NUEVAS RECOMENDACIONES

HydeHyde de David Lozano es una apuesta segura para los jóvenes y no tanto, un extenso libro que se lee de un tirón. A pesar del previsible final, toda la primera parte mantiene la intriga y cada capítulo la emoción de ver si lo va a resolver como tú crees.

Los temas principales de este libro son el de la venganza, las burlas juveniles, el poder de la lectura y el de la publicidad subliminal, así como la amenaza de la violencia y de la sugestión cuando el terror es mayor que la razón.

A raíz del asesinato de un profesional sin escrúpulos que investiga la policía, se entremezcla esta historia con otra con la que luego encajará. En la segunda, nos situamos en un caserón abandonado en el que ocho jóvenes parece que van a tomar parte en un proyecto educativo, una experiencia audiovisual, que supuestamente tendrá magníficos efectos sobre su afición por la lectura y, en conclusión, sobre sus resultados académicos.

Con estos mimbres David Lozano vuelve a situarse en la esfera de las novelas de terror psicológico (recordemos Donde surgen las sombras) y las conductas psicopáticas, que indagan en hasta qué punto alguien puede convertirse en un monstruo y cómo todos podemos llegar a sospechar de cualquier otra persona, incluso de nosotros mismos, bajo unos condicionamientos estresantes y angustiosos. Una vez más los adolescentes son los protagonistas y los inadaptados.

Pero no solo porque desde pronto se vea venir al criminal y nos parezca que los jóvenes están caracterizados de forma ruda y simplista, sino por el hecho de que no resulta muy novedosa, no llena las expectativas de un lector exigente, no resulta una obra maestra del género sino una más, una de tantas.

Futuros peligrosos

Una buena recomendación es Futuros peligrosos de Elia Barceló, siete relatos en la tradición de la literatura futurista en la que lo que parecía imposible se convierte en realidad, una realidad cuando menos desazonante y difícil de asimilar desde nuestra visión actual. Con ellos nos pone ante las cuerdas de lo que estamos haciendo con nuestra vida y con lo que el futuro nos depara. No los sitúa muchos siglos más tarde sino solo unos años después de este 2017. No se sitúan en otro planeta. Y cuanto ha cambiado tiene visos de credibilidad, no nos resulta ajeno del todo. En esta distopía, la ley respalda lo inaudito.

Por medio de estos relatos nos hace dialogar con nuestras peores cualidades: la violencia, la frivolidad, el racismo y el clasismo… En todos ellos aparece el paso del tiempo ineludible junto a la aspiración a la eternidad, de ahí que uno de sus temas preferentes sea el de la vejez y el de la salud. En estos relatos, las edades en que se hacen las actividades más comunes se prolongan, los jóvenes rozan los 40 y siguen estudiando o comienzan a trabajar, la edad para procrear se aplaza…

Con el que comienza, El deseo de tu corazón, nos hace ver cómo hay que tener lo que se desea porque a veces se cumple y es peor. En El hombre de cristal, una entrevista de trabajo muestra técnicas de selección de personal que invaden la intimidad de los aspirantes. En Viejos vemos cómo en una sociedad avanzada una pareja se debate entre adoptar a un anciano o tener un hijo propio. En Mil euros por tu vida, sigue imperando la pobreza del Tercer Mundo, con lo que algunas personas venden su cuerpo para mejorar la vida de sus familias; en este caso, dos ancianos ricos quieren revivir su juventud y compran unos cuerpos jóvenes en que instalar su conciencia, su alma, su mente o aquello que sea que nos distingue de los demás y de los animales si obviamos lo externo. Les asiste el derecho, pues Europa permite esa transferencia. Lo que ocurre es que de nuevas soluciones surgen nuevos problemas y la carne joven… (me trae a la memoria la obrita teatral Cuatro corazones con freno y marcha atrás, ¿por qué será?)

En Fumando espero, un anciano “aparcado” en una institución recuerda la comida basura y los pequeños vicios como el tabaco y el alcohol, totalmente eliminados de su dieta y de su ocio, y piensa que a veces es mejor darse un atracón de felicidad -aunque no sea lo correcto- que vivir una vida aséptica y aburrida. En Muertos, un muchacho se enamora de una chica que no es sino el clon de sí misma. Se trata de un tratamiento nuevo que solo se pueden permitir algunas personas. Por último, Noche de sábado mezcla una crítica contra la crueldad, el consumismo y el sedentarismo, así como contra la televisión más feroz, en forma de concurso al que una familia -y prácticamente toda una nación- es adicta. El concurso que divierte a unos juega hasta la extenuación y la muerte con otros seres humanos. Se trata de una especie de Juegos del Hambre en que los que acuden en pateras a nuestras costas deberán luchar por la supervivencia, mientras que una especie de Gran Hermano (cuyos ojos retransmiten como si fuera virtual lo que les sucede de verdad a esos desdichados) y los GPS de localización que llevan impiden que la población arrellanada en sus sillones se pierda algo, al tiempo que unos modernos aparatos de realidad virtual permiten a los espectadores jugar situándose en el pellejo y en los cuerpos de los contendientes. Un personaje casual en esta escena-relato, un invitado, será el testigo aturdido y horrorizado de dos muertes, a las que se da un valor muy distinto.

PARA SABER MÁS:

http://literaturajuvenilyfantastica.blogspot.com.es/2014/10/hyde-de-david-lozano.html

http://www.culturamas.es/blog/2011/04/11/futuros-peligrosos-de-elia-barcelo/

 

 

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LA HABITACIÓN DE NONA

La habitación de Nona de Cristina Fernández Cubas (autora también de Mi hermana Elba, Los altillos de Brumal, Parientes pobres del diablo y de la novela La puerta entreabierta) consta de seis relatos: el que da nombre a la colección, Hablar con viejas, Interno con figura, El final de Barbro, La nueva vida y Días entre los Wasi-Wano. En ellos una niña (Nona) envida a su hermana “especial”, una viejecita se convierte en lobo para una joven a punto de ser desahuciada, un cuadro es comentado por escolares mientras la narradora lo observa y cree que sale a la luz una historia oculta, tres huérfanas moralmente heridas se vengan a largo plazo, la pérdida de un ser querido y la vejez se alían para revivir el pasado como si se hubiera producido un salto en el tiempo, y una narradora protagonista relata en flashback las vivencias que junto a sus tíos más excéntricos vivió 40 años atrás. Cualquiera de ellos es una apuesta segura.

En La habitación de Nona la mirada a esa hermana “diferente” (eufemismo que no pasa inadvertido) y envidiada precisamente por sus particularidades, se subvierte en el desenlace, que  muestra que la naturaleza de los celos no tiene que ver con la realidad sino con la propia identidad, tras esa vuelta de tuerca que modifica los hechos. Porque cualquier nimiedad sin embargo, podía desembocar fatalmente en tragedia, porque la ruptura se puede producir por un hecho que en sí mismo no significaría nada si no nos remitiera a otros que en su momento sí significaron.

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Interno con figura parte de la descripción que la narradora hace de un cuadro de Adriano Cecioni (el de la cubierta del libro) para adentrarse en la propia capacidad de ficcionar (metaliteratura) y en la vida de una niña cuyo mundo tal vez se resquebraje, amenazada, falta de amor y que incomoda a los adultos a los que pone entre la espada y la pared con sus palabras, las cuales podrían ser confesiones inconscientes.

El final de Barbro nos adentra en las mezquindades familiares con total realismo, e indaga en la raíz de los cambios de opinión tras conocer a una persona, en cómo una primera impresión se desmonta con los sucesivos reencuentros. El narrador plural, las hermanas, parece enfrentarse a las directrices de Barbro a quien su técnica de psicología inversa se la vuelve en contra cuando a modo de justicia poética toman la decisión de ignorarla.

Una nueva vida entrelaza la relatividad de lo que acontece, la ficción como forma de madurar, el idioma como enclave al que acudir para conocerse, el pasado como detonador de los sentimientos, el tiempo y el espacio multidimensionales. Y todo, como se diría coloquialmente, sin despeinarse. En este relato una viuda se traslada a ciertas vivencias del pasado, revive desde la madurez lo que añora, pero lo efímero le devuelve la nostalgia. Autobiografía o pura ficción, por medio de ese tempus fugit aborda el tema de la llegada de la vejez.

Días entre los Wasi-Wano deambula entre lo que es realidad y lo que no sin solución de continuidad. Unos hermanos pasan un verano en un pueblecito extraviado con unos tíos hippies, Tristán y Valeria (a ojos de sus familiares “los insensatos, los estrambóticos, los irresponsables. Los viva la Virgen”, epítetos con que aluden a su existencia fuera de las reglas comunes). Como trasfondo, la antropología, la enfermedad del padre y la en su juventud guapa y cobarde -en la actualidad arisca- tía Berta. Pero el enredo viene de un teléfono que suena y calla, símbolo de una civilización enferma. Con estas hebras la muchacha protagonista atará cabos.

La magia de la autora está en que su estilo es de una llaneza extrema, íntima, que nos incluye en su propio modo de ver las cosas, en que fusiona originalidad y maestría en la construcción de los relatos y en la deconstrucción de las expectativas. La redención, la compensación, el sosiego de una historia… se quiebra por medio de una mirada de soslayo a una frase aparentemente inocente. A través de sus cuentos parece contemplarnos en nuestra mediocridad y nuestros miedos, la inquietud y lo onírico se deshacen de las reglas espacio-temporales y atisba los mundos paralelos.

Su mundo narrativo se hunde en lo real-maravilloso para nombrar sensaciones de todos conocidas: la infancia que incuba nuestros trastornos y características futuras, la sabiduría en los pequeños detalles, el miedo a la inseguridad, los terroríficos dobles y la conversión en otros seres que nos depara la madurez, el miedo al otro, los timos de la existencia, la cobardía, la envidia, los celos, lo desconocido pero próximo… Y sus sorprendentes giros finales o sus puntos de partida desveladores, de repente, nos traen de vuelta a una escena verosímil y olvidada. La ilusión persiste a lo largo de los relatos, el recuerdo se recrea, la memoria falsea la realidad, el idioma subvierte los hechos.

El mecanismo de relojería de un cuento bueno concentra en su brevedad miles de mundos posibles y alimenta el espíritu tanto como una novela o un poemario. A Cristina Fernández Cubas le caracterizan el uso de las voces femeninas, el mundo del hogar y la familia, la escasez de personajes y ese estilo natural que hace de lo siniestro una dimensión más de la realidad habitual, porque vemos venir los misterios sin que por ello dejemos de querer leer el desenlace, porque los detalles se dispersan y nos interesa agrupar las piezas del puzle. Sus temas repetidos son la infancia y la madurez, los secretos familiares, la soledad y el misterio que anida en lo cotidiano… Estos cuentos nos sorprenden con la sencillez de un susto y sentimos el mismo escalofrío que si tuviéramos la navaja de un barbero en el cuello y, de repente, nos diésemos cuenta de que este no es sino un asesino en serie al que estamos a merced.

La habitación de Nona es un libro que muestra la capacidad de la autora para hacer ficción a partir de ideas sencillas que mezclan lo cotidiano con lo fantástico, fórmula que la ha hecho merecedora del Premio Nacional de la Crítica y del Premio Nacional de Narrativa, y eso que ser mujer y cuentista no representa un saldo a favor.

CITAS QUE ME HAN GUSTADO:

  • A los enfermos se les compadece; a los locos se les termina perdonando (ninguna de las dos cosas que excusarían a Barbro a ojos de sus hijastras).
  • Emociones que creíamos olvidadas y para las que solo ahora encontramos la explicación que en su momento se nos resistía. Barbro no cometió contra nosotros ningún crimen legalmente punible. Pero ridiculizó lo que más queríamos, invadió nuestro terreno, nos robó los mejores recuerdos, se rio de todo lo que respetábamos y nos resarció con el más absoluto desprecio.
  • En La nueva vida aparecen las palabras de condolencia que Einstein dedicó a la viuda de un amigo: Su marido me ha precedido. Pero como físico usted sabrá que para mí no existe pasado ni presente. y otra cita de Einstein La realidad es simplemente una ilusión, aunque muy persistente.
  • La cobardía o el exceso de prudencia, querían hacer lo mismo, se vuelve contra el que la práctica. No lo olvides nunca (…) Y los celos. Tampoco lo olvides nunca.

PARA SABER MÁS:

http://www.fantifica.com/literatura/resenas/la-habitacion-de-nona/.

http://www.elsindromechejov.com/la-habitacion-de-nona-cristina-fernandez-cubas/.

http://loqueleolocuento.blogspot.com.es/2016/12/la-habitacion-de-nona-cristina.html.

PELÍCULAS RELACIONADAS:

  • Vive como quieras de Frank Capra.
  • Jennie, de William Dieterle.

 

LA HERENCIA DE SÁNDOR MÁRAI

La herencia de Eszter es, ante todo, una breve novela psicológica que ahonda en un destino contra toda lógica. Gira en torno al reencuentro de dos personas que se amaron y la absurda resignación de Eszter, quien sigue aceptando que Lajos (antiguo amigo de su hermano, viudo de su hermana Vilma, exnovio suyo que no obró bien con ninguno de los integrantes de la familia, de quienes se sirvió económicamente) se aproveche una vez más de ella.

La protagonista y narradora hace un largo flash back de lo que ha sido su vida y su letargo (tras su desengaño amoroso). El presente lo ve cercano a su muerte (casi una redención para ella). Los recuerdos afloran porque sabe “que estamos atados a nuestros enemigos”. Su abulia nos sitúa en el final de una época decadente que nos absorbe, en la resignación a escapar del destino autoimpuesto (aunque con algunas ayuditas). A los de sangre caliente tanta docilidad nos empujar a gritar, a rebelarnos, pero está tan bien escrito que podemos entender las idas y venidas de su pensamiento aunque no lo compartamos.

Eszter vive una vida anodina pero tranquila, instalada en la casa que heredó de su padre, donde envejece sin que le haga mella una soltería que no eligió, plácidamente acostumbrada a sobrevivir sin pena ni gloria, sin deseos, subsistiendo con lo mínimo. Por única compañía tiene la de una anciana a la que le une un lejano parentesco. Esta, que comprende la raíz de su soltería y conoce los entresijos familiares, ve venir las artimañas de ese canalla irresistible, encantador de serpientes y gorrón  seductor que arruinó a su familia política y las esperanzas amorosas de aquella. Cuando tras largo tiempo sin saber de él (20 años), llega el telegrama de Lajos que anuncia su visita, tememos lo peor. A Eszter ya solo le quedan su casa y su jardín y unos recuerdos que consiguió poner a buen recaudo. Mientras se prepara para su reingreso en escena, la mujer se siente conmovida por unos sentimientos que creía dormidos para siempre.

Lajos es un personaje que brilla con luz propia, un vividor nato falto de conciencia y de aspecto inocente y vital, un traidor de sonrisa embaucadora y alegría contagiosa, un actor de su propio drama, un timador que cobrará su presa. Pero si bien carece de escrúpulos, parece no ser del todo consciente de ello: en él “se escondía una fuente inagotable de fuerza, como la que tienen los arroyos subterráneos” y “mentía tal como sopla el viento, con la fuerza y la alegría de la naturaleza. Sabía mentir de una manera totalmente convincente”, quizá él mismo se creía sus propias mentiras ya que no lo hace por interés o conveniencia sino “como cae la lluvia”, y “siempre había sido un fanático de Nietzsche y abogaba por vivir una vida peligrosa”.

Por medio de una profunda introspección en el oscuro pasado y en el presente de la narradora protagonista, asistimos a los temas más del gusto del húngaro Sándor Márai (autor, por ejemplo, de El último encuentro): los triángulos amorosos (Lajos, Mirian y Eszter), el destino inevitable, los convencionalismos frente a la alegría de vivir, los fantasmas que regresan, los sentimientos encontrados… y todo envuelto en un cierto halo de fatalidad.

Definitivamente, esta novelita de 1939 es una delicia, una pequeña obra maestra, cuya sencilla prosa actúa como una impactante correa de transmisión.

Herencia Eszter

ALGUNAS CITAS DE LA NOVELA PARA PENSAR:

  • Los amores sin esperanza no terminan nunca.
  • Él contemplaba nuestras diversiones rurales y nuestra manera de vivir con benevolencia, pero con un ligero desprecio condescendiente.
  • Las ideas siempre le gustaron más que la realidad, probablemente porque las ideas son menos peligrosas y es más fácil llegar a un acuerdo con ellas.
  • Quien se cobija de una tormenta es feliz, porque tiene un techo encima.
  • Todo lo que caracteriza a un ser humano –su fuerza, su manera de comportarse- hace revivir en sus adversarios unos determinados momentos de sus vidas pasadas.
  • La vida no ofrece soluciones a medias.
  • La lista de su vida parecía una lista de agravios.
  • Mi padre no se acuerda nunca de la realidad. Es un poeta.
  • No se puede vivir constantemente bajo acusaciones. ¿Quiénes tan inocente, tan poderoso en su interior (…) para tener el derecho de acusar a los demás durante toda una vida? Hasta la misma ley reconoce el concepto de prescripción.
  • Nunca he decidido mis acciones. Al fin y al cabo, uno sólo es responsable de lo que decide, de lo que planea, de lo que quiere hacer. Uno es solamente responsable de sus intenciones… Las acciones ¿qué son? Son sorpresas arbitrarias. Uno se encuentra en una situación y observa lo que hace. Sin embargo, la intención, la intención sí que es culpable.
  • El pecado original de la Biblia pudo haber sido un silencio así.
  • Una persona que no tiene carácter (…) es un inválido en el sentido moral de la palabra.
  • Mientras una persona duda de la palabra de la otra persona, o de sus sentimientos, se puede seguir construyendo una vida en común, o una relación cualquiera, sobre tal terreno movedizo.
  • Dos personas no pueden encontrarse antes de estar maduras para su encuentro.
  • Los reencuentros son más apasionantes y más misteriosos que los primeros encuentros. (…)Ver de nuevo a alguien a quien hemos amado… ¿no es como volver al escenario del crimen?
  • En la vida hay un orden invisible y que hemos de terminar lo que un día empezamos, de la manera que podamos.

 

 

CITAS VARIAS EXTRAÍDAS DE MIS LECTURAS (PRENSA DIARIA O SEMANAL, REVISTAS COMO QUO, CALENDARIOS…):

De nuevo con mi vieja inclinación. Hay tanta gente brillante que expresó antes lo que siento o pienso yo ahora que es fácil acudir a sus palabras.

Como he dicho mil veces, siento devoción por las citas, a menudo, máximas, greguerías o aforismos que llenan de luz, de amor o de sorpresa nuestras vidas. Ahí van otras tantas:

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  1. Bienaventuranza popular: Bienaventurados los que se ríen de sí mismos porque nunca les faltará motivo de que reírse.
  2. Refrán popular español: El envidiado se da el atracón, y el envidioso padece la digestión.
  3. Theodor Fontane: Los libros tienen su orgullo. Y su soberbia es tan grande, que si los prestas, no vuelven nunca.
  4. Simone de Beauvoir: Encanto es lo que tienen algunos hasta que empiezan a creérselo.
  5. G. Bohn: El desprecio desbarata las injurias más pronto que la venganza.
  6. Mateo Alemán: No hay maestro como el ejercicio.
  7. San Agustín: Hay que aprender cosas útiles más bien que cosas admirables.
  8. John Ruskin: Educar a un niño no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía.
  9. Juan Luis Panero en “La Duce en Piazza Cavour”: Que nuestras voces roncas de tantas carcajadas / y tu rostro de magia, de pasión y de farsa, / nos expliquen un poco este absurdo destino, / este extraño conjuro que afirma que aún vivimos.
  10. John Wilmot Antes de casarme tenías seis teorías para educar a los hijos. Ahora tengo seis hijos y ninguna teoría.
  11. Doug Larson: El gato podría ser el mejor amigo del hombre, pero nunca se dignaría a admitirlo.
  12. Bill Daña: Me habían dicho que el amaestramiento es un proceso difícil en los gatos. No lo es. El mío consiguió amaestrarme en dos días.
  13. Gastón Baquero: Parece que estoy solo pero llevo en derredor un mundo de fantasmas.
  14. Juan Luis Panero en Cristal de otoño: la vida como un cristal manchado, / trasparente cristal la solitaria muerte.
  15. Leonardo da Vinci: Quien no condena al mal lo está alimentando.
  16. Antonio Muñoz Molina como elogio al placer de leer a propósito del libro de Alberto Manguel Historia de la lectura: Uno no lee para aprender, ni para saber más, ni para escaparse. Uno lee porque la lectura es un vicio perfectamente compatible con la escasez de medios, con la falta de esa audacia que otros vicios requieren, y, más importante todavía, con la absoluta pereza.
  17. La Bruyére: Una larga enfermedad entre la vida y la muerte hace que la muerte resulte un consuelo tanto para los que mueren como para los que se quedan.
  18. Víctor Hugo: En la montaña el turista viene a buscar un panorama, el pensador encuentra un libro inmenso.
  19. Cervantes: De gente bien nacida es agradecer los beneficios que reciben.
  20. La Bruyére: Si la pereza es la madre de todos los vicios, la carencia de espíritu es el padre. El que no ha sido puesto a pringar por la buena y la mala suerte puede como el soldado que no ha visto nunca el enemigo.
  21. Pushon: La cobardía pregunta ¿no es peligroso? La conveniencia pregunta ¿será político? La vanidad pregunta ¿será popular? Pero la conciencia pregunta: ¿será correcto?
  22. Boileau: Nada hay más bello que los verdadero.
  23. Séneca: En ciertas cosas vale más ser engañado que desconfiar.
  24. Epicteto: En vez de llenar tu casa con muebles suntuosos, por vano amor al lujo, cuídate de amueblar tu alma con la liberalidad y la justicia.
  25. Maquiavelo: De la misma manera que se necesitan las leyes para conservar las buenas costumbres, estación necesarias para el mantenimiento de las leyes.
  26. Montaigne: El hombre debe aprender a soportar pacientemente lo que no puede evitar debidamente.
  27. Séneca: La mente tardan olvidar lo que le ha llevado mucho tiempo aprender.
  28. Tomas Fuller: El hombre sabio, incluso cuando calla, dice más que el necio cuando habla.
  29. Clarence Darrow: La primera mitad de nuestras vidas la estropean nuestros padres, y la segunda mitad nuestros hijos.
  30. San Levenson: La razón por la que los abuelos y los nietos se llevan también es que tiene un enemigo común.
  31. John Jaden Dryden: La obra de teatro debe ser una imagen justa y viva de la naturaleza humana.
  32. Gandhi: Sólo cuando la religión penetra en su vida, puede llamarse a uno religioso. La religión no es un vestido que uno se pone o se saca.
  33. Molière: Fácilmente nos dejamos engañar por aquellos que amamos.
  34. Schiller: Cada uno, visto de uno en uno, es tolerablemente inteligente y razonable; si todos forman un cuerpo, al momento os saldrán de todo ello un imbécil.
  35. Fenelón: Vale más tener el corazón alegre que la vida feliz. El corazón alegre suple a todo.
  36. Óscar Wilde: Es conveniente poner límites a la acción; pero no es conveniente poner límites al arte.
  37. Lejandro Vinet: La tristeza es la muerte del alma; la alegría es la vida.
  38. Joubert: El sentido común se acomoda al mundo; la prudencia trata de estar de acuerdo con el cielo.
  39. Cicerón: Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros.
  40. Bill Cosby: Los seres humanos son las únicas criaturas de la tierra que permiten que sus hijos vuelvan al hogar.
  41. Charles Wadsworth: Para cuando un hombre se da cuenta de que su padre quizá tuviera razón, ya suele tener un hijo que piensa que él se equivoca.

Pdt.:

¡Seguiré con la afición! Y no es una amenaza sino la constatación de que hay pasatiempos que se recobran o se mantienen y nunca se olvidan.

ACOGIDA SÍ, GUERRA NO

El viernes 30 de junio, bajo una lluvia de escándalo que parecía refrendar que no es justo lo que muchas personas sufren, nos reunimos personas que creemos que merece la pena la lucha incruenta contra la sinrazón feroz y la palabra y la música contra las pateras, las mafias y las balas. Aquí os dejo el poema que escribí para el acto:

 

Soy solo un emigrante que su país echó.

Me miran, y ven en mí un peligro.

Me miran, y ven en mí un mendigo.

Me miran, y no me ven.

 

Solo observan qué me falta,

qué me sobra, qué me hace distinto

de ellos, de su grupo, de su estatus.

Soy el cero a la izquierda del progreso.

 

No recuerdo el país en que apenas me crié.

No hay entre mis pertenencias

ni Biblia ni Torá ni Corán

ni palabra de Dios único

que mis decisiones dicte ni mis males sane.

Y carezco de espejo que muestre mi color.

 

La Convención de Ginebra es un papel mojado,

como mi propia ropa, como mis propios pies,

como esta tienda de campaña desvencijada.

Prestadas incluso la humedad y la intemperie.

 

En mi hermana hincó el dolor sus garras,

mujer en lugar equivocado.

Un amigo homosexual y un primo albino

se ganaron cárcel, tortura y expulsión.

 

Pusimos rumbo como quien tiene alas.

hacia otro continente sin guerras, sin hambrunas.

Somos los desechados de toda dictadura:

marginación, pobreza, violencia y corrupción.

 

No hay guerra más penosa que este sufrir diario.

El derecho de asilo internacional no prevalece

cuando cada Estado impone su derecho propio.

Las cuotas no se cumplen y los conflictos siguen.

 

ACNUR es tan longevo como un abuelo apátrida.

Los protocolos toman forma de estigma y

son los países pobres de Asia y África

quienes nos abren sus puertas y sus manos.

 

Mi asilo es inhumano. La ONU me celebra:

nos cantan, nos recitan, nos numeran. Yo callo.

La utopía es un piercing pomposo y gangrenado.

 

Nos registran, nos asientan, nos estancan,

como reses marcadas al fuego por el hierro.

Retornamos de la nada al inframundo,

ejército de indigentes del tamaño

de cualquiera de los países que nos niegan.

Que la mitad sean niños ¿a quién le importa?

El derecho arroja a quien acoge

a pozos sin fondos, sin sosiego.

¿Quién obliga a conceder asilo?

Los artículos de las Convenciones son solo

eso: cifras sin cara, pasos en falso,

falsas soluciones y el estupor hecho carne.

 

Pero oigo voces a veces en la calle

que parecen amigas.

Son ellas quienes quieren abordar mis males,

derrotarlos.

Esas voces importunan mis fantasmas,

me hacen creer. ¿Tendremos algún futuro aquí?

 

Las fronteras son una línea

en el horizonte de las aspiraciones.

Y nos desplazamos en hileras tan ligeras

que el horizonte nos hace vulnerables

con su férrea férrea lejanía.

A VUELTAS CON LOS IMPRESCINDIBLES

Este curso se nos ha llevado a muchas personas imprescindibles. La desgracia reiterada llena el cementerio de seres imprescindibles. Y así es la vida, una madrastra que nos va envenenando poco a poco. Un alumno, un compañero, una amiga… Todos estupendos y prometedores. Hasta que un día un accidente, una enfermedad, un golpe del destino… vienen a cobrar facturas pendientes de existencia, y no hay moroso que pueda devolver el pagaré.

                                                         A FELIPE MARAÑÓN REY:

En tu cuerpo orondo de fogata,

en tu bigote altivo y daliniano,

en tu escucha pausada y siempre afable

y en tu: “Ya falta menos, compañero…”,

 

tu eterna sonrisa de hamaca nos mece

para que alerta estemos

contra los malos rollos y el negligente

paso por este mundo arduo del magister,

para no alterar el poso bueno

que hemos de dejar

en estos hijos que nunca tuvimos.

 

En tu campechanía y bonhomía,

descansa nuestro ejemplo cotidiano

y el gratificante diálogo que nos aúna

a estos amigos que la profesión nos eligió.

 

A LOLI PEÑIL, AMIGA ENTRAÑABLE:

Eras la bomba, amiga,

mi reina republicana allí donde ibas.

 

Tierna como un bocadillo

de cacao en pan de molde,

solidaria sin mojigaterías.

Buena como una hamaca

a la sombra de dos árboles

cuando el agosto arrecia,

compañera de tertulias y comidas.

Y sencilla, como solo lo son

los que lo tienen claro:

generadora de risas y alegría,

se saben necesarios y, de inmediato,

se ponen al servicio ajeno,

Sin exabruptos ni pedantería.

 

Tan dulce y generosa que por dar diste,

a la muerte, caramelos con sabor a ti misma.

Agradable con todos y arco iris

que alumbró la negrura de la vida fugaz,

sin medias verdades ni leves mentiras.

La simpatía se hizo persona

en tu cuerpo orondo de odalisca,

empática, simpática y activa.

 

Así te sentí, Loli, cercana y esplendente.

Y yo, siempre llena de afanes trabajosos,

fui aplazando tu compañía sutil

en eventos políticos, domésticos, cotidianos…

Siempre creemos que el tiempo nos dará,

y siempre sin tregua nos alcanza

con sus cuentas pendientes, sus sueños

por cumplir y sus reglas a contracorriente.

Tus tréboles de cuatro hojas, sin embargo,

renacen estacionalmente en mi balcón,

como quien busca un nido a que aferrarse.

 

Un mimo de terciopelo,

un beso azucarado,

un achuchón gigante,

un placentero masaje,

nos fuiste regalando

como quien deja migas

en medio del camino

para saber el modo

de llegar ¿quién sabe adónde!

¿Quiénes disfrutarán ahora

lo que nos entregabas? Mi reina mora,

engalanarás el paisaje en que te halles

y acariciarás el paladar

con los múltiples frutos y sabores

de tus especialidades culinarias.

 

Valiente afrontaste la vida con todos

y cada uno de sus inconvenientes,

sin dar un paso atrás ni para coger impulso,

porque abanderabas la vanguardia

y no son gratis los días que se olvidan

en un estupor acomodaticio.

 

Si nuestra hambre de piel nos humaniza,

tú fuiste humana por partida doble.

Siempre mirando al frente y enfrentándonos

con ese derroche de optimismo que te caracterizaba.

No perdamos el tiempo en darnos mimos cabizbajos.

Tú nos quieres alegres, plantando cara a las trampas

de la muerte, que afrontaste con la cabeza alta

en tu pañuelo multicolor y con la mano abierta

de quien todo lo ofrece. Hay que seguir adelante

con tus mismas agallas y amor al prójimo,

para cogerle a la vida por los cuernos

y nunca quedarse tras la barrera de los timoratos.

 

Nos enamoramos de ti no poco a poco

sino como llega un vendaval, tan de repente,

que fue verte y sentir que no eras pasajera,

un ser que alimenta un momento y se diluye

en el tiempo y el espacio interminables.

Imponente y vital, bellísima persona

por dentro y por fuera, jugosa y

consistente, por fuera y por dentro,

nos llenó tu amistad que nunca estuvo de paso.

No necesitas homenajes, no, que nos recuerden

lo que fuiste: un hito imprescindible en nuestras

vidas, huérfanas y llenas de tu valor encomendado.

 

Es esta despedida un corto adiós,

Un aplazamiento en el encuentro,

un hasta pronto, Loli, amiga.

Llore quien le haga falta. Las lágrimas son solo

agua corriente y el mar en que desembocan

no es un morir eterno. Es una forma nueva

de energía que, junto a la nuestra,

navegará por los océanos algún día

hasta que llegue el momento

en que arribemos a la misma playa.

 

Yo pienso creer por Ti.

Esto no es una pérdida,

es una ganancia a largo plazo.

El Más Allá te esperaba

con una envidia poco sana y muy terrenal.

Sentada, divina, guiarás las directrices

de ese Dios equívoco y tantas veces esquivo

que tú no entendías que fuera permisivo

con las miserias y con los mezquinos.

 

Mi reina mora, baila, vuela, juega, ríe, sueña…

Y haz que los ángeles se chupen los dedos

con tus recetas de gloria.

BLOG EDUCATIVO DE MÚSICA

¿A quién no le gusta la música?

El que no haya bailado un ritmo alguna vez, quien no haya tarareado una canción, quien no tenga una banda sonora vital es un especimen raro raro (casi tanto para mí como espécimen, que es la palabra que la Santa Madre Iglesia de la Lengua -la RAE- da por válida, o incluso más).

¿Y qué profano conoce todas las familias de los instrumentos, los sonidos propios de cada uno de ellos, y otros mil contenidos de ese vasto arte que es la música?

Pues si sois curiosos como yo, aquí dejo unos enlaces muy interesantes:

BENJAMÍN PRADO

Hoy hemos estado con un hombre de altura. De altura en todos los sentidos. Medirá, calculo, cerca de 1, 90, es un gran escritor (poeta, novelista, ensayista, letrista) y le gustan las alturas, enamorado de los viajes en avión sobre todo desde que conoció a María y disfruta con su papel de marido de la azafata.

Benjamín Prado ha estado en mi instituto y nos ha dado una lección de humildad, de cultura y de campechanía. Ha comenzado la charla con una anécdota de su adolescencia, ha repasado sus comienzos como lector y autor, nos ha hablado de la importancia de que uno se proponga luchar por sus sueños (aunque sabe que en cierta medida el azar también es importante, como cuando él conoció por casualidad a Alberti, al día siguiente de leer un libro suyo incitado por su profesor de Literatura), y nos ha acercado a la generación del 27 gracias a su estrecha relación con Alberti y María Teresa León. Ha repasado sus querencias por algunos grandes autores como pueden ser Ángel González o Neruda. Ha instado a nuestros alumnos a escribir y escribir y escribir y a rechazar todo aquello con lo que no estuvieran conformes de lo que hubieran escrito, porque hay que tachar, emborronar, reescribir… lo que haga falta para que la poesía dé con las palabras adecuadas en el orden apropiado.

Y nos ha asegurado que, ante todo, importa involucrar al lector, que se sienta identificado con lo que lee. Porque la literatura es una forma memorable del recuerdo, de decir aquello que nuestra memoria y la memoria colectiva nunca debería olvidar. La literatura es lo que más se asemeja a la vida y por eso mismo merece la pena.

YA NO ES TARDE, su último poemario -que va por la quinta edición (ampliada y revisada) y es, ante todo, un homenaje a María, su amor, y a esa otra amante con la que la comparte: la literatura- se compone de tres partes (cada una con nueve poemas) y dos poemas-marco, el primero y el último, con lo que su estructura es perfecta. El inaugural Cuestión de principios, alude a su idea de lo que tiene que ser, precisamente, un poema.

Comienza la primera parte, Nunca es tarde con un poema titulado igual. Y es que para Benjamín hay segundas oportunidades (Segunda juventud). Pero no solo es un poemario de amor. En él establece lo que son las directrices de la poesía y de la vida. En el  poema metaliterario, María y el fantasma, hace literatura hablando de literatura (en este caso hablando con Ángel González) y sin olvidar la vertiente comprometida como cuando sostiene que la política en España es el “arte de hacer de la otra orilla lo contrario del río”. Con la expresión hecha No me cuentes tu vida (tercer poema de la primera parte, 3.1) se dirige a una segunda persona, función apelativa con que nos involucra en él, para hacernos comulgar con las respuestas obvias a las interrogaciones retóricas con que nos advierte contra lo inútil. El poema Propios y extraños (4.1), que nos trae un aroma a Salinas y a Bécquer, parte de una antítesis para llegar a una paradoja (la expresión final ya no eres ni sombra del que fuiste adquiere aquí un carácter positivo) sobre cómo era y cómo es. Al fin y al cabo -recuerdo el microrrelato de El otro yo (Benedetti)- todos somos sombra y luz según cuál de nuestros yoes saquemos a la plaza. En No sé cómo decirlo (5.1) metáforas e imágenes expresan lo que desde el título se dice inefable: el silencio es la nieve del idioma / la serpiente es la última curva de la esmeralda /  oigo en la espalda del poema los latigazos de las tachaduras / si no me abrazas solo soy mi otra mitad. Y da una importancia trascendental a saber callar a tiempo. Además, retoma sus filias literarias y rinde tributo a maestros y personajes: Poe, Uriah Heep, David Coopperfield, Segismundo, Yago, Desdémona.

En Segunda juventud (6.1) nos dice que hemos asumido como ciertas muchas  mentiras, pero los últimos versos -puro optimismo- muestran su agradecimiento hacia quien le ha salvado de sí mismo. En Los camaradas (7.1), el título se convierte en el sujeto elíptico de los verbos del poema, que reaparece en el último verso. Todo el poema es una especie de decálogo de la virtudes de la amistad y del compañerismo. El libro de familia (8.1) hace una especie de biografía de sus gustos literarios al tiempo que una especie de proyecto de vida en común con la persona a quien dedica todo el poemario, así sigue con sus referencias literarias:

  • autores (Conrad, Vallejo, Rimbaud, Machado y Colliure, Quevedo, Anna Ajmátova, Silvia Plath, Pablo Neruda, Hemingway. Cervantes y Argel, Dickens, Galdós, Isak Dinesen, Boris Pasternak, Lorca, Cernuda, James, Heathcliff, Alberti, Kafka, Victor Hugo, Dante, Ovidio, Pavese, Auden, Anne Sexton, Verlaine, Rilke, Paul Éluard, Pessoa, Borges, Basho),
  • obras unidas ineludiblemente a sus autores (Góngora y Polifemo, Borges y el Aleph, El anillo de Tolkien),
  • personajes inolvidables (Frankenstein, Drácula, Gulliver, Robinson Crusoe, el hombre-lobo, la ballena blanca, los tigres rojos de William Blake, Simbad, Madame Bovary, Hamlet, Donjuán, Robin Hood, Ligeia, Ulises, D’Artagnan),
  • espacios inventados (Comala, Oz, Nunca Jamás, Mississippi de Mark Twain, Ítaca, La Isla del Tesoro), o reales (la Esfinge de Gizeh, ante la tumba de Auden en Austria, en Ginebra tras los pasos de Borges, o la múltiple geografía que ha recorrido en muchos casos con María) símbolos todos de su afición por la literatura y el viaje.

Poesía social (9.1) enumera los enemigos de la libertad.

La segunda parte -Viajes con la azafata- comienza con Luna de miel, en que nos dice que cruzó mil fronteras para aprender que el silencio es igual en todos los idiomas y, a la luz del verso final, muestra un conjunto diáfano (ella cambió su vida). En San Salvador, (2.2) el poeta parece dividirse en dos individuos totalmente distintos según se refiera al de antes o al de ahora, y comprende que el precio de la felicidad / es sentir la amenaza de perderlaEscrito en Lisboa (3.2) nos presenta la etopeya de Pessoa, al que nombra arquitecto de lo inacabado, como un hombre contradictorio o más bien paradójico, e indaga en las razones por las que se escribe. Después alude al lado oscuro, subconsciente, del ser humano en El diván de Sigmund Freud (4.2), poema lleno de oraciones en cursiva, y un final que no da respuesta a nuestras dudas y en el que juega con la capacidad de volverse del revés -como si fueran guantes- de algunas palabras (diosaadiós), juego que reaparece en otra ocasión y tal vez muestre que todo es cuestión de percepción y desde qué óptica miramos. En El doctor Zhivago nos espera en Moscú (5.2), el autor viaja con su musa, un extraño viaje cultural y paradójico con el que vuelve a las andadas de su amor por María, al tiempo que sirve para encumbrar la importancia de todo desplazamiento.

El poema titulado La vida en el intento (6.2), con ese sabor a Gil de Biedma, trata el tema del exilio de Juan Ramón Jiménez y en él leemos que no aceptaba esto: Sobrevivir consiste en cambiar lo que buscas por lo que has encontrado. En Debo fingir que hay otros y es mentira (en Ginebra tras los pasos de Borges) alude a varios elementos de la biografía de este autor. Las metáforas iniciales describen el corazón de Borges. Que las historias se repiten con otros nombres nos lo dicen los últimos versos. Tu nombre quemará mis labios para siempre deja rienda suelta a la idea de los nacionalismos a través de su viaje a Jerusalén y a Tel Aviv (Hemos pasado / el día en Palestina, la noche en Israel) y da una lección de paz en versos memorables:

  • Que sobre aquel que grite / la palabra venganza, llueva una maldición.
  • Los invasores tienen miedo de los recuerdos.
  • Castiga a quien te envidie / haciéndole el bien.
  • Donde estés en lo cierto, no crecerán las flores.

Un profesor es alguien que habla los sueños de otro (en la tumba de W. H. Auden en Kirchstetten, Austria) (9.2) busca explicar cómo en los versos debe detenerse el idioma, igual que el agua / se vuelve hielo para dejarse acariciar. El poema busca, es autónomo, indagatorio, predictivo, sorprende, hermosea, resulta original, único, representa un hallazgo que pervive, parece culto, clarificador, accesible y eterno, e suma, nos vivifica:

  • Imagina unos versos que te mantengan vivo. / Si descansas en paz, es que no te querían.

La tercera parte se titula Vida y obra y comienza con Opción B, que recuerda lo que a uno siempre le quedará aunque pierda lo que más le importa. Estos versos: hasta el día más triste se termina a las 12 / y cada cicatriz tacha una herida / y equivocarse solo es el premio del que quiere / aprender de su error son un dechado de optimismo. Maletas es un homenaje tanto a las Odas elementales de Neruda como a María. En Podría ser cualquiera (3.3) resalta un extenso campo semántico, el de las profesiones, para insistir en lo que dice el título, pero movido por una certeza que desentrañamos en la estrofa última, que nada iba a ser distinto, porque María y Benjamín están hechos el uno para el otro. El siguiente, Las reglas del juego, representa la metáfora de su vida en común (a partir de lo que el autor quiere y de lo que no quiere), mientras el poema se llena de ritmo con la insistencia de anáforas y paralelismos. Vida y obra (5.3) insiste en esas reglas de juego y en los actos cotidianos, hechos positivos y negativos del día a día: el orgullo abría / dentro de mí / los ojos / igual que un muerto en un ataúd, que nos deben enseñar a saber perder.

Tablón de anuncios es una crítica social. Aquí asume que la felicidad no es un paraíso ni un estadio intermedio entre la infelicidad y la ignorancia. Involucrarse y ser comprometido no pasa por ser infeliz a toda costa con todo lo que nos rodea: ser feliz no es cerrar los ojos ni las sábanas son lo opuesto a las banderas. Aunque nos aturulle y odiemos el negocio de la desigualdad, uno puede ser feliz sin dejar de ofrecer su voz a los que no la tienen. Tú ya me entiendes (7.3) por medio del paralelismo y la anáfora constante alude a los pequeños y gloriosos momentos : solo quiero vencerte / y después compartir mi victoria contigo.

Pero un poema que pone la carne de gallina y las lágrimas a flor de piel es Su viva imagen, expresión popular que enseguida nos hace pensar en a quién va dirigido, porque el tiempo únicamente cura lo sustituible y hay seres y relaciones que nunca lo serán. En un par de versos resuena el mito de Eurídice (los recuerdos te siguen; pero cuando te vuelves, / nunca están ahí), aunque la memoria es el margen de error del olvido según Benjamín Prado. De alguna forma nos recuerda también a El viaje definitivo de Juan Ramón Jiménez: Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando. Y se quedará mi huerto con su verde árbol, y con su pozo blanco… Parece en este poema que Benjamín desease estar equivocado y que las creencias religiosas de su madre fuesen finalmente ciertas (ojalá fuese cierto lo que nunca he creído / y ella viera la soledad que deja). Y, por último, El día en que deje de quererte indica por medio de una enumeración que ese día está lejos, muy muy lejos.

Con Punto final pone precisamente el punto final a su poemario (dilogía semejante a la del primer poema), e insiste en lo que para él podría ser su poética perfecta, la que podría generar una obra maestra.

PARA SABER MÁS:

 

MEMORIAS DE UN LOCO DE FLAUBERT

Memorias de un loco, de Gustave Flaubert, en mi opinión, es un libro que resulta irregular por la variable calidad de los pensamientos y fragmentos de que se compone y duro por lo pesimista y descreído del sentir del protagonista. Sin embargo, merece la pena como un ejemplo del sufrimiento psicológico que un hombre aquejado de hiperestesia padece. Es una novelita psicológica -¿o un pequeño ensayo? por su mínima acción y su abundancia en digresiones- sobre sentimientos y temas que la mayoría nos hemos planteado alguna vez.

Pero ¡ojo!, no es un libro apto para depresivos. Sus temas abarcan la nada, la muerte, el infinito, el hastío, la desesperanza, el vacío inconmensurable, la duda, la amargura, las grandes ideas infravaloradas, el escaso aprecio que sufre algún alumno en clase, el primer amor y hacia una mujer casada (María), la moral, el arte, la verdadera falta de libertad…

Algunas citas memorables son:

  • De la duda de Dios llegué a la duda de la virtud, frágil idea que cada siglo ha levantado como ha podido sobre los cimientos de las leyes, aún más vacilantes.
  • Hay cosas insignificantes que me han impresionado mucho y que guardaré siempre como la marca de un hierro al rojo, aunque sean banales y tontas.
  • mi dolor es amargo, mi tristeza profunda, / y estoy sepultado en ella como un hombre en su tumba.
  • ¡El arte!, ¡el arte!, ¡qué vanidad más hermosa!
  • La duda es la muerte para las almas; es una lepra que afecta a las razas desgastadas, una enfermedad que proviene de la ciencia y conduce a la locura. La locura es la duda de la razón; ¿quizá sea la razón misma?
  • ¿Libre, tu? Desde que naciste te sometiste a todas las debilidades paternas; recibes, con el día, la simiente de todos tus vicios, de tu estupidez, incluso, de todo lo que te hará juzgar al mundo, a ti mismo, a todo lo que te rodea, según ese rasero, esa medida que tienes en ti. Naciste con una mente estrecha, con ideas ya hechas, o que te harán, sobre el bien y sobre el mal. Te dirán que hay que amar al padre y cuidarle en su ancianidad: harás lo uno y lo otro, y no necesitabas que te lo enseñaran ¿verdad?, esa es una virtud innata como la necesidad de comer; mientras que, justo detrás de la montaña en la que naciste, enseñarán a tu hermano a matar a su padre cuando se haga viejo, y él le matará, pues eso, piensa él, es natural, y no necesitaban enseñárselo. Te educarán diciéndote que hay que evitar amar con amor carnal a tu hermana o a tu madre, mientras que tú provienes como todos los hombres, de un incesto, pues el primer hombre y la primera mujer, así como sus hijos, eran hermanos y hermanas; y, mientras, el sol se pone sobre otros pueblos que miran el incesto como una virtud y el fratricidio como un deber. ¿Eres libre de los principios según los cuales gobernarás tu conducta? ¿Eres tú el que preside tu educación? ¿Eres tú el que ha querido nacer con un carácter feliz o triste, tísico o robusto, dulce o malvado, moral o vicioso?
  • ¿Eres libre de tu pensamiento?, mil cadenas te retienen, mil agujas te empujan, mil obstáculos te detienen. Ves a un hombre por primera vez, uno de sus rasgos te choca, y toda tu vida sentirás aversión por ese hombre, que quizá te habría gustado si tuviera la nariz menos gruesa. Tienes el estómago mal, y eres brutal con el mismo al que, en otra ocasión, habrías  acogido con amabilidad. Y de todos estos hechos se desprenden o se encadenan, con la misma fatalidad, otras series de hechos, de los que otros derivarán a su vez.
  • ¿Comprendes siquiera tú el valor de las palabras de las que te sirves… extensión, espacio? Son más vastas que tú y que todo tu globo.
  • eres grande y te mueres, como el perro y la hormiga, con más pena que ellos.
  • ¡Grandeza de polvo!, ¡majestad de vacío!
  • !Pobre debilidad humana!, con tus palabras, tus lenguas, tus sonidos, hablas y balbuceas; defines a Dios, el cielo y la tierra, la química y la filosofía, y no puedes expresar, con tu lengua, toda la alegría que te causa una mujer desnuda… ¡o un bizcocho!
  • ¡Adiós!, llegarán otras pasiones, quizá te olvide, pero permanecerás siempre en el fondo de mi corazón, pues el corazón es una tierra que cada pasión conmueve, remueve y trabaja sobre las ruinas de las demás. ¡Adiós!
  • ¡Oh, campanas!, así que sonaréis en mi muerte y, un minuto después, por un bautismo; sois, por tanto, una burla como todo el resto, y una mentira como la vida, de la que anunciáis todas las fases: el bautismo, la boda, la muerte. ¡Pobre bronce, perdido y oculto en medio  de los aires, con lo bien que serviría como lava ardiente en un campo de batalla, o para herrar los caballos!

Esta cita es un perfecto broche para cerrar el libro. Y esta mínima reseña. En cualquier caso, ABSTENERSE DEPRESIVOS.

LA EDAD DE LA IRA

Esta novela de Fernando J. López es una pequeña obra maestra. La edad de la ira indaga en temas como el racismo, el bullying, la identidad sexual… Y se hace eco de otros como el de la pederastia, la exclusión social, los celos entre amigos o los prejuicios sobre las malas compañías.

En ella se procede a la investigación de un crimen inaudito. Un periodista, Santiago, investiga cómo pudo suceder que un adolescente (recientemente huérfano de madre), Marcos, acabara presuntamente con la vida de su estricto padre y de un hermano. Durante la investigación se planea en el mundo de los jóvenes (sus amistades, sus dudas, sus amores, sus rencores, las culpas compartidas, los primeros amores…) y en el de sus profesores del Darío, un instituto de la capital.

Cuando tiene lugar el suceso, nadie puede dar crédito a lo que ha pasado, nadie lo previó ni hizo nada por evitarlo. Porque, si bien Marcos había rayado en dos ocasiones el coche de un profesor, todos reconocen que huía de cualquier pelea y suponen que solo una buena razón lo explicaría. La jefa de estudios, su actual tutor, su tutora del curso precedente, la orientadora, el camarero del bar del  centro de estudios… van definiendo las líneas con que nos hacemos una idea del chico (en la mayoría de los casos a través de mensajes o cartas al periodista investigador, pocas veces en conversaciones), opiniones que a su vez sirven para que nos hagamos una idea de sus propias vidas -muerte de un ser querido, homosexualidad, divorcio, vocación o no- y para humanizar y criticar (según los casos) ese oficio tan ingrato y arduo como maravilloso y regenerador que es el de los profesores.

También sus compañeros y amigos son preguntados acerca de él, pero solo sus íntimos (Raúl y Sandra), así como los padres de estos, seguirán defendiendo su inocencia con uñas y dientes. Sin embargo la tipografía se aferra a las apariencias desde el principio, ya que la novela parte de un trabajo para literatura escrito por el presunto asesino con una máquina de escribir (arma de uno de los crímenes).

Tras el penúltimo capítulo, en el que el escrito de Sandra, su mejor amiga y la primera persona a la que llamó después del asesinato, deja multitud de interrogantes acerca de su culpabilidad, Santiago escribe el último, titulado Fe de erratas (los otros llevan el nombre de días de la semana). Aquí, agotado el tiempo para publicar su reportaje novelado sobre el caso, se deja asaltar por multitud de preguntas sin respuesta, de conjeturas y de posibles explicaciones: ¿Dónde están los límites de cada cual? ¿Y después qué? ¿En una sociedad iracunda, la ira de cualquier persona no es casi un mero reflejo de la de la realidad?

Y yo añado: ¿indirectamente, no fue Eduardo (implicado en el otro gravísimo caso que casi a la par se descubre) también culpable de lo que ocurrió?

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