LOS LIBROS LUCIÉRNAGA

Los libros luciérnaga de Leticia Sánchez Ruiz es una de esas novelas que se lee del tirón, y no tanto por su estilo literario (aunque también, a pesar de algunos errores) como por su trama, en la que se entrecruzan dos historias principales —y alguna más secundaria— separadas por 50 años.

Medio siglo antes, una biblioteca arde en mitad de la noche; medio siglo después, un personaje peculiar, bohemio, llamado Ulises Font, intenta investigar sobre ese pasado al tiempo que retoma los lazos familiares perdidos treinta años atrás por razones equivocadas. La Vieja Ciudad en que se desarrolla gran parte de la novela puede ser cualquier ciudad. Además, un joven se reencuentra con su pasado y acaba por entender su presente al acudir al entierro de su abuela.

Desde el primer momento, nos hacemos preguntas acerca de qué relaciona a unos con otros, pero solo hallamos extraños enigmas sobre los que conjeturar cómo resolver todos los hilos de esa trama, al tiempo que nos enamoramos de alguno de esos personajes. Y una idea se repite: los libros, igual que las personas, tienen su encanto especial, y muchas veces no por lo obvio sino por sus excentricidades. Y la metáfora que da título a la novela y aparece abajo como una de las citas extraídas, me parece muy plástica y hermosa.

Libros luciérnaga

CITAS:

  • Los años no pasan solo por las personas, sino también por las ciudades. Solo que a las personas las hacen ancianas, y a las ciudades las rejuvenecen.
  • En ella vivían los caciques de antes y siguen viviendo los caciques de ahora. La vida es redonda como un maldito melocotón (pensamiento de Ulises en relación a una enorme casa, sede ahora del Banco de España).
  • Hay amores que son como un relámpago.
  • A la felicidad no se le deben (de) buscar motivos.
  • Y mi abuela se quedó junto a la puerta diciéndonos adiós con la mano mientras el coche se alejaba y su imagen por la ventana trasera iba quedando minúscula, como un puntito negro que marca el fin de un párrafo.
  • Los libros son como las personas, también se les quiere por sus rarezas.
  • A veces pienso que la curiosidad es uno de los motivos que nos permite seguir viviendo. Cuando la vida se pone muy jodida, uno no se revienta las sienes de un tiro únicamente por cobardía, también porque siente curiosidad de cómo van a acabar las cosas. Esa necesidad de leer hasta la última página.
  • La música era el artefacto que todos los pueblos del mundo usaban para acercarse a Dios, o como quisiesen llamarlo (…). Y a través de la música consiguen verlo. Con la música se escriben los signos para que se inflamen los corazones y la gente sienta que está junta, que pertenece a una patria. Con la música se duerme a los niños que sin palabras entienden y la música tararean los condenados para ahuyentar la tristeza. La música, que es una fuerza aún más poderosa que las palabras, encriptadas en idiomas de ortografías. Para entender la música solo basta estar vivo y no ser sordo.
  • En el amor, como en la guerra, nunca hay que desconfiar de un adversario pobre. Son los que consiguen desarmarte sin que te des cuenta. Porque su táctica es la guerrilla, ese goteo de ataques pequeños y constantes.
  • En un libro nada se echa a suertes. Ni siquiera los nombres de los personajes. Se llaman así por algún motivo, aunque las razones estén ocultas para el lector. Es uno de los hilos invisibles que el escritor va tejiendo.
  • Porque al miedo solo lo expulsa el terror (…). Que al abandono solo lo expulsa el olvido. Que a la decepción solo la expulsa el odio.
  • Con los años se había establecido una división casi perfecta: hay mujeres que abren las piernas como provocación, y las hay que las abren como refugio. Lucía pertenece a la segunda categoría, es a la que no pertenecían Marlene Dietrich, ni Anaís Nin.
  • El exceso no nos lleva a la sabiduría como decía el amigo William Blake (…) nos lleva únicamente a la fatiga. Un escritor excesivo siempre es un mentiroso.
  • De Nabokov y su Habla, memoria: La cuna se balancea sobre un abismo y el sentido común nos dice que nuestra existencia no es más que una breve rendija de luz entre dos eternidades de tinieblas.
  • De Paul Auster y la Ciudad de Cristal: Todo empezó por un número equivocado, el teléfono sonó tres veces en mitad de la noche y la voz al otro lado pregunto por alguien que no era él.
  • No le gustaba ir al grano. Siempre consideró las preguntas directas poco ventajosas porque se perdía más información de la que se ganaba. Las personas confesamos las cosas importantes sin darnos cuenta, hablando de cualquier otra cuestión, cuando no nos sentimos acosados. Pero con los adolescentes era distinto. Ellos aún no entendían los laberintos del ser humano. Ni siquiera los que ellos mismos llevaban dentro. Todo querían hacerlo muy deprisa y así había que tratarlos.
  • Cuando Lucía no sabía qué escribir, escribía las palabras de otros. Pero no lo hacía sobre los papeles, no fuera que algún día no soportara la tentación y cogiera prestada alguna que otra idea, aunque fuera sin querer. A veces asimilamos tanto lo que otros dicen que acabamos tomándolo como nuestro.
  • Pian era como la miel en los labios y la guindilla en la lengua: era látigo y cura, cuchilla y algodón, pistola y escudo.
  • Algún día escribirás tu libro luciérnaga. (…) todos guardamos en nuestro interior un libro luciérnaga. Algunos, los que tienen el privilegio o la paciencia de poder escribir, logran sacarlo. El resto, guardan para siempre la historia dentro de ellos. Pero aunque nunca se cuente, sigue brillando allí escondida. Muy pocos tienen las armas suficientes para sacar a la luz esa historia. Un libro luciérnaga es el que todos llevamos oculto en nuestras entrañas, y dentro nos continúa centelleando.
  • No es fácil que alguien a quien apenas conocemos nos cuente cosas que ignoramos sobre los seres que creemos más cercanos. Nos hiere el orgullo. Nos preguntamos por qué no confiaron en nosotros para contárnoslas o, simplemente, cuál fue el motivo por el que nunca nos interesamos.
  • Cuando uno llega a cierta edad no está para que le trastoquen la vida.
  • Entonces no sigo hablando. Es muy pesado que alguien vuelva a contarte una historia que ya has oído. En la vida hay demasiadas cosas que decir, como para caer en la repetición.
  • Padre decía que los libros luciérnaga son los que sobreviven. Los que flotan en una inundación, los que quedan después de una catástrofe, los que resisten a una guerra, a un expolio, a un derrumbe, a la mano de un censor…, a cualquier cosa. Dices que te gusta su nombre, pero realmente proviene de algo terrible.
  • Las palabras también son hogar. Pero no soporto los idiomas que me reducen para hablar con unos pocos. Me gustan las lenguas con las que puedas hablar con todo un continente. Si conoces el español puedes comunicarte con toda Latinoamérica, el francés con casi toda África y el inglés con casi todo el mundo. Pero, no te creas, tampoco soy defensor de ninguno de estos idiomas. La verdad es, y te lo digo en serio, que sufrí una gran decepción con el fracaso del esperanto. La verdadera maldición de la Biblia fue la de la torre de Babel, no la de expulsarnos del Edén, que para crearse paraísos propios  se inventaron los humanos.
  • Todos tenemos un pasado, pero no solemos darnos cuenta de que también somos el pasado de otros. No hay que alterar la barrera del tiempo.
  • Como decía Einstein (…), todos somos ignorantes, lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas. Hablar es la mejor forma de entender, Mundo. Unos te contarán cosas sobre las constelaciones, otros sobre los enigmas de Egipto o sobre la mejor forma de ordenar una vaca. Muchas veces aprendes más escuchando que leyendo. Las personas son la mejor biblioteca de la Historia.
  • Referido a lo que es un libro luciérnaga también: es el que siempre permanece dentro de ti. El que tiene escrita frases que a veces se te vienen a la mente y que de alguna forma no te abandona. El que nunca olvidas y te marca. Esa lucecita que eres brillando en la oscuridad cuando ya no ves nada.
  • Nada es al azar en un libro. Ni siquiera los nombres. El escritor es un dios muy controlador. No hay nada que se escapa a sus sentidos. Ni una hoja que descienda del árbol antes de que llegue el otoño ni un pie que se meta en un charco por descuido. Todo pasa por algún motivo.
  • Chaval, escarba en tu memoria. De niños vemos cosas que no sabemos relacionar.
  • También dice Borges (para quien los hombres y los astros vuelven cíclicamente): Al principio todo escritor es barroco, vanidosamente barroco, y al cabo de los años puede lograr, si son favorables los astros, no la sencillez, que no es nada, sino la modesta y secreta complejidad.
  • Un buen abrillantador jamás dejaría ver una de sus piezas hasta que estuviera reluciente.
  • Fue creciendo con esa mezcla justa que tienen los hombres con talento: con una combinación de hosquedad, sensibilidad y fervor (referido al personaje de Pian).
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TANTEOS Y… ¿TONTEOS?

Club de lectura

Tras una primera inmersión en el género narrativo, que como es de imaginar ha recibido críticas variopintas (desde un “Magistral” que me elevó la autoestima a un “Con unos cambios aquí y allá puedes hacer de esta obra primeriza una novela digna” que me chafó un poco) y de la que no digo más por estar presentada a concurso, comienzo una nueva andadura (¿o no?).

Todo ocurrió por casualidad. Me llegó la publicidad de un club de lectura y el Premio Café Madrid para proyectos de novela, y decidí tirarme a la piscina (sin darme tiempo a secar del chapuzón anterior) y participar con el “chasis” de una nueva novela.

Si queréis leerlo, se halla en: https://clubdeescritura.com/convocatoria/premio-cafe-madrid-proyectos-novela/leer/1132999/el-camarero-de-el-gato-que-ladra/.

Comienzo con los previsibles primeros capítulos y luego dejo constancia de su sinopsis, quizá un tanto ambiciosa, pero por intención que no quede… Si he de darme de narices con la realidad después, ya habrá tiempo.

DÓNDE VAS Y QUIÉN TE CREES QUE ERES

 

El libro Dónde crees que vas y quién te crees que eres de Benjamín Prado está protagonizado por un gran lector al que los personajes le suelen enseñar que siempre hay una salida. Esta novela parte de un supuesto libro de un tal Stevenson (nombre ficticio y simbólico) cuyo título es precisamente el que le da nombre. Así, Dónde crees que vas y quién te crees que eres2 cae en manos del narrador protagonista, quien se autodescribe como una persona a la que ni le gusta disparar ni ser la diana y quien se halla entristecido por la muerte de su padre (tras la cual su familia queda rota: con su madre y él por una parte y su hermana Norma, totalmente encerrada en sí misma y traumatizada no sabemos si por la muerte del padre o porque ya era así, por otra).

Además de lo relatado en las dos novelas a las que alude, intermitentemente enlaza con la historia del narrador: niño lector al que le llaman yo-me-lo-guiso-y-yo-me-lo-como unos bravucones (graciosas serían las descripciones socarronas y los diálogos de besugos de José Caymán, Anzuelo y Quebrantadientes -si no fuera por representar a unos acosadores- cuando molestan al protagonista). De ahí surgen estas reflexiones:

“Ojalá uno pudiese utilizar el hecho de haber leído un libro de Baroja en la mitad de una pelea a puñetazos, pero no puede. Así que llega un momento en el que la gente como yo acepta que este mundo está hecho de la siguiente forma: o perteneces al grupo de los que dan miedo o perteneces al grupo de los que están asustados (…) puede que en el fondo esto de los libros sea una manera de llenar todos los huecos que va dejando ese miedo en tu autoestima; una manera de decirte algo así como: intenta estar al mismo tiempo debajo de los más brutos y encima de los más tontos”.

Mientras lo que escribe sobre su propia historia el narrador-protagonista aparece en negro, lo que lee de la apócrifa novela homónima aparece escrito en azul y trata de un niño de 15 años que se haya en Tailandia y con el que tiene muchos puntos en común. Y es que los libros nos influyen, nos cambian, nos aventuran a otra vida o al territorio de los sueños en que personaje y lector se identifican. Además, Stevenson tiene un amigo -Romeo Portugal-, que viene a ser como su Huckleberry Finn. Por algo se nos dice: “Todo el mundo es alguna vez en la vida Oliver Twist y alguna otra Robin Hood”, de manera que la mayoría de las personas termina por parecerse de una manera u otra a nuestros libros: “A todo el mundo le tratan alguna vez en su vida como si fuese un soldado de plomo con una pierna rota.”

Esta obra nos recuerda a las mágicas novelas que se desarrollan dentro de otras novelas que a su vez se desarrollan dentro de otras novelas y así sucesivamente. Me viene a la cabeza Si una tarde de invierno un viajero de Italo Calvino. Y a las colecciones de cuentos o novelas-marco al estilo del Decamerón, Los cuentos de Canterbury o El conde Lucanor.

En ella se hace un homenaje a Las aventuras de Tom Sawyer, a Moby Dick y a muchas otras obras, pero sobre todo se rinde tributo a La sirenita de Hans Christian Andersen, Las aventuras de Oliver Twist de Charles Dickens e Ivánhoe de Walter Scott (y también, ¡cómo no?, a Patti Smith y Bob Dylan). Su presunta relación y los finales alternativos de estas producciones forman la trama de la supuesta novela de Turpín que Stevenson -especie de alter ego del narrador protagonista y, posiblemente, del autor- recoge en el libro titulado igual que esta novela metaliteraria de Benjamín Prado. Si este a través de ella rinde homenaje a multitud de obras anteriores del género de aventuras, al tiempo riza el rizo al inventarse otra novela que lee el segundo lector: La puerta de las tres cerraduras de Alberto Turpín (del que  se nos presenta como real sin necesidad de serlo La bahía del tiburón azul) y cuyas palabras aparecen en rojo en los capítulos o secuencias azules y nos da a conocer una realidad variopinta que contraviene los finales de las obras de Dickens, Scott y Andersen.

Metaficcion. Letralia

 

La metaficción es un término complejo que puede aludir a obras que contienen su propio proceso de construcción –Un soneto me manda hacer Violante de Lope-, a textos literarios engarzados unos en otros u a obras en que ficción y realidad se enmarañan o en las que, incluso, irrumpe el autor entre los personajes: recuerdo un poema que leí una vez. Y, estaba en un libro que se titulaba Cobijo contra la tormenta y lo había escrito un hombre llamado Benjamín Prado. Y, el poema trataba de Janis Joplin, en él había un verso de Lou Reed: “en nuestros sueños comienzan nuestras responsabilidades”.

El narrador protagonista, por otro lado, se nos acerca y nos habla como si cada uno de nosotros, lectores, fuéramos su directo interlocutor. Para transmitirnos la importancia de la verosimilitud y la relatividad de la verdad en el campo literario, porque un escritor no es más que un lazarillo que te guía por el mundo de las letras, a veces más profundo que el mundo de la realidad y del que debes fiarte con los ojos cerrados. Un escritor se confiesa en todo aquello en lo que escribe aunque no sea autobiográfico. Porque inventar una historia no es mentir, “lo que importa es que sea verdad MIENTRAS estás leyendo”.

Los lectores a través de los dos personajes nos involucramos en los sueños de Alberto Turpín ante el que el narrador protagonista y Stevenson se convierten en una misma persona, “seguramente no hay nada que te pueda acercar tanto a alguien como el deseo de haber estado en el mismo sitio del que él salió para poder acabar en el mismo sitio al que él ha llegado”.

El lector debe ser crédulo en un sentido positivo: “uno solo puede leer La guerra de los mundos si está dispuesto a creer en los marcianos”, y si “partes de la base de que es imposible coger trozos de varios muertos para crear un monstruo vivo, lo mejor que puedes hacer es tirar tu edición de Frankenstein a la basura”. Que Spender y Jensen sean unos estudiosos ficticios o no para nada elimina la lección: la envidia perjudica tantísimo como la complicidad y la colaboración podrían beneficiar.

La literatura pone a nuestro alcance secretos de una envergadura descomunal, pese a que los padres suelen contraponerla al mundo real: “mira, voy a decirte algo: cuando cierras uno de esos libros aparece todo lo demás. ¿Lo comprendes? Aparece un mundo en el que hay mucha más gente que oportunidades, en el que necesita ser más rápido que el hombre que corre junto a ti para no quedarte sin nada”.

Y para evitar problemas de comprensión, la tipografía cobra un gran papel en esta novela (mayúsculas, cursivas, palabras encadenadas separadas por un guión y relatos de diferentes personajes en distinto color). Y la lectura se convierte en una trampa que hay que saber desentrañar:

“La verdad es que empezaba a perderme, de manera que supongo que a ustedes tal vez les pasa lo mismo. Veamos: estaba leyendo un libro llamado Dónde crees que vas y quién te crees que eres, escrito por alguien llamado Stevenson pero que no era Robert Louis Stevenson, alguien que se dirigía todo el tiempo a MÍ para contarme la historia de cómo estaba leyendo un libro escrito por Alberto Turpín titulado *La puerta de las tres cerraduras, donde Alberto Turpín le hablaba a ÉL. Y al final de todo eso parecía haber un terrible secreto que Alberto Turpín estaba a punto de contar a Stevenson y que Stevenson estaba a punto de contarme a mí. Bueno, no me dirán que no era un buen rompecabezas”.

*OJO: No confundir con La puerta de los tres cerrojos de Sonia Fernández Vidal.

En definitiva, Benjamín Prado es un maestro del arte de mantenernos intrigados y ensaya con nosotros esos trucos de buen escritor que precisamente Stevenson utiliza con Romeo: “contar solo una parte de cada cosa, dosificar el suspense, esconder un poco de todo lo que enseñas…”. Y uno sale de una lectura y de esta en particular hecho más persona (cediendo a un lenguaje arcaico, retrogrado y machista podríamos hacer la analogía con cuando uno iba a la mili y salía hecho un hombre), con ganas renovadas “de ser de nuevo tú mismo, después de haberte atrevido a ser otro”, aunque has de ser fuerte  porque también se produce ciertas pérdidas, como cuando al despertar: “recuperas las cosas que tenías pero pierdes las cosas con las que has soñado. O sea, como esos exploradores que para no ahogarse dejan caer todo su oro al fondo del río”.

Lo único que me ha cansado un poco de estupor es el curioso tatuaje con que habrá de reconocer la mujer de la vida de Turpín a quien la llegue con noticias de su muerte; ya sé que no tiene nada que ver con la maldita provocación contra los adolescentes que corre o ha corrido por las redes con retos que nunca nadie debería hacer, pero es un borrón –si puede llamarse así por asociación de ideas- del que en 1996 Benjamín Prado ni siquiera podría tener noticia 20 años antes de que sucediera. Una vez más la vida supera a la ficción.

Y pongo punto final, que es como hacer diana si eres un buen tirador o lanzar una flecha o una bala y no dar en el clavo si careces de puntería. Dejo al criterio de los lectores si acierto o fallo.

Y nuevamente yo, aficionada las citas, no puedo dejar de resaltar algunas de las que leo en esta novela:

  • Un sentimiento puede ser algo tan real como unas tenazas.
  • Tal vez solo te metas en el mundo de las novelas cuando no eres lo suficientemente fuerte como para sobrevivir en el mundo real.
  • Puede que en el fondo haya que ser más fuerte para admitir que te gusta la poesía de Lorca que para echarle a tus amigos una de esas carreras de A-ver-quién-la-tiene-más-grande (respuesta del padre).
  • Cuando intentas salir de un sótano no te gusta que se acabe la escalera.

 

PARA SABER MÁS:

 

 

LADRONES DE SUEÑOS

 

       Alfonso Mateo-Sagasta

Es Ladrones de tinta, de Alfonso Mateo-Sagasta, un libro peculiar, en el que el narrador protagonista Isidoro Montemayor relata al modo picaresco (especie de extensa carta dirigida a alguien, vocabulario rufianesco, intento de medro personal, pobreza y mezquindad de la población, etc.) las vicisitudes por las que pasa al intentar aclarar el caso, que no es otro que dar con el autor que se esconde tras el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda. Para Francisco Robles, editor de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha y jefe de Montemayor, el Quijote apócrifo supone un atentado contra su negocio, ya que lleva una década insistiendo a Cervantes para que le entregue la segunda parte.

Todo son conjeturas sobre quién fue Avellaneda: ¿pudo ser Blanco de Paz, enemigo de Cervantes, incitado y pagado por el editor?; ¿Argensola?, ¿Lope de Vega, el éxito de cuyas obras, según las directrices de su Arte nuevo de hacer comedias, impedía el de las de Cervantes, más clásicas?

Montemayor es un joven dispuesto y que aspira a ser reconocido como hidalgo, que trabaja como encargado de un garito propiedad de Robles al tiempo que de gacetillero (especie de antiguo oficio periodístico en que se mezclaban noticias y chismorreos). Con él paseamos por el Madrid del siglo XVII, exactamente en 1614, con lo que nos da testimonio de los usos y abusos de esa época:

  • órdenes militares (Calatrava, Santiago, Alcántara, San Juan),
  • codicia y trampas en el juego,
  • compra de títulos nobiliarios (el oro compra el “don” y hace caballeros, recordad: “ducados hacen ducados”),
  • busconas al acecho de un partido y terceras remienda-virgos siguiendo la tradición de Celestina,
  • venganzas por celos,
  • crueldad de la justicia y en general: intento de capar a un enano, de cegar a los propios hijos, de que ejecuten a inocentes…,
  • aguas fecales que sobrevuelan las cabezas,
  • sangrías con que pensaban que la sangre de algunos pacientes se renovaría,
  • dos de los insultos más graves a ojos de la Inquisición (bujarrón y cornudo),
  • las tertulias literarias y los encendidos partidarios de unos u otros (de Lope, de Góngora, de Cervantes…),
  • el arduo trabajo de los cómicos (cazuela, mosqueteros, aplausos comprados, corral de comedias),
  • los sobornos para obtener la hidalguía, etc.

No solo el humor tiene cabida en la obra (hemorroides), sino una ingente documentación histórico-política y literaria de gran valor. Así se recrean las intrigas palaciegas, los débitos literarios y las relaciones entre unos y otros: Lemos-Cervantes, Osuna-Lope (para quien debe escribir una Historia de los Girones que desmienta la deslealtad al rey) y Osuna-Quevedo (su secretario); Andrés de Almansa, el paladín de Góngora; el Marqués de Hornacho, el del truco de la cabeza parlante (broma que sufren los personajes de Cervantes en su segunda parte), entre otros. Además, la novela se hace eco de las grandes obras de la literatura española: Viaje al Parnaso, el Entremés de los  romances, El vergonzoso en palacio, La verdad sospechosa…; y de otros autores importantes como Luis Vélez de Guevara (este apellido en realidad por de Santander), e insiste en que hay segundas partes tan buenas como las primeras: Guzmán de Alfarache –de El Buscón– de Quevedo o  Jerónimo de Pasamonte, seguidor de Lope.

Ciertas concesiones al protagonista, lector impenitente de los versos de Garcilaso (del que arranca una hoja para que pueda ser reconocido el bebé entregado en el Loreto), al que se muestra como el que le da la idea Lope para escribir su Fuente Ovejuna o como el autor de una máxima que se atribuye a Quevedo nos hacen partícipes de diversos juegos literarios, lo mismo que el del anagrama para confundir al lector y mantener en suspenso el desenlace.

A este mismo protagonista, Isidoro de Montemayor, en El gabinete de las maravillas, Alfonso Mateo-Sagasta hará investigar el asesinato del archivero del marqués de Hornacho; y en la tercera novela del ciclo, El reino de los hombres sin amor, se verá envuelto en una nueva trama en que deberá enfrentarse a toda clase de peligros (codicia, contrabando, corrupción y asesinato) en la corte española del siglo XVII y sus secretos de Estado.

Los hechos mantienen la intriga y se suceden en poco más de veinte días. La historia se cuenta en cuatro partes tituladas:

  • Arte bene moriendi,
  • Más lengua que manos,
  • Las sombras del hidalgo y
  • Ladrones de tinta.

Es de agradecer en Ladrones de tinta la brevedad de los capítulos, dada la riqueza del vocabulario que da pie a densos párrafos cultistas y la precisión en la indumentaria de época (golas, herreruelo, valones, jubón, librea) junto al lenguaje de germanías, las expresiones coloquiales y los términos anticuados o en desuso muchos en cursiva, como por ejemplo: cierto (cómplice para realizar trampas en los juegos de cartas), levantes (soldados asignados a las zonas orientales del Imperio). También deja constancia la novela de la evolución lingüística (lienzo por pañuelo) y de la creatividad idiomática: Brandebarbarón de Boliche significa algo así como “espadachín del garito”, insulto inventado de etimología complicada.

Algunas citas para el recuerdo son:

  • Infame profesión cuya opulencia pasa por la desgracia de los demás (referencia a los médicos).
  • Prefiero el combate cuando el contrario es de talla, si no ¿qué mérito tiene la victoria?
  • Osuna es consciente de lo importante que es el apoyo popular y lo busca (…). La legitimidad que es, en muchos casos, cuestión de propaganda, y en ese sentido el Quijote le interesa porque es un libro bastante conocido. Si Osuna decide que su contenido le perjudica, el camino más fácil para hundirlo es desprestigiar a su autor
  • ¿Hay alguien capaz de predecir por dónde se acabará desbordando rencor? 
  • En una mesa jugaba don Rodrigo Calderón, marqués de Sieteiglesias, secretario del duque de Lerma. Un poco más allá el duque de Sessa compartía mesa con don Diego Gómez de Sandoval, conde de Saldaña, segundo hijo del duque de Lerma, y con su esposa doña Luisa Hurtado de Mendoza. En otra, don Bernardino de Velasco, conde de Salazar, aquel a quien el rey encargó la expulsión de los moriscos, jugaba con el jovencísimo marqués de Peñafiel, hijo del duque de Osuna y prometido de la hija del de Uceda, primogénito de Lerma (todo queda en casa o Dios los cría y ellos se juntan).
  • No se puede tener en el servicio a personas que conocen tus debilidades.
  • Había descubierto cierta grandeza en eso de ser el blanco de envidia de otros (alusión a Cervantes / Avellaneda).

Ladrones de tinta

PARA SABER MÁS:

https://avilared.com/not/11439/mateo-sagasta-y-sus-historias-con-isidoro-montemayor

INFORME MONGOLIA. ¿OBJETIVIDAD PERIODÍSTICA?

informe-mongolia

¡No sé por qué después de tanto tiempo me he acordado!

Hará unos cuatro años leí el Informe Mongolia titulado Papel mojado: la crisis de la prensa y el fracaso de los periódicos en España. Me pareció un estudio magnífico. Alertaba contra la información arrodillada ante el abuso de poder. Tocaba en la herida: el derecho a informar y ser informados y las posibilidades reales de una y otra cosa. Porque una es la realidad y otra las noticias que esta genera. Para nuestra desgracia, la naturaleza del periodismo se disuelve entre la credibilidad y la verosimilitud y los diversos empujes de los grupos que poseen la varita de mando, en lugar de ceñirse a la verdad a secas.

Entonces tomé varias notas que ahora comparto, porque me siguen pareciendo de interés social y a la orden del día. No estoy segura de si cito o si recreo, pero sí mantienen estas notas –creo- el espíritu de aquellas letras, aunque (inexperta en el tema) hayan podido cambiar ciertas propiedades de mano.

Además de contra la Banca, arremetía contra monopolios y oligarquías de uno u otro signo. Recuerdo algunas grandes empresas que se nombraban: Abertis, Repsol, Telefónica… Pero ante todo era aquella la que salía trasquilada:

  • Nos podemos preguntar por el dividendo de empresas periodísticas de las empresas tradicionales y por la independencia periodística. Pero la realidad es que existe un cuarto poder, la banca, que al arrope de la crisis financiera ha abusado del ciudadano de a pie (sueldos obscenos de sus administradores, por ejemplo) y tiene mucho que callar u ocultar. Y posee en gran medida los medios.
  • Resulta imposible denunciar los efectos de su mala gestión, de su cruel modo de trabajar, de su patológico modo de medrar (pensiones, paro, preferentes y productos tóxicos de socios…). Si la propiedad real por deudas ha pasado de las anteriores manos privadas a manos de los bancos, de las grandes multinacionales o de particulares que también poseen acciones en esos medios de comunicación, es imposible denunciar la mala praxis.
  • Sobre el papel existe la independencia jurídica, política y periodística que debería garantizar la imparcialidad informativa sin importar quién gobierne.
  • Pero ante los temas candentes, la credibilidad se ve resentida porque hay que lavar la imagen, la tarea de años de objetividad y buen hacer se pierde en un segundo. Y se ocultan o manipulan conflictos que no les conviene airear, por medio de una especie de omertá mediática (como el código de honor mafioso, qué contrasentido, qué paradoja).
  • Las redes sociales de los nuevos medios independientes no son suficientemente poderosas para atajar esta desinformación real y esta información ficticia. Los medios independientes no dejan de hacer agua.
  • Los poderosos se convierten en los azotes de la corrupción de sus enemigos, pero no en los de la de sus allegados; y mientras cavan la tumba de unos imputados, dejan marchar de rositas a otros (se cede a dudosas teorías conspiratorias, a presiones sobre determinados periodistas…).
  • Muchos son los casos que han quedado en el aire: el de la Gurtel, el caso Palma Arena del que se desglosó el caso Urdangarín, la burbuja del ladrillo, la banca, la dación en pago, el rescate financiero, las pensiones… mientras algunas empresas periodísticas crecen con deudas.
  • Ahora todo tiene que ver con los euros. En el epicentro de la corrupción balear, Jaume Matas, con lazos incontestables con algunos periódicos y accionista por ejemplo de la edición balear de El mundo.
  • En ocasiones, los instructores de casos como el de Garzón (con varios frentes: las escuchas telefónicas, los sobres del Santander o el de el chivatazo del caso Faisán, lo de la memoria histórica de los asesinados durante la guerra civil, a quien se afea la instrucción de los casos y provoca que el juez estrella acabe estrellado) son familiares de personas importantes en la administración de un periódico. ¿Hay una sombra alargada que se cierne sobre ello? ¿Hay lazos entre casos que se desatan o se esconden?
  • El maquillaje ha pasado de la esfera personal a la pública y se ha convertido en un doble impagable para multinacionales petroleras, gasísticas, telefónicas… Todo esto origina un cuarto poder en que los medios y los periodistas están al servicio de la publicidad de la banca, que concede o no los créditos.
  • A pesar de ser un pilar básico de la democracia frente a los desmanes políticos (ejecutivo, legislativo o judicial), es la suya una labor tan encomiable como prácticamente imposible.
  • En casos así uno se pregunta si los progres de medio pelo y los ultraconservadores no serán los mismos perros con distintos collares y sus empresas intocables. Ejemplo: en la huelga de hambre de seis trabajadores de Telefónica en 2012 se produjo una Omertà mediática en El País de Juan Luis Cebrián El Mundo de Pedro J. Ramírez y La Vanguardia de Javier Godó.
  • Una opción es despedir a los veteranos incómodos.
  • Según Pere Rusiñol en el prólogo, se produce un nuevo modelo de propiedad, la del accionista, consecuencia de ser absorbidos por el medio financiero, de ahí que los lectores no se fíen ni deban fiarse.
  • Las fuentes de ingresos diarios históricamente fueron de un 60% por la publicidad (ahora el total, incluso tienen que andar con regalos ya que han reducido los ingresos de la publicidad) y un 40% por las ventas. Es normal si tenemos en cuenta que hay información gratis en Internet y más rápida y que la tecnología abarata costes.
  • El viejo periodismo independiente es ninguneado. De ahí el papel fundamental de la irreverente revista satírica Mongolia que preconiza la muerte del periodismo clásico: “perro come perro” sobre la propia crisis de los medios.

PARA SABER MÁS:

http://www.revistamongolia.com/noticias/papel-mojado-la-crisis-de-la-prensa-ya-la-venta-en-librerias.

http://www.eldiario.es/zonacritica/Papel-prensa-fracaso-periodicos-Espana_6_130946927.html.

 

LA HABITACIÓN DE NONA

La habitación de Nona de Cristina Fernández Cubas (autora también de Mi hermana Elba, Los altillos de Brumal, Parientes pobres del diablo y de la novela La puerta entreabierta) consta de seis relatos: el que da nombre a la colección, Hablar con viejas, Interno con figura, El final de Barbro, La nueva vida y Días entre los Wasi-Wano. En ellos una niña (Nona) envida a su hermana “especial”, una viejecita se convierte en lobo para una joven a punto de ser desahuciada, un cuadro es comentado por escolares mientras la narradora lo observa y cree que sale a la luz una historia oculta, tres huérfanas moralmente heridas se vengan a largo plazo, la pérdida de un ser querido y la vejez se alían para revivir el pasado como si se hubiera producido un salto en el tiempo, y una narradora protagonista relata en flashback las vivencias que junto a sus tíos más excéntricos vivió 40 años atrás. Cualquiera de ellos es una apuesta segura.

En La habitación de Nona la mirada a esa hermana “diferente” (eufemismo que no pasa inadvertido) y envidiada precisamente por sus particularidades, se subvierte en el desenlace, que  muestra que la naturaleza de los celos no tiene que ver con la realidad sino con la propia identidad, tras esa vuelta de tuerca que modifica los hechos. Porque cualquier nimiedad sin embargo, podía desembocar fatalmente en tragedia, porque la ruptura se puede producir por un hecho que en sí mismo no significaría nada si no nos remitiera a otros que en su momento sí significaron.

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Interno con figura parte de la descripción que la narradora hace de un cuadro de Adriano Cecioni (el de la cubierta del libro) para adentrarse en la propia capacidad de ficcionar (metaliteratura) y en la vida de una niña cuyo mundo tal vez se resquebraje, amenazada, falta de amor y que incomoda a los adultos a los que pone entre la espada y la pared con sus palabras, las cuales podrían ser confesiones inconscientes.

El final de Barbro nos adentra en las mezquindades familiares con total realismo, e indaga en la raíz de los cambios de opinión tras conocer a una persona, en cómo una primera impresión se desmonta con los sucesivos reencuentros. El narrador plural, las hermanas, parece enfrentarse a las directrices de Barbro a quien su técnica de psicología inversa se la vuelve en contra cuando a modo de justicia poética toman la decisión de ignorarla.

Una nueva vida entrelaza la relatividad de lo que acontece, la ficción como forma de madurar, el idioma como enclave al que acudir para conocerse, el pasado como detonador de los sentimientos, el tiempo y el espacio multidimensionales. Y todo, como se diría coloquialmente, sin despeinarse. En este relato una viuda se traslada a ciertas vivencias del pasado, revive desde la madurez lo que añora, pero lo efímero le devuelve la nostalgia. Autobiografía o pura ficción, por medio de ese tempus fugit aborda el tema de la llegada de la vejez.

Días entre los Wasi-Wano deambula entre lo que es realidad y lo que no sin solución de continuidad. Unos hermanos pasan un verano en un pueblecito extraviado con unos tíos hippies, Tristán y Valeria (a ojos de sus familiares “los insensatos, los estrambóticos, los irresponsables. Los viva la Virgen”, epítetos con que aluden a su existencia fuera de las reglas comunes). Como trasfondo, la antropología, la enfermedad del padre y la en su juventud guapa y cobarde -en la actualidad arisca- tía Berta. Pero el enredo viene de un teléfono que suena y calla, símbolo de una civilización enferma. Con estas hebras la muchacha protagonista atará cabos.

La magia de la autora está en que su estilo es de una llaneza extrema, íntima, que nos incluye en su propio modo de ver las cosas, en que fusiona originalidad y maestría en la construcción de los relatos y en la deconstrucción de las expectativas. La redención, la compensación, el sosiego de una historia… se quiebra por medio de una mirada de soslayo a una frase aparentemente inocente. A través de sus cuentos parece contemplarnos en nuestra mediocridad y nuestros miedos, la inquietud y lo onírico se deshacen de las reglas espacio-temporales y atisba los mundos paralelos.

Su mundo narrativo se hunde en lo real-maravilloso para nombrar sensaciones de todos conocidas: la infancia que incuba nuestros trastornos y características futuras, la sabiduría en los pequeños detalles, el miedo a la inseguridad, los terroríficos dobles y la conversión en otros seres que nos depara la madurez, el miedo al otro, los timos de la existencia, la cobardía, la envidia, los celos, lo desconocido pero próximo… Y sus sorprendentes giros finales o sus puntos de partida desveladores, de repente, nos traen de vuelta a una escena verosímil y olvidada. La ilusión persiste a lo largo de los relatos, el recuerdo se recrea, la memoria falsea la realidad, el idioma subvierte los hechos.

El mecanismo de relojería de un cuento bueno concentra en su brevedad miles de mundos posibles y alimenta el espíritu tanto como una novela o un poemario. A Cristina Fernández Cubas le caracterizan el uso de las voces femeninas, el mundo del hogar y la familia, la escasez de personajes y ese estilo natural que hace de lo siniestro una dimensión más de la realidad habitual, porque vemos venir los misterios sin que por ello dejemos de querer leer el desenlace, porque los detalles se dispersan y nos interesa agrupar las piezas del puzle. Sus temas repetidos son la infancia y la madurez, los secretos familiares, la soledad y el misterio que anida en lo cotidiano… Estos cuentos nos sorprenden con la sencillez de un susto y sentimos el mismo escalofrío que si tuviéramos la navaja de un barbero en el cuello y, de repente, nos diésemos cuenta de que este no es sino un asesino en serie al que estamos a merced.

La habitación de Nona es un libro que muestra la capacidad de la autora para hacer ficción a partir de ideas sencillas que mezclan lo cotidiano con lo fantástico, fórmula que la ha hecho merecedora del Premio Nacional de la Crítica y del Premio Nacional de Narrativa, y eso que ser mujer y cuentista no representa un saldo a favor.

CITAS QUE ME HAN GUSTADO:

  • A los enfermos se les compadece; a los locos se les termina perdonando (ninguna de las dos cosas que excusarían a Barbro a ojos de sus hijastras).
  • Emociones que creíamos olvidadas y para las que solo ahora encontramos la explicación que en su momento se nos resistía. Barbro no cometió contra nosotros ningún crimen legalmente punible. Pero ridiculizó lo que más queríamos, invadió nuestro terreno, nos robó los mejores recuerdos, se rio de todo lo que respetábamos y nos resarció con el más absoluto desprecio.
  • En La nueva vida aparecen las palabras de condolencia que Einstein dedicó a la viuda de un amigo: Su marido me ha precedido. Pero como físico usted sabrá que para mí no existe pasado ni presente. y otra cita de Einstein La realidad es simplemente una ilusión, aunque muy persistente.
  • La cobardía o el exceso de prudencia, querían hacer lo mismo, se vuelve contra el que la práctica. No lo olvides nunca (…) Y los celos. Tampoco lo olvides nunca.

PARA SABER MÁS:

http://www.fantifica.com/literatura/resenas/la-habitacion-de-nona/.

http://www.elsindromechejov.com/la-habitacion-de-nona-cristina-fernandez-cubas/.

http://loqueleolocuento.blogspot.com.es/2016/12/la-habitacion-de-nona-cristina.html.

PELÍCULAS RELACIONADAS:

  • Vive como quieras de Frank Capra.
  • Jennie, de William Dieterle.

 

MEMORIAS DE UN LOCO DE FLAUBERT

Memorias de un loco, de Gustave Flaubert, en mi opinión, es un libro que resulta irregular por la variable calidad de los pensamientos y fragmentos de que se compone y duro por lo pesimista y descreído del sentir del protagonista. Sin embargo, merece la pena como un ejemplo del sufrimiento psicológico que un hombre aquejado de hiperestesia padece. Es una novelita psicológica -¿o un pequeño ensayo? por su mínima acción y su abundancia en digresiones- sobre sentimientos y temas que la mayoría nos hemos planteado alguna vez.

Pero ¡ojo!, no es un libro apto para depresivos. Sus temas abarcan la nada, la muerte, el infinito, el hastío, la desesperanza, el vacío inconmensurable, la duda, la amargura, las grandes ideas infravaloradas, el escaso aprecio que sufre algún alumno en clase, el primer amor y hacia una mujer casada (María), la moral, el arte, la verdadera falta de libertad…

Algunas citas memorables son:

  • De la duda de Dios llegué a la duda de la virtud, frágil idea que cada siglo ha levantado como ha podido sobre los cimientos de las leyes, aún más vacilantes.
  • Hay cosas insignificantes que me han impresionado mucho y que guardaré siempre como la marca de un hierro al rojo, aunque sean banales y tontas.
  • mi dolor es amargo, mi tristeza profunda, / y estoy sepultado en ella como un hombre en su tumba.
  • ¡El arte!, ¡el arte!, ¡qué vanidad más hermosa!
  • La duda es la muerte para las almas; es una lepra que afecta a las razas desgastadas, una enfermedad que proviene de la ciencia y conduce a la locura. La locura es la duda de la razón; ¿quizá sea la razón misma?
  • ¿Libre, tu? Desde que naciste te sometiste a todas las debilidades paternas; recibes, con el día, la simiente de todos tus vicios, de tu estupidez, incluso, de todo lo que te hará juzgar al mundo, a ti mismo, a todo lo que te rodea, según ese rasero, esa medida que tienes en ti. Naciste con una mente estrecha, con ideas ya hechas, o que te harán, sobre el bien y sobre el mal. Te dirán que hay que amar al padre y cuidarle en su ancianidad: harás lo uno y lo otro, y no necesitabas que te lo enseñaran ¿verdad?, esa es una virtud innata como la necesidad de comer; mientras que, justo detrás de la montaña en la que naciste, enseñarán a tu hermano a matar a su padre cuando se haga viejo, y él le matará, pues eso, piensa él, es natural, y no necesitaban enseñárselo. Te educarán diciéndote que hay que evitar amar con amor carnal a tu hermana o a tu madre, mientras que tú provienes como todos los hombres, de un incesto, pues el primer hombre y la primera mujer, así como sus hijos, eran hermanos y hermanas; y, mientras, el sol se pone sobre otros pueblos que miran el incesto como una virtud y el fratricidio como un deber. ¿Eres libre de los principios según los cuales gobernarás tu conducta? ¿Eres tú el que preside tu educación? ¿Eres tú el que ha querido nacer con un carácter feliz o triste, tísico o robusto, dulce o malvado, moral o vicioso?
  • ¿Eres libre de tu pensamiento?, mil cadenas te retienen, mil agujas te empujan, mil obstáculos te detienen. Ves a un hombre por primera vez, uno de sus rasgos te choca, y toda tu vida sentirás aversión por ese hombre, que quizá te habría gustado si tuviera la nariz menos gruesa. Tienes el estómago mal, y eres brutal con el mismo al que, en otra ocasión, habrías  acogido con amabilidad. Y de todos estos hechos se desprenden o se encadenan, con la misma fatalidad, otras series de hechos, de los que otros derivarán a su vez.
  • ¿Comprendes siquiera tú el valor de las palabras de las que te sirves… extensión, espacio? Son más vastas que tú y que todo tu globo.
  • eres grande y te mueres, como el perro y la hormiga, con más pena que ellos.
  • ¡Grandeza de polvo!, ¡majestad de vacío!
  • !Pobre debilidad humana!, con tus palabras, tus lenguas, tus sonidos, hablas y balbuceas; defines a Dios, el cielo y la tierra, la química y la filosofía, y no puedes expresar, con tu lengua, toda la alegría que te causa una mujer desnuda… ¡o un bizcocho!
  • ¡Adiós!, llegarán otras pasiones, quizá te olvide, pero permanecerás siempre en el fondo de mi corazón, pues el corazón es una tierra que cada pasión conmueve, remueve y trabaja sobre las ruinas de las demás. ¡Adiós!
  • ¡Oh, campanas!, así que sonaréis en mi muerte y, un minuto después, por un bautismo; sois, por tanto, una burla como todo el resto, y una mentira como la vida, de la que anunciáis todas las fases: el bautismo, la boda, la muerte. ¡Pobre bronce, perdido y oculto en medio  de los aires, con lo bien que serviría como lava ardiente en un campo de batalla, o para herrar los caballos!

Esta cita es un perfecto broche para cerrar el libro. Y esta mínima reseña. En cualquier caso, ABSTENERSE DEPRESIVOS.

LA EDAD DE LA IRA

Esta novela de Fernando J. López es una pequeña obra maestra. La edad de la ira indaga en temas como el racismo, el bullying, la identidad sexual… Y se hace eco de otros como el de la pederastia, la exclusión social, los celos entre amigos o los prejuicios sobre las malas compañías.

En ella se procede a la investigación de un crimen inaudito. Un periodista, Santiago, investiga cómo pudo suceder que un adolescente (recientemente huérfano de madre), Marcos, acabara presuntamente con la vida de su estricto padre y de un hermano. Durante la investigación se planea en el mundo de los jóvenes (sus amistades, sus dudas, sus amores, sus rencores, las culpas compartidas, los primeros amores…) y en el de sus profesores del Darío, un instituto de la capital.

Cuando tiene lugar el suceso, nadie puede dar crédito a lo que ha pasado, nadie lo previó ni hizo nada por evitarlo. Porque, si bien Marcos había rayado en dos ocasiones el coche de un profesor, todos reconocen que huía de cualquier pelea y suponen que solo una buena razón lo explicaría. La jefa de estudios, su actual tutor, su tutora del curso precedente, la orientadora, el camarero del bar del  centro de estudios… van definiendo las líneas con que nos hacemos una idea del chico (en la mayoría de los casos a través de mensajes o cartas al periodista investigador, pocas veces en conversaciones), opiniones que a su vez sirven para que nos hagamos una idea de sus propias vidas -muerte de un ser querido, homosexualidad, divorcio, vocación o no- y para humanizar y criticar (según los casos) ese oficio tan ingrato y arduo como maravilloso y regenerador que es el de los profesores.

También sus compañeros y amigos son preguntados acerca de él, pero solo sus íntimos (Raúl y Sandra), así como los padres de estos, seguirán defendiendo su inocencia con uñas y dientes. Sin embargo la tipografía se aferra a las apariencias desde el principio, ya que la novela parte de un trabajo para literatura escrito por el presunto asesino con una máquina de escribir (arma de uno de los crímenes).

Tras el penúltimo capítulo, en el que el escrito de Sandra, su mejor amiga y la primera persona a la que llamó después del asesinato, deja multitud de interrogantes acerca de su culpabilidad, Santiago escribe el último, titulado Fe de erratas (los otros llevan el nombre de días de la semana). Aquí, agotado el tiempo para publicar su reportaje novelado sobre el caso, se deja asaltar por multitud de preguntas sin respuesta, de conjeturas y de posibles explicaciones: ¿Dónde están los límites de cada cual? ¿Y después qué? ¿En una sociedad iracunda, la ira de cualquier persona no es casi un mero reflejo de la de la realidad?

Y yo añado: ¿indirectamente, no fue Eduardo (implicado en el otro gravísimo caso que casi a la par se descubre) también culpable de lo que ocurrió?

MÁS ALTAPI

Desde hace tiempo, recibo correos de Altapi con poéticos enlaces a youtube o powerpoints en que enlaza música y pintura. Antes los cargaba en mi blog (https://elenacamachorozas.wordpress.com/2011/10/03/tapame-con-tu-rebozo-llorona/, https://elenacamachorozas.wordpress.com/2011/10/18/power-ars-el-arte-al-poder-o-el-poder-del-arte/, https://elenacamachorozas.wordpress.com/2012/01/23/el-vicio-del-arte/, https://elenacamachorozas.wordpress.com/2012/07/06/presentaciones-pintura-y-musica/, https://elenacamachorozas.wordpress.com/2012/10/13/el-principe-de-los-suenos/https://elenacamachorozas.wordpress.com/2013/02/15/pintura-y-musica-musica-y-pintura-tandem-de-artes/, https://elenacamachorozas.wordpress.com/2013/05/13/sentido-y-sensibilidad-altapi/, https://elenacamachorozas.wordpress.com/2014/10/14/altapi-de-nuevo-sonidos-y-colores/). Ahora os dejo que los descubráis por vuestra cuenta. Esoero que disfrutéis con ellos:

LORETO SESMA

Amor revólverLoreto Sesma hace su incursión en la literatura en papel con Amor revólver. Seis balas,  poemario con una preciosa portada simbólica y temática, que nos recuerda la literatura fugaz instalada en los blogs de citas, los Instagram u otras redes sociales (precisamente su origen es internauta).
Empezaré por lo que menos me ha gustado para acabar por lo que me ha parecido mejor. Me gustan las verdades, pero también que dejen un regusto y no un disgusto tras su paso. Y cualquier tropiezo es un medio para levantar el vuelo de la pluma y los pies de un suelo en el que a veces se fatigan como en arenas movedizas.
Hay en su obra aspectos mejorables: demasiado deshuesado, algunos tópicos y expresiones manidas, el genio irregular (altibajos que cualquier artista sufre y, más aún, resulta propio de la juventud, en búsqueda constante) y, sobre todo, una rima innecesaria -tanto interna como versal- que a veces resulta tediosa e infantil…

Dicho esto, le auguro un largo y fructífero recorrido, porque supone un soplo de aire fresco en la, en ocasiones, hermética, culturalista y/o poco comunicativa poesía española.
Destaca en ella su capacidad para deleitarnos con palabras sencillas y giros cotidianos, sentimientos cercanos y sueños compartidos que hacen de este libro un mágico corazón y un simple revólver. Sus balas nos dan de lleno, porque nos resultan archiconocidas y memorables. Porque la sencillez trabajada es como el look casual de los modernos, que atrapa a pesar de su apariencia de desenfado.
El paralelismo, el símil (hemorragia, salida de emergencia, droga), el humor y la ironía (Quién se quiso sentir reina / (…) cuando al trono/ vamos todos por la mañana) y la paradoja sustentada en contrarios (remedio / enfermedad, oscuridad /luz, afirmación /negación) son sus valedores más seguros a nivel lingüístico. En el têteà-tête, esa comunicación íntima que toda literatura debe instaurar entre autor y lector, lo son lo cotidiano y la humanidad que destilan sus versos, que no se regodean en el dolor (por el corazón roto, por el amor perdido, por la abuela muerta…), sino que alientan esperanza para sorprendernos, como le enseñó su padre, a tu adversario dale justo lo contrario de lo que espera y, seguramente, será amor, simpatía, agradecimiento. La mirada altiva para revolotear junto a la esperanza nos revela no un mundo de color de rosa, sí el mundo en que todo pasa y todo deja un poso de experiencia, de ahí que se describa: soy de esas personas que siempre prefieren el trato al truco/ la prueba/ a la prenda.
Y su magia nos hace emerger, lejos de derrotismos ajenos y tabúes al uso, sin poner freno a los tacos, los fracasos, las imágenes escatológicas, los juegos de palabras y los refranes desestructurados (que son otras de sus bazas y que desgrana en versos muy largos y versos muy cortos), para atraernos hacia su poesía con la misma insistencia con que se estrellan las polillas contra la luz.
Digamos que canta a la resolución, a no dejarse llevar por la casualidad sino por la causalidad, para buscar motivos y no pretextos. Sus sueños vienen a ser una prolongación de la realidad y no una imitación de la misma, y la poesía se convierte en un acto de voyeurismo. Y en esa observación nos habla de cómo se cruzan las vidas de los desconocidos, paralelas, complementarias, o totalmente diversas (poema 71).

El poemario se estructura en 99 poemas de dimensiones muy variables, cuya la lectura puede ser lineal o según el ritmo sugerido por la propia autora, que diseña un tablero de cuadrados concéntricos según el cual la lectura partiría del 82 y acabaría en el 93, un poco al estilo de Cortázar. Y es que el juego es uno de sus símbolos preferidos. Como cierre, y a modo de aforismos, nos regala unos disparos que agrupa en tres tipos, a los que denomina: Flores, Espinas o Whatever (soy la caja negra de un romance con turbulencias) y Ni idea (Como me voy a fiar del que dice ser cuerdo / si con una cuerda es como se ahorca a la gente). Y cierran el libro unas citas, como esta de Benedetti: Lo penoso es que la vida sigue después del tango.
Otros símbolos permanentes en su obra son: las serpientes frente a la manzana, el hecho de que te vuelen o abran la cabeza, los bailes, los juegos (de cartas, los puzles, etc.), el fluir y el eterno retorno (así el 42, en que insiste en que la vida seguirá), los espejos y la Alicia de Carroll, la atracción fatal de sustancias como las drogas (la cocaína y el peligro de la sobredosis)…
Sus temas son los habituales: el amor, el desamor, el dolor, el paso del tiempo… Y como un actual vanitas vanitatis nos habla de la importancia de la belleza interna sin recriminar nada a la belleza externa, visible, salvo cuando uno vive por y para ella exclusivamente, momento en el que nos recuerda que más que carne de cañón deberíamos ser carne de iceberg, ya que sólo mostramos una mínima parte de lo que somos (47). Su ideal no pasa por poner la otra mejilla, pero tampoco por vengarse, porque el odio que algunas personas sienten, nada más inflige dolor, y esa es una muy pobre recompensa. Por su lado, prefiere elogiar el aprendizaje a base de caídas, la inocencia, los obstáculos como efímeros contratiempos, las cuestas como despegues. Quizá porque para ella lo importante es hacernos pensar que se puede lograr lo que uno se propone, si se deja llevar por la valentía (puedo suena a miedo).

Sin creer en lo imposible, sí procura ver el lado bueno de todo aquello con lo que se enfrenta, su poesía parece el decálogo de su ideal de la existencia, siempre andando hacia delante, enfermando de amor, aceptando efectos adversos y comprendiendo que la duda o la indecisión es un monstruo al que plantar cara. Por esto el baile es sólo la excusa para caerte con cierto arte (64). Por tanto, debemos elegir la acción, vivir al límite entre el cielo y la tierra. La montaña rusa emocional del que no sabe diferenciar las nubes de la montaña, versículo del poema 62, alude a la enseñanza de su abuelo, enseñanza familiar de la que cualquiera podríamos participar, de que la vida es una noria.

Como un niño construye su castillo en el aire para ir madurando antes de convertirse en el arquitecto de su propia vida, construye versos como los grafiteros hacen guerrilla urbana sin dejar de ser pacifistas. Pese al título o precisamente por él, el amor se convierte en un arma, la propia arma (93). Versos los suyos llenos de peros, en ese estadio limítrofe entre el antes y el después, entre lo positivo y lo negativo, como si una balanza indagara en pros y contras que expresan tanto como sugieren entre líneas, que muestra soluciones a problemas eternos, y entre la entrega y la prudencia gana siempre la aventura, en una dinámica que expresa a la perfección la cita de Rayuela tras el último poema, el 99: en una dialéctica de imán y limadura, de ataque y defensa, de pelota y pared.

ALGUNAS CITAS MEMORABLES:

  • Las alabanzas apestan a interés.
  • (En la oscuridad/todos/juegan el papel de ciego).
  • Me he sentido como esas personas que con el cartel de “tira” /empujan / y no consiguen abrir la puerta / sin haberse equivocado antes.
  • El amor puede con todo, me dijo./ ¿Hablas de capacidad o de destrucción?, pensé (87) .
  • si mis deseos fuesen órdenes,/ habría mucha gente manca / que en su día no pararon de tocarme los cojones (29, con esa concordancia ad sensum).
  • no te confundas, / no es inocencia. /No me chupo el dedo, /me lo estoy relamiendo (41).
  • La pena a cuestas./A veces cuesta levantar la sonrisa / y las comisuras parecen cuestas hacia arriba (54, que me recuerda a mi propio poema “Hagamos ejercicios de sonrisas”, como muchos de sus versos a otro mío en el que hablo sobre las “Lecciones de emergencia”).
  • la travesía empieza cuando pones el pie en la casilla de salida (54 también, verso que nos trae a la memoria el tablero manriqueño).
  • la gloria no tiene ningún sentido / si antes no has luchado en trinchera.
  • En el epicentro de nuestro drama, / está la trama bien explicada: /hay algo más detrás de nuestro propio ombligo.
  • No llamar libertad/ a haber aprendido a volar /en una maldita jaula.
  • Si abres tantas veces la puerta, /diciéndome que te vas, /que cambias de planeta /y que yo ya no te hago volar /para luego quedarte, /lo único que consigues es que entre el aire, /que esto se enfríe (83).
  • Enamorarme de ti y decir que me sirvió para algo, / sería como el que pisa una mierda / y se consuela pensando que da suerte (86).
  • igual que el ignorante cree saberlo todo, /el imbécil que tenerlo todo bajo control (91).
  • Y siempre hablaba de naufragios / como si sólo fuese una oportunidad / de aprender a nadar (94, poema en que nos queda la duda de a quién se lo dirige: a una amiga, a su madre, a sí misma, a la poesía, a una amante, al Amor, al arma representada en ese revolver… Precisamente, cuanto más ambigua se vuelve, más de verdad, más literaria y más trascendente resulta su poesía).

PARA SABER MÁS:

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