude a su idea de lo que tiene que ser, precisamente, un poema.

Comienza la primera parte, Nunca es tarde con un poema titulado igual. Y es que para Benjamín hay segundas oportunidades (Segunda juventud). Pero no solo es un poemario de amor. En él establece lo que son las directrices de la poesía y de la vida. En el  poema metaliterario, María y el fantasma, hace literatura hablando de literatura (en este caso hablando con Ángel González) y sin olvidar la vertiente comprometida como cuando sostiene que la política en España es el “arte de hacer de la otra orilla lo contrario del río”. Con la expresión hecha No me cuentes tu vida (tercer poema de la primera parte, 3.1) se dirige a una segunda persona, función apelativa con que nos involucra en él, para hacernos comulgar con las respuestas obvias a las interrogaciones retóricas con que nos advierte contra lo inútil. El poema Propios y extraños (4.1), que nos trae un aroma a Salinas y a Bécquer, parte de una antítesis para llegar a una paradoja (la expresión final ya no eres ni sombra del que fuiste adquiere aquí un carácter positivo) sobre cómo era y cómo es. Al fin y al cabo -recuerdo el microrrelato de El otro yo (Benedetti)- todos somos sombra y luz según cuál de nuestros yoes saquemos a la plaza. En No sé cómo decirlo (5.1) metáforas e imágenes expresan lo que desde el título se dice inefable: el silencio es la nieve del idioma / la serpiente es la última curva de la esmeralda /  oigo en la espalda del poema los latigazos de las tachaduras / si no me abrazas solo soy mi otra mitad. Y da una importancia trascendental a saber callar a tiempo. Además, retoma sus filias literarias y rinde tributo a maestros y personajes: Poe, Uriah Heep, David Coopperfield, Segismundo, Yago, Desdémona.

En Segunda juventud (6.1) nos dice que hemos asumido como ciertas muchas  mentiras, pero los últimos versos -puro optimismo- muestran su agradecimiento hacia quien le ha salvado de sí mismo. En Los camaradas (7.1), el título se convierte en el sujeto elíptico de los verbos del poema, que reaparece en el último verso. Todo el poema es una especie de decálogo de la virtudes de la amistad y del compañerismo. El libro de familia (8.1) hace una especie de biografía de sus gustos literarios al tiempo que una especie de proyecto de vida en común con la persona a quien dedica todo el poemario, así sigue con sus referencias literarias:

  • autores (Conrad, Vallejo, Rimbaud, Machado y Colliure, Quevedo, Anna Ajmátova, Silvia Plath, Pablo Neruda, Hemingway. Cervantes y Argel, Dickens, Galdós, Isak Dinesen, Boris Pasternak, Lorca, Cernuda, James, Heathcliff, Alberti, Kafka, Victor Hugo, Dante, Ovidio, Pavese, Auden, Anne Sexton, Verlaine, Rilke, Paul Éluard, Pessoa, Borges, Basho),
  • obras unidas ineludiblemente a sus autores (Góngora y Polifemo, Borges y el Aleph, El anillo de Tolkien),
  • personajes inolvidables (Frankenstein, Drácula, Gulliver, Robinson Crusoe, el hombre-lobo, la ballena blanca, los tigres rojos de William Blake, Simbad, Madame Bovary, Hamlet, Donjuán, Robin Hood, Ligeia, Ulises, D’Artagnan),
  • espacios inventados (Comala, Oz, Nunca Jamás, Mississippi de Mark Twain, Ítaca, La Isla del Tesoro), o reales (la Esfinge de Gizeh, ante la tumba de Auden en Austria, en Ginebra tras los pasos de Borges, o la múltiple geografía que ha recorrido en muchos casos con María) símbolos todos de su afición por la literatura y el viaje.

Poesía social (9.1) enumera los enemigos de la libertad.

La segunda parte -Viajes con la azafata- comienza con Luna de miel, en que nos dice que cruzó mil fronteras para aprender que el silencio es igual en todos los idiomas y, a la luz del verso final, muestra un conjunto diáfano (ella cambió su vida). En San Salvador, (2.2) el poeta parece dividirse en dos individuos totalmente distintos según se refiera al de antes o al de ahora, y comprende que el precio de la felicidad / es sentir la amenaza de perderlaEscrito en Lisboa (3.2) nos presenta la etopeya de Pessoa, al que nombra arquitecto de lo inacabado, como un hombre contradictorio o más bien paradójico, e indaga en las razones por las que se escribe. Después alude al lado oscuro, subconsciente, del ser humano en El diván de Sigmund Freud (4.2), poema lleno de oraciones en cursiva, y un final que no da respuesta a nuestras dudas y en el que juega con la capacidad de volverse del revés -como si fueran guantes- de algunas palabras (diosaadiós), juego que reaparece en otra ocasión y tal vez muestre que todo es cuestión de percepción y desde qué óptica miramos. En El doctor Zhivago nos espera en Moscú (5.2), el autor viaja con su musa, un extraño viaje cultural y paradójico con el que vuelve a las andadas de su amor por María, al tiempo que sirve para encumbrar la importancia de todo desplazamiento.

El poema titulado La vida en el intento (6.2), con ese sabor a Gil de Biedma, trata el tema del exilio de Juan Ramón Jiménez y en él leemos que no aceptaba esto: Sobrevivir consiste en cambiar lo que buscas por lo que has encontrado. En Debo fingir que hay otros y es mentira (en Ginebra tras los pasos de Borges) alude a varios elementos de la biografía de este autor. Las metáforas iniciales describen el corazón de Borges. Que las historias se repiten con otros nombres nos lo dicen los últimos versos. Tu nombre quemará mis labios para siempre deja rienda suelta a la idea de los nacionalismos a través de su viaje a Jerusalén y a Tel Aviv (Hemos pasado / el día en Palestina, la noche en Israel) y da una lección de paz en versos memorables:

  • Que sobre aquel que grite / la palabra venganza, llueva una maldición.
  • Los invasores tienen miedo de los recuerdos.
  • Castiga a quien te envidie / haciéndole el bien.
  • Donde estés en lo cierto, no crecerán las flores.

Un profesor es alguien que habla los sueños de otro (en la tumba de W. H. Auden en Kirchstetten, Austria) (9.2) busca explicar cómo en los versos debe detenerse el idioma, igual que el agua / se vuelve hielo para dejarse acariciar. El poema busca, es autónomo, indagatorio, predictivo, sorprende, hermosea, resulta original, único, representa un hallazgo que pervive, parece culto, clarificador, accesible y eterno, e suma, nos vivifica:

  • Imagina unos versos que te mantengan vivo. / Si descansas en paz, es que no te querían.

La tercera parte se titula Vida y obra y comienza con Opción B, que recuerda lo que a uno siempre le quedará aunque pierda lo que más le importa. Estos versos: hasta el día más triste se termina a las 12 / y cada cicatriz tacha una herida / y equivocarse solo es el premio del que quiere / aprender de su error son un dechado de optimismo. Maletas es un homenaje tanto a las Odas elementales de Neruda como a María. En Podría ser cualquiera (3.3) resalta un extenso campo semántico, el de las profesiones, para insistir en lo que dice el título, pero movido por una certeza que desentrañamos en la estrofa última, que nada iba a ser distinto, porque María y Benjamín están hechos el uno para el otro. El siguiente, Las reglas del juego, representa la metáfora de su vida en común (a partir de lo que el autor quiere y de lo que no quiere), mientras el poema se llena de ritmo con la insistencia de anáforas y paralelismos. Vida y obra (5.3) insiste en esas reglas de juego y en los actos cotidianos, hechos positivos y negativos del día a día: el orgullo abría / dentro de mí / los ojos / igual que un muerto en un ataúd, que nos deben enseñar a saber perder.

Tablón de anuncios es una crítica social. Aquí asume que la felicidad no es un paraíso ni un estadio intermedio entre la infelicidad y la ignorancia. Involucrarse y ser comprometido no pasa por ser infeliz a toda costa con todo lo que nos rodea: ser feliz no es cerrar los ojos ni las sábanas son lo opuesto a las banderas. Aunque nos aturulle y odiemos el negocio de la desigualdad, uno puede ser feliz sin dejar de ofrecer su voz a los que no la tienen. Tú ya me entiendes (7.3) por medio del paralelismo y la anáfora constante alude a los pequeños y gloriosos momentos : solo quiero vencerte / y después compartir mi victoria contigo.

Pero un poema que pone la carne de gallina y las lágrimas a flor de piel es Su viva imagen, expresión popular que enseguida nos hace pensar en a quién va dirigido, porque el tiempo únicamente cura lo sustituible y hay seres y relaciones que nunca lo serán. En un par de versos resuena el mito de Eurídice (los recuerdos te siguen; pero cuando te vuelves, / nunca están ahí), aunque la memoria es el margen de error del olvido según Benjamín Prado. De alguna forma nos recuerda también a El viaje definitivo de Juan Ramón Jiménez: Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando. Y se quedará mi huerto con su verde árbol, y con su pozo blanco… Parece en este poema que Benjamín desease estar equivocado y que las creencias religiosas de su madre fuesen finalmente ciertas (ojalá fuese cierto lo que nunca he creído / y ella viera la soledad que deja). Y, por último, El día en que deje de quererte indica por medio de una enumeración que ese día está lejos, muy muy lejos.

Con Punto final pone precisamente el punto final a su poemario (dilogía semejante a la del primer poema), e insiste en lo que para él podría ser su poética perfecta, la que podría generar una obra maestra.

PARA SABER MÁS:

 

CONTRA VIENTO Y MAREA

Si hay una palabra que define a esta familia que no puede estar sufriendo más, es Entereza.

La mayoría ante el desasosiego levamos anclas y huimos a un mejor destino, o arriamos velas y nos dejamos vencer por el desánimo. Ellos no. Ellos mueven cielo y tierra una y otra vez. Y remueven conciencias, porque nada hay peor que la inacción y la flojeza* (ya sé que es flojera, pero este palabro mío tiene la detestable connotación de pereza).

Y si hubiéramos de aplicarles un calificativo es el de Pertinaces. No se arredran, no se callan, no se paran. Siguen adelante, al timón de la búsqueda.

Tras la desaparición en alta mar cuando hacían el trayecto Cannes-Mallorca, adonde se preveía que llegaran el 2 de mayo, gente de todas partes y de toda clase social se ha hecho eco de su grito de auxilio. Viajaban a bordo del Sirius, un velero clásico de bandera británica:

En vista de que nuestros argonautas de pacotilla (esos que tienen los medios pero a los que les faltan las ganas) no hacen nada, siguen ideando métodos de ayuda. Aquí os dejo el último:

http://getyourcause.com/en/cause/AY%C3%9ADANOS-EN-LA-B%C3%9ASQUEDA-DE-ALEX-Y-EMILIO-516

Si podéis aportar algo, gracias.

Si solo podéis compartir, gracias también. Que muchos pocos suman un mucho y no hay patrón sin marineros.

http://www.elespanol.com/cultura/libros/20160321/111239026_0.html.

 

UNA PIEDRA DE TOQUE

La piedra de toque
Esta novela de la madrileña Montserrat del Amo nos involucra desde el principio. A pesar de la dura situación del protagonista, toda ella se impregna de importantes valores como la generosidad y la amistad.
Se abre la historia con la aparición de un adolescente guapo, atlético e inteligente, Carlos Alberto, cuyo rendimiento ha descendido vertiginosamente tras la muerte de una amiga especial. Sin embargo, lo que apuntaba al relato de la superación de una depresión da un giro imprevisto.
Este bajón académico y la completa desgana que muestra hacen que la madre pida una cita en la consulta de un prestigioso psiquiatra; pero esta no resulta lo que espera porque no le atiende quien creía, sino otro doctor al que confunde al principio con un trastornado. Fernando, un paralítico cerebral incapaz de controlar sus espasmos, será el profesional encargado del joven, quien desde el principio se interesa en conocer la historia de su vida, pese a los vergonzosos intentos de impedirlo de su madre, sometida a sus  prejuicios.
Así nos adentramos en la verdadera historia, para la cual la del joven sirve de pretexto. Historia que, de alguna manera, nos hace pensar que somos afortunados porque siempre hay alguien que está peor, coma altramuces o no.
María, la madre de Fernando, lo tiene sedado constantemente, superprotegido de una forma incomprensible, encamado, infraestimulado y completamente aislado  del mundo, resignada a tirar de él pensando que no solo es inválido sino también deficiente desde el punto de vista intelectual, lo cual le perjudica en grado máximo al mantenerlo en un estado que nada tiene que ver con sus verdaderas posibilidades. Por otra parte, la mayoría de los que saben de su existencia lo tratan como si de un apestado se tratase.
Cuando una enfermedad repentina la lleva a ingresar en un hospital y dejar la existencia de su hijo en el aire, se comprueba quién es verdaderamente humano y quién no. Quiénes parlotean acerca de cómo ayudar y quiénes lo hacen sin pedir nada a cambio. Y ahí empieza el milagro, al acogerlo unos vecinos suyos que le cambian la vida.
Fermín, el padre de la otra familia, le mostrará el mundo desde su quiosco de periódicos, y lo defenderá de quienes ven en lo “feo” y dispar una amenaza contra su mundo; Carmen, su mujer, cuidará de su higiene y alimentación mirándole a los ojos con ternura, lo que le hará sentirse humano; y sus hijos, Andrés y Pablo, jugando con él, enseñándole, compartiendo sus juguetes y su tiempo, ideando actividades en que puedan los tres hacer algo, y confiando en sus posibilidades, le demostrarán de lo que es capaz y le harán sentir que aborrece la vida anodina y sin metas que hasta ese momento ha sido obligado a vivir. Los avances no se hacen esperar y el futuro comienza a ser menos negro y aburrido para el verdadero protagonista.
La forma novelística contrapone la narración de los hechos (en redondilla) a la reflexión acerca de los mismos (en cursiva) desde la visión de distintos personajes (omnisciencia psicológica en estilo indirecto libre y que muestra la realidad desde las distintas perspectivas).
Ya el título “La piedra de toque” es una excelente metáfora. Si miramos el diccionario, comprobamos que el sentido literal es el de un jaspe que se emplea para conocer o medir la nobleza del oro o la plata; y, en sentido metafórico, alude a todo aquello que sirva para demostrar la verdad o autenticidad de algo. En la novela es Fernando quien actúa como tal. Este paralítico cerebral es la “piedra de toque” que prueba la esencia de todos aquellos que le rodean.
En estos tiempos que corren en los que estamos tan acostumbrados a no ver lo que no nos gusta, necesitamos historias que nos zarandeen como esta, que nos muestren el horror de lo trillado y la vergüenza de los prejuicios. Os la aconsejo.

NIGERIANA VERSUS AMERICANA

Americanah -de la escritora nigeriana (1977) Chimamanda Ngozi Adichie, también autora de La flor púrpura, Medio sol amarillo y del libro de relatos Algo alrededor de tu cuello– ha sido todo un boom en el que han coincidido el gusto de los lectores y el pulso que suele echarles la crítica más sesuda.

Catalogada, junto a famosos como Salman Rushdie, Anita Desai o Tayeb Salih, dentro de la llamada literatura post-colonial (aunque no se siente reflejada en esta categoría academicista), Chimamanda ha sido  galardonada por esta novela con el National Book Critics Circle Award (prestigiosos premios anuales -de poesía, crítica, biografía, autobiografía, ficción y no ficción- creados en 1974 y otorgados a libros publicados en inglés y en los EEUU  por los críticos literarios).

Chimamanda pasó su infancia en Nsukka, sede de la Universidad de Nigeria, en una casa con anterioridad habitada por el célebre escritor también nigeriano Chinua Achebe. A los diecinueve años se trasladó a Estados Unidos con una beca para estudiar Comunicación y Ciencias Políticas en la Universidad de Drexel (Filadelfia). Así que sabe muy bien de lo que habla.

El título, Americanah, alude al término burlón con que en Nigeria se refieren a las personas que regresan de Estados Unidos con un acento y un estilo de vida americanizados aderezados con un sentido de superioridad y un distanciamiento de sus costumbres.

Esta novela muestra cómo los africanos se sienten y viven cuando recalan en los Estados Unidos, a partir de la historia de su protagonista, Ifemelu, una joven de Lagos que acude a Filadelfia para estudiar en la Universidad. Quizá no sea ella el prototipo de la inmigración africana (dado que su nivel económico y cultural es medio, por tanto, alejado de los manteros y los que se juegan cada día el pellejo para llegar a un puerto que les es ajeno), pero su mirada y su lección sobre un mundo con el que sólo comparte un inglés con distinta entonación abre las puertas a la comprensión de lo que significa adaptarse, el esfuerzo que supone, el extrañamiento, la desesperación. Y todo ello sin caer en sentimentalismos ni dramas gratuitos, con gracejo, delicadeza, sin obviar tensiones.

Ifemelu y Obinze vivieron en su país un amor adolescente que para ellos guardaba la promesa de un amor eterno. Sin embargo, los noventa (en 1998 no termina la dictadura militar de Abacha en Nigeria) son una época de desbandada en la que muchos jóvenes se marchan para progresar. Aunque Obinze era un apasionado de EEUU, habrá de conformarse con viajar a Londres, más tarde que ella y como inmigrante indocumentado. Por el contrario, Ifemelu obtiene con facilidad el visado para ir a América a vivir con una pariente, la tía Uju, y el hijo de esta.

Allí permanece ella, la protagonista indiscutible, quince años, sin olvidar a su amor de juventud, aunque otras relaciones la desvíen temporalmente de él. El color de su piel y su pelo se yerguen en una metonimia de su raza, de sus diferencias, de sus aspiraciones. Ser un negro en una sociedad blanca no es algo baladí. Distanciados por los acontecimientos, harán su vida sin saber uno de otro, intentando adaptarse a sus lugares de residencia. Narrada en tercera persona omnisciente en su mayoría, la novela alterna la línea cronológica y los flash back.

Ifemelu -quien “no sabía que era negra hasta que fui a Estados Unidos”- se convierte en una bloguera que engancha cuando empieza a publicar Raza o Diversas observaciones acerca de los negros estadounidenses (antes denigrados con otra clase de apelativos) a cargo de una negra no estadounidense.  A nadie deja indiferente con los artículos que cuelga en su blog, y crecen las visitas y los comentarios sobre sus percepciones, para las que aprovecha algunas de sus propias experiencias (la autora vive seis meses al año en Nueva York).

Así va dando cuenta de las diferencias entre negros africanos y afroamericanos, entre claros y oscuros,  mulatos o no, entre los recién llegados, a menudo ilegales, y los que han adquirido cierto prestigio o se encuentran perfectamente adaptados o asimilados. Junto a las diferencias culturales se muestran las diferencias entre lo que se espera de las mujeres en países tan diferentes como EEUU y Nigeria, o las que nacen de lo que en unos y otros lugares se espera en el amor.

Pero el “paraíso” no siempre es el punto de fuga, sino que a veces se convierte en el hogar del que se partió y al que se desea regresar y, con frecuencia, un primer amor o un amor especial que dejó una huella imborrable. Con estos mimbres esta extensa cesta -que se lee con una sonrisa de complicidad e interés ante lo cotidiano- no deja perplejos sino a los personajes. Los lectores sabemos que la ficción suele reflejar a la perfección la realidad.

Su tema predominante, sutil, claro, irónico, no dicotómico (ya que buenos acaba encontrando entre los blancos y malos también entre los negros), es el de la inmigración y la desorientación a la que cada uno se enfrenta. A la par que este van naciendo otros que multiplican la profundidad de la lectura:

  • Las discriminaciones raciales y clasistas. Los prejuicios étnicos no sólo son de blancos hacia negros sino de estos u otros hacia los del mismo color o los de otra tonalidad que consideran por debajo, en la escala social, que la suya propia (la más baja sería la del “negro estadounidense” que se va contraponiendo a las otras: negro afro, mulato, mestizo, hispano, blanco pobre…). Por lo anterior y por estar casado con una mujer de color más oscuro que él, la elección de Barack Obama reviste una importancia que sobrepasa la política y social.
  • La identidad y la necesidad de sobreponerse a lo que uno es contra los prejuicios y supersticiones (algunos lo harán escondiéndose de ella).
  • La insatisfacción y /o la aculturación. De hecho, la población de Estados Unidos, salvo los indígenas nativos, tiene una identidad étnica compuesta: afro-americanos, irlando-estadounidenses, negros caribeños o ingleses y su descendencia nacionalizados americanos; italianos, personas de origen hispano o escocés nacidas en EEUU, etc. Estas son solo algunas de las variantes actuales, entre las cuales surgen relaciones o amores que acaban en hijos con diversas y contrapuestas identidades (cuatro, ocho, a tenor de sus abuelos maternos y paternos). El pelo afro -como símbolo de la pertenencia a una “tribu” en sentido amplio, de aceptación de lo que uno es- se superpone a las tendencias de alisado y tinte que martirizan a algunas muchachas negras. Pero esta superación personal se muestra con empatía y no autocompasión.
  • Tampoco le son ajenos el desarraigo, el sentimiento de la raza, el amor y sus variantes, el sexo y sus guerras, la hospitalidad, la capacidad de decisión, los estereotipos y las realidades falaces (dada la ignorancia sobre muchos países del tercer mundo. Por ejemplo, para la mayoría África es solo el continente de las guerras civiles y las hambrunas, a pesar de su inmensidad)…

Por poner algún pero, el final me resultó forzado, edulcorado y previsible, como si una novela de aprendizaje se hubiera vuelto una novela rosa.

PARA SABER MÁS:

Puedes leer  una entrevista que se publicó el 20 de octubre de 2014 en http://www.revistaenie.clarin.com

http://www.culturamas.es/blog/2014/03/16/americanah-de-chimamanda-ngozi-adichie-national-book-critics-circle-award/

https://es-la.facebook.com/…ngoziadichieamericanah/8003033033491

http://www.devoradoradelibros.com/2014/12/americanah-chimamanda-ngozi-adichie.html

literatura multicultural

http://www.ted.com/talks/chimamanda_adichie_the_danger_of_a_single_story?language=es

ESTE ES WALLACE

Random House publica Esto es agua, la conferencia sin moralina ni retórica que impartió David Foster Wallace durante la graduación de unos universitarios. Ya la misma disposición del texto resulta diferente a lo que estamos acostumbrados. Cada cara no lleva siempre un pensamiento. Ocupadas de forma desigual (desde media línea escasa hasta tres cuartos), las caras del libro afrontan el ritual del mismo hecho de pensar, como la partitura en que leemos la entonación, las pausas, lo segundo sentidos… Leemos de esta manera su pensamiento como si nos deslizásemos por un río de aguas turbulentas dirigidos por un piloto al que no le tiembla el pulso.

Aunque la mente sea “un siervo excelente pero un amo terrible”, la de Wallace si nos muestra rebelde y comedida, es decir, ni servil ni terrible. En su justa medida

A ellos, a nosotros, nos insta a aprender a pensar, cometido clave de toda Universidad. Porque la Verdad con mayúscula consiste en mantener en estado de vigilia nuestra conciencia, saber cómo y sobre qué pensar, para no ceder a nuestras circunstancias y nuestro pensamiento –nuestra “configuración  por defecto”- en esta época en que teocentrismo y antropocentrismo han sido aniquilados por una especie de arrogante yoísmo.

Enseñar y educarse supone dotar (o dotarse) de la suficiente “conciencia crítica” para que nuestras certidumbres no nos autoengañen y adquiramos el equilibrio personal que nos muestre la realidad externa lo más fielmente posible a como es. Como todo es cuestión de saber elegir y de saber desterrar clichés banales al tiempo que sobre llevamos la rutina del día a día. La intransigencia, la cerrazón, la ignorancia de las razones de los otros es la nueva prisión de estos tiempos.

Decidir qué pensamos, cómo nos sentimos, a qué dioses adoramos no sitúa en el mundo y nos hace señores de nuestros cerebros y de nuestra libertad. Supone esfuerzo, pero esa es la verdadera dimensión de la educación y de la conciencia.

Un lujo para oídos, ojos y cerebro, con una apabullante sencillez y brevedad sólo al alcance de los grandes.

Para saber más:

Se puede escuchar su conferencia en este vídeo. Impresionante (subtitulado en español). E imprescindible para los que dominen el inglés:

http://www.entrevista-a.com/esto-es-agua-david-foster-wallace/

CRISTALES ROTOS

Con motivo del acto contra el maltrato que, promovido por Nieves Álvarez, se realizó en el Palacete del Embarcadero de Santander en noviembre de 2012, escribí los siguientes poemas, que recité allí para insistir en que todos los días son el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (http://www.youtube.com/watch?v=cPJyj8S1UuU):Cristales rotos

MALTRATADAS

I

Morirse un poco cada día.

Afanadas con el deber.

Las manos orando al quehacer.

Tiempo lluvioso, buena cara.

Rejas en sus dedos, martillos

Ambos brazos. Ambas piernas bien

Tensas, tenazas y patadas

Al aire. Huracanado afán

De imponer férreos decretos.

Antes reinas, hoy esclavizadas.

Sapos son los príncipes de antaño.

II

Nadie te advirtió de los poderes

que una pareja de hecho sacramentada

podían darle a él. Las bofetadas

y esas mil palabras edificantes

de tu baja autoestima y su moral

alta. Sobre estas piedras mismas

alzarás tu casa lapidaria.

Sobre estas sencillas prendas

depositarás los avales de tus sueños

y afincará sus caricias esteparias.

Sobre la genuflexión de tus rodillas

elevará su voz, su mano y la razón

de cuya propiedad un contrato da fe,

el anillo atestigua y rubrica la hipoteca.

Los hijos en común no ignoran nada

y aprenden a callar lo que les solivianta.

Lloran tus penas con sus pequeños puños.

Sus improperios guardan en el disco duro

de sus breves años. Cuando les haga falta

el arsenal gris de bombas incendiarias

acudirán a esa cantera y encenderán la mecha.

Mañana, tal vez, explote por otras causas

en otro hogar la misma guerra de su infancia.

Y otra mujer sin ánimo pedirá perdón

a quien no debe por lo que nunca hizo.

Y a sus hijos malcriará la semilla del odio

y la venganza fructífera en los campos ajenos

por el grano que en sus picos llevan las palomas.

Placer de casa ajena, aves de paso.

Pájaros de cuidado, pajarracos…

III

Subvierte el tiempo, las palabras.

Amasa la argamasa dadivosa de tu valía.

Rebélate a los golpes sin ton ni son que da la vida.

Refúgiate en ayudas de melenas y sonrisas contundentes.

Tu mirada es trípode en que apuntalar tus miedos,

tus anhelos y tus ganas.

Tus pechos, hornacinas acreedoras de caricias.

Tu pelo, peluche de la infancia que te robó el tiempo.

Tus manos, herramientas del deseo.

Tus pies, las alas que nadie puede arrebatarte.

Observa el horizonte, mueve pieza y vuela lejos.

Y calla para siempre la mudez en que te hallas.

 

En You Tube aparece la acción poética que se llevó a cabo, Confusión: http://www.youtube.com/watch?v=cPJyj8S1UuU

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